BS"D
SHEMOT שְׁמוֹת
Éxodo 1:1-6:1
Haftará: Isaias 27:6 - 28:13; Isaias 29:22-23
MATERIAL DE ESTUDIO
DE GAL EINAI
COMUNIDAD GAL EINAI en WHATSAPP
Para participar de nuestras actividades y recibir nuestros mensajes diarios
https://chat.whatsapp.com/J1LJSIc0EkPJm3m5jA41jZ
COMUNIDAD GAL EINAI YOUTUBE
Conviértete en miembro de este canal para difundir la Torá a todas las Naciones
https://www.youtube.com/channel/UCNU8LkNtxE-WFG8FrRBWxdw/join
COLABORA CON GAL EINAI
Colabora con Instituto Gal Einai
https://galeinai.org/donations/143245/
o
LECTURA DE LA TORA SHEMOT 5786_1
BAJAR AL EXILIO TIEMPOS DE REDENCION
TIEMBLAN LAS TINIEBLAS Y LAS KLIPOT
Primera Aliá de la Parashá Shemot (Éxodo 1:1 – 1:17).
Esta sección marca la transición histórica del libro de
Génesis (individuos/familia) al libro del Éxodo (pueblo/nación).
Resumen de la Narrativa (Éxodo 1:1 - 1:17)
Los Nombres y
la Transición (vv. 1-7):
La Torá
enumera nuevamente los nombres de los hijos de Israel que descendieron a Egipto
con Iaacov. En total, eran 70 almas.
Se relata la
muerte de Iosef y de toda esa generación.
El Milagro
Demográfico: A pesar de la muerte de los fundadores, los hijos de Israel
"fructificaron, pulularon y se multiplicaron" de manera
extraordinaria, llenando la tierra.
El Nuevo Faraón
y el Antisemitismo (vv. 8-10):
Se levanta un
nuevo rey sobre Egipto que "no conocía a Iosef" (Rashi explica: o era
literalmente nuevo, o fingió no conocerlo para ignorar sus méritos).
El Faraón
lanza la primera acusación de "doble lealtad" y amenaza demográfica:
dice que el pueblo es "más numeroso y fuerte" que los egipcios y teme
que se unan a los enemigos en una guerra.
La Esclavitud
(vv. 11-14):
Los egipcios
imponen comisarios de tributos para oprimirlos con cargas pesadas.
Los israelitas
construyen las ciudades de almacenamiento: Pitóm y Ramsés.
La Paradoja:
"Cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían". Esto
causaba terror ("Kutz") en los egipcios.
La esclavitud
se vuelve "dura" (Parej - trabajo que rompe el cuerpo y el espíritu),
amargando sus vidas con la mezcla de barro y ladrillos.
El Decreto de
las Parteras (vv. 15-17):
El Faraón
habla a las parteras hebreas, Shifrá y Puá (identificadas por la tradición como
Iojeved y Miriam, madre y hermana de Moshé).
La orden:
"Cuando asistáis a las hebreas... si es hijo, matadlo; y si es hija, que
viva".
La
Desobediencia Civil: Las parteras "temieron a Dios" y no hicieron
como les mandó el rey, dejando vivir a los niños varones.
TODAS LAS MODAS SE DESVANECEN
La IA, al igual que muchos otros logros de
la tecnología moderna, en esencia no es más que una moda (en lo que respecta a
su impacto sobre la psicología humana). Alcanzará su punto máximo de excelencia
y luego se desvanecerá gradualmente (del primer plano de nuestra conciencia).
Aunque la IA ciertamente puede servir como
una ayuda al esfuerzo humano, de ningún modo es una duplicación de la psique
humana. Es simplemente una máquina, un robot, que el hombre ha inventado para
servirle.
Aunque puede “pensar” (la IA es una
“máquina pensante”), no puede “conocer”.
En hebreo, “conocer” significa “casarse”. Es algo difícil imaginar a una computadora proponiéndole matrimonio a otra computadora. Aunque puede ser programada para hacer cualquier cosa, no es más que mecánica, no una expresión de amor verdadero.
Uno podría preguntar: el gólem de Praga se
descontroló, se volvió peligroso y tuvo que ser destruido. ¿Qué hay de la IA?
La energía atómica, otro logro de la mente
humana, debe ser resguardada, y su tecnología utilizada únicamente con fines
pacíficos. Lo mismo es cierto respecto de la IA.
El propósito divino de todo logro humano es
que sea utilizado para traer paz a la humanidad, para sanar las heridas de la
historia, para redimir nuestro mundo del conflicto y del sufrimiento.
¡Que así sea, prontamente en nuestros días!
Rabino Itzjak Ginsburgh
JUDAÍSMO PARA TODOS CABALÁ Y JASIDUT
SHEMOT, SEFER IETZIRÁ, TIKÚN DEL ALMA
Rabino Jaim Frim
"El propósito del exilio y la oscuridad no es castigarnos, sino romper nuestros límites para que podamos recibir una revelación de la Esencia de Dios (Havayá) que los Patriarcas no conocieron; y la herramienta para abrirnos a esa luz es la pregunta sincera que rompe nuestro ego."
“Este material existe gracias a quienes sostienen este proyecto.”
VIVIR CON EL TIEMPO SHEMOT
DISCUSIÓN MOSHÉ CON HASHEM
RABINO ITZJAK GINSBURGH
"El propósito del exilio y la oscuridad no es castigarnos, sino romper nuestros límites para que podamos recibir una revelación de la Esencia de Dios (Havaiá) que los Patriarcas no conocieron; y la herramienta para abrirnos a esa luz es la pregunta sincera que rompe nuestro ego."
https://galeinai.org.il/t/books/toc_h2_0_h3_0_2/content/toc_h1_1
INTRODUCCIÓN A SHEMOT
El comienzo del camino de un pueblo
El libro de Shemot abre un nuevo capítulo en la vida del pueblo de Israel. En el libro anterior aprendimos sobre los días de la Creación, en los que el mundo fue formado, y sobre las fuerzas fundamentales de los patriarcas —“los poderosos fundamentos de la tierra”— que constituyeron la raíz del futuro pueblo de Israel, otorgándole sus cualidades esenciales y los caminos por los que habría de transitar.
Aquí comenzamos a caminar por la senda de un pueblo, de una colectividad. La singularidad de las almas de Israel, que surgieron primero en el pensamiento divino y a quienes se les otorgó el mérito de realizar Su voluntad y propósito en la creación del mundo, comienza ahora a manifestarse en su forma plena y adecuada: la forma de un pueblo completo, una colectividad santa en la que mora la Shejiná.
El inicio de la formación de este pueblo ocurre a través de una experiencia de dificultad y sufrimiento: el exilio de Egipto. Este exilio es la madre de todos los exilios, el modelo y arquetipo de todo exilio futuro que habría de sobrevenir al pueblo de Israel. Es el exilio explícitamente relatado en la Torá, y de él se desprende una enseñanza válida para todos los exilios, incluso para el nuestro:
“Ehie Asher Ehie – Yo estaré con ellos en este sufrimiento, así como estaré con ellos en la opresión de los demás reinos”.
Incluso su nombre lo expresa: Mitzráim, de la raíz meitzarim —estrecheces— que limitan la libertad, la expresión y la vida plena de un pueblo conforme a su esencia.
RESUMEN: EL PROPÓSITO OCULTO DE LA OSCURIDAD Y EL PODER DE LA PREGUNTA
Basado en: Parashat Shemot y las enseñanzas del Alter Rebe y el Rebe de Lubavitch.
1. Introducción: De Individuos a Pueblo (Minutos 0-3)
- El Cambio: Explica que el libro de Bereshit trataba sobre individuos (los Patriarcas). En Shemot, pasamos a ser un Pueblo1.
- El Crisol: Un pueblo no se forma en la comodidad, sino en el "horno de hierro" de Egipto. El exilio (Galut) no es un accidente, es un proceso de parto necesario para revelar la identidad colectiva de Israel2222.
- El Paralelismo: Así como el exilio de Egipto fue la preparación para la primera Redención, nuestro exilio actual (largo y oscuro) es la preparación para la Redención Final y una revelación de luz aún mayor 3.
2. El Nudo: La Pregunta "Prohibida" de Moshé (Minutos 3-8)
- El Conflicto: Moshé Rabenu, el hombre más fiel y sabio, hace una pregunta que parece herética: "¿Por qué has hecho mal a este pueblo?"4.
- La Legitimidad: En lugar de regañarlo, la Torá valida su pregunta. ¿Por qué?
- Responsabilidad: Cuando uno asume responsabilidad por el mundo (liderazgo), debe gritar cuando ve dolor. La apatía no es santidad. Moshé pregunta porque le duele el pueblo 5.
- Diferencia de Exilios: En Egipto sabían por qué sufrían (venta de Iosef) y cuándo terminaría (400 años). En nuestro exilio, no vemos el fin ni entendemos la razón. Por eso la pregunta de "¿Por qué?" es tan relevante hoy 6.
3. El Corazón de la Clase: La Respuesta Profunda (Minutos 8-15)
- La Respuesta de Dios: Dios le responde: "Me revelé a los patriarcas como El Shadai, pero mi nombre Havayá no les fue conocido"7.
- La Explicación Jasídica (El Alter Rebe):
- El Shadai (Límites): Los patriarcas tenían una relación con Dios dentro de los límites de la naturaleza y la bendición ordenada.
- Havayá (Esencia): Dios quería dar al pueblo algo superior: Su Esencia infinita, que rompe todas las reglas.
- La Regla: Para que entre una luz nueva y superior (Havayá), primero debe haber un vacío y una oscuridad (Galut). El sufrimiento no es castigo, es la "rotura" necesaria para que entre una luz infinita que no cabía antes 8.
- El Secreto del Deseo: Si alguien pregunta: "¿No podía Dios darnos esa luz sin dolor?", la respuesta final es: "No hay preguntas sobre un Deseo (Taavá)". Dios deseó una morada en este mundo bajo. Es un deseo esencial que no tiene lógica racional. Nos basta con saber que existimos y pasamos por esto porque Él lo quiere 9.
4. Conclusión Práctica: La Psicología de la Pregunta (Minutos 15-20)
- ¿Para qué sirve preguntar si no vamos a entender la Esencia?
- La pregunta rompe nuestro Ego (Yeshut). Nos recuerda que no somos Dios y que nuestra mente es limitada. Ese "rompimiento" es lo que nos permite crecer 10.
- Tip de enseñanza: Contrasta la "Pregunta Santa" con la "Pregunta Impura" 11.
- Pregunta Impura (Sitra Ajra): Viene de la desesperación, quiere destruir, burlarse y llevar al caos.
- Pregunta Santa: Viene del dolor y busca la verdad. Lleva a la humildad y a conectar con la Voluntad de Dios que está por encima del intelecto.
- Cierre: En la Redención Final, se nos revelarán "Maravillas"12. Entenderemos que todo el proceso valió la pena. Hasta entonces, nuestro trabajo es transformar el grito de "¿Por qué?" en una conexión de fe por encima de la razón.
Resumen en una frase para llevar a casa:
"El propósito del exilio y la oscuridad no es castigarnos, sino romper nuestros límites para que podamos recibir una revelación de la Esencia de Dios (Havayá) que los Patriarcas no conocieron; y la herramienta para abrirnos a esa luz es la pregunta sincera que rompe nuestro ego."
TEXTO COMPLETO
Vivir con el tiempo
Aclaraciones en Likutei Sijot
PARASHÁ SHEMOT – “¿POR QUÉ HAS HECHO MAL A ESTE PUEBLO?”
(Basado en la
sijá de Shabat Parashat Vaerá, 5711)
El comienzo del camino de un pueblo
El libro de Shemot abre un nuevo capítulo en la vida del pueblo de Israel. En el libro anterior aprendimos sobre los días de la Creación, en los que el mundo fue formado, y sobre las fuerzas fundamentales de los patriarcas —“los poderosos fundamentos de la tierra”— que constituyeron la raíz del futuro pueblo de Israel, otorgándole sus cualidades esenciales y los caminos por los que habría de transitar.
Aquí comenzamos a caminar por la senda de un pueblo, de una colectividad. La singularidad de las almas de Israel, que surgieron primero en el pensamiento divino y a quienes se les otorgó el mérito de realizar Su voluntad y propósito en la creación del mundo, comienza ahora a manifestarse en su forma plena y adecuada: la forma de un pueblo completo, una colectividad santa en la que mora la Shejiná.
El inicio de la formación de este pueblo ocurre a través de una experiencia de dificultad y sufrimiento: el exilio de Egipto. Este exilio es la madre de todos los exilios, el modelo y arquetipo de todo exilio futuro que habría de sobrevenir al pueblo de Israel. Es el exilio explícitamente relatado en la Torá, y de él se desprende una enseñanza válida para todos los exilios, incluso para el nuestro:
“Ehye Asher Ehye – Yo estaré con ellos en este sufrimiento, así como estaré con ellos en la opresión de los demás reinos”.
Incluso su nombre lo expresa: Mitzráim, de la raíz meitzarim —estrecheces— que limitan la libertad, la expresión y la vida plena de un pueblo conforme a su esencia.
Exilio y redención: un hilo esencial
De modo similar, cuando merezcamos la redención completa del exilio actual, también recordaremos la primera redención del pueblo: la salida de Egipto. Pues aunque en el futuro la redención final eclipsará a la salida de Egipto, los acontecimientos y transformaciones seguirán un patrón semejante, como está dicho:
“Como en los días de tu salida de la tierra de Egipto, te mostraré maravillas”.
En la redención futura veremos maravillas auténticas, prodigios nunca antes vistos en el mundo. Y sin embargo, serán “como en los días de la salida de Egipto”. Existe un vínculo esencial entre los exilios y sus redenciones. Para comprenderlo, debemos profundizar en los conceptos mismos de exilio y redención.
“¿Por qué has hecho mal a este pueblo?”
Moshé Rabenu se enfrenta en nuestra parashá a una pregunta penetrante, que de haber sido formulada por cualquier otra persona habría merecido una reprimenda:
“¿Por qué has hecho mal a este pueblo?”
¿Por qué, Amo del mundo, haces sufrir a Tu pueblo? ¿Por qué debemos pasar por este exilio?
A lo largo de todas las generaciones, los judíos se han identificado con este clamor. Casi en cada época hubo razones suficientes para formularlo. Especialmente resuena en nuestros corazones, al final de miles de años del último exilio, durante los cuales esta pregunta se ha elevado una y otra vez con fuerza creciente.
El exilio de Egipto, como primer exilio, tuvo la dureza de lo nuevo, de lo desconocido, sin reservas previas de experiencia que sirvieran de consuelo. Sin embargo, poseía una luz:
“Los primeros, cuyo pecado fue revelado, también vieron revelado su fin; los últimos, cuyo pecado no fue revelado, no vieron revelado su fin”.
En Egipto, la causa visible del exilio se vinculaba a la venta de Iosef. El pecado fue revelado, y también el final: cuatrocientos años. Quien descendía al exilio sabía que él mismo no sería redimido, pero podía consolarse con la certeza de que sus descendientes sí lo serían.
En cambio, en nuestro exilio reina la oscuridad. No se ha revelado el pecado. Algo está dañado en lo profundo, tan hondo que no puede señalarse ni aislarse. Cuando esto ocurre, el proceso de reparación es largo y doloroso. Años y siglos de exilio sirven para refinar y purificar las almas, hasta que finalmente el mal es expulsado hacia la luz. Solo entonces puede ser corregido.
En tal situación no hay consuelo visible. Vivimos sostenidos únicamente por la fe: la fe de que ningún desterrado será rechazado para siempre, que el exilio tiene un propósito y, por lo tanto, también tiene un final.
“Y Mi Nombre Havayá no les fue dado a conocer”
La pregunta de Moshé no queda sin respuesta, pero la respuesta no es la que esperaríamos. El Alter Rebe explica que la respuesta divina aparece al inicio de Parashat Vaerá:
“Me revelé a Abraham, a Itzjak y a Iaakov como El Shadai, pero Mi Nombre Havayá no les fue dado a conocer”.
No hay mención aquí de pecado alguno. Se abre así una comprensión completamente distinta del exilio y la redención: cuando Hashem desea revelar al mundo una luz completamente nueva, debe preceder necesariamente una etapa de oscuridad y contracción.
Las dificultades del exilio expresan que Hashem retira del mundo la luz habitual y prepara el terreno para una revelación nueva, proveniente de lo más alto.
Los patriarcas alcanzaron el máximo nivel posible para un ser humano en su vida, pero solo conocieron a Hashem a través del Nombre El Shadai, una revelación parcial. El Nombre Havayá —el Nombre esencial— solo es revelado al pueblo de Israel cuando se convierte en un pueblo completo, tras el proceso de refinamiento que culmina en Egipto.
Un “nombre” expresa solo la manifestación externa. Así también los Nombres divinos reflejan cómo Hashem es percibido desde abajo. El Nombre Havayá, en cambio, no describe una cualidad particular, sino que apunta a la Esencia, más allá de toda definición.
Esta revelación esencial solo puede ser recibida por un pueblo íntegro, tras la purificación del crisol del exilio.
La pregunta como apertura de la redención
Las palabras del Alter Rebe nos enseñan que el exilio no es solo corrección del pasado, sino preparación para el futuro. Cuando el pecado no se revela claramente, el objetivo principal del exilio es habilitar una nueva revelación.
Mientras el pueblo permanece atrapado en la queja y la ira, la redención no puede manifestarse. La pregunta auténtica, formulada con honestidad ante Hashem, abre el canal para la respuesta.
Solo cuando
se revela el problema, puede revelarse el final.
Solo cuando se formula la pregunta, puede llegar la respuesta.
Ese final —el kétz— ya está preparado. Nuestra tarea es sacarlo del ocultamiento a la revelación, ahora mismo.
La responsabilidad de cuestionar
Parece que la enseñanza más clara que podemos derivar de lo dicho anteriormente es la necesidad, el imperativo y el derecho de preguntar y cuestionar.
El "primer intelecto" del temor al Cielo natural duda en confiar en sus sentimientos y en su entendimiento, y si le resulta difícil algo respecto a Hashem, se responde a sí mismo: "La insensatez del hombre tuerce su camino, ¿y contra Hashem se irrita su corazón?" [25]. Las dificultades deben atribuirse a la falta de sabiduría y a la falta de santidad; y, en general, ¿quién soy yo para ponerme en tal lugar de cuestionamiento sobre los caminos de Hashem, Bendito sea?
Sin embargo, de Moshé Rabeinu (Moisés nuestro maestro) aprendemos que las dificultades del exilio son más duras que nada para aquel individuo especial que fue dotado con la sabiduría más elevada y abundante de todos los seres humanos en todos los tiempos. Y no con una sabiduría que es mera "astucia", sino con una sabiduría de santidad, un intelecto Divino completamente penetrado por la cercanía de Dios y el apego a Él. Ciertamente, en Moshé Rabeinu no podemos sospechar que sus preguntas provengan de una falta de santidad suficiente, de la "insensatez del hombre" [26].
Aparentemente, todavía podría decir alguien que estas cosas no nos conciernen a nosotros, pues Moshé Rabeinu podía confiar en su propia fuerza y presentarse con una objeción ante el Amo del Mundo, y además su posición lo obligaba: ¡él era el líder del pueblo! Cuando una persona carga con responsabilidad, se encuentra en un lugar que le obliga a plantear preguntas concernientes a su área de responsabilidad. Pero yo, ¿quién soy yo para plantear objeciones? ¿Con qué derecho?
Pero no es así. Moshé Rabeinu nos enseña a todos el secreto de la pregunta correcta. Inmediatamente cuando se descarta la posibilidad de que la pregunta sea errónea desde su base, y se comprende que efectivamente tiene fundamento, recae sobre cada uno de nosotros la obligación de formularla. Nosotros cargamos con responsabilidad. "La extensión de Moshé está en cada generación" [27]: del alma de Moshé se infunde la fuerza del liderazgo en los líderes de los Hijos de Israel en cada generación, y también en cada alma individual de Israel hay una chispa de liderazgo, una chispa del Mashíaj [28].
Cada uno debe verse a sí mismo responsable de la rectificación del mundo (Tikún Olam) bajo la soberanía del Omnipotente y de la redención del pueblo de Israel, tal como las conocidas palabras del Rambam [29]: "Si cometió un pecado, inclinó a sí mismo y al mundo entero hacia la escala de la culpa y le causó destrucción. Si realizó una mitzvá, inclinó a sí mismo y al mundo entero hacia la escala del mérito y le causó a él y a ellos salvación y rescate".
Y cuando una persona que se siente responsable, que se ve a sí misma como un enviado de Hashem, se enfrenta a una situación en la que no puede funcionar y no entiende lo que se requiere de ella, brotan de su interior dos preguntas difíciles:
Primero que nada: "¿Por qué has hecho mal a este pueblo?". ¿Por qué existe el mal?
Y después: "¿Por qué me has enviado?". ¿Cuál es mi función en todo esto, si no me das la fuerza para cambiar verdaderamente y, Dios no lo quiera, no me ayudas cuando vengo a hacer el bien y a rescatar al pueblo de Israel de las angosturas del exilio?
Una pregunta de la Torá
El Rebe, quien carga con la responsabilidad de la "extensión de Moshé" (en cada generación), profundiza mucho en esta charla sobre la esencia de la pregunta (la kushía). El pueblo de Israel, que atraviesa ya miles de años de exilio y aún no ha visto la luz completa de la redención, pregunta y plantea la objeción de Moshé Rabeinu con toda su intensidad. Desde muchos aspectos, el motivo esta vez es más fuerte, ya que la oscuridad es mucho más prolongada, encubre atrocidades y terrores que se repiten una y otra vez, y no tiene un fin conocido.
Desde esta dificultad, si aprendemos la lección y la necesidad de revelar la "iniquidad", el resentimiento interno oculto en nosotros sobre las conducciones de Hashem, Bendito sea, surgirá en nosotros una pregunta adicional que continúa la pregunta de Moshé Rabeinu [30].
Moshé preguntó por qué existe el mal, y se le respondió que el mal existe para merecer la revelación del Nombre de la Esencia (Shem HaEtzem). Y nosotros preguntaremos: Amo del Mundo, ¿acaso la mano de Hashem es demasiado corta para traer la revelación del Nombre de la Esencia de otra manera? Y aun si todo el mundo, con todas sus leyes y formas de conducta, está construido de tal manera que esta sea la única vía, ¿acaso Tú no eres Todopoderoso? ¿Por qué no quieres que todo sea de otra manera, que no incluya tanto mal y sufrimiento?
Aparentemente, con esto vamos en contra de la Torá, como si no nos bastara con la respuesta que se da en ella. Pero el Rebe sostiene que, al contrario, este es el camino de la Torá. Una pregunta que es parte de la Torá permanece para siempre. Como cualquier otra parte de la Torá, también ella es absoluta, eterna y siempre correcta [31].
Quien contemple el estilo de los versículos mencionados, verá cómo también este apunta a resaltar la intensidad de la pregunta: La Torá le da su lugar al final de una Parashá, y la respuesta a ella la trae solo al comienzo de la siguiente Parashá. Así, cuando se termina la lectura de una Parashá, queda una impresión muy fuerte de la pregunta en el alma del lector, una pregunta que aparentemente no tiene respuesta [32].
La revelación de la Esencia: "Les mostraré maravillas"
En general, el Rebe nos instó muchas veces a plantear preguntas sobre los caminos del Santo, Bendito Sea, cuando estas preguntas buscan resaltar el hecho de que el Santo, Bendito Sea, es Todopoderoso, no limitado a querer de una forma u otra por las leyes y marcos que Él mismo creó.
Encontramos un ejemplo de esto también en el tema de la recompensa y el castigo: La razón que se trae en los libros para esta conducta es que la revelación de la luz de Hashem no sea en un aspecto de "Nahama deKisufa" (Pan de Vergüenza), un pan de caridad que avergüenza a quien lo come.
Pero, dice el Rebe [33], ¡si Hashem mismo es quien hizo Su mundo de tal manera que exista este concepto de vergüenza al recibir pan gratuito! Y solo porque Él eligió conducir Su mundo así, se hizo necesario el asunto de la recompensa y el castigo. Si hubiera sido Su voluntad, podría haber elegido de una manera completamente diferente, ¡y no habríamos necesitado recompensa y castigo en absoluto!
Se entiende que el propósito de estas preguntas no es meramente despertar dudas y asombro, sino llevar a una comprensión más profunda de la relación entre nosotros y Hashem. Y estas palabras son apropiadas para su tiempo, ya que contienen un anticipo de la revelación que se nos revelará en el futuro venidero cuando meritemos la Redención Completa, y como explicaremos.
"Como en los días de tu salida de la tierra de Egipto, le mostraré maravillas" [34] — Y arriba ya se dijo que, por un lado, las revelaciones estarán hechas en un patrón que recuerda las revelaciones de la Salida de Egipto, y por otro lado, serán maravillas de maravillas que no tienen comparación alguna con lo que tuvimos el mérito de ver entonces.
Y he aquí, hasta ahora nos ocupamos de explicar la similitud: cómo el exilio es una falta de entendimiento y sus dificultades están destinadas a preparar al mundo para un conocimiento más profundo de Hashem. Así fue en Egipto y así es ahora, y siempre la pregunta saca la dificultad a la luz y acelera la posibilidad de responderla. Ahora hay que explicar en qué será más grande la última redención que la primera, cuál es la naturaleza de estas maravillas de maravillas que se nos prometen.
Sencillamente, aquí hay un progreso. En el exilio de Egipto no conocíamos en absoluto el Nombre Havayá, y tuvimos que aprender a conocerlo. Ahora ya pertenecemos al Nombre Havayá, entendemos Su conducción y Sus caminos, y tenemos dificultades con algo diferente: algo más elevado.
El Nombre de la Esencia (Shem HaEtzem) es el nombre con el que expresamos relación con la Esencia de Hashem, pero existe también la Esencia misma (HaEtzem Atzmó) — aquella que está por encima de cualquier nombre, aquella que nunca se manifiesta, que siempre es interna y oculta (también en el hombre abajo, la interioridad y esencia de su alma no es llamada por ningún nombre, porque no tiene relación con lo que está fuera de ella. La referencia hacia afuera pertenece solo a las herramientas del alma cuya función es crear contacto externo [35]).
En el exilio de Egipto no entendíamos la conducción de Dios, y fue necesario profundizar el conocimiento para entender verdaderamente. Esta vez la carencia no está en el conocimiento de los caminos de Dios, los cuales conocemos y sabemos bien. La pregunta esta vez es sobre la Esencia: ¿por qué eligió así y no de otra manera? Pues Él es Todopoderoso. Pues Él no está limitado por Sus nombres y sus conducciones, y puede en cualquier momento crear un orden mundial nuevo y completamente diferente. Si es así, ¿por qué no? ¡Pues tal como es ahora, nos va mal!
Para responder a una pregunta así se necesita merecer algún contacto con esa misma Esencia, esa misma Fuente que es la que elige verdaderamente, una elección absolutamente original que no se justifica a sí misma con la lógica de mundos creados. La justificación de la Esencia no podremos captarla, por supuesto, pero habrá en ella, de todos modos, una respuesta.
Es imposible entender razones que están por encima de todos los límites de la realidad del intelecto que contempla, pero es posible encontrarse con la Voluntad que Elige. Tal voluntad, cuya mera existencia es la fuerza que sostiene mundos enteros, basta con encontrarse con su presencia para recibir una razón existencial para todo nuestro sufrimiento en este mundo y su significado. Nos basta con el hecho de que Él quiere.
Un ejemplo famoso adicional para una pregunta así que no tiene respuesta en el intelecto es la pregunta de la Creación del mundo. ¿Por qué quiso el Santo, Bendito Sea, crear el mundo? Se han dicho sobre esto varias razones [36]:
Dios quiere realizar Su atributo de Reinado (Maljut), no hay rey sin pueblo, y el pueblo necesariamente está compuesto de personas simples alejadas del nivel del rey (porque sobre hijos e incluso sobre ministros, no aplica el concepto de reinado [37]). Por lo tanto, fue necesario crear un mundo material donde pudiera formarse un pueblo tosco sobre el cual se pudiera reinar.
Otra razón: Es la naturaleza del Bien hacer el bien, y Él necesita receptores del bien.
Y otra razón: "Beguín deishtamodun Leih" [38], para que Sus creados Lo conozcan.
Pero todas estas razones caen cuando entendemos que, de hecho, Hashem no necesita todas estas cosas con las que Lo justificamos. Pues se puede insistir y seguir cuestionando: ¿Y por qué necesita realizar Su atributo de Reinado? ¿Y por qué necesita que Lo conozcan o que reciban de Él Su bien? ¿Acaso no podría haber querido otros deseos, o encontrar otras vías para realizar esos deseos? ¿Acaso está obligado a querer algo en absoluto?
Y hay una razón superior a todas, que aparece en las palabras de nuestros Sabios en el Midrash: "Tuvo un deseo el Santo, Bendito Sea, de tener una morada en los mundos inferiores" [39]. Deseo (Taavá). Y es conocido el dicho del Admur HaZakén [40]: Sobre un deseo no hay preguntas. El significado de esto es que no podemos entender la razón, pero la mejor respuesta está en el reconocimiento de la propia voluntad. Así quise. Así. [41].
Esta respuesta no se apoya en lógica creada, y tampoco tiene una pregunta posterior. La persona no está obligada a entender los caminos del Santo, Bendito Sea, pero está obligada a recibir una razón que justifique ante sus ojos lo que le sucede.
El saber que Hashem quiere esto, cuando es un saber verdadero que viene de un encuentro personal de la conciencia con este asunto (y no un saber solo por vía del estudio intelectual), es una respuesta suficiente. Yo existo por la voluntad de Dios, y no tengo necesidad de razones más allá de esta voluntad.
La palabra "Terutz" (Respuesta/Justificación) tiene dos significados cercanos:
El uno del lenguaje de rectitud (Iosher), "Y Él enderezará (Iaiasher) tus sendas" se traduce [al arameo] como "Y Él responderá/rectificará (Ietaretz)".
Y el segundo del lenguaje de Voluntad (Ratzón). Y esa es la respuesta (Terutz) de la que se habla aquí: Así Yo quiero. Esta es una respuesta que solo se puede usar para cosas que provienen de la Voluntad más Esencial, que verdaderamente no tienen ninguna razón en niveles otros, más externos.
Si en la Salida de Egipto tuvimos el mérito de la revelación del Nombre de la Esencia, en el futuro venidero tendremos el mérito de la revelación de la Esencia misma [42]. Esta es esa "Torá nueva saldrá de Mí" [43] de la que se habla, que no será una Torá diferente que reemplace, Dios no lo quiera, a la Torá de Moshé Rabeinu, sino que será la interioridad y la esencia de la Torá que tenemos en nuestras manos.
Y en las palabras de nuestros Sabios se dice: "Ahora Torá Yo les doy a ustedes, en el futuro venidero Vida Yo les doy a ustedes" [44] — Ahora nos nutrimos de la Torá que tenemos, de las cosas reveladas que se nos dieron a nosotros y a nuestros hijos para instruir nuestro camino en este mundo, y ellas explican y responden al mundo desde dentro con la ayuda de sus límites y conceptos. En el futuro venidero nuestra vida se nutrirá solo de la Fuente de la Vida, del Creador que Elige mismo, de la Fuente de toda la Creación entera que está por encima de sus límites y conceptos.
Una pregunta de construcción (edificación)
"Te daré gracias, oh Hashem, pues Te enojaste conmigo; Tu ira se apartará y me consolarás" [45]. En el futuro venidero, agradeceremos a Hashem por todos los sufrimientos del exilio, gracias a los cuales tuvimos el mérito de llegar a la bondad de la Redención.
Ciertamente, no está escrito que recibiremos una respuesta de por qué tuvo que haber mal, y como se explicó, realmente no hay una respuesta para esto. ¿Cuál es, entonces, la diferencia de conciencia entre el tiempo del exilio y el tiempo de la Redención? ¿A dónde llevaremos esa "pregunta de la Torá" que, de hecho, no recibió una respuesta real?
Para entender esto, hay que contemplar primero la esencia de la pregunta (Kushía) y su acción en el alma. Sencillamente, la función de la pregunta es esclarecer la verdad. Pero en mayor profundidad, la pregunta es una experiencia emocional necesaria. Viene a salvar a la persona de la Yeshut (la sensación de existencia propia/ego) y del orgullo, recordándole que debe examinarse a sí misma, que su percepción y sabiduría son deficientes y necesitan una aclaración adicional.
Todo proceso de ascenso de un nivel a otro, de una "existencia" (Yeshut) a otra "existencia" más desarrollada, se construye sobre una etapa intermedia de retorno a la "Nada" (Ayin), de anulación de la existencia (Bitul HaYesh). Esta es la fuerza que permite el progreso y el movimiento; sin ella, la persona se hundiría en una sola existencia, permaneciendo en un mismo nivel todos los días de su vida [46].
El ascenso de niveles es infinito, ya que en el momento en que una persona recibe respuesta a su pregunta, se despierta nuevamente el peligro de la Yeshut. Inmediatamente con el comienzo del descanso, comienza una nueva pregunta a fermentar en las profundidades del alma, y su fin es perturbar a la persona de su descanso y hacerla caer nuevamente de su nivel (para obligarla a subir al siguiente).
El Exilio es esta pregunta, que "serrucha" con toda su fuerza y no da descanso [47]. No se ve ni un atisbo de la respuesta anhelada. Todo el trabajo del exilio se basa en preguntas: saber cuestionar, desarrollarse, no descansar. Quien descansa, se petrifica y "muere".
En el tiempo de la Redención se reciben respuestas, pero de otro tipo. Cuando uno se encuentra con la Causa de las Causas, con la Voluntad de Hashem misma, el alma recibe una respuesta, pero también sabe que no entiende. Es una especie de "El fin del conocimiento es saber que no sabemos". Entonces ya no hay necesidad de preguntas que contradigan y socaven, porque la fuerza de la pregunta está incluida dentro de la respuesta. Hay en ella la estabilidad del "Hay" (Yesh), pero está mezclada con la delicadeza de la "Nada" (Ayin).
Una pregunta de desesperación
Para terminar, hay que señalar que, aparentemente, todo lo que hemos dicho es contradicho por las palabras del santo Zóhar, según las cuales: "La pregunta es del lado del mal, la controversia es del espíritu de impureza" [48]. La pregunta viene del mundo del Tohu (Caos), del Sitra Ajra (el Otro Lado), mientras que la respuesta (Terutz) viene de la Santidad, del mundo de la Rectificación (Tikún) y la Anulación (Bitul).
Según el Zóhar, la verdad brota del punto de la "Nada Divina", y las preguntas que se interponen en su camino son "cáscaras" (Kelipot) que se esfuerzan por ocultarla, por romper y destruir, por devolver el mundo al Caos (Tohu vaBohu) [49].
Y hay que explicar que "Dios hizo esto frente a aquello" [50]; hay pregunta y respuesta en la Santidad, y frente a ellas (sus contrapartes) en la impureza. Nosotros hablamos de una respuesta problemática y una pregunta santa, pero también hay una pregunta problemática y una respuesta santa.
La respuesta santa, como ya insinuamos, es la que se revelará en el futuro venidero, una respuesta de "Existencia" (Yesh) que mantiene su relación con la "Nada" (Ayin).
La pregunta problemática es aquella que no viene de la "Nada de la Santidad", de la necesidad de recordarle al "Yesh" su lugar para su propio bien, para establecerlo en la verdad. Viene de la "Nada rota", del mundo del Tohu que no tiene nada, y en su desesperación quiere devolver todo al Caos y al Vacío.
Una persona que plantea una "pregunta de Tohu" no quiere ayudar al mundo a avanzar, a encontrar una mejor respuesta o a refinar la respuesta existente. Quiere dañar y destruir, impedir la construcción y frustrar el progreso. Desde la insignificancia que hay en él, pone en duda todo y busca socavar cualquier cosa que tenga una existencia real.
En la Cabalá se explica que en el Sitra Ajra (el lado impuro), la fuerza de la Nukva (lo femenino/receptor/pregunta) es más dura que la del Dajurá (lo masculino/emisor/respuesta). Lo masculino es la respuesta, el "Yesh" que influye lo que tiene. En la Santidad, está refinado y conectado al punto de la "Nada"; en la impureza, cae en el orgullo y en una Yeshut exagerada.
Pero la caída de la pregunta es más grave [51]: en la Santidad viene de la "Nada Divina", pero en la impureza se desencadena y desciende hacia la tristeza y la desesperación absoluta que se cierra a sí misma ante cualquier posibilidad de rectificación [52].
LA CLAVE PARA LA
RECTIFICACIÓN DEL ALMA
El
Musar (ética judía) basa la rectificación del alma en la gratitud
("Hakarat HaTov"), y el Jasidismo enseña que lo principal es la
anulación del ego ("Bitul HaYesh") — y en realidad, se trata
de lo mismo. Cuatro matices de anulación y humildad se entrelazan con cuatro
matices de agradecimiento y reconocimiento, penetrando en todos los estratos
del alma y rectificándolos.
Escrito
por: Itiel Giladi
Categoría: Torat HaNefesh (Psicología del
Alma)
Según los
libros de Musar, la gratitud es la primera buena cualidad, siendo la base de
todas las demás virtudes. Por el contrario, la ingratitud es la peor cualidad
del alma, la fuente de todos los vicios. En cambio, el Jasidismo enseña que el
fundamento de todas las enfermedades del alma es el sentido de la propia
existencia (ego/orgullo) y todo el servicio a Dios —la verdadera cura del alma—
se basa en la auto-anulación (Bitul Atzmí). ¿Quién tiene la razón?
En
profundidad, ambas definiciones coinciden: el orgullo es la barrera principal
para la gratitud, ya que la persona siente que "todo me lo merezco" y
rehúye la sensación de dependencia del prójimo. La gratitud depende de la
humildad, que reconoce la necesidad del otro y el hecho de que "no me
deben nada", y a medida que se profundiza la gratitud, también se asienta
en el alma la anulación del ego (Bitul HaYesh).
En
profundidad, la cualidad de la anulación aparece en el alma en cuatro matices
principales: Anulación (Bitul), Humildad (Anavá), Sumisión (Haj'na'á)
y Bajeza de espíritu (Shiflut):
1. Bitul
(Anulación): Es la
experiencia de volverse nada ante el Infinito, "todo ante Él es
considerado como nada", que se expresa también en el reconocimiento de que
todas mis buenas acciones son, en esencia, actos de Dios.
2. Anavá
(Humildad): Es el
reconocimiento de que, a pesar de todas las virtudes con las que Dios me
agració, no tengo superioridad sobre el prójimo; al contrario, debo entregarme
a él, hacerle el bien y reconocer sus virtudes por encima de las mías.
3. Haj'na'á
(Sumisión): Es el
reconocimiento de quién y qué está por encima de mí —Dios bendito, la Torá de
Verdad, los verdaderos Justos (Tzadikim), y cualquiera de quien deba
aprender— junto con la capacidad de doblegarme ante ello.
4. Shiflut
(Bajeza/Modestia extrema): Es el reconocimiento de mis defectos, mis pecados y mi lejanía
existencial de Dios (derivada de mi propia sensación de existencia separada).
También el
concepto de Hoda'a (que en hebreo significa tanto "Agradecer"
como "Admitir/Confesar") incluye diferentes significados:
1. Primero, el agradecimiento
por el bien que tuve el mérito de recibir, que pertenece principalmente al
ámbito de la emoción (el conjunto de las buenas cualidades).
2. Existe también
el reconocimiento de la verdad, la capacidad de reconocer mis errores y
la razón del otro, desde una contemplación intelectual imparcial, abierta a
escuchar otros argumentos y ser convencida por ellos.
3. En profundidad,
el reconocimiento de la verdad incluye el reconocimiento mismo de las
limitaciones del intelecto humano, lo que permite admitir la verdad en lo que
está por encima del intelecto: la verdad de la fe (Emuná).
4. También la
capacidad de confesar mis pecados, como el Viduy (confesión) de
quien retorna a Dios (Baal Teshuvá), está incluida en las cualidades de
la Hoda'a (que debe expresarse principalmente en el ámbito práctico:
"el que confiesa y abandona [el pecado] alcanzará misericordia").
Y he aquí,
entre los significados del agradecimiento/reconocimiento y los matices de la
anulación existen conexiones profundas, que crean un cambio general en todos
los niveles del alma: el Superconsciente (Keter), el Intelecto (Muscal),
la Emoción (Murgash) y la Acción (Mutba):
- Bitul (Anulación) es el reconocimiento de la
verdad de la fe que está por encima de la razón y el conocimiento: ¡Dios
es todo y yo no existo!
- Anavá (Humildad) se expresa en la capacidad de
admitir la verdad en las palabras del prójimo, la disposición (e incluso
el deseo) de decir: "¡Tienes razón, yo me equivoqué!".
- Hakarat HaTov (Gratitud) provoca Haj'na'á (Sumisión),
ya que "el que toma prestado es siervo del que presta":
"¡Tú me hiciste un bien, y yo soy un agradecido deudor comprometido
contigo para siempre!".
- Shiflut (Bajeza) se basa en la confesión del
hombre sobre sus pecados, que conduce al reconocimiento de los defectos
grabados en su personalidad (un reconocimiento que lo convierte en un
recipiente para la misericordia de Dios, permitiéndole retornar en Teshuvá
y rectificar sus caminos).
¿QUIÉN ES EL VERDADERO REY, IOSEF O IEHUDÁ?
Parashat
Vaiejí 5786
Por el Rabino Itzjak Shapira, Beit HaMidrash 'Od Iosef Jai'
Antes de su fallecimiento, Iaacov Avinu reúne a todos sus hijos y los bendice. Como relata la Torá: "Y llamó Iaacov a sus hijos y dijo: 'Reuníos y os declararé lo que os acontecerá en el fin de los días'" (Bereshit 49:1). Queremos reflexionar sobre las diferencias fundamentales entre la bendición dada a Iehudá y la dada a Iosef, y comprender el contenido interior que caracteriza a cada una.
¿Quién obtuvo el reinado?
El primer
punto que despierta asombro es: ¿quién de entre los hermanos obtiene el
reinado? Iosef fue quien soñó que todos sus hermanos se prosternaban ante él, y
Iaacov incluso guardó el asunto en su corazón esperando que el sueño se
cumpliera ("y su padre guardó el asunto"). Y de hecho, en la realidad
de Egipto, Iosef es el gobernante efectivo. A pesar de esto, en las bendiciones
de la Parashá encontramos que es precisamente Iehudá quien es bendecido con: "Se
prosternarán ante ti los hijos de tu padre" (Bereshit 49:8).
Iaacov
establece que la realeza y el gobierno pertenecen a Iehudá de forma eterna al
decir: "No se apartará el cetro de Iehudá, ni el legislador de entre
sus pies" (Bereshit 49:10). En contraste, a Iosef se le llama solo "Nazir
ejav" (consagrado/separado de sus hermanos), una expresión de
separación y elevación, pero no obtiene el reinado para las generaciones.
Si bien a
lo largo de la historia familiar Iehudá se revela como una figura dominante —él
convenció a los hermanos de vender a Iosef en lugar de matarlo, él enfrentó a
Iaacov para llevar a Biniamín, y sus palabras provocaron que Iosef revelara su
identidad—, el candidato natural y esperado para la monarquía parecería ser
Iosef. Entonces, debemos entender: ¿Cómo es que Iehudá reemplaza de repente a
Iosef como portador de la corona real para la eternidad?
¿Abundancia material o
humana?
Otra
diferencia esencial se nota en el contenido de la abundancia en las
bendiciones. Las bendiciones de Iosef se enfocan en la realidad tangible y
material, en la bendición de la tierra y el cielo: "Del Dios de tu
padre, que te ayudará, y del Omnipotente, que te bendecirá con bendiciones de
los cielos de arriba, con bendiciones del abismo que yace abajo"
(Bereshit 49:25). Esta es una bendición sobre la existencia de abundancia
material y concreta.
Por otro
lado, las bendiciones de Iehudá tratan sobre la realidad humana: la vitalidad,
la alegría y la intensidad de la vida de la persona. Cuando Iaacov bendice a
Iehudá con abundancia de vino, no se refiere solo a la cosecha de uvas, sino a
que Iehudá estará lleno de vitalidad y alegría, hasta el punto de la
"embriaguez": "Sus ojos son rojos por el vino y sus dientes
blancos por la leche" (Bereshit 49:12). Lo principal aquí es la
experiencia interna humana, no la abundancia externa.
Un tercer
punto importante es la relación con los padres. En la bendición de Iosef,
Iaacov menciona explícitamente su relación con sus propios padres: "Las
bendiciones de tu padre han superado a las bendiciones de mis
progenitores". Iosef es bendecido desde la fuerza de las bendiciones
de los padres. En cambio, en la bendición de Iehudá no hay mención alguna a los
padres o a la bendición de los patriarcas. Iehudá se erige en su bendición como
una figura independiente.
También en
la forma en que Iaacov se dirige a sus hijos hay una diferencia significativa.
Al hablar de Iosef, usa la palabra "hijo" (Ben) como un título
de admiración: "Hijo fructífero es Iosef" (Ben porat Iosef).
Lo describe como un "hijo exitoso", como diciendo: "Qué hijo tan
especial eres". Pero al dirigirse a Iehudá, usa un lenguaje diferente: "De
la presa, hijo mío, subiste" (Mi-téref, bení, alita). Iehudá es
"mi hijo" (Bení), una expresión que denota la relación
personal de un padre hacia su hijo.
¿Mirar desde arriba o
desde el corazón?
Para
entender el significado de estas diferencias, debemos sumergirnos en la
profundidad de las personalidades de Iosef y Iehudá y ver cómo cada uno
representa una cualidad diferente de liderazgo.
Iosef
HaTzadik representa la "Mirada desde Arriba". Él no ve a los hermanos
solo como individuos independientes, sino que los observa a través de los ojos
de su padre, Iaacov. Para Iosef, los hermanos son parte de una unidad integral,
tal como un padre ve a todos sus hijos como parte de sí mismo y como una sola
unidad.
Iosef se
identifica totalmente con esta perspectiva superior del padre, por lo que se le
considera "mitad hijo y mitad padre". Por un lado es un hermano, pero
por otro lleva consigo la visión global del padre. Su estatus especial se
refleja en que sus dos hijos, Menashé y Efraím, son considerados tribus por
derecho propio. Dado que Iosef refleja la mirada del padre, sueña que todos se
inclinan ante él; esta reverencia representa la sumisión a esa perspectiva
superior y unificadora que viene "de arriba hacia abajo".
Iehudá, en
cambio, representa una experiencia interna completamente diferente. Iehudá no
mira la realidad "desde arriba", sino que vive y siente como un
"hermano entre hermanos". Él está dentro del grupo y experimenta sus
deseos al mismo nivel ("a la altura de los ojos").
Desde esta
posición "abajo", dentro de la realidad humana simple, Iehudá logra
expresar el deseo más profundo e interno de todos los hermanos: el deseo de ser
hijos del padre y sentir que él los engendra como hijos suyos.
En Iehudá,
la unidad no es impuesta por una mirada superior que conecta a todos, sino que
brota desde el corazón de cada uno. Él es quien da voz al deseo oculto de todos
de ser hijos de papá, y de sentir que en cada momento nacen de nuevo de él.
Esta es la
razón por la cual, al final, los hermanos se inclinan ante Iehudá. No se
inclinan ante una autoridad superior o ante la "mirada del padre",
sino ante quien logra expresar con más fuerza lo que ellos mismos desean en su
interior. Ven en Iehudá el reflejo de su propia voluntad interna, y por eso su
reinado es natural y aceptado por ellos de todo corazón.
Lo principal es que haya
efervescencia interior...
A la luz de
esto, podemos entender por qué las bendiciones que recibió cada uno son tan
diferentes en esencia.
Iosef no
"engendra" la realidad (no es el padre), por lo que para él existe la
realidad dada, y él observa desde una perspectiva superior cómo debería
funcionar. Por lo tanto, la bendición de Iosef se enfoca en que la realidad
misma sea bendecida. Iosef abarca la realidad completa como una unidad, y
Iaacov lo bendice para que la abundancia en la realidad sea vasta y enorme:
"Bendiciones de los cielos de arriba" y "del abismo que yace
abajo". Por eso también se menciona la conexión con los padres en su bendición,
ya que Iaacov busca bendecirlo desde esa perspectiva superior que ve a todos
los hijos como una unidad.
En
contraste, Iehudá representa el sentimiento del hijo que desea nacer del padre.
No intenta elevarse a la perspectiva del padre, sino que disfruta sentir que es
un hijo al que su padre engendra a cada momento. Iehudá representa la emoción
del corazón humano y la experiencia que crece desde abajo. Por eso su bendición
no trata sobre la realidad general, sino sobre la experiencia interna, la
alegría y la vitalidad. Iehudá es bendecido con un gran despertar interior, una
efervescencia como la del vino fermentado.
El Mashíaj
Ben David, descendiente de Iehudá, es llamado por nuestros Sabios "Bar
Nafla" (Hijo Caído/Abortivo). Iehudá no tiene una realidad propia
separada, y no logra elevarse por sí solo. El Mashíaj Ben David expresa que
toda su realidad es ser un hijo engendrado por el Padre, como dice el versículo
en Salmos respecto al Mashíaj: "Mi hijo eres tú, Yo hoy te he
engendrado" (Salmos 2:7).
Cuando
reconocemos el sentimiento interior del Mashíaj, sentimos que él logra expresar
mejor que nadie ese sentimiento que todos tenemos dentro; por eso
inmediatamente nos "adherimos" a él, y él logra unificarnos a todos.
¡Shabat
Shalom!
*SHAVÚA TOV*
Con la ayuda de Dios (B”H)
🔸Relato
jasídico para la salida de Shabat🔸
🍷🕯🌿Para compartir y reflexionar🌿🕯🍷
Existe una
hermosa costumbre de contar, cada sábado por la noche durante la comida de Melavé
Malka, un relato jasídico del Baal Shem Tov.
Esta práctica es una segulá para una buena provisión, para tener hijos y
satisfacción de ellos, para una vida larga y plena, y para salud.
Historias completas aquí:
https://galeinai.org/2026/01/03/melave-malka-shemot/
*Una nota de humor*
Un borracho
entra a una taberna caminando… ¡sobre las manos!
El cantinero, sorprendido, le pregunta:
—Decime, ¿por qué caminas sobre las manos y no sobre los pies como una persona
normal?
El borracho responde:
—¡Porque juré que mi pie no volvería a pisar este lugar!
*LA HISTORIA DEL BAAL SHEM TOV*
*COMER ESPIRITUALIDAD*
Uno de los
discípulos del Baal Shem Tov se acercó a su maestro con una pregunta profunda:
“Enséñeme, por favor, cómo comer verdaderamente en aras del Cielo, con
intención pura.”
El Baal Shem Tov lo envió a una ciudad lejana y le indicó que se hospedara en la casa de un hombre en particular, cuyo nombre le dio, asegurándole que *allí aprendería el verdadero significado de comer con santidad.*
El alumno viajó
y permaneció en la casa de aquel hombre durante varios días.
Para su sorpresa, observó que su anfitrión *comía grandes cantidades de
comida*, mucho más de lo habitual.
Intrigado, el
discípulo se acercó a él y le dijo con respeto:
“Mi santo maestro me envió a usted para que aprenda cómo se come por el Cielo.
*¿Puede decirme por qué usted come tanto?”*
El hombre
respondió con serenidad y profundidad:
“Mi padre fue uno de los judíos forzados de España.
Fue sometido a tormentos duros y amargos para que renegara de su fe.
Sin embargo, como era un hombre fuerte y lleno de fe, soportó los sufrimientos
hasta que logró escapar.
Antes de morir,
mi padre me dejó una orden muy clara:
‘Come más que los demás, para que tengas la fuerza necesaria
de resistir y soportar cualquier sufrimiento,
si alguna vez debes hacerlo para santificar el Nombre de Hashem’.
Por esa razón como tanto.”
En ese momento,
el discípulo comprendió por qué el Baal Shem Tov lo había enviado precisamente
a ese lugar.
Aprendió que no es la acción externa la que define la espiritualidad,
sino la intención que la guía.
Toda la comida de aquel hombre estaba impregnada de una sola intención:
estar preparado, en cuerpo y alma, para servir a Dios incluso en las pruebas
más difíciles.
Este relato nos
enseña que cada acto cotidiano puede convertirse en un acto sagrado,
si está guiado por una intención pura y consciente.
(Basado en “Registros de enseñanzas”)
*MÁS HISTORIAS*
*EXTRACCIÓN DE FUERZAS EXTERNAS*
*Rabi Moshe de Lelov:*
Cuando Rabi Moshe de Lelov viajó a la Tierra de Israel, el viaje marítimo fue extremadamente difícil. Se suponía que el barco debía estar en el mar durante varios meses, incluido el mes de Tishrei, y Rabi Moshe se aseguró de preparar con antelación un shofar, las Cuatro Especies, y tablas para construir una sucá en el barco.
*Sigue aquí la increíble historia:*
https://galeinai.org/2026/01/01/extraccion-de-fuerzas-externas/
*Y PONDRÉ A UN HOMBRE EN TU LUGAR*
*Rabí Jaim Shmuel de Jentshin*
El propósito final no es la lucha eterna, sino trascenderla. El Rebe de Lubavitch explica que la llegada del Mashíaj se divide en dos etapas:
1 Una primera etapa de descanso tras la lucha, como la llegada del Shabat después de una semana agotadora. El alma disfruta del deleite divino luego de haber combatido sus inclinaciones.
2 Una segunda etapa de descanso absoluto, que ya no depende del contraste con la lucha. No es placer, sino anulación total ante Dios. Un estado de paz verdadera… incluso con Esav.
Ese es el destino último: no solo vencer el mal, sino elevarse por encima de él, hasta una paz auténtica y eterna.
Lee esta inspiradora historia aquí:
https://galeinai.org/2026/01/03/y-pondre-a-un-hombre-en-tu-lugar/
*UNA PROMESA DEL PARAÍSO*
En tiempos de
Rabí Hilel de Parítch, el imperio ruso decretó que estaba prohibido dejar
crecer las peot.
Uno de los opositores de Rabí Hilel lo denunció ante las autoridades, y estas
le dieron permiso al delator para cortarle las peot por la fuerza.
Un sastre
sencillo que pasaba por allí vio cómo Rabí Hilel las protegía con todas sus
fuerzas, sin permitir que aquel malvado se las cortara.
Sin dudarlo, expulsó al delator y salvó a Rabí Hilel.
Rabí Hilel le agradeció profundamente y le prometió que, gracias a ese acto,
merecería ser enterrado junto a él.
Pasaron los
años, y Rabí Hilel fue nombrado rabino de la ciudad de Bobruisk.
Cada año viajaba a la región ucraniana de Jersón, a cientos de kilómetros, por
indicación del Rebe intermedio, para despertar a los judíos sencillos al
servicio de Dios según el camino de la Jasidut.
En el verano de
5624 (1864), a los 96 años, Rabí Hilel enfermó en Jersón y falleció en Shabat
Najamú.
Al día siguiente fue enterrado allí.
En el invierno
del año siguiente falleció en Jersón un judío pobre, sostenido por la
comunidad. Nadie conocía su nombre ni su origen, y fue considerado un met
mitzvá.
La Jevrá Kadishá se encargó de todo, pero el encargado, por el intenso
frío, decidió por su cuenta enterrarlo en cualquier lugar disponible.
Al día
siguiente, los habitantes notaron que junto a la tumba del tzadik Rabí Hilel
había aparecido una tumba nueva.
Investigaron y descubrieron que allí habían enterrado a aquel pobre judío.
Intentaron averiguar su identidad y supieron que provenía de la ciudad de
Parítch.
Escribieron a la
comunidad de Parítch para saber quién había sido ese hombre.
La respuesta fue breve: ese judío había salvado a Rabí Hilel muchos años antes
y, por eso, había recibido la promesa de ser enterrado junto a él.
(“Mashíaj en la Parashá”, basado en Likutei Sijot, tomo 25, Vaiejí)
❣️*Shavúa Tov uMevoraj*❣️
✨*¿Te gustaron las historias? ¡Compártelas!❤️*
___________
*💎💎 PARA CURACIÓN COMPLETA DE💎💎*
*ITZJAK FEIVISH BEN BREINA MALKA*
*💎💎 Para la elevación del alma de 💎💎*
Iosef Itzjak ben Avraham ve-Sterna Sara
“Este material existe gracias a quienes sostienen este proyecto.”https://galeinai.org/donations/143245/
___________
Si este contenido te eleva, súmate a Gal Einai en español
https://chat.whatsapp.com/EDRw6ZNEiue0DJ9rkzSi4X
Historias completas aquí:
https://galeinai.org/2026/01/03/melave-malka-shemot/