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martes, 13 de octubre de 2026

5787. NOAJ JODESH JESHVAN

 BS"D

 

NOAJ     נֹחַ

Génesis 6:9-11:32    Haftará : Isaías 54:1-10

 

 

 

MATERIAL DE ESTUDIO

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TENER MIEDO DE AMAR



https://www.youtube.com/shorts/fwQYxO6zqJQ?feature=share

 


Alguien que nunca ha experimentado el amor... de repente le dan amor, empieza a percibir que hay amor, incluso que él puede pertenecer a eso, al amor.

Entonces, ¿qué es lo primero que siente?

Miedo.

 

EL CUERPO JUDIO REPARA EL ALMA


 


https://www.youtube.com/shorts/QX7OZpKOgBk?feature=share

 


Si hay salvación en el cuerpo del judío, que llega a estar sano, entonces ese es el tikún (reparación) más grande para su alma. El cuerpo influye sobre el alma.

Si el cuerpo de los mundos —que es el tikún de la realidad— depende de una riqueza inmensa, entonces eso influirá sobre [la procreación de] hijos justos y hasta [permitirá] alcanzar el nivel de ruaj hakodesh (espíritu divino).

 

 

¿TU DINERO ES BUEN DINERO?



 

https://www.youtube.com/shorts/0B0gskvVNUw?feature=share

 

 

Mamón es una de las tres palabras en hebreo para referirse al dinero. Significa "dinero en circulación", la moneda de la sociedad. Pero mamón, con una ligera diferencia en la ortografía, forma la palabra mimenu, que significa "de nosotros" o "de Él". ¿Qué nos enseña esto sobre el dinero? Que existe el "buen dinero" y el "mal dinero". El "mal dinero" es cuando dices mimenu queriendo decir "es mío", "me pertenece", "yo conseguí este dinero" o "yo me hice rico". En cambio, si sabes que el dinero es mimenu en el sentido de que proviene "de Dios" y que es un regalo suyo, ese es el "buen dinero".

 

 

LA DUDA QUE CORROE A NOE


 

https://www.youtube.com/shorts/5Ek7_HC_G6Q?feature=share

 

¿Qué pasaba por la cabeza de Noé? A veces [se dice] que era de poca fe, y con más razón que tenía poca confianza, como dijimos: si Hashem le dice ahora que traigas hijos al mundo, quien tiene verdadera fe y confianza no lo piensa dos veces.

Hay personas que piensan dos veces. ¿Es bueno pensar dos veces o no es bueno? Si el pensar dos veces surge de la duda - si [hacerlo] o no -, eso es muy malo. Quien tiene confianza en Dios no lo piensa dos veces; cuando le dicen que haga algo, lo hace con alegría y confianza en Hashem.
Pero Noé era del tipo que pensaba dos veces. Quien piensa dos veces empieza a preocuparse:

 «¿Qué va a pasar aquí?, ¿cómo es posible ahora traer hijos al mundo si hace poco tiempo pasé por esto, lo viví yo y mi familia, cuando hubo un diluvio que eliminó toda la carne y todo el mundo fue destruido? Entonces, ¿qué será? ¿Quién sabe cuándo habrá otro diluvio?».

Sin embargo, Hashem se compadece y comprende que «esto es lo que hay», esta es la realidad de la humanidad en ese momento; aún no está Abraham Avinu, aquí solo está Noé, por lo que hay que conducirse según su mentalidad.

Por eso [Hashem] le dice:

 «Te entiendo, e incluso más allá de eso, te prometo que todo estará bien, que nunca más habrá un diluvio. E incluso te daré una señal [el arcoíris] para sellar esto, para firmar Mi acuerdo contigo».

 

 

   

¿POR QUÉ HASHEM ESTÁ TRISTE?

Parashat Nóaj 5787

15 de octubre de 2026 — Ieshivá Od Iosef Jai

 

¿Qué lleva a una persona a preguntarse si la vida tiene sentido? ¿Cómo influye esto en el Santo, bendito sea? ¿Y de qué manera Nóaj «resuelve» este problema?

Sobre estas preguntas, y otras más, trata el siguiente artículo

 

En nuestra parashá de esta semana, Parashat Nóaj, leemos que el Santo, bendito sea, trae el Diluvio y destruye el mundo. Ya al final de la parashá anterior, Bereshit, la Torá nos describe los antecedentes de esta situación y declara: «Toda carne había corrompido su camino sobre la tierra» (Bereshit 6:12). Los seres humanos se habían entregado a sus impulsos y habían corrompido su simiente.

Como respuesta a esta situación, encontramos la única ocasión en toda la Torá en la que se describe a Hashem como entristecido: «Y Hashem lamentó haber hecho al hombre sobre la tierra, y se entristeció en Su corazón» (Bereshit 6:6). Hashem se entristece y lamenta haber creado al ser humano. ¿Por qué el hecho de que las personas se entreguen a sus impulsos provoca tristeza en Hashem?

Cuando el mundo se convierte en un «dolor de cabeza»

La preocupación constante del ser humano por satisfacer sus impulsos y el desperdicio de su simiente provocan en él tristeza y lo llevan a preguntarse si la vida tiene algún sentido. Cuando las personas están tristes y no saben si tiene sentido que Hashem las haya creado, también Hashem, por así decirlo, se pregunta si tiene sentido crear seres humanos que no se alegran de haber recibido la vida.

¿A qué se parece esto? A una persona que ha preparado para sí misma un lugar donde esperaba encontrar placer y descanso, pero que finalmente se convierte en una fuente constante de preocupaciones y dolores de cabeza, obligándola a ocuparse de él todo el tiempo. En lugar de experimentar placer y tranquilidad, descubre que tiene numerosas ocupaciones desagradables que le impiden encontrar sosiego.

De manera semejante, Hashem creó el mundo con la intención de que fuera un lugar donde pudiera experimentar placer y satisfacción por los seres humanos que había creado, del mismo modo que una persona encuentra alegría y satisfacción en su familia y en sus hijos.

Sin embargo, cuando el ser humano se encuentra constantemente ocupado con sus impulsos y se pregunta si tiene algún sentido estar vivo, Hashem declara, por así decirlo, que el mundo que creó no le proporciona placer ni constituye un lugar donde pueda descansar. Por el contrario, el mundo que creó se ha convertido en una fuente de tristeza e inquietud.

El deseo de regresar a la tranquilidad

Por esta razón Hashem trajo el Diluvio. Es como si Hashem hubiera querido permanecer en silencio y tranquilidad consigo mismo, sin verse obligado a mantener una relación con personas que no desean que Él las haya creado.

Sin embargo, aunque Hashem trajo el Diluvio para recuperar, por así decirlo, Su tranquilidad, también manifestó que lo hacía únicamente porque los seres humanos que había creado no le permitían descansar y no se alegraban de la vida que Él les había otorgado.

Pero si existiera en el mundo un lugar que le proporcionara placer y descanso, Hashem lo crearía con alegría y no lo destruiría.

Ese lugar, en el que Hashem encuentra satisfacción y tranquilidad, está representado por Nóaj, el justo. Nóaj era una persona que, en medio de toda la humanidad, proporcionaba satisfacción a Hashem, nájat rúaj.

A través de Nóaj, Hashem manifestó que, aunque estaba destruyendo el mundo, lo hacía solamente porque el mundo había dejado de ser un lugar de descanso para Él. Sin embargo, continuaba buscando y deseando que el mundo pudiera proporcionarle placer y tranquilidad.

El punto de Nóaj dentro del alma

Nóaj representa también el punto bueno que existe en la humanidad en su conjunto. Cuando una persona se encuentra encerrada en la satisfacción de sus propios impulsos, experimenta mucha tristeza y desesperanza respecto de la posibilidad de encontrar felicidad en una relación de pareja, e incluso pierde la esperanza de encontrar felicidad dentro de sí misma.

Sin embargo, en medio de esa desesperación existe un punto de fe: la creencia de que, después de todo, hay en la vida algún lugar bueno capaz de proporcionarle felicidad, un lugar donde podrá encontrar descanso.

En lo más profundo del alma, este punto de fe es precisamente lo que impulsa a la persona a ocuparse de sí misma una y otra vez, aunque sepa que esa conducta no le proporcionará el placer y la felicidad que busca. El ser humano continúa buscando constantemente la felicidad que existe en la vida, aunque no sepa dónde encontrarla.

Este punto del alma, en el que la persona cree que existe un lugar bueno donde podrá encontrar tranquilidad, está representado por Nóaj, el justo, de quien descienden todos los seres humanos que viven actualmente.

Así como el arca de Nóaj era un punto de descanso en medio del Diluvio, también el ser humano siente que, en medio del diluvio de deseos, pensamientos y preocupaciones que lo inundan, lo perturban y no le permiten descansar, existe en algún lugar un punto donde la vida contiene verdadero placer y felicidad, un lugar en el que finalmente podrá encontrar tranquilidad.

El punto de partida hacia un mundo nuevo

Por lo tanto, el Diluvio y el arca de Nóaj simbolizan la manera en que el ser humano se relaciona consigo mismo. Por un lado, la persona pierde la esperanza en sus intentos de encontrar felicidad dentro de sí misma y abandona la idea de que ocuparse constantemente de sus propios impulsos le proporcionará la felicidad que busca.

Por otro lado, sabe que en algún lugar existe verdadero placer y felicidad en la vida, y que puede encontrar descanso. Comprende que ese lugar no se encuentra en la satisfacción de sus impulsos, pero todavía no sabe dónde se encuentra realmente.

Este punto puede convertirse en el fundamento y en el punto de partida hacia una nueva realidad, en la que pueda construirse un mundo donde la vida contenga felicidad y placer, y donde el ser humano pueda encontrar un lugar de descanso para la planta de su pie.

Nóaj representa el deseo de Hashem de que el ser humano no pierda la esperanza.

La persona debe saber que, aunque sus impulsos le provoquen sufrimiento en lugar de felicidad, y aunque lleguen a hacerle dudar de que exista algún sentido o alegría en la vida, su búsqueda de la felicidad no es inútil ni carece de fundamento.

Por el contrario, Hashem creó verdaderamente al ser humano con el deseo de que pudiera experimentar placer y tranquilidad en su vida, y Hashem quiere ayudarlo a encontrar esa felicidad.

¡Shabat Shalom!

Beit Ieshivat «Od Iosef Jai»

Para obtener una explicación más amplia y profunda, se puede consultar el cuadernillo Mavó HaShaar («Introducción al Portal»).

Asimismo, se puede profundizar en el libro dedicado a Shaar HaIjud VehaEmuná («El Portal de la Unidad y la Fe»), que, con la ayuda de Hashem, será publicado próximamente. Pueden enviarnos un correo electrónico y les avisaremos cuando el libro esté disponible.

 


 

 

 

*LA LUZ DEL JASIDUT*

 *"PARASHAT BERESHIT"*

PARASHAT NOAJ ENCONTRÓ GRACIA

ZOHAR CABALÁ JASIDUT 

 

LA UNIÓN DEL NOVIO Y LA NOVIA

 


https://youtu.be/Kws_H93RWJA

 

 4 DE MAR JESHVAN– 15-10-2026

Con el Rabino Jaim Frim

Después de las festividades de Tishrei, cuando hemos estado espiritualmente protegidos dentro del arca de la santidad, llega el momento de salir al mundo.

No basta con sobrevivir al diluvio. Hay que construir un mundo nuevo. La Torá describe una humanidad destruida por el jamás. Nuestra tarea es construir una humanidad sostenida por su contrario: el jesed, la bondad, junto con el tzedek y el mishpat, la justicia y el derecho.

 

MATERIAL DE ESTUDIO

EL CANTO DEL MAR EN PÉREK SHIRÁ

CANTO NÚMERO 2

MÚSICA DEL RABINO ITZJAK GINSBURGH

https://pnimi.org.il/%D7%94%D7%99%D7%9B%D7%9C-%D7%94%D7%A0%D7%92%D7%99%D7%A0%D7%94/%d7%a4%d7%a8%d7%a7-%d7%a9%d7%99%d7%a8%d7%94/

Pérek Shirá (פרק שירה), «El capítulo del canto», es un antiguo texto de la tradición judía en el que los distintos elementos de la creación —el cielo, la tierra, los mares, los ríos, los árboles y los animales— alaban a Hashem mediante versículos del Tanaj.

El canto del mar en Pérek Shirá

En el primer capítulo encontramos:

הַיָּם אוֹמֵר:

מִקֹּלוֹת מַיִם רַבִּים אַדִּירִים מִשְׁבְּרֵי יָם אַדִּיר בַּמָּרוֹם ה׳.

Haiam omer: Mikolot maim rabim, adirim mishberei iam, adir bamarom Hashem.

«El mar dice: Más que el estruendo de las muchas aguas, más poderosas que las olas del mar, poderoso es Hashem en las alturas».

Fuente: Tehilim 93:4.

 

Su significado espiritual

El mar representa las fuerzas ocultas de la creación. Sus olas se elevan, chocan y producen un estruendo inmenso, pero incluso toda esa fuerza es insignificante frente a la grandeza de Hashem.

En la Jasidut, el mar simboliza también el alma de lo oculto, aquello que existe bajo la superficie de la realidad visible. Así como las aguas cubren las criaturas que viven en el mar, la conciencia divina puede envolver completamente a las almas.

El canto del mar nos enseña que incluso cuando nuestra vida parece agitada por olas y tormentas, existe una fuerza superior que gobierna toda la realidad.

Es importante distinguir Pérek Shirá, donde el mar pronuncia este versículo, de Shirat Haiam (שירת הים), el Cántico del Mar que entonaron Moshé y los hijos de Israel después de la apertura del Mar de los Juncos, en Shemot 15.

 EL CANTO DEL MAR EN PÉREK SHIRÁ

Cuando las olas revelan la grandeza de Hashem

En Pérek Shirá (פרק שירה), toda la creación canta a Hashem. No solamente los seres humanos poseen una voz espiritual: también el cielo, la tierra, los árboles, los animales y las aguas expresan, cada uno a su manera, una enseñanza acerca de su Creador. El canto del mar es especialmente profundo, porque el mar representa simultáneamente la inmensidad de la creación, la fuerza de la naturaleza y el misterio de la realidad divina que permanece oculta a nuestros ojos.

El mar proclama: «הַיָּם אוֹמֵר: מִקֹּלוֹת מַיִם רַבִּים אַדִּירִים מִשְׁבְּרֵי יָם אַדִּיר בַּמָּרוֹם ה׳». Haiam omer: Mikolot maim rabim, adirim mishberei iam, adir bamarom Hashem. «El mar dice: Más que el estruendo de las muchas aguas, más poderosas que las olas del mar, poderoso es Hashem en las alturas» (Tehilim 93:4).

En el lenguaje de la Cabalá y la Jasidut, el mar, iam, simboliza el almá deitkasiá, el mundo de lo oculto, mientras que la tierra firme representa el almá deitgalía, el mundo de lo revelado. En la tierra, las criaturas son visibles y parecen existir independientemente unas de otras. En cambio, las criaturas del mar viven completamente sumergidas en el agua, que constituye su medio de existencia. Esta diferencia expresa dos estados de conciencia espiritual. En el mundo revelado, la criatura puede sentirse independiente de su Creador. En el mundo oculto, la criatura percibe que toda su existencia está inmersa en la vitalidad divina.

Por eso, el mar es una imagen del bitul, la anulación del sentimiento de existencia independiente ante Hashem. Así como un pez no puede vivir separado del agua, el alma tampoco posee existencia independiente de la vitalidad divina que la sostiene. Sin embargo, mientras el pez percibe naturalmente su dependencia del agua, el ser humano debe desarrollar mediante la contemplación y el servicio espiritual la conciencia de su dependencia absoluta de Hashem.

El versículo menciona las aguas poderosas y las olas que se levantan con enorme fuerza. Sin embargo, concluye afirmando que Hashem es todavía más poderoso. Las olas representan las fuerzas que parecen dominar nuestra existencia: los deseos, las preocupaciones, los temores y las transformaciones constantes de la vida. Pero la enseñanza del mar es que ninguna de esas fuerzas constituye la realidad suprema. Todas están subordinadas a la voluntad divina. En una interpretación espiritual, cuanto mayor es el estruendo de las olas, más profunda puede ser la revelación de que existe una fuerza superior que las gobierna.

En la apertura del Mar de los Juncos, Kriat Iam Suf, ocurrió algo extraordinario: las aguas se separaron y apareció la tierra seca. La Jasidut explica este acontecimiento como una revelación de almá deitkasiá dentro de almá deitgalía: lo que normalmente permanece oculto se manifestó abiertamente. Aquello que se encontraba cubierto por las aguas apareció ante los ojos de todos. Espiritualmente, esto significa que la realidad divina, normalmente oculta detrás de las apariencias del mundo, se reveló de manera manifiesta.

Por eso, después de cruzar el mar, los hijos de Israel entonaron Shirat Haiam, el Cántico del Mar, comenzando con las palabras: «אָשִׁירָה לַה׳ כִּי גָאֹה גָּאָה», Ashirá laHashem ki gaó gaá, «Cantaré a Hashem, porque se ha elevado majestuosamente» (Shemot 15:1). Mientras que en Pérek Shirá el mar canta acerca de la grandeza divina que supera a sus propias olas, en Shirat Haiam el pueblo de Israel canta después de contemplar cómo Hashem revela Su poder sobre el mar. Ambos cantos expresan una misma verdad desde perspectivas diferentes: la naturaleza no es una fuerza independiente, sino una manifestación de la voluntad de Hashem.

Podemos relacionar el canto del mar con el versículo de Tehilim: «Todas Tus olas y Tus rompientes han pasado sobre mí» (Tehilim 42:8). A veces la persona siente que está sumergida en un mar de pensamientos, dificultades y preocupaciones. Las olas parecen más fuertes que su capacidad de resistirlas. Sin embargo, el canto del mar nos enseña a elevar la mirada por encima de las olas y recordar que «Adir bamarom Hashem» — Hashem es poderoso en las alturas.

La verdadera tranquilidad no consiste necesariamente en que desaparezcan todas las olas, sino en descubrir que incluso ellas se encuentran bajo la providencia divina. Esta es una aplicación meditativa de las imágenes del versículo. Cuando el ser humano comprende que las fuerzas de la naturaleza y los acontecimientos de su vida no poseen existencia independiente de Hashem, puede comenzar a transformar el temor en confianza, la inquietud en serenidad y la sensación de separación en conciencia de unidad.

Desde una perspectiva jasídica, podemos profundizar todavía más. El mar no canta diciendo que sus olas son insignificantes, sino que reconoce su inmensa fuerza y, precisamente a partir de ella, proclama la grandeza de Hashem. Esto nos enseña que no debemos negar la intensidad de nuestras emociones, nuestros deseos o nuestras dificultades. La tarea espiritual consiste en reconocer esas fuerzas y descubrir que también ellas pueden convertirse en instrumentos para revelar la divinidad. Así como el estruendo del mar se transforma en un canto de alabanza, también las fuerzas más intensas del alma pueden elevarse y ponerse al servicio de Hashem.

El mensaje esencial del canto del mar es que cuanto más grande parece la fuerza de las aguas, más debemos recordar la grandeza infinita de Aquel que las creó. El mar no necesita permanecer inmóvil para alabar a Hashem. Incluso cuando sus olas se levantan y sus aguas rugen, continúa proclamando que existe una grandeza infinitamente superior a la suya. De la misma manera, el ser humano puede encontrar su vínculo con Hashem no solamente en los momentos de paz y tranquilidad, sino también en medio de las tormentas de la vida.

Así, el mar no solamente produce ruido: nos enseña a escuchar, detrás de ese ruido, la presencia de Hashem. Su canto es una invitación a descubrir que detrás de cada movimiento de la creación existe una voluntad divina, y que el verdadero descanso del alma llega cuando reconocemos que toda nuestra existencia está sostenida por Él.

 

RESUMEN DE PARASHAT NÓAJ (GÉNESIS 6:9 – 11:32)

1. El Diluvio y la Salvación en el Arca (Capítulos 6–8)

  • La corrupción del mundo: La tierra se llena de violencia y corrupción moral. Dios decreta el fin de la humanidad mediante un diluvio universal.
  • Nóaj el justo: Entre toda su generación, Nóaj destaca como un hombre íntegro y justo que camina con Dios.
  • La construcción del Arca: Dios le ordena construir un arca de madera de ciprés dividida en compartimentos, para salvarse junto a su familia y una pareja de cada especie animal.
  • El Diluvio: Tras ingresar al arca, las aguas cubren la tierra durante 150 días, destruyendo toda vida. Al mermar las aguas, el arca se posa sobre los montes de Ararat.
  • El Pacto del Arcoíris: Al salir del arca, Nóaj ofrece un sacrificio de agradecimiento. Dios establece un pacto eterno con la humanidad de no volver a destruir la tierra con un diluvio, colocando el arcoíris en las nubes como signo de esta alianza.

2. La Embriaguez de Nóaj y las Naciones (Capítulo 9)

  • Nóaj planta una viña, se embriaga y su hijo Ham (padre de Canaán) actúa de forma irrespetuosa, mientras Shem y Iafet lo cubren con reverencia. Esto da lugar a bendiciones y maldiciones proféticas sobre sus descendientes, que poblarán el mundo conocido.

3. La Torre de Babel (Capítulo 10–11)

  • Unidad rebelde: Toda la humanidad comparte un solo idioma y una misma lengua. Los hombres deciden unirse en la llanura de Sinar para construir una ciudad y una gran torre cuya cúspide llegue al cielo, con el fin de hacerse un nombre y evitar la dispersión («Hagámonos un nombre»).
  • La confusión de las lenguas: Dios desciende, confunde sus idiomas para frustrar su arrogancia y los dispersa por toda la faz de la tierra. El lugar es llamado Babel.
  • De Shem a Avraham: La parashá concluye con la genealogía lineal que desciende desde Shem (hijo de Nóaj) hasta la décima generación, llegando a Téraj y su hijo Avram (Abraham), preparando el escenario para el nacimiento del patriarca del pueblo judío.

 

NÓAJ Y JAMÁS: CUANDO LA VIOLENCIA DESTRUYE EL MUNDO

Una reflexión sobre Parashat Nóaj, la corrupción de la humanidad y el desafío de nuestra generación.

Hay una palabra en la parashá Nóaj que adquiere una resonancia estremecedora en nuestros días: חמס — jamás.

La Torá declara: וַתִּמָּלֵא הָאָרֶץ חָמָס

«Y la tierra se llenó de violencia» (Bereshit 6:11).

Y poco después Hashem le dice a Nóaj: כִּי מָלְאָה הָאָרֶץ חָמָס מִפְּנֵיהֶם

«Porque la tierra se ha llenado de violencia por causa de ellos» (Bereshit 6:13).

La palabra hebrea "jamás" significa violencia, atropello, injusticia y despojo. No describe únicamente la agresión física, sino una sociedad en la que desaparece el respeto por la vida, la propiedad y la dignidad del prójimo.

Rashi explica que la sentencia de la generación del diluvio quedó sellada precisamente por el robo. Aunque aquella generación había cometido numerosos pecados, fue el jamás, la violencia convertida en forma de vida, lo que precipitó su destrucción.

¿Qué relación existe con Hamás?

La organización Hamás adoptó un nombre que, en árabe, es el acrónimo de Harakat al-Muqawama al-Islamiya, «Movimiento de Resistencia Islámica». Su semejanza fonética con la palabra hebrea חמס es llamativa, pero no tienen el mismo origen etimológico.

Sin embargo, desde una lectura espiritual de la Torá, la coincidencia invita a una reflexión sobre la violencia, el sufrimiento de los inocentes y la responsabilidad moral de la humanidad. No constituye una profecía ni una identificación histórica establecida por el texto bíblico.

La Torá nos enseña que una sociedad comienza a desmoronarse cuando la violencia deja de ser una excepción y se convierte en una conducta aceptada.

El secreto del arca: cómo enfrentar el jamás

Hashem no le ordenó a Nóaj combatir la violencia mediante otra violencia indiscriminada. Le ordenó construir una teivá, un arca donde preservar la vida.

En el interior del arca convivían criaturas de naturalezas completamente diferentes. Allí debía existir un orden opuesto al de la generación del diluvio: cuidado, responsabilidad y preservación de la vida.

La Jasidut enseña que teivá también significa «palabra». El Baal Shem Tov interpreta «Bo el hateivá», «Entra en el arca», como una invitación a introducirse en las palabras de la Torá y de la plegaria.

Pero el arca no representa una huida definitiva del mundo. Cuando termina el diluvio, Hashem ordena a Nóaj salir y reconstruir la humanidad.

La respuesta espiritual al jamás no consiste solamente en protegernos de la destrucción, sino en construir una realidad en la que la vida, la justicia y la bondad puedan florecer.

De Nóaj a Abraham: de salvarse a salvar al mundo

Aquí aparece una enseñanza especialmente profunda de la Jasidut.

Nóaj fue un hombre justo, pero su misión estuvo centrada principalmente en salvar a su familia y preservar la creación. Abraham, en cambio, intercedió incluso por los habitantes de Sedom.

Nóaj representa al justo que sobrevive a una generación corrupta. Abraham representa al justo que asume responsabilidad por el destino de los demás.

El propósito de la Torá no es únicamente producir personas justas, sino personas capaces de transformar el mundo.

Y este es el mensaje que conecta Parashat Nóaj con Rosh Jodesh Marjeshván.

Después de las festividades de Tishrei, cuando hemos estado espiritualmente protegidos dentro del arca de la santidad, llega el momento de salir al mundo.

No basta con sobrevivir al diluvio. Hay que construir un mundo nuevo.

La Torá describe una humanidad destruida por el jamás. Nuestra tarea es construir una humanidad sostenida por su contrario: el jesed, la bondad, junto con el tzedek y el mishpat, la justicia y el derecho.

Porque el verdadero triunfo sobre la violencia no es solamente que termine la destrucción, sino que vuelva a revelarse la imagen divina en el ser humano.

«Y recordaré Mi pacto» (Bereshit 9:15).

El arco iris que aparece después del diluvio anuncia que Hashem no ha renunciado a Su creación. Y nosotros tampoco debemos renunciar a la misión de perfeccionarla.

Jodesh tov. Que Marjeshván sea un mes de vida, protección, justicia y verdadera paz.

 

TORA OR NOAJ

Mafteaj VeTojen — Clave y contenido

Parashat Nóaj — נח

Contenido

A. Las aguas numerosas no podrán apagar el amor.

B. Si un hombre entregara toda la riqueza de su casa.

C. Comentario sobre lo anterior.

D. Y dijo Hashem: «Sean una sola nación».

A. Las aguas numerosas no podrán apagar el amor

Cantar de los Cantares 8:7

«Las aguas numerosas» son las preocupaciones de la subsistencia y los pensamientos relacionados con los asuntos de este mundo, y, de todos modos, no pueden apagar el amor del alma.

El diluvio es llamado «las aguas de Nóaj», como está escrito: «Porque esto es para Mí como las aguas de Nóaj» (Isaías 54:9). Su expresión aramea es mei deNuja, «aguas de reposo», porque no era necesario destruir a los malvados de aquella manera. Habría sido suficiente con castigarlos mediante otro tipo de sufrimiento.

Sin embargo, las aguas permanecieron durante cuarenta días, en correspondencia con las cuarenta seá[1] de una mikve, para purificar. Y las aguas actúan como un medio de purificación.

El arca representa las letras de la Torá y de la plegaria, porque la ventaja de la luz se manifiesta precisamente desde la oscuridad.

Cuando meditamos acerca de este mundo, comprendemos que es solamente «como una antecámara» frente al Mundo Venidero, y que es semejante a «una elevación sobre otra elevación», hasta llegar al aspecto de la realeza, que corresponde únicamente al resplandor y a la iluminación. Entonces se produce la voluntad de «¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de Ti nada deseo en la tierra» (Salmos 73:25).

Y esta es la razón por la que los propietarios de negocios, que piensan que no les es posible rezar como quienes permanecen sentados en la tienda de estudio, se equivocan. Por el contrario, ellos pueden rezar todavía más profundamente, porque la ventaja de la luz proviene precisamente de la oscuridad.

Y he aquí que las «aguas de Nóaj» corresponden al aspecto de Shabat, que constituye la elevación de los días de la semana. La realeza, que durante los días laborables se extiende hacia abajo, en Shabat asciende a lo alto, como el hombre que regresa de su trabajo. Del mismo modo, las «aguas numerosas» ascienden en la plegaria hacia el aspecto de Shabat.

Sin embargo, esto corresponde solamente al nivel de «Shabat inferior», mientras que el aspecto de «Shabat superior» pertenece al futuro por venir. El amor que proviene de abajo asciende hacia arriba, y el amor que proviene de arriba hacia abajo es el amor que se encuentra en el nivel de «las aguas numerosas». «Si un hombre entregara toda la riqueza de su casa por amor, ciertamente lo despreciarían» (Cantar de los Cantares 8:7). «La riqueza de su casa» se refiere a la Torá, como está escrito: «Con sabiduría se construye una casa». Y también: «El constructor de una casa se llama sabio».

La expresión «lo despreciarían» alude a la abundancia de sabiduría. El nombre Ish, «hombre», corresponde al nivel de las Guevurot y a los esfuerzos de la sabiduría. Por eso se dice: «En la casa de su sabiduría», pues allí se encuentra solamente el resplandor.

Sin embargo, las mitzvot prácticas se encuentran por encima de la sabiduría, y se invisten en la acción. Y por eso está escrito: «Consulten al árbol», y «que el sabio no se gloríe de su sabiduría». En ellas, desde la perspectiva del alma, junto con su esencia y su propio ser, todo queda anulado.

B. Comentario sobre lo anterior

Cantar de los Cantares 8:7

La razón por la cual la plegaria de los comerciantes y de quienes se ocupan de sus negocios puede alcanzar una altura superior es que necesitan llegar al amor de «con toda tu fuerza» (bejol meodeja). El amor del aspecto de «mi alma Te desea» pertenece al mundo del Tohu, porque procede de un nivel de amor que trasciende el orden habitual.

Pues «al comienzo surgió en el pensamiento» crear el mundo mediante la cualidad del juicio. Pero como el mundo no podía subsistir de esa manera, Hashem asoció a ella la cualidad de la misericordia. Esto se relaciona con las cualidades de las Guevurot y con el hecho de que el mundo no podía sostenerse solamente mediante ellas. Por eso fue necesario recibir el aspecto de las Guevurot atenuadas. «Vio que el mundo no podía subsistir» significa que las cualidades de las Guevurot no podían manifestarse plenamente, porque no existían los recipientes adecuados para contenerlas.

La expresión «asoció a ella la cualidad de la misericordia» significa que el mundo fue establecido mediante el aspecto del jesed, la bondad. Por consiguiente, la plegaria puede alcanzar el nivel de las Guevurot, es decir, el aspecto de «con toda tu fuerza», más allá de las limitaciones de los recipientes. Y esta es la razón por la que las «aguas de Nóaj», mediante las cuales el diluvio vino a hacer desaparecer a los malvados del mundo, en realidad corresponden al aspecto del jesed, porque su propósito era purificar la tierra.

Y acerca de esto está escrito: «Y borró toda existencia», pues no eran dignos de recibir aquella revelación. También está escrito: «Ven tú y toda tu casa al arca». La palabra teivá, «arca», puede interpretarse como las letras de la Torá.

Nóaj corresponde al aspecto de Shabat, mientras que «Shabat inferior» representa la elevación de los mundos. Después del Shabat se formaron los seis días de la acción, y también en el futuro vendrá «un día que será enteramente Shabat», correspondiente al aspecto de «Shabat superior».

Y después del Shabat no se producirá nuevamente la separación de la luz respecto de la oscuridad. «Las aguas numerosas» son las preocupaciones de la subsistencia y los pensamientos relacionados con los asuntos de este mundo. Y, aun así, no podrán apagar el amor.

El eje de esta enseñanza es extraordinario: las preocupaciones materiales, las dificultades de la subsistencia y las perturbaciones de la vida no necesariamente debilitan el amor a Hashem. Pueden convertirse precisamente en el medio para alcanzar un amor más profundo, el de «bejol meodeja», que trasciende todas las limitaciones.

Del aspecto del alma divina que se ha rectificado.

«Y fueron uno»: se refiere a los sabores de la Torá, que corresponden únicamente al aspecto de la iluminación. Por eso está escrito: «En Su voluntad, Él los unificó», y precisamente los mundos inferiores llegan a unirse con Su esencia, bendito sea.

Y este es el significado de «una hermana pequeña tenemos» (Cantar de los Cantares 8:8): las mitzvot elevan a los individuos desde su propia esencia hacia la unidad, como en la expresión «mi hermana» (ajotí), que indica unión.

Y el Nombre de la realeza, en su aspecto de «pequeña», es un punto que asciende y comprende aquello que está por debajo de ella, pues «no hay nada fuera de Él».

Esto significa que la realeza desciende hacia los mundos inferiores, algo que no sucede en los niveles superiores.

Y así se entiende la expresión: «¿Qué haremos por nuestra hermana el día en que se hable de ella?»

D. «Y dijo Hashem: He aquí que son un solo pueblo y todos tienen una misma lengua»

Bereshit 11:6

En relación con la pregunta de cómo es posible que los hombres de la generación de la dispersión hayan podido actuar contra la voluntad de Hashem, cuando está escrito: «Y ahora no les será impedido nada de cuanto se propongan hacer», debemos comprender lo siguiente.

Está escrito: «Tú eres sabio, pero no mediante una sabiduría conocida» (Ant hu jajim velo bejojmá iediá).

Existen diez sefirot en el mundo de Atzilut, como se expresa en el versículo «Todos están hechos con sabiduría». Y posteriormente se dividen en diez puntos, llamados Akudim.

Y después está escrito: «Tú eres quien ha producido las diez rectificaciones» (Ant hu deafikat eser tikunín), que corresponden a las sefirot de Atzilut.

La sabiduría de Atzilut es llamada «sabiduría conocida», porque constituye el origen de la sabiduría de los mundos de Beriá, Ietzirá y Asiá, donde las sefirot se encuentran diferenciadas y separadas.

En el mundo de Akudim existía la ruptura de los recipientes, correspondiente al mundo del Tohu.

En cambio, el mundo de Berudim representa la rectificación, la integración de las sefirot mediante la luz general, es decir, la anulación de todas ellas ante el Nombre de Hashem.

El fundamento de esta integración es la línea intermedia, Tiferet, que une el jesed y la guevurá. Por eso Tiferet es llamada también el recipiente de la belleza y la armonía, pues reúne cualidades diferentes dentro de una misma unidad.

También esto se relaciona con el Nombre Havaiá.

La generación de la dispersión conocía el poder de los Nombres superiores y dijo: «Hagámonos un nombre».

Su intención era recibir abundancia del Nombre de Hashem, que comprende todas las manifestaciones de los mundos, sin someterse a la santidad.

Buscaban atraer hacia sí el poder de la unidad, como está escrito: «Una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue hasta los cielos».

Y por eso se dice que «nada les será impedido de cuanto se propongan hacer».

El significado es que la verdadera unidad tiene su raíz en un nivel muy elevado, superior al lugar de las fuerzas que actúan separadamente.

Sin embargo, aquella generación pretendía utilizar la fuerza de la unidad sin anularse ante Hashem.

Por eso está escrito:

«Y Hashem descendió para ver la ciudad y la torre».

La unidad que ellos habían establecido debía ser deshecha, porque no estaba dirigida a la santidad.

Y así se comprende la diferencia entre los malvados y los justos.

Acerca de los malvados está escrito: «Él les concedió y los hizo vagar por el mundo».

Mientras que respecto de los justos se dice: «Él les concedió y los hizo permanecer en el mundo».

La verdadera permanencia no proviene de la fuerza exterior de la unión, sino de su conexión con la voluntad divina.

La enseñanza central de Torá Or

En esta página aparece una idea muy profunda de la Jasidut: la unidad posee una fuerza espiritual extraordinaria, incluso cuando quienes se unen no tienen intenciones santas.

La generación de la Torre de Babel comprendió que la unión de muchas voluntades podía atraer una fuerza superior. Sin embargo, intentó utilizar esa fuerza para construir una realidad independiente de Hashem.

En términos cabalísticos, existe una diferencia esencial entre la unidad del mundo del Tohu, donde las fuerzas pueden ser intensas pero no se integran adecuadamente, y la unidad del mundo del Tikún, donde las sefirot se incluyen unas en otras.

La unidad verdadera no consiste solamente en que todos piensen o actúen de la misma manera, sino en que cada uno renuncie a su egoísmo para integrarse en un propósito superior.

Esta es la diferencia entre la unidad de la generación de la dispersión y la unidad que la Torá exige del pueblo de Israel.

Nota de traducción: He conservado la terminología cabalística, pero algunos pasajes están expresados de manera explicativa para facilitar su comprensión. No todos los párrafos son una traducción estrictamente literal del hebreo.

3

TORÁ OR – PARASHAT NÓAJ

Las aguas numerosas no podrán apagar el amor

מים רבים לא יוכלו לכבות

Texto principal

«Las aguas numerosas no podrán apagar el amor, ni los ríos podrán arrastrarlo. Si un hombre entregara toda la riqueza de su casa por amor, ciertamente lo despreciarían» (Cantar de los Cantares 8:7).

He aquí que las «aguas numerosas» son todas las preocupaciones de la subsistencia y los pensamientos relacionados con los asuntos de este mundo. Y, a pesar de todo, «no podrán apagar el amor», que es el aspecto del amor oculto que existe en cada alma de Israel por naturaleza, desde el aspecto del alma divina que está investida en el alma vital.

Notas editoriales de la página

1. El discurso que comienza con «Las aguas numerosas» aparece en Torat Jaim, al comienzo de «Estas son las generaciones de Nóaj», y también en Likutéi Torá, en la sección correspondiente a Nóaj. Existen diversas versiones del discurso, con diferencias en su extensión y formulación.

El discurso que tenemos delante fue impreso en Torá Or, en Parashat Nóaj. Se encuentran otras versiones y desarrollos de esta enseñanza en los escritos de los Rebes de Jabad.

En particular, se hace referencia a discursos pronunciados en diferentes años, entre ellos los correspondientes a Shabat Parashat Nóaj, y a explicaciones posteriores sobre el mismo versículo del Cantar de los Cantares.

Las notas remiten también a Séfer HaMaamarim, donde se estudia la relación entre las aguas numerosas, la plegaria y la revelación del amor divino.

2. En relación con el versículo «Las aguas numerosas no podrán apagar el amor», véase el comentario de Rashi al Cantar de los Cantares 8:7. Allí se explica que las aguas numerosas representan a las naciones del mundo y que el amor se refiere al amor entre Hashem y el pueblo de Israel.

3. La expresión «aguas numerosas» también se utiliza en relación con las aguas del diluvio. Por eso, el discurso jasídico vincula las aguas de Nóaj con las preocupaciones materiales que rodean a la persona durante su vida cotidiana.

4. El término Seder Hishtalshelut designa el orden de encadenamiento de los mundos espirituales, desde los niveles más elevados hasta la realidad material. En este proceso, la luz divina se manifiesta progresivamente a través de diferentes grados de ocultamiento.

5. El amor oculto a Hashem existe esencialmente en cada alma judía, incluso cuando las preocupaciones materiales impiden que se manifieste plenamente.

6. El alma divina está investida en el alma vital. Esto significa que, durante la vida en este mundo, la persona experimenta simultáneamente las aspiraciones espirituales de su alma divina y las necesidades materiales de su existencia.

7. El descenso del alma divina al mundo tiene como finalidad revelar una luz superior precisamente mediante el enfrentamiento con las dificultades de la vida material.



[1] Una seá (סאה) es una antigua unidad de medida de volumen utilizada en la Torá, la Mishná y el Talmud, especialmente para granos, líquidos y medidas rituales.

1 seá = 6 kav = 24 log = 144 beitzim (volúmenes de huevo).

Su equivalencia en litros depende de la autoridad halájica:

Según

1 seá

Rabí Jaim Naé

8,3 litros

Jazón Ish

14,3 litros

Y las 40 seá de una mikve?

Una mikve debe contener al menos 40 seá de agua, equivalentes aproximadamente a:

·       332 litros, según Rabí Jaim Naé.

·       573 litros, según el Jazón Ish.

En la práctica, las mikvaot suelen construirse con una capacidad mayor para satisfacer los requisitos halájicos.

Dato interesante: la seá es una medida de volumen, no de peso. Por eso, una seá de trigo y una seá de agua ocupan el mismo volumen, pero pesan diferente.

 

 

 


   

 

UN DILUVIO DE TORÁ

 

Después del Diluvio, Hashem estableció un pacto por el cual «no habrá nuevamente un diluvio que destruya la tierra». Sin embargo, el propósito divino es un diluvio de santidad, una inundación de conocimiento de Dios que abarque toda la realidad: «Porque la tierra estará llena del conocimiento de Hashem como las aguas cubren el mar».

El diluvio anterior fue un diluvio de destrucción; en cambio, en el futuro habrá un diluvio de conocimiento, de aguas puras que purificarán y transformarán el mundo. En el Zóhar, este proceso se describe como la apertura de las «fuentes de la gran profundidad» y de las «ventanas de los cielos»: las puertas de la sabiduría desde lo alto —la revelación de los secretos de la Torá— y desde abajo —los descubrimientos científicos—.

El Rebe de Lubavitch, de bendita memoria, expresó que cada uno de nosotros, e incluso cada niño, puede provocar un diluvio que transforme el mundo. Y año tras año surge una nueva revelación de «un mundo nuevo». Para transformar el mundo que nos rodea, debemos traer al mundo un diluvio de santidad: inundar la realidad con los secretos de la Torá.

La Torá debe extenderse hacia afuera y penetrar incluso en aquello que parece estar más alejado de la santidad, hasta revelar la presencia divina en todas partes. «Porque todos Me conocerán, desde el más pequeño hasta el más grande».

La traducción de la palabra mabul, diluvio, es tufaná, una inundación que comienza con una pequeña gota. Cuando Rabí Akiva era todavía un pastor ignorante y vio que las gotas de agua habían perforado una piedra, comprendió que el estudio constante de la Torá podía transformar incluso un corazón aparentemente endurecido.

Así como el agua, gota tras gota, consigue perforar la piedra, también el estudio perseverante de la Torá puede abrir incluso un corazón de piedra. Por eso decidió comenzar a estudiar Torá.

Del mismo modo, cada uno de nosotros puede comenzar con una pequeña gota de santidad y, poco a poco, provocar una gran transformación en el mundo.

El diluvio de la generación de Nóaj inundó toda la tierra y destruyó a la humanidad. Pero existe otro tipo de diluvio: un diluvio de Torá, de bondad y de conocimiento divino, que no destruye el mundo, sino que lo purifica y lo eleva.

El propósito no es escapar del mundo, sino transformarlo en una morada para Hashem. Cuando la Torá penetra en la realidad, el mundo deja de ser un lugar que oculta la divinidad y comienza a revelar la presencia de su Creador.

Este es el verdadero diluvio que esperamos: un mundo completamente sumergido en el conocimiento de Hashem

 

 

Rebe Avraham Weinberg de Slonim:  EN ARAS DE LA TORÁ

 

Rebe Avraham Weinberg de Slonim, que partió de este mundo el 11 de Marjeshvan de 5644 (1883), fue conocido epónimo como el "Iesod HaAvoda" por su libro. Fue el fundador de la dinastía jasídica de Slonim. Nació en el año 5564 (1804) siendo su padre el Rebe Itzcjak Matisyahu, quien era cercano al Rebe Asher el Primero de Stolin. En su juventud fue cercano al Rebe Noaj de Lechovitch, y después al Rebe Moshe de Kobrin, quien continuó su camino. Tras el fallecimiento del Rebe Moshe, dirigió una congregación en Slonim. Fue autor de muchas obras, y su importante libro Iesod HaAvodá es una de las raras obras jasídicas que no fue escrita como comentario sobre las porciones semanales de la Torá, sino más bien como una exposición sistemática que enuncian los principios fundamentales del pensamiento jasídico. Como sus predecesores en la línea Lejovitch-Kobrin-Slonim, fue conocido por su vínculo singular con la Tierra de Israel y su asentamiento, y fue jefe del Kolel Reissin, que apoyaba a la comunidad judía en Tierra Santa. Asimismo, animó a muchos de sus jasidim a hacer aliá a la Tierra de Israel e incluso envió a tres de sus pequeños nietos a hacer aliá a la Tierra a los trece años. Cuando quienes le rodeaban expresaron asombro por este paso, dijo que "llegará un tiempo de terrible ocultamiento... y deseo que se establezca un remanente de nuestra hermandad en la Tierra de Israel para que haya un núcleo alrededor del cual reunirse." Con el tiempo quedó claro que, a través de este acto, había asegurado la continuidad de su legado, pues desde esas mismas raíces, la dinastía jasídica de Slonim se reconstruyó tras el Holocausto.

 

Cuando se publicó el Nefesh HaJaim de rabi Jaim de Volozhin sobre el tema del estudio de la Torá lishmá (en aras de ella), el Iesod HaAvodá dijo: "¿Qué hago? Sea cual sea el libro de los sabios que abra, ya sea el Talmud, el Zohar o un Midrash, el significado del estudio de la Torá no me parece coincidir con lo que escribió el Rebe Jaim." Luego compuso el libro sagrado Iesod HaAvodá, diciendo en yidish: "Ich hob tzibrochen meine alle beiner oif dem," "Me he roto todos mis huesos por esto." La dificultad radicaba en garantizar que no tuviera ningún interés personal en el asunto, y que todo lo que escribiera que difiriera del Nefesh HaJaim fuera estrictamente en aras del Cielo.

***

Rabi Berel Avigel fue un gran erudito de la Torá y juez rabínico en la ciudad de Slonim, y viajaba al santo Rebe Noaj de Lejovitch, de bendita memoria.

Una vez, uno de sus compañeros jueces rabínicos planteó una dificultad formidable en un asunto determinado. Cuando rabi Berel regresó a casa, le vino a la mente una maravillosa resolución a la pregunta del colega. Mientras caminaba, se encontró con el Iesod HaAvodá. Rabi Berel le dijo: "Es bueno haberte conocido, porque mis pensamientos me causan una gran angustia. Un cierto juez rabínico planteó una dificultad de peso y ahora, gracias a Di-s, se me ha ocurrido una maravillosa resolución. No sé qué enfoque tomar: debería ir a su casa y relatarle la resolución para que sepa que entre los jasidim también hay eruditos, o debería no ir, ya que esto sería simplemente seguir la inclinación maligna que siempre busca hacerme flaquear por orgullo." El Iesod HaAvodá le dijo que continuara su camino a casa y que no compartiera la resolución. Rabi Berel le reconoció que había sentido dentro de sí mismo que eso era realmente cierto.

***

El Iesod HaAvodá dijo una vez a Rabi Iehuda Leib, padre del Rebe Mordejai Jaim de Slonim, que debía revisar un tratado hasta conocerlo de memoria, para poder cumplir el mandamiento de pronunciar palabras de la Torá, "cuando recorras un camino" (Deuteronomio 6:7). Y si le preocupaba que ese estudio pudiera implicar un aspecto del estudio que no fuera en aras de la Torá, podría arrepentirse de ello más adelante. Pero mientras tanto, adquiría el conocimiento sólido dominándolo a la perfección.

Una disputa en aras del cielo

 

El estudio de la Torá por sí mismo era absolutamente central en la enseñanza del Iesod HaAvodá. Una vez dijo sobre el versículo: "los que entienden la Torá no Me conocen" (Jeremías 2:8) que se refiere a quienes estudian Torá con el propósito de apropiarse de ella, utilizándola abusivamente para satisfacer sus propias necesidades. Cuando la verdadera intención de aprender - es decir, apegarse a Di-s - está ausente, la Torá se convierte en una cautiva, limitada e incapaz de cumplir su verdadero propósito.

Aquí radica la disputa esencial entre el Iesod HaAvodá y el Nefesh HaJaim: ¿se refiere el adjetivo "por ella misma/en aras de ella" (lishmá) a estudiar Torá, "en aras de conocer la Torá", como entiende el Nefesh HaJaim, o significa estudiar Torá "en aras de aferrarse a Di-s", como sostiene el Iesod HaAvodá? Según esta última visión, la Torá actúa como intermediario - un vínculo de conexión entre el pueblo judío y el Santo Bendito Sea. La disputa era tan fundamental que los jasidim de Slonim relatan que en la primera edición - o en el manuscrito - del Iesod HaAvodá, la frase "y no como el Nefesh HaJaim" apareció repetidamente.

Esto no significa, Di-s no lo quiera, que el Rebe de Slonim disminuyera la importancia de conocer la Torá; su propia instrucción de aprender un tratado de memoria (aunque el orgullo que uno sentiría por haberlo logrado requeriría arrepentimiento) desafía tal conclusión.

Aun así, nos gustaría analizar estas dos opiniones sobre lo que significa estudiar en aras de la Torá. ¿Cuál es la relación entre estas dos interpretaciones: conocer la Torá y apegarse a Di-s?

Comencemos con un análisis numérico: la suma de "saber/conocer", iediat (יְדִיעָה) y "adhesión", dvekut (דְּבֵקוּת) es 611, ¡el valor de "Torá" (תּוֹרָה)! Esto indica inmediatamente que, en cierta medida, ambas interpretaciones son ciertas. De hecho, existe una mitzvá de conocer la Torá, tal como se explica detalladamente en las Leyes del Talmud por el Alter Rebe. Con este fin, el Rebe de Lubavitch instituyó la campaña de estudio diario del Rambám. Sin embargo, al realizar la mitzvá de estudiar Torá para conocerla, existe una verdadera tendencia a buscar el reconocimiento como erudito, o incluso a procurar que se nos honre por la Torá que uno ha aprendido. Esta motivación ajena al propósito esencial desvirtúa el carácter de lishmá del cumplimiento de la mitzvá de conocer la Torá solo en aras de conocerla. El Tania considera que esta motivación ajena requiere una rectificación, y que, hasta que se lleve a cabo, la Torá que se ha aprendido permanece "atada a la tierra".

Por debajo de esto está el nivel de aprendizaje de la Torá con una intención ulterior, como ser nombrado rabino y cosas por el estilo. Esto sería un ejemplo de aprender la Torá no por sí misma y corresponde a las tres cáscaras impuras. Aprender por el simple hecho de saber, que incluye motivos ajenos como el honor, corresponde al ámbito de la cáscara intermedia, kelipat nogá, que puede redimirse en el futuro cambiando la actitud. Este nivel es el secreto del versículo "el camino de los justos es como la luz de Noga, creciendo cada vez más brillante hasta la plena luz del día" (Proverbios 4:18), que describe el movimiento desde el aprendizaje para conocer la Torá hasta el aprendizaje para apegarse a Di-s a través del aprendizaje - desde el lishmá imperfecto (que sin embargo es una mitzvá de Di-s) hasta el verdadero lishmá.

La unión deseada entre el conocimiento y la adhesión a Di-s consiste en comprender que el conocimiento en sí mismo es el recipiente que permite adherirse a Di-s. En esta unión, la energía jasídica del estudio, descrita como «luces caóticas», se une a los «recipientes de rectificación», asociados con la diligencia no-jasídica en el estudio.

Hasta ahora, hemos estudiado tres niveles de lishma. Para añadir nuestro cuarto nivel, consideremos la siguiente historia adicional del Rebe Avraham de Slonim:

"Establece para Tu siervo Tu palabra, la que conduce a Tu temor"

 

Una vez, un joven se acercó al Iesod HaAvodá y le pidió su bendición para convertirse en un gran erudito de la Torá. El tzadik respondió que el rey David había pedido: "Establece para Tu siervo Tu palabra, la que conduce a Tu temor" (Salmos 119:38). Luego explicó que la Torá, que es la palabra de Di-s, se da a uno de acuerdo con su irat shamaim, su temor al Cielo.

Si es así, todo comienza con un puro temor hacia el Cielo, así como está escrito que la entrega de la Torá en el Sinaí estuvo acompañada de "temor en la mente, miedo en el corazón, temblor en las extremidades internas y estremecimiento en el cuerpo", así también aquí. El temor es una rectificación esencial del corazón, y el aprendizaje de la Torá depende del corazón propio. Esta dependencia se insinúa en la letra lamed (למד), cuyo significado es "aprendizaje", limud (לִמּוּד) y cuyas iniciales del nombre forman la frase "llena tu corazón de conocimiento", libjá malé daat (לִבְּךָ מָלֵא דַּעַת) o, alternativamente, "un corazón que entiende el conocimiento", lev mevin daat (לֵב מֵבִין דַּעַת). Este es el secreto de "mi corazón ha visto mucha sabiduría" (Eclesiastés 1:16).

"Temor", irá (יִרְאָה) es un anagrama de "ver/visión", riá (רְאִיָּה). Contemplar con temor es similar a la enseñanza de los Sabios según la cual, al repetir una afirmación, uno debe visualizar ante sí al autor de la misma, su fuente. Del mismo modo, al ver que Di-s es el Maestro de la Torá que estudiamos, deberíamos estudiar con la conciencia de que Di-s está, por así decirlo, justo delante de nosotros, enseñándonos. Esto debería llenarnos a cada uno de un temor reverencial mezclado con vergüenza, irá boshet (יִרְאַת בֹשֶׁת) y de temor ante la grandeza de Di-s.

Conocimiento en cinco etapas

A la pareja fundacional de saber y adherirse, entonces, se ha añadido ahora el temor. ¿Pero es esto todo lo que requiere de un estudioso de la Torá? También es necesario profundizar en la Torá y estudiarla con un análisis profundo. Y, de hecho, la palabra "saber", iediat (יְדִיעָה) puede interpretarse como un acrónimo de "temor", irá (יִרְאָה), "adhesión", dvekut (דְּבֵקוּת), "saber", iediat (יְדִיעָה), "reflexión", iún (עִיּוּן) e "inmersión", haamaká (הַעֲמָקָה).

Así, se configura un proceso completo: desde el puro temor que suscita "contemplar la gloria del Dador de la Torá", el estudiante que llega a aferrarse a Él - el secreto de la corona de la letra iud. Entonces la luz de la adhesión ilumina el interior del recipiente del conocimiento, y el conocimiento asciende de un grado a otro mediante la reflexión (iyun) y la inmersión profunda (ha'amaka). El propósito último de estas dos últimas etapas es expandir y ampliar el recipiente del conocimiento, para que pueda recibir medidas cada vez mayores de la luz esencial de la adhesión a Di-s.

Adhesión y conocimiento - Hablar e interiorización

El estudio desde un estado de Temor Supremo es el estudio desde un estado de auto-anulación, o bitul, en hebreo. En este estado, uno no tiene ningún sentido de sí mismo. Esta es la experiencia interna de la sefirá de sabiduría en el alma intelectual, que controla los aspectos externos de la sabiduría asociados con el conocimiento y la comprehensión. La manera en que la experiencia interior, la anulación del yo, controla las facultades externas de la sabiduría se describe como "el interior del corazón gobierna el exterior de la mente", pnimiut halev shaliv al hamoaj (פְּנִימִיּוּת הַלֵּב שַׁלִּיט עַל הַמֹּחַ).

En cuanto al estudio de la Torá, hay dos mitzvot distintas: la mitzvá de conocer la Torá, que se cumple en la mente y el corazón, y la mitzvá de dedicarse al estudio en sí, que se cumple específicamente con la boca, al pronunciar las palabras de la Torá en voz alta. Los Sabios aprenden esto del versículo, "porque dan vida a quienes las encuentran", que se interpreta como "para quienes las pronuncian por la boca." Aunque se experimenta temor en el corazón, identificamos la adhesión esto genera crea con aquello que se pronuncia con la boca, y no con las palabras tal como quedan grabadas posteriormente en la mente y en el corazón. De hecho, solo después de haber repetido su aprendizaje oralmente, con temor, con apego y desde un estado de anulación del yo, uno puede recordar la enseñanza en la mente y comprenderla, asimilarla en su corazón, haciendo posible la verdadera adquisición de la Torá.

¿Por qué la adhesión está relacionada con las palabras pronunciadas con la boca? Como se explica en el Tania, el aferramiento a Di-s es el secreto de "Él me besará con los besos de Su boca" (Cantar de los Cantares 1:2), que se refiere a palabras pronunciadas de Torá que mezclan el espíritu Divino con el aliento del estudiante creando una especie de "unión de besos", zivug nesikim (זִוּוּג נְשִׁיקִין). Esta es la versión espiritual del mandato Divino de que "serán una sola carne", una unificación de la Torá recordada en la mente (unión conyugal) y asimilada en el corazón (la creación de una nueva vida).

Simbólicamente, quien estudia la Torá es una madre, que lleva al niño en su interior, fruto de la unión entre el alumno y Di-s durante el estudio. Esto se insinúa en el versículo: "Porque es agradable cuando las guardas en tu interior, [una vez que] se han afianzado juntos en tus labios" (Proverbios 22:18).

El Tania (cap. 5) enseña que estudiar Torá permite una unificación con Di-s que no se parece a ninguna otra. Porque no solo la sabiduría de Di-s penetra en la mente del individuo, sino que también se sumerge y es aprehendido por ella. A la luz de lo que hemos expuesto aquí, dentro de la intención de la persona, el deseo de ser aprehendido por la Torá (y por Di-s) debe preceder al deseo de aprehenderla. Esta dinámica de ser atrapado por la Torá y comprenderla es una forma de "correr y regresar". Cuanto mayor es el correr, mayor es el retorno: cuanto mayor es el deseo de ser absorbido en la Torá, mayor será el conocimiento que se alcance posteriormente.

Sorprendentemente, la guematria del "11º de Jeshván", iud jeshván (יא חֶשְׁוָן) - el día de la muerte tanto del Iesod HaAvodá como de nuestra matriarca Rajel - es precisamente la de "en su nombre/en aras de", ¡lishmá (לִשְׁמָהּ)! Nuestra matriarca Rajel, el secreto de la hei inferior en el Nombre esencial de Di-s, Havaia, surge del exilio y se une con Ze'er Anpin, su esposo, a través del estudio en aras de la Torá - para elevar a la hei inferior, la Presencia Divina - la Shejiná, y con su elevación toda la realidad se rectifica cumpliendo el versículo, "y vosotros, que os aferráis a Havaia, vuestro Di-s estáis todos vivos hoy" (Deuteronomio 4:4).

 

 

 

 

Rabí Abraham Moshé de Pshévorsk: LA COMIDA DEL REY DAVID

Rabí Abraham Moshé de Pshévorsk nació en el hogar de Rabí Tzví Hirsh y fue discípulo del Maguid de Mezritch y de Rabí Elimélej de Lizhensk. Después del fallecimiento de su maestro, Rabí Elimélej, comenzó a ejercer como Rebe en Pshévorsk. Era conocido como un hombre dotado de rúaj hakódesh (inspiración divina), y Rabí Elimélej afirmó acerca de él que, cuando recitaba Tehilim, el rey David venía a recitarlos junto con él. Rabí Simjá Bunim de Pshisja decía que el profeta Eliahu se le revelaba todos los días. Era llamado «Der Groiser Rebe Moshé», «el gran Rebe Moshé», para distinguirlo de Rabí Moshé de Pshévorsk, autor de Or Pnei Moshé. Falleció el 9 de Jeshván de 5554 (1793) y fue sepultado en Pshévorsk.

Rabí Abraham Moshé de Pshévorsk, de bendita memoria, al principio ocultaba sus acciones y su servicio a Hashem, y ante los ojos de todos parecía un hombre sencillo. Solía vagar de un lugar a otro, llevando una vida de exilio voluntario. En una ocasión llegó a la casa de un hombre honrado, conocido por su hospitalidad. Cuando el dueño de casa lo vio entrar, se alegró de recibirlo, lo acogió con amabilidad y le ofreció comida y bebida.

Mientras comía, el rabino advirtió que el dueño de casa y su esposa estaban preocupados y entristecidos. Conversaban entre ellos en voz baja, procurando que el huésped no escuchara sus preocupaciones. El rabino comenzó a pedirles que le contaran qué les sucedía, pues quizá podría aconsejarlos. Ellos respondieron: «Nuestra preocupación es que el especialista encargado de destilar el aguardiente nos ha abandonado, y eso nos ha ocasionado grandes pérdidas». Entonces le preguntaron: «¿Acaso usted sabe realizar este oficio?». El rabino respondió: «¡Por supuesto! ¡Conozco muy bien este trabajo y soy un experto en él!». Al escuchar sus palabras, se alegraron enormemente, pues sintieron que Hashem les había enviado un trabajador directamente a su casa, sin necesidad de buscarlo.

Inmediatamente lo llevaron a la destilería de aguardiente y le mostraron todas sus instalaciones. El dueño de casa ordenó a los trabajadores no judíos que estaban allí que obedecieran todo cuanto aquel hombre les indicara. Al día siguiente, los trabajadores acudieron a preguntarle cómo debían proceder con la elaboración del aguardiente. Él les respondió: «Por ahora, continúen trabajando exactamente como lo han hecho hasta hoy. Si encuentro algo que no me parece correcto, lo modificaré según mi criterio». Así lo hicieron, y Hashem bendijo al dueño de casa. La producción de aguardiente se multiplicó extraordinariamente gracias a la presencia de aquel trabajador, que en realidad era un tzadik oculto. El rabino se ganó la confianza del encargado de la destilería, quien terminó dejando en sus manos toda la administración del establecimiento.

El tzadik oculto estableció allí su residencia y trasladó todas sus pertenencias a ese lugar. Sin embargo, dejó su talit y sus tefilín en la casa de su anfitrión. Cada mañana iba hasta aquella casa para recogerlos, regresaba a la destilería para rezar y, después de la plegaria, volvía a llevarlos a la casa del dueño. Este comportamiento despertaba el asombro de todos los que lo observaban, especialmente del dueño de casa. ¿Por qué, si todas sus pertenencias estaban en la destilería, llevaba cada día su talit y sus tefilín a la casa del anfitrión, obligándose a realizar caminatas completamente innecesarias? Por esta razón, comenzaron a considerarlo un hombre ingenuo, ignorante e incluso un poco insensato, aunque reconocían que era una persona íntegra y de buen corazón.

Otra de sus costumbres era celebrar cada sábado por la noche la comida de Melavé Malká, la comida que acompaña la despedida del Shabat. Para ello, acostumbraba acudir a la casa de su anfitrión todos los motzaei Shabat. Sucedió que una noche, cuando llegó como de costumbre para compartir la comida de Melavé Malká, el dueño de casa estaba muy ocupado haciendo cuentas con los comerciantes no judíos que compraban aguardiente a crédito. Debido a sus ocupaciones, no podía interrumpir su trabajo para sentarse a comer con el rabino oculto. El rabino esperó durante un tiempo, pero al ver que el dueño de casa seguía profundamente concentrado en sus cuentas, decidió regresar a su alojamiento en la destilería.

Cuando el anfitrión terminó de hacer sus cuentas, quiso sentarse a celebrar Melavé Malká. Miró a su alrededor, pero no encontró al trabajador. Preguntó a los miembros de su familia dónde estaba, y ellos le respondieron: «El trabajador vino hace ya bastante tiempo. Esperó un buen rato, pero cuando vio que estabas tan ocupado, se marchó». El dueño de casa pensó para sus adentros: «Me parece que este hombre es una persona sencilla. Tal vez quiere comer porque tiene hambre y necesita saciarse. O quizá también tiene la intención de cumplir una mitzvá, porque escuchó de su padre que es una mitzvá comer la comida de Melavé Malká. Sea por una razón o por la otra, iré a buscarlo».

Y así salió en dirección a la destilería, que se encontraba bastante lejos, fuera de la aldea. Cuando se acercó al edificio, vio que una luz resplandecía a través de las ventanas. Pensó inmediatamente: «¡Seguramente los trabajadores no judíos están robando aguardiente!». Sabía que por las noches no se realizaba ningún trabajo en aquel lugar. Por eso se colocó detrás de una pared para observar qué estaba sucediendo.

Cuando miró a través de las rendijas de los muros, vio algo extraordinario. El trabajador estaba sentado junto a otro hombre: un anciano de hermosa apariencia, rostro majestuoso y una presencia que recordaba la dignidad de un rey. Delante de ambos había una pequeña mesa. Sobre ella descansaba un pan delicioso, caliente y de aspecto magnífico. La mesa estaba cubierta con un mantel extraordinariamente hermoso, y había pescados, carne y toda clase de manjares dignos de la mesa de un rey. Entonces el dueño de casa comprendió que aquello no era un acontecimiento común. Permaneció inmóvil, lleno de asombro y temblando de emoción.

Acercó el oído y escuchó que el trabajador le preguntaba al anciano: «En el Midrash está escrito: “He encontrado a David, Mi siervo; con Mi óleo sagrado lo he ungido” (Tehilim 89:21). Y el Midrash pregunta: “¿Dónde lo encontré? ¡En Sedom!”. Pero estas palabras del Midrash son completamente enigmáticas. ¿Qué significan?».

El anciano respondió: «Así nos enseñaron en la Academia Celestial: la palabra בסד״ם — BeSedom es una sigla de ב׳סעודתא ד׳דוד מ׳לכא — BeSeudata DeDavid Malka, que significa “En la comida del rey David”. Por medio de esta comida que él estableció, lo encontré fiel ante Mí».

Cuando el dueño de casa escuchó estas palabras, salió corriendo hacia su hogar. Estaba tan impresionado por lo que había visto y oído que no pudo dormir durante toda la noche.

A la mañana siguiente, el trabajador llegó como todos los días para recoger su talit y sus tefilín. Pero esta vez, cuando el dueño de casa lo vio, se puso de pie en toda su estatura, en señal de profundo respeto, y le dijo: «¡Mi Rebe y maestro! No quiero faltar al honor de vuestra Torá permitiendo que continúe trabajando para mí como un simple obrero. ¡Ni siquiera soy digno de servirlo, y mucho menos de que usted me sirva a mí realizando semejante oficio!».

El rabino respondió: «¿Por qué me habla de esa manera? ¿Acaso se está burlando de mí?». El dueño de casa le contestó: «Ya no puede seguir ocultándose de mí. Anoche vi con mis propios ojos su elevada dignidad y al anciano que estaba sentado junto a usted. Ahora sé con absoluta certeza que usted es un verdadero tzadik, un Rebe. Solo le pido que me diga la verdad: ¿quién era aquel anciano que estuvo con usted anoche?».

El rabino respondió: «¡Era Eliahu Hanaví, el profeta Eliahu! Vino a anunciarme que en el Cielo se ha decretado que debo regresar a mi hogar y convertirme en Maguid de la ciudad de Pshévorsk. Entonces le pregunté: “¿Cómo puede suceder semejante cosa? Todos me conocen y me consideran un ignorante. ¿Cómo van a aceptarme como su rabino y Maguid?”. Y Eliahu me respondió: “Cuando llegues a la ciudad, todos los muchachos y niños correrán por las calles diciéndose unos a otros: ¡El rabino ha llegado! Sus palabras penetrarán en el corazón de todos los habitantes de la ciudad, incluidos sus dirigentes y personas importantes, y te nombrarán rabino”».

El tzadik bendijo al dueño de casa y a su familia, y se marchó. Y así sucedió. Cuando llegó a Pshévorsk, todos los niños comenzaron a gritar: «¡El rabino ha llegado! ¡El rabino ha llegado!». Sus palabras penetraron en el corazón de los habitantes de la ciudad, quienes finalmente lo nombraron Maguid.

Fuente: Zijronam Livrajá.

 

¿Cuál es el significado de la comida de Melavé Malká y por qué precisamente entonces se decretó que Rabí Moshé debía revelarse?

 

El Shabat pertenece al ámbito del mundo de Atzilut, el mundo de la Emanación, en el cual solamente existe la realidad de Hashem, bendito sea. Por esta razón, toda la luz divina que se revela durante el Shabat se manifiesta como «una luz que ilumina para sí misma», una luz que no se extiende hacia la realidad exterior.

Sin embargo, la cuarta comida, Seudá Reviít, se celebra durante los días de la semana y pertenece al ámbito de los mundos de Beriá, Ietzirá y Asiá (בי״ע). En estos mundos, cada manifestación sigue el principio de «esencia y expansión», es decir, una «luz que ilumina a otro».

Así sucede con la sefirá de Maljut, el atributo del rey David. Maljut sale del mundo de Atzilut para introducir la divinidad en los mundos inferiores y actúa en ellos «como una verdadera resurrección de los muertos».

Por esta razón, Rabí Moshé salió de su ocultamiento precisamente durante la comida de Melavé Malká. Durante el Shabat, su santidad permanecía en el ámbito de lo oculto, como una luz que ilumina para sí misma. Pero al llegar Melavé Malká, esa luz debía comenzar a irradiarse hacia el mundo exterior, iluminando también a los demás. El tzadik, que hasta entonces había permanecido oculto, recibió la misión de revelar su luz y transmitirla a toda la comunidad.

 

         

REYES MALVADOS Y SUS CHISPAS MESIÁNICAS

 

JASIDUT

ESTUDIO SEMANAL: Parashá Noaj

CALENDARIO HEBREO: El mes de Jeshván

 

Parte 1: Reyes Malvados y sus Chispas Mesiánicas

EL MES DE JESHVAN

Este y los dos siguientes artículos son extractos de la emisión mensual en inglés de octubre de 2017, que giraba en torno a la figura de tres reyes no judíos: Nimrod (que se menciona por primera vez en la parashá de esta semana), Nabucodonosor y el emperador romano Nerón. En la clase original, HaRav Ginsburgh explicó cómo la oscuridad infligida por los peores de nuestros enemigos acabará convirtiéndose parte de la luz de Mashíaj, gracias al nuevo y más profundo entendimiento de la Torá que revelará.

 

La letra y el sentido del mes de Jeshván

Sefer Ietzirá o "El Libro de la Formación" es el texto cabalístico más antiguo. Se centra en las letras del alfabeto hebreo y ofrece una gran cantidad de información sobre ellas y su relación con el tiempo y el espacio. Uno de los análisis fundamentales es que las 22 letras se dividen en 12, 7 y 3. Cada una de las 12 letras, conocidas como letras simples, crea un mes del año que comienza en el mes de Nisan. El orden es הוזחטילנסעצק. Dado que ahora estamos en el mes de Jeshván, que es el octavo mes desde Nisan, la letra que crea Jeshván es una nun (נ). Cada mes también está asociado a un sentido particular. Los doce sentidos son más que los cinco sentidos físicos habituales en nuestro cuerpo; incluyen también un conjunto ampliado de sentidos basados en facultades espirituales. Los 12 meses también corresponden a las Doce Tribus de Israel.

La tribu del mes de Jeshván es Menashé, y su sentido es el olfato. El profeta Isaías asoció el sentido del olfato con el Mashíaj, hasta tal punto que los sabios dicen que Mashíaj se le puede reconocer por su capacidad de juzgar u orientar a cada persona con la ayuda de su propio sentido espiritual del olfato interior.

Si la letra es nun y el sentido es el olfato, ¿cuál es la conexión entre ellos? Entenderemos esto entendiendo el significado de la letra nun.

"Yinon es su nombre"

Las letras hebreas tienen nombres, y el nombre de la letra nun (נ) es explicado por Rashi como "rey" o "realeza", especialmente en el Salmo 72, que comienza con "Por Salomón: oh Di-s, concede Tus juicios al rey y Tu justicia al hijo del rey",[1] pero que muchos comentaristas dicen que describe la figura de Mashíaj. En ese salmo encontramos el versículo, "que su nombre perdure para siempre; ante el sol, que reine su nombre."[2]  La palabra hebrea para "reinar" o "gobernar" se pronuncia inón y se escribe: יִנּוֹן. Pero este versículo también puede significar que el rey, es decir, el nombre del Mashíaj será Inón,[3] un nombre derivado de la letra nun.

El versículo concluye: "y todas las naciones se bendecirán por él; le llamarán afortunado [alabadle y alegraros y afortunados por medio de él]." Cuando Di-s le dijo a Avraham que dejara su tierra, su lugar de nacimiento y la casa de su padre, le prometió: "y tú serás una bendición... y todas las familias de la tierra se bendecirán por ti."[4] Así como el primer judío es la fuente de bendición para toda la humanidad, así Mashíaj será la fuente de bendición para toda la humanidad. En resumen, Inón es el nombre del rey que conecta la letra nun (y el mes de Jeshván) con la realeza.

Nisán y Jeshván: El exterior e interior de la realeza

Sin consultar el Sefer Ietzirá, el mes en que la Torá se conecta explícitamente con la realeza es Nisán. Como dice la mishná, "Hay cuatro comienzos para el año... el primero de Nisan es el Año Nuevo para los reyes."[5] Además, dado que hemos identificado la letra nun con la realeza, es significativo que el nombre del mes de Nisan (נִיסָן) empiece y termine con la letra nun. Como extra, la tribu asociada al mes de Nisan es Judá, Iehuda, la tribu del rey David y la casa eterna de reyes davídicos.

¿Cuál es la diferencia entre la realeza de Nisan y la realeza de Jeshván (חֶשְׁוָן), en la que la letra nun aparece solo una vez al final del nombre del mes? Nisan es la manifestación revelada y externa de la realeza y del rey, pero el alma interior del rey, el aspecto interior de la realeza, que está ligado al sentido del olfato, la dimensión espiritual del liderazgo de Mashiaj, está en Jeshván. El lado físico del rey - su cuerpo, que proviene del rey David y la tribu de Judá, pertenece a Nisan, mientras que su lado interior y espiritual pertenece a Jeshván. Así, podemos empezar a apreciar la esencia del mes de Jeshván, que encapsula las facultades espirituales internas de la realeza y de Mashíaj.

 

 

 

 

Parte 2: Reyes Malvados y sus Chispas Mesiánicas

REYES DE LA LETRA NUN

Nimrod: El Primer Rey

El mes de Jeshván se relaciona con las facultades internas de la realeza.[6] Es muy apropiado que en nuestra lectura pública de la Torá leamos sobre el primer rey en el mes de Jeshván, específicamente en la parashat Noaj.

Hay un principio en la Torá (y en general) que dice que "todo sigue al origen". Cuando uno quiere saber algo en la Torá - una persona, un concepto, una historia - debe encontrar su primera aparición en la Torá, o en la historia,[7] en la que se basan todos los conceptos y eventos similares que le siguen. La realeza comienza desde un punto determinado, desde un lugar determinado. Adán, el primer hombre, no fue rey (sobre una nación); su hijo Set tampoco fue rey, ni tampoco lo fue su nieto Enosh. ¿Quién fue el primer rey? ¿Cuántas generaciones hay que esperar, desde la creación de Adán hasta el primer rey?

La respuesta es 13 generaciones - tres generaciones después de Noé, que era la décima generación desde Adán, la décima generación de la humanidad. Noé tuvo tres hijos. Uno de ellos fue Jam, que tuvo un hijo llamado Kush (Etiopía), y Kush engendró a Nimrod, el primer rey de la historia, según lo documentado en la Torá,

Y Kush engendró a Nimrod; el primer hombre poderoso en la tierra. Fue un cazador poderoso ante Di-s.... Y su reino comenzó con Babilonia, y con Erej, y Akkad, y Kalneh, en la tierra de Shinar.[8]

Si la realeza comienza con Nimrod, hay que familiarizarse con esta alma. No era un tzadik; era malvado. Conocemos su maldad a través de Abraham, el primer judío y nuestro primer patriarca, a quien persiguió por su fe en un solo Di-s. Después de que Abraham rompiera los ídolos en la tienda de su padre, Nimrod intentó matarlo arrojándolo al horno de fuego, pero Abraham fue milagrosamente salvado cuando Dis mismo lo salvó.[9]

Nimrod fue el rey de Babilonia, y estuvo detrás de la construcción de la Torre de Babel. En la historia de la propia Torre de Babel, el nombre Nimrod no aparece, pero en el relato de las generaciones de Noé se escribe de él: "y el principio de su reino fue Bavel", por lo que está muy claro que él fue quien lideró la historia de la construcción de la ciudad y la construcción de la torre. Se dice que la idolatría de Babilonia, que comenzó con Nimrod y terminó con Nabucodonosor (Nebujadnetzar) fue llamada Bel, como Babel, algo parecido a Baal, la principal idolatría en la Tierra de Israel durante la época bíblica. Nimrod construyó la ciudad capital de Babilonia, y todo lo relacionado con Babilonia[10] proviene de él. Incluso cosas buenas relacionadas con Babilonia, como el Talmud babilónico.

La forma en que vivimos hoy como judíos deriva en gran medida del Talmud babilónico y no, como se podría suponer, según el posterior Talmud de Jerusalén. Como resultado, hasta hoy, hay algo muy fundamental en nuestras vidas que sigue conectado con Babilonia.

Nabucodonosor: La reencarnación de Nimrod

¿Qué sabemos en la Cabalá sobre Nimrod? Lo primero que queda claro es que su nombre comienza con la letra nun, la letra de este mes, Jeshván, cuyo significado dijimos es rey.

El Arizal, el más grande de los cabalistas, nos enseña que Nimrod regresó en reencarnación por segunda vez como Nabucodonosor. Nabucodonosor fue el rey del imperio babilónico, como Nimrod, y es el rey que destruyó el Primer Templo. En Nabucodonosor, Nevujadnetzar (נְבֻכַדְנֶאצַּר), la letra nun aparece dos veces. Se entiende que Nevujadnetzar está compuesto por dos palabras: Nebujad - netzar. La segunda parte, netzar significa emperador o rey. Así que, esencialmente, ambas partes de su nombre comienzan con la letra nun.

De nuevo, según el Arizal, Nabucodonosor fue una reencarnación de Nimrod. Según el Talmud - la dimensión revelada de la Torá - era un descendiente físico de Nimrod. Pero el Talmud añade otro hecho asombroso: que también era descendiente del rey Salomón, quien construyó el Primer Templo que Nabucodonosor destruyó. ¿Cómo puede ser esto?

Las Escrituras relatan que la reina de Saba (Sheba) vino a presenciar la sabiduría de Salomón y la grandeza de su reino. Cuando se encontraba en Jerusalén, le pidió algo (que no se menciona explícitamente en las Escrituras). Los sabios revelan que ella pidió tener un hijo de Salomón, y que él le concedió su petición.[11] El niño nacido de esta unión fue Nabucodonosor, lo que podría significar que Nabucodonosor era descendiente de este niño unas generaciones después.

Nerón Caesar

Hay otro rey no-judío más importante cuyo nombre comienza con nun y que estuvo relacionado con la destrucción del Templo, esta vez el Segundo Templo. Se trata de Nerón, el emperador romano, que en el Talmud es conocido como Nerón César, Nerón Keisar (נֵירוֹן קֵיסָר). Su nombre comienza con nun y termina con nun, y contiene todas las letras del nombre de la letra nun (נון), que significa "rey", como se mencionó anteriormente.

La guematria más famosa en la tradición no judía es la 666. Para muchos no judíos, este es un número aterrador, asociado con lo que llaman el "Anticristo". El verdadero significado de este número es que es el valor del nombre de Nerón cuando se escribe de una manera particular, Nerón Kesar (נֵרֹון קֵסָּר). Claramente, la conexión es imprecisa ya que ambas palabras están escritas con una grafía defectiva. Nerón es considerado el Anticristo según la falsa tradición no judía, hasta tal punto que creen que volverá para luchar contra el Mashíaj.[12]

Hay una pizca de verdad detrás de estos relatos fantásticos. En el Talmud babilónico, nuestra verdadera tradición, está escrito que, al final de su vida, Nerón se convirtió al judaísmo, y que Rabi Meir, el gran discípulo de Rabi Akiva, se encontraba entre sus descendientes. Según algunos historiadores romanos no judíos, Nerón se suicidó a una edad temprana, pero según otros, simplemente desapareció. Incluso hay no-judíos que piensan que nunca murió, que sigue vagando errante por el mundo - el "anti-" de su mesías. Para nosotros, es muy sencillo: es el padre de una figura mesiánica, el Mashíaj se encuentra entre sus descendientes – se trata de un linaje asombroso. De todos los sabios de la Mishná, Rabi Meir fue el único que se consideraba a sí mismo con potencial para ser Mashíaj. El hecho de que la única figura mesiánica en la Mishná sea Rabi Meir y que sea descendiente de Nerón, sobre quien existe toda una historia en el Talmud acerca de lo que le llevó a convertirse al final de sus días.

El retorno de las chispas de los malvados

Hemos visto la rectificación de Nerón, que se convirtió al final de sus días. ¿Existe una rectificación para Nabucodonosor? ¿Podría haber también alguna rectificación para él? Según los sabios, Nerón tiene una rectificación - ¿qué pasa con los dos antes que él, Nimrod y Nabucodonosor? La conclusión a la que intentamos llegar, la idea principal de todo este debate, es que incluso los reyes más malvados de la historia - aquellos que destruyeron los Templos, los valores y la cultura judíos, y mataron a millones de judíos - incluso ellos tienen algún tipo de rectificación. No solo existe alguna rectificación para ellos, sino que en su interior hay una chispa de Mashíaj. En el interior de estas personas malvadas hay chispas mesiánicas que deben ser redimidas y cuando logremos redimirlas, el verdadero Mashíaj podrá aparecer y redimirnos a todos.

Lo que acabamos de decir encaja perfectamente con lo que hemos estado debatiendo en los últimos años sobre la Cuarta Revolución en el estudio de la Torá, que trata de permitir e incluso exigirnos enseñar la Torá a todo el mundo. La Torá posee la cualidad especial de extraer de estos reyes, como un imán que atrae limaduras de metal, las chispas perdidas de santidad que se encuentran ocultas en su interior. Como explicamos extensamente al tratar de la Cuarta Revolución, ahora nos encontramos en las etapas finales de nuestro largo exilio, una etapa destinada a redimir las chispas de santidad que se hallan entre las naciones del mundo. Estas chispas son redimidas cuando los no judíos se convierten al judaísmo. Hasta que todas las chispas perdidas entre las naciones regresen al judaísmo y sean rectificadas, la redención final no llegará; Mashíaj no puede llegar.

De acuerdo con los sabios, todas los malvados más conocidos tuvieron descendientes que estudiaron Torá - no solo Nimrod y Nabucodonosor, sino también Sanjeriv, el Faraón y otros similares. Hay un debate en el Talmud cuya conclusión es que todos los reyes malvados que destruyeron y mataron a judíos e incluso aquellos que solo conspiraron contra nosotros, como Hamán, tuvieron descendientes que se convirtieron y estudiaron Torá.

 

 

 

 

  

 

 

Parte 3: Reyes Malvados y sus Chispas Mesiánicas

PRIMERO LA OSCURIDAD, LUEGO LA LUZ

De Nimrod a Gedeón (Guidón - גִּדְעוֹן).

La primera aparición de la realeza se encuentra en la parashá Noaj. La Torá describe a Nimrod, rey de Babilonia, quien era sumamente malvado. La realeza es un concepto central en la Torá, y el hecho de que su aparición inicial esté representada por uno de los peores ejemplos ilustra el principio de que muchos conceptos siguen el orden de «la oscuridad precede a la luz».[13]  La creación también comenzó con un estado en el que «la tierra era caótica y vacía», una realidad fragmentada, y después, el hombre fue creado para recoger los fragmentos y reconstruir la realidad. De hecho, existen innumerables ejemplos en la Torá de cómo el caos precede al orden y la oscuridad precede a la luz. Cuando la primera aparición de un concepto es negativa, generalmente le sigue alguien cuya misión consiste en remediar la situación y transformar la oscuridad en luz.

Específicamente con respecto a Nimrod, quien era el rey de Babilonia, la suma de su nombre, Nimrod (נִמְרֹד) y el nombre de su reino, Babel (בָּבֶל) es “oscuridad”, joshej (חֹשֶׁךְ).

Continuemos con un poco más de análisis numérico más en detalle. Una de las formas de calcular el valor de una palabra es mediante la “numeración primordial”, mispar kidmi (מִסְפַּר קִדְמִי), que consiste en asignar a cada letra la suma de los valores de todas las letras hasta esa letra inclusive. El valor de alef se mantiene en 1, pero el de iud (אבגדהוזחטי) se convierte en 55, y así sucesivamente.

El valor primordial de ambos Nimrod (אבגדהוזחטיכלמנ אבגדהוזחטיכלמ אבגדהוזחטיכלמנסעפצקר אבגד) y Babilonia (אב אב אבגדהוזחטיכל) es 1256, lo que significa que la parte primordial (1256 menos 328, [328 = 294 más 34] el valor numérico ordinario de Nimrod y Babilonia, como hemos visto anteriormente) es 928, que es el valor de “Una nueva Torá”, Torá Jadashá (תּוֹרָה חֲדָשָׁה), “una nueva Torá surgirá de Mí”; revelando esto que, oculta en el interior de su oscuridad, hay una luz grandiosa e innovadora que espera ser revelada. Este principio se describe mediante el versículo: “El pueblo que caminaba en la oscuridad ha visto una gran luz”, y demuestra que existe una ventaja y una superioridad especiales en la luz que surge de la oscuridad.

Una nación de sacerdotes no necesita un rey.

Permítannos hacer una introducción más sobre este tema: uno de los jueces más justos, si no el más justo, es Gedeón. Después de que Gedeón venciera a Midián gracias a milagros y a una abundante ayuda divina, los israelitas quisieron coronarlo rey. Esta era la época de los Jueces, anterior al tiempo de Saúl y David, y este relato trata de la petición de un rey formulada por parte del pueblo. Durante el período de los Jueces, el pueblo iba madurando para llegar a tener un rey, y uno de los hitos principales en este proceso es la historia de Gedeón. El propio Gedeón se negó a ser coronado, pero su malvado hijo Avimelej aprovechó la oportunidad, y de ello surgió algo bastante nefasto. Cuando se reclama algo antes de que haya madurado, el resultado es totalmente nefasto. El siguiente intento de coronar a un rey tuvo lugar con Saúl, quien, a pesar de ser descrito como inocente, “como un niño de un año, cuando Saúl comenzó a reinar», y a pesar de ser, en el fondo, un tzadik, (justo), se derrumbó, lo que constituye otro ejemplo de "primera oscuridad".

Fue solo cuando David fue ungido rey – ese David, que arrastraba tras de sí una "caja de alimañas", símbolo de sus defectos y fracasos - que algo exitoso y positivo surgió de la realeza.

El primer intento fue con Gedeón, pero él se negó: «No, yo no reinaré sobre vosotros, ni mi hijo reinará sobre vosotros; Havaia reinará sobre vosotros». ¿Qué nos enseña esto en general? Hay comentaristas que explican que, como principio fundamental, el pueblo judío no necesita la institución del rey. Se supone que debe ser, como dice Di-s en la Entrega de la Torá: «Seréis para Mí un reino de sacerdotes y una nación santa», es decir, un reino gobernado por sacerdotes. Si el pueblo acepta el sacerdocio - es decir, a los maestros del espíritu - como su liderazgo, puede convertirse en «una nación santa». Ese es el propósito original de Di-s.

La mitzvá de nombrar un rey se aplica únicamente cuando «y diréis: “Pondré un rey sobre mí, como todas las naciones”». En el caso de Saúl, la situación fue aún peor, pues la petición del pueblo llevó a que Di-s le dijera a Samuel: «No te han rechazado a ti, sino a Mí es a quien ellos han rechazado». Se dice que el precepto de nombrar un rey, al igual que la ley de la hermosa cautiva, se aplica «solo en consideración a la inclinación al mal».

Di-s cede ante la inclinación al mal cuando la nación no es santa, lo que provoca su deterioro general. Esto puede deberse a la corrupción entre los sacerdotes o entre los rabinos, o que el pueblo no esté dispuesto a someterse a la autoridad. Esto conduce a una forma negativa de anarquía. Pero nuestro verdadero objetivo es que, cuando venga Mashíaj, merezcamos finalmente una forma rectificada de anarquía, que no requiera guardianes de la ley, sino solo consejeros. Para nosotros, este estado ideal se denomina “conciencia natural”. En el momento en que fracasa el anhelo primordial de un «reino de sacerdotes», se convierte en anarquía, y Di-s prefiere el gobierno de un rey a la anarquía destructiva. Por lo tanto, nombrar un rey es una situación que dista de ser ideal, pero impuesta por la realidad.

 

 

 



[1] Salmos 72:1.

[2] V. 17.

[3] Curiosamente, en numeración reducida, el valor de la letra nun es 5, y si aplicamos esto al nombre Inón, obtenemos el Nombre esencial de Di-s, Havaia (י-הוה). La forma escrita de este nombre es Inin (ינין). Al efectuar la misma sustitución, llegamos al futuro Nombre esencial de Dios: Ihié (יִהְיֶה).

[4] Génesis 12:2-3.

[5] Mishná Rosh Hashaná 1:1.

[6] Véase el artículo anterior de esta serie.

[7] A veces el orden de la Torá no es el orden de la historia - "no hay orden cronológico en la Torá" - y entonces lo principal es el orden de los acontecimientos que describe la Torá.

[8] Génesis 10:8-10.

[9] Véase Pesajim 118a: En el momento en que el malvado Nimrod arrojó a Avraham Avinu al horno de fuego, Gabriel dijo ante el Santo Bendito Sea: "Señor del universo, déjame bajar y enfriar [el fuego] y salvar al justo del horno ardiente." El Santo Bendito Sea le dijo: "Soy único en Mi mundo, y él es único en su mundo; es apropiado que el Único salve al único." Y dado que el Santo Bendito Sea no niega recompensa a ninguna criatura, dijo: "merecerás salvar a tres de sus descendientes [es decir, Jananí, Mishael y Azariá].

[10] Véase también el ensayo "Mapelet Bavel" en nuestro volumen en hebreo, Rujó Shel Mashiaj.

[11] Esto se insinúa en el versículo (1 Reyes 10:13), "y el rey Salomón dio a la reina de Saba todo lo que ella deseaba, todo lo que ella pidió."

[12] Usando la ortografía hebrea correcta, el valor de "Nerón" (נֵירוֹן) es el mismo que "ese hombre", Haish (הָאִישׁ), refiriéndose a Jesús", Ieshu (יֵשׁוּ). Resulta que esto es una alusión aún más clara a que Nerón es una figura anti-mesiánica que toda la idea sobre el 666. Según la historia cristiana, Nerón fue quien mató a los dos principales apóstoles, Pedro y Pablo. Se dice que cuando regrese, también derrotará a "ese hombre", razón por la cual se le teme como anticristo.

[13] Shabat 77b

ADICCION A LAS PANTALLAS

 


https://youtube.com/shorts/LJf4D0hPseY

 

Uno de los mayores problemas de nuestra generación es que la gente es adicta a las pantallas y pasa toda la noche haciendo doom scrolling[1], así es como se llama. Es también el mayor desafío para la educación. ¿Puede el Rav darnos un consejo sobre cómo superar esta adicción?

 

Yo tengo el mismo problema. (Risas)

 

 Estar adicto a algo, especialmente a algo visual, significa que estás pegado a la pantalla. Estar pegado a algo no es necesariamente un fenómeno negativo. Si una persona está pegada a la Torá o pegada a contemplar la unicidad de Dios, eso es un buen pegamento.

 

 Incluso hay un versículo que dice [Isaías 41:7] que estar pegado a algo es bueno[2].

 

Todos nosotros tenemos este problema de estar pegados a la pantalla, al internet. Pero podemos superarlo pensando que, así como estoy pegado aquí a la pantalla, debería estar pegado a Dios.

 

 Y desear y pedirle a Dios que me ayude a transformar mi "apego" hacia Él.

 



[1] Navegación digital “sin fin” de una noticia a otra, habitualmente con connotaciones negativas, o fatalidades

[2]  לַדֶּ֙בֶק֙  ט֣וֹב  ה֔וּא. Ladevek tov hu. Dvekut: (apego – adhesión)

 

 

 

   

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DOS DÍAS DE ROSH JODESH – 3 VIDEO CON SUS MEDITACIONES

LECTURA DE LA TORÁ ROSH JODESH I de MAR JESHVAN


Y NOAJ CON SUS AGUAS DE DILUVIO
LIMPIAN EL MUNDO DE HAMÁS

 


 

 

https://youtu.be/oExTR0TUdB4

 

 

Alef de Rosh Jodesh Marjeshván – Semana Parashat Nóaj
Hoy, domingo 11 de octubre de 2026, es el primer día de Rosh Jodesh; mañana, lunes 12, será el segundo. Shabat Nóaj será el 17 de octubre.

Lectura de la Torá de hoy — Segundo día de Rosh Jódesh Marjeshván

Rabino Jaim Frim

La lectura de Rosh Jódesh corresponde a Bamidbar (Números) 28:1-15, donde Hashem ordena los sacrificios diarios, los de Shabat y los especiales de Rosh Jódesh.

Se divide en cuatro aliot:

  1. Cohén: Bamidbar 28:1-3.
  2. Leví: Bamidbar 28:3-5.
  3. Israel: Bamidbar 28:6-10.
  4. Cuarta aliá: Bamidbar 28:11-15.

La enseñanza central es que cada comienzo de mes representa una renovación de nuestra relación con Hashem.

Hoy es lunes 12 de octubre de 2026, 1 de Marjeshván de 5787, segundo día de Rosh Jódesh.

Además de la lectura pública de Rosh Jódesh, el estudio diario de Jitas corresponde a Parashat Nóaj, segunda aliá: Bereshit 7:1-16.

Hashem ordena a Nóaj entrar al arca con su familia y los animales. Comienza el diluvio y, finalmente, la Torá declara:

וַיִּסְגֹּר יְהוָה בַּעֲדוֹ

«Y Hashem cerró tras él» (Bereshit 7:16).

Una profunda meditación para Marjeshván: 

mientras afuera caen las aguas del diluvio, Hashem protege a Nóaj dentro del arca. En la Jasidut, el arca simboliza también las palabras de la Torá y de la tefilá, que nos permiten encontrar protección espiritual en medio de las preocupaciones del mundo.

Del diluvio a la renovación: cuando las aguas que amenazan con destruirnos se convierten en aguas de bendición. El primer día de Rosh Jodesh Marjeshván, que coincide con el 30 de Tishrei, nos introduce en una transición espiritual profunda. Dejamos atrás las grandes festividades de Tishrei, con sus revelaciones, plegarias y alegrías, y comenzamos el mes de Jeshván, en el que toda esa luz debe penetrar en nuestra vida cotidiana.

La parashá Nóaj nos enseña que el diluvio no fue solamente una destrucción, sino también una purificación del mundo. Según la Jasidut, las aguas del diluvio representan las preocupaciones y dificultades de la existencia, llamadas maim rabim, «aguas numerosas». Sin embargo, esas mismas aguas pueden elevarnos cuando aprendemos a descubrir en ellas la presencia de Hashem.
La teivá, el arca de Nóaj, también significa «palabra» en hebreo. El Baal Shem Tov enseña que la orden divina «Entra en el arca» —Bo el hateivá— puede entenderse como una invitación a entrar profundamente en las palabras de la Torá y de la tefilá. Cuando una persona se introduce verdaderamente en las palabras sagradas, encuentra un refugio interior frente al diluvio de las preocupaciones.
Pero el propósito no es permanecer encerrados en el arca. Finalmente, Hashem le ordena a Nóaj: «Sal del arca». Después de recibir la fuerza espiritual, debemos salir al mundo y transformarlo.

Esta es precisamente la misión de Marjeshván: convertir la inspiración de Tishrei en una transformación concreta de la realidad.

Meditación para Shajarit

En este primer día de Rosh Jodesh, cuando recitamos el Halel y el Musaf, podemos meditar en una enseñanza profunda: la renovación no consiste en escapar de nuestras dificultades, sino en permitir que Hashem nos dé fuerzas para atravesarlas.

Marjeshván es llamado también Mar Jeshván. Una interpretación jasídica relaciona mar con la amargura, porque este mes carece de festividades. Pero mar también significa «gota», como en el versículo «como una gota de un balde» (Isaías 40:15), evocando las lluvias que comienzan en esta época.
Así, las aguas de Nóaj y las lluvias de Jeshván nos transmiten un mismo mensaje: aquello que parece ocultar la luz divina puede convertirse en el instrumento que la revela.

Que este mes podamos transformar las aguas de la preocupación en aguas de bendición, las dificultades en crecimiento y la inspiración de Tishrei en acciones que iluminen el mundo.

Jodesh tov umevoraj.




DÍA 2 DE ROSH JODESH

HALEL Y LECTURA DE LA TORÁ ROSH JODESH 

II de MAR JESHVAN LA MIEL DE LA TIERRA DE ISRAEL ENDULZA HOY

 

 


 

 

https://youtu.be/7JUhSnN4vdA

 

 

VIDEO 2

LECTURA DE LA TORÁ ROSH JODESH II de MAR JESHVAN

EL NOMBRE DE HAVAIA QUE ILUMINA EL MES ו־ה־ה־י

 

 


 

https://youtu.be/LGF3QPlfV6M

 

 

 

Segundo día  1 de Mar Jeshvan – 12 10 2026

El Nombre de Hashem que ilumina el mes:

Devarim (Deuteronomio) 26:15-16

Versículo 15

הַשְׁקִיפָה מִמְּעוֹן קָדְשְׁךָ מִן הַשָּׁמַיִם וּבָרֵךְ אֶת עַמְּךָ אֶת יִשְׂרָאֵל וְאֵת הָאֲדָמָה אֲשֶׁר נָתַתָּה לָנוּ כַּאֲשֶׁר נִשְׁבַּעְתָּ לַאֲבֹתֵינוּ אֶרֶץ זָבַת חָלָב וּדְבָשׁ׃

Traducción:

«Mira desde Tu santa morada, desde los cielos, y bendice a Tu pueblo Israel y a la tierra que nos has dado, tal como juraste a nuestros padres, una tierra que mana leche y miel».

Versículo 16

הַיּוֹם הַזֶּה יְהוָה אֱלֹהֶיךָ מְצַוְּךָ לַעֲשׂוֹת אֶת הַחֻקִּים הָאֵלֶּה וְאֶת הַמִּשְׁפָּטִים וְשָׁמַרְתָּ וְעָשִׂיתָ אוֹתָם בְּכָל לְבָבְךָ וּבְכָל נַפְשֶׁךָ׃

Traducción:

«Este día, Hashem, tu Dios, te ordena cumplir estos estatutos y estas leyes; los guardarás y los cumplirás con todo tu corazón y con toda tu alma».

El tziruf de Marjeshván

Las cuatro letras se encuentran entre el final del versículo 15 y el comienzo del 16:

וּדְבָשׁ הַיּוֹם הַזֶּה יְהוָה

ו־ה־ה־י

Vav – Hei – Hei – Iud

La enseñanza: la dulzura de la Tierra Prometida se une con la obligación de cumplir la voluntad divina hoy. La bendición de Hashem debe manifestarse en nuestros actos cotidianos.

Cada mes del calendario hebreo está iluminado por una combinación particular de las cuatro letras del Nombre esencial de Hashem, י־ה־ו־ה (Havaiá).

En Marjeshván, el tziruf es ו־ה־ה־י (Vav–Hei–Hei–Iud).

Este orden es una de las doce permutaciones del Nombre Divino, correspondientes a los doce meses del año.

¿Qué nos enseña este Nombre?

A diferencia de Tishrei, cuando la luz divina se revela mediante las grandes festividades, en Marjeshván la luz parece ocultarse. No tenemos grandes festividades que nos eleven por encima de la vida cotidiana. Ahora debemos encontrar a Hashem dentro de ella.

El tziruf comienza con la letra Vav (ו), que representa la conexión y la transmisión de la influencia divina hacia el mundo.

Le siguen las dos letras Hei (ה־ה), relacionadas, según la Cabalá, con Biná y Maljut: la comprensión interior y su manifestación en la realidad.

Finalmente aparece la Iud (י), el punto primordial de Jojmá, la sabiduría divina.

Hay aquí una enseñanza extraordinaria: el Nombre comienza con la expansión hacia la realidad y termina en el punto más elevado de la sabiduría. Es como si Hashem nos invitara a descubrir, dentro de los acontecimientos más sencillos de nuestra vida, la chispa divina que les da origen.

Marjeshván es el mes de transformar la inspiración de Tishrei en una presencia divina permanente.

El secreto del tziruf: «Y la miel, este día, Hashem»

El rabino Itzjak Guinsburgh explica en Gal Einai que las iniciales de las palabras:

וּדְבַשׁ הַיּוֹם הַזֶּה י־הוה

Udvash Haiom Hazé Havaiá

ו־ה־ה־י

forman el tziruf de Marjeshván. La expresión une el final de Devarim 26:15 con el comienzo de 26:16.

Su significado es: «Y miel. Este día, Hashem…».

El rabino revela una hermosa estructura numérica:

  • ודבש (Udvash) = 312 = 12 × 26.
  • היום הזה (Haiom Hazé) = 78 = 3 × 26.
  • Havaiá = 26.

En total, 416, equivalente a dos veces Itzjak (יצחק).

Los doce Nombres corresponden a las doce tribus, los tres a los patriarcas y el último a la unidad de Hashem.

La dulzura de la miel representa la capacidad de descubrir la luz divina aun cuando la realidad parece amarga.

 Meditación para el segundo día de Rosh Jódesh

En Tishrei recibimos la luz. En Marjeshván debemos aprender a verla.

En Tishrei Hashem nos rodeó con la sucá. En Marjeshván debemos convertir nuestro propio hogar en una sucá espiritual.

En Tishrei bailamos abrazados a la Torá. En Marjeshván debemos hacer que la Torá camine con nosotros.

Y aquí aparece el secreto de «Haiom Hazé» — este día. No mañana, no cuando desaparezcan las dificultades, no cuando todo esté resuelto. Precisamente hoy podemos descubrir la presencia de Hashem.

La enseñanza del segundo día de Rosh Jódesh es que la santidad no termina cuando concluyen las festividades. Ahora comienza su verdadera prueba: transformar la luz recibida en una vida iluminada.

Que el Mar de Marjeshván se transforme en dulzura, que nuestros ojos se abran para reconocer la bondad divina y que cada día de este mes revele una nueva luz de Havaiá.

Jódesh tov umevoraj.

 

 

NÓAJ Y JAMÁS: CUANDO LA VIOLENCIA DESTRUYE EL MUNDO

 

Una reflexión sobre Parashat Nóaj, la corrupción de la humanidad y el desafío de nuestra generación.

Hay una palabra en la parashá Nóaj que adquiere una resonancia estremecedora en nuestros días: חמס — jamás.

La Torá declara:

וַתִּמָּלֵא הָאָרֶץ חָמָס

«Y la tierra se llenó de violencia» (Bereshit 6:11).

Y poco después Hashem le dice a Nóaj:

כִּי מָלְאָה הָאָרֶץ חָמָס מִפְּנֵיהֶם

«Porque la tierra se ha llenado de violencia por causa de ellos» (Bereshit 6:13).

La palabra hebrea jamás significa violencia, atropello, injusticia y despojo. No describe únicamente la agresión física, sino una sociedad en la que desaparece el respeto por la vida, la propiedad y la dignidad del prójimo.

Rashi explica que la sentencia de la generación del diluvio quedó sellada precisamente por el robo. Aunque aquella generación había cometido numerosos pecados, fue el jamás, la violencia convertida en forma de vida, lo que precipitó su destrucción.

¿Qué relación existe con Hamás?

La organización Hamás adoptó un nombre que, en árabe, es el acrónimo de Harakat al-Muqawama al-Islamiya, «Movimiento de Resistencia Islámica». Su semejanza fonética con la palabra hebrea חמס es llamativa, pero no tienen el mismo origen etimológico.

Sin embargo, desde una lectura espiritual de la Torá, la coincidencia invita a una reflexión sobre la violencia, el sufrimiento de los inocentes y la responsabilidad moral de la humanidad. No constituye una profecía ni una identificación histórica establecida por el texto bíblico.

La Torá nos enseña que una sociedad comienza a desmoronarse cuando la violencia deja de ser una excepción y se convierte en una conducta aceptada.

El secreto del arca: cómo enfrentar el jamás

Hashem no le ordenó a Nóaj combatir la violencia mediante otra violencia indiscriminada. Le ordenó construir una teivá, un arca donde preservar la vida.

En el interior del arca convivían criaturas de naturalezas completamente diferentes. Allí debía existir un orden opuesto al de la generación del diluvio: cuidado, responsabilidad y preservación de la vida.

La Jasidut enseña que teivá también significa «palabra». El Baal Shem Tov interpreta «Bo el hateivá», «Entra en el arca», como una invitación a introducirse en las palabras de la Torá y de la plegaria.

Pero el arca no representa una huida definitiva del mundo. Cuando termina el diluvio, Hashem ordena a Nóaj salir y reconstruir la humanidad.

La respuesta espiritual al jamás no consiste solamente en protegernos de la destrucción, sino en construir una realidad en la que la vida, la justicia y la bondad puedan florecer.

De Nóaj a Abraham: de salvarse a salvar al mundo

Aquí aparece una enseñanza especialmente profunda de la Jasidut.

Nóaj fue un hombre justo, pero su misión estuvo centrada principalmente en salvar a su familia y preservar la creación. Abraham, en cambio, intercedió incluso por los habitantes de Sedom.

Nóaj representa al justo que sobrevive a una generación corrupta. Abraham representa al justo que asume responsabilidad por el destino de los demás.

El propósito de la Torá no es únicamente producir personas justas, sino personas capaces de transformar el mundo.

Y este es el mensaje que conecta Parashat Nóaj con Rosh Jodesh Marjeshván.

Después de las festividades de Tishrei, cuando hemos estado espiritualmente protegidos dentro del arca de la santidad, llega el momento de salir al mundo.

No basta con sobrevivir al diluvio. Hay que construir un mundo nuevo.

La Torá describe una humanidad destruida por el jamás. Nuestra tarea es construir una humanidad sostenida por su contrario: el jesed, la bondad, junto con el tzedek y el mishpat, la justicia y el derecho.

Porque el verdadero triunfo sobre la violencia no es solamente que termine la destrucción, sino que vuelva a revelarse la imagen divina en el ser humano.

«Y recordaré Mi pacto» (Bereshit 9:15).

El arco iris que aparece después del diluvio anuncia que Hashem no ha renunciado a Su creación. Y nosotros tampoco debemos renunciar a la misión de perfeccionarla.

 

Jodesh tov. Que Marjeshván sea un mes de vida, protección, justicia y verdadera paz.







 


 

 

MELAVE MALKA NOAJ Y ROSH JODESH MAR JESHVAN

Se acostumbra contar, cada salida de Shabat, durante la comida de Melavé Malká, un relato jasídico sobre el Baal Shem Tov. Se considera una segulá para tener un buen sustento, tener hijos y recibir satisfacciones de ellos, disfrutar de una vida buena y larga y gozar de salud.

🔸DOS HISTORIAS DEL BAAL SHEM TOV QUE ILUMINAN EL ALMA Y RENUEVAN NUESTRAS FUERZAS PARA TODO EL AÑO🔸

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https://galeinai.org/2026/10/10/melave-malka-noaj-y-rosh-jodesh-mar-jeshvan/

PRIMERA HISTORIA

UN MATRIMONIO DISPUESTO DESDE EL CIELO

Meir, un jasid soltero y sumamente pobre, pasó las festividades de Tishrei en la corte de su Rebe, el Maguid de Mezritch, discípulo y continuador del camino del Baal Shem Tov.

Cuando llegó el momento de despedirse del Rebe después de las fiestas, entró en su habitación y le contó que no encontraba con quién casarse debido a su extrema pobreza. El Rebe lo despidió con una bendición:

—Ve en paz y acepta la primera propuesta de matrimonio que recibas.

De regreso a su casa, Meir se alojó en una posada rural y se sentó en un rincón junto a la chimenea encendida. Un grupo de bebedores del lugar reparó en él y comenzó a preguntarle quién era y qué hacía allí.

Cuando escucharon que acababa de regresar del Maguid de Mezritch y que este le había indicado aceptar la primera propuesta de matrimonio que recibiera, decidieron gastarle una broma. Uno de ellos se levantó de un salto y anunció:

—¡Mi hermana acaba de divorciarse, tiene una dote de cien rublos de plata y está aquí! ¡Arreglemos el casamiento enseguida!

En realidad, aquel hombre no tenía ningún parentesco con ella. La joven era hija del rico dueño de la posada y este en ese momento se encontraba fuera de casa.

Meir respondió con serenidad:

—Acepto.

El bromista corrió a la cocina y convenció a la ingenua joven, a quien había presentado como su hermana, de que representara el papel de esposa como una broma para aumentar las ventas de vodka. Ella aceptó.

El grupo festejó y brindó diciendo «¡Lejaim!». Después propusieron celebrar el matrimonio de inmediato. Cuando uno de ellos objetó que nadie sabía escribir una ketubá, el contrato matrimonial, Meir se ofreció a escribirla él mismo.

Tomaron un mantel blanco y lo ataron a cuatro palos de escoba para formar una jupá. Bajo ella, Meir desposó a la joven, que se reía, conforme a la ley de Moshé e Israel.

Después, los bromistas comenzaron a burlarse de él, a tironearle del sombrero e incluso a golpearlo. Meir escapó y pasó la noche en la cabaña de un no judío del pueblo.

Por la mañana regresó a la posada, justo cuando llegaba su acaudalado dueño, y lo saludó:

—¿Cómo estás, suegro?

La hija le explicó a su horrorizado padre que todo se había hecho por diversión y para aumentar las ganancias. Pero el padre comprendió las consecuencias halájicas de haber realizado los kidushín ante testigos.

Furioso, le dio una bofetada a Meir. Sin embargo, enseguida recobró la calma para evitar que su hija quedara aguná, sin poder volver a casarse.

Le ofreció a Meir veinte rublos de plata a cambio de un guet, el documento de divorcio religioso. Fue aumentando la suma una y otra vez, pero Meir se negó.

Le explicó al posadero que había actuado seriamente, siguiendo la indicación de su Rebe, y que no daría marcha atrás sin una instrucción expresa de él. Propuso que viajaran juntos a Mezritch.

Ante el Maguid, el posadero se quejó de aquel mendigo que había creído a unos bromistas y desposado a su hija. Ofreció cien rublos a cambio del guet.

El Rebe pidió hablar a solas con Meir. Cuando regresó, anunció al posadero que Meir aceptaba conceder el guet, pero con la condición de recibir mil rublos de plata.

El padre, asombrado, aceptó de inmediato.

Entonces el Maguid le dijo:

—Ha llegado el momento de que tu hija se case. Tengo una excelente propuesta: un joven estudioso y temeroso del Cielo, de buena familia. Pero tiene un solo inconveniente: es un mendigo de aspecto miserable.

El posadero respondió que aceptaría a cualquier persona que el Rebe recomendara.

—Entonces —concluyó el Maguid—, el asunto está resuelto. El novio propuesto tiene ahora mil rublos de plata que aportará al matrimonio: el dinero que acabas de darle. No hace falta un guet ni una nueva boda. Este es un matrimonio dispuesto desde el Cielo. Regresen a su casa y vivan felices.

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EL REBE NOS INSPIRA

"…Y más aún, y esto es lo principal: que se acreciente en la conciencia de todo el mundo, incluidas las naciones del mundo, el reconocimiento de la grandeza y las virtudes del pueblo de Israel, pues «Bereshit, por Israel» (el mundo fue creado por Israel y para Israel).

Asimismo, que se reconozca que la Tierra de Israel pertenece al pueblo de Israel. Y que todo esto llegue a su revelación plena, con la verdadera y completa Redención, cuando, además de las siete tierras que ya poseemos, recibamos también las tierras de los quenitas, los quenizitas y los cadmonitas.

(De la alocución del Rebe de Lubavitch, Shabat Parashat Bereshit, 5752 [1991-1992]).

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SEGUNDA HISTORIA

NO SEAN COMO EL CABALLO NI COMO LA MULA

Los tzadikim ocultos y los discípulos de nuestro maestro, el Baal Shem Tov, solían recorrer los caminos viajando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo. En cada lugar al que llegaban se acercaban a las personas sencillas y hablaban de las virtudes de los comerciantes del mercado y de los humildes artesanos.

El tzadik oculto Rabí Kehat, destacado discípulo del Baal Shem Tov, se encontraba una vez en el mercado durante un día de feria, caminando entre los comerciantes. Se encontró con un grupo de tratantes de caballos que habían venido a comprar y vender caballos y otros animales. Entonces escuchó que uno le decía a su compañero: «En Tehilim está escrito: “No sean como el caballo ni como la mula, que carecen de entendimiento”. El caballo piensa que le ponen un freno en la boca para que no se olvide de comer. Pero vos no seas así: ¡comprendé, usá tu entendimiento!».

Cuando Rabí Kehat le contó al Baal Shem Tov lo que había visto al recorrer el mercado y aquella conversación entre los dos comerciantes de caballos, el Baal Shem Tov se encendió de entusiasmo y entonó una melodía con una inmensa devoción.

Del libro Ner Israel. Del rabino Itzjak Ginsburgh

🖊️ Una reflexión personal

El caballo se comporta como un animal: incluso cuando le ponen un freno en la boca, continúa con su conducta animal y mastica el freno. Así está acostumbrado a actuar por naturaleza. Esto representa su incapacidad para comprender la señal y refrenarse.

El ser humano no es un caballo y puede comprender por sí mismo. Sin embargo, su alma animal se comporta como aquel caballo. La naturaleza del alma animal consiste en interpretar todo lo que hace o lo que sucede a su alrededor en función de sus propios intereses y necesidades. Pero esta alma tiene una particularidad: habita dentro de un ser humano.

La persona puede reflexionar y comprender que existe una profundidad, una dimensión oculta y una finalidad. Puede entender que cada uno de sus actos posee un significado elevado y trascendente, también en los mundos superiores y, especialmente, en este mundo.

Una mirada que reduce mis acciones a conseguir el pan y el queso de hoy sumerge a la persona en la pequeñez, en una visión estrecha, en la «animalidad». El animal es limitado en su esencia, mientras que el ser humano posee grandeza. La capacidad de refrenar esa naturaleza animal —que nos arrastra y nos engaña, llevándonos a mirar todo desde la pequeñez, a restarle importancia y a despreciarlo— amplía nuestra mirada, nuestra libertad de acción y el alcance de nuestros actos.

Cada acción, buena o mala, influye sobre la propia persona y sobre su entorno. Añade al mundo una energía que crece y genera ondas. A pesar del dolor que provocan una mala acción y sus consecuencias, «la medida del bien es mayor que la del castigo»: la influencia de hacer el bien empequeñece el mal cometido y prevalece sobre él.

Podemos decir que el mal siempre piensa en pequeño, como en el ejemplo del caballo, mientras que el bien piensa en grande. Por eso, finalmente, el bien vencerá.

El relato está dedicado a la elevación del alma del dulce niño Tzur Levaví Simjí, de bendita memoria. ❤️

Me alegrará recibir sus comentarios sobre el relato. 🙏 Este relato fue enviado al grupo «En las tiendas de los tzadikim — Relatos».

 

 

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❣️¡Una buena y bendecida semana!❣️

💎💎Para la elevación del alma de💎💎
Iosef Itzjak, hijo de Abraham y Shterna Sara