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domingo, 25 de mayo de 2014

Por la Gracia de Di-s

Un LLamado a las Naciones del Mundo,
Líderes Religiosos, y al Líder de la Iglesia Católica,
El Papa

erg


por el Rabino Itzjak Ginsburgh


Todos creemos en la Providencia Divina del Creador, bendito Sea. También cuando la persona decide ir por un camino determinado, por motivos que son de su conocimiento, la Mano de Dios dirige sus pasos desde lo Alto, por razones ocultas a la conciencia del hombre. En el lenguaje del salmista de Israel: “¿Dios afirma los pasos del hombre, su camino Él aprobará” (Salmos 37:23).                           


Si es así en todos los detalles de la vida personal de una persona, más todavía acerca de las personas cuya vida produce una influencia crítica en el conjunto de la historia de la humanidad. Aquí también existe el aspecto revelado y consciente para el hombre mismo, y el lado oculto, sólo revelado y conocido por Dios, con la intención Divina  del destino del mundo que Él creó en Su honor.


Acerca de Ieshu haNotzri, el Rambam de bendita memoria escribe "se imaginó ser el mesías" e intentó "construir una visión", pero "fracasó". En vez de redimir a Israel y el mundo todo, provocó que “los judíos sean matados por la espada, sus remanentes sean esparcidos y humillados, que la Torá sea alterada, y hacer equivocar a la mayoría del mundo haciendo servir otro dios antes que el Señor.”
Así sigue Maimónides:


"Pero no está en poder del hombre captar el pensamiento del Creador del mundo, pues nuestras maneras no son Sus maneras, ni nuestros pensamientos son Sus pensamientos. Y todos los hechos de Ieshu Hanotzrí y el Ismaelita (es decir Mahoma) que se levantó después de él no son sino para preparar el camino hacia el rey Mashíaj. Para la mejora del mundo entero, para servir a Di-s unidos, como está escrito (Tzefaniá 3:9): "Yo transformaré a las naciones a un lenguaje claro para que invoquen todas el nombre de Di-s y lo sirvan con un único propósito".
"¿Cómo ocurrirá esto? El mundo entero ya se ha llenado del tema del Mashiaj, así como de la Torá y las mitzvot y se extendieron estos conceptos a islas lejanas y a muchas naciones de corazón insensible, y ellos analizan estas cosas y las mitzvot de la Torá. Unos dicen: "Estas mitzvot eran verdad, pero caducaron en este tiempo y no son aplicables a estas generaciones”. Otros dicen: "Hay conceptos ocultos en las mitzvot y ellas no deben cumplirse de acuerdo a su explicación simple; el Mashiaj ya ha venido y los ha revelado." Y Cuando se levante el rey Mashiaj de Verdad y cuando triunfe, y se eleve y enaltezca, de inmediato todos en el mundo recapacitarán y sabrán que heredaron una mentira de sus padres y que sus profetas y antepasados los confundieron."


Meditemos en la situación existencial del mundo: desde la fundación de la religión cristiana pasaron casi dos mil años, décadas de dolor y sufrimiento sin cesar para millones de personas, a pesar de los muchos logros de la cultura humana, especialmente en la ciencia y la tecnología. Cada día que pasa aumenta el gritó, "de las entrañas del hombre, de lo profundo del corazón”, por la salvación de Dios, la redención verdadera y completa por nuestro justo Mashíaj. En palabras de Daniel hombre de gracia (según los sabios es una clara figura del Rey del mashíaj): "¿hasta cuándo [hay que esperar que llegue] el final  de maravillas?".


El profeta de nuestra generación, el Rebe de Lubavitch advirtió que nuestra generación es la generación de la redención. Con el fin de apresurar la venida del Mashíaj verdadero debemos ya "vivir con el Mashíaj". Es hora de que las naciones comiencen a “vivir con el Mashíaj”, y como se mencionó antes en las palabras de Maimónides, retornar y saber una mentira nos heredaron nuestros antepasados. Esta verdad se comprenderá y se recibirá en el corazón sólo a partir del reconocimiento de que “vuestros pensamientos no son como Mis pensamientos”, como dijo el Rambam.
Los pasados dos mil años han demostrado la especial Providencia Divina que ha protegido al Pueblo Judío, y el fracaso de otras religiones en protagonizar el rol de portadores del mensaje de Di-s, que ellos se apropiaron para sí mismos. Los pueblos esclarecidos (y lo que es más alentador, dentro de la iglesia católica misma), han reconocido ambos puntos.


Ahora es el tiempo de que la intención oculta de Di-s, que ha guiado toda la historia hasta este día, sea revelada totalmente. Sólo de esta manera puede cada uno de los individuos, admitir sinceramente la verdad, y prepararse a si mismo y a su entorno, para dar la bienvenida al verdadero Mesías, que vendrá inminentemente y nos redimirá a todos.


¡Los rabinos del Pueblo de Israel, los judíos de todas las corrientes, los justos conversos y los hijos de Noé que van de acuerdo a la Torá,  hacemos un llamado fervientemente a todas las personas laicas, a los líderes religiosos y al Papa que está al frente de la Iglesia católica a retornar y admitir la verdad!
Todos estamos sedientos por la salvación: somos conscientes del terrible sufrimiento soportado a lo largo y ancho del mundo, y creemos que toda la benevolencia y la alegría que la humanidad está destinada a heredar, vendrá con la llegada del verdadero Mashíaj. En Cabalá se explica que Mashíaj, משיח , es una combinación de las letras ישמח , “alegrará”. Y como la esencia de su mensaje es la alegría, nuestro retorno a la verdadera fe, la Torá de Moshé (que fue dada tanto para el pueblo judío como para los justos de los pueblos del mundo), un retorno tal que tiene el poder de despertar el espíritu mesiánico en toda la humanidad, y materializar la llegada del Mashíaj mismo, sólo puede llevarse a cabo con alegría.


Para finalizar: Por la causa de Di-s y de la promesa de buenaventura para la humanidad, ha llegado el tiempo de que realices una transformación radical, afrontes la realidad sinceramente, abandones tus antiguas creencias y reconozcas la absoluta verdad! Imagina cuán gratificado estará nuestro Padre Único en el Cielo, nuestro bendito Creador, de ver tal demostración inigualable de coraje y dedicación.


Cuanto mayor influencia tengas sobre tu entorno, mayor es tu responsabilidad. Tu deber sagrado es esclarecer y despertar los corazones de tus seguidores, para que abandonen las erróneas creencias que han heredado de sus padres y su cultura, y comiencen a seguir los senderos de los justos de las naciones del mundo, como nos enseña la Torá de Moshé, y con regocijo y benevolencia de corazón, prepararnos para la inminente llegada del verdadero Mesías.


Imprímelo y repártelo a tus conocidos y personas que quieran conocer la verdad.

jueves, 15 de mayo de 2014


PESAJ SHEINI EN IERUSHALAIM
EN LA TUMBA DEL REY DAVID

14 de Iiar 5774 - 14 de Mayo: Hitvaadut con el Rabino Itzjak Ginsburgh, Ierushalaim

12 de Iiar 5774 - 12 de mayo: Tefilá Multitudinaria, 15:00 hora de Israel

"Y subirán los redimidos al Monte Tzión para juzgar al Monte de Eisav Y será para Hashem el reinado" 


El gobierno del Estado de Israel quiere entregar a la iglesia parte del edificio de la Tumba de  David

Hoy: 56% del Monte Tzión está en manos cristianas [en rojo], 19 % en manos del estado, 12 % Ieshivá Beit Hatfutzot
(hacer click en la imagen para agrandar)
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REUNIÓN EN LA CASA DEL RAV CON LOS ACTIVISTAS DE LA CAUSA
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Ya hace mucho tiempo que el rabino Ginsburgh se ocupa del peligro de entregar la Tumba del rey David en manos de los cristianos, Dios no lo permita. Esta semana hubo una reunión en su casa con los activistas que se ocupan del tema. Por eso el rabino va a realizar la reunión jasídica de este Pesaj sheini el día miércoles 14 de Iaar, 14 de mayo. Serán bendecidos los que donen para la realización de este evento.
Hoy día lunes 12 de Mayo se realizará una Plegaria en la Tumba de David, y el rabino llama a sumarse al evento.
Seguiremos con las actualizaciones


Instituto Gal Einai

La Dimensión Interior – La Universidad de la Torá

CURSOS INTERACTIVOS DE CABALÁ Y JASIDUT

Derechos Reservados Instituto Gal Einai © 1996-2014
La Dimensión Interior – www.dimensiones.org – spanish@inner.org
בס"ד
חמישים שערי בינה
Los 50 Portales del Entendimiento HaRav Itzjak Ginsburgh, שליט"א

Clase 1 - Introducción: La Meditación para la verdadera Elevación Espiritual
13 de Iiar 5774 – 13 de Mayo 2014


Esta es una breve introducción al tema de la meditación en general. Se trata de una aplicación práctica de los principios que discutiremos en relación al בטול (bitul, anulación), la expresión interna de la devoción a Hashem asociada con חכמה (jojmá, sabiduría), necesaria para introducirse en la meditación de בינה , biná, “entendimiento” y sus 50 portales de la manera más pura y consciente.
Muchas personas regresan al judaísmo después de haber explorado otros sistemas espirituales y técnicas de meditación. En la medida en que tales experiencias despertaron el deseo en el judío de explorar su religión nativa, en esa medida han servido, por Providencia Divina de Hashem han tenido una función positiva en la vida de la persona.

El siguiente paso, sin embargo, si uno desea seriamente aprender las verdades profundas de la tradición judía, es la necesidad de מבטל (anular) absolutamente las propias nociones preconcebidas acerca de la religión, la meditación y el desarrollo espiritual. En vez de esto, las personas se aferran a sus filosofías no judías, imaginando paralelismos donde no los hay y distorsionando el judaísmo para satisfacer sus concepciones falsas y extranjeras de las cosas.
Visto a nivel groso y superficial, sí existen similitudes entre el judaísmo y otros sistemas espirituales, pero a un nivel sutil hay diferencias importantes con implicaciones prácticas importantes. Desafortunadamente, el cambio y la transformación del trabajo espiritual ocurren en realidad en estas dimensiones sutiles, por lo tanto sobre todo aquí es donde se requiere un mayor grado de pureza. Incluso un pequeño desequilibrio a este nivel tendrá un efecto enormemente amplificado en el comportamiento externo de la persona. De la misma manera que un cohete, si está sólo medio grado desviado de su meta en el despegue, se va a desviar cientos de kilómetros de su destino previsto, y por el tiempo que voló ya debería haber llegado a su meta.
Dentro de un marco de la Torá, la intención y el objetivo de la meditación siempre deben estar encaminados a Hashem mismo, lo que implica la anulación de cualquier experiencia de sí mismo, tanto al nivel de la personalidad, como al nivel más elevado del (Divino) yo superior. En la meditación no judía y la psicología, está la idea de que la identificación con un estado superior del "ser" puede dar lugar a la anulación de nuestra naturaleza inferior. Pero la intención de la meditación judía es sustituir el pequeña ego de la personalidad con un yo más puro que esté en armonía con el pulso del universo y de ese modo unificarse con la Voluntad de Hashem.

En el judaísmo la Voluntad de Hashem ha sido revelada en el nivel consciente de nuestras almas en la forma de la Torá y las Mitzvot. El alma Divina en el judío reside dentro de él (como decimos en las oraciones de la mañana "נשמה שנתת בי טהורה היא ", "El alma que me has dado en mi interior es pura", mientras que en el caso del no-judío, su superego espiritual “sobrevuela” por encima de suyo, por así decirlo, y por lo tanto necesita ascender por   encima de su yo inferior con el fin de identificarse con su yo superior. La manifestación del alma Divina en el judío es a través de conectar su pensamiento, palabra y acción de la Torá y las Mitzvot: 1) ir pensamiento por pensamiento a través de la meditación en la oración - el servicio del corazón para llegar a ponerse en contacto con Hashem; 2) de palabra en palabra "פה אל פה " en el estudio de la Torá; 3) de acción en acción en el cumplimiento de las Mitzvot. El nivel inmanente del alma Divina está conectado arriba a su nivel más trascendente como una cuerda, cuando el extremo inferior se mueve lo mismo ocurre con la parte superior. La raíz trascendente del alma se manifiesta totalmente en el acto de מסירת
נפש , mesirut nefesh, la entrega absoluta a Hashem.
Para fortalecernos en el servicio a Hashem es importante identificarnos con nuestra alma Divina, en el sentido de darnos cuenta de que yo, como judío, soy un hijo de Hashem y por lo tanto poseo el poder y el don esencial entregado por mi Padre para ir en todos Sus caminos y superar todos los obstáculos aparentes que parecen impedir mi camino en la vida y tratar de lograr la unidad con Él (tanto objetiva -por afuera, como subjetiva –por dentro).
No es así para el בינוני , benoni, el hombre “intermedio” del Tania (el nivel de servicio a Hashem que está al alcance de todo judío, a diferencia del de צדיק , tzadik, “justo”, que es sólo para los elegidos), nuestro estado continuo de auto-conciencia –el "Yo"- es del alma animal humana, que tiene su propio super-ego y de su objetivo no es el servicio Divino. Mientras que el alma Divina se revela dentro de nuestra conciencia constantemente en la forma de la Torá y las Mitzvot como se explicó anteriormente.
La presencia del alma Divina judía en el estado externo de la conciencia del alma animal humana y el cuerpo físico, pretende estar en un estado de verdadera unidad, como la de masculino y femenino, como se explicará con la ayuda de Dios. El no judío no posee esta unidad interior, y por lo tanto busca la trascendencia a un estado superior de sí mismo -que en realidad no es más que un estado superior de frustración- porque siempre permanece en estado de “femenino”, sin la unión del "masculino", porque ser trascendente también es sólo el super-ego del alma animal humana.
Cuando el no-judío acepta los 7 mandamientos de los hijos de Noé, como viniendo de la máxima autoridad de la Torá de Moshé (según ha explicado el Rambam), entonces -por primera vez- su naturaleza femenina es capaz de experimentar unión. De lo contrario, todo su "servicio" está auto limitado en la experiencia de la satisfacción del yo superior, o como en muchas religiones extranjeras, perdiéndose por completo en la nada.

El judío, aunque en un estado de unión, no obstante nunca se encuentra "satisfecho" con yo, porque el sentido Divino interior del judío está en sintonía con el objetivo último de la creación -דירה בתחתונים , dirá betajtonim (una morada verdadera y completa para Hashem aquí abajo en este mundo), y en tanto que este propósito no se haya cumplido, el judío está siempre en un estado de ansiedad existencial ("לבו דואג בקרבו ", livó doeg bekirvó, “su coracón está ansioso en su interior”). Esto no impide la posibilidad de experimentar la mayor alegría en el cumplimiento de la Voluntad de Hashem abajo, siendo este el único camino que conduce a la finalidad última de דירה בתחתונים :
El Zohar dice que las tradiciones espirituales distintas de la Torá son impotentes ( אל אחר
אסתרים ), y no pueden engendrar un verdadero estado de unificación. En un intento por compensar esta condición estéril, enfatizan "una experiencia elevada". La idea es "elevarse"  
abstrayendo el yo inferior y divirtiéndose en un nivel elevado del ser, pero aunque aparentemente están más cerca de Hashem, no está todavía unidos a Él.

Cuando Iaakov y Lavan estaban negociando el reparto de los bienes, tratando de ponerse de acuerdo sobre cómo dividir el ganado, Iaakov decidió llevar el ganado manchado, aquellos con puntos y rayas y otras extrañas marcas. Así, los animales "normales" se quedarían con Labán, mientras que los "no convencionales" se convertirían en judíos. Después de este acuerdo, Iaakov expuso a los rebaños a estacas que fueron peladas y rayadas con un patrón particular. Los sabios (חז"ל ) dicen que esas ovejas que "podían calentarse en su propia piel", no se aparean, se mantenían normales [sin manchas], y no daban descendencia mancha. Éstos se quedaron con Labán. Aquellos que necesitaba de la unión, que no podían existir sin la unión de masculino-femenino, daban a luz progenie manchada y pasaban a ser propiedad de Iaakov.
Esta es la parábola de la diferencia entre los sistemas de meditación y el desarrollo espiritual judío y no judío. Dentro de un marco no-judío, lo ideal es "trascender" la necesidad existencial de la unión, "calentarse a uno mismo en la propia piel", por así decirlo, sintonizando una frecuencia más alta de la conciencia y superando así el deseo de la asociación y las relaciones matrimoniales. Por el contrario el judaísmo insiste en la plenitud del matrimonio y la familia, que es la máxima expresión de la unión de Hashem y la Congregación de Israel, כנסת ישראל , como un componente necesario del desarrollo espiritual. La necesidad de קשר (kesher, unión en relación), tanto en el sentido espiritual como físico, es la verdadera marca de un judío.
Cualquier intento de desarrollarse espiritualmente sintonizándose con un ser superior y con ello anular el inferior es totalmente ilusorio y en última instancia contraproducente. Esto se debe a que la potenciación de cualquier nivel del ser, ya sea superior o inferior, refuerza lo que en última instancia nos separa de Hashem. El judaísmo enseña que el verdadero yo, el
נפש אלוקית , nefesh elokit, “alma Divina”, sólo se revela en toda su pureza a través de un acto de unión. La máxima expresión de esta unión (ya sea espiritual o personal) es el secreto del Shabat, porque el poder anulador de ese día permite la completa aniquilación del ser, así como cualquier cosa que contradiga la unidad absoluta y experiencial de Hashem.
LA CUENTA DEL TIEMPO
En la Parashat “En el Monte Sinaí” está escrito el precepto de Shmitá [año sabático] y el precepto de Iovel [año de jubileo]. Cada séptimo año es una año de descanso de la tierra y luego de 7 años llega el año de Iovel:[Vaikrá 25:8-10]
וְסָפַרְתָּ לְךָ שֶׁבַע שַׁבְּתֹת שָׁנִים שֶׁבַע שָׁנִים שֶׁבַע פְּעָמִים וְהָיוּ לְךָ יְמֵי שֶׁבַע שַׁבְּתֹת הַשָּׁנִים תֵּשַׁע וְאַרְבָּעִים שָׁנָה... וְקִדַּשְׁתֶּם אֵת שְׁנַת הַחֲמִשִּׁים שָׁנָה וּקְרָאתֶם דְּרוֹר בָּאָרֶץ לְכָל ישְׁבֶיהָ יוֹבֵל הִוא תִּהְיֶה לָכֶם".
“Y contarás siete Shabatot de años, siete años siete veces y serán para ti los días de siete semanas de años nueve y cuarenta años… y consagrarán el año cincuenta y proclamarán liberación en la tierra a todos sus habitantes, Jubileo será para ustedes”.
Esta cuenta recuerda por supuesto la cuenta del omer, sobre la que leímos en la parashá anterior, Emor, escrita en un lenguaje similar: [Vaikrá 15:16-17]
"וּסְפַרְתֶּם לָכֶם מִמָּחֳרַת הַשַּׁבָּת... שֶׁבַע שַׁבָּתוֹת תְּמִימֹת תִּהְיֶינָה"
“Y contarán para ustedes desde el día siguiente a Shabat--- siete Shabatot completos serán”.
Salvo que aquí contamos años y allí días, y además tomemos en cuenta que esas dos cuentas las leemos en la Torá durante los días de la cuenta del omer.
Si vamos un poco para atrás en el libro de Vaikrá, encontramos otras dos cuentas similares (en la parashá Metzorá): Sobre la impureza del hombre está escrito: [Vaikrá 15:13-15
"וְכִי יִטְהַר הַזָּב מִזּוֹבוֹ וְסָפַר לוֹ שִׁבְעַת יָמִים לְטָהֳרָתוֹ"
“Y cuando se purifique el que tiene flujo de su flujo y contará siete días para su purificación”.
Y en cuanto a la impureza de la mujer está dicho: [Vaikrá 15:19]
"וְסָפְרָה לָּהּ שִׁבְעַת יָמִים וְאַחַר תִּטְהָר".
“Y contará siete días y luego se purificará”
En la mayoría de los años, también estos versos se leen durante la cuenta del omer.
Como la cuante de la impureza del hombre y de la mujer son similares, encontramos que en total tenemos 3 cuentas: años de Jubileo, días del omer, y la purificación de la impureza del hombre y la mujer. Estas son las únicas veces en la Torá que se ordena contar, y en todas contamos el tiempo, tomamos conciencia del tiempo que pasó y transcurre, de los siete días de la cuenta de la purificación, pasamos por los cuarenta y nueve días del omer y otros cuarenta y nueve años de las shmitot seguidos del año de iovel.
El judío siempre cuenta
La cuenta del tiempo es uno de los rasgos más sobresalientes de la cultura humana. Pero no es suficiente con reconocer el reloj que va marcando las horas, nuestra misión es darle significado al tiempo. Así se dice sobre los grandes tzadikim que siempre contaban, y explicaban: “esta es la cuestión del servicio a Dios: “las horas deben estar numeradas, y entonces también los días deben estar numerados. Al final del día hay que saber qué se hizo y qué hay queda para el futuro, teniendo que esforzarse para que mañana sea mucho más bueno que hoy” (calendario de Día en Día, 1 de Iaar).
De acuerdo con esta interpretación, la cuenta del tiempo implica prestarle atención y suma importancia a cada día y a cada momento (porque este momento no existió ni existirá nunca más). No dejes que el tiempo te dirija, dirígelo tú, conviértelo en un tiempo que cuenta, significativo. La sabiduría de la cuenta judía comienza con Abraham Avinu, al que se atribuye la sabiduría del “Sefer Ietzirá” que revela los secretos de la creación de acuerdo a las diez sefirot [también de la expresión sefarim, números]. Abraham contó todos sus momentos y sus días, no desperdició ni uno, por eso fue “ba baiamim”, “venido en días”, todos los días venían a él.
El Ciclo del Siete y la Naturaleza
Además de este significado de la cuenta del tiempo, darle importancia a toda “partícula de tiempo”, meditemos en las tres clases de cuenta en la Torá en las cuales se resalta la cuenta del tiempo acumulado.
La cuenta del tiempo es de forma cíclica, círculos y círculos de siete, donde el número siete expresa la integridad del mundo natural, como se relata en la parashá Sheminí, que va girando de manera natural, “generación va y generación viene… gira y gira va el viento” [Kohelet 1:6], como las aguas del reloj que giran en círculo.
En Cabalá, el número siete corresponde a las siete cualidades, que conocemos muy bien de las kavanot de la sefirat haomer, de jesed de jesed hasta Maljut de Maljut. En la psiquis humana, las siete cualidades son la parte emocional [murgash] y conductual [mutvá] que tenemos, el universo de las emociones del corazón y los potenciales de acción. Pero sobre las emociones encontramos un piso superior que son los poderes intelectuales, mojín, “la mente”, nuestra inteligencia, [muskal], el poder que tiene que orientar y rectificar las cualidades. Si el tiempo mismo que fluye se relaciona con las cualidades, con el mundo natural, por su lado la cuenta-sefirat del tiempo principalmente es una actividad intelectual, el hombre tiene conciencia de lo que sucede y las diferentes clases de la cuenta expresan niveles diferentes de conciencia, como explicaremos:
Desde atrás hacia adelante
Comencemos con la comparación entre la cuenta de la purificación y la cuenta del omer. La cuenta del omer es muy bien conocida: cada uno al comenzar el día (o sea al anochecer) bendice “sobre la cuenta del omer” y cuenta oralmente “hoy es un día del omer”, “hoy es dos días del omer”, etc. Por su lado, la cuenta de la purificación del flujo, no es necesario contarla con la boca los 7 días, y por supuesto no hay que bendecir por la cuenta. Es decir, el significado de la orden “y la contará” es “prestar atención a los días”, cuidar la cuenta de los días y revisar que sean limpios de impureza. En la cuenta del omer lo principal es la cuenta misma, porque después de contar “un día del omer” no tengo que hacer nada más ese día… por el contrario, en la cuenta de la purificación lo principal es el resultado práctico, supervisar que transcurran 7 días limpios de impureza.
Desde el punto de vista interior, la diferencia entre las cuentas es la misma diferencia que hay entre las dos clases de conciencia: en la cuenta de la pureza se habla de una conciencia relativamente baja, que depende de las cualidades del corazón, en cambio en la cuenta del omer se habla de una conciencia superior, que existe por sí misma.
El flujo es como una enfermedad, y la persona que experimentó en su carne el efecto del tiempo se ocupa en controlar su limpieza en los días de la cuenta. En esta cuenta no se habla de un aspecto intelectual sino de una vivencia práctica, y lo principal es el resultado práctico y no la conciencia en sí misma, por eso no se cuenta con la boca. Una conciencia como esta se llama conocimiento o conciencia de “אחור ”, ajor, “posterior” y no "פנים" , panim, “adelante”, porque permanece en segundo plano, escondida dentro del mundo de los sentimientos y la acción, la dirige y la vitaliza, pero no aparece de forma explícita ni se dice, como el lado posterior de la cabeza donde no hay ojos ni boca. Esas personas impuras por el flujo [zab y zabá] esperan que por mérito de la cuenta se liberen de la enfermedad y salgan del círculo de la impureza, suban del universo inferior de las cualidades del corazón hacia las cualidades relacionadas con el intelecto, pero por el momento están confinados profundamente dentro del mundo emocional y práctico que no está iluminado por la luz de la mente.
La cuenta del omer, por su lado, es una conciencia del “frente”, el rostro, “la sabiduría del hombre iluminará su cabeza”: aquí lo principal es la conciencia misma, a tal punto que se puede y es necesario anularla en la expresión explícita de la boca. Está explicado que el asunto de la sefirat haomer es elevar y rectificar las cualidades, comenzando por las cualidades “pequeñas”, como en el animal, y se las transforma en “adultas”, las cualidades del hombre, tal como se expresa en la transición que sucede desde la ofrenda de minjá del omer el primer día de la cuenta, consistente en cebada que es un alimento animal, hasta los “dos panes” de trigo que se ofrendan en Shavuot, alimento humano.
La cualidades se rectifican a través de la expansión del intelecto, hamshajat hamojín, no quedan en el ámbito de las cualidades naturales y corrientes, sino que se traslada a la mente, y esta es la gran diferencia entre el hombre y el animal. Por eso en la cuenta del omer se resalta que no seguimos volviendo en un círculo infinito, sino que nos encontramos en un proceso claro de progreso, que comienza en el mes de nisán, donde todo se renueva y en él salimos de Egipto, y finaliza con la Entrega de la Torá en el Monte Sinaí.
En verdad, en el libro de Zohar [III, 96a] se explica que la sefirat haomer es como la cuenta de la purificación de la mujer para el marido: frente a los “siete [días] limpios están las siete semanas, frente a la unión entre el hombre y la mujer luego de la inmersión en la mikve está la festividad de Shavuot donde se produce la unión superior entre la novia y el Novio, la congregación de Israel y Hashem. Y con todo, en la cuenta de purificación misma el acento está en las cualidades naturales por sí mismas, en cambio en la cuenta del omer el acento está en la elevación de las cualidades a través de la mente. Si observamos en detalle los conceptos del sistema de las sefirot de la Cabalá, podemos comparar [lehakvil] la cuenta de la purificación con el “daat tajtón”, “el conocimiento inferior”, equivale al alma dentro de las cualidades, y la cuenta del omer equivale a la sefirá de jojmá, “sabiduría”.
El Gran Jubileo
Ahora llegamos a la cuenta de los años de Shmitá y Iovel, año sabático y jubileo. Lo especial de esta cuenta, respecto a las cuentas de la purificación y del omer, es que aquí contamos años, שנים , y que la cuenta está destinada especialmente al Beit Din Hagadol, la Gran Corte de Justicia, y no a los judíos individuales. Es algo comprensible, porque cuando se cuenta durante un período largo de tiempo, la persona no puede sostener la atención tanto tiempo y sólo el gran Beit Din, como representante de la sociedad (“Las sociedades no mueren”) puede contar la sucesión de años y generaciones.
Y en cuanto a la expresión práctica, se puede decir que la cuenta del Iovel se encuentra “en el medio”, entre la cuenta de la purificación y la cuenta del omer. En las enseñanzas de los sabios no hay una referencia explícita de cómo se cuentan los años, y los sabios medievales discrepaban en esto. Algunos dicen que en el Bet Din se cuenta en voz alta, igual que la cuenta del omer individual (e incluso bendicen por la cuenta), y hay quien dice que esta cuenta es como la de la pureza del flujo, por lo tanto sólo cuidar y controlar la cuenta de los años y los años sabáticos, para confirmar que el resultado en la acción sea correcto.
¿Y cuál es el significado interior de esta cuenta? De manera simple, los años de Shmitá y Iovel son una dimensión de la historia. Además se explica que los años de Shmitá alude a todo el transcurso de la historia del mundo, de acuerdo a las palabras de los sabios acerca de los seis mil años que existe el mundo y luego el séptimo milenio futuro que es como una Shmitá”. El año de Iovel, en el cual todo vuelve a como era al principio, los dueños vuelven a su propiedad y los esclavos son liberados, alude al “Gran Jubileo”, que es el Mundo por Venir.
Los cabalistas incluso describen un proceso de siete shemitot donde cada una tiene siete mil años, y luego llega el milenio cincuenta, y así se habla de “los cincuenta mil jubileos” (Torat HaShmitat), salvo que el Arizal explica que esto no es así exactamente sino que explican procesos de mundos espirituales superiores.
Los sistemas de las sefirot de la Cabalá, invitan a comparar [lehakvil] la cuenta del Iovel con la sefirá de biná, “entendimiento”. Cuarenta y nueva años y el año cincuenta después de ellos coinciden con los “cincuenta portales del entendimiento” de los cuales se nos entregó 49 portales, y el portal 50 quedó sin entender. Pero además de esta comparación, que también es cierta para la cuenta del omer, la sefirá de biná misma se llama en el libro de Zohar “Iovlá”.
La biná (בינה ) se llama así porque es un cerebro “beinoní”, intermedio, (בינוני ) ya que se encuentra “entre” (bein, בין ) el frente y el dorso, jojmá y daat, sabiduría y entendimiento. Biná se relaciona con la realidad pero no está sumergida en ella, es la “madre”, ima, אמא , que genera las cualidades y por eso ella experimenta (חווה , jová, de ahí Javá, la primera madre) las subidas y caídas de sus hijas, las cualidades, pero ella las conduce, despacito y con seguridad en el proceso de superación. Así es la cuenta (sefirá) de los años de la Shmitá (el séptimo año de descanso de la tierra) y Iovel (el año cincuenta) no vuelve cada vez a su punto de inicio, sino que es una cuenta en un círculo que va progresando, que va subiendo. Es una cuenta (sefirá, ספירה ) en espiral (spirala, ספירלה ), pero sólo los líderes del pueblo en el Gran Bet Din pueden percibir los pulsos de esos procesos evolutivos tan largos.
Cada cuenta (ספירה , sefirá, de numerar) tiene un cuento (סיפור , sipur, historia) propia: La cuenta de la purificación es un cuento personal de cada uno de nosotros. La cuenta del jubileo es el “libro de las crónicas”, ספר דברי הימים , Sefer divrei haiamim, el gran cuento de la historia. La cuenta del omer es la cuenta más elevada de todas, la historia del Pueblo de Israel que sale de Egipto y llega a la Entrega de la Torá. La cuenta del omer “ilumina”, (como la piedra de safiro, ספיר , sapir) todas las cuentas y cuentos, sefirot y sipurim, y nos asegura que para nuestra redención no necesitamos un proceso de años y generaciones. Se puede reducir el proceso de años a días, y podemos redimirnos este día tal cual. “Hoy, si Su voz han de escuchar”. [Tehilim 95:7, Sanhedrin 98a)       

viernes, 9 de mayo de 2014


DE LA PLEGARIA DE MINJÁ DE EREV SHABAT
Aquí puedes escuchar la melodía en MP3http://www.dimensiones.org/1musica/00musicamp3/17niguneileilshabat/01-Iedidnefesh.mp3

IEDID NEFESH:

(para adquirir el album completo de melodías MP3 por internet, escribir a admin@galeinai.org
Querido del alma, padre piadoso: atrae a tu servidor hacia tu voluntad.
Entonces correrá cual venado a inclinarse ante tu gloria,
y tu amistad le será más dulce que el néctar de un panal y que todo lo sabroso.
Exaltado y majestuoso resplandor del universo: mi alma está enferma por tu amor.
Te lo suplico, Dios, cúrala por favor, mostrándole tu agradable luz.
Así se fortalecerá y sanará con alegría eterna.
Señor, que se despierte tu misericordia para apiadarte del retoño de tu amado.
Pues hace tiempo que ansío intensamente contemplar la belleza de tu poder.
Mi corazón la anhela, ten piedad entonces y no te ocultes.
Manifiéstate, por favor, amado mío, y extiende sobre mí el ampara de tu paz.
Ilumina la tierra con tu gloria, para regocijarnos y alegrarnos en ella.
Apresúrate y muestra amor porque ha llegado el momento, y agrácianos como antaño.


 

  











HEIJALOT 37
LAS RECÁMARAS DEL REY
LA RECÁMARA DEL JASIDUT
“Yo – La Rectificación del Iesod”
“Tres Festividades – Tres Arrepentimientos”
18 de Nisan 5774 – 18 de Abril 5774 – Ieshivat Od Iosef Jai, Itzhar, Israel


¿Quién puede decir “yo”, אני , aní? Quien ha rectificado su brit milá, su iesod, יסוד , su fundamento. ¿Qué relación hay entre el yo con brit [el miembro del pacto de la circuncisión]? Aní, “yo”, implica און , on, la fuerza de la simiente del órgano reproductor, el brit, el iesod. Iaacov, quien es אין , ain, la “nada”, dijo al bendecir a su hijo primogénito Reubén כחי וראשית אוני , cojí vereshit oni, “mi fuerza y el principio de mi virilidad”. Iosef el justo, que es la máxima rectificación del pacto, como vamos a explicar enseguida, cuando sus hermanos lo vendieron –lo traicionaron- Reubén regresó al pozo y dijo “el muchacho no está ¿y yo, a dónde voy yo?”. Está confundido en cuanto a su “yo”, lo repite dos veces: “y yo, a donde voy yo”.
Estamos en Pesaj, pero en Sucot se invita a los “huéspedes”, Abraham, Itzjak, Iaacov, Moshé, Aharón, Iosef y David. De los siete, el único que dice “yo” junto con su nombre, es Iosef. El más cercano a él es David, iesod y maljut, fundamento y reinado. David dice “yo soy la plegaria”, no dice “Yo soy David”, (para quien el “yo” es derramar toda el alma ante Dios). Pero Iosef dice “yo soy Iosef”, y no sólo una vez sino lo repite dos veces. Primero “Yo soy Iosef, ¿todavía vive mi padre?”, es su primera revelación cuando se confiesa a sus hermanos que lo habían vendido a Egipto. Dicen los sabios que esa revelación es semejante a la del Monte Sinaí, la revelación de la Esencia Bendita de Dios, “Yo soy Iosef, ¿todavía vive mi padre?”. Y el siguiente verso continúa, “Yo soy Iosef vuestro hermano que me vendieron a Egipto”.

La Señal del Pacto que Yo les doy  

         [Dónde está escrita la palabra “yo” (sin una letra agregada) por primera vez en la Torá?, y todo sigue de acuerdo al comienzo: “Esta es la señal del pacto que Yo doy entre Yo y ustedes”. En el pacto del arco iris en la parashat Noaj. La primera vez que aparece ani, “yo”, muestra qué conectado está con el pacto. En todo el Tana”j está escrito 10 veces la expresión “Que Yo doy”, “asher ani notén”. Muestra que el yo rectificado, el secreto de la rectificación del pacto de la circuncisión, da felicidad, quien santifica el pacto es feliz, y es la primera de las diez veces, la “corona”.)


“Yo soy Iosef”, la identificación propia, para rectificar a “yo soy Faraón” (demostración del poder del estado)


 ¿Quién dijo “yo” antes de su nombre, que aparentemente viene a ser rectificado por “Yo soy Iosef” escrito dos veces? “Yo soy el Faraón”, אני פרעו , aní Paró. El faraón es el rey de Egipto, y como hay un faraón de la impureza, está escrito en Jasidut que también hay un faraón del lado de lo sagrado, como está escrito en el Zohar: “Y surgieron y se revelaron de El todas las luces”. Paró, “faraón” significa “revelado”, que es maljut, “reinado”, alma deitgalia, “el mundo revelado”.
¿Cuál es la diferencia entre “Yo soy el Faraón” y “Yo soy Iosef”. El significado literal es completamente diferente. Si observamos el comentario de Rashi: “Yo soy el faraón” está diciendo que tengo el poder de decretar, y mi decreto se cumple. “Yo soy el faraón” como “Yo Reinaré”, es la expresión del poder del reinado. Pero cuando Iosef dice “Yo soy Iosef” no es para demostrar poder, sino que se trata ya de kedushá, es para identificarse. ¿Quién soy yo”? “Yo soy Iosef, ¿todavía vive mi padre? “Yo soy Iosef vuestro hermano que vendieron a Egipto.
Es una enseñanza pequeña y simple, pero muy significativa. Está el “yo” del rey, y en general del reinado malvado, como el Faraón –visto literalmente- que esclaviza al pueblo de Israel. Entonces ese “yo” habla de ego y dominio, “Yo soy el Faraón”. Cosa que no es así con el “yo” de la santidad, “Yo soy Iosef”. Todo judío tiene una chispa de Iosef el justo, y en especial los que estudian o tienen algún nexo con la Ieshivá “Od Iosef Jai”, cuyo verdadero lugar no es aquí abajo en la colina sino en el Kever Iosef Hatzadik, “la Tumba de Iosef el justo” en la ciudad sagrada de Shejem, a donde queremos volver. Cuando Iosef dice “Yo soy Iosef” se está revelando, se da a conocer, es identidad.
Otra forma de ver la diferencia entre el yo del faraón, el yo del reinado, y el yo del fundamento, de Iosef. En palabras de Jasidut, está escrito que “yo soy el Faraón” es “esencia y expansión”, porque la fuerza es expansión, dominar la realidad circundante. Yo reinaré. Este yo es llamado “esencia y expansión”. זהוי = כח , 28 = fuerza =  identidad, aunque dos características opuestas.
Pero el yo de Iosef, “Yo soy Iosef, ¿mi padre vive aún?” “Yo soy Iosef vuestro hermano, etc.” Es el yo del “ocultamiento y revelación”. Tales las expresiones en Jasidut, de las bases de las bases de la sabiduría del Jasidut: hay dos niveles: “Esencia y expansión”, y “Ocultamiento y revelación”.
Hay dos formas de enfrentarse a la realidad. Está el camino de “yo soy el Faraón”, que es dominar, y el camino de “yo soy Iosef” que es darse a conocer, revelar la raíz del alma del judío. Aunque últimamente hablamos acerca de que “los baalei teshuvá gobernarán en el estado”, no debe ser de forma prepotente y dominante. Es una paradoja pero se asemeja más a “yo soy Iosef”, porque si tiene que ver con la revelación de nuestra identidad, con que la verdad se revele, entonces la verdad automáticamente dominará la realidad






La Recámara del Retorno“Tres veces al Año” – “Tres Niveles de Teshuvá”




[Hay tres cosas que se conectan entre sí, y al final de cuentas son una: Dios, la Torá e Israel. Hay que retornar a cada uno de los tres.] Retornamos a cada uno en correspondencia a las tres festividades del año, así está la teshuvá de Pesaj, la teshuvá de Shavuot y la teshuvá de Sucot, tres veces al año. En la festividad de Shavuot, que es “El Tiempo de la Entrega de nuestra Torá”, retornamos a la Torá, la recibimos de nuevo, declaramos “haremos y escucharemos”, recibimos los 613 preceptos de la Torá nuevamente.
El retorno de Sucot es retornar a la unión del Pueblo de Israel. Sucot es la festividad de la recolección, donde todos los judíos pueden sentarse en una sucá. [Como la expresión acerca de Iaacov que “se agregó a su pueblo”, aparentemente murió, pero no murió. ¿Cuándo están alegres los judíos? Cuando hay muchos judíos juntos, solo no se puede ser feliz.]
Ahora definimos que la festividad de Pesaj es retornar a Dios. ¿Qué significa retornar a Dios que no es retornar a la Torá, ni retornar a unirse o unificarse, sólo retornar a Dios? Salir de la esclavitud donde no había un Ser amado, esa relación de yo y Tú con Dios. Salimos de la esclavitud a la libertad, y ahora tengo a Dios, existe ese Ser amado a quien pertenezco y puedo retornar a Él. Esa es la teshuvá de la festividad de Pesaj.
Hay un sector de la sociedad que tiene que retornar, literalmente, que no cumple Torá y mitzvot. Ese retorno es traer un judío y otro y otro que diga “haremos y luego entenderemos”, que comience a ser un buen judío que cumpla con la Torá y los preceptos, que sea ortodoxo o no, no importa, lo principal es que sea un judío que cumpla la Torá y los preceptos. Este es el retorno del sector de la sociedad no religioso, principalmente. Esta es la teshuvá correspondiente a la festividad de Shavuot.
La teshuvá de cumplir la Torá y los preceptos que corresponde a todos, de tomar toda la responsabilidad posible para cumplir con todo, es la teshuvá de Sucot, el tiempo de nuestra alegría, esa es la alegría más grande.
¿Qué parte de la comunidad hoy tiene que retornar a la comunidad en general? Debe ser un sector que está un poco separado del colectivo. Se le dice que en Sucot tiene que estar todo el pueblo junto, como las 4 especies y dentro de la sucá, todo el pueblo de Israel unido. ¿Cuál es esta parte de la comunidad que, aunque judíos no quiere pertenecer a la comunidad judía en general, ni tampoco tomar responsabilidad sobre el destino de la sociedad? Este sector se conoce como el más ortodoxo.
De esto surge que esta festividad de Pesaj, el tiempo de nuestra libertad, es especial para el sector nacional, o religioso nacional, datí leumí. Tiene que hacer teshuvá, tiene que retornar a Dios. ¿Qué teshuvá tienen que hacer? Saber que hay algo más grande y por encima del estado. ¿Qué puede ser más importante que el estado, más que esa esclavitud mental? Si eres un judío creyente, tienes kipá en la cabeza, hay algo que está por encima del estado, Dios, si es que crees en Él, pensar que existe “algo así”.
Nuevamente, el trabajo de retorno de Pesaj, que es liberarse de Egipto, incluso en la santidad hay un Egipto. Egipto es el estado de estar satisfecho con el gobierno, el stablishment. La festividad de Pesaj, que es el tiempo de nuestra liberación, el tiempo de la libertad de expresión, algo que incluso los niños pequeños comienzan a profetizar, es la festividad de la visión de la redención, la fiesta de la gueulá, hay que ser redimido. Pero lo que hay aquí no es redención verdadera y completa por medio de nuestro justo Mashíaj. Para desear de verdad la redención, hay que renacer de la restricción, de la pequeñez de la fe ciega en Egipto.
Por supuesto todos estos retornos deben ser realizados por cada uno de nosotros.





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CONTENER LAS LUCES



Cuando el pueblo judío todo estuvo de pie bajo el monte Sinaí para recibir la Torá, experimentaron un milagro mayor que el éxodo de Egipto y las Diez Plagas y más maravilloso que la división del Mar Rojo. El milagro que ocurrió en el monte Sinaí fue la revelación de la luz de Dios al mundo. Sobre la salida de Egipto se nos enseña que "El rey de reyes, el Santo, bendito sea, se reveló y los redimió", en el mar "una sirvienta en el mar vio lo que los profetas no vieron". Pero sólo en el monte Sinaí todo el pueblo judío profetizó juntos "Todo el pueblo vio los sonidos."
Un milagro es una revelación de la energía Divina, que es susceptible de dispersarse ineficazmente si no es contenida. Los recipientes que pueden contener la energía Divina revelada a través de un milagro son los preceptos de Dios, las mitzvot de la Torá. De hecho vemos que cada milagro de la redención fue acompañado por un precepto: la plaga de los primogénitos de Egipto y el Éxodo fueron acompañados de las mitzvot de santificar la Luna Nueva y el sacrificio de Pesaj. Rashi, citando a los sabios afirma que la división del Mar Rojo fue acompañada por las mitzvot de Shabat, la vaca roja y varias otras leyes. Y lo más obvio, en la Revelación en el monte Sinaí recibimos los Diez Mandamientos, y posteriormente Moisés recibió la Torá, con sus 613 mitzvot.
Luces y recipientes
La relación entre la revelación Divina y los preceptos de la Torá se puede explicar utilizando el par básico de conceptos cabalísticos: luces y recipientes.
Como se mencionó anteriormente, un milagro revela la luz Divina, pero sin un recipiente que lo contenga la luz tiende a dispersarse. El recipiente reúne la tremenda energía liberada, la contiene y al integrarla en nuestra vida cotidiana permite que se transmita como una cuestión de observancia tradicional de generación en generación. Por lo tanto, en cada etapa de gran iluminación necesitamos los recipientes adecuados para contener la luz.
Siguiendo este razonamiento, los sabios dicen que para redimir al pueblo judío de Egipto Dios les dio el precepto del sacrificio de Pesaj y los hizo circuncidarse, de lo contrario la luz de la redención no hubiera sido integrada correctamente.
Una necesidad similar se presentó después de la separación del Mar Rojo y la exuberancia alcanzada por el pueblo con la Canción del Mar. Una vez que dejaron las costas del Mar Rojo, llegaron a Mará, donde no podían encontrar agua para beber. El nombre Mará que literalmente significa "amarga", no sólo describe el hecho de que la única agua que había era amarga, sino también la amargura psicológica que muchas veces acompaña a la depresión después de una experiencia estimulante. Cuando la energía que acompaña a una experiencia espiritual se dispersa y nos quedamos sólo con la monotonía cotidiana de la vida, podemos ser propensos a la depresión. Para aliviar la amargura que le sigue a esa experiencia y endulzarla, necesitamos más Torá y más mitzvot.
En el Monte Sinaí la revelación fue tan poderosa que el pueblo en el campamento no fue capaz de soportarlo. Tanto es así, que rogaron a Moisés: “Habla tú a nosotros y nosotros oiremos, pero que Dios no nos hable, para que no muramos.” De hecho, según los sabios “con cada precepto [que escucharon de Dios], sus almas se separaron [de sus cuerpos].” La gran luz espiritual desciende al mundo inmediatamente se dispersa, pero las mitzvot son un recipiente adecuado para preservar la gran luz de la Revelación en el monte Sinaí.
En cada generación cada judío debe sentir que él mismo fue redimido de Egipto. La luz revelada durante los grandes acontecimientos desde las Diez Plagas hasta la Entrega de la Torá se conserva en los recipientes de las mitzvot. Al cumplir las mitzvot lo largo de los siglos, generación tras generación, nuestros antepasados ​​se aseguraron que la gran luz de la revelación Divina que experimentaron entonces permanezca con nosotros hasta ahora.
613 velas y una gran luz
Otra forma de entender la relación entre las luces y los recipientes es verlos como el principio y los detalles. La luz revelada en el monte Sinai constituye el principio general, mientras que las 613 mitzvot son los innumerables detalles que sirven para contener la luz. "Porque la mitzvá es una vela y la Torá es luz." Cada precepto es una vela; un recipiente bien definido que puede contener la luz de la Torá.
Los muchos preceptos con todos sus detalles y requisitos precisos (todos escritos con letra tan pequeña en el Shulján Aruj) pueden parecer algo oscuro y separado de toda gran luz espiritual. De hecho, algunas personas en busca de la luz, de experiencias espirituales estimulante, les resulta difícil comprender por qué necesitamos las mitzvot. ¿Qué propósito tiene el vasto mundo de la halajá (ley judía), para qué sirve en nuestra búsqueda de la espiritualidad? ¿No es mejor experimentar la espiritualidad judía cantando canciones con amigos y tocar la guitarra? Esto es un error común. De hecho, aquí en este mundo necesitamos una gran cantidad de recipientes para contener las luces porque sólo el recipiente apropiado podrá ayudar a integrar cada luz.
En las palabras del Zohar, las 613 mitzvot son 613 "consejos". Así como el consejo práctico apropiado puede ayudar a un individuo en un momento de angustia, así también cada mitzvá es un recipiente que contiene la luz como ninguna otra mitzvá. Si quieres encontrar las luces que iluminan la realidad, simplemente calcula el valor de la palabra "luces" (אוֹרוֹת ) y encontrarás que es 613, el número exacto de las mitzvot de la Torá! Lo que significa que si estás buscando "luces" espirituales, el lugar para encontrarlos es en las 613 mitzvot de la Torá.
Tesoros oscuros
A pesar de todo lo que hemos explicado, los recipientes siguen apareciendo inferiores y más mundanos que las luces. La realidad de la rutina de la observancia de las mitzvot parece mucho menos emocionante que los fuegos artificiales espirituales que hemos experimentado en el Sinaí. No obstante, como habitamos una realidad física y la luz Divina es tan espiritual y celestial, necesitamos mitzvot prácticas que actúen como intermediarios para capturar esa luz, contenerla e integrarla.
Pero la dimensión interior de la Torá nos enseña que, de hecho, "el origen de los recipientes es superior al de las luces." Sorprendentemente, el recipiente que contiene la luz en realidad emana de un nivel más alto que la luz que contiene. Por encima y más allá de la luz Divina revelada durante el Éxodo y la Entrega de la Torá está la fuente mayor aun de los recipientes, que desde nuestro punto de vista físico parece absolutamente oscuro. Por lo tanto, en la Cábala se conoce como "la oscuridad suprema", no porque sea intrínsecamente oscura, sino debido a que no se puede percibir su estado iluminado. Y los recipientes a través de los cuales podemos integrar la luz, descienden a la realidad a partir de la oscuridad suprema.
Esto es exactamente a lo que se refiere la Torá con respecto a la experiencia en monte Sinaí. Mientras todo el pueblo estaba al pie de la montaña vieron las voces y las antorchas y oyeron la palabra de Dios -una increíble experiencia de la luz Divina- Moisés tuvo que entrar en el lugar de la oscuridad y bajar la Torá desde allí! El monte Sinaí estaba envuelto en "oscuridad, nube y niebla," tres pantallas una dentro de la otra, cada una progresivamente más oscura que la anterior. "Moisés se acercó a la niebla donde está Dios", y desde esa "nube espesa" recibimos las mitzvot.
En el libro de Ieshaiahu hay una expresión sorprendente que ilustra esta idea: "Y te daré los tesoros de la oscuridad y los escondites." Los mayores tesoros están escondidos en la oscuridad, como un rey que esconde su tesoro más preciado en un escondite secreto oscuro.
Los tesoros del alma
Cuando se considera el alma humana o la psiquis, los recipientes se manifiestan como las tres vestimentas a través de las cuales se expresa el alma; el pensamiento, la palabra y la acción. Las luces son los atributos del alma y las facultades esenciales de la personalidad en sí misma. También en este caso las vestimentas expresivas del alma (o recipientes) parecen mucho más inferiores que sus facultades esenciales. Sin embargo, aun así, las tres vestimentas descienden de la raíz inconciente más elevada del alma, las tres cabezas supra conscientes de la corona, como se explica en detalle en el jasidismo.
De este modo, los mayores tesoros Divinos están presentes en los recipientes, las mitzvot, que se practican con las vestiduras del alma: el pensamiento, la palabra y la acción. Esto significa que el recipiente que finalmente transmite la luz, aunque oscuro por naturaleza, no sólo está subordinado a la gran luz que está por encima suyo, sino en realidad expresa la "niebla donde está Dios", la misma oscuridad que está muy por encima de las luces. De hecho, la palabra "tesoros" (אוֹצָרוֹת ) se compone de la palabra "luces" (אוֹרוֹת ) con una letra tzadik adicional (צ ). El tzadik, el líder justo de la generación, que como Moisés no se conforma con las luces experimentadas durante los momentos de alegría espiritual, y entra más profundamente en el espesor de la nube para traer los "tesoros de las tinieblas", las 613 mitzvot. Estos son los 248 preceptos positivos y las 365 prohibiciones que observamos con nuestros 248 miembros y 365 tendones.


Del rabino Ginsburgh clase 13 Shevat 5773