BS"D
SHOFTIM שֹׁפְטִים
Deuteronomio 16:18-21:9 Haftará: Isaias 51:12 – 52:12
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¿POR QUÉ SUCEDEN LOS TERREMOTOS?
MENSAJE DEL RABINO GINSBURGH:
Acabo de hablar con el rabino Ginsburgh sobre los terremotos que están sucediendo en Venezuela y Colombia. Envía su bendición a todos los alumnos de Gal Einai y a la población en general, que Hashem traiga curación a todos los heridos, sean encontrados con vida todos los desaparecidos y de consuelo a los familiares de la víctimas. Concluye diciendo que el raash, la conmoción del terremoto se transforme en el estruendo del Gran Shofar que anuncie la Redención definitiva y completa.
Amplío el mensaje del rav con sus enseñanzas y enseñanzas de los sabios de la Torá. En la clase de mañana miércoles vamos profundizar más en este tema.
Los Sabios de la Torá contemplan los terremotos desde varias dimensiones: como manifestación del poder del Creador, como llamado al despertar espiritual y también como expresión del dolor de la Shejiná. Pero no nos autorizan a determinar que una tragedia concreta ocurrió por el pecado de determinadas personas.
UNA MANIFESTACIÓN DE LA FUERZA DIVINA
La Guemará enseña que, al experimentar un terremoto, se recita una bendición reconociendo que toda la naturaleza se encuentra en manos de Dios:
בָּרוּךְ אַתָּה ה׳ אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, שֶׁכֹּחוֹ וּגְבוּרָתוֹ מָלֵא עוֹלָם
Baruj Atá Havaiá, Eloheinu Mélej haolam, shekojó ugvurató malé olam.
«Bendito eres Tú, Havaiá, nuestro Dios, Rey del universo, cuya fuerza y poder llenan el mundo».
También puede recitarse:
עוֹשֵׂה מַעֲשֵׂה בְרֵאשִׁית
Osé maasé Bereshit.
«Quien realiza la obra de la Creación».
La bendición transforma el miedo en conciencia: aquello que parece una fuerza natural autónoma también forma parte de la Creación divina. La fuente se encuentra en Berajot 59a y en Shulján Aruj, Oraj Jaim 227.
RABINO ITZJAK GINSBURGH
Según las enseñanzas del rabino Itzjak Ginsburgh, el terremoto puede comprenderse en tres etapas: רעש־דממה־מעשה, conmoción, silencio y acción.
EL רעש — LA CONMOCIÓN EXTERIOR
En hebreo bíblico, un terremoto se denomina רַעַשׁ, ráash, palabra que también significa estrépito o conmoción. Simboliza una sacudida de las estructuras exteriores: la seguridad humana, la estabilidad material y la sensación de que dominamos la realidad.
Sin embargo, el Rav Ginsburgh enfatiza el pasaje del profeta Elías:
“Después del viento,
un terremoto; pero Hashem no estaba en el terremoto… y después del fuego, una
voz de fino silencio”
- I Reyes 19:11-12
Esto no significa que el acontecimiento esté fuera de la Providencia Divina. Significa que no debemos confundir el impacto exterior con el mensaje interior de Dios. El estrépito despierta, pero la voz divina se descubre después, en la קוֹל דְּמָמָה דַקָּה, “la voz de fino silencio”.
Vease: https://galeinai.org/2024/06/28/el-corazon-mas-intimo/ y https://galeinai.org/2024/06/05/en-el-desierto-silencioso-2/
LA דממה — ESCUCHAR EL MENSAJE INTERIOR
De acuerdo con el Jasidut, una experiencia muy intensa no es necesariamente una experiencia espiritual profunda. El miedo, el sobresalto y la agitación pertenecen inicialmente a las capas exteriores del corazón.
Cuando la conmoción se aquieta, la persona puede escuchar el punto interior: reconocer la fragilidad humana, despertar a la teshuvá, agradecer la vida y fortalecer su confianza en Hashem. El sentido espiritual de la audición consiste precisamente en percibir la presencia divina que se encuentra detrás de todos los sonidos.
Véase:
Por eso, la pregunta jasídica no es solamente: “¿Por qué ocurrió?”, sino principalmente: “¿Qué debo escuchar ahora y cómo debo responder?”.
Véase: https://galeinai.org/2025/08/15/el-sentido-del-oido/
EL מעשה — TRANSFORMAR EL DESPERTAR EN ACCIÓN
El Rav Ginsburgh relata la conducta de Rabí Abraham Dov de Avritch, autor del Bat Ayin, durante el gran terremoto de Tzfat. Mientras rezaba, llamó a quienes estaban en la sinagoga para que se acercaran a él. Gran parte del edificio se derrumbó, pero la sección donde se encontraban permaneció en pie.
Inmediatamente después afirmó que no era momento de quedarse llorando, sino de auxiliar a los necesitados y salvar todo lo posible. Organizó equipos de rescate, envió mensajeros para conseguir ayuda y fortaleció a los habitantes para que no abandonaran Tzfat.
Véase: https://galeinai.org/2023/05/08/rev-avraham-dov-de-avritch/ y https://galeinai.org/2024/12/16/quedate-a-mi-lado/
Esta enseñanza es fundamental: la emuná no sustituye el rescate ni la ayuda material. La plegaria auténtica debe convertirse en responsabilidad, solidaridad y acción.
En síntesis, desde esta perspectiva cabalística y jasídica:
- El terremoto sacude la ilusión de que la existencia material es absolutamente estable.
- No debemos pretender descifrarlo mecánicamente como castigo ni culpar a quienes sufren.
- La conmoción exterior debe conducir a escuchar la “voz de fino silencio”.
- El despertar debe expresarse en tefilá, teshuvá, tzedaká, ayuda concreta y amor al prójimo.
- La respuesta más elevada es convertir el miedo en bitajón — confianza en Hashem— y el estremecimiento en actos de bondad.
Lo más fiel a sus enseñanzas es buscar la Providencia Divina sin hacer cálculos acusatorios y responder mediante profundidad interior y acción compasiva.
Rabi Ioel de Satmer:
QUERÍA QUE FUESE FELIZ
Rabi Ioel Teitelbaum de Satmar nació en 5648 (1888) siendo su padre Rabí Janania Iom Tov Lipa, el Rebe de Sighet. Era conocido como "el genio de Sighet" y estudió en la ieshivá de su padre allí. El padre de Rabí Ioel falleció el 29 de Shevat de 5664 (1904). Apenas unos días antes de eso, Rabí Ioel se casó con Java, la hija de Rabí Avraham Jaim de Plantsh. La pareja tuvo tres hijas, todas las cuales fallecieron durante la vida de su padre sin dejar descendencia. Después del fallecimiento de su primera esposa, Rabí Ioel se casó con Alta Faiga, la hija de Rabí Avigdor de Czenstochov. Luego se mudó a la ciudad de Satmar y comenzó a servir como Rebe allí.
Cuando miles de refugiados huyeron a Hungría de los horrores nazis, Rabi Ioel dio la bienvenida a muchos refugiados en su comunidad y los ayudó a obtener documentos y fondos. Con el aumento del flujo de refugiados a principios de 5703 (1943), estableció un comité de rescate organizado para ayudar a los refugiados de guerra. Después de la invasión nazi de Hungría, Rabi Ioel intentó huir a Rumania, pero fue capturado y enviado al gueto de Klausenberg. Desde allí, fue llevado en el tren Kastner y llegó a Suiza. Después del Holocausto, emigró a Estados Unidos y restableció la dinastía jasídica Satmar, que hoy es una de las comunidades más grandes y significativas de Estados Unidos.
Rabi Ioel era conocido como un fanático intransigente que abogaba por una separación total del secularismo, la Ilustración y el sionismo. Sin embargo, cuando un judío necesitado se acercaba a él, le brindaba ayuda generosa sin distinguir entre jasidim, sionistas o judíos seculares. Falleció el 26 de Av de 5739 (1979). Su sobrino, Rabi Moshe, lo sucedió como Rebe.
El Rebe de Satmar, de bendita memoria, era muy conocido por su caridad. Una vez, un padre de hijas en edad de casarse fue a ver al Rebe. Una de sus hijas estaba comprometida, pero no tenía suficiente dinero para pagar la dote. La fecha de la boda se acercaba y los suegros amenazaban con romper el compromiso. El hombre angustiado entró en la casa del Rebe y con lágrimas en los ojos compartió su situación. Todos los que lo escucharon asintieron con comprensión y participaron de su dolor. El Rebe preguntó: “¿Cuánto dinero necesitas para pagar la deuda y cubrir la boda y otros gastos?”. El hombre calculó y mencionó una gran suma de unos treinta mil dólares. El Rebe, conocido por su generosidad, rápidamente le dio al hombre veintinueve mil dólares.
Al ver esto, el hombre inmediatamente recuperó la compostura y, con voz llena de emoción, agradeció al Rebe por su bondad. Dijo que sólo había buscado la bendición del Rebe y que ahora, en apenas unos minutos, ya había recibido ayuda.
Las acciones y palabras del Rebe requieren entenderse. Sus colaboradores más cercanos estaban desconcertados: “Si dio una suma tan grande tan rápidamente, ¿por qué dejó una pequeña cantidad de menos?”
Tan pronto como el hombre salió de la casa, los discípulos más cercanos del Rebe le preguntaron sobre esto. “Entiendo la naturaleza humana”, respondió. “Si le hubiera dado la cantidad completa, no habría reflexionado sobre la alegría del regalo que recibió. En cambio, en unos pocos minutos, se habría olvidado de su angustia anterior y habría comenzado a arrepentirse y lamentarse por no haber pedido más. ¡Quería que tuviera una alegría completa!”
El Rebe de Satmar era conocido no sólo por su generosidad y fervor, sino también por su sentido del humor. De su boca salían muchos dichos ingeniosos, que brindaban consejos inteligentes y sonrientes a sus seguidores, o críticas agudas sobre la situación que lo rodeaba y el mundo en general. Sin embargo, el ingenio de nuestra historia esconde un mensaje importante tanto para quien lo da como para quien lo recibe.
¿Por qué la dádiva parcial es más alegre? Porque es incompleta e ilustra vívidamente nuestras verdaderas limitaciones. “¿Quién es rico? Aquel que está contento con su porción” (Pirkei Avot). Es precisamente la porción la que trae alegría, ya que siempre permanece dentro del ámbito de la bondad inmerecida, una parte recibida de un todo mayor. Cuando el dador hace sentir al receptor que la bondad se da por sentada, que todas sus carencias serán suplidas sin ninguna limitación, puede embotar la sensibilidad del receptor a esta bondad. Esto puede llevar fácilmente de “¿Quién es rico? Aquel que está contento con su porción” a “El que ama el dinero no se saciará con el dinero”.
Cabe señalar que esto no siempre es algo negativo. Existe una historia sobre un hombre caritativo que se relacionaba con los pobres en su propia casa, luciendo exactamente como ellos. Comía, bebía y conversaba con ellos. Una vez, uno de los invitados, sin darse cuenta de que estaba hablando con el dueño de la casa, le preguntó: "¿Cuánto tiempo podemos quedarnos aquí?". El hombre respondió con naturalidad: "¡No lo sé! ¡Llevo aquí años y nadie me ha dicho una palabra!".
De hecho, es probable que la alegría de los invitados disminuyera con el paso de los años en una casa así, y tal vez comenzaron a surgir quejas y demandas de más, como es propio de la naturaleza humana. Sin embargo, la sensación de seguridad y comodidad que brindaba el dueño de la casa es igualmente necesaria, especialmente en el contexto de la carencia y la pobreza que enfrentaban los necesitados. La Guemará, de hecho, afirma: “‘Lo que le falte’ - no se te ordena que le enriquezcas”. El esfuerzo por hacer rico y feliz al receptor es un refinamiento especial que requiere la consideración de cada caso individual.
La historia del Rebe de Satmar es importante porque nos enseña a cultivar también la gratitud y la alegría por lo que hemos recibido. Esto puede verse como una interpretación del versículo: “Porque ustedes son el más pequeño de todos los pueblos” - los judíos, que minimizan sus demandas a Dios, están felices y agradecidos incluso - quizás especialmente - por lo poco que reciben.
Rebe Ielish de Satmar:
DONDE HAY VOLUNTAD, HAY UN CAMINO
Rabí Ioel Teitelbaum de Satmar nació en 5648 (1888) siendo hijo de Rabí Janania Iom Tov Lipa, el Rebe de Sighet. Era conocido como "el prodigio de Sighet" por su ciudad natal, y estudió en la ieshivá de su padre allí. Su padre falleció el 29 de Shevat 5664 (1904). Apenas unos días antes de eso, Rabí Yoel se casó con Javá, hija de Rabí Avraham Jaim de Plantsch. La pareja tuvo tres hijas, todas las cuales fallecieron durante la vida de su padre sin descendencia. Después del fallecimiento de la Rebetzin, Rabi Ioel se casó con Alta Feiga, hija de Rabi Avigdor de Częstochowa, y luego se mudó a Satmar y comenzó a servir allí como Rebe.
Cuando miles de refugiados huyeron a Hungría del terror de los nazis, que su nombre sea borrado, el Rebe absorbió a muchos refugiados en su comunidad y los ayudó a obtener documentos y fondos. Con el creciente flujo de refugiados a principios de 5703 (1943), estableció un comité de rescate organizado para ayudar a los refugiados de guerra. Después de que el ejército nazi invadiera Hungría, Rabi Ielish, como se le conocía en yiddish, trató de escapar a Rumania, pero fue capturado y enviado al gueto de Klausenberg. Desde allí, fue trasladado en el tren Kastner y llegó a Suiza. Tras el Holocausto, emigró a los Estados Unidos y restableció la dinastía jasídica Satmar, que hoy en día es una de las comunidades más grandes e importantes de Estados Unidos.
Rabi Ielish era conocido como fanático intransigente y exigía distanciarse del secularismo, la ilustración y el sionismo en todos los sentidos. Sin embargo, cuando un judío necesitado acudía a él en busca de ayuda, lo ayudaba generosamente sin distinción entre jasidim, sionistas o judíos seculares. Falleció el 26 de Av 5739 (1979), y después de su fallecimiento, su sobrino, Rabí Moshé, ocupó su lugar.
Rabi Shmuel Broch, el Av Beit Din de la Congregación Afsei Aretz (que fue asistente del santo Rabi de Satmar, de bendita memoria) relató:
En el año 5704 (1944), el santo Rebe de Satmar estaba en la ciudad de Pest. Mi padre, de bendita memoria, que vivía en Halas, tenía muchas ganas de ir al santo Rabi, pero no tenía un documento de licencia del ejército. Mi madre, que en paz descanse, que también estaba en Pest, fue al santo Rabi y le dijo que su esposo quería venir, pero no tenía el documento de licencia del ejército. El santo Rebe le dijo: "Bueno, no debería venir”. Mi madre dijo que realmente quería venir, y el santo Rabi dijo: "Entonces debería venir". Mi padre lo hizo y vino con otra persona que tenía un documento de alta. Mi padre estaba con el santo rabino entre semana, pero para el Sagrado Shabat, el rabino viajaba a Újpest.
Mi padre tenía miedo de viajar a Újpest, así que antes de Shabat fue al santo Rabi con un kvittel (nota). El santo Rebe le preguntó por qué había venido ahora con un kvittel (ya que no quería regresar todavía). Dijo que quería viajar a Újpest y que tenía miedo. El santo Rabi tomó el kvittel en su mano y lo miró, y le dijo a mi padre: "¿Quizás no deberías viajar? Inmediatamente le dio su santa mano y le dijo: "¡Viaja en paz!" Mi padre hizo lo que dijo el santo Rabi, y fue con su amigo al ferrocarril para viajar a Újpest.
Mientras esperaban allí con su amigo, un oficial se les acercó y les pidió sus papeles. Su amigo, que tenía un papel de licencia, se lo dio inmediatamente, y mi padre también le mostró sus papeles. Pero, por supuesto, el oficial no estaba satisfecho con los papeles de mi padre. Le devolvió los papeles y le dijo que lo acompañara a la comisaría. Mi padre fue con él, y mientras caminaban, un hombre en una motocicleta pasó y rozó al oficial. El oficial le pidió que se acercara a él, pero el hombre ignoró sus palabras y continuó su camino. La ira del oficial estalló y corrió tras él, pero el hombre escapó.
Cuando mi padre vio esto, se escabulló y regresó al tren, que llegó exactamente en ese momento. Mi padre viajó a Újpest como si nada hubiera pasado, y luego entendió lo que el santo Rabi le había dicho primero: "Tal vez no deberías viajar", y luego le dijo: "Viaja en paz."
Esta historia, y otras similares, muestran que la esencia es la voluntad, como dijeron los sabios: "Cualquiera que sea el camino que una persona desee seguir, allí será conducido".[1] Si una persona tiene un deseo verdadero y fuerte por algo, aunque pueda haber motivos razonables para negarlo, el tzadik tiene el poder de bendecir a la persona para que su voluntad se cumpla. La voluntad es el poder más fuerte del alma (como se refleja en las expresiones populares "Nada es tan fuerte como la voluntad" y "Nada se interpone en el camino de la voluntad"), y también es lo que conecta nuestros poderes conscientes con lo que está por encima de ellos – el nivel inconsciente del alma.
Dar más importancia a la voluntad que al intelecto puede parecer sorprendente, después de todo, estamos acostumbrados a que el intelecto sea el árbitro definitivo (al menos idealmente, cuando estamos libres de nuestros deseos y emociones más básicos). Pero todo esto es cierto cuando se trata de los poderes revelados del alma. Dentro del ámbito de la conciencia, el intelecto aparece como un juez equilibrado, lógico y objetivo y, por lo tanto, también se considera correcto. Pero el alma humana también tiene, como se ha mencionado, partes que son superiores al intelecto y que se expresan precisamente a través de la voluntad.
¿Por qué elegimos, por ejemplo, casarnos con una determinada persona y no con otra? ¿Dedicarse a un determinado trabajo o vivir en un lugar determinado? ¿Cuál es nuestra misión en el mundo? Por lo general, estas preguntas no tienen respuestas intelectuales claras. El intelecto tal vez pueda ayudar en estos asuntos, pero no puede tomar una decisión absoluta. Más bien, una persona siente que "¡esto es lo que quiero, y eso es todo!" Tengamos en cuenta que, en su mayor parte, estas cuestiones de voluntad son las más importantes y abarcan la mayoría de los ámbitos de nuestras vidas. ¿Por qué es así?
Esta pregunta tiene dos respuestas que, por un lado, son completamente opuestas y por otro lado, son la misma respuesta: La primera es que la esencia de nuestra alma se expresa en la voluntad. Queremos algo porque refleja exactamente quiénes somos, no por ninguna razón externa. La segunda respuesta es que, en la voluntad humana, se revela la voluntad divina que está por encima de toda consideración y voluntad humana, como dice el rey David en los Salmos: "Los pasos del hombre son establecidos por Di-s, y Él se deleita en su camino". Y así explica el Rebe Raiatz (en el discurso titulado, VeHinei Sulam 5708): "A primera vista, uno podría concluir lógicamente que el deseo de una persona de ir a un lugar determinado deriva de su propia voluntad inherente que lo atrae allí. Sin embargo, en verdad, la razón de este deseo es cumplir una intención interior y esencial, un decreto de la Providencia Divina. Porque, de hecho, en la mayoría de los casos, la intención [suprema] no se cumple simplemente con el propio viaje, sino [a través] de otros que van allí también..."
La voluntad humana, explica, sirve solo como un recipiente. Porque, ¿quién es el que arregló las cosas para que dos personas vinieran a un lugar, cada una por su propia voluntad, y así cumplieran la voluntad de Di-s? Sobre esto, el profeta dice: "¿Pueden dos caminar juntos si no se han puesto de acuerdo?" desde Arriba? El recipiente adecuado para esto es precisamente la voluntad, porque la voluntad no está completamente consciente y no se reviste de nuestros recipientes de conciencia, es posible que una voluntad más sublime, que está más allá del alcance de nuestro intelecto, la ilumine desde arriba. Así, queda claro que la esencia del alma judía no está en absoluto separada de la Divinidad, y cuando se quitan las vestimentas ocultas de la conciencia y se revela la voluntad Divina en todo su poder.
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