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lunes, 23 de marzo de 2026

5786 TZAV

 BS"D


TZAV   צַו

Levítico  6:1 - 8:36     Haftara:  Malaji 3:4-24

 

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PARASHAT TZAV – LA RECTIFICACIÓN DE LA DILIGENCIA

CUATRO NIVELES EN "TZAV"

"Ordena (Tzav) a Aarón y a sus hijos", Rashi explica: "La expresión 'Tzav' no significa sino diligencia (zerizut), de inmediato (miyad) y para las generaciones (ledorot). Dijo Rabí Shimón: las Escrituras necesitan dar diligencia especialmente en un lugar donde hay una pérdida financiera (jisrón kis)" [1].

Hay en el comentario de Rashi cuatro elementos:

A. "Tzav" como expresión de diligencia. Este es un concepto por sí mismo que se aprende en la Guemará [2] del versículo: "Y ordena (vetzav) a Josué, fortalécelo y dale valor" [3]. Es necesario urgir, fortalecer y dar valor a Josué bin Nun, quien cruza y conduce al pueblo de Israel a la Tierra de Israel para conquistarla.

B-C. "De inmediato" y "Para las generaciones". En la Guemará se aprende esto del versículo: "Desde el día en que el Eterno ordenó (tzivá) en adelante, por vuestras generaciones" [4]. (A pesar de que allí dice "tzivá" y no "tzav"). Pero en el Torat Kohanim [5] esto se aprende de otros dos versículos: del envío de los impuros fuera del campamento, donde se usa el término "tzav" [6], se aprende solo el asunto de "de inmediato"; y de un versículo adicional sobre las luminarias [7], donde dice "tzav" y también "por vuestras generaciones", se aprende el asunto de "para las generaciones". Por lo tanto, cada elemento es un concepto independiente: "De inmediato" y "Para las generaciones".

D. Las palabras de Rabí Shimón de que se requiere diligencia en un lugar donde hay una pérdida financiera, lo cual él aprende por lógica (sevará) y no de un versículo. Existe una disputa sobre si Rabí Shimón discute con el primer sabio (Tana Kama) o si añade a sus palabras; en cualquier caso, es un concepto independiente. Hay muchas interpretaciones sobre qué es esta "pérdida financiera", ya que aparentemente no hay pérdida para los sacerdotes al ofrecer el sacrificio perpetuo (Tamid). Algunos explican que se trata del cese del trabajo (lucro cesante), o que no comen de ello, entre otros.

Los cuatro niveles aquí son de acuerdo al Sod (el secreto), como dice el verso: "El secreto del Eterno (Sod Havayáh) es para quienes le temen". ¡Especialmente porque la palabra "Tzav" (צו) tiene el mismo valor numérico que "Sod Havayáh" (סוד הוי')! [8].

Tzav le-Tzav (Orden tras Orden)

Hay un versículo famoso en el Profeta: "Tzav le-tzav, tzav le-tzav" [9] —una alusión clara a que existen aquí cuatro niveles de "Tzav". De hecho, la expresión "Tzav le-tzav, tzav le-tzav" aparece dos veces en el mismo capítulo del Profeta. En toda la Torá, la palabra "Tzav" aparece siete veces, y tras estas siete veces aparece el versículo mencionado anteriormente: "Y ordena (Vetzav) a Josué"; sumando un total de siete "Tzav" más un "Vetzav", que corresponden a "Tzav le-tzav, tzav le-tzav" y otra vez "Tzav le-tzav, tzav le-tzav".

Además de las 7 veces que aparece "Tzav" en la Torá, hay 7 veces "Tzav" en el Tanaj (Profetas y Escritos), aludiendo a las "siete y siete boquillas" (shiv’ah ve-shiv’ah mutzakot) mencionadas respecto a la Menorá, siendo que uno de los "Tzav" está escrito precisamente sobre las luminarias de la Menorá, de donde aprendemos el concepto de "para las generaciones".

El primero de todos estos mandatos es este "Tzav": "Ordena (Tzav) a Aarón". Si los siete "Tzavim" corresponden a las Sefirot (emanaciones), entonces este primer "Tzav" es Jésed (Bondad): Aarón, el Cohen, el hombre de bondad.

Las cuatro interpretaciones en el Secreto del Nombre (Sod Havayáh)

Los cuatro niveles aquí expuestos se sostienen cada uno por sí mismo:

  1. Primero está la "Diligencia" (Zerizut), que es un concepto independiente.
  2. Luego están "De inmediato" y "Para las generaciones", dos conceptos que se unen, aunque incluso según el sentido literal (Pshat) son dos cosas distintas.
  3. Finalmente, está la adición de Rabí Shimón: "Las Escrituras necesitan urgir más en un lugar donde hay una pérdida financiera". Las palabras de Rabí Shimón no se basan en un versículo, sino que pertenecen al aspecto de la Torá Oral (Torá she-be’al Pe); como se dice: "Maljut es la boca, a ella llamamos Torá Oral", el nivel de Maljut.

Volvamos al inicio: "La expresión 'Tzav' no significa sino diligencia". La esencia de la diligencia es la letra Yud (“י”) del Nombre de Dios (Havayáh). La Yud es Jojmá (Sabiduría), el destello, el rayo que brilla sobre el intelecto. Esta es la primera vez que aparece "Tzav" en la Torá y "todo sigue al inicio"; esta es realmente la cualidad del Cohen: "Los Cohanim son diligentes". ¿Y de dónde proviene la diligencia? Del destello del intelecto, de la luz —el "intelecto iluminado" en el lenguaje de la Cábala— que es Jojmá.

El segundo paso es "De inmediato" (Miyad): si me apresuro, conviene que comience "de inmediato" a ejecutar y aplicar aquello en lo que soy urgido. Este es el nivel de "dos compañeros que nunca se separan" (trin re'in de-la mitparshin le'almin); el "de inmediato" aquí representa a Biná (Entendimiento), que recibe de Jojmá.

Correspondencia con el Nombre de Dios (“י-ה-ו-ה”)

"Para las generaciones" (Ledorot) se corresponde con la Vav (“ו”) del Nombre Havayáh. A partir del entendimiento (Biná), debe surgir el estado de "de inmediato y para las generaciones", para que la "Madre" (Imá) dé a luz a las emociones (Midot).

  • Si aprendemos esto de dos versículos distintos: "De inmediato" proviene del versículo sobre el envío de los impuros fuera del campamento; entonces, "de ella se despiertan los juicios" (míneh dinín mit'arín), pues es necesario alejar la impureza para que el campamento permanezca siempre puro (la pureza reside en la "Madre"/Biná).
  • Si aprendemos "Para las generaciones" de las luminarias, entonces las siete velas —"Hacia el frente de la Menorá iluminarán las siete luminarias" [10]— representan las siete cualidades del corazón, el sentimiento en el alma que debe ser iluminado. "Para las generaciones" significa extender la luz a las emociones del corazón, para que cada cualidad, como una generación tras otra, brille con la luz de la diligencia del "Padre" (Abá/Jojmá).

Es muy bello notar que estos versículos siguen el orden “י-ה-ו” de la Torá como una secuencia continua: el Padre se une con la Madre (Diligencia de Inmediato) y entonces engendran a las "generaciones" (la descendencia). Las generaciones mismas son los vástagos de la unión entre la "Diligencia" y el "De inmediato".

"Pérdida financiera" (Jisrón Kis) pertenece aquí a Maljut (Reinado). Todo el propósito es extender la luz del Padre: primero unirse con la Madre, luego extender esa luz de la Madre a las emociones y, finalmente, incluso cuando existen obstáculos, intereses personales o egoísmo que impiden la diligencia en la acción, es necesario superarlos. Ese es el objetivo último de Maljut: "Las Escrituras necesitan urgir más en un lugar donde hay una pérdida financiera".

La rectificación de la pereza

Otra explicación de por qué la adición de Rabí Shimón pertenece específicamente a Maljut es que representa la rectificación de la pereza en el alma. La pereza deriva del elemento Tierra (Afar), como se explica en el Tania. Por ello, "el Texto debe urgir más en un lugar donde hay pérdida", pues es ahí donde el hombre tiende a la pereza. Todo el asunto aquí es rectificar la cualidad de la pereza, el elemento "tierra" en el ser humano.

Letra

Nivel de Tzav

Concepto Místico

י” (Yud)

"Tzav" como Diligencia

Jojmá (El destello inicial)

ה” (He)

"De inmediato"

Biná (La ejecución/Madre)

ו” (Vav)

"Para las generaciones"

Midot (Las emociones/Hijos)

ה” (He)

"Donde hay pérdida financiera"

Maljut (Acción/Rectificación de la pereza)

El Tana Kama y Rabí Shimón

Respecto a las palabras de Rabí Shimón, la mayoría de los comentaristas sostienen que él discute con el primer sabio (Tana Kama). Algunos sabios posteriores (Ajaronim) explican esto basándose en una disputa en el Tratado de Jaguigá [11]:

  • Rabí Eleazar sostiene que el sacrificio perpetuo (Tamid) no se ofreció durante los cuarenta años en el desierto (debido al reproche por el pecado del Becerro de Oro).
  • Rabí Akiva dice que el Tamid sí se ofreció en el desierto.

Si Rabí Shimón sigue a Rabí Eleazar, no podría decirse "de inmediato" respecto al sacrificio de la Olá (que es el contexto de nuestra Parashá), mientras que el Tana Kama sigue a Rabí Akiva y por eso incluye el "de inmediato". Además, la mayoría dice que para Rabí Shimón el término "Tzav" no implica "de inmediato", sino solo "diligencia". Esto confirma que "Diligencia" y "De inmediato" son conceptos separados.

Sin embargo, el Mizraji explica extensamente que no hay disputa, sino una adición: Rabí Shimón también sostiene que es "de inmediato y para las generaciones", pero añade el factor de la "pérdida financiera". Si realmente hubiera disputa, habría que decir que la interpretación de Rabí Shimón desciende directamente de la “י” (Jojmá) a Maljut, según el secreto de "El Padre fundó a la Hija" [12] (la diligencia del destello de la sabiduría baja directamente a la acción/tierra). Pero según el Mizraji, Rabí Shimón simplemente completa el secreto del Nombre Havayáh.

Notas al pie:

  1. [כב] De la grabación de la transmisión del 7 de Adar II, 5771. Sobre la explicación de Rashi de una forma distinta, ver Shaashuim Yom Yom, Parashat Tzav.
  2. [כג] Kidushín 29a: "Se enseñó en la escuela de Rabí Ishmael: Cada lugar donde se dice 'Tzav' no es sino diligencia, de inmediato y para las generaciones. Diligencia, como está escrito: 'Y ordena a Josué, fortalécelo y dale valor'. De inmediato y para las generaciones, como está escrito: 'Desde el día en que el Eterno ordenó en adelante por vuestras generaciones'".
  3. [כד] Deuteronomio 3, 28.
  4. [כה] Números 15, 23. La conexión de las guematrias de los dos versículos traídos en la Guemará da como resultado un número cuadrado, un ejemplo bellísimo de cómo los sabios conectan versículos para alcanzar la perfección de un cuadrado: "Vetzav et Yehoshua vejazkeju veamtzeju" + "Min jayom asher tzivá Havayáh veajala ledorotejem" = “2704” (“52^2”). Esto es el valor de la palabra Ben (Hijo, 52) al cuadrado, o 4 veces Havayáh (26) al cuadrado. En ambos versículos juntos hay 50 letras (el portal de la Nun), un cuadrado doble de “25” y “25”. En el primer verso hay 5 palabras y 22 letras. En el segundo hay 7 palabras y 28 letras (una estructura perfecta), por lo que se pide construirlo como un triángulo de 7. Todo esto se vincula con la profecía de Moisés en el concepto de "Zeh HaDavar".
  5. [כו] Torat Kohanim (Baraita de Rabí Ishmael), citado por los comentaristas de Rashi aquí.
  6. [כז] Números 5, 2.
  7. [כח] Levítico 24, 2-3.
  8. [כט] La palabra Tzav (צו) calculada mediante multiplicación de letras (Haka'ah): “Tzadi” (90) veces “Vav” (6) = “540”. Con el Kolel (la unidad), suma “541”, que es el valor de Israel. La diferencia entre el cálculo simple (“96”) y la multiplicación (“540”) es “444”, que equivale a Mikdash (Santuario) —una intención en los escritos del Arizal— y también equivale a la frase de los profetas: "Tzav le-tzav, tzav le-tzav".
  9. [ל] Isaías 28:10; ibid 28:13.
  10. [לא] Números 8:2.
  11. [לב] Jaguigá 6a-b.
  12. [לג] Zohar. "Abá yasad barta".
  13. [לד] Proverbios 3:19. "Bejojmá yasad aretz".

📖 Hoja de Estudio: Parashat Tzav y el Secreto de la Diligencia

Tema: La Rectificación del Alma a través del concepto de Tzav (Orden/Diligencia).

I. La Definición de Rashi: Los 4 Niveles de "Tzav"

El comentario de Rashi sobre el primer versículo de la Parashá ("Ordena a Aarón...") desglosa la palabra Tzav (צו) en cuatro dimensiones esenciales para el servicio divino:

  1. Diligencia (Zerizut): La actitud interna de prontitud y entusiasmo.
  2. De Inmediato (Miyad): La aplicación práctica instantánea, sin postergación.
  3. Para las Generaciones (Ledorot): La constancia y transmisión del precepto en el tiempo.
  4. Superación del Obstáculo (Jisrón Kis): Mantener la diligencia incluso cuando implica un costo personal o material (pérdida financiera).

II. Estructura Mística: El Nombre de Dios (“Havayáh”)

Cada nivel de la explicación de Rashi corresponde a una letra del Nombre Inefable, revelando cómo la "Diligencia" conecta todas las dimensiones del mundo.

Letra Divina

Atributo (Sefirá)

Concepto en la Parashá

Significado en el Alma

י” (Yud)

Jojmá (Sabiduría)

Tzav = Diligencia

El destello inicial de inspiración que nos impulsa a actuar.

ה” (He)

Biná (Entendimiento)

"De Inmediato"

El aterrizaje de la idea en un plan de acción concreto.

ו” (Vav)

Midot (Emociones)

"Para las Generaciones"

La luz que fluye desde el corazón hacia el futuro y hacia los demás.

ה” (He)

Maljut (Acción)

"Donde hay pérdida"

La rectificación de la pereza (elemento Tierra) en el mundo físico.

III. El Secreto Numérico (Guematria)

El texto nos revela una conexión profunda entre el mandato y la divinidad:

  • Tzav (צו) = “102”
  • Sod Havayáh (סוד הוי') = “102” ("El Secreto del Eterno")

Conclusión: Ser "diligente" no es solo una cuestión de rapidez física; es la clave para revelar los secretos más profundos de la conexión con Dios. La rapidez rompe las barreras del ego y la materia.

IV. Reflexión para Shabat HaGadol

El Shabat anterior a Pésaj se llama HaGadol (El Grande). Al igual que en la Parashá Tzav, se nos pide una preparación activa.

  • El desafío: Así como los sacerdotes debían cuidar el fuego del altar sin interrupción, nosotros debemos cuidar nuestra "llama interna".
  • La pregunta: ¿Qué "pérdida" (comodidad, tiempo, ego) me está impidiendo actuar con diligencia en mi crecimiento espiritual hoy?

"El secreto del Eterno es para quienes le temen..." (Salmos 25:14)

Dato curioso: La palabra Tzav multiplicada por sus letras (“90 VECES 6”) más la unidad (“+1”) equivale a Israel (“541”). La esencia de Israel es la diligencia en el precepto.


LECTURA DE LA TORÁ TZAV

ORDENA A LOS COHANIM PORQUE SON

LOS MÁS DILIGENTES, RÁPIDOS Y AMANTES




https://youtu.be/Z3lkzNrMtXM

Para el lunes 5 de Nisán, la lectura de la Torá (que corresponde a la parashá de la semana, Tzav) se divide en la Segunda Aliá.

En esta sección, la Torá continúa detallando las leyes de los sacrificios, enfocándose hoy específicamente en el Sacrificio de Ascensión (Olá) y el Sacrificio de Ofrenda de Grano (Minjá).

1. Levítico 6:4 - 6:11

La lectura de hoy comienza describiendo el servicio continuo en el Altar (Mizbeaj):

  • El Cambio de Vestiduras (6:4): El Cohen (sacerdote) debe quitarse sus ropas sagradas y ponerse otras vestiduras más sencillas para sacar las cenizas fuera del campamento. Esto nos enseña que incluso en las tareas más humildes, hay santidad.
  • El Fuego Perpetuo (6:5-6): "El fuego sobre el altar arderá en él; no se apagará". El Cohen debía poner leña cada mañana. La Torá enfatiza: "Un fuego continuo arderá sobre el altar; no se apagará".
  • La Ofrenda de Grano (Minjá) (6:7-11): Se detallan las leyes de la ofrenda de harina. El Cohen toma un puñado (Kometz) para quemar en el altar, y el resto lo comen los Cohanim en un lugar santo (el atrio del Tabernáculo), horneado sin levadura (Matzá).

2. ENSEÑANZAS PARA PÉSAJ (CONEXIÓN CON EL 5 DE NISÁN)

Estamos a solo 10 días de Pésaj, y la lectura de hoy tiene conexiones directas:

  • La Matzá: La lectura de hoy menciona explícitamente que la sobra de la ofrenda de grano "no se horneará con levadura" (6:10). Esto refuerza nuestra preparación mental para la prohibición del Jametz.
  • El Fuego Interior: El Rebe de Lubavitch explica que el "Fuego Perpetuo" representa el entusiasmo por Dios que cada judío debe tener en su corazón. Incluso cuando estamos ocupados limpiando la casa o trabajando, ese fuego interno nunca debe apagarse.

3. El "Nasí" del día (5 de Nisán)

Como vimos anteriormente, cada uno de los primeros 12 días de Nisán leemos sobre un príncipe. Hoy, 5 de Nisán, corresponde a:

  • Tribu: Shimón (Simeón).
  • Príncipe: Shelumiel ben Zurishadái.
  • Lectura: Números 7:36-41.

Resumen para tu meditación de hoy:

La lectura de la Parashá Tzav nos recuerda que el servicio a Dios requiere constancia (el fuego que no se apaga) y humildad (el cambio de ropas para limpiar las cenizas). Al prepararnos para Pésaj, buscamos que nuestra "limpieza externa" de la casa coincida con una "limpieza interna" de las cenizas del ego en nuestro corazón.

Aquí tienes el texto para recitar hoy, 5 de Nisán, correspondiente al príncipe de la tribu de Shimón (Simeón): Shelumiel ben Zurishadái.

Al igual que ayer, esta lectura atrae la "luz" específica de esta tribu hacia tu servicio espiritual.

1. LECTURA DEL NASÍ (NÚMEROS 7:36-41)

"El quinto día, el príncipe de los hijos de Shimón, Shelumiel hijo de Zurishadái.

Su ofrenda fue: un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, según el siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda de cereal; una cuchara de diez siclos de oro, llena de incienso; un novillo, un carnero, un cordero de un año para holocausto; un macho cabrío para expiación; y para sacrificio de paz: dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Shelumiel, hijo de Zurishadái."

2. La Plegaria Especial (Yehi Ratzón)

"Sea Tu voluntad, Señor mi Dios y Dios de mis padres, que si yo, Tu siervo, soy de la tribu de Shimón, cuya sección del Nasí he leído hoy en Tu Torá, que brille sobre mí toda la iluminación de las chispas santas y las luces sagradas que están incluidas en la santidad de esta tribu, para entender e iluminar en Tu Torá y en el temor a Ti, para hacer Tu voluntad todos los días de mi vida."

3. El significado espiritual de Shimón (Simeón)

La palabra Shimón viene de la raíz Shama (escuchar).

  • El desafío: En la historia bíblica, Shimón a veces actuó con impulsividad (como en el caso de Diná).
  • La rectificación: El nombre Shimón representa la capacidad de escuchar profundamente. No solo oír sonidos, sino "escuchar" la voluntad de Dios detrás de los eventos de la vida cotidiana.
  • Conexión con Pésaj: Antes de salir de Egipto, el pueblo tuvo que "escuchar" la promesa de redención a pesar de la dura esclavitud. Hoy pedimos la fuerza para que nuestros oídos espirituales estén abiertos y no nos dejemos llevar por la "impulsividad" del ego (el Jametz).

Un detalle del "Fuego Perpetuo" de la Parashá Tzav de hoy:

Como leímos hoy en la sección de Tzav, el fuego del altar no debía apagarse nunca. Los sabios explican que este fuego consumía incluso las cenizas. De la misma manera, la tribu de Shimón nos enseña a usar nuestro "fuego" emocional para transformar incluso los aspectos más toscos de nuestra personalidad en santidad.

DVAR MALJUS: JAMETZ Y MATZÁ

PARASHÁ TZAV – SHABAT HAGADOL 10 DE NISAN 5735 - 1975

Discurso Jasídico del Rebe de Lubavitch

EL SECRETO DE LAS LETRAS

Tanto el Jametz como la Matzá están compuestos por los mismos ingredientes: harina y agua. Sin embargo, la gran diferencia es que el Jametz se infla (fermenta), mientras que la masa de la Matzá no lo hace.

En el plano espiritual:

  • El Jametz simboliza el egocentrismo y el orgullo (Ieshut).
  • La Matzá representa la anulación del ego y la humildad (Bitul). Por esta razón, la Matzá es llamada "Pan de Pobreza" (Lejem Oni).

LA DISTINCIÓN EN LA ESCRITURA: ח VS ה

Esta diferencia también se refleja en las propias palabras: Jametz (חמץ) y Matzá (מצה). La distinción radica únicamente en las letras Jet (ח) y Hei (ה). Aunque a simple vista son muy similares, su significado es radicalmente distinto:

  1. La letra Jet (ח): Está completamente cerrada por tres lados.
  2. La letra Hei (ה): Tiene una pequeña abertura en la parte superior.

LA APERTURA DE LA TESHUVÁ

En la Torá encontramos la palabra "apertura" (Petaj) en el versículo: "El pecado acecha a la puerta (Petaj)". Esto alude a una persona en una situación donde el error está a su entrada.

En la letra Hei (ה), existe una abertura hacia abajo (que representa la posibilidad de caer en el pecado), pero también posee esa pequeña abertura superior. Esto simboliza que el hombre siempre tiene una "salida" para escapar de su estado anterior y hacer Teshuvá (retorno/arrepentimiento).

Por el contrario, en la letra Jet (ח) del Jametz, no hay apertura superior; el orgullo hace que la persona sea incapaz de liberarse de su condición o de reconocer que necesita cambiar.

EL ORGULLO COMO OBSTÁCULO

Cuando una persona posee el espíritu de la Matzá (humildad), incluso si llega a pecar, comprende que debe rectificar su camino. Pero si se siente como el Jametz (inflado de orgullo), ni siquiera entiende que debe hacer Teshuvá.

Debido a su arrogancia, siempre justifica sus actos y encuentra excusas para explicar por qué todo lo que hace está bien. Incluso si entiende que no actuó correctamente, tendrá excusas para demostrar que no fue su culpa, perdiendo así la capacidad de reparar el daño. Esto no solo aplica después de cometer un error, sino también ante el cumplimiento de una Mitzvá (precepto).

EL EJEMPLO DE LA TZEDAKÁ (CARIDAD)

Un ejemplo de esto se encuentra en el cumplimiento de la caridad. El Talmud relata que el malvado Turnus Rufus le preguntó a Rabí Akiva: "Si vuestro Dios ama a los pobres, ¿por qué no los alimenta Él mismo?". Rabí Akiva le respondió que Dios lo hace así para dar mérito a quien entrega la caridad.

  • EL HOMBRE ORGULLOSO (EGO-IESHUT): Utiliza la pregunta de Turnus Rufus como una excusa para evadir la Mitzvá. Siente que todo lo que posee le pertenece solo a él por derecho.
  • EL HOMBRE HUMILDE (BITUL): Hace un balance sincero consigo mismo. Comprende que debe compartir con otros lo que Dios le ha otorgado. Como explicó Rabí Akiva: aunque un rey esté enojado con su hijo y le prive de sustento, si un amigo del rey viene y alimenta al hijo, el rey se alegrará, pues, después de todo, sigue siendo su hijo.

Esta es la diferencia fundamental entre quien vive bajo el concepto del Jametz y quien vive bajo el concepto de la Matzá en todos los aspectos de la vida espiritual.

Fuente: Adaptado de Likutey Sijot, Vol. 1, pág. 129 en adelante.

 

 

 

 

 

Resumen de la Clase:

  1. Parashat Tzav: El servicio diligente en el Santuario.
  2. Shabat HaGadol: La preparación activa para la redención.
  3. Hagadá de Pesaj: La mecánica mística de cómo nuestras palabras y pensamientos rompen las cadenas del exilio y atraen la esencia eterna de Dios ().

La "Hagadá" (el relato) es la herramienta que nos permite tomar el "Aquel" (el Dios oculto en el exilio) y transformarlo en un "Esto" (una presencia divina palpable). Al hacer esto con diligencia (Zerizut), como vimos en Parashat Tzav, apresuramos la redención donde "toda carne verá" la gloria de Dios.

El Secreto de "Hagadá": El Pensamiento y el Habla

En la fiesta de Pesaj, cada año, recitamos el versículo: "Y le contarás (Vehigadata) a tu hijo en aquel día, diciendo: Es por esto que el Eterno hizo por mí cuando salí de Egipto" [1]. Rashi explica: "Es en favor de que yo cumpla Sus mandamientos, tales como este Pesaj, esta Matzá y este Maror" [2].

Este versículo es el eje central de la Hagadá de Pesaj [3]. El nombre mismo de "Hagadá" proviene del precepto bíblico "Vehigadata lebinjá" ("Y le contarás a tu hijo"). Se trata de una mitzvá de relatar la salida de Egipto de forma verbal, pues no basta con solo recordarlo en el pensamiento [4]. Incluso si uno no tiene un hijo, debe preguntarse a sí mismo o decírselo a su esposa [5].

La paradoja gramatical: Ocultamiento y Revelación

Debemos profundizar en la estructura de este versículo. Existe una dificultad gramatical:

  1. "En aquel día" (Ba-yom ha-hu): El término "Aquel" es lenguaje de tercera persona (el "él"), lo cual alude a algo oculto y trascendente.
  2. "Por esto" (Ba-avur ze): El término "Esto" es lenguaje de primera persona (presente), lo cual alude a algo revelado y tangible (como cuando señalamos la Matzá frente a nosotros).

¿Cómo pueden coexistir en un mismo asunto el "ocultamiento" y la "revelación"? Además, ¿cuál es el contenido interno de la expresión "Hizo el Eterno por MÍ"? ¿Por qué la Torá precisa decir "por mí" y no simplemente "hizo el Eterno"?

El Habla en el Exilio y la Redención

El Tzemaj Tzedek [6] (quien ascendió a lo alto el 13 de Nisán de 5626/1866) explica que la salida de Egipto fue, en esencia, la liberación del Habla [7].

En la Cabalá se explica que en Egipto el "Habla" estaba en el exilio. Moisés representa la Voz (Kol), mientras que Aarón representa el Habla (Dibur). Durante el exilio, la voz y el habla estaban separados; por eso Moisés decía: "¿Cómo me escuchará el Faraón, si soy torpe de labios?". La voz de Moisés era un sonido sin articulación (un potencial oculto), mientras que el habla estaba bloqueada.

Esta separación terminó en la entrega de la Torá en el Sinaí, donde dice: "Y Dios habló todas estas palabras". En ese momento, la Voz y el Habla se unieron en perfección. El habla es lo que revela al otro lo que está oculto y escondido en la mente y el corazón de la persona [8].

Del mismo modo, en la profecía de Isaías sobre la redención final, se dice: "Y se revelará la gloria del Eterno, y toda carne verá conjuntamente que la boca del Eterno ha hablado" [9].

Notas al pie:

  1. Éxodo 13:8. Este es el versículo base para la obligación de narrar la historia de la salida de Egipto a las nuevas generaciones.
  2. Comentario de Rashi ad loc. Rashi enfatiza que el "esto" se refiere a los elementos físicos del Seder que están presentes frente a nosotros.
  3. El texto menciona la estructura de la Hagadá, específicamente la sección que precede al "Hallel".
  4. Basado en las enseñanzas de Jabad y el Maguid de Mezritch, donde se explica que el pensamiento pertenece al mundo de la ocultación y el habla al de la revelación.
  5. Pesajim 116a. La obligación de la narración es universal, independientemente de si hay niños presentes.
  6. Rabí Menajem Mendel Schneersohn, el tercer Rebe de Jabad. Su obra "Tzemaj Tzedek" sobre la Hagadá analiza la liberación de la palabra (Pesaj = Pe Sáj, "la boca que habla").
  7. Zohar, Parashat Vaerá. Explica el concepto de Galut HaDibúr (el exilio del habla).
  8. El habla actúa como un puente entre el "Aquel" (el pensamiento oculto del Creador) y el "Esto" (la realidad revelada).
  9. Isaías 40:5. Versículo que conecta la redención futura con la revelación total de la palabra divina en la materia física.

 

 La Revelación del Habla en la Redención

El habla es la palabra de Dios que vivifica a todos los seres creados. Durante el tiempo del exilio, esta fuerza vital no es visible de forma revelada. Sin embargo, en el futuro [9] se manifestará ante los ojos de todos.

El texto compara el estado del habla en el exilio con la profecía de Isaías: "Como oveja delante de sus trasquiladores..." [10]. Así como la oveja permanece en silencio mientras le quitan la lana, la fuerza vital divina en el exilio está "callada", no emite una voz perceptible. Como dice el Salmo: "Para Ti, el silencio es alabanza".

Aunque el mundo fue creado y se mantiene mediante las "Diez Expresiones" (Maamarot), en la actualidad el Creador no es evidente ni reconocido a simple vista a través de la creación. Esto se debe a los ocultamientos y contracciones (Tzimtzumím) que ocultan la vitalidad divina. Durante el largo exilio de Egipto, el habla divina estuvo en un estado de ocultamiento absoluto. Por ello, el mandamiento de "Contarás a tu hijo" (Vehigadata) tiene como fin revelar esa vitalidad oculta.

El Secreto de la palabra "Hagadá" (Gimel-Dalet)

El Admur Tzemaj Tzedek explica [11] que la palabra "Vehigadata" (והגדת) comparte la misma raíz que el término usado por Jacob cuando llamó a sus hijos [12]: "Reuníos y os contaré (veaguida) lo que os ha de acontecer..." [13].

El Zohar explica que el término Agadá (contar/relatar) encierra el Secreto de la Sabiduría (Sod HaJojmá). Este secreto reside en la conexión entre las letras Guímel ($\text{\cjheb{g}}$) y Dálet ($\text{\cjheb{d}}$):

  • La Guímel representa al dador (Gomel Jasadim - quien otorga bondad).
  • La Dálet representa al pobre (Dal), aquel que no tiene nada propio.

Místicamente, la Guímel simboliza a Zeir Anpín (las seis emociones superiores) y la Dálet simboliza a Maljut (la soberanía/el habla), que se describe como "una luna que no tiene luz propia" [15].

Cuando la Guímel se une con la Dálet sin separación, se alcanza la perfección. El acto de la Hagadá en la noche de Pesaj no es solo una narración histórica; es un unificación mística (Yijud). Al relatar la salida de Egipto, estamos "atrayendo" la luz de las emociones superiores (Guímel) hacia el habla y la acción (Dálet/Maljut).

El Maná y la palabra "Gad"

El texto concluye vinculando esto con el Maná, del cual la Torá dice que era como la "semilla de cilantro" (Zera Gad) [16]. Rashi explica que era redondo como una semilla. Místicamente, el Maná representa el alimento que viene directamente de un nivel espiritual elevado donde la bondad (Guímel) se entrega con abundancia a la vasija receptora (Dálet).

Al cumplir con "Vehigadata lebinjá", activamos esta misma estructura: el padre (el que otorga/Guímel) transmite la luz de la redención al hijo (el que recibe/Dálet), logrando que la "Voz" y el "Habla" se unan de nuevo, rompiendo el silencio del exilio.

Notas al pie:

  1. Referencia a la Redención Final (Gueulá Amitit vehaShlemá).
  2. Isaías 53:7. Metáfora del silencio ante el sufrimiento o el ocultamiento.
  3. En su discurso jasídico (Maamar) sobre la Hagadá de Pesaj.
  4. Génesis 49:1.
  5. El Zohar (Vayejí) destaca que Jacob quería revelar "el final de los días", pero la presencia divina se apartó momentáneamente, obligándolo a hablar de forma velada a través del "Secreto de la Sabiduría".
  6. Tratado de Shabat 104a. Donde se explica el significado de las letras Guímel y Dálet como Gomel Dalim (benefactor de los pobres).
  7. Concepto fundamental en Jasidut sobre la Sefirá de Maljut, que recibe todo de las Sefirot superiores.
  8. Éxodo 16:31. "Y la casa de Israel lo llamó Maná; y era como semilla de cilantro (Gad), blanco...".
  9. La palabra Gad ($\text{\cjheb{gd}}$) está formada precisamente por la Guímel y la Dálet, simbolizando la unión perfecta de la provisión divina.

 Esta sección final del texto profundiza en la mecánica de la unificación mística y cómo la luz de la sabiduría más elevada desciende hasta los niveles más bajos de la existencia, personificados en los "Cuatro Hijos" de la Hagadá.

La Unificación del "Padre" y la "Hija" (Yijud Abá ve-Barta)

El acto de la Hagadá (el relato) provoca una unificación interna entre la Guímel (el dador) y la Dálet (el receptor). En términos de las Sefirot, esto representa la conexión entre Yesod (el fundamento, la última de las emociones de Zeir Anpín) y Maljut (la soberanía/el habla).

A través de este flujo, el habla —que en el exilio estaba desconectada— se vincula nuevamente con su raíz en la Jojmá (Sabiduría) [18]. El texto subraya que cuando la Torá dice "Vehigadata lebinjá" (Y le contarás a tu hijo), se refiere a que la revelación del habla superior se extiende hasta el nivel del "Hijo". Esta "extensión" no es un proceso ordinario de causa y efecto, donde la luz se degrada al bajar de nivel, sino que es una proyección de la esencia misma del nivel más alto (Abá / Padre) hacia el más bajo.

"Yo y no un Ángel": La intervención directa

El texto cita al Alter Rebe (fundador de Jabad) en Likutei Torá para explicar por qué la salida de Egipto requirió la presencia directa de Dios ("Yo y no un ángel").

  • Egipto era un lugar de impureza extrema.
  • Un "ángel" o un "emisario" solo puede transmitir una luz que ya ha pasado por el sistema de niveles (Seder HaHishtalshelut), perdiendo intensidad en cada paso.
  • Para rescatar a Israel de Egipto, se necesitó la Luz de Abá (la fuente de la Sabiduría de Atzilut), que está por encima de cualquier intermediario. Esta luz es la que permite que lo más elevado toque lo más bajo sin interrupciones.

Los Cuatro Hijos y los Cuatro Mundos

El texto conecta el precepto de "Vehigadata lebinjá" con los Cuatro Hijos de la Hagadá, quienes representan los cuatro mundos de la creación [21]:

Hijo

Mundo

Explicación Mística (Pri Etz Jayim)

Sabio (Jajam)

Atzilut (Emanación)

Representa la Sabiduría pura y la cercanía total a Dios.

Taimado/Simple (Tam)

Briá (Creación)

Representa el intelecto puro pero sencillo.

No sabe preguntar

Yetzirá (Formación)

Recibe su luz del mundo de Briá.

Malvado (Rashá)

Asiyá (Acción)

El nivel más bajo, donde las "cáscaras" (Klipot) tienen más fuerza.

El Secreto de la Curación Espiritual: El texto de los escritos del Arizal [23] menciona algo fascinante: el mundo de Asiyá (el más bajo) necesita recibir luz directamente de Atzilut (el más alto), porque la luz de los mundos intermedios no es suficiente para vencer la oscuridad de este mundo físico. Por eso, el precepto de "Vehigadata" (basado en la Sabiduría/Jojmá) se aplica especialmente al hijo que "no sabe preguntar", para abrir su boca y conectar su alma directamente con la fuente divina.

Notas al pie:

  1. En Jasidut se explica que "El Padre (Abá/Jojmá) fundó a la Hija (Barta/Maljut)".
  2. Basado en el concepto de que la Hagadá es una continuación de la Sabiduría Divina.
  3. Explicación sobre la diferencia entre la "Luz Interna" (Pnimiyut) y la "Luz Externa" (Jitzoniyut) en las unificaciones.
  4. La Hagadá dice: "Respecto a cuatro hijos habló la Torá".
  5. Cada hijo requiere un versículo y una respuesta diferente según su raíz espiritual.
  6. Pri Etz Jayim, Shaar Hagadá.
  7. El Rebe de Jabad (en su discurso de 11 de Nisán de 5735/1975) explica que la Sabiduría (Jojmá) debe descender hasta el nivel más bajo para que incluso el que "no sabe preguntar" sea redimido.

 Esta sección final del discurso del Tzemaj Tzedek aborda el propósito espiritual del exilio y cómo el esfuerzo de buscar a Dios en la oscuridad genera una revelación mucho más potente que la que existe en tiempos de claridad.

El "Efecto Palanca": Elevar desde lo más bajo

El texto cita una parábola del Alter Rebe (Torá Or) sobre cómo levantar una estructura pesada:

  • Si quieres elevar las paredes de una casa, debes colocar la palanca (lever) bajo la viga más baja. Al elevar la base, todo lo que está arriba se eleva automáticamente.
  • Del mismo modo, el alma descendió a este cuerpo físico (el nivel más bajo, comparable a lo "inanimado") para elevarlo. Al refinar la materia más densa, todos los niveles espirituales superiores que están ligados a ella también alcanzan una elevación sin precedentes. Por eso el hombre es llamado Medaber (el que habla), porque su función es "conducir" (yedaber) y elevar a toda la creación a través de su servicio.

La Paradoja: El Ocultamiento que genera Revelación

Al principio se preguntó por qué el versículo mezcla la tercera persona ("En aquel día", oculto) con la primera persona ("Por esto", revelado). El texto explica:

  1. El Ocultamiento (BaIom hahu): En el exilio, Dios se oculta. El término "Aquel" (Hu) alude a una distancia. Esto se compara con un padre sabio que se esconde de su hijo para probar la inteligencia de este. El padre quiere que el hijo lo busque; el ocultamiento no es para separarlos, sino para que el hijo desarrolle su propio deseo y sabiduría al buscarlo.
  2. La Revelación (Ze / "Esto"): Cuando el judío busca a Dios precisamente desde el ocultamiento del exilio, el esfuerzo transforma la oscuridad en luz. Entonces se cumple la profecía: "He aquí, ESTE (Ze) es nuestro Dios, en quien hemos esperado" [26]. El "Esto" representa una claridad tal que se puede señalar con el dedo.

El Secreto de la Luna y la Unión Final

El texto conecta esto con el precepto de la Luna Nueva (Hajodesh haze). El nacimiento de la luna representa la unión del Sol (Zeir Anpín / lo masculino) y la Luna (Maljut / lo femenino).

  • Al igual que la luna desaparece antes de renovarse, el exilio es el momento de desaparición que precede a la gran luz.
  • El final del versículo: "Hizo el Eterno por MÍ" (Asá Havayáh LÍ). Los sabios enseñan que el término "Lí" (Mí/Para Mí) indica algo que nunca cesa, ni en este mundo ni en el venidero.

 

Notas al pie:

  1. Explicación sobre la transición gramatical de lo oculto a lo revelado.
  2. Isaías 25:9. "Y se dirá en aquel día: He aquí, este es nuestro Dios...".
  3. Referencia al Sheláh HaKadosh sobre la importancia de despertar el deseo de Dios en tiempos de tribulación.
  4. Likuté Torá, Parashat Shelaj.
  5. El proceso de buscar a Dios en el exilio se llama Bikaush (Búsqueda).
  6. Concepto de Teshuvá (Arrepentimiento) por amor, donde las transgresiones se transforman en méritos.
  7. La "Luz que proviene de la oscuridad" tiene una cualidad superior a la luz constante.
  8. Éxodo 12:2. "Este mes será para vosotros el principio de los meses".

 

La Eternidad de lo Divino: El Secreto de "Lí" (Para Mí)

El texto concluye citando el Midrash sobre la palabra hebrea Lí (לי - Para Mí), que aparece en numerosos contextos sagrados:

"En todo lugar donde está escrito , no se mueve (no cesa) ni en este mundo ni en el mundo venidero. Sobre los Cohanim (Sacerdotes) está escrito: 'Y me servirán a Mí'; sobre los Levitas: 'Y los Levitas serán para Mí'; sobre Israel: 'Porque para Mí son los hijos de Israel'; sobre la ofrenda: 'Y tomarán para Mí una ofrenda'; sobre los primogénitos: 'Porque Mí es todo primogénito'; sobre el Sanedrín: 'Reúneme (para Mí) a setenta hombres'; sobre la Tierra de Israel: 'Porque Mía es toda la tierra'; sobre Jerusalén: 'La ciudad que elegí para Mí'; sobre el reinado de David: 'Porque he visto entre sus hijos un rey para Mí'; sobre el Templo: 'Y me harán a Mí un Santuario'; sobre el Altar: 'Un altar de tierra harás para Mí'; sobre los sacrificios: 'Cuidaréis de ofrecerme (a Mí)'; sobre el aceite de la unción: 'Aceite de unción sagrada será este para Mí'. Por lo tanto, el término indica algo que es eterno y nunca cambia" [33].

El Triunfo sobre el Exilio

Esta eternidad es el resultado de la unificación mística de la Sabiduría (Jojmá). Cuando tomamos el "Aquel" (Hu - el ocultamiento del exilio) y lo transformamos en un "Esto" (Ze - la revelación de la fe), generamos una luz que no puede ser apagada.

Cuando una persona vence su inclinación al mal y hace Teshuvá (arrepentimiento), sus transgresiones voluntarias se transforman en méritos. Esta luz, que nace precisamente de la oscuridad del exilio, es inmutable. Una vez que el judío ha salido de su "Egipto" personal (sus limitaciones y bloqueos), ya no vuelve a su estado anterior; la redención se vuelve eterna.

La Salida de todas las Limitaciones

La Hagadá nos enseña que la salida de Egipto (Yitziat Mitzráim) es, en realidad, la salida de todos los límites (pues Mitzráim comparte raíz con Metzarím, "estrecheces").

  • El servicio a Dios basado en capacidades limitadas o tiempos específicos puede cesar.
  • Pero el servicio que proviene de la esencia del alma (el nivel de "Aní Havayáh lo shanití" - Yo soy el Eterno, no he cambiado) está por encima del tiempo y el espacio. Esta es la luz que "no se mueve jamás".

Epílogo: La Sabiduría para los Niños y la Llegada del Mashíaj

El texto finaliza vinculando la palabra "Le-binjá" (A tu hijo/niño) con una profecía sobre los tiempos del Mashíaj. Se explica que hacia el final del exilio, incluso los "niños" (aquellos con menos conocimiento o los más jóvenes) podrán encontrar y comprender los secretos más profundos de la Sabiduría de la Torá (Sitri Jojmá) [34].

Esto se cumple a través de la difusión de las fuentes internas de la Torá (el Jasidismo). Como el Baal Shem Tov relató en su famosa carta sobre su ascenso de alma:

"Pregunté al Rey Mashíaj: '¿Cuándo vendrás, mi señor?'. Y él me respondió: 'Cuando tus manantiales se difundan hacia afuera'" [35].


Notas al pie finales:

  1. Vayikra Rabá 2:2. El concepto de que lo que es "para Dios" es eterno.
  2. Zohar. Referencia a que en la generación previa al Mashíaj, los secretos de la Torá serán accesibles para todos.
  3. Iguéret HaKodesh del Baal Shem Tov. La condición para la redención es la difusión de la sabiduría interior de la Torá (los manantiales) a los lugares más alejados (hacia afuera).

 

 

 

 




MELAVE MALKA TZAV SHABAT HAGADOL

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🔸Relato jasídico para la salida de Shabat🔸
🍷🕯🌿Para compartir y reflexionar🌿🕯🍷

Existe una hermosa costumbre de contar, cada sábado por la noche durante la comida de Melavé Malka, un relato jasídico del Baal Shem Tov.
Esta práctica es una segulá para una buena provisión, para tener hijos y satisfacción de ellos, para una vida larga y plena, y para salud.


📖 REFLEXIÓN PARA LA SEMANA Frente a los desafíos del mundo actual, la parashá nos enseña que el fuego del altar debe arder siempre. Nuestra Emuná no debe depender de las circunstancias externas, sino de esa conexión interna y constante que cultivamos paso a paso.

Que en este Shabat HaGadol, el fuego de nuestra alma brille con más fuerza que nunca, preparándonos para una salida de Egipto personal y colectiva, con salud, vigor (meretz) y alegría.

¡Jodesh Tov, Shabat Shalom y una semana de preparación luminosa! 🌿✨

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 EL VINO DEL BAAL SHEM TOV Y LA LECCIÓN DE LA ORACIÓN

Una vez, el santo Baal Shem Tov pidió que le trajeran un vino kosher supervisado, distinguido con todas las perfecciones (hidurim), de la región de Besarabia. Como en todos los movimientos del Baal Shem Tov, esta misión tenía un sentido oculto. El encargo recayó sobre su alumno, Rabí David de Mikolayev.

Rabí David aceptó la tarea con gran temor y reverencia (BeDejilu uRejimu). Viajó a la ciudad de Talneshti para cumplir el deseo de su maestro. Durante dos meses se quedó allí, vigilando personalmente cada detalle de la producción: desde la compra de las uvas hasta el prensado y el almacenamiento, asegurándose de que solo judíos temerosos de Dios realizaran el trabajo.

Sentía una responsabilidad inmensa, como si un rey le hubiera encomendado la misión más importante de su vida. Cuando llegó el día de trasladar el barril a Mezhibuzh, Rabí David estaba profundamente emocionado por haber terminado la labor, pero también tenso por la dificultad del viaje en pleno invierno, con caminos llenos de lodo, nieve y tormentas.

Finalmente, el carruaje llegó a Mezhibuzh. Rabí David se sentía dichoso. Mientras cruzaba las calles de la aldea, miraba al cielo agradeciendo a Dios por el éxito de su misión. Empezó a imaginar con alegría cómo el Baal Shem Tov lo miraría con gratitud por haber cumplido el encargo a la perfección…

De repente, ocurrió un percance.

Frente al carruaje se interpuso un soldado gigante montado a caballo. “¡Detente! Abre el barril para una inspección”, ordenó. “El gobernador no permite entrar licor de otros distritos”.

Rabí David, aterrado, exclamó: “¡No toques mi barril! No es licor, es vino puro para mi maestro. No estoy violando ninguna ley”. Pero el soldado no escuchó. Saltó del caballo, abrió la tapa del barril, miró el vino cristalino y metió su dedo para probar el sabor.

“Es cierto”, confirmó el soldado, “es vino puro y no licor. Puedes seguir tu camino”.

Rabí David quedó devastado. Al tocarlo un gentil, el vino se volvió Yayin Nesaj (vino no apto para el consumo judío). Meses de esfuerzo, cuidado y vigilancia se perdieron a escasos metros de la casa del Baal Shem Tov.

Al ver a su maestro, rompió en un llanto amargo: “¡Santo Rabino! ¡Corona de mi cabeza! He trabajado meses con entrega total (Mesirut Nefesh), cuidando cada etapa, ¿por qué me ha pasado esto? ¿Por qué se invalidó el vino en el último momento? ¿En qué pequé?”.

El Baal Shem Tov lo calmó con dulzura y le dijo:

“Sabe, mi querido alumno: te esforzaste con toda tu alma, trabajaste más allá de tus fuerzas… pero olvidaste lo principal: pedirle al Creador por el éxito de tus acciones. Olvidaste rezar para que Su protección te acompañara desde el principio hasta el final del camino”.

Reflexión para el Mes de Nisán:

Este relato encaja perfectamente con el inicio de Nisán. Aunque nos esforcemos en las rectificaciones de la Nukvá (lo femenino, el esfuerzo humano) y en preparar nuestro “alimento” (la fe), nunca debemos olvidar que la fuente de todo éxito es la conexión constante con Dios a través de la Tefilá (oración).

*NO TE VAYAS*

Tengo algo más para vos!!!

SOBRE LA ALEGRÍA DE LOS SACRIFICIOS

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ESTUDIO DE LA PARASHÁ: Vaikra 5786

KEDUSHAT LEVI

Esta semana comenzamos el Libro de Levítico con una descripción detallada de los distintos tipos de sacrificios que se presentaban en el altar del Tabernáculo. Los sacrificios animales se complementan con libaciones vegetales en forma de vino y ofrendas de harina. Las categorías de ofrendas animales y vegetales son comparadas y contrastadas por el Rebe Levi Itzjak de Berditchev en el Kedushat Levi.

Rav Ginsburgh amplía el análisis del Berditchever y, con su estilo y método característicos, lo amplía para incluir dos categorías más de ofrendas llevadas al altar, creando un modelo de cuatro partes que se corresponde con las cuatro letras del Nombre esencial de Di-s, Havaia. El modelo terminado se contempla a continuación para obtener un entendimiento más profundo de la alegría inherente al servicio Divino.

Este artículo apareció por primera vez en el número Vaikra 5782 de Nifla’ot en hebreo.

Levítico está dedicado principalmente a los distintos aspectos del servicio en el Tabernáculo y por ello también se le conoce como Torat Cohanim, la Torá de los Sacerdotes. El Rebe Levi Itzjak de Berditchev, al comienzo de su comentario sobre Levítico, se esfuerza por explicar la diferencia entre los sacrificios animales, korvanot (קָרְבָּנוֹת) y las libaciones, nsajim (נְסָכִים), que se elaboran íntegramente con productos vegetales. Los animales representan la abundancia que viene de Arriba. Es, “la abundancia que Di-s concede con Su gran bondad, sin ninguna acto por parte de los que están por abajo al respecto.” En consecuencia, una ofrenda animal, un korban, es una expresión abierta del principio “daLe de lo que es Suyo”[1]ten lo misheló (תֵּן לוֹ מִשֶּׁלּוֹ). Sin embargo, los productos vegetales representan la abundancia que se obtiene del trabajo humano (arado, siembra, etc.). Lo que produce el trabajo humano es más limitado, pero ahí reside la esencia de la experiencia de la alegría, nacida del sentimiento de colaborar junto a Di-s, por así decirlo; por ello, se dice en relación con las libaciones que “solo se recita el canto solo sobre vino”,[2] lo que significa que una expresión plena de alegría solo es posible cuando se ofrece una libación en el altar.

En el desierto, el pueblo judío se sostenía únicamente por la bondad de Di-s, comiendo del maná y bebiendo del pozo de Miriam, y por tanto la ofrenda principal era el sacrificio animal, simbolizando una vez más el sustento desde Arriba. Pero en la Tierra de Israel, se requiere trabajo humano. Por eso se introducen las libaciones tras el Pecado de los Espías,[3] como parte del anuncio de la futura entrada en la Tierra de Israel a pesar del decreto de que los israelitas vagarían por el desierto durante 38 años más. Teniendo en cuenta el contexto en el que aparecen, las libaciones tienen por objeto reparar el Pecado de los Espías, al revelar las maravillas de la Tierra de Israel y la importancia del trabajo humano en ella.

Ahora ampliemos la reflexión del Kedushat Levi sobre la diferencia entre sacrificios animales y libaciones vegetales. Los animales y las plantas son dos de los elementos que componen el conocido modelo de la naturaleza, que se divide en los reinos inanimado, vegetal, animal y humano. Este modelo también es conocido por su acrónimo Datzjam, domé tzomeaj jai mudbar (דּוֹמֵם צוֹמֵחַ חַי מִדְבָּר). Sus cuatro partes se corresponden con las cuatro letras del Nombre esencial de Di-s, Havaia:

 letra de Havaiacategoría de la creaciónOfrenda
“Las cosas ocultas (י־ה) son para Havaia nuestro Di-s”Iudhablante (humano) 
HeiAnimalSacrificio
“y las cosas reveladas (וְהַנִּגְלֹת) nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos por siempre.”VavVegetalLibación
Heiinanimado 

Por tanto, los sacrificios animales pertenecen al ámbito de “las cosas ocultas son para Havaia, nuestro Di-s”,[4] mientras que las libaciones vegetales pertenecen al reino de “las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos”, la vav de Havaia, a la que se llega gracias a nuestro propio esfuerzo (que, aunque conlleva un sacrificio, es a través de ello se expresa la alegría del corazón).

Para ampliar el análisis del Kedushat Levi de modo que incluya tanto la parte hablante de la Creación, es decir, la persona que trae la ofrenda, como a lo inanimado, debemos proporcionar ejemplos de ambas. La ofrenda del nivel hablante/humano de la Creación al servicio de los sacrificios se menciona en el segundo versículo de Levítico: “Cuando un hombre de entre vosotros traiga una ofrenda a Havaia.”[5] El Alter Rebe explica que la redacción del versículo sugiere que la ofrenda proviene de la persona que la trae, es decir, que la persona se ofrece a sí misma (junto con su alma animal). Cuando una persona trae un sacrificio, también debe traerse a sí misma, es decir, su alma animal y ofrecerla en el altar. Psicológicamente, como veremos, esto significa reconocer que todo lo que he logrado, todo mi éxito, realmente pertenece a Di-s. Juntos, la iud (el nivel humano) se une a la hei superior (el nivel animal) en lo que se conoce como “lo oculto”.

La categoría inanimada también aporta ofrendas llevadas al altar, específicamente las libaciones de agua (ofrecidas en Sucot) y la sal que se trae con todos los sacrificios. Junto con las ofrendas vegetales, constituyen el nivel conocido como “lo revelado” y corresponden a las dos últimas letras de Havaiavav y hei.

La alegría de servir a Di-s

Cuanto más baja es la categoría en nuestro modelo, mayor es la alegría, de ahí la afirmación de los sabios de que, “quien no vio la alegría de la Celebración de la Extracción de Agua [que termina con la libación de agua] nunca ha visto el regocijo en su vida.”[6] Aunque la materia inanimada no implica un trabajo como el de sembrar, etc., a diferencia del pozo de Miriam en el desierto, que proporcionaba agua sin esfuerzo, el acto de extraer agua implica un gran esfuerzo, y de ello surge una gran alegría, como declara el profeta: “Sacareis agua con alegría de los manantiales de la salvación.”[7] El esfuerzo requerido para trabajar el nivel inanimado de la Creación fomenta la humildad (shiflut), en forma de disposición a descender cada vez más abajo. A su vez, la humildad produce una gran alegría, similar a la humildad del rey David – “Seré aún más humilde a mis propios ojos”[8] – y alegría – “El rey David saltaba y bailaba ante Di-s”[9] – cuando llevó el Arca de Di-s a Jerusalén. Es precisamente de esta alegría de donde Maimónides[10] deriva el modelo para la alegría de la Celebración de la Extracción de Agua:

Es una gran mitzvá maximizar esta celebración. La gente común y cualquiera que lo deseara no participaban [en estas celebraciones]; solo los más grandes de los sabios de Israel: los jefes de academias, los miembros del gran tribunal, los piadosos, los ancianos y los hombres de renombre. Ellos eran quienes bailaban, aplaudían, cantaban y se alegraban en el Templo durante los días de la festividad de Sucot. Sin embargo, toda el pueblo – hombres y mujeres – acudían para ver y escuchar.

Hay otra característica preciosa revelada en este modelo. Aunque hemos asociado al rey David con la humildad del cuarto nivel, del inanimado Extracción de Aguas y libación de aguas, siguiendo el principio de que “el fin está incluido en el principio”,[11] el rey David ocupa un lugar igual de prominente en el nivel más alto del ser humano. Es el rey David quien expresa la idea de que, “todas las cosas vienen de Ti, y de Tu propia mano Te hemos dado”[12]Ki mimeja hacol uMiiadeja natanu laj (כִּי מִמְּךָ הַכֹּל וּמִיָּדְךָ נָתַנּוּ לָךְ). Este es el equivalente bíblico de la mishná citada anteriormente respecto a los sacrificios animales, “da a Él de lo que es Suyo”, y dado que el rey David se refiere a sí mismo (y al pueblo judío), es aún más aplicable al nivel más alto – el ser humano, el hablante – cuyo todo esfuerzo debería ser reconocido como posible únicamente gracias a la bondad de Di-s.

La experiencia detrás de la ofrenda

Aunque actualmente no podemos llevar sacrificios al Templo, sí podemos experimentar el estado de estar asociados con cada uno de estos cuatro niveles de ofrenda: desde ofrecernos a nosotros mismos y nuestro esfuerzo hasta la libación de agua. El principio que nos guía para entender el estado de ellos es que la experiencia de recibir de Arriba, de Di-s, que es lo que acompaña al acto de traernos a nosotros mismos – es decir, nuestro esfuerzo – como sacrificio, es una experiencia del ayin (la nada). La experiencia que acompaña las ofrendas de libaciones vegetales y los ingredientes inanimados llevados al altar (el tercer y cuarto nivel) es una de asociación con el Creador y es similar a una experiencia de iesh (ser). Cuanto más ascendemos en el modelo, más experimentamos una sensación de nada (nulidad) y una menor percepción de asociación; cuanto más descendemos.

Para comprender mejor esta estructura, añadimos que la sefirá de entendimiento (biná) se considera el principio del ser,[13] el comienzo del iesh así como la encarnación de la alegría. Cuanto más siente una persona que está contribuyendo, cuanto más participa en el resultado, mayor es la alegría que experimenta. A la luz de esto, los cuatro niveles de ofrendas pueden describirse en términos de su experiencia de la nada o del ser. El nivel más alto lo describiremos como la nada de la nada (ayin de ayin). Esto es lo que se experimenta cuando una persona se ofrece a si misma, es decir, cuando alcanza un estado de completa autoanulación de todo su ser ante Di-s. El segundo nivel, la hei, puede describirse como una experiencia de ser dentro de la nada (iesh de ayin). Esta es una experiencia de la gran bondad de Di-s al otorgarnos a todos Sus dones, por ejemplo, el maná y el pozo de Miriam en el desierto. El tercer nivel, correspondiente a las libaciones vegetales, proporciona una experiencia de participación activa creciente por parte del individuo (o, ayin dentro de iesh) lo que conduce a una experiencia de “Tú [Di-s] has puesto alegría en mi corazón.”[14] Finalmente, el cuarto nivel es una experiencia de ser dentro del ser (iesh dentro de iesh), que corresponde a la humildad del rey David. Ser dentro del ser significa que el ser creado sirve como un recipiente a través del cual se revela el ser eterno del Infinito.

Ahora podemos añadir la descripción de estas experiencias a nuestro modelo anterior:

 letra de Havaiacategoría de la creaciónOfrendaExperiencia
“Las cosas ocultas (י־ה) son para Havaia nuestro Di-s”Iudhablante (humano)El mismoLa nada de la nada
HeiAnimalSacrificioSer de la nada
“y las cosas reveladas (וְהַנִּגְלֹת) nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos por siempre.”VavVegetalLibaciónNada del ser
HeiinanimadoAgua y salSer en el ser

[1] Avot 3:7.

[2] Arajin 11a.

[3] Números 15:1-16.

[4] Deuteronomio 29:28. Específicamente, los sacrificios animales colocados en el altar corresponden a la Madre Suprema (Ima Ila’ah), que representa la afirmación del Zohar (Zohar 2:239a) de que “el misterio del sacrificio asciende al misterio del Infinito” (רָזָא דְּקוּרְבְּנָא עוֹלֶה עַד רָזָא דְּאֵין סוֹף). De la gran bondad inherente a la Madre suprema, que endulzan todos los juicios duros, fluyen entonces las abundantes bendiciones de Di-s.

[5] Levítico 1:2.

[6] Sucá 51a.

[7] Isaías 12:3.

[8] 2 Samuel 6:22.

[9] Ibid. v. 16.

[10] Hiljot Sucá Velulav 8:14.

[11] Sefer Ietzirá 1:7.

[12] 1 Crónicas 29:14.

[13] Biná se considera la raíz de los recipientes de la Creación, y los recipientes son los que permiten un sentido de ser o existencia.

[14] Salmos 4:8.