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domingo, 22 de enero de 2012

PARASHÁ VAERÁ - LO ABOFETEÓ Y SALIÓ- RAV GINSBURGH

En la parashá de la semana, Vaerá, está el comienzo de las 10 plagas a Mitzraim. Hay 7 plagas en la parashá Vaerá y las 3 últimas en la próxima parashá Bo. Siendo “que todo va de acuerdo al comienzo”, la primera plaga da el tono de todas las demás, aunque por supuesto el momento culminante es en la última plaga, pero “el final está insertado en el principio y el principio en el final”, el final es en la plaga de los primogénitos. Pero en esencia Dios advierte a Mitzraim, al faraón incluso antes del principio. De todas maneras la primera plaga es castigar la idolatría de Egipto que es el río Nilo, transformando sus aguas en sangre. Por eso la primera plaga es sangre, comienza con sangre, y también llega al final a la sangre, porque la plaga de los primogénitos también es sangre. Todas las plagas están bajo la señal de la sangre, de sangre en sangre. Entonces, la primera plaga es tomar el agua y transformarla en sangre.

El faraón hizo de sí mismo idolatría. Él salía cada día al agua, al Nilo, y hacía allí sus necesidades para que se piense que él no lo necesitaba, así explica Rashi. Hashem le dice a Moshé Rabeinu, sal a la mañana, bien temprano, “te presentarás hacia a él”, te aparecerás ante el faraón cuando llegue y lo advertirás de la plaga de sangre. Así comienzan las plagas.

Respecto a esta expresión “y te presentarás hacia él” hay discusión en la Guemará, cuál es la intención de que Hashem le dice a Moshé, ונצבת לקראתו , ve nitzavta licrató , que es la base de las plagas. Hay dos opiniones, una pareja muy conocida de los amoraim , los sabios rabí Iojanán y Reish Lakish. De acuerdo con la conclusión de la guemará, Rabí Iojanán sostiene que “y te presentarás frente a él”, la intención es recuerda que es un rey, una persona honorable, y también hay una mitzvá de la Torá de honrar a los reyes. También en otro contexto, que ya veremos, vemos que hay un precepto de honrar al faraón, aunque sea un malvado, porque es un rey. Le dice Hashem a Moshé, que al presentarse frente a él le explíque buenamente, exactamente lo que va a suceder aquí. Háblale bien, detállale exactamente qué deseas, que sucederá, que le adviertes que habrá una plaga, que va a ser malo para él, pero dícelo de buena manera.

Explica el Rebe de Lubavitch que incluso las cosas duras hay que decirlas de buena manera. A pesar de que parezca extraño, aunque vayas a hacer algo duro, hazlo de buena manera, y en especial aquí que es un rey, y aunque es un rey gentil, de todas maneras explícale de frente, de acuerdo a lo que explica Rabí Iojanán.

Reish Lakish por el contrario dice no, por el contrario, venitzavta licrató , “y te presentarás frente a él”, hazut bo panim, “con atrevimiento”, no “explícale” sino intrépidamente. Esto es una discusión de un extremo al otro. Rashi dice que ambos aprenden de la palabra “frente a él”, o con honor, o como a veces en el Tanaj que es una expresión de guerra, pelear con él. Rabí Shmuel Eliezer, el Maharashá , dice que Rabí Iojanán seguro que lo aprende de la palabra “hacia él”, hacia su grandeza, pero Reish Lakish lo aprende de “presentarse”, que a a veces significa se enfrentan en guerra, a la lucha. De todas maneras, sea como sea, hay discrepancia entre los sabios. La guemará conecta esta discrepancia con la cuestión de cómo debe hablarse con con el Faraón, con amabilidad o con atrevimiento.

Otra cosa que dijo Reish Lakish respecto a la parashá. Dijimos que las plagas comienzan con sangre y llegan hasta la muerte de los primogénitos, que también es una clase de sangre. ¿Qué dice allí? Allí está escrito que Moshé rabeinu se paró frente al faraón y le advirtió acerca de la última plaga, la plaga de la oscuridad, pero no retornó nuevamente. Y más todavía, el faraón le dijo que si volvía lo iba a matar. Pero le adivirtió allí a la plaga de los primogénitos. Entonces Moshé dijo “y bajarán a mi todos tus esclavos”, y no “tú bajarás”, porque le dio honor al reino. Al final el faraón mismo bajó para rogarle que se vayan de Egipto. Y al final está escrito “y salió del faraón con furia”. Este es el final de la parashá, primero habló amable, “y bajarán” y no “tú bajarás”, pero el final es que la última palabra, lo último que sucedió antes de la plaga de los primogénitos, que salieron con enojo.

Hace una semana explicamos que todas las porciones semanales tienen una expresión central que suma numéricamente “Bereshit”, “en el principio”, que es el bereshit de la parashá. En la próxima parashá Bo la expresión es “Y salió de lo del faraón con enojo” = Bereshit, ויצא מעם פרעה בחרי אף " = בראשית . Pero además es otra palabra. Está escrito en Tikunei Zohar que las letras de Bereshit בראשית , es ברית אש , brit esh , “Pacto de fuego”. Hay muchas combinaciones de letras de la palabra Bereshit, y uno de los principales en el Zohar es que tomamos las dos primeras letras y las dos finales, forman la palabra brit , y las dos letras centrales forman esh . Aquí la expresión “Y salió del faraón” = brit , ויצא מעם פרעה = ברית y “con furia” = esh, בחרי אף = אש . Así se despide Moshé del faraón hacia el final, antes de la plaga de los primogénitos.

¿Qué escriben los sabios? Primero habla amablemente, como dice Rabí Ionaján. Pero aquí Reish Lakish explica las palabras finales –y todo sigue de acuerdo al final- que “salieron del faraón con enojo”, “una bofetada y salió”!. Simplemente se enfrentó al faraón, le dio una bofetada en la mejilla y salió. Cuando estudiamos Torá cada uno tiene que imaginarse y vivenciar todo lo que se estudia. Aquí te paras frente al rey, él te habla no muy amablemente pero de todas maneras lo tratas con respeto, y hacia el final simplemente te acercas, le das una bofetada en la cara y sales, y este es el adelanto de la plaga de los primogénitos.

¿Quiénes son Rabí Iojanán y Reish Lakish? Está escrito que Rabí Iojanán es el tzadik. Siempre que hay una discusión entre estos dos sabios, explica Jasidut que son dos personajes típicos. Está el justo por principio, que nunca pecó, y está el que era pecador, y no simplemente pecador sino que era un bandido, que era Reish Lakish, pero que volvió en teshuvá , arrepentimiento. Entonces, entre todos los sabios, quizás el más importante que simboliza al baal teshuvá es Reish Lakish. Al final fue un gran justo, pero comenzó siendo retornante, y Rabí Iojanán era el justo completo. Ellos eran cuñados, porque Rabí Iojanán lo acercó y lo hizo hacer teshuvá para que le de a su hermana como esposa, y así fue.

Entonces vemos que el tzadik dice que con el rey: “es un rey, hay que tratarlo con amabilidad”. Pero el baal teshuvá , cuando sale él no hace así. El baal teshuvá era esclavo del faraón rey de Egipto, pero el tzadik no. Como está escrito que los levitas en Egipto no sufrieron esclavitud, no se volvieron esclavos. Pero quién es un judío malvado, es aquel que está bajo el exilio de Egipto, bajo la mano del faraón, influenciado por este y es su esclavo, con una mentalidad de esclavo del faraón. Estuvo allí y salió, y necesita darle al faraón la bofetada en el rostro antes de salir de él. Rabí Iojanán, el tzadik, que no estuvo allí puede hablarle amablemente, honrarlo.

Uno de los comentaristas más importantes, el Jatam Sofer, dice que en esencia también cuando se brinda honor al rey malvado, este honor es de una manera “antes del quiebre, genio”. Antes de que la clipa , la cáscara impura se quiebre finalmente, antes de que la persona se quiebre definitivamente hay que dejarlo enorgullecerse. Esto lo aprendemos de la reina Ester, que invitó a Hamán el malvado, lo elevó muy alto, le dio el gran orgullo de ser el único invitado frente al rey al banquete que organizó Ester, sabiendo (por la sabiduría de Ester, la sabiduría de las mujeres) que cuanto más se enaltezca a Hamán así ha de caer, y así fue. Esto lo aprendemos del versículo “antes del quiebra, genio”, antes de que se rompa la impureza, se enorgullece. Así dice el Jatam Sofer, también respecto al faraón rey de Egipto, también en este contexto del faraón rey de Egipto el precepto de darle honor es en realidad enaltecerlo para así derribarlo. Más todavía, dice algo más fuerte, si desprecias al rey, con esto lo absuelves, como si fuera que ya le diste el castigo con el desprecio, entonces no recibirá el castigo que le corresponde, porque ya lo recibió. Por lo tanto, si en verdad quieres que caiga totalmente tienes que darle honor. Así explica el Jatam Sofer. También en nuestro entorno, hay quienes honran al reinado con la intención que explica el Jatam Sofer.

Entonces hemos dicho aquí dos reglas generales: Por un lado, puede dar honor alguien que no estaba atrapado allí, que no salió de allí. Y por lo tanto no tiene la cualidad de la ira. Hoy, por Providencia Divina estamos en el mes de Tevet. Cada mes tiene un sentido de acuerdo a la Cabalá, y el de Tevet es el sentido de la ira. ¿Qué es ira? “Enójense pero no pequen”, ira contra la clipá, un sentido del alma de enojarse por el mal del mundo.

¿Qué puede ser más ira sagrada que el enojo de Moshé con el faraón antes de la plaga de los primogénitos? “lo abofeteó y salió”. Esto de la bofetada era tan fuerte para los grandes sabios de Israel en el tiempo del exilio, que hay quien dice que quizás el significado no era textual, sino que le habló mal pero no le dio una bofetada. Hay quien explica que a lo mejor “lo abofeteó” sitró se refiere a sitra , “lado”, o sea que salió de costado, no como se sale frente a un noble caminando para atrás y mirando a la persona.

Vemos que entre los grandes sabios de Israel era difícil digerir la opinión de Reish Lakish, cómo alguien le puede dar una bofetada al rey. Pero así dice Rashi, que así está escrito y es literalmente así para la mayoría de los comentaristas textuales. Porque Reish Lakish estaba acostumbrado a esto. Era un baal teshuvá, y así tiene que enojarse y dar otra bofetada. Esto es algo que no contradice que al principio del verso se hable de manera amable, porque también este honor que se da, como dijimos en nombre del Jatam Sofer, es “antes del quiebre, enorgullecer”, enaltecer a la cáscara impura para derribarla.

Toda la intención por supuesto es “golpeemos y se curó”, golpeemos a Egipto y curamos al pueblo de Israel, porque a través de las plagas, el pueblo de Israel se eleva y nace. Como hay dolores de parto antes del nacimiento, donde hay una crisis –quiebra-. Entonces la clipá se quebró, cuando estuvimos en el exilio como una preñez, donde la mujer siente que algo se rompe y entonces se produce el alumbramiento, nace el hijo, sale a la luz del mundo.

Así era entonces, resaltemos nuevamente este cuadro, también hoy juntamente en este contexto, que por un lado el reino es el reino, le corresponde cierto honor. Pero en el momento más crítico, en especial cuando este reinado encoleriza de manera excepcional, hay que ser también “y salió de lo del faraón con ira”, con una bofetada.

Uno de los grandes jasidim, de nombre Shmuel, dijo ¿qué es en realidad esta bofetada? Moshé rabeinu no da bofetadas por que sí, y tampoco se enoja sin motivo. Sobre Moshé está escrito que salio del faraón enojado. Pero él no se enoja, ni hace nada porque sí. Dice que el beneficio aquí fue separar definitivamente al faraón de su afinidad al pueblo de Israel. Cuando un judío puede venir y darle una bofetada al rey sin temor, sin avergonzarse, dado que Hashem le habia dicho a Moshé que sea “Elokim para el faraón”, es ministro y juez, de esta manera separa toda afinidad y conexión entre el faraón y el pueblo de Israel. Es como que culminó la separación.

Y así que sea también para nosotros, todo con amabilidad, como dice el Rebe, que también las cosas más duras, como paradoja, pueden ser de forma que se puedan recibir y con amabilidad, también una bofetada. Que Hashem nos ayude para que el bien se separe completamente de las cáscaras impuras y del mal. El objetivo final es la entrega de la Torá, la luz para todo el mundo, porque después que el bien se separa del mal vuelve y lo ilumina, iluminando a todo el mundo. Que así sea con nosotros en la redención verdadera y completa por medio del Mashíaj nuestro redentor ahora ya mismo efectivamente.


PARASHÁ VAERÁ - TRES VECES DIEZ EN LA TORÁ- RAV GINSBURGH

En la parashá de esta semana tenemos el comienzo de las primeras siete de las diez plagas. El concepto 10 es muy, muy importante en la Torá. Incluso estudiamos que “todos los décimos son sagrados”. Cuando decimos que hay 10 cosas ¿a qué nos referimos normalmente en el contexto de la Torá? Cuando una persona medita, identifica a 10 con los Diez Mandamientos, que es el 10 más importante en la Torá.

Los Diez Mandamientos fueron entregados a Israel en el momento culminante del éxodo de Egipto. Eso será en tres semanas más, en la parashá Itró cuando fueron dados a Israel los Diez Mandamientos. Muchas personas se identificarán, en el contexto del 10 de la Torá con las 10 Aserciones de la Creación. Cuando Dios creó el mundo dijo: “que haya luz, que haya un firmamento, y todo lo demás que son las diez aserciones de la creación. En realidad, la primera según los sabios está implícita, no explícita, porque en la primera palabra Bereshit , no está explícitamente dicho “Y dijo Dios”, pero esa palabra “en el principio creó Dios los cielos y la tierra”, es también una aserción implícita que después es seguida por otras nueve aserciones explícitas que dicen: “Y dijo Dios… esto y esto”.

Entonces, el mundo fue creado a través de Diez Aserciones, como tenemos en el Pirkei Avot, Las Enseñanzas de Nuestros Padres, la Torá nos ha dado Diez Mandamientos. Y ahora tenemos que tener en cuenta algo muy importante que todo el mundo conoce, pero no es entendido reconocidamente que el relato de las Diez Plagas es en realidad intermediario. Siempre que tenemos dos conjuntos o conceptos extremos, debemos tener algo que los conecte. Entonces de alguna forma muy misteriosa las diez plagas en Egipto, que fueron la preparación y lo que en realidad nos capacitó para salir de Egipto, tal como lo dice la Torá y los sabios dicen que en cada plaga había naguf verafuna, golpeemos y curemos, naguf a Mitzraim y rafona a Israel, con cada plaga que golpeó a los egipcios. Dios curó la enfermedad del alma del pueblo de Israel, y lo dejó preparado para dejar la mentalidad de esclavos y volverse un pueblo judío independiente y liberado.
Entonces, decíamos que las diez plagas, de alguna manera muy profunda son intermediarias entre las Diez Aserciones de la Creación y los Diez Mandamientos en la entrega de la Torá.

¿Cómo entendemos esto? Con las Diez Aserciones de la Creación Dios está creando la naturaleza. El Baal Shem Tov nos enseñó que meditar, contemplar las maravillas de la naturaleza, uno de los propósitos es que nosotros mismos somos almas, y que somos seres humanos, y que estamos muy alto en la escala de los distintos reinos de la creación: el reino mineral, el reino vegetal, reino animal y los seres humanos. Pero a través de meditar acerca de las maravillas en la creación del mundo, se supone que debemos alcanzar un estado de calidad existencial de la que el Baal Shem Tov decía: “yo”, ser humano y la hormiga o la planta, o todo lo que llega a existir en la creación, todos estamos exactamente en el mismo nivel, todos fuimos creados por Dios con un propósito, el propósito universal de servir a Dios. Cada uno, cada parte de la creación sirve a Dios basados con su mejor capacidad, y en cierta manera como somos seres humanos que tenemos libre albedrío, podemos ser peores que las hormigas o las plantas o la roca, porque ellos nunca van en contra de la voluntad del Creador. Pero nosotros tenemos la libre elección de ir en contra de la voluntad del Creador.
 
Entonces nuevamente, el servicio de meditar acerca de las 10 Aserciones de la Creación es alcanzar un estado de humildad, que en hebreo es llamado hajnaá, “sumisión” al Creador. Porque a pesar de que en realidad hay muchas cosas que fueron creadas pero hay un común denominador, todos fueron creados lijvodó, en Su honor, para glorificar u honrar al Creador. En ese sentido somos todos iguales, incluso está dicho por los sabios que el hombre fue creado último, y en cierto sentido es el nivel más inferior de la creación, porque la causa es creada para lo que viene después, y la causa siempre es más elevada que lo que causó. Y como lo que fueron creadas primero son la causa de lo que fue creado después, y la causa siempre es más elevada que aquello que causó.
Entonces, algunas veces decimos que los seis días de la creación son como una escalera ascendente de formas orgánicas o incluso inorgánicas. Pero en cierto sentido también es un orden descendente.

¿Qué sucede con los 10 Mandamientos cuando vamos hacia el extremo superior? Los 10 Mandamientos son la absoluta revelación de Dios en el contexto de esta creación. Los 10 Mandamientos comienzan con la palabra “anojí”, “yo”: “Yo soy Dios, tu Dios, Quien te sacó de la tierra de Egipto, tierra de esclavitud…”. Todo es una revelación de “Anoji”, que los sabios leen “Anoji mishe Anoji”, “Yo soy el que soy”, la esencia de Dios. Los mandamientos nos fueron entregados para cumplirlos, para hacer, pero son una revelación Divina. Cuando la Torá fue entregada a Israel los Cielos fueron abiertos y Dios mismo se reveló. Obviamente no es la revelación de las diez plagas, y ciertamente tampoco la revelación de las diez Aserciones de la Creación.

¿Qué hacen estas diez plagas en el medio? Las diez plagas vienen a crear una separación, havdala. Dijimos al meditar sobre los secretos de la creación, que en cierto sentido todo en el mundo es igual, todo está a un mismo nivel. Las diez plagas, es la primera vez en la historia que Dios muestra al mundo que existe una distinción entre las almas. Que es correcto tomar las almas egipcias que en cierto sentido son una expresión de lo negativo en el mundo, y golpear esa negatividad con el fin de curar el alma Divina positiva Israel, para crear la entidad judía. Eso en Cabalá es llamado havdalá, “separación”, que sigue a la “sumisión”. La absoluta revelación de Dios es llamada hamtaká, “dulcificación”. El Baal Shem Tov, el fundador del Jasidut dice que todo proceso espiritual verdadero, debe pasar a través de tres fases: la primera es sumisión, la segunda es separación y la tercera es la dulcificación. En hebreo hajnaá-sumisión, havdalá-separación, hamtaká- dulcificación. La separación siempre es una fase intermedia entre la fase de sumisión y la fase de dulcificación. Cuando Dios se revela toda la realidad se vuelve dulce. Una vez más, aquí se explica que todos somos como pequeñas hormigas para Dios, no existe diferencia alguna entre las criaturas, todas tienen el mismo Creador, y nuestro propósito es cumplir Su voluntad de igual manera. Pero el hecho de que hay separación entre las almas, es una novedad, es algo nuevo, pero es una novedad necesaria con el fin de alcanzar automáticamente la dulcificación de los Diez Mandamientos, la entrega de la Torá a Israel.

Así, en la forma en que son comprendidos los tres 10: las diez Aserciones de la creación, las diez plagas y finalmente los diez Mandamientos, es uno de los modelos más importantes en toda la Torá, el proceso que el Baal Shem Tov llamó: Sumisión, Separación y Dulcificación.




PARASHÁ VAERÁ - LA SUBLIMACIÓN DEL ALMA - RAV GINSBURGH

Al comienzo de la parashá de esta semana, Parashat Vaerá, Hashem le dice a Moshé Rabeinu que “Yo prometo a los patriarcas, Abraham, Itzjak y Iaacov, redimir a los hijos, los Hijos de Israel. Y todavía no cumplí Mi palabra, Mi promesa. Y Dios lo expresó de una manera que Mi Nombre, Mi Nombre esencial, Havaiá, iud-hei-vav-hei, י-הוה , de 4 letras, el Tetragramatrón, “no me fui dado a conocer a ellos”. No me di a conocer a Mi mismo, a ellos, a los patriarcas.
¿Cómo me di a conocer a los patriarcas? Con otros dos nombres: el Nombre א-ל , Kel, que es también un Nombre de Dios, y el Nombre שד-י , Shakai. El Nombre Shakai se traduce generalmente como “el Todopoderoso”. Kel es simplemente Dios, formando entonces “Dios Todopoderoso”. Con esta combinación de dos Nombres, Kel Shakai, fui conocido por los Patriarcas, pero no me di a conocer a ellos con mi Nombre más esencial, Havaiá.
Los comentaristas preguntan, que en muchos versos diferentes encontramos que en verdad el Nombre Havaiá sí fue revelado a los Patriarcas. ¿Entonces por qué está dicho que no Me hice conocer [por este Nombre]? Está explicado en Jasidut que hay dos niveles del Nombre Havaiá. Hay un nivel superior que no se dio a conocer, que no fue revelado a los Patriarcas, y hay un nivel inferior que fue revelado a los Patriarcas. Entonces, tenemos en realidad 4 niveles diferentes de esos Nombres de Dios. Cada nivel es un nivel de revelación. Hashem es Uno, absolutamente y únicamente Uno. Pero la revelación de Divinidad, Su luz, se revela en diferentes dimensiones, en diferentes niveles.
Entonces hay un nivel absoluto, el más alto y supremo de revelación del Shem Havaiá [el Nombre, Havaiá], el nivel que va a ser revelado ahora a Moshé y el pueblo judío en el Éxodo, y nunca antes había sido revelado. Hay un segundo nivel, que también es el Shem Havaiá, nivel que fue revelado a los Patriarcas, pero como explica Rashi no fue revelado en el contexto de Su promesa a los patriarcas de que Hashem redimirá a los hijos. El Nombre utilizado en el contexto de esta promesa siempre fue la combinación de los dos Nombres Dios Todopoderoso, Kel Shakai.
Obviamente, estos dos Nombres son también dos niveles diferentes, a pesar de que van juntos. Entonces tenemos que tratar de entender los 4 niveles: Havaiá, que es el Nombre de 4 letras, El Havaiá superior, y el Havaia inferior, que es el segundo Havaiá, y el Nombre Kel y el Nombre Shakai. Entonces comencemos ahora desde abajo.
El Nombre Shakai que se traduce usualmente como “Todopoderoso”, interpretan los sabios que significa que Hashem dijo a su mundo “suficiente!”, basta. Este Nombre es un acrónimo, tiene sólo 3 letras: shin (ש ) dalet (ד ) iud (י ). La shin es la inicial de “Él dijo”, “Dios dijo”. Y las otras dos letras forman la pequeña palabra de 2 letras dai, que significa “suficiente!”. Entonces, el Nombre completo es interpretado como “Él [el Creador] al crear el Mundo, dijo a Su mundo “¡Suficiente!”. O sea que el mundo no se tenía que expandir infinitamente. Tenía que haber limitaciones y fronteras para todas las diferentes facetas y aspectos de la creación. Vivimos en un mundo limitado y esa es la manera en que Dios quiere que estemos aquí en lo finito. Nosotros somos finitos y todo lo que tiene que ver con nuestra experiencia es limitado y el hecho de que el mundo es limitado y no se expande, tanto psicológica o físicamente, no se expande infinitamente, esto está determinado y controlado por el Nombre Shakai, el Todopoderoso.
El Nombre que lo acompaña, Kel, se refiere en realidad a extensión o expansión. Porque las mismas dos letras אל , alef lamed, Kel, que aquí se traducen como “Dios”, también puede leerse como “el” (אל ). “El” es literalmente la simple palabra “hacia”, “a”, que es en un sentido vectorial. Hay algo que se está moviendo en cierta dirección, “el”, “hacia”. Y realmente está diciendo que nuestro universo físico de 3 dimensiones espaciales, llamado “makóm” (מקום ), “espacio”, y equivale a 6 veces el valor de este Nombre, porque hay 6 extremos, 6 direcciones. Están las 4 direcciones laterales, arriba y abajo. Y 6 veces este Nombre Kel es igual a makom, que es el espacio físico de 3 dimensiones.
Nuevamente, los dos Nombres van juntos porque Kel es una fuerza expansiva, la expansión de Dios, su revelación, su manifestación se está expandiendo en las 6 direcciones, y Shakai, Todopoderoso, es una fuerza limitante. Hay una expansión pero a la vez hay una limitación que le pone fronteras. Este es el significado de la yuxtaposición de estos dos Nombres, Kel Shakai. Juntos vienen a describir la Divinidad dentro de la naturaleza, el orden natural de cómo Dios creó y continua recreando la naturaleza. El Nombre Havaiá inferior ya es algo sobrenatural, por encima de la naturaleza. O sea que Dios, obviamente por su libre albedrío, produce milagros que aparentan, parecen negar la naturaleza.
¿Qué puede haber más que sobrenatural? Hemos dicho que el Nombre Havaiá es lo sobrenatural, y la combinación de los dos Nombres Kel Shakai, Dios Todopoderoso, representan la fuerza de expansión y la fuerza limitante de la naturaleza, ambos naturales ¿Qué puede ser aquel Shem Havaía, el Nombre Supremo, que va a ser revelado en el Éxodo de Egipto? La forma en que está explicado en Cabalá y Jasidut es que la verdadera Esencia de Dios siempre es paradójica. No se puede decir acerca de ella que sea de una manera ni tampoco lo opuesto.
Justamente esta noche es el comienzo del Iortzait [20 de tevet, aniversario del fallecimiento] del Rambam. El Rambam, el más grande de los filósofos, de los sabios, de la filosofía judía, explicó que no se puede afirmar ningún atributo positivo de Dios en absoluto. Incluso si decimos que Dios es sobrenatural no estamos describiendo a Dios. ¿Qué es el Nombre Havaiá absoluto, llamado Shem HaEktzem, el Nombre Esencial? Que Dios no es trascendente ni inmanente. Sobrenatural significa trascendente, y natural, la forma en que Dios aparece dentro de la naturaliza es trascendencia. Pero Dios es simultáneamente trascendente e inmanente, es la Esencia misma. No es natural ni sobrenatural, es las dos cosas a la vez y/o ninguna de ellas. Y desde ese nivel, eso es la Verdad Absoluta. En hebreo, verdad es emet, אמת . Dice Rashi que este Nombre Havaiá que va a ser revelado ahora en el Éxodo, es el atributo absoluto de Dios, la “Verdad”. En el sentido simple de que ahora va cumplir, será fiel a Su Palabra, He prometido y voy a cumplir lo que prometí. La promesa de redimir al Pueblo de Israel, ahora la voy a cumplir. Por eso, Su Verdad es la paradoja de ser sobrenatural y natural simultáneamente.
Tenemos 4 niveles: el Nombre Havaiá deleEila, de lo Alto, el supremo Nombre Havaiá que es una referencia a la misma Esencia de Dios. Luego tenemos su revelación sobrenatural trascendental que también es el Nombre Havaiá. Luego tenemos Su fuerza expansiva y su fuerza limitante, que es Kel Shakai. Y cuando Hashem hace Su promesa a los patriarcas utilizó este Nombre Kel Shakai. Pero durante otros sucesos, especialmente cuando realizó milagros para los patriarcas, porque ellos también presenciaron grandes milagros de Dios, hashgajá pratit, su Providencia Divina en sus vidas, ellos fueron meritorios de la manifestación del Nombre Havaiá delatata, “de lo bajo”, el nivel inferior del Nombre Havaiá que es el sentido de lo sobrenatural. Pero la máxima verdad y la absoluta Verdad de Dios, del Nombre de Dios, es lo que se va a revelar ahora en el Éxodo.
Concluiremos esta introducción con una guematria muy bella [un fenómeno numérico]. Comencemos una vez más desde el final. El Nombre final, que es el Nombre que dice al mundo “¡basta!”, el Nombre que establece límites, todos los aspectos de la realidad, Shakai, שד-י , su valor numérico es 314. Como el significado que la dieron los sabios a este nombre es que las cosas se expanden, progresan hasta un cierto punto, y allí se detienen, les dice parar, suficiente, “dai”. ¿Qué sugiere esto matemáticamente? Sugiere una serie o sumatoria que en matemática es llamada el número triangular, que es la suma de todos los números desde el 1. Comienzo desde el 1, luego paso al 2, luego al 3 y al 4, etc. y cuando llego a 314, basta! hasta aquí. Eso es lo que sugiere la interpretación de los sabios en referencia al cálculo de este número. No simplemente tomar la guematria simple del Nombre que es 314, pero como el mundo se va expandiendo, expandiendo, expandiendo, hasta que se detiene, entonces comienzo por 1, le agrego 2, luego 3 y 4 etc. hasta 314. ¿A qué número llego? Debe ser un número muy grande, todos desde 1 hasta 314. Y en verdad es grande: 49.455.
¿Cómo puedo calcular esto de forma simple? La forma simple de calcular cuál es el triángulo de todo número n, entonces digo que el triángulo de n es igual a n veces n más 1 dividido 2, n = n (n  1) / 2, esa es la formula. Entonces, en nuestro caso 314 veces 315 dividido por 2, que resulta 49455. Es la sumatoria de todos los números desde 1 hasta 314, שדי , Shakai.
¿Qué significa este número? Es muy grande, pero ¿qué significa? Un número se puede factorizar o descomponer de muchas formas diferentes, pero la básica factorización de este número es por 45. Este es un número muy especial en Cabalá, porque es el relleno del Nombre de Dios, iud-hei-vav-hei. Entonces, al observar el Nombre Shakai, “El Todopoderoso”, de acuerdo con este cálculo es 45 x 1099. Porque, nuevamente. ¿Cómo he llegado a esto que dijimos? Decir 314 veces 315 sobre 2 es lo mismo que decir 314 sobre 2, que es 157, por 315. A su vez, 315 es 7 veces 45, מה , ma, donde 45 puede ser מה , má, que significa “qué”, sentido de la nada, la anulación, o puede ser אדם , adam, “hombre”, que también suma 45. Entonces 315 es 7 veces 45, entonces tomo este 7 y multiplico 7 por 157, que es 314 sobre 2, obtengo el número 1099.
¿Qué significa este número? Hay una frase que se repite 5 veces en dos salmos, dos cantares sucesivos: “Barji Nafshi et Hashem”, “Que mi alma bendiga a Dios”, y los sabios nos enseñan que esto se repite 5 veces porque el rey David escribió estos cantares experimentando 5 mundos diferentes, pasó por 5 experiencias diferentes. Y en cada mundo por el que pasaba y del cual salía, bendecía a Hashem.
Se explica en Cabalá que este número significa los 5 niveles del alma misma. El alma tiene 5 niveles, llamados el nivel “vital”, el espíritu, el aliento de vida, el viviente y único, nefesh, ruaj, neshamá, jaiá y iejidá, son los términos en Cabalá. Cuando los 5 niveles se juntan, suman 1099, y todos ellos los posee el hombre, adam, אדם , 45. Entonces ¿qué nos dice este número 49.455, que es el triángulo de 314, El Todopoderoso, Shakai? Nos dice: el hombre multiplicado por los 5 niveles de su alma. Este es el Nombre Shakai.
¿Qué hay en los otros Nombres? Kel, א-ל , Dios, que es el nivel expansivo. Diremos un concepto muy importante. Hay ciertos filósofos, como el que mencionamos Maimónides, ciertamente el más grande filósofo judío del medioevo, y uno de los más grandes pensadores judíos de todas las épocas. Hay ciertos filósofos que explican que el universo es algo integral, no sólo el universo físico, sino el universo espiritual junto con el físico. Sin entrar en la división cabalística de los muchos mundos, sólo tomemos toda la realidad, toda la realidad creada, tiene dos dimensiones. Una dimensión es “pensamiento” y la otra es “extensión”, estos son los nombres que se utilizan en la terminología español. Hay conciencia, como se estudia en la física moderna, en la Mecánica Cuántica. Así, la conciencia es un factor definitivo de la realidad.
Entonces todo esto es filosofía, el mundo que conocemos es una combinación, una unificación de pensamiento -el Pensamiento Divino- y extensión. Extensión puede ser tanto espacio como tiempo. Nuevamente, como declara la teoría de la Relatividad, el espacio y el tiempo son en realidad una misma entidad.
El pensamiento del mundo es la dimensión trascendental del mundo, es Nombre Havaiá inferior. La extensión del Mundo es el Nombre Kel, א-ל , la primera de las yuxtaposiciones de los dos Nombres Kel Shakai que dijimos antes. Cuando tomo Kel, la guematria simple es 31, pero el triángulo de 31, todos los números desde 1 hasta 31 es 496, que suma מלכות , Maljut, “reinado”. Entonces hay algo acerca de este Nombre Kel que define el Reino de Dios, que es la máxima expansión y extensión del dominio de Dios sobre toda Su creación.
El valor numérico del Nombre de Hashem, Havaiá, י-הוה , es 26, cuyo triángulo es 351. Y si tengo 2 veces 351, porque hay 2 Nombres Havaiá, obtengo un número muy muy importante en la Torá que es שבת , Shabat, 702, que es 2 veces 351.
Entonces ¿qué tenemos ahora? Tomamos los 4 niveles, todos los números que explicamos antes, y realizamos el mismo proceso matemático, examinando el triángulo de cada uno de ellos. Tenemos Havaiá Havaiá, y está explicado que el secreto del Shabat es 2 veces Havaiá, en su forma triangular. 351 más otro 351 es 702, el valor numérico de Shabat. ¿Qué nos dice esto acerca de Shabat? Dice que el Shabat mismo tiene dos dimensiones: la noche del Shabat, que es el Nombre Havaiá inferior en su forma triangular, y el día de Shabat es el Nombre Havaiá superior.
Durante los días de semana experimentamos el Nombre Kel Shakai, que es la naturaleza y la inmanencia de Dios. El comienzo del Shabat es la experiencia de la trascendencia de Dios, Su expresión y manifestación sobrenatural, pero luego el día de Shabat es la paradójica Verdad Absoluta de Havaiá, que es sobrenatural y natural simultáneamente como explicamos antes.
Nuevamente, el Shabat primero es una elevación desde el orden natural hasta el orden sobrenatural, y luego durante el día de Shabat progresa desde lo sobrenatural hasta la Esencia Absoluta, que está por encima de lo sobrenatural. Dicen los sabios que después de observar 2 Shabatot, 2 días de Shabat, seremos redimidos inmediatamente. Está explicado en Jasidut que esto no se refiere a dos días diferentes, sino que dentro del mismo Shabat, los dos niveles de Havaiá el Nombre Esencial de Hashem que está presente en cada Shabat, significa primero alcanzar la experiencia de lo sobrenatural, y luego ir más allá de lo sobrenatural hacia la propia Esencia paradójica de Hashem. Eso es Shabat que sigue a los 6 días, que es Kel Shakai, Dios Todopoderoso, extensión y limitación.
Ahora hagamos el gran número total, que contiene estos 4 niveles en sus formas triangulares.
351 a 351 a 496 a 49.455 = 50.653 Si sumamos estos número da 50.653. ¿Cuál es ese número? Todos nuestros esfuerzos son para llegar a alcanzar este número, este número muy espectacular. La pregunta es qué tiene de tan espectacular este número, 50.653.
Antes dijimos que el nombre Shakai en esta forma es “el hombre en sus cinco niveles del alma”. ¿Pero cuál es el nivel más elevado de esta alma? Este nivel más elevado del alma se llama יחידה , iejidá, “Singular”, ese es el nivel que corresponde con el Nombre esencial de Dios, Su Verdad absoluta, por encima de lo sobrenatural y lo natural. ¿Cómo se expresa en el servicio a Dios? A través del total autosacrificio, bitul total, anulación del ser. Una fe absoluta, la fe que significa el pacto de la conexión con la mismísima Esencia de Dios.
Esto se llama Iejidá shebanefesh, el nivel de “singular del alma”. Así como Dios es singular, también nosotros poseemos ese nivel superior del alma que es nuestra conexión con esa “Singularidad”. Es nuestro punto singular, por así decirlo, en nuestras almas. ¿Cuánto suma ese nivel superior? Suma 37.
Arribamos a ese número grande, 50.653. Si dividimos ese número por 37, veremos que es un múltiplo de 37, es 37 veces 1.369. Muchas personas ya habrán reconocido este número, 1369 es el cuadrado de 37, 37 veces 37. ¿Entonces qué es ahora este gran número 50.653? Es el cubo de 37. Todos estos números triangulares dan un número realmente espectacular que es 37 veces 37 veces 37. O sea que la iejidá del alma por sí misma por sí misma. Es una doble interinclusión de los 37 poderes, por decirlo así, incorporados, incluidos dentro de esta palabra יחידה , iejidá, “singular” del alma.
Todos estos niveles se tienen que revelar en el Éxodo, tal como comienza la Parashá. “Me revelé a los patriarcas” con los dos Nombres inferiores. Esto no significa que haré desaparecer estos nombres, ambos están presentes. Pero sobre esos Nombres, el nivel de Havaia que está implícito pero no explícito en el texto, e incluso ese nivel todavía más elevado de Havaiá que está explícito en el texto. Y como este nivel inferior alude a este proceso matemático llamado “el triángulo de un número”, al aplicarlo en los 4 niveles y realizar este gran cálculo, se transforma en este número tan bello que es el cubo de 37.
Esta última parte es para aquellos que como nosotros amamos a los números, como los sofrim, que aman contar los números, especialmente porque los números son parte de la Torá, y nos pueden enseñar algo. Entonces que ameritemos la revelación de nuestra Iejidá, nuestro “Singular”, que está conectado con la Singularidad Esencial de Dios, y al elevarla al cubo, en tres repliegues, “con tres repeticiones quedará firme”, cuando algo se repite 3 veces es fuerte y eterno. Y con esto mereceremos el éxodo final, la redención final en nuestra época, con la llegada del Mashíaj Tzidkeinu, nuestro Justo Redentor.



- LAS EMANACIONES DIVINAS - LAS ENSEÑANZAS DE LOS PATRIARCAS

La Torá comienza en el libro de Bereshit . Este es diferente a los otros cuatro libros del Pentateuco puesto que contiene sólo un puñado de los preceptos y se compone sobre todo de historias de los Patriarcas. Sin embargo, constituye la primera quinta parte de la Torá, indicando que antes de pasar a los otros cuatro libros del Pentateuco, antes de recibir la Torá y sus preceptos, primero tenemos que incorporar las lecciones del Génesis. Sin esto no nos podemos fijar un sendero correcto de servicio a Dios. ¿Cuáles son las principales lecciones que aprendemos de los Patriarcas?
En este artículo, vamos a estudiar acerca de tres diferentes modelos cabalísticos basados en l os cual es podremos entender la relación entre los Patriarcas Abraham, Itzjak y Iaakov. De cada uno de estos modelos, ganaremos una visión, comprensión y una nueva conciencia que podemos incorporar a la vida espiritual.

Los Patriarcas como Arquetipos

En la Biblia, el Libro de Bereshit se le conoce como el “ Sefer Ha i ashar” –que literalmente significa “ El Libro R ecto” , en honor a los Patriarcas que iban en un camino recto y honesto con Dios. Al ir en un sendero rect o hacia la voluntad de Dios, los Patriarcas iban directamente hacia la esencia de Dios. Cuando la Torá describe el viaje de Abraham a través de la Tierra de Israel dice: “Abraham viajó a lo largo y ancho d el sur” . El jasidut explica que el sur simboliza la luz Infinita de Dios.
De las acciones de cada uno de los tres Patriarcas, aprendemos un aspecto diferente para el servi cio al Todopoderoso, d ebido a que cada uno de el los ilumina de una manera característica que debemos tratar de incorporar a nuestras propias vidas. Los sabios afirman esta idea citando frecuentemente las siguientes palabras: “ Sólo tres son llamados padres, Abraham, Itzjak y Iaakov ” . Para comprender el arquetipo que representa cada Patriarca necesitamos primero entender su esencia inter ior, ya que e l estudio de la esencia de los Patriarcas es uno de los pilares del pensamiento cabalístico. Como descendientes de Abraham, Itzjak y Iaakov, seguimos su legado , debemos tratar de emular sus acciones, como dicen los sabios: “ La persona debe preguntarse a sí mismo : ‘¿Cuándo mis acciones se asemej arán a las de mis antepasados Abraham , Itzjak y Iaakov ”.

Balance

El primer principio que aprendemos en Cabalá es que los tres Patriarcas son almas arquetípicas. Como tales , entre las Sefirot –emanaciones a través de las cuales Dios crea la realidad (en cada momento) y Se revela en ellas– los Patriarcas corresponden a bondad, poder y belleza. Abraham representa a la dimensión derecha de la realidad , que se manifiesta en la sefiráh de la bondad. Itzjak representa la dimensión izquierda y a la sefiráh de la rigor o poder . Iaakov representa la dimensión media, la sefiráh de la belleza. Las dimensiones derecha, izquierda, y media son descri p tas en la introducción a l Tikunei Zohar como “ una larga, una corta, y una intermedia ” , respectivamente. Esta es una de las afirmaciones más fundamentales de la Cabalá, que fue revelada por el profeta Eliahu, y provee el marco para ordenar las sefirot en torno a tres ejes: derecho, izquierdo y centro.
El orden amiento de las sefirot en torno a los tres ejes sugiere una estructura equilibrada, representativa del estado rectificado y estable en el que los poderes representados por cada una de las sefirot están equilibrados. De hecho, en el Zohar el “equilibrio” es considerado el símbolo de la realidad rectificada , y siempre que bus que mos el equilibrio, debemos tener los tres elementos. Rabí Abraham Abulafia, uno de los primeros cabalistas medievales lo demostró al señalar que el valor numérico de la primera palabra de la Torá: “ En el principio ” ( בְּרֵאשִׁית , bereshit ) es igual al valor de la frase, “ tres cosas juntas ” ( שְׁלֹשַָׁה דְבָרִים יַחַד , shloshá Devarim iajad ) . Además, la columna vertebral, por así decirlo, del primer versículo de la Torá forma la palabra “tres” ( שְׁלֹשָׁה , shloshá ). Esto indica que la tríada –especialmente su habilidad característica de ser equilibrada– es la piedra angular en la Torá.

Tesis, antítesis, síntesis

La relación entre los tres Patriarcas se puede entender en términos de otra conocida tríada:
• Tesis
• Síntesis
• Antítesis
Abraham nos provee la tesis , la bondad , Itzjak sugiere la antítesis a la tesis de Abraham , el rigor, y Iaakov, descrito como el selecto de los patriarcas, representa su síntesis, la síntesis del amor y del poder, que en la C a bal á se llama misericordia o compasión. Vamos a ver esta estructura básica.
La tesis representa la primera afirmación respecto de un tópico determinado , la primera aproximación a la conclusión final a la que habremos de arribar . La tesis tiene que ser simple y fácil de entender y tiene que cubrir tanto terreno como sea posible. Cuando se trata del camino espiritual de los Patriarcas, la tesis debe asemejarse a la manera en que Dios creó el mundo en el principio. Todo comienza en el lado derecho, incluyendo la creación del mundo. Dios creó el mundo por amor y debido a Su amor. Como se afirma en la tradición cabalística, Dios creó el mundo porque “ la naturaleza del B ien [Dios] es hacer el bien ” . La Torá también fue entregada desde el lado derecho de Dios. Teniendo en cuenta todo esto, es muy apropiado que la tesis de Abraham sea la bondad y su motivación inter ior , el amor. La primera sefiráh que podemos reconocer p ertenece al lado derecho.
La noción de que Abraham representa la tesis, el punto de partida, se ilustra en el segundo relato de la creación, que comienza con las palabras: “ Esta es la historia de los cielos y de la tierra cuando fueron creados... .” . Las letras de la palabra ( בְּהִבָּרְאָם , behibaram ) , “ cuando fueron creados, " permutan para formar la palabra ( בְּאַבְרָהָם , beAbraham ) “con Abraham” , lo que sugiere que los cielos y la tierra fueron creados con la bondad de Abraham.
M a s la tesis no es suficiente. El mundo no puede sustenta rse sólo con amor. Para mantener el equilibrio se necesita cierta cantidad de rigor , poder o juicio. El juicio no es contrario al amor. No necesitamos imaginar que el amor y el juicio están en una lucha a muerte. El juicio no se opone a la esencia interior y a la luz inherente en el amor; es la crítica constructiva con respecto a las manifestaciones exter iores del amor. Motivado por el temor de que las energías positivas de l amor caigan en manos equivocadas, el juicio ayuda al amor limit ándolo .
En general, la mejor manera de definir antítesis es como una revisión crítica de la tesis –no des acredita a la tesis, sino que la refina. Y así , el juicio, poder o fuerza , que es la antítesis introducida por Itzjak, sirve para limitar los efectos del amor, de modo que este no se tambalee completamente fuera de control. El amor es una fuerza muy fuerte que tiene la tendencia a anular la realidad. Esto puede sonar extraño al principio, pero ya lo explicaremos con más profundidad en breve. El juicio y el poder sirven para equilibrar al amor y prevenir que se conv ierta en una fuerza tumultuosa, transformándol o eventualmente en compasión, la esencia interior de Iaakov.
El amor tiene una tendencia a extenderse hacia donde no debería. La sefiráh de bondad, cuya m otivación interior es e l amor, se describe mejor como una fuerza atractiva y expansiva . Atrae fácilmente a la muchedumbre equivocada, por así decirlo, y su radio de acción tiende a extenderse sin límites, incluso en aplicaciones impropias.
Uno de los mejores ejemplos de esto es el amor propio o amor egocéntrico, que invariablemente se traduce en la adoración a sí mismo. En Proverbios se dice: “ El amor oculta todos los defectos ” . Aunque esto es cierto cuando se trata del amor por los demás, es doblemente cierto con respecto al amor propio. Puesto que el amor propio es tan natural, la mayoría de las personas no pueden ver sus propias faltas o pecados. El Zohar afirma que, “ No hay adoración como la adoración motivada por el amor .” Pero, por supuesto, el culto y el servicio deben ser para Dios, no para uno mismo. Mediante la adición de la crítica antitética del juicio y del poder, que es la esencia del sendero Divin o de Itzjak, el amor puede mantenerse sin desviarse por el camino y dirigirse hacia el Todopoderoso.
Una vez más, no hay conflicto entre ellos, tal y como no había conflicto entre Abraham y su amado hijo Itzjak. Abraham e Itzjak se amaban y se complementaban a la perfección. La cima de su unión fue alcanzad a en la atadura de Itzjak , que el Zohar explica que se le llama “ la atadura ” y no “ el sacrificio ” , porque éste acto ató a Abraham e Itzjak a un nivel existencial, resultando en una plena inter-inclusión de sus esencias. El amor a Dios rectificado de Itzjak per se le motivó a estirar su cuello sobre el altar, permitiéndole a Abraham sacrificarle. De este modo, Itzjak es un ejemplo de la instrucción dada por Moisés posteriormente al pueblo judío: “Amarás a Dios con todo tu corazón y con toda tu vida ...” que los sabios explican que significa que debes amar a Dios, incluso si Él está a punto de tomar tu vida. La nueva dimensión de Abraham de rigor y temor a Dios, fueron pronunciadas sucintamente por el ángel de Dios que dijo: “ Porque ahora sé que temes a Dios ” .
La síntesis entre el amor y el juicio se encuentra en la compasión o misericordia, la esencia de Iaakov y el poder interior que motiva a la sefiráh de belleza. Debido a que la compasión es la forma verdaderamente equilibrada de la vida, a Iaakov se lo conoce como “ el elegido de los patriarcas .” Analizándolo cabalísticamente, el estatus de Iaakov es el resultado de la síntesis de las cualidades de su padre y de su abuelo a quienes él representa. Abraham representa el deseo de dar, de otorgar, pero relativamente a ciegas y sin límites.
Eventualmente, el deseo ciego de dar se motiva por el amor propio y el egoísmo. Ya no importa donde se esté dando. El otorgante bloquea todo juicio respecto el mérito del objetivo que está favoreciendo. Al final, la meta deja de tener importancia, lo único que importa es que él ha dado y que su nombre es engrandecido (públicamente –como el benefactor de tal o cual causa– o privadamente, en los círculos apropiados). Por esta razón, la persona necesita sentir temor –el temor a equivocarse, de dirigir su energía al lugar equivocado. Cuando una persona teme a Dios, Dios le guía al lugar adecuado y puro dónde su generosidad será de beneficio tanto para el receptor como para sí mismo. Dios le ayudará a dar de manera que no cause destrucción.
El temor, la antítesis del amor, el verdadero fundamento del mundo, asegura que el amor no esté mal dirigido y que no caiga en las falacias de lo mundano, en lo que respecta a nuestros objetivos y motivaciones personales para amar y dar. Al ayudarnos a seguir siendo críticos, el temor nos protege de actuar por interés propio y ego. Dicho de otra manera, el miedo agrega sensibilidad a nuestros actos de bondad.
Podrías pensar que ya todo está en equilibrio puesto que ahora sé que debo dar y a la vez soy cuidadoso de dar por razones equivocadas y a un lugar inadecuado. Pero hay una tercera y última fase sin la cual el amor y el temor todavía están incompletos , y que la podemos aprender de Iaakov, el alma arquetípica de la belleza y la compasión.
La verdad es que no importa la cantidad de auto-crítica que yo pueda tener, nunca puedo estar cien por ciento seguro de que mis actos de bondad, de caridad, están debidamente motivados y son realizados sin ningún tipo de interés propio. Del mismo modo, no puedo esperar que la persona o la causa a la que estoy dando sea cien por ciento perfecta, pues ningún ser humano es perfecto, así como no consciente de que yo mismo no soy perfecto. Sin embargo, no debo abstenerme de dar. De este modo mi generosidad puede llevarse a cabo solamente si siento compasión, compasión que proviene de una base sólida y veraz de afecto hacia los demás. Aunque pudiese estar tentado a pensar que puesto que el mundo y las personas son imperfectas, es mejor no dar, se nos dice que Dios otorgó la verdad a Iaakov. La verdad duradera hasta el final, la verdad que resiste a la prueba del tiempo, solamente se puede encontrar en la cualidad esencial de compasión de Iaakov –la síntesis del amor de Abraham y temor de Itzjak.
De Iaakov aprendemos a saltar por encima de nuestr as fallas y l a s de los demás. Que puede ser que al final estoy dando por razones equivocadas y quien recibe de mí es también imperfecto. Sin embargo, la compasión nos permite superar esos miedos. Los sabios nos dicen que uno de los rasgos característicos del judío es la compasión. Los judíos son los hijos compasivos de nuestros compasivos patriarcas , en concreto, todos somos hijos de Iaakov.
El propio Iaakov aprendió a superar el miedo gracias a la fuerza su padre Itzjak. Dios le dijo a Abraham: “ Pues en Itzjak estar á tu descendencia ” . Los sabios explican que las palabras “ en Itzjak ” implica que sólo algunos de los descendientes de Itzjak serán –es decir Iaakov, pero no Esa v – considerados descendientes de Abraham. En otras palabras, la compasión de Iaakov refleja con más fuerza el amor y bondad de Abraham que el poder de Itzjak. Por esta razón, aunque la sefiráh de la belleza se encuentra en el eje central, se considera que se inclina hacia la derecha.
Así que nuestro modelo de tesis-antítesis-síntesis comenzó con una predisposición a otorgar, fue templado por una visión crítica del otorgante y del beneficiario, finalmente terminando con un renovado compromiso a otorgar. Aunque Dios creó el mundo con bondad amorosa, no creó un mundo perfecto, obligándonos a ejercer temor y compasión para alcanzar un estado de equilibrio. Cuando ejercitamos esta fundamental lección de los Patriarcas, la realidad nos trata de la misma manera , porque significa que hemos aceptado el hecho de que nadie es perfecto y que tenemos que poner una tapa de compasión a l juzgar la realidad. Al final, la compasión como síntesis del amor y el criticismo, ejemplifica mejor el propósito de Dios en la creación del mundo en beneficio de Sus cr iaturas . L a compasión nos guiará a entrar a los tiempos mesiánicos y a l cumplimiento de la intención de Dios: “ El mundo estará basado en el amor y la bondad ”.

Los Patriarcas y el proceso de creación

Ya que tenemos algo de experiencia con los Patriarcas y de la relación entre ellos, vamos a usar estas ideas para mirar un tema un poco más amplio: el proceso de creación.
El texto cabalista más importante después del Zohar es el t ratado del rabino Itzjak Luria (el Arizal), “ Etz Jaim” (literalmente, “ Árbol de la Vida ”). El Arizal vivió y enseñó en Safed tras la muerte del más grande cabalista de la generación anterior, el rabino Moshé Cordovero (el Ramac). Juntos, el Ramac y el Arizal son los dos pilares de la Cabalá revel ada en Safed .
En el Etz Jaim , el Arizal describe que el proceso de creación se compone de tres etapas principales:
• Etapa 1: la luz Infinita de Dios lo permea todo sin dejar lugar a la creación.
• Etapa 2: Para generar un espacio a una consciencia que sea independiente de la Suya, Dios contra e Su luz Infinita y crea un vacío.
• Etapa 3: La emanación de un rayo de luz Infinita que entra en el vacío y en el en torno donde se crea la realidad.
Son necesarias unas cuantas palabras explicando esta descripción. Podría p arecer q ue estas etapas siguen un orden lógico y necesario. Dado que la expresión de Dios (la luz) lo llena todo, con el fin de crear a un ser autónomo, parec ería necesario que Dios contraiga (es decir, limit e y elimin e ) Su luz. En otras palabras, la contracción parece ser una fase lógicamente necesaria. Pero la verdad es que Dios es absolutamente libre, eso incluye la elección de un número infinito de opciones para hacer cumplir Su voluntad –pero sin duda estas opciones, aunque posibles, nos dejan perplejos. El hecho de que escogió un proceso lógico, que podemos entender, nos dice que Dios está interesado que comprendamos el proceso creativo de manera que cuando lleguemos a crearnos a nosotros mismos, emulemos Sus acciones.
Otro punto importante es que el Arizal no está describiendo a la creación de la misma manera que un científico describe una reacción química en e l diario de su laboratorio. El Arizal está utilizando una metáfora (geométrica). En realidad, la expresión y la Presencia de Dios no faltan de ninguna manera en el vacío . Desde el punto de vista infinito de Dios, nada ha cambiado en Su Presencia, ni nada ha sido modificado, excepto por el hecho que Él hizo posible la existencia de un punto de vista que niega Su realidad exclusiva y Su Presencia.
Por último, aunque el rayo (conocido como kav ) que entró en el vacío es de la luz Infinita de Dios, es tá limitad o y no se extiende para llenar el vacío en forma complet a . Si fuera así, todo el motivo d el proceso creativo, la creación de la conciencia autónoma, no tendría lugar.
En la terminología cabalística, estas tres fases se describen en resumen como:
• la luz infinita
• contracción
• el rayo
Y se corresponden directamente con la esencia de los tres Patriarcas, de la siguiente manera:
Abraham
La luz infinita
Itzjak
La contracción
Iaakov
El rayo

www.dimensiones.org


sábado, 14 de enero de 2012

CLASE DE TANÍA NÚM 3 - LIBRO DE LOS INTERMEDIOS

Clase impartida por Rav Jaim Frim


CURSO INTRODUCCIÓN AL JASIDUT: TANIA 1


SEFER SHEL BEINONÍ – LIBRO DE LOS INTERMEDIOS


INTRODUCCIÓN - clase 3


‎29 Kislev 5770 ISRAEL – 17 de diciembre 2009


Shalom alejem!

Habíamos dicho que el alma tiene fuerzas interiores y vestimentas. Todo lo que conocemos en el mundo material tiene su origen y su contrapartida en el mundo espiritual. Esa es una de las formas en que la Cabalá estudia - y nos hace comprender- las cosas espirituales que no podemos percibir. La Cabalá aplica parábolas y ejemplos que tienen que ver con nuestra realidad material, con el cuerpo y con el ser humano, y el Jasidut en especial hace referencia al alma humana.

Éste es el libro fundamental del Jasidut donde explica qué es la Divinidad y la espiritualidad a través de ejemplos de nuestro mundo material; y como no tenemos percepción de lo espiritual, sólo podremos entender a HaKadosh Baruj Hu a través del conocimiento de nuestro mundo. ¿Cuál es Su intención? ¿Qué somos? ¿Cómo somos? ¿Cómo estamos formados? Y sobre todo, qué venimos a hacer a este mundo. ¿Dónde nos encontramos físicamente, mentalmente, espiritualmente y sentimentalmente? ¿Cómo podemos relacionarnos con el mundo exterior de la mejor manera posible para tener una vida armoniosa, y para que nuestras acciones sean positivas, y, [para que todo ello] esté en concordancia con la finalidad de la creación de los mundos?

Todos los19 de kislev -día de la liberación del autor de este libro, el primer Rebbe de Jabad Schneur Zalman- se comienza el estudio de este libro en todo el mundo, de acuerdo al orden que indica al libro. Schneur Zalman que fue discípulo del Maguid de Metzeritch, quien a su vez fue discípulo del Baal Shem Tov, fue el creador del movimiento Jabad-Lubavitch: Lubavitch, porque fue la ciudad donde se encontraba el autor y fue impreso el libro, y Jabad, porque Jabad son las iniciales de Jojmá, biná y dáat.

Hay distintas formas de conectarse con Dios. Hay una forma que es inconsciente, por la que automáticamente todos estamos conectados a través de lo que llamamos en Cabalá la sefirá de la corona o keter. De este inconsciente (el inconsciente profundo) recibimos constantemente la influencia de HaKadosh Baruj Hu. A medida que ese inconsciente se va a haciendo más exterior, se va acercando más a la consciencia, siendo influenciado por nuestra vida, nuestro entorno, nuestra actitud, nuestra mente y nuestros sentimientos. Entonces, se le van incorporando cosas que pertenecen a este mundo y que a veces pueden ser positivas o negativas. Son cosas positivas si nos ayudan a revelar ese inconsciente profundo que llamamos la cabeza superior de la corona que se llama Emunâ o Fe.

La Corona tiene 3 “cabezas”, y como todas las sefirot y todas las cosas en la creación, una parte exterior y otra interior.

  • La Primera cabeza, Superior, es llamada en Cabalá Reisha delo Iadá Veloitiadá, o Cabeza incognosible, y conocida como Emuná o Fé.
  • La Segunda Cabeza, la parte interior de la Corona, que en Cabalá es conocida como Atik Iomín, se llama Taanug o placer.
  • La Tercera Cabeza, la parte exterior de la corona, en Cabalá es conocida como Arij Anpín], se llama Voluntad o Ratzón.

Las partes que pueden ser influenciables [en Keter], son las dos cabezas inferiores. Una intermedia que se llama Taanûg o Placer, que es la parte más interior de la Corona y otra Ratzón o Voluntad, exterior. La cabeza superior que es la Fe o Emuná, es algo que comprende a todo, es algo completamente infinito, que está por encima de lo que es interior o exterior, de lo que es Luz y oscuridad, lo que es contenido y recipiente, no puede ser influenciado, sólo revelado.

Como el Taanug es más interior, más oculto, sentimos placer por cosas aunque desconozcamos la razón. En cambio, la voluntad como es más exterior y está en contacto por delante con la parte consciente, con la mente y los sentimientos, es más superficial y más influenciable por nuestras actividades diarias. Voluntad o deseo son sinónimos de la “parte exterior de la corona” o “parte más superficial del inconsciente”, del motivo por el que queremos hacer las cosas. De todas maneras, esa parte exterior de la corona también pertenece al inconsciente, y para que sepamos por qué queremos hacer cosas, tenemos que pensar. El pensamiento es la conexión entre nuestros motivos interiores y la acción final que desarrollamos.

Nuestros motivos interiores son:

  • el inconsciente keter o corona
  • la acción maljut, la última de las sefirot, la que se encuentra más abajo.

Entre ambas hay toda una serie de sefirot o canales de energía. Cada una de ellas matiza esa motivación inconsciente y será de acuerdo a ellas que resultará una acción determinada. Y como se dice en Jasidut, lo principal es la acción. Lo principal es que la Voluntad, el placer, la fe inconsciente que tenemos, sea llevada a la práctica en la manera de acción para que actúe y produzca un efecto en este mundo. Podemos decir para generalizar que, la finalidad por la cual cada uno de nosotros existe, es para que hagamos una acción que modifique de alguna manera este mundo donde nos encontramos.

De aquí derivamos dos cosas.

Primero, si nosotros hacemos fluir esa voluntad, ese inconsciente hacia una acción determinada, la energía que fluye hacia todas las sefirot, -las tres mentales y las seis sentimentales, o cualidades del corazón-, también fluye. Por lo tanto, se produce un círculo de retro-alimentación del que recibimos energía, la vitalidad de HaKadosh Baruj Hu, y esa vitalidad al ser utilizada, se vuelve a elevar en forma de “feed-back”, en forma de Luz que retorna al Creador. Luego, desde allí en lo Alto, de nuevo, recibimos una nueva Luz directa en nuestro inconsciente. Si hacemos las cosas como corresponde, esa luz nos dará más fuerzas para hacer cosas. Si no lo hacemos así, se cortará el flujo de acción y el flujo de vitalidad que HaKadosh Baruj Hu nos envía desde arriba. Entonces, es cuando se produce lo que llamamos “sufrimiento, o frustración”, y dependiendo en qué sefirot se produzca el estancamiento, la oscuridad o la falta de vitalidad, veremos el defecto que tenemos que arreglar.

Esa es una de las consecuencias del proceso de recibir energía para realizar una misión en este mundo a través de una acción. Es como recibir nuevas energías para seguir existiendo de manera fructífera. Esto es lo que sucede en el medio donde están los sentimientos, y está la mente.

Hablamos de las tres vestimentas del alma, pensamiento habla y acción.

El pensamiento, tiene tres etapas. Una etapa inicial que llamamos Jojmá, que es la conexión inicial de la parte exterior de la corona donde se revela en forma consciente cuál es nuestra voluntad. Esta revelación se manifiesta en forma de chispa o rayo de luminosidad tan poco específico, tan difuso y tan rápido, que si no es captado inmediatamente por biná, por el entendimiento -la segunda sefirá-, se pierde y no llegamos nunca a entender de qué se trata. La parte principal del pensamiento es la razón, -el razonamiento-, que tratar de descifrar, investigar y delimitar, cuál es esa idea que surgió del inconsciente a través de Jojmá. Esa es la tarea de biná, y aunque es ya una parte que está dentro de nosotros, todavía está muy lejos de llegar a ser una acción. Esto es una forma de empezar a entender de qué se trata lo que estamos recibiendo desde arriba. Tiene que haber una forma de conectar el pensamiento con los sentimientos, porque los sentimientos son los que llevan a la acción. El pensamiento es algo entre “yo” y “yo mismo”. -“Yo pienso para mí. Incluso cuando medito acerca de mí, yo no me llamo por mi nombre porque yo y mi pensamiento somos uno.-”

En cambio, cuando yo hablo, hay una parte de los sentimientos, que están conectados con la mente. Se trata de los tres primeros de arriba, bondad (jésed), rigor (guevurá) y belleza (tiferet), que como ya son sentimientos, tienen un grado de revelación más externo, más superficial, aunque todavía son cosas que sólo yo percibo. Si yo siento bondad, odio o miedo, esto todavía no se percibe en el mundo exterior. En cambio, las tres sefirot inferiores de las seis cualidades del corazón que son netzaj, hod y yesod, en el árbol de las sefirot, son sentimientos que se refieren a nuestra relación con el exterior, a cómo vamos a encarar nuestra acción -aunque todavía no es acción-. Todas estas explicaciones están en nuestra página de Cabalá, en la parte de “Conceptos básicos de Cabalá”. De acuerdo a nuestro razonamiento, nuestro grado de bondad y de rigor, y el equilibrio entre ellos dos (tiferet, - armonía o belleza-) vamos a tener el netzaj (victoria-eternidad). Netzaj es, por un lado, la capacidad para conectarnos con el mundo exterior de una manera segura, triunfante, influyéndolo activamente. Por el otro, [netzaj] tiene que estar equilibrada por hod, que es el reconocimiento. Cuando conectamos con otra persona, tenemos considerar que también ella tiene su existencia, y que debemos conectarnos de tal manera que pueda recibir y aceptar nuestra acción.

En el caso de que recibamos una acción del exterior, la sefirá de hod nos servirá para ser agradecidos y para poder reconocer lo que los demás están haciendo por nosotros. Es la manera de tener un “feed-back” para que, también, desde el lado [netzaj] se mantenga la voluntad de seguir influyendo. Esas dos sefirot están equilibradas en la tercera sefirá, que de arriba hacia abajo es la novena, -Iesod, o fundamento-, y que conecta con maljut. El fundamento, que está representado en el cuerpo por el órgano reproductor masculino, se conecta con maljut que es la acción. Aquí vemos en qué forma y cómo actúan las sefirot, y vemos que para tener sentimientos correctos y una acción adecuada, debemos traducir el idioma del inconsciente, o sea, traducir la voluntad de HaKadosh Baruj Hu que está expresada en el alma. Para que el alma se exprese correctamente, necesitamos que el pensamiento sea correcto.

A veces, no tenemos muchas posibilidades de cambiar nuestros sentimientos. Es más, cada persona fue creada con una mayor predisposición hacia la bondad, etc. y así cada uno como fue creado. No obstante, tenemos la posibilidad de cambiar nuestro pensamiento. Si razonamos y vemos que nuestro comportamiento, nuestras ideas, nuestra forma de enfocar el mundo y de conectarnos con Dios, no es una forma productiva que nos beneficie a nosotros y a los demás, tenemos la posibilidad de buscar una forma mejor de razonar. Es importante saber que si uno tiene intención de cambiar, de ser mejor, de saber más, y de servir mejor a Dios, esa intención en sí misma, nos envía una vitalidad y una ayuda. La intención tiene que ver con el deseo, con la sefirá de ratzon o voluntad, el deseo de que suceda esto a lo que nos estamos refiriendo. Entonces, HaKadosh Baruj Hu nos envía la ayuda, tanto espiritual como material, para que se cumpla nuestro deseo y tengamos una vida mejor junto con todos los que nos rodean. Ésta es una forma de explicar cómo es nuestra estructura interior. Jasidut se ocupa especialmente de eso, por lo cual, el libro que ahora estamos estudiando, fue escrito por el autor para enseñarnos a utilizar la Jojmá, biná y dáat, de acuerdo con la Torá; para que nuestros pensamientos surjan de la Torá y de los sabios que descubrieron todas sus partes secretas. Para ello viene toda la explicación dada.

Por eso el -movimiento- de este Rebe se llama Jabad, porque el hincapié está en que cambiemos nuestra mentalidad y para que utilicemos nuestro razonamiento para encauzar nuestros sentimientos hacia una acción correcta. No tenemos que olvidar que lo principal es la acción y el objetivo del pensamiento es encauzar los sentimientos, porque en realidad la mente es un instrumento para esto.

Tzinorot significa tubos, o canales. Este flujo de energía que pasa de una sefirá a otra se transmite a través de canales. Es similar a lo que ocurre en el cuerpo cuando el cerebro hace llegar al órgano una instrucción para que realice una determinada acción; o para que perciba como caso del ojo, oído, etc.

Vamos a pronunciar una bendición que es el reconocimiento de que todo lo que poseemos es porque HaKadosh Baruj Hu nos lo da.

“Baruj ata Adonai Eloheinu Melej haOlam shehakol niheyed bidvaro.

Bendito eres tu Dios del universo que creó todo con su palabra”.

Lejaim!




Este lejaim es una aplicación gráfica de la sefirá de hod y gracias a ese reconocimiento, el lejaim sirve para traer vida. ¡Para la vida! Cuando decimos un lejaim hacemos un pedido de vitalidad para que se transforme en bendición de sustento, hijos, salud y que veamos, beezrat HaShem, pronto en nuestros días la redención de la Luz de Dios infinita, con la llegada del Mashiaj y de la redención para todo el pueblo judío y para todo el mundo en general. Aunque este libro fue escrito, en principio, para los judíos, sin embargo, el Rebe explicó que hay una serie de personas, -que espero que sean muchos millones- llamados “justos de las naciones” que todavía no son judíos pero que tienen su alma muy parecida a la del judío.

El alma de ellos está dentro del cuerpo y muy cerca de Dios. Para ellos, también está escrito este libro; son los que se transformarán en judío en el Mundo por Venir -además de todos aquellos que se van convirtiendo durante la época del galut, del exilio-. Está escrito que todas las personas que en este momento traten de acercarse a HaKadosh Baruj Hu cumpliendo con los siete preceptos de los Bnei Noaj, tratando de estudiar Torá y de apoyar la tarea de los judíos para producir esta revelación, también serán transformados en judíos, y tendrán un trabajo todos juntos en el Mundo por Venir, que es una especie de Gan Eden pero superior.

Para ello, vamos a hacer una segunda cosa que es poner tzedaká, poniendo una moneda de un shekel (moneda básica de Israel) y decimos:

“Grande es la tzedaká que salva de la muerte, grande es la tzedaká que acerca la redención”

Uno de los secretos para adquirir conocimiento, es ponerse a andar, porque ni el hombre en sí, por más tzadik que sea, ni ninguna criatura creada en cualquiera de los mundos, pueden llegar por sí mismas a ser completos, ni tampoco a alcanzar la redención personal cien por ciento. El tema es empezar a andar desde el punto de partida en que HaKadosh Baruj Hu nos puso. Por encima de nuestras fuerzas y de forma milagrosa, HaKadosh Baruj Hu hace que se produzca ese “salto cuántico” que está muy por encima de nuestro razonamiento, de nuestra comprensión, y que es superior a todo lo que podamos desear y que hayamos conocido hasta ahora. En ese momento, que se va a producir de repente, llegaremos a la meta. Pero sólo será posible cuando HaKadosh Baruj Hu nos tome con Su mano y nos lleve en ese “salto”, como por un “agujero de gusano”, hacia ese Universo nuevo que no conocemos pero que tanto queremos conocer.

Volvemos al estudio del Libro del Tania del Admur HaZaken.

Admur אדמו"ר, quiere decir, adoneinu moreinu verabeinu, nuestro señor, nuestro maestro, nuestro rav o pastor, y HaZaken, quiere decir “el anciano”, y ese nombre le fue puesto al primer Rebe de Jabad por sus descendientes y sus jasidim.

El Baal Shem Tov fue la última escala de la revelación de la Cabalá -la parte interior de la Torá-. Su intención era que sus manantiales se expandieran hasta el rincón más lejano. Cuando esto suceda, será el momento en el que Mashiaj venga.

Como estudiamos a la forma de Jabad, a través de la mente para refinar nuestros sentimientos y hacer acciones correctas, debemos tener la intención de traer al Mashiaj en cada uno de nuestros pensamientos, en cada una de nuestras acciones. No se trata de que posiblemente lo que hagamos Lo vaya a traer, sino de que tengamos la seguridad de que lo que hagamos será un acto en el avance del refinamiento del mundo y en el avance de la llegada del Mashiaj en concordancia con las instrucciones que nos están dando en este libro. Y esto es para que sepan que muchos son los esfuerzos del hombre, pero la palabra de Dios es la que se cumple.

Cada uno de los casi 7.000 millones de personas que hay en el mundo, están tratando de sobrevivir de acuerdo a su entendimiento y a sus instintos. Son como hormigas que van de un lado para otro esperando que pase algo en algún momento de sus vidas; o quizás, esperando que no pase algo que pueda llevarlos a estar peor de lo que estaban. Nosotros queremos un poco más que todo eso. Queremos desear, constantemente, que este mundo cambie para mejor y se transforme en algo completamente diferente.

Tania, es la primera palabra del primer capítulo del libro, que es la primera palabra de una enseñanza del Talmud.

La base de toda esta enseñanza es un versículo de la Torá que dice:

“Porque esta cosa está muy cercana a ti, en tu boca y en tu corazón para que la hagas”

A ti, es tu esencia, tu alma. El hombre como interioridad.

En tu boca, es el pensamiento. Cuando uno trata de ser sincero, dice lo que piensa a través de su boca.

En tu corazón, es cercano a tus sentimientos, para que sea hecha.

Está escrito, que así como HaKadosh Baruj Hu pide a los seres humanos que cumplan los preceptos, Él también los cumple allá arriba. Y así como el judío se pone tefilim todos los días para rezar, también HaKadosh Baruj Hu se pone sus tefilim. Pero tienen que saber, -y eso es algo que últimamente está trayendo muchos problemas-, que se toman las palabras de la Torá y de la Cabalá en forma textual, y no tiene porque ser así. La Torá es la voluntad de Dios escrita en palabras del hombre, en un idioma que el hombre pueda la aceptar. Si decimos, por ejemplo que, “Dios arrojó guijarros y creó el mundo” y lo tomamos textualmente se podría pensar en algún tipo de mitología, una tribu indígena o una deidad asiática.

Para entender de qué se trata y cuál es la intención de esta palabra tenemos que saber lo siguiente.

Decíamos antes, que la mente dirige los sentimientos y todos los órganos del cuerpo. Así como el ojo tiene la capacidad de ver. La mente recibe información del exterior a través de la luz que capta el órgano del ojo. Cada órgano tiene una función especial y una estructura adecuada a su funcionamiento, pero si dejamos un ojo fuera del cuerpo, desconectado del cerebro, el ojo no ve nada por si solo. Necesita recibir el poder de la visión.

El poder de la visión es una fuerza interior espiritual que HaKadosh Baruj Hu puso en el órgano de la vista. El ojo absorbe la luz en el mundo físico y la transforma en estímulos eléctricos. El cerebro capta esa señal eléctrica a través de las neuronas y la procesa. Así también pasa espiritualmente. La vitalidad que tiene el ojo también tiene su origen en la mente. En la mente está en potencia esa capacidad de ver que está incluida en el ojo, o la capacidad de pintar que está investida en la mano. Si digo que HaKadosh Baruj Hu, arrojó una piedra y creó el mundo, estoy diciendo que utilizó su poder de alejamiento. Mediante esa parábola, los sabios quieren explicar que para poder crear la realidad material, HaKadosh Baruj Hu tuvo que alejarse y ocultarse. Y a pesar de que esto también es una parábola, es una forma -tan sólo- de entender lo que pasa en la divinidad desde la percepción humana. Sin embargo, nunca tenemos que cometer la equivocación de tomarlo de forma contextual. Podemos destacar que para Dios no existe alejamiento ni ocultamiento, ya que es algo que es visto solamente desde abajo. Por esta razón, no es correcto tomar el libro del Zohar, porque lo que quiso decir rabi Shimon Bar Iojai y todos los sabios que participaron, era referido a cosas divinas mediante ejemplos materiales.

Por supuesto, la mayoría de las personas no lo entienden porque está escrito en arameo pero, incluso, si lo leyéramos en castellano, resultaría mucho más difícil entenderlo. Si se quiere estudiar el Zohar o este libro, nunca hay que tomarlos en forma textual; invocar ángeles, hacer figuras, o cosas así, hace que caigamos en el pecado de la idolatría por el hecho de pensar que algo material es Dios, o que Dios tiene alguna cualidad o limitación que tienen los seres creados. El pecado no es simplemente algo que tenemos que evitar porque recibiremos un castigo; al contrario, según la Torá, el pecado es un alejamiento entre nosotros y Dios. Nosotros producimos un alejamiento entre nosotros y Dios.

“Porque esta cosa” se refiere a la Torá, a la enseñanza que transmite HaKadosh Baruj Hu a través de la Toráh, “está muy cercana a ti en tu boca y en tu corazón para que la hagas.” Tenemos que saber que está muy cerca de nosotros porque HaKadosh Baruj Hu es todo abarcador, es una esencia absoluta que todo lo comprende.

También tenemos que entender que un Rebe es un ser humano que refinó su pensamiento, sentimientos y acciones. Su inconsciente se transmite en forma clara y sin deformaciones hacia el exterior, y es a través de él, a través de su palabra y de su acción, que HaKadosh Baruj Hu se expresa. Eso no quiere decir que ese hombre [-el Rebe-] sea HaKadosh Baruj Hu. Eso fue lo que pasó hace 2.000 años con “el hombre aquél” y no podemos terminar de explicar esto porque cuando uno está en una Ieshivá entre judíos y sobre todo en Israel, no se piensa en eso, ya que se está bastante alejado de otras influencias y de las personas inmersas en un mundo donde rige “el otro lado”, que no estudian la Torá.

Las traducciones acaban siendo otra nueva parábola. Si tomamos el versículo en hebreo, por ejemplo la palabra davâr, דָּבָר significa “cosa” pero también tiene muchos otros significados. En el libro Dvarim, está escrito como “Palabras”, porque dat, bet, resh ד-ב-ר es la raíz del verbo ledaber, לדבר, hablar. Constantemente, pronuncio palabras en hebreo para que el oído de ustedes se vaya endulzando con las palabras de la Torá. En el mundo gentil, el idioma hebreo es algo bastante denigrado y rechazado, pero es la forma en que HaKadosh Baruj Hu se expresa, es el lenguaje Divino; no es el hebreo moderno que está modificado con nuevas normas gramaticales, palabras extranjeras, pero éste es un ejemplo de lo que es una parábola, una traducción.

Estamos traduciendo lo que hay en nuestro inconsciente al idioma de la Jojmá, y de éste, al de Biná, etc. Cada uno de esos recipientes que son las sefirot, están transmitiendo a través de la conexión entre cada una de ellas, -los tzinorot o conductos-, y cada una hace una traducción de un idioma a otro. El idioma de Jésed no es igual que el idioma de la Guevurá. Cuanto más refinada es la traducción, es más correcta, y la oración por tanto, más exacta.

La palabra “cosa” hay que tomarla como algo correcto y bueno. En castellano, cuando llamamos a una persona “cosa” la estamos denigrando, pero la Torá, en relación a lo que es su Esencia, es una cosa. Davar significa que la palabra es una extensión y que no es la esencia de Dios. Nosotros no somos lo que decimos y lo que decimos tampoco es nuestra esencia. Se trata, simplemente, de una revelación de lo que tenemos adentro; es la luz que sale de nuestra esencia. No obstante, eso que sale de nosotros deja de existir si no estamos.

En ese sentido, es una cosa, un objeto. Pero si nos referimos a la Torá, dada su unicidad con Dios, no es una cosa sino parte de su esencia. Pero desde nuestro punto de vista es davâr. Es una palabra, es un verbo, es una expresión y si la separamos, como está escrita en el lenguaje humano para que nosotros la entendamos, está muy lejos de HaKadosh Baruj Hu. Lo que percibimos a través de esto, no tiene nada que ver con la verdadera realidad. La esencia infinita de Dios no tiene nada que ver con el ejemplo que estamos dando. Eso nos enseña que cuando nos referimos a Dios y queremos conocerlo a través de Su palabra, tenemos que tomar Su palabra estricta tal como es. No la podemos interpretar de acuerdo a nuestro buen “saber y entender”, sino que tenemos que conectarnos con el tzadik de la generación, con los sabios y con la palabra correcta para saber de qué se trata, porque lo que sale de la boca de ellos es la verdadera palabra de HaKadosh Baruj Hu.

A pesar de ello, siempre tiene que ser en un lenguaje que nosotros podemos entender, y el lenguaje que podemos entender no es el lenguaje de la verdad sino el de la mentira. En este mundo casi todo es mentira, un 99,9 % de mentira y una pequeña pizca de verdad. Y así como el alma respecto al cuerpo, no tiene peso y no hay un porcentaje para comparar, es la verdad en este mundo que está oculta por montañas y universos de mentiras. Nuestro trabajo es depurar este mundo y por eso “esta cosa está tan cerca de nosotros”, aunque para nuestra percepción está muy alejada.

Recordad, por último la importancia de contar con este libro impreso.

Lejaim, lejaim!!!