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domingo, 5 de agosto de 2012

Tania clase 36 - Extractos

Ponente moré Dr. Jaim Frim


Sháar HaIjud VeHaEmuná – Final del Capítulo 7


Dice el Tania:

"...Pues la fuente de la fuerza vital es "el aliento de la boca" del Santo, bendito sea; éste se inviste en las Diez Aserciones de la Torá. Y el "aliento de Su boca" podría haberse expandido sin fin ni límite, y creado mundos infinitos en su cantidad y calidad, y dado [a ellos] vida para siempre, y este mundo [corpóreo, cuyos seres, todos, son limitados y finitos,] no habría sido creado en absoluto. (Pues tal como el Santo, bendito sea, es llamado "Infinito", así son todos Sus atributos y acciones [infinitos], "pues Él y Sus atributos son Uno"; esto es, la fuerza vital que emana de Sus atributos —a saber, Bondad y Piedad y Sus demás atributos sagrados— [emana de ellos] a través de la investidura de ellos en el "aliento de Su boca" —[como declara el versículo que la creación resulta del habla de Dios y el "aliento de su boca" cuando dice:] "pues Él habló, y [el mundo] cobró existencia"—. Y [lo que es más, la creación se produjo a través de jésed, como está escrito:] "el mundo es construido mediante jésed", [de modo que la creación tiene lugar] a través de "la palabra de Dios y el aliento de Su boca" que se transforma en un recipiente y "vestimenta" para este [atributo creativo de] jésed, "como la tortuga, cuya vestimenta es componente integral de su cuerpo").

El Santo, bendito sea, sin embargo, contrajo la luz y la fuerza vital de modo que pueda expandirse de "el aliento de Su boca", y la invistió en la combinación de las letras de las Diez Aserciones, y las combinaciones de sus combinaciones, por medio de sustituciones y transposiciones de las letras mismas y sus valores numéricos y equivalentes. Pues cada sustitución y transposición indica el descenso de la luz y la fuerza vital de grado en grado, de modo que pueda crear y dar vida a criaturas cuya calidad y significancia es inferior a la calidad y significancia de las criaturas creadas con las letras y palabras de las Diez Aserciones mismas, dentro de las cuales está investido el Santo, bendito sea, en Su Gloria y Esencia — que son Sus atributos.

El valor numérico señala la disminución progresiva de la luz y la fuerza vital hasta que de ella queda sólo el nivel final, el que es la suma y de clases de poderes y grados contenidos en la luz y fuerza vital investidos en una combinación particular de una palabra determinada. (Fue sólo luego de todas estas contracciones y otras como ellas, como lo decretara Su Sabiduría, que la luz y fuerza vital pudo investirse incluso en los inferiores [seres creados], tales como las piedras inanimadas y el polvo. Por ejemplo, el nombre éven/אבן ("piedra") indica que su fuente está en el Nombre [Divino] Ba"n/ב״ן que numéricamente es igual a 52 (נ״ב), con una alef/א agregada a él de otro Nombre, por algún motivo conocido por su Creador. Ahora bien, el Nombre ב״ן mismo pertenece a mundos muy superiores, pero a través de numerosas y poderosas contracciones, de grado en grado, descendió de él una fuerza vital tan extremadamente condensada que pudo investirse en una piedra. Y ésta [muy enormemente condensada fuerza vital] es el alma del ser inanimado, la que le da vida y lo trae a la existencia a partir de la nada a cada instante, como se ha explicado previamente. Éste es el nivel de "Él llena todos los mundos", en oposición al nivel de "Él rodea todos los mundos", [donde la fuerza vital no es contraída en proporción a la capacidad espiritual de los seres creados]).

Cada poder y grado [de la fuerza vital] podría crear seres de acuerdo a su propio nivel, incluso ilimitados en cantidad y calidad, dándoles vida por siempre, dado que es el poder de Dios lo que se propaga y emana del "aliento de Su boca" y no hay restricción [a Su habilidad de crear mundos ilimitados]. Su calidad, sin embargo, no estará en un nivel tan alto como la calidad y el nivel de las criaturas que podrían ser creadas del poder y grado de las letras mismas.

Comentario: Existe una fuerza divina, llamada “memale kol halmin”, que se inviste dentro de las cosas. Es la luz infinita de Dios que llena todos los mundos dentro de los recipientes. Y existe una fuerza divina, llamada “sobeb kol halmin” que es la luz infinita que rodea los mundos. No es que la luz esté por dentro y por fuera, sino que está en distintos grados de revelación y en consecuencia, los seres creados tienen una conciencia diferente de dicha luz.

El texto explica que todo lo negativo puede ser interpretado también como positivo. Un ejemplo de esto, es que cuando hablamos de la sangre, podemos referirnos al hombre que es elokut/divinidad y sangre; también podemos establecer cierta relación entre las palabras sangre/דם y Egipto/מצרים. El hombre es instinto y divinidad. La sangre es la fuerza de vida que hace existir al hombre. No obstante, es la letra alef (א) lo que le da una revelación diferente. El hombre sería sólo sangre sin esta revelación, y la sangre representa al reino animal.

Podemos ver otro ejemplo con la palabra Emet / אמת que significa Verdad. Si eliminamos la letra alef (א), queda la palabra met/מת, que significa muerte o muerto. De nuevo, eso nos da la idea de que el ocultamiento de la divinidad hace que la verdad deje de serlo y se transforme en algo sin vida. Si el hombre no tiene la Alef /א que es el alma, (que es la revelación de Dios en sí misma), acaba convirtiéndose, sólo, en algo material.

Si tomamos la palabra éven/אבן que significa piedra, y la palabra Ba''n/בך que es un nombre divino, vemos que ambas tienen la gematria 52, que es uno de los valores numéricos del nombre divino de Havaiá (iud, hei, vav, hei) como ya habíamos estudiado en el AriZal.

Hay cuatro combinaciones principales de las letras que conforman el Nombre divino de Havaiá/י־הוה, cuyas gematrias son 72, 63, 45 y 52.

El 72 tiene que ver con Jojmá que es la parte más elevada del mundo de Atsilút.

El 63 es el segundo nivel, tiene que ver con Biná.

El 45 tiene que ver con el mundo de Ietsirá,

y por último,

está el 52 que es Ba''n, el mundo de Asiá.

La palabra éven/אבן que significa piedra, representa el mundo material donde vivimos, que es la parte inferior del mundo de Asiá. El mundo de Asiá está representado por el 52, que es la forma más oculta de revelación del mundo de Dios.

El 45 es el mundo de Tikún (olam hatikún/ עולם התקון), el mundo de la reparación.

El 63 representa las chispas que cayeron del mundo de Tohu (olam hatohu/עולם התהו) al mundo de Asiá que representa el 52. El 63 corresponde al primer mundo que Dios quiso crear. Como las luces que debían llenar los recipientes eran muchas y los recipientes eran débiles, éstos se rompieron. Al romperse, las chispas cayeron abajo, al mundo de Asiá. Por esa razón, el hombre, que representa al mundo hatikún, es enviado por HaKadosh Baruj hu al mundo de Ba''n para que rescate esas chispas.

La palabra évenאבן representa el mundo de Ba''n, que es donde están aquellas chispas que cayeron y en donde se hallan dispersas. Si el hombre toma la piedra (éven) y la utiliza para algo sagrado, está revelando y rescatando esas chispas. Eso es posible porque mediante el trabajo, mediante el cumplimiento de la Torá y los preceptos, el hombre une esas chispas con el mundo material donde vivimos. Cuando con el deseo de Dios, el hombre reconoce que está compuesto de alef, de Ba''n y de las chispas del mundo inferior, y toma esa piedra (éven), lo que está haciendo es rescatar esas chispas y unirlas en una sola chispa, elevándola de nuevo por encima de 63, hasta el 72. La eleva al mundo de Atsilút, a Jojmá, a la letra iud del shem Havaiá, que es el origen de todas las cosas. De modo que es correcto que la alef /א y la Ba''n /ן ב de la palabra éven אבן, puedan separarse porque alef es Dios y Ba''n es este mundo material donde Dios no existe. Todo lo anterior al Tzimzum y a la creación de los mundos, será estudiado con más profundidad en la Cabalá de AriZal, pero en general, esa es la idea de las cuatro guematrias del nombre de Dios.

Podemos inferir la revelación de Dios en cada una de cosas que vemos. Cuando vemos una piedra, (en el mundo inferior material donde todo es ocultamiento y donde existimos) vemos que está compuesta de algo que se llama éven, que es la alef de Dios. En el momento que somos capaces de reconocer eso en una piedra, estamos haciendo el Tikún, la reparación del mundo; estamos reparando el mundo porque estamos rescatando la chispa que hay dentro de esa piedra, dentro del nombre Ba''n. Elevamos la chispa por encima de su nivel (que está expuesto a la aventura de olam haTohu, que es 63), hasta el 72, que es Jojmá, que es Atsilút, donde todo es Uno y no hay ruptura.

Hay muchas cosas aparentemente confusas que aclararemos poco a poco. Toda la explicación anterior, en cierto modo, está en clave, y tiene que ver con algunos conceptos que ya tratamos en clases anteriores. Si uno medita sobre lo explicado puede sacar algunas conclusiones.

El capítulo 7 del Tania es fundamental para entender todo lo que ya estudiamos, y también, para lo que estudiaremos. De él extraemos dos conclusiones. La primera conclusión de Baal Shem Tov sobre el versículo “por siempre Dios, tu palabra se afirma en los cielos”, escrito en el salmo 119.89. Este salmo repite en varias ocasiones que hay un firmamento en medio de las aguas. Así está escrito en las 10 aserciones cuyas letras y palabras firmes, están en el cielo de manera constante para dar vida a cada una de las creaciones. Si las letras partieran un instante y dejaran de dar vida, toda la creación volvería a la nada absoluta y no quedaría un recuerdo, ni tan siquiera de aquello que existió antes. Se entiende que cada creación, cada criatura, cada uno de nosotros, somos nada y nulidad absoluta con relación al aliento de Su de su boca, con relación a la palabra que sale de Dios, lo que nos aclara que no solamente la palabra de Dios nos está creando y que de eso dependemos para existir, sino que es lo que verdaderamente está en nuestro interior.

El ser humano, al igual que todas las cosas que existen en todos los mundos, existe porque Dios constantemente dice que exista. Dios dice las palabras y éstas no son como las nuestras que cuando las decimos ya dejan de pertenecernos. Cada persona es esclava de las palabras que dice, pero lo que Dios dice no está saliendo de Él porque siempre está trabajando dentro de Sí mismo, con un completo sentido de pertenencia dentro del conocimiento absoluto. Todo es parte de Él.

Por ejemplo, yo imagino algo, y esa imaginación está creada por las letras, por el lenguaje de mi mente. En el momento que yo dejo de imaginar y dejo que mi mente no interprete ese lenguaje, esa imaginación desaparece. Cuando esto ocurre, mi mente no sufre cambio alguno, ni yo dejo de ser quien soy, tan sólo dejo de dar existencia consciente a algo que, constantemente, está dentro de mí. Ésta es una parábola para entender como Dios creó toda la creación. En absoluto hay cambio en Él, ni antes ni después de que creara. Simplemente, Dios crea esta realidad dentro de Sí. Como dice el Admur Hazaken parafraseando el Zohar, cuando Dios dice que las palabras están “constantemente” en la creación, significa que Él está pendiente “constantemente” de que nosotros estemos existiendo. Esto da más fuerza a la parábola del alfarero, quien simplemente transforma lo que ya existe, y cuando él se va, esa creación sigue existiendo. Sin embargo, si HaKadosh Baruj hu dejara de pensar en nosotros por instante, desapareceríamos como si no hubiéramos existido jamás.

Y la segunda conclusión es sobre el tzimtzum. El ocultamiento no sucede en forma literal y concreta
para Dios, para Sí mismo, sino que oculta Su existencia a su creación. Y aunque creamos que somos seres independientes que podemos decidir nuestro camino, nuestro destino, Él oculta Su existencia para que dispongamos de libre albedrío y podamos acercarnos a Él como el pueblo que se acerca al rey. Por ejemplo, lo que yo estoy diciendo ahora es algo que yo he decidido y sobre lo cual tengo dominio absoluto. Sin embargo, como leímos al principio de la clase, la persona no decide a dónde va sino que es llevado en todo momento a donde quiere Dios.

Sháar HaIjud VeHaEmuná – Capítulo 8

Ahora bien, lo que ha dicho Maimónides, sea su memoria bendición —que el Santo, bendito sea, Su Esencia y Ser, y Su conocimiento, son totalmente uno, una unidad perfecta y de ninguna manera un compuesto— se aplica igualmente a todos los atributos del Santo, bendito sea, a todos Sus sagrados Nombres, y a las denominaciones que los Profetas y Sabios, Le han atribuido —tales como Gracioso, Misericordioso, Benevolente, y similares—.
Comentario: Lo que acabamos de explicar de Rambam, está en el libro “Mishne Torá, Iad Jazaká” que habla de las halajot, de las bases de la Torá. El Admur Hazaken nos trae ahora una conclusión más allá de lo que dice el Rambam. Quiere decirnos que esta unidad absoluta también se refiere a los atributos de Dios, y esto se entiende a la luz de lo que ya estuvimos estudiando.
Esto es cierto también respecto de ser [Dios] llamado Sabio, como está escrito: "Y El también es sabio..."; y análogamente respecto de Su voluntad, [como está escrito:] "Dios desea a quienes Le temen" y "Él quiere realizar bondad", y "Él desea el arrepentimiento de los malvados y no desea su muerte y sus maldades" y [del mismo modo:] "Tus ojos son demasiado puros como para contemplar el mal". [Sin embargo,]
Comentario: Todas estas son palabras de los profetas y de los sabios. Y como sabemos, los profetas hablan en forma de parábola.
Su voluntad, Su sabiduría, Su atributo de bondad y piedad, y Sus demás atributos, no agregan pluralidad y composición, Dios libre, a Su Esencia y Ser, sino que Su Esencia y Ser, y Su voluntad, sabiduría, entendimiento, comprensión, y Su atributo de bondad, poder, piedad y belleza —que se compone de Su bondad y poder—
Comentario: Está diciendo que belleza, tiferet, se compone de jésed y gevurá.
…y del mismo modo Sus demás atributos, todos, constituyen una unidad absolutamente perfecta, que es Su mismísima Esencia y Ser. Y como Maimónides —sea su memoria bendición— declaró: "Esto está más allá de la capacidad de la boca para expresarlo, más allá de la capacidad del oído para escucharlo y del corazón del hombre para conocerlo cabalmente".
Pues el hombre visualiza en su mente todos los conceptos que desea concebir y comprender — todos tal como se encuentran dentro de sí mismo. Por ejemplo, si desea observar la esencia de la voluntad, o la esencia de la sabiduría o del entendimiento o de la comprensión, o la esencia del atributo de bondad y piedad y similares, las visualiza todas tal como éstan están dentro de sí mismo. Pero en verdad, el Santo, bendito sea, es "elevado y exaltado" y "Santo es Su Nombre". Es decir, El es Santo y separado por muchas miríadas de grados ad infinítum, muy por encima de la calidad, tipo o clase de alabanzas y exaltaciones que las criaturas pudieran captar y concebir en sus mentes.
Comentario: Hay muchas palabras en el texto que cuando se dicen en lashon ha-kodesh, en hebreo, tienen un significado; en cambio, cuando las leemos en castellano no representan más que una cualidad o un concepto. Por ejemplo, cuando en hebreo se dice “Kadosh shemó”, en castellano se dice “Santo es Su nombre” .

Se traduce de la siguiente forma: “Shemó: Su nombre; Kadosh: Santo o Sagrado”
Shemó, Su nombre, se refiere al nombre Havaiá, el Nombre Superior que como todo nombre no es más que la revelación de una esencia, pero “Kadosh”en lashon ha-kodesh (lengua sagrada), significa “separado y oculto”. Por lo tanto, cuando uno dice Santo (“sagrado”), no tiene nada que ver con el origen kadosh, cuya traducción literal es separado. Miriadas se refiere a cantidad y significa “muchísimos” “muchos millares”. Sirva como ejemplo también, cuando la mujer es santificada (mikadesh/מקודש) por el hombre. ¿Qué significa que el hombre santifica a la mujer? Qué la separa para sí; es algo muy concreto.
En el Bet HaKeneset, en el templo, en el santuario, hay un lugar que se llama Kodesh, que es donde están la menorá, la estantería con los panes, el candelabro, el incensario y es también, en donde trabaja el cohen. Sólo los cohanim pueden acceder a ese lugar. Por eso, es un lugar separado. El kodesh tiene un lugar superior de sacralidad que es el Kodesh Hakodashim, donde incluso el cohen, el gran sacerdote, sólo puede entrar en Iom Kipur.
Cuando decimos “Kadosh Shemó”, sagrado Su nombre, sagrada Su revelación, está separada, lo que significa que hay distintos niveles de revelación de la luz infinita de Dios en los mundos, y dentro de los mundos, y como vemos también aquí dentro de nuestro mundo. No obstante, a pesar de que vemos revelada la esencia de Dios en varios niveles, esto referido a Su nombre, en realidad es todo Uno y está todo al mismo nivel, lo cual está por encima de nuestro entendimiento. A través del tzimtzúm, de la contracción y del ocultamiento, Dios hace que se revelen diferentes aspectos y distintas graduaciones de la intensidad de la luz en cada nivel de la creación. Cuando estudiamos estás cosas, tratamos de llevarlas a nuestra realidad.
¿Qué significa esto para todos los niveles de nuestra vida diaria, para nuestro trabajo? ¿Cómo se puede sacar un beneficio propio de todo esto? La respuesta es que todo esto nos sirve para capacitarnos en aras de hacer nuestra tarea en este mundo. Si queremos sacar un beneficio material egoísta de la revelación de Dios, de los nombres divinos de la Torá, de la Cabalá y del Jasidut, posiblemente también podremos conseguirlo. Evidentemente, hay personas que están obteniendo beneficios de esta revelación tan sólo para satisfacer sus propios deseos, siendo ésto algo completamente negativo. Cierto es que Dios nos creó con deseos, con instintos y con necesidades que deben ser satisfechas, lo cual no debe ser despreciado, pero sí debe ser sublimado y transformado de forma que ese instinto sirva al propósito general. Así que cuando vemos a alguien que nos parece egoísta, y en consecuencia, malo, o incluso cuando nos analizamos y nos vemos a nosotros mismos como personas egoístas, ese pensamiento puede llevarnos a la depresión, por lo que tenemos que razonarlo de la siguiente forma: la verdad, es que HaKadosh Baruj hu me creó de esta manera; no me gusta como me creó; quiero cambiar.
La gente, en especial aquella que se lo plantea, no tiene muchos instrumentos, muchos keilim para poder cambiar. Por cierto, ese grupo tan sólo corresponde a un pequeño porcentaje de las personas de este mundo. Normalmente, las personas que de verdad quieren cambiar, se encuentran con que están desprovistas de los elementos para este cambio, lo que puede causarles una depresión y llevarlos a abandonar el propósito para dedicarse a otra cosa; o quizás pueda ocurrir algo completamente distinto. Todas esas cosas que sentimos, indistintamente de que las consideremos buenas o malas, son cualidades que puso HaKadosh Baruj hu dentro de nosotros, son elementos que Él brindó a cada ser humano, en diferente calidad, cantidad y combinación. Todas las personas poseemos esas cualidades en diferente medida. Y eso es lo que marca la diferencia entre los animales y el resto de las criaturas.
¿Por qué Él me creó así? Cada uno tiene un trabajo que hacer en este mundo; cada uno tiene algo que reparar, que rescatar dentro de este universo en que vivimos. Si fuéramos perfectos seríamos ángeles, máquinas, robots, o animales sin capacidad de reconocer a su Creador. El primer paso para la transformación de uno mismo, es aceptar que todo lo que consideramos bueno o malo, dentro o fuera de nosotros, (también en otras personas), es sólo el instrumento que Dios nos da para trabajar en este mundo. Si lo vemos de esta forma, podremos comprender que no hay nada malo, sino que tan sólo hay distintos grados de dificultad de comprensión. “Yo no elijo el instrumento”. A medida que aprendemos a utilizar el instrumento, éste se va transformando en una herramienta para traer luz, para ayudar a los demás. Esa es la primera revelación que debemos hacer para transformar y revelar la alef/א que está dentro de cada uno de nosotros. El resto no es más que técnica; es reconocer que Dios es todo y que todo lo que existe es Dios. Hay un dicho de Jasidim que dice que, cuando uno se cae del caballo puede hacer dos cosas: una, es sentarse y ponerse a llorar porque se cayó del caballo; y la otra es pararse y volver a subir al caballo para continuar el camino. Cuando el jinete se sube al caballo y sigue camino, inmediatamente olvida que se cayó. En general, cuando sufrimos y hacemos sufrir al prójimo, es debido a la falta de experiencia en el manejo del instrumento. Nosotros somos el instrumento. Anotamos como ejemplo, aquel aprendiz al que le cuesta recibir la palabra del maestro. El maestro debe explicarle cada uno de los detalles de la tarea, y explicarle también el arte del manejo del instrumento. A parte del arte, el maestro tiene que saber explicar todo adecuadamente para que el alumno pueda entenderlo. Pero normalmente, el alumno no tiene paciencia. Llega, agarra las herramientas y se pone a hacer cosas, y dependiendo de qué instrumento y de qué arte estemos hablando, puede hacer cosas más o menos peligrosas. Y sirva como ejemplo también, el niño que en su inmadurez no reconoce la existencia de cosas que pueden dañarlo y que pueden dañar a los demás, porque no reconoce la importancia de las cosas y elige de acuerdo a su placer y capricho momentáneo. Así somos las personas que todavía no hemos terminado de refinar nuestro ser. Lo primero que se empieza a entender cuando se toma conciencia, es justamente que uno no sabe nada. La mejor manera de aprender es tomar conciencia de que no manejamos la situación, de que no somos dueños de la sabiduría de Dios. Esa es la mejor forma para poder recibir. En el aprendizaje hay cosas dolorosas para unos y beneficiosas para otros.
Somos un alma dentro de un cuerpo; somos seres humanos. Existe el alma que es parte de Dios en lo alto. El alma que es enviada aquí, viene en contra de su voluntad y cuando se inviste en un cuerpo, se transforma de inmediato en un deudor. ¿Por qué? Porque es enviada a hacer un trabajo. Dios preguntó a las almas de Israel si el mundo tenía que ser creado. La pregunta no fue tan sólo para recabar la conformidad de ellas sino porque tenían que bajar aquí, y participar en la creación. En el momento en que ellas estuvieron de acuerdo con la creación del mundo, fueron obligadas a realizar esa tarea. Cuando el alma llega al cuerpo sabe que no tiene el 100% de los instrumentos para realizar la tarea que tiene encomendada, y por aquello que tiene que hacer y no puede llevar a cabo, queda también en deuda. Esto se podría comparar con aquellas personas que deben dinero. En ocasiones, el dinero que adeudan es superior al que pueden devolver; por lo tanto, se trasforman en deudores. En ese caso, hay dos posibilidades: uno dice, - “tomo la mitad del dinero para devolver”; otro dice - “para qué voy a devolverlo si no voy a poder satisfacer a todos los acreedores”. Esta opción no corresponde a una forma correcta de actuar. Lo correcto es dirigirse a los acreedores y decirles - “tengo esto, mi voluntad es pagar pero ahora no puedo. Les propongo ir pagando poco a poco con lo que tenga”. Si ese acreedor es una persona de jésed, una persona correcta, aceptará, e incluso puede que se le responda - “dame lo que puedas y el resto te lo perdono”. O quizás otro acreedor podría decir - “no me des nada, sé que no puedes; sé que tienes la intención sincera y yo acepto que no me pagues para que puedas pagarle a otro.”
Cuando hacemos el balance de todo el año en el mes de Elul, después de hacer jeshbón nefesh y ver lo que hay en nuestro interior, sabemos que estamos en deuda, y nuestra deuda es superior a la capacidad que tenemos para devolver.
Entonces, decimos a HaKadosh Baruj hu: - “slija (discúlpame), mi intención fue hacer todo lo que me pediste. Hasta ahora yo no fui muy consciente, no pude administrar de la mejor manera las armas que me diste. Pero tengo la intención de realizar todo lo pendiente, de ser mejor persona, de hacer mejor tefilá, de estudiar más Torá, de ser mejor padre, mejor hijo, mejor hermano. Hasta este momento, hasta este instante, yo no sabía lo que tenía que ser. Ahora sé que lo que Tú me diste, tengo que ponerlo a tu disposición. Utilízalo como quieras.”
Entonces, HaKadosh Baruj hu, responde al hombre:- - “Salajti Kidvareja / perdoné tal como me pediste”.
¿Qué quiere decir “te perdoné”? Cuando uno entrega el alma para hacer una tarea, reconoce que es un ser humano limitado que considera estar a la altura de su alma; que da todo de sí para que su mente, su vestimenta, su alma, su cuerpo, lo ayuden. Pero de entrada sabe que es una tarea imposible de realizar por sí mismo, entonces, clama a Dios, y Dios le responde: “no te preocupes, tira el oro al fuego y yo voy a hacer la gueulá.” Así le dijo Dios a Moshé Rabenu cuando éste no sabía cómo debía hacer el candelabro que Le había encomendado. Y Dios continuó diciéndole: “toma el oro y tíralo al fuego", y la Menorá se hizo sola. Éste es el trabajo nuestro de todos los días, tirar el oro, lo mejor de nosotros al fuego sagrado para que Dios haga el verdadero trabajo. Éste es el mensaje que extraemos hoy de lo que estamos estudiando en el Tania con relación al mes de Elul.
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1 Rebe Rashab (Rabi Shalom DovBer Schneersohn)
2 Jai es 18
3 Baal Shem Tov³ (Rabi Yisroel (Israel) ben Eliezer (רבי ישראל בן אליעזר)
4 Admur Hazaken (Rabi Schneur Zalman de Liadi),



sábado, 4 de agosto de 2012

La Sal

P: ¿Por qué la sal era una parte integrante de los sacrificios traídos al Templo?

R: Como está escrito en la Torá, un pacto es ratificado con sal. No se estropea, y por lo tanto tiene el poder de preservar. La eternidad de la sal representa la adición en el estudio de la dimensión interna de la Torá (Cabalá y Jasidut), junto con el estudio de todas las partes de la Torá y el cumplimiento de las mitzvot, como fue explicado en Likutei Torá de Rabi Shneur Zalman de Liadi.


Glosario

Nota: todos los términos que no aprecen en castellano, están en hebreo. Los términos precedidos por un asterisco tienen su propia nota.

Alma: la fuerza vivificante o la conciencia en el hombre (o cualquier otra criatura, ver Shaar Haijud Ve HaEmuna, cap.1). Los textos más profundos consideran que la persona perteneciente a Israel posee un *alma Divina adicional centrada en la creación de Dios.

La esencia del alma posee cinco manifestaciones (nombres o niveles), a saber:

Nombre (nivel) Experiencia
Iejidá Única Unidad con Dios
Jaiá Viviente Conciencia de Dios creando el mundo continuamente
Neshamá Aliento Vitalidad de inteligencia
Ruaj Espíritu Vitalidad de emoción
Nefesh Criatura Vitalidad física

Alma animal : el alma que nos impulsa hacia la preservación material o espiritual y a incrementar nuestro placer material y sensual.

Alma Divina : el alma que nos impulsa hacia Dios y a someternos a Su voluntad.

Amargura : una insatisfacción profunda y existencial con la vida, resultado de la conciencia de nuestras propias deficiencias. La amargura es el camino medio entre la resignación de aceptarse a uno mismo y la depresión que provoca desesperar de mejorarnos.

Ansiedad : En este libro, ansiedad significa miedo o sensación de aprensión tanto respecto a una amenaza como sin ella.

Baal Shem Tov (El Maestro del Buen Nombre [de Dios]) : título de Rabí Israel ben Eliezer (1698-1760), fundador del movimiento jasídico (*Jasidismo).

Beinoní (intermedio) : alguien que posee un mal impulso aunque lo controla y no peca. Hay muchos niveles de beinonim, desde aquel que se encuentra en un estado constante de lucha con el fin de sobreponerse a su tendencia al mal, hasta el que está tan absorto en su Divino servicio de la Torá y preceptos que es virtualmente inconsciente de la tendencia al mal latente en él. Ver tzadik, rashá.

Biblia : el Pentateuco (los cinco libros de Moisés: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio); los Profetas (que consisten en ocho libros: Josué, Jueces, Samuel, Reyes, Isaías, Jeremías, Ezequiel, y los doce profetas); y las Escrituras (los Hagiógrafos, que consisten en once libros: Salmos, Proverbios, Job Rut, el Cantar de los Cantares, Eclesiastés, Lamentaciones, Esther, Daniel, Esdra-Nejemia y las Crónicas).

Cábala (la tradición recibida) : la dimensión esotérica de la Torá.

Depresión : tal como es usado en este libro, “depresión” significa tristeza, melancolía o desaliento. En casos extremos la depresión puede perjudicar el funcionamiento social y/o psicológico.

Ego : tal como es usado en este libro, “ego” significa orientación hacia uno mismo o concentración en uno mismo.

Egocéntrico : egoísta, orientado e interesado en uno mismo.

Egoísta : exageradamente consciente de uno mismo.

Endulzamiento : la revelación del núcleo interno de bondad dentro del mal y la transformación de todo el mal posible en bien, “transformar la oscuridad en luz”, la tercera etapa del crecimiento espiritual tal como lo enseña el Baal Shem Tov.

Era mesiánica : la era de paz eterna y universal y conocimiento verdadero de Dios que traerá el *Mesías.

Farbrenguen (idish): una reunión jasídica.

Fobia : un miedo persistente, irracional y desproporcionado respecto a un objeto que no constituye una amenaza real y que hace que el individuo evite el objeto de su temor.

Iejidá (unidad) : el superior de los cinco niveles del *alma.

Iom Kipur (Día de la expiación): el día más sagrado del año judío, que se señala con ayuno y arrepentimiento, particularmente mediante la confesión del pecado.

Inconsciente : el depósito de pensamientos en la mente que generalmente puede ser traído a la conciencia sólo mediante alguna técnica especial, tal como psicoterapia o psicoanálisis.

Inter-inclusión : la inclusión de la naturaleza o mentalidad de todos los miembros de una serie, en cada miembro de la serie. El principio cabalístico “holográfico”, característico de todo lo sagrado.

Jabad : acrónimo por jojmá, biná, daat (sabiduría, entendimiento, saber): 1. la primera tríada de las sefirot (emanaciones Divinas), que constituyen el intelecto. 2. la rama de *jasidismo fundada por Rabí Shneur Zalman de Liadi (1745-1812), enfatizando el papel del intelecto y la meditación en el servicio de Dios.

Jashmal : jashmal aparece en el primer capítulo del Libro de Ezequiel como parte de la visión del profeta del carruaje Divino. La palabra jashmal puede considerarse compuesta por las palabras jash (silencio) y mal (cortar o hablar). Según la Cábala, es un tipo de luz y energía espiritual que se origina en la unicidad Divina que trasciende tiempo y espacio, la experiencia de la “suave voz silenciosa” oída por el profeta Elías. En el proceso creativo es personificada como un género de ángeles que “a veces están silenciosos y a veces hablan”. Cuando incluímos el otro significado de mal, “cortar”, la palabra indica el proceso triple de crecimiento espiritual (sumisión, separación y endulzamiento).

Jasidut (de jesed, misericordia): El Jasidut (o Jasidus) es el movimiento dentro del Judaísmo fundado por Rabi Israel Ba'al Shem Tov (5458-5220 [1698-1760 de la Era Común]). Su propósito es que el Pueblo Judío tome conciencia de su ser interior a través de la dimensión interna de la Torá, preparando así el sendero para el advenimiento del Mashíaj. El Jasidismo se basa internamente recibiendo de la antigua tradición de la Cabalá. Externamente le da un nuevo énfasis al servicio a Dios simple y alegre, particularmente a través de la oración y de los actos de bondad. En el pensamiento Jasídico, las fórmulas abstractas e impenetrables de la Cabalá clásica son reformuladas con términos psicológicos de la experiencia humana.

Utilizando la experiencia interna de cada individuo como modelo alegórico para el entendimiento de los misterios más profundos del universo, el Jasidut eleva tanto la conciencia del judío ordinario como también expande el territorio conceptual del pensamiento Cabalístico. De hecho, la tradición clásica de la Cabalá puede ser considerada superficial comparada con la del Jasidut. Al enfocarse sobre la experiencia inmediata, el Jasidut identifica aspectos de la Divinidad que el sistema altamente formal y abstracto de la inducción Cabalística deja inexplorados.

Otra manera de explicar los diferentes énfasis de la Cabalá y el Jasidismo es que la Cabalá se enfoca en los “recipientes” ( kelim ) de la Creación mientras que el Jasidut explica las “luces” ( orot ) que llenan dichos recipientes. Esta distinción es evidente inclusive en los nombres relacionados con estas dos tradiciones místicas: la palabra Cabalá en hebreo se deriva de la raíz cabal , “servir de receptáculo o vasija” mientras que la palabra Jasidut es construida de la raíz jesed , “bondad” un atributo comúnmente referido simbólicamente como la luz del día. El Ba'al Shem Tov llevó el pensamiento Cabalístico hacia su apogeo histórico, tanto en términos de refinamiento conceptual como en su grado de influencia sobre las vidas de el pueblo judío. Se ha dicho que si la Cabalá es “el alma de la Torá”, el Jasidut es “el alma dentro del alma”.

Jaiá (“el viviente”) : el segundo nivel superior de los cinco niveles del *alma.

Likutei Moharan (“Los escritos compilados de Rabí Najman”): Compendio de las enseñanzas de Rabí Najman de Breslav (1772-1810).

Mal : tal como es usado en este libro, “mal” es todo lo que contraviene la conciencia Divina. Esto incluye todo lo que la Torá define como maldad, nuestra inclinación a hacer el mal, los complejos psicológicos que nos impiden cumplir nuestro propósito en la vida, y los traumas, adversidades y tribulaciones de esta vida y de las vidas anteriores. En la simbología de la Cábala, el mal es comparado a una cáscara que contiene la semilla o la fruta, la chispa Divina cautiva dentro de ella.

Meditación : el significado correcto de esta palabra es “contemplar un sujeto profundamente”. La meditación es una empresa cognitiva, no una técnica destinada a eliminar de la mente todo pensamiento. Limpiar la mente de interferencias mentales es un requisito para la meditación.

Mashíaj (el ungido) : el descendiente del rey David, que según la profecía reestablecerá una monarquía dirigida por la Torá y reinará, reconstruirá el Santo *Templo y reunirá al pueblo judío disperso en su patria. Esta serie de eventos (colectivamente denominados *Redención) resultarán en una era de paz eterna y universal y un conocimiento verdadero de Dios, que se llamará la *era mesiánica.

Narcisismo : presunción, amor o admiración excesiva por uno mismo. En casos extremos, el narcisismo conlleva un placer erótico en la contemplación de uno mismo, y generalmente implica una regresión a una etapa infantil de desarrollo.

Neilá (cierre) : la plegaria que concluye el *Iom Kipur.

Nefesh (criatura, alma) : el inferior de los cinco niveles del *alma.

Neshamá (alma) : el tercero de los cinco niveles del *alma.

Noam Elimelej (La dulzura de Elimelej) : Un compendio de las enseñanzas jasídicas de Rabí Elimelej de Lizhensk.

Paranoia : tal como es usado en este libro, “paranoia” significa un miedo o desconfianza exagerados a los demás o a las circunstancias, una sensación de amenaza o persecución.

Psicoanálisis : tal como es usado en este libro, “psicoanálisis” significa la ministración de psicoterapia por un consejero. El psicoanálisis clásico es el método de psicoterapia desarrollado por el Dr. Sigmund Freud para tratar enfermedades psicológicas por intermedio de la exploración del subconsciente y el tratamiento de ansiedades y conflictos reprimidos.

Psicoterapia : todo método de curación de males psicológicos mediante técnicas psicológicas (a diferencia de la medicación química). Las formas corrientes de psicoterapia convencional incluyen terapia conductista, psicoterapia cognitiva, y terapia de grupo.

Psique : el *alma. La “morada” de la psique en la mente consciente.

Rabí (maestro) : 1. término usado para describir o para dirigirse a un maestro de Torá. 2. dirigente de una corriente dentro del movimiento jasídico.

Rashá (malvado) : quien sucumbe a sus impulsos de hacer el mal y peca. Retiene esta condición hasta que lamenta sus acciones y corrige su comportamiento.

Redención : una serie de eventos que suceden en la *era mesiánica.

Represión : ver *supresión.

Rosh HaShana (comienzo del año): el año nuevo judío, conmemorando la creación del hombre en el sexto día de la creación, un día de juicio universal.

Ruaj (espíritu) : el segundo nivel del *alma.

Sabios : tal como se usa en este libro, los sabios del período talmúdico, cuyas palabras están registradas en el Talmud, el Midrash y el Zohar.

Separación : identificación del mal y el bien en cada entidad o situación particular; la segunda fase del crecimiento espiritual tal como lo enseña el Baal Shem Tov.

Subconsciente : en la psicología clásica, este término incluye al inconsciente y al preconsciente. En el uso popular (y en este libro) el término es usado como sinónimo del *inconsciente.

Sumisión : sometimiento del ego, la primera de las tres etapas de crecimiento espiritual tal como las enseña en Baal Shem Tov.

Supresión : en la psicología clásica, supresión significa la exclusión consciente de deseos inaceptables, pensamientos o memorias de la mente, en contraste con “represión”, que significa exclusión inconsciente de dichos deseos, pensamientos o memorias de la mente. En este trabajo, usamos el término “represión” para indicar tanto los procesos conscientes como los inconscientes y reservamos el término “supresión” para el sometimiento del ego, siendo este el primer consejo del rey Salomón para medirse con la ansiedad, paralelamente a la “sumisión”, la primera fase del triple proceso del Baal Shem Tov de crecimiento espiritual.

Tania (Ha sido enseñado) : la obra seminal del jasidismo de Jabad, escrita por el Rabí Shneur Zalman de Liadi (1745-1812). También conocido como Likutei Amarim (Enseñanzas recopiladas) y Sefer shel Beinonim (El libro de los intermedios).

Templo (o Santo Templo, en hebreo Beit HaMikdash, “la casa del santuario”): el santuario central en Jerusalén que sirve de morada física a la Presencia de Dios en la tierra y como lugar de encuentro para el servicio de sacrificio. El Templo es punto de referencia de nuestra conciencia espiritual.

El primer Templo fue construido por el rey Salomón (833 A.E.C) y fue destruído por los babilonios (423 D.E.C); el segundo Templo fue construido por Zerubabel (que según ciertas opiniones es Nejemia, 353 D.E.C), remodelado por Herodes y destruído por los romanos (68 D.E.C). El tercer templo, el eterno, será construído por el *Mesias.

Terapia medicinal : tratamiento de problemas de salud psicológicos mediante medicamentos químicos.

Torá (enseñanza): la voluntad y la sabiduría de Dios comunicada al hombre. La Torá es anterior a la creación y Dios usó la Torá como programa en la creación del mundo. Dios ciertamente comunicó las enseñanzas de la Torá de alguna manera a Adán, quien entonces las transmitió en forma oral de generación en generación.

Sin embargo Dios “oficialmente” dió la Torá a la humanidad en el año 1313 A.E.C (y durante los 40 años siguientes) en el monte Sinaí mediante Moisés. Los Diez Mandamientos fueron pronunciados en presencia de todo el pueblo de Israel. Dios dio la Torá en dos partes: la Torá escrita y la Torá oral.

La Torá escrita consistía originalmente de los cinco libros de Moisés (el Pentateuco), los otros libros fueron agregados después (ver Biblia). La Torá oral fue comunicada junto con los cinco libros de Moisés como explicación de las leyes y el saber que contiene. Este material fue escrito más tarde por los sabios de la Torá oral en forma de Talmud, Midrash y Zohar.

Tzadik : persona “justa”, alguien que ha vencido totalmente la tendencia al mal de su alma animal (y convertido su potencial en bien). Ver beinoní, rashá.

Vestimentas (del alma) : medios de expresión (tanto hacia uno mismo o hacia los demás): pensamiento, habla y acción.

Zohar (brillo): parte de la Torá oral y texto básico de la Cábala, registrando las enseñanzas místicas de Rabí Shimón bar Iojai (siglo II).


EL DON DE LA ORACIÓN

La Tierra Sagrada es el mayor regalo de todos

El verso inicial de la porción de Torá de esta semana comienza relatando cómo rezó Moshé para entrar en la tierra de Israel: “Y supliqué a Dios en ese momento, diciendo.” El Midrash1 explica que cuando Dios cumple con la plegaria de una persona, puede ser see en virtud de sus méritos o, si no tienen méritos, lo hace a título gratuito. A pesar de que Moshé fue sin duda un justo y podría haber suplicado a Dios en virtud de sus buenas obras y el estudio de la Torá, eligió no hacerlo. En su lugar, imploró que Dios no lo juzgue como juzga a los justos (en realidad Moshé no se consideraba digno en absoluto), sino más bien, que pueda cumplir su deseo de entrar en la Tierra de Israel sólo como un regalo gratis. Así vemos que orar por un regalo de Dios y entrar en la Tierra Santa están esencialmente conectados unos con otros. Esto se allude en la suma de sus valores numéricos. La guematria de “regalo gratis” (מתנת חנם, matnat jinam) es 988 (38 veces 26) y la “tierra de Israel” (ארץ ישראל, Eretz Israel) es 832 (32 veces 26), que en conjunto suman 1820 (también el número de veces que el nombre de י-הוה aparece en todo el Pentateuco), que a su vez equivale a 70, el valor de la palabra “secreto” (סוד, sod) veces 26, el valor de Havaiá (י-הוה), el Nombre esencial de Dios. Estas dos palabras yuxtapuestas, hacen alusión al versículo, “el secreto de Dios es para aquellos que le temen”, Sod Hashem Leireiav.2 Con el fin de comprender el secreto de Moishé de entrar a la tierra de Israel trayendo así la redención final, notaremos que en los primeros versículos de esta parashá la raíz עבר, avar, aparece cinco veces con connotaciones diferentes. Esta raíz generalmente significa “cruzar” como en el cruce de una orilla a la otra del Jordán, pero también significa “impregnar”. Así, la declaración de Moshé “Dios estaba furioso conmigo” (ויתעבר הוי בי, Veitaver Havaiá bi)3 se puede entender como, “Dios está impregnado en mí”. Esto alude a la idea de que en última instancia, el paso a la Tierra Santa depende de que Dios infunda un alma Divina nueva en Moshé, con el que estará facultado para conducir al pueblo judío a la redención final. Dios, por así decirlo, debe hacer el pasaje de Su realidad Divina a nuestro mundo físico mediante la instilación de Su Divinidad dentro de Moisés, afectando así a todo el pueblo judío. Una vez que Dios haya tomado la iniciativa, Moshé, como aparece en el alma del Mashíaj, finalmente será capaz de cruzar el Jordán y entrar en la Tierra Sagrada para completar su misión de redimir al pueblo judío.

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SHELAJ: ALMAS DE ESPÍAS Y PRÍNCIPES

Comentarios del rabino Moshe Wishnevsky sobre las palabras del Arizal que están resaltadas en negrita )
La porción de la Torá de esta semana comienza con la historia de los príncipes de cada tribu que fueron enviados a espiar la Tierra de Israel antes de que el Pueblo de Israel entre en ella.

Iosef les dijo (en Egipto): “Ustedes son espías…”

Comentando el verso “Y Iosef les dijo: ‘Ustedes son espías…' (Génesis 42:9) dicen nuestros sabios que Iosef les estaba anunciando a sus hermanos que [se reencarnarían y] espiarían la tierra de Israel, pero que Ioshúa –el príncipe de la tribu de Efraim, el hijo de Iosef, no serían espías [reencarnados] .

El patriarca Iaacov tenía doce hijos, cada uno de los cuales habría de ser el progenitor de una de las doce tribus de Israel. Cuando Iosef le dijo a sus hermanos “ustedes son espías”, les estaba diciendo en realidad que once de ellos (incluyendo a su hermano Levi) se reencarnarían como espías para espiar la tierra. El Arizal nos explicará cómo funciona esto, siendo que ningún espía provino de la tribu de Leví.

Basado en esto, podremos entender muy bien este pasaje. Notemos primero que cuando la Torá se refiere a los príncipes de Israel, en un verso anterior (Bamidbar 1:16) son llamados “las cabezas de miles de Israel”, mientras que en este pasaje [acerca de los espías] son llamados “las cabezas de los hijos de Israel” (Bamidbar 13:3).

La razón de esta discrepancia es la siguiente: Cuando Dios previó que estos príncipes iban a pecar y que Moshé quería enviarlos, diseñó una forma para fortificarlos, minimizando y rectificando, de alguna manera, la maldad que ellos podrían hacer. Entonces decretó que las almas de los hijos de Iaacov, los hermanos de Iosef, que eran literalmente “los hijos de Israel [es decir Iaacov] ” estuvieran infundidos en [las almas de] los estos espías, de manera tal que [su santidad] los ayudara a no pecar por completo. De todas maneras, esto no los ayudó.

Iaacov es también conocido como “Israel”, entonces la frase “los hijos de Israel”, que hace referencia usualmente al pueblo judío como un todo, se puede entender literalmente como “los hijos de Iaacov”.

Esta infusión de las almas de los hijos de Iaacov, es un ejemplo de “ ibur ”, literalmente “impregnación”, un tipo específico de reencarnación en donde el alma que se reencarna no es el alma única y completa del cuerpo en el cual se reencarna, sino más bien se “injerta” donde hay un alma ya presente. El resultado es que el alma de un individuo retiene su conciencia e identidad intrínseca, pero su poder es incrementado por aquellas almas impregnadas que “hospeda”.

Este es el significado místico del verso “Eran todos hombres, eran las cabezas de los hijos de Israel” (Íbid 13:3), es decir, ellos mismos eran [los progenitores de] las tribus, que eran realmente las “cabezas” del pueblo judío.

La palabra “cabeza” también significa “principio”.

Este es también el significado místico del verso “ [Envía por tí mismo hombres que espíen la tierra de Canaan] que le estoy dando a los hijos de Israel”. El verbo “estoy dando” está en presente continuo, significando: “Estos hombres que estás enviando ahora para espiar la tierra que Yo les estoy dando ahora a los Hijos de Israel son también [los progenitores de] las tribus, que son llamados ‘los hijos de Israel'. Se la daré a ellos en mérito de esta expedición, si la merecen.” El alma de Iosef estaba impregnada en el espía de la tribu de Menashé…

Ahora, las once [almas de los progenitores de las] tribus [salvo Iosef] estaban infundidas en los once espías. Como la tribu de Leví no tenía ninguna porción en la Tierra, no necesitaban enviar un espía.

La Tribu de Leví no iba a obtener su sustento de la agricultura y la ganadería, su “trabajo” era servir a los sacerdotes y los Levitas del Templo y enseñar la Tora al resto del pueblo. Vivían de sus deberes de los sacrificios en el Templo, de diferentes diezmos, y en general de lo que las otras tribus debían entregarles. Vivían en ciudades especiales separadas para ellos, rodeadas de parques, pero no tenían tierras para la agricultura. Entonces, como no estaban interesados en la tierra en sí misma, no se envió ningún representante de su tribu a espiar la Tierra de Israel.

En su lugar, la tribu de Iosef estaba dividida en dos: Menashé y Efraim, los dos hijos de Iosef. Antes de su muerte, Iaacov hizo de ellos progenitores de dos tribus para que el número de estas siga siendo doce en el caso de que la tribu de Leví no sea contada.

El alma de Iosef estaba impregnada en el espía de la tribu de Menashé, por eso está escrito: “De la tribu de Iosef, de la tribu de Menashé…” (Íbid 13:11)

Al enumerar los príncipes de las tribus que fueron enviados como espías, en cada caso se usa la expresión “de la tribu X, …”. Aquí, el nombre de la tribu (Menashé) está precedido de la frase “de la tribu de Iosef”. La tribu de Efraim es mencionada antes , por eso “de la tribu de Iosef” no se puede considerar como que abarca a las dos tribus de Efraim y Menashé. Este fenómeno, nos dice el Arizal, alude entonces al hecho que el alma de Iosef estaba impregnada específicamente en el príncipe de Menashé.

A pesar de que en todos los casos Efraim tiene precedencia, de todas maneras Iosef estaba asociado con Menashé, para indicar lo que hemos dicho. Cuando Iaacov separó a Iosef en dos tribus, intentó darle precedencia a Efraim sobre Menashé, aunque este era el primogénito.

Entonces, Ioshúa quedó como el espía de la tribu de Efraim, sin la impregnación de [un progenitor de] ninguna tribu. Moshé tuvo temor de enviarlo, por si fuera a pecar. Entonces, Moshé llamó a Hoshea bin Nun, ‘Ioshúa'”.

Su nombre era “Hoshea”, pero Moshé lo cambió por “Ioshúa” en ese momento. En hebreo la única diferencia entre las letras de estos dos nombres es el agregado de la letra iud a Hoshea, quedando así Ioshúa .

[Hizo esto] porque como dicen nuestros sabios rezó por él: “Quiera Dios separarte del plan de los espías”. (Sotá 34b)

El nombre “Hoshea” significa salvación. Al agregarle la letra iud , el nombre comienza ahora con el nombre de Dios de dos letras I-áh , ( iud-hei ). El nombre “Ioshúa” se puede interpretar como “Que Dios salve”. Moshé le introdujo así el alma de Leví…

El significado místico de llamarlo con este nuevo nombre es que [así Moshé] introdujo [en Ioshúa] el alma de Leví, el hijo de Iaacov, alma no se había impregnado en el príncipe de su tribu, como mencionamos. Justamente Moshé fue capaz de hacer esto, porque [como cabeza de la tribu de Leví] debería haber ido en esta misión y ser el espía de esa tribu. En cambio envió a Ioshúa, su discípulo, en su lugar, porque [el discípulo] es considerado como un hijo, como es sabido. Entonces, el alma de Leví, que debería haber estado impregnada en Moshé, lo estaba en Ioshúa.

Podemos ahora comprender mejor una diferencia en la expresión que ocurre en este pasaje: Primero Dios dice: “Envía por ti”, dirigiéndose a Moshé en singular. Luego [en el mismo verso] dice: “Enviarán un hombre por cada una de sus tribus ancestrales”, dirigiéndose ahora en plural.

En hebreo la primera vez dice en singular shelaj , y la segunda tishleju , en plural.

Además, la expresión “por ti” parece ser superflua. Pero en verdad, estas inconsistencias aluden a lo que hemos dicho. Dios primero se estaba refiriendo al más grande de todos los emisarios, el de la tribu de Leví, Moshé, cuando le dijo: “envía por ti”, es decir, como tú no estás yendo envía a otro en tu lugar. En referencia al resto de las tribus, sin embargo, Dios se refirió a Moshé en plural.

Al enviar a los espías, Moshé estaba actuando en aras y como representante de todo el pueblo judío, por eso Dios se le dirige en plural. Aunque el alma individual de la persona se retira de ella cuando peca…

Moshé envió entonces a Ioshúa [en su lugar] y colocó dentro suyo el alma de Leví, como dijimos.

Ahora, mientras [los espías] exploraban la Tierra, armaron un plan malvado, denigrar la Tierra. Por ese motivo, las almas de [los progenitores de] las tribus que se les habían impregnado partieron de ellos. Como es sabido, un alma que se adhiere a una persona por medio de “reencarnación” [ guilgul ] no se retira hasta que muere (ver Shaar HaGuilgulim , comienzo de la introducción 5), pero la que entra a una persona por “impregnación” [ ibur ] se retira de ella cuando peca. Está dicho: “Retírate ahora de encima de las tiendas de este pueblo perverso!” (Números 16:26) De hecho, incluso la propia alma de la persona se va cuando peca. Este es el significado místico del dicho de nuestro sabios que “El malvado incluso en vida es llamado “muerto” ( Berajot 18b).

A esto se alude en el verso “Y fueron y vinieron a Moshé y Aarón” (Números 13:26). [Las palabras “y fueron” parecen referirse a la expedición de los espías en la Tierra de Israel] Pero ya se dijo [en el verso anterior] que “regresaron de explorar la Tierra”, entonces ¿por qué el relato menciona nuevamente que estaban yendo, ahora que ya habían vuelto? El verso debería decir simplemente “Y ellos vinieron a Moshé”.

La respuesta es que la frase “y fueron” se refiere a la salida de aquellas almas [impregnadas] , y la frase siguiente “y vinieron” se refiere nuevamente a los espías mismos. Cuando vinieron a Moshé, las almas impregnadas ya habían partido de ellos.

[Los espías fueron entonces condenados a muerte] pero se nos dice: “Ioshúa y Caleb vivieron de entre estos hombres” (Íbid 14:38). Ahora, la palabra “vivieron” no parece ser aquí muy apropiada.

Pero es utilizada para indicar que en el caso de ellos las almas impregnadas no salieron. Estas fueron las almas de Iehudá en Caleb y de Leví en Ioshúa. Como no participaron en el pecado de los espías (es decir no denigraron la Tierra de Israel desanimando al pueblo de Israel a que entre en ella, no había motivo para que esas almas impregnadas salieran de ellos. Así, poseían una dosis extra de fuerza vital. Entonces, la expresión “vivir” es utilizada en referencia a ellos dos, más que “sobrevivir”.

Sin embargo, los otros espías “murieron” tan pronto como llegaron ante Moshé, en la medida en que sus almas impregnadas partieron de ellos, porque “el malvado incluso en vida es considerado muerto”, como ya dijimos. Por eso [los contrastes narrativos entre Ioshúa y Caleb y ellos, diciendo] “de entre estos hombres”, que aparece como superfluo.

Esto también está insinuado en el verso: “Y mi siervo Caleb, por cuanto había un espíritu diferente en él” (Íbid 14:24). Esto se refiere al hecho de que en los otros espías había un espíritu diferente de las almas impregnadas de [los progenitores de] las tribus en ellos. No “permanecieron leales a Mí” y por eso salieron [de sus respectivos descendientes].

La frase “permanecieron leales a Mí” es del verso que se acaba de citar describiendo a Caleb, y significa literalmente “cumpliendo conmigo”. El Arizal está diciendo así que las almas impregnadas de los hijos de Iaacob no completaron la tarea para la cual habían sido impregnadas. No fue su falta, por supuesto, por eso no se trata de imputarles ninguna culpa.

Caleb se postró en plegaria sobre las tumbas de los patriarcas en Hebrón… Con respecto a Caleb, sin embargo, desde un principio había impregnado en él un espíritu diferente, el alma de Iehuda, y por eso no pecó. Entonces “permaneció leal a Mí” y fue tan leal al final como al principio.

La razón de que estos dos [Ioshúa y Caleb tenían un “espíritu diferente” dentro suyo] fue porque en el caso de Ioshúa, el rezo de Moshé fue tan efectivo, como su permanente cambio de nombre. La plegaria de Caleb fue efectiva, porque sabemos que se postró [en plegaria] sobre las tumbas de los patriarcas en Hebrón. Por eso no pecó con el plan malvado [de los espías].

Ya explicamos en otro lugar ( Shaar HaGuilgulim , introducción 36) que Caleb era una reencarnación de Eliezer, el sirviente de Abraham. Esto le agrega significado al hecho de que fue a rezar a Hebrón.

[A pesar de que Eliézer provenía de una semilla maldita, cuando Labán le dijo:] “Entra, bendecido de Dios”, salió de la categoría de maldito y entró en la de bendito.

Eliezer era un caananita, descendiente de Canaan, cuya semilla maldijo Noaj que sea una casta se esclavos. (Íbid 10:25-26)

Me parece, Jaim [Vital], que esto está aludido en el verso “Y Mi siervo Caleb”, queriendo decir que era originalmente un sirviente caananita, es decir maldito, pero ahora fue “Mi sirviente, es decir bendito.