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sábado, 29 de agosto de 2026

5786 NITZAVIM VAIELEJ. JAI ELUL

 BS"D

 

NITZAVIM VAIELEJ

  וַיֵּלֶךְ   -  נִצָּבִים

Deuteronomio : 29:9-31:30 Haftará: Isaias 61:10 - 63:9


 

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MENSAJE DE SHABAT*

*PARASHÁ NITZAVIM VAIELEJ - SELIJOT*

 

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*Con la ayuda del Cielo*

*Queridos amigos*

*Ültimo Shabat del Año, Hacia el Año Nuevo 5787*

 

En este último Shabat del año 5786 nos congregamos con la lectura combinada de *Nitzavim-Vaiélej*, atravesando el portal solemne de las Selijot, afinando los últimos pasos de la Teshuvá, multiplicando los actos de Tzedaká y elevando una plegaria brotada desde lo más profundo del corazón.

No hacemos kidush hajodesh, bendición del mes porque Hashem bendice este mes de Tishrei desde Rosh Hashaná hasta el fin del año siguiente. Pero sí recitamos todo el libro de Salmos el Shabat por la mañana.

Permanecemos firmes ante Hashem: *«Atem nitzavim haiom kuljem» — אַתֶּם נִצָּבִים הַיּוֹם כֻּלְּכֶם,* «Ustedes están de pie, todos unidos hoy». (Devarim 29:9-11)

Al comenzar las *Selijot — *סְלִיחוֹת, nos acercamos a Hashem con un corazón sincero, sabiendo que la teshuvá siempre es posible y que la Torá «está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para cumplirla».

Estos días son especialmente propicios para aumentar la *tzedaká — צְדָקָה*. Cada ayuda que brindamos abre el corazón, endulza los juicios y lleva bendición a quien da y a quien recibe.

Te invitamos a meditar en todas las publicaciones y videos de la semana,y sobre todo queda a tu disposición la grabación de nuestro emotivo estudio de judaísmo con meditaciones y melodías del alma para selijot. https://galeinai.org/2026/09/03/estudio-de-judaismo-nitzavim-vaielej-selijot/  

Que este Shabat de culminación selle nuestras vidas en sincera hermandad y misericordia, y que todos seamos inscritos y sellados para un año *5787* colmado de bendición, salud, paz, alegría desbordante y redención completa. *¡Shabat Shalom uMevoraj! ¡Ketivá vaJatimá Tová!*

___________

*DEL REBE*

Y sea la voluntad de Hashem que, por medio de estas palabras pronunciadas en el Shabat anterior a Rosh Hashaná —del cual se bendicen todos los días de la semana siguiente—, todas estas bendiciones desciendan y se manifiesten aquí abajo:

Que tengamos un año bueno y dulce, tanto material como espiritualmente, con todas las bendiciones de *hijos, vida y sustento abundante.*

Y hasta alcanzar la bendición general y particular expresada en el versículo:

*«Y ustedes serán recogidos uno por uno, hijos de Israel»*,

como explica Rashi en la parashá *Atem Nitzavim;* con la Redención verdadera y completa, muy pronto, verdaderamente, y rápidamente en nuestros días.

(De la sijá de Shabat Parashat Nitzavim–Vaielej, 23 de Elul de 5735).

 

¡Shabat Shalom! ❤️

*¡KETIVÁ VEJATIMÁ TOVÁ, LESHANÁ TOVÁ UMETUKÁ!*

*QUE SEAN INSCRIPTOS Y SELLADOS PARA UN AÑO BUENO Y DULCE*

 

*Rabino Jaim Frim*
*Instituto Gal Einai en Españo*l
*La dimensión Interior de la Torá*

*Del Rabino Itzjak Ginsburgh*   

 

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ESTUDIO SEMANAL: Parashá Ki Tavó.

LA CUARTA REVOLUCIÓN Y LA TORÁ PARA TODOS

 

FUENTES REVELADAS Y OCULTAS DE CONVERSIÓN

Una de las fuentes que nos permiten reflexionar sobre la naturaleza de la difusión de la Torá entre las naciones del mundo es el altar que la Torá ordenó construir en el Monte Eival, sobre el cual estaban escritas "todas las palabras de esta Torá, claramente expresadas", en las lenguas de las setenta naciones. El Me'or Einaim, sobre este versículo, conecta la controversia entre rabi Iehuda y rabi Shimon respecto a la escritura en el altar con el secreto de la conversión en general, y de sus palabras se desprende una transición desde la conversión "clásica", tal como se llevó a cabo durante nuestros largos años de exilio, hasta la innovación de lo que hemos denominado la "Cuarta Revolución".

Este artículo se basa en una grabación del 21 de Iyar de 5786 y apareció por primera vez en la edición Ki Tavó 5786 de Niflaot.

 

Escribir la Torá en el altar

En Parashat Ki Tavó, Moshe ordena a Israel:

Y será, cuando hayáis cruzado el Jordán, cuando colocareis estas piedras, que os ordeno hoy, en el monte Eival, y las cubriréis de cal. Y allí construiréis un altar a Havaia vuestro Di-s, un altar de piedras; no utilizareis herramientas de hierro sobre ellas. Edificaréis el altar de Havaia, vuestro Di-s de piedras enteras... Y escribiréis en las piedras todas las palabras de esta Torá, muy claramente.[1]

Rabi Iehuda y rabi Shimon discrepaban sobre cómo se escribió la Torá en las piedras[2]:

¿Cómo escribió Israel la Torá [en las piedras]? Rabi Iehuda dice: la escribieron sobre las propias piedras, como dice, "y escribiréis sobre las piedras", etc., y después las cubrieron con cal. Rabi Shimon le dijo: Según tu opinión, ¿cómo aprendieron la Torá las naciones del mundo? Él respondió: el Santo Bendito Sea dio a las naciones del mundo "inteligencia adicional", y enviaron a sus escribas, quienes desprendieron la cal y lo copiaron. Rabi Shimon dice: lo escribieron sobre la misma cal, y luego [los israelitas] escribieron debajo [el versículo], "No sea que te enseñen a hacer como todas sus abominaciones [de idolatría]", etc.

Según rabi Iehuda, escribieron la Torá sobre las piedras del altar y la cubrieron con cal, de modo que la Torá no era visible para las naciones - salvo que Di-s les dio "inteligencia adicional" para enviar escribas que despegaron la cal y copiaran la Torá. Esta era su oportunidad para aprender; fue en aras de ellos que las palabras se escribieron sobre el altar. Sin embargo, la gran mayoría de las naciones no se sintieron atraídas hacia el bien por ello, "y por esto su sentencia quedó sellada para el pozo de la destrucción, pues deberían haber aprendido y no aprendieron." En cambio, según rabi Shimon, la Torá fue escrita abiertamente, ante todas las naciones, con una invitación explícita al arrepentimiento, para que fueran salvadas de la destrucción.

Israel y los niveles entre las naciones del mundo

La raíz de la controversia radica en la cuestión de a qué naciones están dirigidas las palabras de la Torá. El Me'or Einaim escribe que, según la interpretación de Rashi, tanto rabi Shimon como rabi Iehuda coinciden en que, respecto a las siete naciones cananeas que habitan en la Tierra de Israel, debemos cumplir el mandamiento: "los destruiréis por completo"[3] y "no dejarás con vida a nadie"[4] - por lo tanto, incluso si vinieran a convertirse, no habrían sido aceptados, pues se presume que su conversión proviene del miedo a la muerte y no es una conversión genuina. En cambio, los miembros de las otras setenta naciones del mundo pueden dedicarse al estudio de la Torá y sentir el despertar para regresar a Di-s a través de ella.

La disputa se limita así a los miembros de las siete naciones cananeas que no residen en la Tierra de Israel: rabi Iehuda dice que ellos también están incluidos en el mandamiento, "los destruirás por completo", y por eso no tiene sentido invitarlos a aprender la Torá y arrepentirse; mientras que según rabi Shimon, el mandamiento, "los destruirás por completo" no se aplica a ellos, y por tanto, si se arrepienten al estudiar la Torá, pueden ser aceptados como conversos.

Resulta que aquí hay tres niveles de naciones no judías, de abajo a arriba: las siete naciones cananeas que residen en la Tierra de Israel, que deben ser destruidas (según la opinión de Rashi, no hay necesidad de acercarse a ellas con un llamado a la paz[5]); miembros de las siete naciones cananeas que residen fuera de la Tierra, sobre las que rabi Iehuda y rabi Shimon discrepan; finalmente, están las otras setenta naciones no judías en todo el mundo, de las cuales ciertamente se pueden aceptar conversos.

En su interior, el pueblo de Israel representa el secreto del Mundo de la Emanación (Atzilut), ya que se les describe como "los nobles de los hijos de Israel."[6] Debajo del Mundo de la Emanación se encuentran los tres niveles de naciones no judías correspondientes a los tres Mundos inferiores de Creación, Formación y Acción. El mundo de la Creación, más adyacente al de la Emanación, se describe como un "ser posible"[7], efsharut hametziut (אֶפְשָׁרוּת הַמְּצִיאוּת) - una realidad aun sin forma que ciertamente, tiene el potencial de convertirse en algo bueno, y en última instancia, en los días de Mashíaj, todas las chispas encontradas en su interior serán sin duda reunidas, revelando que los principios padre y madre (Aba e Ima), que habitan en los mundos de Emanación y Creación[8], como "dos compañeros que nunca se separan."[9]  Correspondientes al mundo de la Creación  - también el "mundo" del Intelecto, de donde emerge el alma intelectual que existe incluso entre las naciones -  están todas las naciones no judías, las setenta naciones que pueblan todo el globo, entre las cuales ciertamente hay quienes pueden acercarse a la Torá.

Del mundo de la Acción se dice: "incluso lo que he hecho",[10] porque entre este y los reinos de la santidad hay una brecha descrita como "la ira del Todopoderoso"[11] que hace que incluso la pequeña cantidad de bien que se encuentra en su interior sea completamente absorbida por las cáscaras impuras, y que incluso "la parte [pura] se vuelve tan impura como] un cadáver."[12]  Ese es el reino habitado por las siete naciones cananeas en la Tierra de Israel, que no pueden ser aceptadas cuando abandonan la idolatría y se arrepienten (aunque deseen convertirse, está claro que su motivo radica en los intereses materiales y prácticos del Mundo de la Acción, y no en que busquen una relación genuina con Di-s).

La controversia expuesta en la sección del Talmud citada anteriormente entre rabi Iehuda y rabi Shimon se refiere al Mundo de Formación, que se describe como mitad bueno y mitad malo.[13] Son los ámbitos de los impulsos y deseos - a los que aquí correspondemos con los miembros de las siete naciones cananeas (correspondientes a los siete impulsos o deseos impuros emotivos del corazón) que no viven en la Tierra de Israel. Rabi Iehuda sostiene que no hay remedio para ellos, mientras que rabi Shimon afirma que, dentro de la realidad equilibrada del Mundo de Formación, la balanza de estos individuos puede inclinarse hacia la derecha y así pueden sentirse atraídas hacia la santidad, y hacia Di-s, y por tanto, pueden convertirse al judaísmo.

 

Emanación

el pueblo judío

Creación

las Setenta Naciones

Formación

Las Siete Naciones Cananeas en el Extranjero

Acción

las Siete Naciones Cananeas en la Tierra de Israel

 

El secreto de la conversión

Tras esta introducción, el Me'or Einaim pregunta: "Ahora, la controversia no se entiende del todo, porque según rabi Iehuda, ¿por qué razón se escribió la Torá [en las piedras]?"

Según rabi Shimon, el propósito de escribir la Torá en las piedras es permitir - incluso invitar - al regreso de miembros de las naciones cananeas que abandonaron la Tierra de Israel, pero que permanecen en su entorno y podrían hacernos pecar. Por lo tanto, tenemos un interés personal en alejarlos de la idolatría. Pero, ¿por qué, según rabi Iehuda, la Torá fue escrita en las piedras en primer lugar? Quiero decir, que si las palabras de la Torá están dirigidas únicamente a las setenta naciones no judías y ni siquiera incluyen una invitación para que se arrepientan (y la única forma en que pueden aprender sobre la Torá es a través de la "inteligencia adicional" que poseen - pues está cubierta con cal), ¿cuál es el propósito de la escritura?

Para responder a esta pregunta, el Me'or Einaim explica primero el secreto de la conversión. Para resumir sus palabras, es explícito en el Midrash[14] que las primeras siete generaciones de la humanidad pecaron y causaron que la Shejiná - la Presencia Divina - se retirara de la tierra de regreso al cielo más alto. Esta fue la situación hasta que Abraham llegó al mundo y comenzó a traer la Shejiná de vuelta a la tierra mediante sus acciones que difundían la divinidad y ganaban conversos de entre las naciones, como se expondrá más adelante. Los pecados de Adán y de las primeras siete generaciones hicieron que chispas de santidad cayeran en la psique de las naciones del mundo, y estas chispas sustentan a las naciones. Las chispas sagradas también son un vínculo con el bien puro - un vínculo con la santidad de Israel - y por el poder de estas chispas sagradas, los conversos encuentran su camino hacia la Torá y la conversión.

Vamos a explicarlo un poco más.[15] En todo hay una chispa sagrada de lo Divino, sin la cual no podría existir. Pero esta chispa puede ser un makif distante [una luz abarcadora distante, o una revelación] tan alejada de la conciencia de la persona que no recibe ninguna expresión en su realidad. En la nomenclatura jasídica, cuando algo carece de influencia de esta manera, está en un estado llamado "ocultamiento que carece [de conexión con] la realidad, hetzlem sheeino bametziut (הֶעְלֵם שֶׁאֵינוֹ בַּמְּצִיאוּת)." En cambio, la chispa de santidad también puede estar investida (usando el lenguaje del Me'or Einaim) o estar más integrada en la conciencia de una persona. Luego se describe como un casi makif [una luz o revelación casi abarcadora]. En este estado, se encuentra cerca de la conciencia del individuo y afecta su mente consciente. Aun así, aún no se revela completamente como ocurre con un judío. Entonces está en un estado llamado "ocultamiento que tiene [una conexión con] la realidad", hetzlem sheieshno bametziut (הֶעְלֵם שֶׁיֶּשְׁנוֹ בַּמְּצִיאוּת). Tal chispa impulsa a una persona hacia la conversión. La conversión es necesaria para la elevación y rectificación del mundo, pues "nadie será rechazado por Él",[16] y cada chispa debe impulsar y formar parte de una conversión antes de que el Mashíaj pueda venir[17] - pero aún requiere una depuración, lo que significa que debe liberarse de las cáscaras impuras y alcanzar la plena revelación.

Todo el proceso de conversión pretende aclarar si aquí se ha revelado una verdadera chispa, capaz de superar las cáscaras externas y egocéntricas (kelipot) y esté dispuesta a acercarse a Di-s a pesar de la intimidación. Diferenciar e identificar la verdadera motivación de un posible converso requiere algo parecido a un "espíritu de santidad" (inspiración divina) por parte del tribunal que supervisa la conversión. El propósito de las amenazas de castigo para quienes transgreden (como judíos) los mandamientos de la Torá es repeler las cáscaras externas. Pero una vez que un posible converso demuestra seriedad y supera "amenazas" superficiales, estamos obligados a convertirlo sin demora. Lamentablemente, hoy en día falta la inspiración divina necesaria para identificar a un verdadero converso. Como consecuencia, la conversión de los posibles conversos sinceros se alarga, mientras que, por otro lado, se acepta incluso a conversos que no son dignos de ello.[18]

Todo este proceso es necesario en el camino hacia la llegada de Mashíaj, pero cuando Mashíaj llegue - tras la finalización definitiva del trabajo de clarificación - los conversos ya no serán aceptados, porque se presume que solo vienen a convertirse por intereses externos y superficiales.

Herejes y el perímetro de la Torá

La Torá que fue escrita en el altar del monte Eival despierta a aquellos no judíos que tienen dentro de sí una chispa dispuesta a arrepentirse y convertirse. Pero incluso quien no tiene tal chispa puede sentirse atraído a estudiar la Torá, en cuyo caso, producirá en ellos el efecto contrario. Los herejes - término usado por los sabios para los cristianos, a quienes en particular se refiere el Me'or Einaim - se sienten atraídos por la Torá, pero para la gran mayoría esto solo alimenta las cáscaras impuras que les afectan, en lugar de acercarlos a lo bueno, ya que distorsionan los versículos y encuentran en ellos "pruebas" de su falsa fe.

Este es entonces el significado de la "inteligencia adicional" que poseen algunos no judíos, que los impulsa a enviar escribas para copiar la Torá de debajo de la cal, y sin embargo ellos también fueron condenados al purgatorio. El Me'or Einaim explica esto, recurriendo a un proceso que comenzó con el pecado de Adán - la fuente de la cual descendieron chispas de santidad hacia la luz todo abarcadora propia de los no judíos.

Se ordena a los sabios que "hagan una salvaguarda alrededor de Mi precepto",[19] y por ello establecieron una cerca alrededor de la Torá[20] - no como una adición a las palabras de la Torá, sino como una barrera para protegernos de alimentar las fuerzas de la impureza, al igual que los pelos que protegen las extremidades, es decir, los 248 mandamientos, que son describen como los 248 miembros del Rey,[21] por así decirlo). Cualquier otra adición a las palabras de la Torá - una adición superflua, no necesaria para salvaguardar las palabras de la Torá – constituye un alejamiento del perímetro de la santidad y supone pasar del ámbito, dominio, de "no hay verdad sino la Torá"[22] al ámbito de la falsedad humana. Hacerlo, perturba la posibilidad de percibir la verdad contenida en la Torá. Así, las adiciones añadidas por herejes - en particular, la fe cristiana centrada en un ser humano - son falsedades que perturban incluso su capacidad para captar la verdad de la Torá y convierten su estudio en una fuente que nutre las fuerzas impuras de la realidad.

El Me'or Einaim dice que, según rabi Iehuda, hay razones para escribir las palabras de la Torá para quienes tienen en su interior una buena chispa "revestida" de santidad que está en un estado de "ocultamiento que tiene [una conexión con] la realidad." Estas son las chispas presentes entre las setenta naciones no judías del mundo. Pero hay quienes sienten atracción por las palabras de la Torá estando motivada por una "inteligencia adicional", un excedente superfluo que, en lugar de acercarlos a la verdad de la Torá, solo sirve para alimentar sus cáscaras impuras, arrastrándolos más profundamente hacia la destrucción. Aun así, se puede argumentar que, desde la perspectiva de rabi Shimon - como se detallará en breve - esa misma "inteligencia adicional" también puede ser una fuerza positiva, proporcionándoles una motivación para penetrar incluso más allá de la chispa positiva revelada. Un ejemplo claro fue el consejo dado por Itró, el primer converso, cuya "inteligencia adicional" fue incorporada a la Torá,[23] añadiendo a la santidad.

Las conversiones de Rabi Iehuda y Rabi Shimon

Los comentarios del Me'or Einaim nos proporcionan una profunda apreciación por el significado interno de la controversia entre rabi Iehuda y rabi Shimon.

Como se señaló anteriormente, la existencia de cada persona, así como la existencia de toda criatura, depende de una chispa Divina, una chispa de afinidad con todo lo bueno y sagrado, y así, en cierto sentido, esta chispa puede denominarse el "pintelé Yid - פינטעלע ייִד", el pequeño punto o esencia del judaísmo. En un judío, esta esencia semejante a un punto se manifiesta abiertamente, mientras que en un no judío permanece oculta. Existen dos tipos de ocultamiento, como se ha analizado previamente. Cuando esta esencia puntual existe como un makif cercano, reside en el nivel de viviente (jaiá) del alma, que simplemente flota sobre la conciencia, tocándola y, al mismo tiempo, sin tocarla, actuando como una fuerza potencial que aspira a ser revelada. Cuando la esencia puntual existe como un makif distante, reside en el nivel singular (iejidá) del alma, que está completamente oculto y puede permanecer por siempre como una mera posibilidad, sin que exista necesariamente en él un impulso hacia la revelación.[24] El makif cercano es susceptible de revelarse y provocar una conversión efectiva, pero el makif lejano no tiene ninguna posibilidad de despertarse de forma natural.

Por ello, rabi Iehuda, conocido como maestro de la tradición revelada de la Torá - ya que sus dictámenes suelen [25]prevalecer - se centra únicamente en aquellos potenciales conversos que poseen una chispa oculta con conexión con la realidad. Estas son las chispas que se encuentran en el Mundo de la Creación, cercanas a la santidad y con un alma intelectual fuerte orientada hacia la santidad. Estos conversos son capaces de intuir que bajo la cal hay un mensaje para ellos, porque ellos también poseen una chispa que aspira a revelarse desde debajo de la cáscara externa, y la Torá que allí se encuentra les incita a regresar a Di-s (en cambio, otros pueden ser herejes que simplemente obtienen de ella una fuerza adicional para su herejía, y es mejor no exponerlos a las palabras de la Torá por iniciativa propia).

Rabi Iehuda permite conversiones tal como se realizaron a lo largo de los milenios de nuestro exilio desde la Tierra de Israel. Estas fueron conversiones de almas atraídas por voluntad propia hacia el pueblo judío. No se hizo ningún esfuerzo consciente por parte de los judíos para acercar a estos posibles conversos a la Torá. Además, tuvieron que superar su rechazo inicial por parte del tribunal de conversión, liberándose por sí mismos de las cáscaras impuras, como se mencionó antes.

En cambio, rabi Shimon es reconocido como el maestro de la tradición oculta de la Torá. En la tradición revelada (el Talmud), prevalecen sus dictámenes específicamente respecto a las leyes del Shabat,[26] el tiempo dedicado a un impulso hacia el interior y descrito como "una semejanza del mundo por venir."[27] No es otro que el famoso rabi Shimon bar Iojai, Rashbi, y también sostiene que las chispas que se encuentran en el lejano makif, el nivel de iejidá del alma, pueden llegar a revelarse en la realidad. [28] Por ello, rabi Shimon no teme escribir la Torá abiertamente, con un llamado explícito a todos. Considera que la exposición de todas las naciones del mundo a la Torá - incluidas aquellas sumidas en el Mundo de la Formación, el mundo de impulsos y deseos, sin ninguna afinidad revelada con la santidad – permitirá revelar muchas más chispas que se podrán acercar y convertir, muchas más que el número de conversos que se sienten atraídos por la Torá por su propia iniciativa, incluso cuando está se encuentra escrita bajo la cal. En su opinión, los únicos que no pueden ser aceptados son aquellos no judíos que, sin duda, están motivados por un interés propio. Estas son las siete naciones cananeas que residen en la Tierra de Israel, correspondientes al nivel del Mundo de Acción, como se ha mencionado antes.

Resulta ser que, rabi Shimon, es la fuente de la "Cuarta Revolución"[29] - el esfuerzo consciente que se requiere a medida que nos acercamos a la época del Mashíaj, para hacer brillar la luz de la Torá para todos, con la expectativa de que esta también despierte chispas que se encuentran completamente ocultas. Este esfuerzo acercará al pueblo judío millones de conversos, cuyo retorno a su raíz precede a la Redención.

 

 



[1] Deuteronomio 27:4–8.

[2] Sotá 35b.

[3] Deuteronomio 20:17.

[4] Ibid. 20:16.

[5] Rashi sobre Deuteronomio 20:10.

[6] Éxodo 24:11.

[7] Véase el ensayo "Tzion" 5662 (Sefer HaMa'amarim 5662, p. 356); el discurso "Shuvah" 5686 (Sefer HaMa'amarim 5686, p. 30). Sod Hashem Lierei'av, parte 2, cap. 1.

[8] Véase Tikunei Zohar 6 (23a); la apertura de Ramaz sobre Zohar, vol. 2. Y en otros lugares.

[9] Véase Zohar 3:290b; 1:123a.

[10] Isaías 43:7.

[11] Rasi al final de Parashat Noaj. Véase también Zohar 1:147a; Shela, Introducción (11), a "Asara Ma'amarot"; Shefa Tal, Jelek Tal, Sha'ar Rishon, cap. 1.

[12] Julin 108a; Ievamot 81a.

[13] Etz Jaim, 43, introducción. Y en otro lugar.

[14] Bereshit Rabá 19:13; Shir HaShirim Rabá 5:1.

[15] Véase también Cabalá y Meditación para las Naciones, comienzo del cap. 3.

[16] 2 Samuel 14:14.

[17] Véase Likutei Moharan 17:6.

[18] Véase más adelante en la clase desde 2 Adar Rishon, 5782 y siguientes. Véase HaMahapeja HaRevi'it, cap. 13, al final.

[19] Ievamot 21a.

[20] Véase Avot 1:1.

[21] Basado en Tikunei Zohar, 30 (74a).

[22] Talmud de Jerusalén, Rosh Hashaná 3:8; Introducción al Eijá Rabá, sección 2; Pesikta DeRav Kahana 15:5.

[23] Mejilta, comienzo de Itró; Rashi sobre Éxodo 18:1.

[24] Solo la santidad tiene un makif lejano. Las fuerzas impuras en la realidad no lo tienen, que es el significado de la afirmación de los Sabios de que "tienen un reflejo [un makif cercano], pero no reflejo de un reflejo [un makif lejano]" (Guitin 66a).

[25] Véase, por ejemplo, Eruvin 46b. Y en otros lugares.

[26] Shabat 157a.

[27] Berajot 57b.

[28] De manera apropiada, rabi Shimon fue uno de los cinco grandes discípulos de rabi Akiva (Maimónides, Introducción al Mishné Torá). De estos cinco estudiantes que corresponden a los cinco niveles del alma de rabi Akiva, rabi Shimon representa la iejidá de su maestro, que él mismo era "¡hijo de conversos!" (Véase también la clase de 18 Elul 5745 y otros lugares).

[29] Véase HaMahapeja HaRevi'it, y en las clases que comienzan el 24 Tevet 5775.

 

 


UNA REFORMA SAGRADA: 

FARBRENGUEN DE JAI ELUL

Registrado por Itiel Guiladi. Al finalizar Jai Elul 5786 — ח״י אֱלוּל תשפ״ו.
Traducción al inglés: Efrat.

 


 

https://youtu.be/R1v3NfbUZhM

 

 

Resumen del desarrollo de la clase

Esta semana tuvimos el mérito de participar en un farbrenguen extraordinario de Jai Elul — ח״י אֱלוּל. Allí se explicó que el Jasidut es una «reforma sagrada»: una profunda transformación espiritual dentro del judaísmo. Esta se opone a las reformas extrañas que pretenden introducir modificaciones en los fundamentos mismos de la Torá, Dios nos libre. Esta reforma sagrada también debe inspirar la transformación necesaria en preparación para la llegada del Mashíaj.

El primer capítulo explica la relación entre las dos grandes luminarias, el Baal Shem Tov y el Admur HaZakén. Ellos revelan respectivamente que «Leit atar panui minei» — לֵית אֲתַר פָּנוּי מִנֵּיהּ, «No existe lugar vacío de Él», y que «Kulá kamei kelá jashiv» — כּוּלָּא קַמֵּיהּ כְּלָא חֲשִׁיב, «Todo ante Él es considerado como nada».

El segundo capítulo establece los principios que distinguen la reforma inválida, acerca de la cual se dice «Jadash asur min haTorá» — חָדָשׁ אָסוּר מִן הַתּוֹרָה, «Lo nuevo está prohibido por la Torá», de la reforma sagrada del Jasidut. También establece una correspondencia entre tres movimientos reformistas existentes en la actualidad y los tres mundos inferiores de Beriá, Ietzirá y Asiá — בְּרִיאָה, יְצִירָה וַעֲשִׂיָּה.

El tercer capítulo explica por qué es necesario realizar un trabajo interior de renovación y revitalización, y cómo se expresa ese trabajo dentro del servicio personal, según el camino del Baal Shem Tov y el del Admur HaZakén.

El cuarto capítulo explica en qué consistió la reforma introducida por el Jasidut en la comprensión de la relación entre Israel y la Torá. También señala la dirección de la nueva reforma que necesitamos: salir del gueto y comprender que el pueblo de Israel posee una misión destinada al mundo entero.

El quinto capítulo profundiza en la forma en que las innovaciones verdaderas se conectan con las enseñanzas antiguas, fortaleciéndose mutuamente, según la expresión «Jadashim gam ieshanim» — חֲדָשִׁים גַּם יְשָׁנִים, «Nuevos y también antiguos».

Se trata de una clase extraordinaria acerca de la historia interior del pueblo de Israel y de los fundamentos de su renovación de generación en generación. Esta clase solamente abre un tema que, con la ayuda de Dios, todavía será ampliado y profundizado.

 

1. La relación entre el Baal Shem Tov y el Admur HaZakén

«No existe lugar vacío de Él» y «Todo ante Él es considerado como nada»

¡Gut Iom Tov — גוּט יוֹם טוֹב   para todos!

Es costumbre entre los jasidim saludarse con Gut Iom Tov en Jai Elul, día del nacimiento del Baal Shem Tov y del Admur HaZakén. Este día es también la gran hilulá — הִלּוּלָא del Maharal de Praga, de quien el Admur HaZakén desciende directamente, hijo tras hijo.[1]

Esta noche queremos vivir con el Baal Shem Tov y vivir con el Admur HaZakén. Para ello también cantaremos sus nigunim.

El nigún del Admur HaZakén es «Kol Dodí» — קוֹל דּוֹדִי, tomado del canto de amor entre el Santo, bendito sea, y Knéset Israel — כְּנֶסֶת יִשְׂרָאֵל, la congregación de Israel, que aparece en Shir HaShirim, el Cantar de los Cantares, llamado «Kódesh HaKodashim» — קֹדֶשׁ הַקֳּדָשִׁים, el Santo de los Santos.[2]

Este nigún se inspira en la melodía de anhelo del maestro y compañero del Admur HaZakén, Rabí Menajem Mendel de Vítebsk, autor del Pri Haáretz. Él fue un discípulo destacado del Maguid de Mezritch y también tuvo el mérito de recibir enseñanzas directamente del Baal Shem Tov.

Pero antes comenzaremos con un nigún alegre del Baal Shem Tov.

El Baal Shem Tov y el Admur HaZakén son llamados «Shnei hameorot haguedolim» — שְׁנֵי הַמְּאוֹרוֹת הַגְּדוֹלִים, las dos grandes luminarias.[3] Ambos nacieron en este día, con una diferencia de 47 años.

En la Cabalá,[4] el número 47 representa la unión del Nombre Havaiá — הוי׳, correspondiente a Jojmá — חָכְמָה, los mojín deAba — מוֹחִין דְּאַבָּא, con el Nombre Ekié — אֶהְיֶה, correspondiente a Biná — בִּינָה, los mojín deIma — מוֹחִין דְּאִמָּא.

Esto alude al relámpago intuitivo del Baal Shem Tov y a la comprensión intelectual del Admur HaZakén: la unión de Aba veIma ilaín — אַבָּא וְאִמָּא עִלָּאִין, el Padre y la Madre supremos, según la expresión «Havén beJojmá» — הָבֵן בְּחָכְמָה, «Comprende con sabiduría».[5]

En el Zóhar aparecen dos expresiones: una corresponde al Baal Shem Tov y la otra al Admur HaZakén. Ambas se unen en este día. Son dos principios esenciales que se complementan mutuamente y que, juntos, constituyen la gran innovación del Jasidut.

La primera expresión es:

«Leit atar panui minei» — לֵית אֲתַר פָּנוּי מִנֵּיהּ,
«No existe lugar vacío de Él».[6]

La segunda es:

«Kulá kamei kelá jashiv» — כּוּלָּא קַמֵּיהּ כְּלָא חֲשִׁיב,
«Todo ante Él es considerado como nada».[7]

La primera expresión, «Leit atar panui minei», significa que la presencia de Dios se encuentra en todas partes, tanto en lo material como en lo espiritual, incluyendo cada lugar y cada dimensión dentro de mi propia alma.

Esta es la revelación del Baal Shem Tov, quien la manifestó de una manera que nadie había conseguido revelar antes.

La segunda expresión, «Kulá kamei kelá jashiv», enseña que todo aquello que contemplamos es, en verdad, como nada: toda la realidad se anula completamente ante la Esencia de Dios.

Este es el «manifiesto» del Admur HaZakén.[8]

El cerebro y el corazón

Una de estas expresiones corresponde al corazón y la otra, al cerebro.

El Baal Shem Tov dijo:

«Lev Israel jai» — לֵב יִשְׂרָאֵל חַי, «El corazón de Israel está vivo».[9]

El corazón de Israel está siempre vivo. Incluso cuando parece cumplirse «Aní ieshená» — אֲנִי יְשֵׁנָה, «Yo duermo»,[10] durante el exilio,[11] continúa siendo verdad que «Velibí er» — וְלִבִּי עֵר, «Mi corazón está despierto» y vivo.

El Baal Shem Tov despertó el corazón de todo el pueblo judío. Llegó cuando el pueblo de Israel se encontraba en una especie de coma o profundo letargo espiritual, y pronunció nuestro nombre para despertarnos.

Su nombre, Israel, es el nombre de todos nosotros. Él susurró nuestro propio nombre al oído y, de esa forma, nos despertó.[12] Nos devolvió a la vida.

¿Cómo lo hizo? Abriendo nuestros ojos a la hashgajá pratit — הַשְׁגָּחָה פְּרָטִית, la Providencia Divina particular: la conciencia de una presencia divina que dirige simultáneamente tanto la realidad general como cada uno de sus detalles.

El Baal Shem Tov reveló el secreto de la Providencia particular de una manera que nadie había revelado antes.[13] Existe una Providencia particular sobre cada movimiento de una hoja que rueda de un lugar a otro: todo proviene de Dios.[14] Cada detalle es necesario para completar la finalidad y la intención de toda la Creación.[15]

Quizá la palabra más importante del Jasidut Jabad sea bitul — בִּטּוּל, autoanulación.

El bitul es la cualidad y experiencia interior de la facultad de Jojmá dentro del alma. En el lenguaje de Pataj Eliahu: «Jojmá mojá» — חָכְמָה מוֹחָא, «Jojmá es el cerebro».

El significado de bitul no es que todo aquello que observamos carezca verdaderamente de existencia.[16] Se trata de una paradoja: lo que contemplamos existe y, al mismo tiempo, está completamente anulado ante Dios, bendito sea.

Esto es «Kulá kamei kelá jashiv» — כּוּלָּא קַמֵּיהּ כְּלָא חֲשִׁיב, «Todo ante Él es considerado como nada».

Memalé y Sovev: los tefilín del brazo y los de la cabeza

En términos relativos, el Baal Shem Tov reveló la inmanencia de Dios, mientras que el Admur HaZakén reveló Su trascendencia.

En el lenguaje del Jasidut, el Baal Shem Tov reveló la Or Ein Sof hamemalé kol almín — אוֹר אֵין סוֹף הַמְמַלֵּא כָּל עָלְמִין, la Luz Infinita que llena todos los mundos. El Admur HaZakén reveló la Or Ein Sof hasovev kol almín — אוֹר אֵין סוֹף הַסּוֹבֵב כָּל עָלְמִין, la Luz Infinita que rodea y trasciende todos los mundos.

Se trata de dos luces, pero cada uno de ellos reveló que la luz y su manifestación pertenecen a la propia Esencia Divina: son una revelación de la verdadera Esencia de Dios.

La Providencia particular también revela la Esencia de Dios.[17] Asimismo, la Luz Infinita que rodea todos los mundos —aunque se la denomine «luz» y no «fuente luminosa»— es una revelación de la Esencia Divina.

Estas dos luces, Memalé y Sovev — מְמַלֵּא וְסוֹבֵב, son dos rostros o dos manifestaciones de la Esencia de Dios, Uno, Único y Singular.

Una de las parábolas que explican la relación entre el Baal Shem Tov y el Admur HaZakén es la de un par de tefilín.[18]

Los tefilín shel iad — תְּפִלִּין שֶׁל יָד, tefilín del brazo, se colocan frente al corazón y revelan la presencia inmanente de Dios dentro de mi vida.

Después se colocan los tefilín shel rosh — תְּפִלִּין שֶׁל רֹאשׁ, tefilín de la cabeza, frente al cerebro. En realidad, están por encima de la cabeza y del cerebro, como una corona colocada sobre la cabeza,[19] porque revelan que nosotros no somos absolutamente nada ante la presencia total de Dios.

El Baal Shem Tov es nuestro corazón y el Admur HaZakén es nuestro cerebro, y ambos deben trabajar juntos.

Sin embargo, el orden consiste en hacer preceder el corazón —los tefilín del brazo— al cerebro —los tefilín de la cabeza—.

En Jai Elul, el día compartido de sus nacimientos, cuando el «mazal gover» — מַזָּל גּוֹבֵר, su fuente espiritual adquiere mayor fuerza,[20] ambos se unen.

Primero se revela el Baal Shem Tov con «Lev Israel jai» — לֵב יִשְׂרָאֵל חַי, «El corazón de Israel está vivo». Sobre el fundamento establecido por el Baal Shem Tov aparece luego el Admur HaZakén,[21] su «nieto» espiritual,[22] poseedor de un séjel nivdal — שֵׂכֶל נִבְדָּל, un intelecto trascendente.[23]

Esta noche meditaremos acerca de la revolución provocada por estas dos grandes figuras, nacidas el Jai — חַי, 18, de Elul. Ellos introdujeron jaiut — חַיּוּת, vitalidad, en el servicio de la teshuvá del mes de Elul,[24] el retorno a Dios durante el mes en el cual «Hamélej basadé» — הַמֶּלֶךְ בַּשָּׂדֶה, «El Rey se encuentra en el campo»,[25] y nos invita a retornar a Él con amor antes de los Días Solemnes.

Intentaremos comprender qué instrucciones nos brindan para nuestra época. También hoy necesitamos una nueva revolución inspirada por el Baal Shem Tov y el Admur HaZakén.

Notas parte 1

[1] Beit Rebi, primera parte, capítulo 1, en la nota; Séfer HaZijronot, capítulo 91.

[2] Mishná Iadáim 3:5.

[3] Séfer HaSijot 5703, página 188; Séfer HaMinhaguim, página 101, entre otras fuentes. Basado en Bereshit 1:16.

[4] Shaar HaKavanot, exposiciones de Janucá, exposición 1, y en otros lugares.

[5] Séfer Ietzirá 1:4.

[6] Tikunei Zóhar, tikún 57, 91b.

[7] Basado en el Zóhar I, 11b. Véase también Daniel 4:32.

[8] Ambas expresiones —«Leit atar panui minei» — לֵית אֲתַר פָּנוּי מִנֵּיהּ y «Kulá kamei kelá jashiv» — כּוּלָּא קַמֵּיהּ כְּלָא חֲשִׁיב— poseen una estructura idéntica: cuatro palabras y quince letras.

Su valor numérico conjunto es 1885, equivalente a 29 veces 65 y a 13 veces 145. El número 13 es la figura inspiracional de 3, mientras que 145 es la figura inspiracional de 9, es decir, 3 al cuadrado.

Las iniciales suman 299, equivalente a 13 veces 23. Las letras interiores de las palabras suman 962, equivalente a 13 veces 74 —dos veces 37—. Las letras finales suman 624, equivalente a 13 veces 48. Así, 145 se divide en 23, 74 y 48.

Al agregar los nombres de los tzadikim, Israel Shneur Zalman — יִשְׂרָאֵל שְׁנֵיאוֹר זַלְמָן, cuyo valor es 1235 —19 veces 65—, se obtiene 3120, equivalente a 48 veces 65 y diez veces jadash — חָדָשׁ, «nuevo», como se explicará extensamente en el quinto capítulo.

Al agregar también sus títulos, Baal Shem Tov, Baal HaTania — בַּעַל שֵׁם טוֹב בַּעַל הַתַּנְיָא, cuyo valor es 1027 —13 veces 79—, el total asciende a 4147.

Este número equivale a 1885 más 2262. El número 2262 equivale a tal — טַל, 39, veces jen — חֵן, 58; a Eldad — אֶלְדָּד veces Meidad — מֵידָד; y a Havaiá — הוי׳ veces Aní Havaiá — אֲנִי הוי׳.

[9] Adiciones al Kéter Shem Tov, edición de Kehot, tercera edición, sección 169.

[10] Shir HaShirim 5:2.

[11] Zóhar III, 95a.

[12] Reshimot Devarim, Jitrik, edición 5749, tercera parte, páginas 7-8. Citado y explicado en Or Israel, primera parte, dentro del relato «Yo duermo, pero mi corazón está despierto». Véanse también las adiciones al Kéter Shem Tov, sección 418.

[13] Véanse las adiciones al Kéter Shem Tov, desde la sección 179 en adelante, y las fuentes allí citadas. Véase también el escrito «Hashgajá Pratit», en Likutei Sijot, volumen 8, desde la página 277.

[14] Adiciones al Kéter Shem Tov, secciones 182-183.

[15] Véase Haiom Iom, 28 de MarJeshván.

[16] Véase Séfer HaMaamarim 5629, desde el final de la página 161, y las fuentes allí citadas.

[17] Véanse las clases del 2 de Kislev de 5780 y del 20 de Adar de 5785, publicadas en el cuadernillo Meet Havaiá haitá zotמֵאֵת הוי׳ הָיְתָה זֹּאת, Adar de 5785— y en otros lugares.

[18] Véanse las clases del 29 de Shevat de 5771 y del 2 de Siván de 5777, entre otras.

[19] Véase Menajot 34b, Tosafot, comenzando con las palabras Letotafot, y otras fuentes.

[20] Véase el Talmud de Jerusalén, Rosh Hashaná 3:8, y el comentario Korban HaEdá, allí, sobre las palabras Haiá maamid.

[21] Dentro del propio Tania, esta relación se expresa entre el capítulo lev — לֵב, capítulo 32, dedicado al amor hacia todos los judíos, y el comienzo del Tania, capítulo 1, donde se distinguen cinco niveles dentro del pueblo de Israel: desde el tzadik completo hasta el malvado completo.

Sin embargo, el propósito principal es destacar al beinoní — בֵּינוֹנִי, situado en el centro e incluyente de todos los niveles, pues «esta es la cualidad de toda persona y hacia ella debe esforzarse cada ser humano».

Por eso muchas personas acostumbran estudiar el capítulo 32 antes de comenzar el estudio ordenado del Tania. Esto sigue el modelo de hacer preceder al Baal Shem Tov antes del Admur HaZakén.

[22] Véase la introducción al Séfer HaToldot del Admur HaZakén, primera parte, página 14.

[23] En nombre del Avnei Nézer se transmitió que tres personalidades poseyeron un séjel nivdal — שֵׂכֶל נִבְדָּל, un intelecto trascendente: el Maharal de Praga, el Baal HaTania y su suegro, el «Saraf» de Kotzk.

Esto fue citado en nombre de Rabí Janoj Strikovski en Interpretaciones del Maharal de Praga, página 31. Véase también, extensamente, el farbrenguen de Jai Elul de 5783, en la sección publicada en el boletín de Ki Tavó de 5784.

Los serafines del Mundo de Beriá representan los intelectos separados —véase Moré Nevujim 1:49—, que arden debido a su percepción intelectual de aquello que está «mimaal lo» — מִמַּעַל לוֹ, por encima de ellos, como está escrito en Ieshaiahu 6:2.

Esta cualidad corresponde al Saraf de Kotzk y también al Maharal, quien discrepó con el Rambam argumentando que, según la concepción de este último, Dios no resulta verdaderamente separado y santo. Véase la segunda introducción a Guevurot Hashem.

Sin embargo, precisamente en el Admur HaZakén esta trascendencia se intensifica junto con la interioridad más absoluta. Este es el secreto de «Kulá kamei kelá jashiv» — כּוּלָּא קַמֵּיהּ כְּלָא חֲשִׁיב, a pesar de que la realidad no es una simple ilusión, como se explicó en el texto.

[24] Véase Séfer HaSijot 5705, página 122.

[25] Likutei Torá, parashat Reé, 32b.

 

Parte 2: D. Cambio de perspectiva: ¿quién existe para quién? 

Para la Torá y para Israel

Al comienzo de la Torá, Rashi explica, en nombre de nuestros Sabios[1], que la primera letra de la Torá, la ב (bet), expresa la idea de bishvil, «por causa de» o «para» (Bereshit: por causa de aquello que es llamado reshit, «principio»).

Sobre Rabí Janiná ben Dosá —a quien mencionamos como raíz del alma de nuestro maestro, el Baal Shem Tov— se dice:

«Todo el mundo recibe sustento por causa de Janiná, Mi hijo; pero para Janiná, Mi hijo, es suficiente una medida de algarrobas desde una víspera de Shabat hasta la siguiente».[2]

Hashem afirma que el sustento y el alimento de todo el mundo llegan por su mérito: «por causa de Janiná, Mi hijo»; sin embargo, él mismo no necesita nada.

¿Cómo interpreta el Baal Shem Tov[3] la palabra bishvil? La relaciona con shvil, «sendero» o «camino». Rabí Janiná ben Dosá abre un sendero —un camino de conciencia de la Divinidad— y por medio de ese sendero fluye toda la abundancia. El Baal Shem Tov dijo que él mismo heredó ese sendero y lo acercó a nosotros: primero fue el camino de Rabí Janiná ben Dosá y después fue entregado en manos del Baal Shem Tov.

Nuestros Sabios ofrecen numerosas explicaciones acerca de para qué fue creado el mundo, interpretando así la ב de Bereshit: por causa de qué realidad llamada reshit fue creado. No obstante, Rashi cita dos explicaciones fundamentales: por la Torá y por Israel.

De acuerdo con lo explicado, el mundo fue creado a través del sendero de la Torá y del sendero de Israel.

La reforma del jasidismo: Israel precede a la Torá

La pregunta —que ya plantearon nuestros Sabios[4]— es: ¿qué precede a qué, la Torá o Israel? Rashi menciona primero «por la Torá» y después «por Israel». Sin embargo, nuestros Sabios concluyen que:

«El pensamiento de Israel precedió a todo, incluso a la Torá.

El jasidismo —siguiendo el camino del Baal Shem Tov— explica[5] que, después del tzimtzum, Israel se une a Hashem por medio de la Torá. Sobre esto dice el Zóhar:

«Israel se vincula con la Torá y la Torá con el Santo, bendito sea».[6]

Pero antes del tzimtzum, las almas de Israel preceden incluso a la Torá, como dijeron nuestros Sabios: «El pensamiento de Israel precedió a todo».

La revelación fundamental del Baal Shem Tov es que «el tzimtzum no debe entenderse literalmente».[7] El Baal Shem Tov lo percibe principalmente en la Providencia particular, mientras que el Alter Rebe lo expresa principalmente mediante el bitul, la anulación del yo: «Todo ante Él es considerado como nada».

Por eso, incluso ahora es posible experimentar la revelación propia del estado anterior al tzimtzum: la precedencia de las almas de Israel.

Esta es una de las mejores maneras de explicar la reforma del jasidismo: representa una transformación en la forma de comprender qué existe para qué. ¿Es Israel un medio para la Torá o sucede lo contrario?

Hashem creó el mundo siguiendo el plan de la Torá. Ella es el blueprint, el plano de la creación.[8] Para que este plan se realice y la dimensión interior de la voluntad de Hashem se manifieste ante todos, alguien debe cumplir la Torá; de lo contrario, todo permanecería en un estado virtual.

Según esta perspectiva, la función de Israel consiste en cumplir la Torá y mostrar que el mundo posee un plano divino que constituye su propio origen y su permanencia. Israel existiría, por tanto, para la Torá. Esta era la concepción predominante en el judaísmo antes del Baal Shem Tov.

¿En qué consiste entonces la reforma? En una renovación de la conciencia y en una nueva valoración de qué existe para qué.

Como explicaremos, para realizar una reforma auténtica y positiva dentro del judaísmo no debe modificarse absolutamente nada de la Halajá. Por eso, el Maguid pidió al Alter Rebe que escribiera una nueva edición del Shulján Aruj.[9]

El Alter Rebe es conocido como el autor del Tania y del Shulján Aruj. Escribió el Tania, enseñanza del jasidismo y alma de la Torá, y el Shulján Aruj, correspondiente al cuerpo de la Torá.

Al comienzo de la reforma jasídica era indispensable dejar claro —tanto para el propio movimiento como hacia el exterior— que el jasidismo no pretendía alterar, Dios libre, ninguna de las decisiones de la Torá Oral ni del Shulján Aruj.

Por eso era tan importante para el Maguid que el Alter Rebe redactara una versión actualizada del Shulján Aruj: no solamente para no cambiar nada de la Halajá, sino también para incorporar las decisiones de las autoridades posteriores y profundizar en sus fundamentos.

El Baal Shem Tov ya había explicado que el nombre del Alter Rebe, Shneur —«dos luces»—, alude a la unión de dos luces, como en la expresión «la Torá es luz»[10]: la luz del jasidismo, representada por el Tania, y la luz de la dimensión revelada de la Torá, representada por el Shulján Aruj.[11]

En cualquier caso, el jasidismo llega y afirma que Israel no existe para la Torá, sino que la Torá existe para Israel.

El Santo, bendito sea, reveló la Torá en el mundo y se la entregó al pueblo de Israel:

«Moshé nos ordenó la Torá, herencia de la congregación de Iaakov».[12]

Mediante la observancia de la Torá por parte de Israel se revela la esencia del pueblo judío, que se encuentra por encima de la Torá.[13]

La Torá viene a revelar que el alma de cada judío es verdaderamente una «parte de Dios de lo Alto». Esta expresión existía antes del Tania,[14] pero constituye uno de los fundamentos esenciales de toda la novedad de la enseñanza jasídica, como se explica en el Tania.[15]

El alma es una «parte del Creador que se convirtió en criatura»[16] mediante un tzimtzum entendido como concentración —como en la expresión: «Concentró Su Presencia entre las dos varas del Arca»[17]— y no como retirada o ausencia.

Esta es la reforma del jasidismo. Si se comprende correctamente, constituye una transformación enorme. No transgrede ninguna norma halájica, pero modifica numerosas costumbres y la jerarquía social del judaísmo.

¿Quién ocupa ahora el centro de la comunidad? Ya no es exclusivamente el rabino, cuya función es determinar la Halajá, sino el Rebe, cuya misión es rectificar las almas. Esto representa un cambio institucional dentro de la comunidad.

El Rebe no transgrede la Halajá, Dios libre. Por el contrario, la cumple mejor que nadie y constituye un ejemplo vivo del cumplimiento íntegro de la Torá, tanto en su dimensión interior como exterior.

Esto es especialmente significativo en Jabad, que exige que cada persona trabaje mediante sus propias fuerzas.[18] El Rebe constituye el ejemplo de cómo se debe vivir:

«De él observarán y así harán».[19]

Rabí Najman dijo[20]:

«Mírenme y hagan como yo».

Cada persona puede hacerlo según su propia medida y capacidad.

La próxima reforma: Israel para el mundo

Ahora comenzamos a comprender en qué consiste la siguiente reforma.

La primera reforma, la reforma del jasidismo, transformó la orientación acerca de qué existe para qué: pasó de la concepción según la cual Israel existe para la Torá —una percepción posterior al tzimtzum— a la conciencia, procedente del estado anterior al tzimtzum, de que la propia Torá existe para Israel.

¿Qué puede encontrarse más allá de esto? ¿Cuál puede ser la siguiente revolución, la próxima reforma, la nueva recreación?

Una verdadera revolución implica una nueva creación, una nueva formación y una nueva realización. La nueva realización supone también una transformación institucional, incluso dentro de la sinagoga. Después del jasidismo, si es necesario un espacio para renovarse y alegrarse, puede encontrarse un lugar para ello dentro de la propia sinagoga —por ejemplo, mediante un salón de celebraciones—, pues renovarse y revitalizarse también es una mitzvá.

La concepción anterior sostenía que los judíos existían para la Torá. El Baal Shem Tov enseñó lo contrario: la Torá existe para los judíos.

¿Cuál puede ser el paso siguiente? Comprender que los propios judíos existen para algo más.

Podemos expresarlo de dos maneras, que en realidad significan lo mismo. Una resulta más fácil de comprender; la otra contiene la verdadera novedad:

Israel existe para Hashem.

Y, de una manera aún más profunda:

Israel existe para el mundo.

La pregunta original era: ¿para qué creó Hashem el mundo? La respuesta era: por la Torá y por Israel. La primera reforma cambió el orden de precedencia entre estas dos respuestas.

El siguiente paso, la reforma mesiánica, consiste en comprender que, si Israel se encuentra por encima de la Torá, entonces Israel existe para el mundo.

En realidad, esto equivale exactamente a decir que Israel existe para Hashem. Hashem creó el mundo porque deseó tener una morada en los mundos inferiores,[21] y el pueblo de Israel se encuentra aquí para hacer realidad ese deseo divino.

El propósito final es que el pueblo de Israel salga de sí mismo. Hashem no necesita el mundo, pues es absolutamente autosuficiente. Sin embargo, cuando creó el mundo, por así decirlo, «salió de Sí mismo»: la palabra beriá, creación, puede relacionarse con la idea de salir hacia afuera. De ese modo se revela como Aquel que desea y quiere el mundo.

De la misma manera, si decimos que el propósito final es Israel, podría parecer que Israel es autosuficiente. Pero el pueblo judío debe salir de sí mismo: salir como emisario hacia el mundo y existir para el bien del mundo.

Esta es la reforma que debe ocupar nuestra conciencia para traer al Mashíaj. Para ello necesitamos un nuevo Baal Shem Tov, un nuevo Maguid y un nuevo Alter Rebe que nos muestren que no estamos aquí para permanecer en el gueto.

Todavía vivimos mentalmente dentro del gueto, pero debemos salir de él y dirigirnos hacia el mundo, sin modificar ni el más mínimo detalle de la Torá.

Nuestra posibilidad de sobrevivir depende del orgullo y la firmeza respecto de nuestro «cuerpo», que no cambia: el cumplimiento de las mitzvot. Sin embargo, nuestra finalidad y nuestra alma consisten en rectificar el mundo.

En otras palabras, debemos traer paz al mundo. Sin paz, Hashem no se revela en él. Hashem se manifiesta precisamente «en un lugar íntegro»,[22] allí donde existe una paz verdadera.

Debemos dejar de limitarnos a sentir que nosotros tenemos razón dentro de nuestro propio ámbito y comprender que el mundo no fue creado para nosotros. Fue creado para que Hashem tenga una morada en él, y nosotros somos sus emisarios para realizar ese propósito.

 

Fuentes parte 2

[1] Bereshit Rabá 1:6; Vaikrá Rabá 36:4.
[2] Berajot 17b.
[3] Kéter Shem Tov, edición Kehot, §5.
[4] Taná Devei Eliahu, cap. 14.
[5] Véase, por ejemplo, el discurso «Torá tzivá lanu Moshé», 5717.
[6] Zóhar III, 73a.
[7] Guinzei Nistarot, sección Or Israel, carta 55; citado y explicado en Lev Ladaat.
[8] Zóhar II, 161a: «Observó la Torá y creó el mundo».
[9] Introducción de los hijos del autor al Shulján Aruj del Alter Rebe.
[10] Mishlé/Proverbios 6:23.
[11] Likutei Diburim, p. 83; Séfer HaSijot 5702, p. 129.
[12] Devarim/Deuteronomio 33:4.
[13] Véase Likutei Sijot, vol. 28, Matot I, y otras fuentes.
[14] Introducción de Shefa Tal.
[15] Tania, cap. 2.
[16] Likutei Torá, Reé 27a, basado en Etz Jaim.
[17] Tanjumá, Vaiakhel 7; Shir Hashirim Rabá 1:62; Bereshit Rabá 4:4.
[18] Haiom Iom, 29 de Menajem Av.
[19] Basado en Shoftim/Jueces 7:17.
[20] Sijot HaRan §165; Jaiei Moharán §229.
[21] Tanjumá, Nasó 16; Tania, cap. 36.
[22] Zóhar I, 216b.

 

 

 


 

Los Nueve Principios de la Fe parte 9:  

LA TIERRA DE ISRAEL

 

PARTE 1: https://galeinai.org/2026/06/18/los-nueve-principios-de-la-fe-parte-1/

PARTE 2: https://galeinai.org/2026/06/25/los-nueve-principios-de-la-fe-parte-2/

PARTE 3: https://galeinai.org/2026/06/25/los-nueve-principios-de-la-fe-parte-3/

PARTE 4:    https://galeinai.org/2026/06/30/todo-descenso-es-en-aras-de-un-ascenso-incluso-del-pecado/

PARTE 5: https://galeinai.org/2026/07/03/di-s-desea-una-morada-aqui-abajo-parte-5/

PARTE 6: https://galeinai.org/2026/07/08/parte-6-decretos-cumplimiento-y-anulacion/

PARTE 7: https://galeinai.org/2026/07/09/los-nueve-principios-de-la-fe-parte-7/

PARTE 8: https://galeinai.org/2026/07/10/parte-8-santidad-de-la-tierra-de-israel-y-el-cuerpo-judio/

PARTE 9: https://galeinai.org/2026/09/03/la-tierra-de-israel/

 

 

La parashá de Ki Tavó comienza: "Y será, cuando vengas [ki tavó] a la tierra, que Havaia, tu Di-s, te da como herencia, y la poseas y te establezcas en ella."[1]

La idea de venir a la tierra es una alusión sutil a relaciones matrimoniales íntimas, que son denominadas bi'ah (בִּיאָה), de la misma raíz que la palabra "tú vengas", tavó (תָּבוֹא). La relación entre Israel y su amada tierra es como el amor de un novio por su esposa. Esta relación amorosa incorpora esencialmente las otras tres relaciones amorosas esenciales: amor a Di-s, amor a la Torá y amor al pueblo de Israel.[2]

Esta misma dinámica se observa en la relación entre Israel y el Shabat, al que también se hace referencia como la novia. Esta alusión se incorporó al canto litúrgico Leja Dodi, que se entona los viernes por la noche para dar la bienvenida al Shabat: "Ven, mi amado [Di-s], vamos a dar la bienvenida a la novia [Shabat], el rostro del Shabat daremos la bienvenida [juntos]."[3]

Las últimas palabras del verso inicial de Ki Tavó citadas arriba, "y asentaos en ella", conectan aún más la Tierra de Israel y el Shabat. En primer lugar, la palabra hebrea para "en ella", bah (בָּהּ) está escrita en tiempo femenino, aludiendo a la Tierra de Israel como la novia del pueblo judío. El valor de esta palabra, bah (בָּהּ), es 7, una alusión al Shabat también llamado "el séptimo día". La palabra en hebreo para "asentarse", vaiashavta (וְיָשַׁבְתָּ), comparte la misma raíz que la palabra Shabat (שַׁבָּת) y teshuvá (תְּשׁוּבָה).[4] Aquí de nuevo vemos una conexión esencial entre la forma en que Israel se relaciona tanto con la Tierra de Israel como con Shabat, a los que se refiere como una novia.

Más adelante en la porción, la Torá describe una renovación del pacto Divino que tendría lugar en una ceremonia pública en el monte Grizim y el monte Eival cuando Israel entrara en la tierra.[5] Según algunas opiniones, el lugar exacto donde se renovó el pacto fue exactamente el mismo en el que Di-s estableció el primer pacto con Abraham. Fue entonces cuando prometió inicialmente a Abraham que la Tierra de Israel sería para siempre su herencia y la de sus hijos. El matrimonio se denomina "un pacto". Así, entrar en la Tierra de Israel y renovar el pacto es similar a renovar los votos matrimoniales entre Di-s e Israel, y entre Israel y la Tierra Santa.

Una tierra de leche y miel

La conocida expresión que describe la Tierra de Israel como "una tierra que mana leche y miel" aparece tres veces en la parte de Ki Tavó.[6] Para entender la importancia de esta frase, que aparece muchas otras veces en la Torá,[7] es que el Shemá, la declaración cardinal de fe en la unidad de Di-s, está escrito en la porción de Va'etjanan inmediatamente después de una descripción de la Tierra de Israel fluyendo leche y miel.[8]

Las tres letras de la palabra "uno", ejad (אֶחָד) son las iniciales de las tres palabras, "tierra, leche, miel", eretz jalav dvash (אֶרֶץ חָלָב דְּבַשׁ).[9] Cuando uno percibe verdaderamente la unidad de la creación expresada en el Shemá, la materialidad misma se entiende como una dimensión integral de la Divinidad. El punto central de esta sencilla pero profunda percepción de la unidad entre lo material y lo espiritual se manifiesta con mayor intensidad en Tierra Santa.

Una tierra de fe

Otra descripción utilizada para referirse a la Tierra de Israel es "la tierra de tzvi", eretz tzvi (אֶרֶץ צְבִי). La palabra tzvi tiene dos significados principales: ciervo y libertad. De hecho, Ezequiel en particular yuxtapone la Tierra de Israel como una tierra que mana leche de miel y su descripción como una tierra de tzvi.[10] Una de las razones por las que se compara la tierra con un ciervo es porque el valor numérico de la palabra tzvi (צְבִי) es 102, lo mismo que "fe", emuná (אֱמוּנָה). En la transformación alfabética conocida como Atbash, donde la primera letra del alfabeto se intercambia por la última letra, la segunda por la penúltima y así sucesivamente, tzvi (צְבִי) se transforma en Moisés (מֹשֶׁה). El Zohar se refiere a Moisés como "el pastor fiel" (Raia Mehemna). De hecho, Moisés comenzó su camino para guiar al pueblo de Israel como pastor: "Moisés pastoreaba los rebaños de Itró, su suegro, el jefe de Midián, y condujo los rebaños en busca de pastos libres, y llegó al monte de Di-s, a Jorev."[11] Aunque Moisés no logró entrar en la Tierra de Israel, guio fielmente a Israel durante cuarenta años a través del desierto y los llevó hasta las fronteras de la Tierra.

Otra conexión entre la Tierra de Israel y la fe se encuentra cuando Caleb y Iehoshua - los dos espías que argumentaban que los israelitas, con la ayuda de Di-s, podían conquistar la Tierra de Israel - declararon: "La tierra por la que pasamos para explorar es una tierra sumamente buena."[12] El valor numérico de las palabras "la tierra es sumamente buena", tová haAretz meod meod (טוֹבָה הָאָרֶץ מְאֹד מְאֹד) es 408, o 4 por 102, el valor de "fe" (אֱמוּנָה). Así, la media de cada una de estas cuatro palabras es en sí misma "fe".

Desde que Abraham llegó por primera vez a la tierra y Di-s hizo un pacto con él, el pueblo judío ha mantenido un amor constante con la tierra "que mana leche y miel", siempre manteniendo la fe en nuestra más profunda creencia de que esta tierra no solo es sagrada, sino que estamos intrínsecamente ligados a ella.

Otra razón por la que se compara la Tierra de Israel con un ciervo es que, cuando se despelleja, su piel nunca podrá volver a ponerse sobre el ciervo debido a que queda demasiado tensa. Simbólicamente, esto alude a que las fronteras físicas relativamente pequeñas de la Tierra de Israel contienen un potencial infinito. Las fronteras de la Tierra de Israel no son fronteras políticas, son fronteras de rituales - es decir, los campos de cultivo situados dentro de esas fronteras deben estar sujetas al diezmo y sus cosechas deben destinarse a alimentar a los hambrientos y pobres, además de cumplir con una variedad de otros mandamientos. Según los Sabios, en el futuro estas fronteras se expandirán hasta abarcar todo el mundo, requiriendo que toda la humanidad trate incluso a los miembros más débiles de la sociedad con dignidad y respeto.[13]

Trayendo los primeros frutos

Parashat Ki Tavó comienza con el mandamiento de llevar los primeros frutos de la propia cosecha al Templo Sagrado: "Y será cuando entres en la tierra cuando Havaia, tu Di-s, te dé como herencia ... que tomarás el primero de cada fruto... y lo pondréis en una cesta e iréis al lugar que Havaia, vuestro Di-s, elijará."[14] Los sabios han enseñado que cuando una parashá comienza con "Y será" (וְהָיָה), como hace Ki Tavó, es un signo de gran alegría.[15]

Después de llevar los primeros frutos, en lo que la Mishná describe como una procesión increíblemente alegre, al Templo y recitar palabras de agradecimiento y alabanza a Di-s, la Torá dice: "Te alegrarás con todas las bendiciones que Havaia, tu Di-s., te ha concedido"[16] Más adelante en la porción, la Torá analiza las consecuencias que enfrentará el pueblo judío si escucha o no a Di-s y siguen Sus mandamientos. Esta sección se denomina "las bendiciones y las maldiciones". Hacia el final de las maldiciones, la Torá da una razón por la que podría llegar a producirse esta lamentable situación: "Porque no servisteis a Havaia vuestro Di-s con alegría y bondad de corazón."[17]

Servir a Di-s con alegría y mirar siempre el lado positivo de la vida es crucial en el pensamiento judío para mantener la observancia adecuada y una existencia espiritualmente vibrante y significativa. Cuando cosechamos los frutos de nuestro trabajo, podemos relacionarnos con nuestro éxito de una de dos maneras: podemos atribuir nuestro éxito únicamente a nuestros propios talentos y esfuerzos, o bien atribuirlo a Di-s y darLe gracias por bendecirnos con sabiduría y habilidades para alcanzar nuestros objetivos. El secreto de la felicidad radica en anular la tendencia natural del ego a reclamar todo el mérito; en cambio, debemos aprender a regocijarnos en las bendiciones que Di-s nos otorga. Porque, en verdad, cuando se da rienda suelta al ego, este no conoce límites en cuanto a la gloria que considera que le corresponde, y por eso se excede, para acabar sintiéndose decepcionado y frustrado ante su incapacidad para sentirse plenamente satisfecho.

El mandamiento de llevar las primicias al Templo contiene una hermosa alusión que nos enseña cómo alcanzar un estado de ánimo alegre. En el versículo, "y pondréis [los primeros frutos] en una cesta", la palabra hebrea usada para cesta es "tene" (טֶנֶא).[18] El valor numérico de esta palabra es 60. Dado que según las reglas de la guematria (numerología cabalística), se puede añadir un uno adicional a la suma para representar la palabra completa, encontramos una alusión a la ley de anulación de los Sabios, según la cual una mezcla de uno entre sesenta hace que una sustancia quede ritualmente nula y sin efecto.

La "cesta", cuyo valor es igual a sesenta, representa la capacidad de una persona para anular su propia sed de honor al ofrecer los primeros frutos a Di-s. Esta idea también se insinúa por el hecho de que el valor numérico de la palabra hebrea para "yo", ani (אֲנִי) es 61. Estas mismas letras hebreas, cuando se intercambian, forman la palabra hebrea para "nada", ain (אָיִן).[19] Así, aquel (el 1) que deposita sus primeros frutos en una cesta (60) está, en efecto, anulando su ego, su "yo", en una proporción de 1:60, alcanzando así un estado de desinterés o autoanulación, el secreto de la verdadera alegría.

El Ba'al Shem Tov enseñaba un mensaje similar usando la imagen de depositar los primeros frutos - el mérito de los propios logros - en la cesta. Señala que las tres letras hebreas de la palabra para "cesta", tené (טֶנֶא) son las iniciales de las palabras "marcas de cantilación", teamim (טְעָמִים), las señales con las que se canta la Torá, "vocales", nekudot (נְקֻדּוֹת) y "letras", otiot (אוֹתִיּוֹת).[20] Estos son los tres elementos que componen el texto bíblico. Como los seres humanos suelen querer atribuirse el mérito exclusivo de sus logros, la Torá nos ordenó colocar los primeros frutos en una cesta, un recipiente que nos recuerda a la Torá, para que controlemos nuestro ego y reconozcamos a Di-s como la fuente de toda bondad material y espiritual.

La Torá y sus mandamientos nos recuerdan constantemente nuestra conexión con Di-s, para que no perdamos la perspectiva adecuada sobre esta relación. El Ba'al Shem Tov enseñaba que debemos aprender a tomar nuestros pensamientos, palabras y acciones, e integrarlos en las letras, vocales, y y el canto de la Torá, lo que a nivel práctico significa incorporar la sabiduría de la Torá en todas nuestras actividades.

La obligación de estudiar Torá va más allá de aprender el texto de la Torá y se extiende a alcanzar un estado de conciencia que permita que todas las experiencias de la vida se filtren a través de la Torá, como si llevaras "gafas de color Torá". Colocar los primeros frutos de nuestro trabajo en la cesta de la Torá es similar a llevar "gafas de color Torá", de modo que todas nuestras experiencias vitales se reflejan a través del prisma de la Torá. Que todos aprendamos a ver el mundo a través de las "gafas de color Torá" rectificadas y desinteresadas.



[1] Deuteronomio 26:1. 

[2] Consulta Sha'arei Ahavá VeRatzon para una exploración profunda de estos cuatro amores esenciales y las trece relaciones que surgen de ellos. Véase también Las Letras Hebreas, pp. 336-7.

[3] Compuesto por Rabi Shlomo Alkabetz de Safed.

[4] VeShavta Haaretz, pp. 5-10.

[5] Deuteronomio 27:1-26.

[6] Ídem. 26:9, 26:15, 27:3

[7] Éxodo 3:8, 3:17, 13:5, 33:3, Levítico 20:24, Números 13:27, 14:8, 16:13, 16:14, Deuteronomio 6:3, 11:9.

[8] Deuteronomio 6:3-5.

[9]  De una clase impartida por HaRav Ginsburgh el 16 de Kislev de 2015.

[10] Ezequiel 20:6 y 20:15.

[11] Éxodo 3:1.

[12] Números 14:7.

[13] Pesikta Rabati, Shabat VeRosh Jodesh 3. Para más información, véase Rectificar el Estado de Israel, cap. 8, nota 13.

[14] Deuteronomio 26:1.

[15] Bereshit Rabá 42:3.

[16] Bikurim 3:2-4; Deuteronomio 26:11.

[17] Deuteronomio 28:47. Para más información sobre el versículo, véase Iain Itzjak, Ki Tavó, 17-18.

 

[18] Ibid 26:2.

[19] Las Letras Hebreas, p. 233.

[20] Ba'al Shem Tov sobre la Torá, Ki Tavó, 2. Para un tratamiento más profundo del acrónimo de la palabra tene, véase Wonders Número 119, Ki Tavo 5784.


 

 

Con la ayuda de Dios

UN CAMBIO DESDE EL INTERIOR

Al concluir un año y encontrarnos en el umbral del nuevo, resuena en los oídos de todos el llamado:

«Jadshú maaseijem veshaprú maaseijem» — חַדְּשׁוּ מַעֲשֵׂיכֶם וְשַׁפְּרוּ מַעֲשֵׂיכֶם,
«Renueven sus acciones y mejoren sus acciones».

Si el cumplimiento de la Torá y las mitzvot envejece o pierde su vitalidad, tanto en la vida de una persona como en toda una generación, es necesario renovarlo y revitalizarlo. El Baal Shem Tov afirmó que su alma descendió a este mundo para despertar al pueblo de Israel de un profundo letargo, insuflar un espíritu de vida en el servicio a Dios e introducir en él frescura y renovación, frishkait — פְרִישְׁקַיְיט. ¿Cuál es el camino para lograrlo?

Algunas personas piensan que la renovación debe producirse en el «gufá deOraita» — גּוּפָא דְאוֹרַיְתָא, el cuerpo mismo de la Torá, mediante cambios y nuevas composiciones dentro del ámbito de la Halajá.

A quienes «se desvían hacia la izquierda», es decir, los diferentes movimientos reformistas inválidos, les parece que reducir el yugo de las mitzvot permitirá que el judaísmo florezca. Quienes «se inclinan hacia la derecha», en cambio, piensan en agregar o restablecer preceptos que no fueron practicados durante generaciones, creyendo que eso le dará un nuevo rostro al judaísmo.

También en el servicio individual hay quien considera que, si deja de ser meticuloso en ciertos detalles de la Halajá, o incluso abandona algunas rigurosidades y embellecimientos de las mitzvot, le resultará más fácil cumplir las obligaciones fundamentales con vitalidad y alegría. Otros, en cambio, depositan la esperanza de un cambio positivo en la incorporación de nuevos detalles, exigencias y acciones religiosas.

Sin embargo, en verdad, la auténtica renovación —tanto para el individuo y, con mayor razón, para la comunidad— depende precisamente del alma interior.

El cuerpo judío, es decir, el cumplimiento de la Torá y las mitzvot que nos fue transmitido de generación en generación, está sano y es deseado por Dios. No necesita ninguna modificación fundamental, comparable, Dios no lo permita, con amputar o agregar miembros a un cuerpo.

La vitalidad depende del alma, del espíritu de vida que anima al cuerpo. Es allí donde se necesita una constante reevaluación: un jeshbón hanéfesh — חֶשְׁבּוֹן הַנֶּפֶשׁ, un balance espiritual que conduzca a una nueva percepción de nosotros mismos, a una comprensión renovada de nuestra finalidad y a un cambio de orientación en el servicio a Dios.

Una transformación interior semejante influirá profundamente sobre el servicio del alma y la organización de la sociedad. Incluso podrá influir sobre la manera en que se cumplen las mitzvot, estableciendo nuevos énfasis y prioridades. Pero todo ello debe realizarse sin quebrantar los marcos de la Halajá, sin apartarse del camino central del judaísmo y sin invertir energías innecesarias en cambios externos que finalmente demostrarán carecer de verdadera importancia.

La reforma sagrada más significativa de la historia reciente del pueblo de Israel es el Jasidut. El Baal Shem Tov abrió un nuevo sendero en el servicio a Dios que modificó la orientación de todo el judaísmo, tanto en el trabajo espiritual individual como en la vida comunitaria, sin perjudicar en lo más mínimo la observancia de la Halajá. Por el contrario, agregó mayor excelencia y vitalidad al cumplimiento de todos sus detalles y precisiones.

Antes del Baal Shem Tov se consideraba que el pueblo de Israel existía para la Torá, que precede a todo. El Baal Shem Tov recordó que:

«Majshavtán shel Israel kadmá lejol davar» — מַחְשַׁבְתָּן שֶׁל יִשְׂרָאֵל קָדְמָה לְכָל דָּבָר,
«El pensamiento acerca de Israel precedió a todas las cosas».

La finalidad de la Torá es revelar la grandeza de las almas de Israel. Esta enseñanza provocó un verdadero «terremoto» en la estructura comunitaria. El Rebe dedicado a rectificar las almas adquirió un lugar más central que el rabino cuya función principal era dictaminar la Halajá.

También transformó el servicio a Dios, que comenzó a prestar mayor atención a lo que sucede en el interior del alma, en lugar de ocuparse exclusivamente de los logros exteriores.

Para traer al Mashíaj debemos producir una transformación dentro de nosotros mismos y abrir nuevos caminos en el servicio a Dios. La clave consiste en cambiar nuestra orientación mediante una nueva definición de la finalidad de nuestro trabajo espiritual.

Debemos «salir de nosotros mismos» y contemplarnos como enviados consagrados a una finalidad que nos trasciende. Nuestra misión es hacer realidad el deseo de Dios en la Creación: tener una «dirá batajtonim» — דִּירָה בַּתַּחְתּוֹנִים, una morada en los mundos inferiores.

Para lograrlo debemos dirigir nuestra mirada hacia el tikún olam — תִּקּוּן עוֹלָם, la rectificación del mundo, y orientar todo nuestro servicio hacia el establecimiento de una paz verdadera. Esa paz permitirá que el Creador se revele y habite dentro de Su mundo.



 

 

«PORQUE ESTA COSA ESTÁ MUY CERCA DE TI»

¡Shalom, niños!

 - Disculpa, querido niño, ¿por dónde se entra a la ciudad?

Rabí Iehoshúa, uno de los más grandes tanaítas, le dirigió esta pregunta a un niño que estaba sentado junto al camino, donde los senderos se bifurcaban.

 - Depende  - respondió el niño con inteligencia - . Para tomar el camino corto y largo debes girar a la derecha; pero para tomar el camino largo y corto, gira a la izquierda.

Rabí Iehoshúa sonrió al escuchar aquella respuesta tan ingeniosa y giró hacia la derecha, por el camino corto y largo. En pocos minutos llegó frente a la ciudad, pero el acceso a sus puertas estaba bloqueado por jardines y huertos, y era imposible atravesarlos.

Rabí Iehoshúa dio media vuelta y regresó a la bifurcación de los caminos, donde todavía estaba sentado aquel niño.

 - ¿Por qué me engañaste?  - le reclamó el sabio - . ¡Este camino no permite llegar a la ciudad!

 - Eso es precisamente lo que te dije  - respondió el astuto niño - . Es un camino corto al comienzo, pero largo al final. Si hubieras elegido la segunda posibilidad, el camino largo y corto, habrías descubierto hasta qué punto resulta corto para llegar a la ciudad…

 

¿Conocen este relato? Supongo que ya lo habrán escuchado alguna vez. La sabiduría del pequeño, que superó a la del gran sabio, nos enseña un principio muy importante: debemos levantar la mirada y observar más allá de aquello que tenemos cerca y que parece conveniente en el momento. Siempre debemos pensar uno o dos pasos hacia adelante.

El Admur HaZakén eligió colocar este principio en la portada de su gran obra, el Tania, para explicar el camino de estudio y de servicio a Dios que deseaba transmitirnos por medio de su libro.

¿Sabían que el Admur HaZakén trabajó aproximadamente veinte años en la composición del Tania? Esto nos enseña que cada palabra fue escrita después de mucha reflexión y cuidadosa consideración, especialmente las palabras de la portada.

Así describe el Admur HaZakén el contenido de su libro:

 

«Ki karov eleja hadavar meod, befija uvilvaveja laasotó»

 

 -  כִּי קָרוֹב אֵלֶיךָ הַדָּבָר מְאֹד, בְּפִיךָ וּבִלְבָבְךָ לַעֲשֹׂתוֹ.

 

«Porque la cosa está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para llevarla hacerla».

 

Y agrega que el propósito del libro es:

 

«Explicar claramente cómo esto se encuentra verdaderamente cerca, mediante un camino largo y corto».

 

El precio de la precipitación

Mi papá es el más meticuloso entre los meticulosos. Tendrían que verlo reparar una falla eléctrica o colgar una cortina nueva en el salón. Uno de mis mayores placeres es permanecer a un lado, observar su trabajo cuidadoso y aprender mucho de él.

Primero toma medidas, realiza cálculos mentalmente, dibuja toda clase de anotaciones en una hoja y solamente después comienza a trabajar, paso a paso.

¿Pero saben qué? Yo soy exactamente lo contrario. Cuando tengo que realizar un trabajo manual, lo primero que pongo en funcionamiento son… ¡las manos!

Eso fue precisamente lo que ocurrió la semana pasada. Mamá encargó en Ikea una nueva sección para nuestra biblioteca. Dos días después, durante la tarde, llegó a casa el pedido, embalado dentro de una enorme caja de cartón.

 - Razi  - me anunció mamá - , papá quiere que esta vez seas tú quien arme la biblioteca. Regresará tarde y no tendrá tiempo de hacerlo personalmente.

 - ¡Sííí!  - grité de alegría.

¿Por qué me alegré tanto? En primer lugar, porque me encanta armar cosas, especialmente muebles de Ikea. Pero todavía más me alegró saber que mi papá confiaba en mí.

Abrí cuidadosamente el paquete y extendí todas las piezas. ¿Qué es lo primero que se debe hacer? Naturalmente, aquello que papá siempre me recuerda:

 - Primero hay que leer todas las instrucciones, y leerlas muy bien.

Pero, al parecer, el «muy bien» de papá no es igual a mi «muy bien»…

Revisé rápidamente los dibujos de las doce etapas del montaje, comprendí la idea general y… ¡manos a la obra!

¿Qué fue lo que no hice? Mi papá jamás pasa por alto esas cosas. Primero compara las piezas del paquete con las que aparecen en el manual y cuenta la cantidad de elementos. Solamente después de esta ceremonia comienza a estudiar las etapas del montaje. Pero de ninguna manera inicia el primer paso antes de haber examinado cuidadosamente todo el manual hasta el final.

Yo, en cambio, no hice nada de eso. Avancé rápidamente. Uní los dos soportes principales con los estantes, atornillé fuertemente las piezas de sujeción, fijé la parte trasera del armario y, de pronto, ¡todo estaba casi terminado!

Solo faltaba la etapa final: colocar las puertas de vidrio. Esto debía hacerse después de levantar el mueble y colocarlo firmemente en su lugar.

¡Arriba! Con la ayuda de mis queridos hermanos, levantamos rápidamente el armario y también completamos aquella tarea. Pero entonces se me oscureció la vista…

¡Descubrí que había colocado los cuatro estantes exactamente al revés!

En lugar de verse al frente el hermoso acabado de madera pulida, una fea franja de madera adornaba la parte delantera de cada estante. Y, para colmo, la pieza destinada a sostener la puerta de vidrio había quedado en la parte posterior…

Entusiasmarse de verdad

Como pueden comprender  - y como yo mismo finalmente comprendí - , mi trabajo había sido rápido, pero precipitado. En muy poco tiempo conseguí un resultado que parecía impresionante, pero terminó revelándose como un error vergonzoso.

En cambio, un trabajo cuidadoso como el de mi papá quizá lleve más tiempo, pero permite alcanzar plenamente el resultado deseado.

¿Cuál es la diferencia fundamental entre las dos formas de actuar? Yo deseaba desesperadamente sentirme grande, ser como mi papá. Para lograrlo, busqué atajos y estuve dispuesto a conformarme con algo hecho «más o menos».

Mi papá, en cambio, no necesita parecerse a papá: ¡él ya es papá! No busca sentirse grande; es grande de verdad.

Este es el principio que el Admur HaZakén desea enseñarnos acerca del servicio a Dios. Quien busca un camino corto para acercarse a Dios intenta encontrar rápidamente emoción y entusiasmo.

Los sentimientos y el entusiasmo no son algo negativo. Por el contrario, la cercanía con Hashem debe sentirse en el corazón e incluso en nuestra carne física.

Pero cuando la emoción y el entusiasmo se convierten en una finalidad por sí mismos, nos dejan lejos de la meta, fuera de la ciudad. El corazón se despierta y se enciende, pero enseguida vuelve a apagarse; entonces permanecemos solamente en la parte exterior y superficial del corazón.

En cambio, quien desea seguir el camino de nuestro «padre», el Admur HaZakén, comprende que para despertar verdaderamente el corazón al servicio de Dios primero debe transformar su manera de pensar.

Es necesario estudiar mucho Jasidut, con profundidad y vitalidad, hasta que al corazón no le quede otra posibilidad que entusiasmarse y arder por Hashem con todas sus fuerzas.

¡Que tengamos el mérito de recorrer el camino largo y llegar en poco tiempo!

¡Shabat shalom umevoraj  -  שַׁבָּת שָׁלוֹם וּמְבֹרָךְ!

Razi




ESTUDIO DE JUDAÍSMO

   

ESTUDIO DE JUDAÍSMO

  PARASHAT NITZAVIM VAIELEJ SELIJOT Y ROSH HASHANÁ

MIÉRCOLES 20 DE ELUL 5786 – 2-9-2026

Con el Rabino Jaim Frim

 

 


https://youtu.be/1bTogWmNPo0

 

Hay momentos donde la distancia desaparece y los corazones laten al mismo compás. Ayer vivimos un encuentro luminoso junto a nuestra querida comunidad internacional: melodías que acarician el alma, diálogos esenciales y meditaciones profundas concebidas para preparar el terreno hacia un 5787 de plenitud, ventura y alegría verdadera.


La energía que se generó sigue viva y está disponible para ti. Deseo de corazón que disfrutes esta grabación tanto como nosotros disfrutamos cada minuto del encuentro

Dios se encuentra en todas partes. Está junto a mí, como dice el versículo: «Dios es tu sombra junto a tu mano derecha». Cuando una persona comienza a sentir que Dios está con ella, que Dios está con nosotros y que Dios está cerca, se llena de alegría. Aunque por mí mismo me encuentre muy lejos, Dios está sumamente cerca.

 

 

MATERIAL DE ESTUDIO

MÚSICA DE LA CLASE

RAJAMANA

Rajamaná significa «el Misericordioso», refiriéndose a Hashem. Anéiná significa «respóndenos». Se dice durante las Selijot, y cada frase recuerda cómo Hashem respondió a nuestros patriarcas, profetas y tzadikim en momentos difíciles. La comunidad responde reiteradamente: עֲנֵינָא — Anéiná — Respóndenos. Es una plegaria en arameo que se recita en las Selijot. Su frase principal es:

 

Esta es la estrofa que se canta con la conocida melodía compuesta por el Alter Rebe, Rabí Shneur Zalman de Liadí. En la tradición de Jabad, Avinu Malkeinu se recita principalmente:

  • En Rosh Hashaná.
  • Durante los Diez Días de Teshuvá, entre Rosh Hashaná y Iom Kipur, en Shajarit y Minjá.
  • En Iom Kipur, especialmente con gran emoción al aproximarse la conclusión de Neilá.
  • En determinados días de ayuno público.

Generalmente no se recita en Shabat. Cuando Rosh Hashaná cae en Shabat, se omite ese día. La estrofa  “Avínu Malkénu, jonénu vaanénu…”— es la última de la plegaria. En Jabad se canta con la melodía solemne atribuida al Alter Rebe. Se acostumbra entonarla especialmente en Rosh Hashaná y durante los Diez Días de Teshuvá, aunque también puede cantarse en farbrenguens y encuentros de preparación espiritual. En Selijot antes de Rosh Hashaná, normalmente no forma parte del texto diario regular de Selijot; su lugar litúrgico central comienza en Rosh Hashaná y continúa durante los Diez Días de Teshuvá.

ANI LE DODI – MÚSICA DEL RAB GINSBURGH

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TRECE MELODÍAS DE MISERICORDIA

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RAJAMANA

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¿QUÉ PERDISTE ALLÍ?

UN SORBO DE LA MAÑANA

Cuando perdemos algo, hay una regla sencilla: buscamos en el lugar donde lo perdimos.

El Admur HaZakén toma esta regla y la aplica al trabajo espiritual del mes de Elul. En el famoso maamar «Ani LeDodi», explica el versículo: «וּבִקַּשְׁתֶּם מִשָּׁם אֶת ה' אֱלֹקֶיךָ» — «Y buscarán desde allí al Hashem, su Dios». Para regresar a Hashem hay que buscar «allí», precisamente dentro de los lugares en los que nos alejamos de Él: en nuestros actos, nuestras palabras y nuestros pensamientos.

Pero, ¿qué buscamos realmente allí?

💡 Podemos volver a todos los lugares no buenos del último año y buscar qué es lo que debemos corregir. Pero también podemos buscar allí algo más profundo: el deseo de Hashem que se perdió en esos lugares.

Porque muchas veces, incluso cuando fuimos detrás de cosas sin sentido, en lo más profundo estábamos buscando algo verdadero. Queríamos sentir algo intenso, real, cercano. Queríamos vitalidad, conexión, satisfacción. En lo profundo queríamos al Creador, pero cuando Él no era lo suficientemente tangible para nosotros, buscamos sustitutos que pudieran sentirse más concretos y accesibles.

🌱 Y entonces llega Elul y «HaMélej BaSadé» — «El Rey está en el campo». El Rey sale a nuestro encuentro, nos muestra un rostro iluminado y hace que la conexión con Él sea más cercana y accesible.

Él nos dice: «Regresen allí». A todos los lugares donde buscaron vitalidad en otra parte. Descubran que también allí, debajo de todas las vestiduras y apariencias, estaba escondido su deseo por Mí.

🗝️ Quizás eso es «וּבִקַּשְׁתֶּם מִשָּׁם — Y buscarán desde allí»: recoger de los lugares alejados el deseo que se dispersó en ellos y llevarlo de regreso a casa.

Porque el Rey está en el campo, y ahora podemos creer que la conexión que estuvimos buscando todo este tiempo realmente está cerca y es accesible.

¡Éxito!

(Basado en las enseñanzas del Rabino Itzjak Shapira.)

 

Selijot según la costumbre de Jabad

En la costumbre de Jabad, las Selijot comienzan el sábado por la noche, después de la medianoche halájica, cuando faltan por lo menos cuatro días para Rosh Hashaná. Si Rosh Hashaná comienza un lunes o martes, se empieza una semana antes.

La primera noche se acostumbra acudir a Selijot con vestimenta digna de Shabat. El jazán se reviste con talit sin bendición, ya que todavía es de noche. En los días siguientes se recitan las Selijot temprano por la mañana, antes de Shajarit.

Las Selijot no son solamente un pedido de perdón. Son una preparación interior para presentarnos ante Hashem en Rosh Hashaná. Su núcleo es despertar la compasión divina mediante los Trece Atributos de Misericordia y retornar a Hashem con sinceridad.

Una particularidad importante de Jabad es que durante el mes de Elul no se agregan diariamente Selijot extensas desde Rosh Jodesh. Se pone el acento en el trabajo personal de jeshbón hanéfesh, balance del alma; aumento de Torá, tefilá y tzedaká; revisión de los actos y preparación para la coronación de Hashem en Rosh Hashaná.

El Alter Rebe explica que en Elul «el Rey está en el campo»: Hashem se acerca a cada persona y recibe a todos con un rostro amable. Las Selijot expresan nuestra respuesta a esa cercanía. No acudimos solamente quebrantados por nuestras faltas, sino también confiados en que el Padre misericordioso desea recibirnos.

Una idea jasídica fundamental es que la verdadera teshuvá no consiste únicamente en lamentar el pasado. Significa regresar a nuestra esencia, porque en su interior el alma judía permanece siempre unida a Hashem. Como enseña el texto de Nitzavim:

«Y retornarás hasta Hashem, tu Dios… con todo tu corazón y con toda tu alma»
(Devarim 30:2).

La teshuvá por amor revela que la falta nunca representó la verdadera voluntad del alma. Por eso posee fuerza para transformar incluso las transgresiones en méritos.

Mensaje breve

Las Selijot nos enseñan que nunca estamos demasiado lejos. Cuando el corazón despierta y llama sinceramente a Hashem, descubrimos que Él ya estaba cerca. En estos días previos a Rosh Hashaná, abramos el corazón con tefilá, teshuvá y tzedaká, y pidamos ser inscritos y sellados para un año bueno y dulce.

https://galeinai.org/2026/09/03/razi-jai-elul-y-el-tania/

https://galeinai.org/2026/09/03/un-cambio-desde-el-interior/

 

JAI ELUL: ADMUR HAZAKÉN Y EL TANIA

«Porque esta cosa está muy cerca de ti»

—Disculpa, querido niño, ¿por dónde se entra a la ciudad?

Rabí Iehoshúa, uno de los más grandes tanaítas, le dirigió esta pregunta a un niño que estaba sentado junto al camino, donde los senderos se bifurcaban.

—Depende —respondió el niño con inteligencia—. Para tomar el camino corto y largo debes girar a la derecha; pero para tomar el camino largo y corto, gira a la izquierda.

Rabí Iehoshúa sonrió al escuchar aquella respuesta tan ingeniosa y giró hacia la derecha, por el camino corto y largo. En pocos minutos llegó frente a la ciudad, pero el acceso a sus puertas estaba bloqueado por jardines y huertos, y era imposible atravesarlos.

Rabí Iehoshúa dio media vuelta y regresó a la bifurcación de los caminos, donde todavía estaba sentado aquel niño.

—¿Por qué me engañaste? —le reclamó el sabio—. ¡Este camino no permite llegar a la ciudad!

—Eso es precisamente lo que te dije —respondió el astuto niño—. Es un camino corto al comienzo, pero largo al final. Si hubieras elegido la segunda posibilidad, el camino largo y corto, habrías descubierto hasta qué punto resulta corto para llegar a la ciudad…

¿Conocen este relato? Supongo que ya lo habrán escuchado alguna vez. La sabiduría del pequeño, que superó a la del gran sabio, nos enseña un principio muy importante: debemos levantar la mirada y observar más allá de aquello que tenemos cerca y que parece conveniente en el momento. Siempre debemos pensar uno o dos pasos hacia adelante.

El Admur HaZakén eligió colocar este principio en la portada de su gran obra, el Tania, para explicar el camino de estudio y de servicio a Dios que deseaba transmitirnos por medio de su libro.

¿Sabían que el Admur HaZakén trabajó aproximadamente veinte años en la composición del Tania? Esto nos enseña que cada palabra fue escrita después de mucha reflexión y cuidadosa consideración, especialmente las palabras de la portada.

Así describe el Admur HaZakén el contenido de su libro:

«Ki karov eleja hadavar meod, befija uvilvaveja laasotó» — כִּי קָרוֹב אֵלֶיךָ הַדָּבָר מְאֹד, בְּפִיךָ וּבִלְבָבְךָ לַעֲשֹׂתוֹ.

«Porque la cosa está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para llevarla hacerla».

Y agrega que el propósito del libro es:

«Explicar claramente cómo esto se encuentra verdaderamente cerca, mediante un camino largo y corto».

 

PARASHÁ

Parashat Nitzavim–Vaielej — Resumen

Parashat Nitzavim (Devarim 29:9–30:20) y Parashat Vaielej (Devarim 31:1–30) forman parte del discurso final de Moshé Rabenu antes de su fallecimiento. Habitualmente se leen en las semanas previas a Rosh Hashaná y los Diez Días de Teshuvá, pues sus temas centrales son la unidad de Israel, el retorno a Dios, la renovación del pacto y la elección de la vida.

Parashat Nitzavim — Firmes ante Dios,

Nitzavim — נִצָּבִים, «Firmes», comienza con todo el pueblo de Israel reunido ante Hashem en el último día de la vida de Moshé: dirigentes, ancianos, jueces, hombres, mujeres, niños, conversos, leñadores y aguadores. Nadie queda excluido. Todos ingresan juntos en el pacto con Dios, porque cada judío es responsable por los demás mediante el principio de arvut — עַרְבוּת, responsabilidad mutua.

Este pacto no compromete solamente a quienes estaban presentes, sino también a todas las generaciones futuras. Israel queda establecido como el pueblo de Dios, unido por una misión espiritual y una responsabilidad compartida.

Moshé advierte contra la idolatría, especialmente contra quien se desvía en secreto y cree que podrá actuar con impunidad. El alejamiento de Hashem puede provocar la desolación de la Tierra y la dispersión del pueblo entre las naciones. Devarim/Deuteronomio 30:2 

Sin embargo, la Torá también anuncia la promesa de la teshuvá — תְּשׁוּבָה, el retorno a Dios. Después de experimentar las consecuencias del exilio, el pueblo reflexionará y regresará a Hashem con todo su corazón y toda su alma. Entonces Dios reunirá a los dispersos de Israel desde los confines del mundo y los llevará nuevamente a la Tierra de Israel.

Hashem promete «circuncidar» el corazón del pueblo y de sus descendientes para que puedan amarlo plenamente. La teshuvá no solo repara el pasado: renueva interiormente a la persona y acerca la Redención.

Moshé enfatiza que la Torá no es inaccesible ni se encuentra lejos de nosotros:

«Lo bashamáim hi» — לֹא בַשָּׁמַיִם הִוא, «No está en el Cielo».

Tampoco se encuentra al otro lado del mar, porque:

«Ki karov eleja hadavar meod, befija uvilvaveja laasotó» — כִּי קָרוֹב אֵלֶיךָ הַדָּבָר מְאֹד, בְּפִיךָ וּבִלְבָבְךָ לַעֲשֹׂתוֹ.

«La COSA está muy cerca de ti: en tu boca y en tu corazón, para cumplirla».

La Torá puede ser estudiada, comprendida y llevada a la práctica. El camino hacia Dios se encuentra dentro de nuestras posibilidades, en nuestros pensamientos, palabras y acciones.

La parashá concluye con el gran llamado al libre albedrío. Hashem coloca ante nosotros la vida y el bien, la muerte y el mal, la bendición y la maldición, y nos ordena:

«Y retornarás hasta Hashem, tu Dios, y escucharás Su voz conforme a todo lo que yo te ordeno hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma»

Devarim/Deuteronomio 30:2

Puntos de las enseñanzas sagradas

¿Cómo puede la teshuvá eliminar retroactivamente una transgresión?

Acerca del efecto de la teshuvá, se enseña en la Guemará —Iomá 86b y Rashi allí— que cuando una persona hace teshuvá por amor, sus transgresiones deliberadas se transforman en méritos y: «Su pecado queda arrancado desde su origen».

Es decir, esta teshuvá puede actuar incluso retroactivamente: la transgresión es eliminada completamente y se considera como si jamás hubiera existido.

A primera vista, esto resulta difícil de comprender. Existe un principio general según el cual una causa necesariamente debe preceder al efecto que produce. Entonces, ¿cómo es posible que la teshuvá sea la causa que elimine el mal de la transgresión «desde su comienzo», si la teshuvá tiene lugar cierto tiempo después de haber cometido el pecado?

Podemos explicarlo de la siguiente manera:

La regla según la cual una acción no puede afectar algo que la precedió se aplica únicamente cuando se desea producir una realidad nueva que no existía anteriormente.

Pero cuando se trata solamente de aclarar y revelar algo que ya existía desde antes, también una acción posterior puede revelar cuál era la verdadera realidad en el tiempo anterior.

Así ocurre en nuestro caso: por su esencia y por la dimensión interior de su alma, todo judío es bueno y santo. Durante el pecado, su verdadera esencia —que es buena— permanece oculta.

Por lo tanto, podemos comprender cómo la teshuvá por amor puede actuar retroactivamente. No necesita crear algo nuevo en el tiempo anterior, sino solamente aclarar y revelar el bien y la santidad que ya existían en el judío, incluso en el momento en que cometió la transgresión.

Basado en Likutei Sijot, tomo XVII, p. 45; tomado de Likrat Shabat.

 

Devarim/Deuteronomio 30:3

«Entonces Hashem, tu Dios, hará retornar a tus cautivos, tendrá misericordia de ti, volverá y te reunirá de entre todos los pueblos entre los cuales Hashem, tu Dios, te haya dispersado». Devarim/Deuteronomio 30:15

«Uvajarta bajaím» — וּבָחַרְתָּ בַּחַיִּים, «Elegirás la vida».

Elegir la vida significa amar a Hashem, escuchar Su voz, cumplir Sus preceptos y aferrarnos a Él. No se trata únicamente de elegir para nosotros mismos, sino también para que vivan espiritualmente nuestros hijos y las generaciones futuras.

Parashat Vaielej — La despedida de Moshé

En Vaielej — וַיֵּלֶךְ, «Y fue», Moshé se despide del pueblo al cumplir 120 años. Anuncia que ya no continuará conduciendo personalmente a Israel en su entrada a la Tierra y transmite públicamente el liderazgo a Iehoshúa.

Moshé fortalece al pueblo y a su sucesor con las palabras:

«Jazak veematz» — חֲזַק וֶאֱמָץ, «Sé fuerte y valiente».

Les asegura que Hashem marchará con ellos, combatirá por Israel y no los abandonará. Aunque Moshé ya no ingresará en la Tierra, la presencia de Dios continuará acompañando al pueblo. Devarim 31:28-29  

La parashá presenta también la mitzvá de Hakhel — הַקְהֵל, la gran reunión nacional que se celebra cada siete años, durante Sucot, después del año sabático de Shemitá — שְׁמִטָּה. Todo Israel —hombres, mujeres, niños y conversos— debe reunirse en el Beit HaMikdash para escuchar al rey leer secciones de la Torá.

El propósito de Hakhel es renovar la conciencia del pacto, fortalecer el temor a Dios y enseñar a las nuevas generaciones a observar la Torá. La experiencia reproduce la entrega de la Torá en el monte Sinaí: todo el pueblo reunido como una sola unidad para escuchar la palabra divina.

Moshé completa la escritura de la Torá y la entrega a los cohanim, a los leviím y a los ancianos. Ordena colocar el rollo junto al Arón HaBrit — אֲרוֹן הַבְּרִית, el Arca del Pacto, como testimonio permanente para el pueblo de Israel.

Hashem llama a Moshé y a Iehoshúa a la Tienda del Encuentro y les revela que, después del fallecimiento de Moshé, el pueblo atravesará períodos de alejamiento espiritual. Como consecuencia aparecerá el hester panim — הֶסְתֵּר פָּנִים, el ocultamiento del rostro divino:

«Haster astir panai» — הַסְתֵּר אַסְתִּיר פָּנַי, «Ciertamente ocultaré Mi rostro».

No obstante, el ocultamiento no significa que Hashem abandone a Israel. Incluso cuando Su presencia no resulta visible, Dios permanece junto al pueblo y prepara el camino para su retorno.

Para que esta enseñanza permanezca viva a lo largo de las generaciones, Hashem ordena a Moshé escribir y enseñar el cántico profético de Haazinu — הַאֲזִינוּ. Este cántico servirá como testimonio y jamás será olvidado por los descendientes de Israel.

Mensaje central

Nitzavim y Vaielej enseñan que todo Israel permanece unido y firme ante Hashem. Aunque Moshé se despide y el pueblo deberá atravesar momentos de exilio y ocultamiento, la Torá continúa estando muy cerca, la teshuvá siempre es posible y Dios nunca abandona a Su pueblo.

Cada generación debe renovar el pacto, transmitir la Torá a sus hijos y elegir conscientemente la vida. La verdadera fortaleza consiste en permanecer unidos, retornar a Hashem y avanzar con la seguridad de que Él marcha junto a nosotros.

MEDITACIONES DEL REBE

Devarim/Deuteronomio 30:15

«Mira: he puesto hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal».

Rashi — «La vida y el bien»: Una cosa depende de la otra: si haces el bien, tendrás vida; pero si haces el mal, tendrás la muerte. A continuación, el versículo explica cómo ocurre esto.

Puntos sencillos de santidad

En las exhortaciones generales acerca del cumplimiento de la Torá y las mitzvot está escrito:

«Mira: he puesto hoy delante de ti la vida y el bien… y escogerás la vida».

A primera vista, la persona puede «ver» y comprender por sí misma que la Torá y las mitzvot son «la vida y el bien». Entonces, ¿por qué es necesario advertirle nuevamente que debe escoger la vida?

La explicación es la siguiente: si la elección de la persona por la Torá y las mitzvot se fundamenta solamente en su comprensión intelectual de que ellas son la vida y el bien, todavía no es considerada un verdadero servidor de Hashem.

El servicio a Hashem es semejante al servicio de un siervo a su amo: todo lo que el siervo hace es porque acepta el yugo que su amo ha colocado sobre él. Por eso, la elección de la Torá y las mitzvot debe fundamentarse en el mandato del Santo, bendito sea:

«Y escogerás la vida».

Sin embargo, antes de impartir este mandato, el versículo dice:

«Mira: he puesto…».

Incluso cuando ordena «escogerás», destaca que se debe escoger «la vida». Esto se debe a que el Santo, bendito sea, desea que la persona elija la Torá y las mitzvot con toda su existencia y con todas sus facultades.

Por ello, también el intelecto debe comprender y sentir que:

La Torá y las mitzvot son la vida y el bien.

(Likutei Sijot, Parashat Vaielej, tomo XV).

 

Devarim/Deuteronomio 30:16

«Porque yo te ordeno hoy amar a Hashem, tu Dios, caminar por Sus caminos y guardar Sus mandamientos, Sus estatutos y Sus leyes; entonces vivirás y te multiplicarás, y Hashem, tu Dios, te bendecirá en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella».

Rashi — «Porque yo te ordeno hoy amar»: Esto es el bien, y de ello depende la vida.

 

Devarim/Deuteronomio 30:17

«Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, y eres apartado y te prosternas ante otros dioses y los sirves…».

Devarim 31:28-29  

«Reúnan ante mí a todos los ancianos de sus tribus y a sus oficiales; hablaré a sus oídos estas palabras y tomaré como testigos contra ellos a los cielos y a la tierra.

Porque sé que después de mi muerte ciertamente se corromperán y se desviarán del camino que les he ordenado; y el mal les acontecerá al final de los días, cuando hagan lo malo ante los ojos de Hashem, provocándolo con la obra de sus manos».

Puntos de las Sijot Kódesh

Los pastores de Israel no se separan del rebaño que apacientan

En la parashá Vaielej (Devarim 31:28) está escrito: «Reúnan ante mí a todos los ancianos de sus tribus y a sus oficiales». Rashi explica:

«Aquel día no tocaron las trompetas para congregar a la asamblea. Puesto que Dios le había dicho a Moshé: “Hazte para ti dos trompetas”, estas le pertenecían exclusivamente y Iehoshúa no recibió autoridad sobre ellas. Incluso durante la vida de Moshé fueron ocultadas antes del día de su muerte, para cumplir lo dicho: “No existe dominio en el día de la muerte”».

Podemos explicar esto según el camino del Jasidut.

Es conocido lo que está escrito en los libros sagrados —véase Tania, Igueret HaKódesh, epístola 27 y su explicación en la epístola 28—: «La obra que el tzadik realizó para la vida, su espíritu y su alma, se eleva en ascenso tras ascenso hasta las alturas más sublimes».

De acuerdo con esto, ¿cómo concuerda esta enseñanza con el versículo: «No existe dominio en el día de la muerte», del cual se desprende que en el momento de la muerte disminuye la capacidad de dominio del tzadik?

Podemos explicar que el versículo debe interpretarse en un sentido positivo. Cuando una persona domina algo, ello demuestra que todavía mantiene una relación con esa realidad, hasta el punto de poder ejercer dominio sobre ella. Sin embargo, en el día del fallecimiento del tzadik, puesto que este se eleva constantemente de un nivel a otro, deja de tener relación con los asuntos de este mundo. Por eso se dice: «No existe dominio en el día de la muerte».

Según esto, podríamos haber pensado que el día del fallecimiento de Moshé, cuando ascendió a un nivel tan elevado que ya no correspondía decir que tenía «dominio» sobre Israel, se interrumpió —Dios no lo permita— la conexión entre él y el rebaño que apacentaba.

Por eso la Torá nos enseña que incluso en el día de su fallecimiento Moshé dijo: «Reúnan ante mí». Él mismo quiso congregar a todos los hijos de Israel, porque cualquiera sea la situación o el nivel espiritual en el que se encuentre Moshé, continúa unido y completamente ligado al rebaño que apacienta.

Como expresa Rashi sobre el versículo de Jukat (Bamidbar 21:21):

«Moshé es Israel e Israel es Moshé» — מֹשֶׁה הוּא יִשְׂרָאֵל וְיִשְׂרָאֵל הֵם מֹשֶׁה.

Basado en Likutei Sijot, volumen 24, páginas 220 y siguientes.

 

 

 

 

 

 

 

 


*MELAVE MALKA PARASHÁ NITZAVIM VAIELEJ*

*SHAVÚA TOV* 

*🔸ACOMPAÑAMOS A LA REINA DEL SHABAT CON UNA HISTORIA DEL BAAL SHEM TOV Y MUCHO MÁS🔸*

 

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_🎻Es costumbre relatar cada sábado por la noche, durante la comida de Melavé Malká, una historia jasídica sobre el Baal Shem Tov. Se considera un canal de bendición (segulá) para el buen sustento, para tener hijos y satisfacción de ellos, para una vida buena y larga, y para la salud._

 

PUBLICACIÓN ONLINE

https://galeinai.org/2026/08/29/melave-malka-jai-elul-nitzavim-vaielej/

 

—¿Hay alguien que pueda hacer teshuvá en mi lugar?

—preguntó una persona al Rabino Dweck HaCohen al finalizar una disertación sobre la teshuvá.

Durante su exposición, el rabino había relatado la historia del tanaíta Elishá ben Avuiá, conocido como “Ajer” — “el Otro”, quien escuchó una voz proveniente del Kodesh HaKodashim que proclamaba:

“Shuvu banim shovavim — Retornen, hijos descarriados… excepto Ajer”.

El rabino le respondió siguiendo el espíritu de su propia enseñanza:

¡Es imposible! ¿Acaso no fue dicho: “Retornen, hijos descarriados… excepto Ajer”? Ajer no puede hacer teshuvá en tu lugar. Solo tú puedes hacerla.

En la parashá de esta semana (KI TAVÓ), junto con la Tojajá — las amonestaciones, leemos también el versículo en el que el Santo, bendito sea, declara que nos ha escogido para ser para Él un “Am Segulá” — un pueblo preciado.

Todo judío está conectado con el Santo, bendito sea. Estos versículos que hablan de la relación entre nosotros y Hashem nos recuerdan la necesidad de prepararnos adecuadamente para el nuevo año y asumir buenas resoluciones, para que seamos inscritos y sellados para un año bueno y dulce.

 

*VER ONLINE*

 

EL NIÑO QUE LLAMABA “ABUELO” AL BAAL SHEM TOV

Los largos mechones de cabello del pequeño niño caían sobre sus hombros. Sus dos ojos brillantes y despiertos revelaban de inmediato su gran inteligencia.

Con una mano lo sostenía su madre y con la otra, su tía. Antes de bajar del carruaje que los había llevado a Mezhibuzh, las dos se asomaron y examinaron cuidadosamente los alrededores. Miraron hacia uno y otro lado, como temiendo que ojos indiscretos descubrieran su llegada.

Cuando bajaron del carruaje comenzaron a caminar rápidamente, apremiando al niño para que acelerara sus pequeños pasos. Un instante después desaparecieron dentro de la casa.

En el interior ya las esperaba el tzadik, aquel de cuyas maravillas todos hablaban.

—Aquí estoy, Rebe. Hice tal como prometí y traje aquí a mi hijo —dijo la madre con voz temblorosa.

El tzadik contempló a la madre con el rostro radiante y pasó suavemente su mano acariciando la cabeza del niño.

—Espero que tú y tu marido hayan tenido mucho cuidado en cumplir todas mis indicaciones —dijo, mientras tomaba unas tijeras que estaban sobre la mesa.

—Por supuesto, Rebe —respondió la madre con reverencia—. Hemos cuidado mucho a nuestro hijo para que no apareciera en público y para que ningún ojo humano viera su llegada hasta aquí.

El tzadik tomó delicadamente los largos cabellos del niño y comenzó a cortarlos lentamente. A ambos lados de la cabeza dejó las peot, según la costumbre de Israel.

—No se demoren más aquí —les dijo a la madre y a la tía al terminar el corte de cabello—. Regresen rápidamente y en paz a sus hogares, y continúen comportándose tal como le indiqué detalladamente a Rabí Baruj.

Ellas asintieron con sumisión y se dispusieron a marcharse.

—Y una cosa más —las llamó cuando ya se encontraban en el umbral de la casa.

Acercó un dedo a sus labios en señal de silencio, mientras dirigía su mirada hacia el niño. La intención era perfectamente clara: el tzadik quería ocultar el significado de lo ocurrido incluso al propio niño.

Durante el camino de regreso, el niño permaneció en silencio la mayor parte del tiempo. Desde hacía tiempo conocía la costumbre de cortar el cabello de un niño judío al cumplir los tres años, para comenzar a educarlo en las mitzvot. También sabía que ese mismo día había cumplido tres años.

Pero la identidad del tzadik que le había cortado el cabello era para él un misterio fascinante.

—¿Quién es el hombre que me cortó el cabello? —preguntó a su madre.

Por un instante, la madre se turbó, pero enseguida recuperó la compostura.

—Es el abuelo —respondió, sin dar más explicaciones.

Por fortuna, el niño se conformó con aquella respuesta.

LA BENDICIÓN DEL BAAL SHEM TOV

Rabí Baruj, a quien había mencionado el tzadik, era el padre del niño y esposo de su madre, Rivka. Pertenecía al grupo de los tzadikim ocultos, dirigidos por el Baal Shem Tov.

Tampoco Rivka era una mujer sencilla. Por su propia cuenta mantenía un programa regular de estudio de Torá y era una mujer verdaderamente erudita.

Todo había comenzado después de que transcurriera cierto tiempo desde su matrimonio y Rabí Baruj y su esposa aún no habían sido bendecidos con hijos. Acudieron a su Rebe y le suplicaron que despertara misericordia celestial por ellos y pidiera su salvación.

En una ocasión, cuando volvieron a plantearle el asunto, sus ojos se iluminaron.

—Con la ayuda de Hashem, el próximo año recibirán la salvación —les dijo.

Su felicidad no tuvo límites.

Transcurrió un año y llegó el día 18 de Elul de 5505 (תק״ה).

Aquella mañana el Baal Shem Tov se encontraba en un estado de ánimo especialmente elevado. Cuando regresó de su inmersión en la mikve, se acercó al lugar de la plegaria y comenzó a rezar con una melodía festiva. Incluso no recitó Tajanún ese día.

Sus discípulos lo advirtieron y se sorprendieron. Es dudoso que alguno de ellos supiera que aquel era el cumpleaños del propio Baal Shem Tov, pero, aun así, su alegría era excepcional.

Después de la plegaria, los discípulos se reunieron alrededor de su maestro y él les dijo:

“En este día, miércoles, en la semana en que leemos la Haftará ‘Kumi Ori — Levántate, resplandece’, descendió al mundo un alma nueva que iluminará al mundo con la Torá revelada y con la Torá del Jasidut. El poseedor de esta alma ha sido bendecido con mesirut nefesh por el Jasidut, y su camino tendrá éxito hasta la llegada del Mashíaj”.

Los discípulos supusieron que esta era la razón de la alegría especial de su maestro. Pero no sabían más que eso, y tampoco se atrevieron a preguntar.

“El alma de tu hijo pertenece a mi discípulo Rabí DovBer”

Tiempo después, Rabí Baruj llegó a Mezhibuzh para comunicarle a su Rebe el nacimiento de su hijo, ocurrido el 18 de Elul.

El Baal Shem Tov se alegró enormemente y le indicó a Rabí Baruj toda una serie de conductas que debía observar respecto del recién nacido.

La principal indicación era mantener al niño oculto de la mirada de la gente por temor al ain hará — el mal de ojo — y no contarle absolutamente nada acerca del Baal Shem Tov.

El Baal Shem Tov le dijo al padre:

“Debes saber que el alma de tu hijo no me pertenece a mí, sino a mi discípulo Rabí Ber”, quien posteriormente sería conocido como el Maguid de Mezritch.

Tiempo después, ambos padres acudieron juntos al Baal Shem Tov para agradecerle por la bendición que se había cumplido.

En aquella oportunidad, la madre pidió permiso para llevar a su hijo a Mezhibuzh cuando cumpliera tres años, para que el Baal Shem Tov lo iniciara en la mitzvá de las peot.

El Baal Shem Tov reflexionó por un momento y aceptó, pero con una condición: todo debía realizarse ocultándolo de la mirada de la gente y su identidad debía permanecer secreta para el pequeño.

Y así fue exactamente como ocurrió.

¿Quién era aquel niño?

El Baal Shem Tov vivió aproximadamente quince años después del nacimiento de aquel niño. Sin embargo, durante todos esos años tuvo especial cuidado de ocultar su identidad de aquel pequeño que había nacido gracias a su bendición, cuya alma había elogiado tanto y a quien él mismo, con sus propias manos, había dejado por primera vez las peot.

No pasó mucho tiempo hasta que el nombre de aquel niño llegó a ser conocido en todo el mundo como el fundador del Jasidut Jabad.

Aquel niño era nada menos que:

Rabí Shneur Zalman de Liadí, el Alter Rebe.

Durante toda su vida continuó llamando al Baal Shem Tov:

“Zeide” — “Abuelo”.

Y solía decir:

“El Baal Shem Tov es mi abuelo espiritual”.

(Fuente: Sijat HaShavúa)

18 de Elul — Jai Elul

Esta próxima semana, el lunes 18 de Elul, se conmemora el cumpleaños de dos grandes luminarias:

Rabí Israel Baal Shem Tov, fundador del movimiento jasídico, y Rabí Shneur Zalman de Liadí, fundador del Jasidut Jabad.

Que sus méritos nos protejan. Amén.

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NACIMIENTO DEL BAAL SHEM TOV

https://galeinai.org/2026/08/26/18-elul-nace-el-baal-shem-tov/

 

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❣️ ¡Shavúa Tov Umevoraj! ❣️
🍯 ¡Shaná Tová Umetuká! 🍯

¡Que las historias de nuestros justos nos acompañen y abran las puertas de la bendición en esta nueva semana!

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