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domingo, 23 de agosto de 2026

5786 KI TAVÓ

 BS"D

 

  

KI TAVÓ   כִּי־תָבוֹא

Deuteronomio 26:1-29:8         Haftará :   Isaias 60: 1-22

 

 

 

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EL NACIMIENTO DEL BAAL SHEM TOV

Un relato para el 18 de Elul (JaI Elul)

El justo Rabí Eliézer, padre de nuestro maestro el Baal Shem Tov, vivía en una aldea en las montañas de los Cárpatos (en Ucrania) y era sumamente meticuloso en el precepto de la hospitalidad (Hajnasat Orjim). Su costumbre era enviar emisarios para traer huéspedes a su casa y, después de saciarlos con comida y bebida, les proveía provisiones para el camino.

En las Alturas Celestiales se maravillaban grandemente de su conducta, pero los acusadores argumentaron que todavía no recibía huéspedes al nivel del patriarca Abraham y que aún no había superado una prueba real. El Satán (Samael) pidió permiso para ponerlo a prueba. Al escuchar esto, el profeta Elías (Eliahu HaNaví) intervino diciendo que no era bueno que el Satán fuera el emisario, ya que a través de él podría sobrevenir una caída espiritual (¡Dios no lo permita!), y solicitó ser él mismo el enviado.

En el Cielo aceptaron que el profeta Elías fuera el emisario. Descendió y se presentó ante el justo Rabí Eliézer un Shabat por la tarde, aparentando ser un mendigo transeúnte. Entró a la casa de Rabí Eliézer y dijo: «¡Shabatá Tabtá!» (¡Buen Shabat!). Rabí Eliézer no se enojó con él por su desfachatez —pues parecía como si hubiera profanado el Shabat abiertamente (¡Dios no lo permita!) y ni siquiera se avergonzara de sus actos—, sino que inmediatamente le sirvió la tercera comida (Seudá Shelishit), y al término del Shabat le ofreció la comida de Melavé Malká.

Al día siguiente, el domingo por la mañana, le dio una generosa limosna y no le mencionó en absoluto la transgresión del sagrado Shabat. En ese momento, Elías se le reveló y le dijo: «Sabe que yo soy el profeta Elías, y por el mérito de tu noble conducta serás bendecido con un hijo que iluminará los ojos de Israel».

(Reshimot Devarim, tomo 4, pág. 35)

La raíz del alma del Baal Shem Tov

Al leer este maravilloso relato, contemplamos la cuna del nacimiento de nuestro maestro el Baal Shem Tov y allí descubrimos el propósito de su esencia y de toda su obra en vida: «El fin de la acción estuvo al inicio del pensamiento».

¿Por qué tuvimos el mérito de recibir la luz de un justo tan elevado? Precisamente por el mérito de no hacer distinciones entre un judío y otro. El padre del Baal Shem Tov miró al mendigo que entró bajo su techo y no vio en él su pecado o su defecto, sino al judío sagrado que había en su interior: la «porción Divina de lo Alto» (Jélek Eloka Mima'al) que vive y opera en él. Precisamente gracias al amor y a la entrega dirigidos incluso hacia un judío así, descendió al mundo el líder de los judíos para las generaciones venideras.

Las tres dimensiones del Rebe

Es tradición jasídica que en todo verdadero Rebe brillan tres cualidades espirituales:

  1. Un Alma Nueva (Neshamá Jadashá): Su significado es que aquí se renueva algo asombroso, una dimensión que el mundo jamás había experimentado previamente; una luz nueva que eleva la creación a un nivel superior en el camino hacia la redención completa.
  2. Un Alma de Atzilut (Neshamá deAtzilut): El mundo de Atzilut (Emanación) es una especie de puente intermedio que une la Divinidad con los mundos creados. Por un lado es un mundo, pero por el otro nada en él está separado de Dios. Un alma arraigada en él puede elevar y conectar a los seres inferiores con Dios sin que nada interfiera en esa unión.
  3. Un Alma General (Neshamá Klalit): Un Rebe no puede ser verdaderamente la «cabeza» de los Hijos de Israel sin que su alma contenga e integre a la del pueblo entero. Debe ser un «hombre en quien mora el espíritu», capaz de sintonizar con la mentalidad y el espíritu particular de cada individuo; y esto solo es posible si está profundamente apegado en su alma a todo aquel que lleva el nombre de Israel.

La manifestación en el Baal Shem Tov

Sobre el Baal Shem Tov se puede afirmar que su dimensión principal fue la de ser un Alma General. Estuvo enteramente consagrado al pueblo de Israel, integrando las tres virtudes bajo el amparo de esta cualidad:

  • La novedad de su enseñanza: La innovación principal en el alma del justo se expresa en las revelaciones de su Torá, a través de las cuales irradia una nueva luz al mundo. El Baal Shem Tov —cuya enseñanza es recibida como el destello precursor de la Torá del Mashíaj— innovó al enseñar que un judío, en su esencia, jamás peca. Todos los defectos y transgresiones son únicamente exteriores y no tienen arraigo en la esencia íntima del alma judía. De forma análoga, su padre pudo recibir a un judío que aparentemente profanaba el Shabat sin sentir hacia él ningún tipo de rechazo o distanciamiento.
  • La nobleza de Atzilut: El justo pertenece a los «nobles de los Hijos de Israel» (Atzilé Bené Israel); emana de él una fragancia espiritual distinta y posee una fuerza interior que congrega todos los corazones. El Baal Shem Tov utilizó esta virtud para atraer los corazones del pueblo hacia Dios mediante palabras de afecto y amor, de un modo completamente superior y diferente al que se acostumbraba antes de él.

Este fue otro aspecto en la hospitalidad de su padre: gracias a la actitud amorosa hacia el mendigo, logró extraer lo que estaba oculto en él: la revelación del profeta Elías. En una mirada interior, todo judío encierra una dimensión sagrada oculta que debe ser revelada a través del amor y el beneficio material y espiritual.

  • La identificación con el conjunto: El Baal Shem Tov, al observar los actos de las personas y detectar cosas indebidas, solía decir que si tuvo la ocasión de presenciar un defecto, es señal de que ese mismo defecto se encuentra de algún modo dentro de él. Identificaba al pueblo de Israel, con todos sus fallos externos, dentro de su propio ser. ¿Por qué enfadarse con quien profana el Shabat? Ese encuentro te ayuda a reconocer qué debes corregir en tu propia alma; cuando tú estés rectificado y purificado, podrás influir positivamente sobre él.

La grandeza del judío simple

Existe un relato jasídico muy conocido que se repite en varias versiones:

Un justo viajaba en tren y, debido a su pobreza, vestía ropas raídas como las de un mendigo. En su vagón viajaba un hombre adinerado que se burlaba constantemente de su aspecto. Al llegar a destino, el hombre rico vio con asombro cómo una gran multitud acudía a recibir al justo con inmensos honores; ante sus ojos, aquel caminante sencillo irradiaba una luz imponente.

Conmovido y avergonzado, el rico se abrió paso entre la multitud y le pidió perdón al justo por haberlo despreciado. El justo le respondió: «No es a mí a quien debes pedir perdón; ¿acaso sabías quién era yo? No me ofendiste a mí, sino al judío sencillo que viajaba contigo en el vagón. Es a esos judíos sencillos a quienes debes pedir perdón, y a quienes jamás debes volver a despreciar».

Esta enseñanza se aplica plenamente a nuestra historia: si nos presentáramos ante el Baal Shem Tov y nos asombráramos de cómo el mundo mereció una luz tan grande cuando su padre solo vio a un judío sencillo y le hizo un favor, él tal vez respondería:

«¿Y yo, qué soy? Mi piedad, mi Torá, mi temor al Cielo... ¿de dónde vinieron? Todo lo extraje del alma de Israel que hay en mí, el punto sagrado que habita en cada uno. ¿De qué se asombran? ¡Honraron a un judío simple, y fueron recompensados con un judío simple!».

Todo el sentido del judaísmo en la doctrina del Baal Shem Tov es la simplicidad: el judío simple (Pashut) es uno con la Esencia Divina Simple (Peshitut HaAtzmut), y esto constituye la totalidad del ser humano.

(Or Israel)

 

  

 

  

*ESTUDIO DE JUDAÍSMO*

  *"PARASHAT KI TAVÓ"*

*DE BENDICIONES Y MALDICIONES*

VIDEO DE LA CLASE


 

 

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 *MIÉRCOLES 13 DE ELUL 5786 – 26-8-2026*


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MATERIAL DE ESTUDIO

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Nigún 70 - MARCHA

Rabino Itzjak Ginsburgh

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NIGUNEI JEN

MES DE ELUL – CONFÍA EN HASHEM

Rabino Itzjak Ginsburgh

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1 PARASHÁ KI TAVÓ

https://galeinai.org/category/parasha/devarim/ki-tavo/

2 JAI ELUL: NACIMIENTO DEL BAAL SHEM TOV Y EL ADMUR HAZAKEN

https://galeinai.org/2026/08/26/18-elul-nace-el-baal-shem-tov/

https://galeinai.org/?s=JAI+ELUL

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¿CÓMO RECONOCER LA BENDICIÓN QUE SURGIRÁ DE LOS MOMENTOS DIFÍCILES Y PERTURBADORES?

En esta parashá hay pocas leyes, pero abunda en otro tema: las maldiciones. El proceso que crea la realidad de una maldición es mucho más simple que el de crear una bendición, y no solo porque la gente sea malvada, sino porque en el momento en que algo se sale de su orden normal, ya es una maldición. En la naturaleza de la realidad hay más espacio para las maldiciones que para las bendiciones, porque una bendición es esencialmente el límite óptimo de una persona. Cuando hace demasiado calor, tengo calor; cuando hace demasiado frío, tengo frío; cuando llueve, me mojo, y así sucesivamente. El límite de los seres humanos es muy delicado, y si se inclinan hacia un lado, ya no es bueno.
¿Cómo lograremos, en nuestra vida diaria, reconocer la bendición que surgirá de los momentos difíciles y perturbadores?

 

No siempre podemos verla mientras atravesamos la dificultad. Jasidut tampoco nos pide llamar “bueno” a aquello que duele. Nos enseña algo más profundo: no identificar la apariencia presente con el desenlace final. En Elul, cuando hacemos jeshbón hanéfesh, miramos hacia atrás y muchas veces descubrimos que situaciones que parecían obstáculos nos llevaron a lugares que jamás hubiéramos alcanzado sin ellas. Por eso Ki Tavó comienza con “Vehaiá” — alegría, continúa con Bikurim — agradecimiento, y aun dentro de la Tojajá — ocultamiento, Jasidut busca revelar la bendición interior.

La mirada jasídica no niega la oscuridad; busca descubrir la luz que Hashem ha ocultado dentro de ella. Y quizás esa pueda ser la idea central de tu clase de esta noche: No siempre tenemos el poder de elegir lo que nos sucede, pero podemos aprender a mirar nuestra historia hasta descubrir cómo Hashem transforma también los descensos en parte del camino hacia una bendición mayor.

¡JASID, ESCONDE TUS ESPINAS!

Los primeros jasidim acostumbraban ocultar y enterrar profundamente sus espinas y trozos de vidrio rotos para no dañar al prójimo.

Por lo general, un jasid ferviente y entregado comienza su camino espiritual con cierta dosis de extremismo: un entusiasmo inocente y celoso que lo impulsa a palabras y acciones que traspasan los límites. Más adelante, a medida que madura, ese fervor inicial se transforma en un esfuerzo firme y constante por influir sobre toda la humanidad y cobijarla bajo las alas de la Presencia Divina (Shejiná). Es entonces cuando comprende que, aun si ese celo apasionado sigue latiendo en su corazón, debe ocultar y refrenar su expresión punzante, para no herir al prójimo ni alejarlo de acercarse a la verdad.

Del mismo modo, el jasid debe aprender a ocultar sus propios méritos (zejuiot). Hacer alarde de las virtudes personales conduce a su quiebre, transformando los méritos en fragmentos afilados de vidrio (zejujiot) que pueden herir y cortar a los demás. Para avanzar juntos en el servicio a Dios —con un vínculo sincero y sin soberbia— es necesario borrar la noción de superioridad o privilegio, cultivando una profunda sensación de igualdad nacida de la certeza de que toda virtud no es más que un regalo del Cielo.

EL BIEN OCULTO EN LA PERSONA

A veces una persona no ve el bien que existe dentro de ella.
Está ocupada con sus debilidades, sus fracasos y todas las razones por las que no puede.

Pero cuando alguien elige creer verdaderamente en ella, algo comienza a cambiar desde adentro.

A veces, tu fe en una persona es precisamente lo que le da la fuerza para descubrir quién es realmente.

Cuando vemos el bien en el otro, lo alentamos y creemos en sus capacidades,
le permitimos conectarse con lugares dentro de sí mismo que quizás ni siquiera él conocía todavía.

 

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Parashá Ki Tavó — Resumen

La parashá Ki Tavó (Deuteronomio / Devarim 26:1 – 29:8) es la quincuagésima sección semanal de la Torá y una de las más solemnes, conteniendo las leyes de la entrada a la tierra de Israel, la ceremonia de bendiciones y maldiciones, y la advertencia nacional (Tojejá).

Ki Tavó (Devarim 26:1–29:8) comienza con una de las mitzvot más hermosas vinculadas con la Tierra de Israel: Bikurim, la entrega de las primicias. Al llegar a la tierra, trabajarla y recoger sus primeros frutos, el judío los lleva al Beit HaMikdash y expresa su agradecimiento a Hashem. No considera la abundancia como algo que le pertenece por derecho propio, sino como una bendición recibida. Por eso declara: “He venido a la tierra que Hashem juró a nuestros padres que nos daría”.

Al entregar los Bikurim se recita un texto que resume la historia del pueblo de Israel: desde nuestros patriarcas, el descenso a Egipto, la esclavitud y el sufrimiento, hasta la redención y la llegada a “una tierra que mana leche y miel”. La Torá nos enseña así que agradecer no es solamente decir “gracias”, sino recordar de dónde venimos, reconocer Quién nos salvó y comprender para qué recibimos nuestras bendiciones.

La parashá continúa con el vidui maaser, la declaración relacionada con los diezmos, y con una afirmación fundamental del pacto entre Hashem e Israel: “A Hashem has declarado hoy que sea tu Dios… y Hashem ha declarado hoy que seas para Él un pueblo preciado”. Existe una relación recíproca: nosotros elegimos pertenecer a Hashem y Hashem nos elige como Su pueblo.

Moshé ordena que, al cruzar el Jordán, se levanten grandes piedras sobre las cuales serán escritas las palabras de la Torá. Luego, en los montes Guerizim y Eival, el pueblo renovará solemnemente su pacto con Hashem mediante bendiciones y advertencias.

Las Piedras en el Monte Eval y el Altar

  • Al cruzar el río Jordán, el pueblo debe erigir grandes piedras enyesadas en el Monte Eval y escribir en ellas claramente las palabras de la Torá.
  • Allí mismo se construye un altar de piedras enteras (sin labrar con hierro) para ofrecer sacrificios de paz y holocausto con regocijo ante Dios.

TOCAR EL POTENCIAL OCULTO

https://galeinai.org/2026/08/26/tocar-el-potencial-oculto/

MEOR EINAIM – PARASHAT KI TAVÓ:

Conversiones de lo revelado y conversiones de lo oculto

https://galeinai.org/2026/08/26/altar-piedras-y-conversiones/

La Ceremonia en los Montes Guerizim y Eval

  • Seis tribus (Simón, Leví, Judá, Isacar, José y Benjamín) se sitúan sobre el Monte Guerizim para proclamar las bendiciones.
  • Las otras seis tribus (Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí) se colocan sobre el Monte Eval para las maldiciones.
  • Los levitas proclaman once maldiciones específicas en voz alta contra transgresiones cometidas en secreto (idolatría oculta, deshonra a los padres, desvío de linderos, corrupción judicial, incesto, etc.), y todo el pueblo responde: «Amén».

Las Bendiciones y la Tojajá (Reprensión y Advertencias)

  • Las bendiciones: Prosperidad agrícola, fertilidad, éxito material, paz y victoria militar si el pueblo escucha y cumple la voz de Dios.
  • Las advertencias (Tojejá): Una extensa y detallada lista de consecuencias severas por abandonar el pacto divino, incluyendo epidemias, sequías, derrotas militares, asedios extremos, exilio y dispersión entre las naciones. La raíz de estas calamidades se atribuye a: «Por no haber servido al Eterno, tu Dios, con alegría y con bondad de corazón frente a la abundancia de todo» (Dt. 28:47).

Uno de los versículos centrales dice: “Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones y te alcanzarán”. La Torá promete bendición en la ciudad y en el campo, en los hijos, en los frutos de la tierra, en el trabajo y en todos los caminos de la vida cuando Israel escucha la voz de Hashem y cumple Sus mitzvot.

Después aparece la Tojajá, una extensa y severa descripción de las consecuencias del alejamiento de Hashem. Pero incluso allí encontramos una clave esencial: “Por cuanto no serviste a Hashem tu Dios con alegría y buen corazón, por la abundancia de todo” (Devarim 28:47). No alcanza con cumplir: la avodá debe realizarse con simjá, reconociendo el bien que Hashem nos concede.

Maldiciones por:

A porque no serviste a Hashem con alegría: no se puede tener alegría si lo obligan.

B porque no cumpliste las cosas en su momento entonces ahora las cumples a la fuerza,

En verdad: la historia del ciego y la antorcha.

 

La parashá concluye recordando los milagros que Hashem realizó durante los cuarenta años en el desierto. Moshé enseña que recién ahora Israel comienza a alcanzar una comprensión más profunda: “Hashem no les dio hasta hoy corazón para comprender, ojos para ver y oídos para escuchar”.

Ki Tavó en Elul

Leída en las cercanías de Rosh Hashaná, Ki Tavó contiene un mensaje especialmente apropiado para Elul: entrar en una nueva etapa comienza con gratitud, teshuvá y alegría. Antes de pedirle a Hashem un año nuevo y bueno, miramos los “primeros frutos” de nuestra propia vida y reconocemos todo lo que Él ya nos ha dado.

La enseñanza puede resumirse en una frase: cuando reconocemos que todo proviene de Hashem y lo servimos con alegría, transformamos nuestra vida misma en una ofrenda de Bikurim.

Conclusión: La Visión Histórica

Moisés concluye recordando los milagros presenciados en el desierto durante cuarenta años (el sustento, las ropas y calzados que no se desgastaron, las victorias militares sobre Sijón y Og) y exhorta al pueblo a cumplir las palabras del pacto para prosperar en todo lo que hagan.

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Jasidut del Rebe sobre Ki Tavó

Una de las enseñanzas más profundas del Rebe Menajem Mendel Schneerson sobre Ki Tavó surge de las palabras iniciales: “Vehaiá ki tavó el haáretz” — וְהָיָה כִּי תָבוֹא אֶל הָאָרֶץ
“Y será cuando entres a la Tierra…” (Devarim 26:1).

1. “Vehaiá” expresa alegría

Nuestros Sabios enseñan que la expresión “Vehaiá” está asociada con simjá, alegría. El Rebe destaca que la entrada a la Tierra de Israel no debe entenderse solamente como un acontecimiento histórico. En la avodá personal, “entrar en la Tierra” significa entrar plenamente en el lugar y la misión que Hashem nos asignó.

No debemos servir a Hashem como alguien que quisiera estar en otro lugar. La verdadera avodá consiste en reconocer: este es mi lugar, este es mi tiempo y aquí Hashem espera que revele Divinidad. Por eso comienza con Vehaiá: la misión se cumple con alegría.

2. Los Bikurim: entregar a Hashem “lo primero”: Cuando el judío ve el primer fruto que madura, lo marca para llevarlo posteriormente al Beit HaMikdash como Bikurim. Jasidut encuentra aquí una enseñanza extraordinaria: lo primero y mejor de nuestra vida debe pertenecer a Hashem. Al despertarnos, antes de ocuparnos del mundo, decimos Modé Aní. El comienzo del día es entregado a Hashem. Lo mismo sucede con nuestras capacidades, nuestro tiempo, nuestros bienes y nuestros logros. No esperamos a terminar todos nuestros asuntos para darle a Hashem “lo que queda”. Le entregamos las primicias.

3. “Aramí oved aví”: nunca olvidar de dónde venimos: Al presentar los Bikurim, el judío recuerda toda su historia: “Aramí oved aví…” Recuerda las dificultades, Egipto, la esclavitud y finalmente la redención. ¿Por qué recordar los momentos dolorosos precisamente cuando estamos parados con una canasta llena de frutos? Porque entonces comprendemos verdaderamente la bendición.

Cuando uno contempla únicamente el momento presente puede pensar: “Esto lo conseguí yo”. Pero cuando contempla todo el camino recorrido descubre la Hashgajá Pratit que lo acompañó. Aquello que en determinado momento parecía una dificultad puede revelarse después como parte del camino que condujo hacia una bendición mucho mayor.

4. La frase sorprendente de la Tojajá: En medio de las duras advertencias de Ki Tavó aparece: תַּחַת אֲשֶׁר לֹא עָבַדְתָּ אֶת ה׳ אֱלֹקֶיךָ בְּשִׂמְחָה וּבְטוּב לֵבָב מֵרֹב כֹּל “Por no haber servido a Hashem tu Dios con alegría y buen corazón, por la abundancia de todo.”
(Devarim 28:47) Jasidut enfatiza algo radical: no basta con hacer la mitzvá; importa también cómo se hace. La simjá no es simplemente una recompensa por servir a Hashem. La alegría misma forma parte de la avodá.

5. ¿Bendiciones o maldiciones? Aquí hay una idea jasídica especialmente apropiada para el título de tu clase, “De bendiciones y maldiciones”. Jasidut explica que las expresiones aparentemente negativas de la Tojajá poseen, en su raíz espiritual, bendiciones muy elevadas, tan elevadas que pueden descender ocultas bajo una apariencia contraria. Esto se relaciona con la conocida historia jasídica sobre el Alter Rebe, quien acostumbraba leer la Torá. En cierta ocasión otro leyó la Tojajá y su hijo, el futuro Admur HaEmtzaí, sufrió profundamente al escucharla. Cuando le preguntaron cómo había podido escucharla otros años, respondió, en esencia: “Cuando mi padre leía, no se escuchaban maldiciones.” El sentido jasídico es extraordinario: el tzadik puede percibir la bendición interior escondida dentro de las palabras severas.

Y esto responde directamente a tu pregunta para la clase:

¿Cómo reconocer la bendición que surgirá de los momentos difíciles y perturbadores?

No siempre podemos verla mientras atravesamos la dificultad. Jasidut tampoco nos pide llamar “bueno” a aquello que duele. Nos enseña algo más profundo: no identificar la apariencia presente con el desenlace final. En Elul, cuando hacemos jeshbón hanéfesh, miramos hacia atrás y muchas veces descubrimos que situaciones que parecían obstáculos nos llevaron a lugares que jamás hubiéramos alcanzado sin ellas. Por eso Ki Tavó comienza con “Vehaiá” — alegría, continúa con Bikurim — agradecimiento, y aun dentro de la Tojajá — ocultamiento, Jasidut busca revelar la bendición interior.

La mirada jasídica no niega la oscuridad; busca descubrir la luz que Hashem ha ocultado dentro de ella. Y quizás esa pueda ser la idea central de tu clase de esta noche: No siempre tenemos el poder de elegir lo que nos sucede, pero podemos aprender a mirar nuestra historia hasta descubrir cómo Hashem transforma también los descensos en parte del camino hacia una bendición mayor.

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¡El sonido del shofar despierta: Elul está en el mundo!

Los caminos del jasidut, de las enseñanzas del Rebe Rayatz de Lubavitch: Cada día del mes de Elul es completamente diferente de los días del resto del año.

Cuando uno todavía está acostado en la cama a las seis de la mañana, escucha que el primer minián de vatikín del Beit HaMidrash ya terminó su plegaria. Se toca el shofar. El sonido del shofar despierta: ¡Elul está en el mundo!

Uno se apresura a vestirse y ya no está satisfecho consigo mismo: «¿Por qué dormí hasta tan tarde?». Entonces pasa por su pensamiento Moshé Rabeinu, alav hashalom, que se encontraba en el monte, y recuerda que estos son días de favor —Iemei Ratzón—, días en los cuales es posible actuar de una manera completamente diferente.

Hay que convertirse en una persona verdadera. No se puede desperdiciar el tiempo.

Al llegar al Beit HaMidrash, uno encuentra ya una gran concurrencia. Algunos recitan Tehilim; otros estudian Jasidut; otros dicen Tikunei Zohar; y otros, de pie o sentados, están inmersos en la plegaria.

En el orden del servicio espiritual de Jabad, la plegaria —la avodá shebalev, el servicio del corazón— ocupa uno de los lugares más grandes e importantes.

En Lubavitch había jasidim conocidos como baalei avodá, hombres dedicados profundamente al servicio de Dios, que rezaban durante muchas horas incluso en los días comunes de todo el año. Pero especialmente durante el mes de Elul, todo era completamente diferente.

Cuando se entraba en la segunda sala del minián, uno quedaba impresionado por la extraordinaria escena que aparecía ante sus ojos. Cada uno estaba sumergido en sus pensamientos y en un estado de dvekut, unión y apego a Dios. No escuchaba ni veía lo que sucedía a su alrededor.

Uno entonaba con una melodía de Jabad: «Baruj gozer umekaiem»; otro decía «Janún verajum»; un tercero, «Vejulam meshabejim umefaarim». Otro se encontraba en medio de la plegaria de Ahavat Olam y pronunciaba apenas unas pocas palabras.

Pero el significado de esas palabras brotaba de cada una de ellas con tal riqueza de comprensión, con semejante conexión interior y con una voz tan suplicante, que podía sentirse cómo con cada palabra el hombre que rezaba se elevaba cada vez más alto. Se acercaba más y más al punto esencial; parecía que estaba a punto de alcanzar su objetivo.

La melodía suplicante de «Maher vehavé aleinu berajá veshalom» —«Apresúrate y trae sobre nosotros bendición y paz»—, y la melodía tranquila y agradable de «Vetolijenu meherá komemiut leartzenu» —«Condúcenos pronto, erguidos, a nuestra Tierra»—; la voz llena de confianza con la que decía «Ki E-l poel ieshuot Atá» —«Porque Tú eres Dios, que obra salvaciones»—, y la voz de alegría con la que pronunciaba «Vekeravtanu Malkenu leshimjá hagadol» —«Y Tú, nuestro Rey, nos acercaste a Tu gran Nombre»—, le daban la fuerza para proclamar:

«Shemá Israel».

Con cada día que pasaba, se acercaban más al Shabat de Selijot. Y el maamar de Jasidut de aquel Shabat de Selijot se escuchaba con una concentración y una disposición del corazón completamente diferentes.

El Rebe Rayatz nos transmite aquí algo más que el recuerdo de cómo se vivía Elul en Lubavitch: describe una atmósfera en la que el sonido del shofar cambiaba la percepción del tiempo. El mismo día, la misma plegaria y las mismas palabras adquirían otra profundidad.

El shofar anuncia: ¡Elul está en el mundo! No hay tiempo que perder. Es posible vivir de otra manera.

Fuente: Likutei Diburim, traducción al Lashón HaKodesh, vol. I, pág. 153 y ss.; del original Likutei Diburim, vol. I, pág. 230 y ss.
Presentado por el Instituto Or HaJasidut.

 

 

 

 

 

  

 

  


 

MEOR EINAIM – PARASHAT KI TAVÓ

Conversiones de lo revelado y conversiones de lo oculto

Resumen de las clases del Rabino Itzjak Ginsburgh, shlit״a
Editado por Itiel Guiladi.
No revisado. 21 de Iyar 5786 – grabación.

Resumen del desarrollo de la clase

Una de las fuentes para meditar acerca de la difusión de la Torá entre las naciones del mundo es el altar del monte Eival, sobre el cual fueron escritas «todas las palabras de esta Torá, bien explicadas», en las lenguas de las setenta naciones. El Meor Einaim sobre la parashá conecta la controversia entre Rabí Iehudá y Rabí Shimón respecto de la escritura sobre el altar con el secreto de la conversión en general. De sus palabras surge el tránsito desde la conversión «clásica», propia de todo el período del exilio, hacia la innovación mesiánica de la «Cuarta Revolución».

La escritura de la Torá sobre el altar

En Parashat Ki Tavó, Moshé ordena a Israel: «Y será cuando crucen el Jordán, levantarán estas piedras que yo les ordeno hoy, en el monte Eival, y las revocarás con cal. Y construirás allí un altar para Hashem, tu Dios, un altar de piedras; no alzarás sobre ellas hierro. Con piedras enteras construirás el altar de Hashem, tu Dios… Y escribirás sobre las piedras todas las palabras de esta Torá, bien explicadas».²

Respecto de cómo fue escrita la Torá sobre las piedras discrepan Rabí Iehudá y Rabí Shimón. En el tratado Sotá (35b) se pregunta cómo escribió Israel la Torá. Rabí Iehudá sostiene que la escribieron sobre las piedras y luego las cubrieron con cal. Rabí Shimón objeta: si fue así, ¿cómo pudieron las naciones aprender la Torá? Rabí Iehudá responde que el Santo, bendito sea, les concedió una «comprensión adicional» y enviaron sus escribas, retiraron la cal y copiaron el texto. Rabí Shimón sostiene, en cambio, que la Torá fue escrita sobre la capa de cal, de modo visible, y que debajo se escribió una advertencia para que las naciones retornaran y no aprendieran las prácticas prohibidas.

Según Rabí Iehudá, por lo tanto, la Torá quedó cubierta y no estaba abiertamente expuesta a las naciones. Sin embargo, Hashem les dio una «biná ieterá», una comprensión adicional, para enviar escribas, retirar la cal y copiarla. Esa era su posibilidad de aprender. Aun así, la enorme mayoría no fue atraída hacia el bien, y por ello «sobre este asunto fue sellado su decreto para el pozo de destrucción: podían haber aprendido y no aprendieron». Según Rabí Shimón, por el contrario, la Torá estaba escrita abiertamente ante todas las naciones, acompañada de una invitación explícita a hacer teshuvá.

Israel y los niveles entre las naciones

De acuerdo con la explicación de Rashi citada en el texto, Rabí Shimón y Rabí Iehudá coinciden respecto de los siete pueblos que habitaban en la Tierra de Israel: se aplicaban a ellos los preceptos de «los destruirás por completo»⁴ y «no dejarás con vida alma alguna».⁵ Incluso si vinieran a convertirse, no se los recibiría, pues se presumiría que la conversión proviene del temor a la muerte y no constituye una conversión verdadera. En cambio, miembros de las demás setenta naciones pueden estudiar Torá y despertar a partir de ella al retorno. La discusión se refiere a miembros de los siete pueblos que se encuentran fuera de la Tierra de Israel: Rabí Iehudá los incluye también en «los destruirás por completo», mientras que Rabí Shimón entiende que esa orden no se aplica a ellos y, si retornan a partir del estudio, pueden ser recibidos.

Surgen así tres niveles, de abajo hacia arriba: los siete pueblos dentro de la Tierra de Israel; los siete pueblos fuera de ella, respecto de quienes discrepan Rabí Iehudá y Rabí Shimón; y las setenta naciones del mundo, entre las cuales ciertamente pueden existir quienes hagan teshuvá.

En la dimensión interior, Israel corresponde al mundo de Atzilut, según la expresión «los nobles [atzilei] de los hijos de Israel».⁷ Debajo se encuentran tres niveles correspondientes a los tres mundos inferiores, Beriá, Ietzirá y Asiá. Beriá, cercano a Atzilut, representa las «posibilidades de la existencia»⁸: una realidad potencial que puede transformarse para bien. A ella corresponden las setenta naciones, pues es el mundo del intelecto y de la nefesh hasijlít que existe también en ellas. Asiá corresponde a los siete pueblos de Canaán dentro de la Tierra de Israel. Ietzirá, mundo de las inclinaciones y los deseos, mitad bien y mitad mal, corresponde a los siete pueblos fuera de Israel. Rabí Iehudá entiende que no tienen reparación; Rabí Shimón sostiene que, en esa realidad equilibrada, es posible inclinar la balanza hacia la derecha y acercarlos.

El secreto de la conversión

Después de esta introducción, el Meor Einaim pregunta cuál sería, según Rabí Iehudá, el propósito de haber escrito la Torá. Para Rabí Shimón es claro: permitir e invitar a la teshuvá de quienes se encontraban fuera de la Tierra de Israel. Pero, si según Rabí Iehudá el texto se dirige solamente a las setenta naciones y ni siquiera contiene una invitación explícita, ¿para qué fue escrito? Para responder, explica el secreto de la conversión:

«Es sabido que toda la vitalidad de los pueblos proviene de las almas caídas que se encuentran entre ellos, que cayeron a raíz del pecado de Adam HaRishón y de las generaciones posteriores. De allí vienen las almas de los conversos: todo aquel en quien se encuentra revestida una chispa santa viene a convertirse, a diferencia de los demás. Pues ¿cómo podría el mal absoluto acercarse al bien absoluto si no tuviera una dimensión intermedia mediante la cual pudiera unirse a la santidad? Y es necesario recibirlos en la santidad».

Los pecados de las primeras generaciones hicieron caer chispas dentro de las naciones. Esas chispas sagradas constituyen una afinidad con el bien absoluto y con la santidad de Israel, y por su fuerza surgen los guerim. Todo ser posee una chispa santa sin la cual no podría existir. Pero puede hallarse como un makif lejano, sin expresión consciente, un «ocultamiento que no está en la realidad»; o puede estar «revestida», en palabras del Meor Einaim, como un makif cercano a la conciencia: un «ocultamiento que sí está en la realidad», que pugna por revelarse. Una chispa así impulsa a la conversión. Cada chispa de este tipo debe retornar antes de la llegada del Mashíaj.¹⁶ ¹⁷

El proceso de conversión tiene como finalidad comprobar si aquí se ha revelado una chispa auténtica, capaz de superar las kelipot exteriores y los intereses externos. Por eso se informa al candidato de la gravedad de las transgresiones y sus castigos, para comprobar su sinceridad, pero no se lo hostiga excesivamente. Cuando demuestra seriedad, debe ser convertido sin demoras innecesarias. Cuando llegue Mashíaj, después de concluir definitivamente la labor de birurim, ya no se recibirán conversos, pues se presumirá que su motivación proviene de un interés exterior.

La nutrición de los herejes a partir de la Torá

La Torá escrita sobre el altar despierta a la teshuvá y a la conversión a quienes poseen una chispa buena «revestida». Pero quien carece de esa manifestación puede sentirse atraído por el estudio y producirse en él el efecto contrario. El Meor Einaim dice que los gentiles que no poseen en ellos almas provenientes de la santidad, aun cuando vienen a estudiar Torá, ven dentro de ella ideas heréticas de acuerdo con sus propios deseos. Al estar fuera del límite de la santidad, no ven la verdad, pues fuera de ese límite se encuentra el ámbito de la falsedad y las kelipot.

El texto explica así la expresión «biná ieterá». La Torá posee un límite, el «límite de la santidad», por eso está escrito: «No agregarán a ella ni disminuirán de ella». Las cercas establecidas por los Sabios no constituyen una adición arbitraria, sino una protección de la Torá.¹⁹ ²⁰ Toda adición ajena a esa función puede sacar a la persona del límite de la santidad y conducirla al ámbito de la falsedad, impidiéndole percibir la verdad de la Torá. Así, según Rabí Iehudá, la Torá fue escrita para aquellos en quienes existe una dimensión de bien; en quienes no la poseen, la «comprensión adicional» puede convertirse en una «excedencia» negativa, en algo superfluo que alimenta la kelipá.

Las conversiones de Rabí Iehudá y Rabí Shimón

La enseñanza del Meor Einaim conservada en el documento termina antes de completar su exposición, pero permite comprender la profundidad interior de la controversia. La existencia de todo ser depende de una chispa divina, una afinidad con el bien y la santidad, que en cierto sentido puede llamarse «el punto judío». En el judío aparece revelada; en el no judío permanece oculta.

En ese ocultamiento existen dos niveles: «ocultamiento que está en la realidad», correspondiente al makif cercano, el nivel de jaiá del alma, que roza la conciencia y posee un potencial que procura revelarse; y «ocultamiento que no está en la realidad», correspondiente al makif lejano, el nivel de iejidá, completamente escondido, que puede permanecer como una mera posibilidad sin impulso natural a revelarse.

Rabí Iehudá, hombre de la dimensión revelada de la Torá —y cuya opinión suele fijarse como halajá en nuestro mundo revelado—, se dirige solamente a los conversos potenciales cuyo punto está en el «ocultamiento que está en la realidad». Son capaces de «oler» que debajo de la cal existe un contenido dirigido hacia ellos, porque también dentro de ellos hay una chispa que desea revelarse debajo de la cobertura exterior. Este modelo corresponde a las conversiones habituales durante el exilio: almas que por sí mismas son atraídas hacia el pueblo de Israel, sin un esfuerzo consciente por acercarlas.

Rabí Shimón, hombre de la dimensión oculta —y cuya opinión se impone especialmente en las leyes de Shabat, «semejanza del Mundo Venidero»—, cree también en la posibilidad de revelar la chispa de la iejidá. Por eso no teme escribir la Torá abiertamente y dirigirse expresamente a todos. Confía en que exponer a las naciones del mundo a la luz de la Torá puede revelar muchas chispas adicionales, incluso aquellas completamente ocultas.

En esta lectura, Rabí Shimón constituye una raíz de la «Cuarta Revolución»: la actividad consciente, de cara a los días del Mashíaj, destinada a iluminar a todos con la luz de la Torá, con la expectativa de despertar incluso chispas totalmente ocultas y acercar al pueblo de Israel a los numerosos guerim cuyo retorno a su raíz está relacionado con la Gueulá.

Dos niveles de conversión

Ambos enfoques —lo oculto y lo revelado, Rabí Shimón y Rabí Iehudá— son «estas y aquellas son palabras del Dios viviente».³² Son dos clases de conversión: una que procede del makif lejano y otra del makif cercano.

El punto de partida de toda la meditación es la escritura de la Torá «sobre el altar en el monte Eival». El texto desarrolla varias alusiones de guematria. Torá (611) más «sobre el altar en el monte Eival» (481) suma 1092. Ese mismo valor corresponde, según el cálculo presentado, a makif hakarov más makif harajok: la fuente de las conversiones de Rabí Iehudá y la fuente de las conversiones de Rabí Shimón.

Al sumar los nombres Shimón (466) e Iehudá (30) se obtiene 496, valor asociado en el texto con «Avraham Avraham». Avraham Avinu, «padre de una multitud de naciones», es el primero que proclamó el Nombre de Hashem y se ocupó de acercar y convertir: «y las almas que hicieron en Jarán». Incluye, por lo tanto, ambos niveles: las chispas cuyo ocultamiento «está en la realidad», según Rabí Iehudá, y las chispas cuyo ocultamiento «no está en la realidad», según Rabí Shimón.

El documento agrega otra alusión: 1092, sumado a Rabí Shimón (678) y Rabí Iehudá (242), da 2012, cuatro veces 503, valor de «Avram hu Avraham». Puede decirse que «Avram» representa el primer nivel, anterior al brit milá, asociado con Rabí Iehudá y jaiá; mientras que «Avraham», después de que en el brit milá se agregó la letra hei —fuerza de revelación—, representa la capacidad de despertar y revelar incluso la chispa situada en el «ocultamiento que no está en la realidad», el nivel de iejidá, difundiendo Divinidad por todo el mundo.

Puntos principales del resumen final

·       Respecto de los siete pueblos dentro de la Tierra de Israel, el texto sostiene que no se recibe una conversión motivada por temor a la muerte.

·       Las setenta naciones corresponden aquí a Beriá, mundo del intelecto, donde existen quienes pueden acercarse a la Torá.

·       La controversia se concentra en Ietzirá, mitad bien y mitad mal: Rabí Iehudá entiende que no hay reparación; Rabí Shimón que es posible inclinar la balanza hacia el bien.

·       La chispa puede estar «revestida», en un makif cercano a la conciencia, como un ocultamiento que procura revelarse.

·       El beit din necesita una suerte de «ruaj hakodesh» para reconocer al guer auténtico y, cuando demuestra sinceridad, proceder sin retrasos.

·       Con la llegada del Mashíaj, tras concluir la labor de birurim, ya no se recibirán guerim por presumirse motivaciones externas.

·       Una adición impropia a las palabras de la Torá puede sacar del límite de la santidad y deformar la percepción de su verdad.

·       La «biná ieterá» también puede entenderse positivamente como poder para penetrar más allá de la chispa buena manifiesta, a semejanza de Itró, el primer guer, que añadió una sección a la Torá.

·       La existencia de todo ser depende de una chispa divina, una afinidad con el bien y la santidad, denominada aquí, en cierto sentido, «el punto judío».

·       Rabí Iehudá representa las conversiones de quienes poseen una chispa en el «ocultamiento que está en la realidad» y son atraídos espontáneamente hacia Israel.

·       Rabí Shimón representa la confianza en que la exposición abierta de la Torá puede despertar incluso chispas completamente ocultas.

·       Esta perspectiva de Rabí Shimón se presenta como raíz de la «Cuarta Revolución», la difusión consciente de la luz de la Torá hacia todas las naciones de cara a la Gueulá.

·       Avraham Avinu, «padre de una multitud de naciones», contiene ambos niveles de conversión.

Notas

1. Editado por Itiel Guiladi. No revisado en profundidad.

2. Devarim 27:4-8.

3. La expresión recuerda la enseñanza de los Sabios: «una comprensión adicional [biná ieterá] fue dada a la mujer más que al hombre» (Nidá 45b). El original observa que, incluso en Israel en tiempos de Moshé, no se encontraron «nevonim»; el Meor Einaim interpreta aquí la expresión también en sentido negativo, aunque más adelante aparece asimismo su dimensión positiva.

4. Devarim 20:17.

5. Ibíd. 20:16.

6. Rashi a Devarim 20:10.

7. Shemot 24:11.

8. Véase maamar «Tzión» 5662, Sefer HaMaamarim 5662, p. 356; maamar «Shuvá» 5686, Sefer HaMaamarim 5686, p. 30; Sod Hashem Lireav, Shaar 2, cap. 1.

9. Véase Tikunei Zohar 6 (23a); comienzo de Ramaz sobre Zohar II, y otros lugares.

10. Véase Zohar III 290b; I 123a.

11. Ieshaiahu 43:7.

12. Rashi al final de Parashat Noaj; véase Zohar I 147a; Shnei Lujot HaBrit, introducción a Asará Maamarot; Shefa Tal, sección Tal, portal 12, cap. 1.

13. Julin 108a; Ievamot 81a.

14. Etz Jaim, Shaar 43, introducción, y otros lugares.

15. Bereshit Rabá 19:13; Shir HaShirim Rabá 5:1.

16. Shmuel II 14:14.

17. Véase Likutei Moharán 17:6.

18. Véase también la clase del 2 de Adar 5782 y sus continuaciones; HaMahapejá HaReviit, cap. 13, al final, y otros lugares.

19. Ievamot 21a.

20. Véase Pirkei Avot 1:1.

21. Según Tikunei Zohar, tikún 30 (74a).

22. Sanhedrín 29a; Rashi a Bereshit 3:3.

23. Ierushalmi Rosh Hashaná 3:8; introducción de Eijá Rabá, sección 2; Pesikta deRav Kahana, piska 15, letra 5.

24. Mejilta, comienzo de Parashat Itró; Rashi a Shemot 18:1.

25. Guitín 66a.

26. Véase, por ejemplo, Eruvín 46b y otros lugares.

27. Shabat 157a.

28. Berajot 57b.

29. Introducción a Mishné Torá.

30. Véase también la clase del 18 de Elul 5745 y numerosos lugares.

31. Véase HaMahapejá HaReviit y las clases a partir del 24 de Tevet 5775.

32. Eruvín 13b.

33. Shaarei Ahavá veRatzón, ensayo «Sod HaSheva veHaShloshá Asar», y otros lugares.

34. Tikunei Zohar, introducción (9a), tikún 10 (26a) y tikún 21 (55b).

35. Bereshit 22:11.

36. Ibíd. 17:5.

37. Ibíd. 12:5.

38. Divrei HaIamim I 1:27.

39. Torá Or, comienzo de Lej Lejá.

40. Al sumar a 2012 también los niveles jaiá-iejidá (60), se obtiene 2072, número múltiplo de 7 y también de 37 (el «diamante» de 7: 56 × 37), múltiplo de iejidá, nivel de Rabí Shimón, como se explicó.

 

    


PARASHÁ KI TAVO

CUARTA REVOLUCIÓN

 

TOCAR EL POTENCIAL OCULTO

 

En el marco del pacto de responsabilidad mutua (arvut) celebrado con la entrada a la Tierra de Israel, se construyó un altar de piedras sobre el cual se escribieron todas las palabras de la Torá "bien esclarecidas", en los setenta idiomas. Esta escritura enseña que toda la Torá —con la cual el pueblo de Israel se compromete en ese momento— encierra un mensaje y una promesa para la humanidad entera.

El «punto del judaísmo» —comprometido con el cumplimiento de la Torá de Dios, con la responsabilidad mutua de Israel y con la rectificación del mundo entero (Tikún Olam)— existe de manera manifiesta únicamente en el pueblo de Israel, portador de un alma divina que es "una porción Divina de lo Alto, literalmente". No obstante, también en los miembros de las demás naciones puede existir, en estado de ocultamiento y como una luz circundante (makif), una chispa de ese mismo punto. El encuentro con la Torá es capaz de despertar este punto, extraerlo de su ocultamiento y llevar a esa persona a convertirse conforme a la Halajá e incorporarse al pueblo judío. Por esta razón, quien se convierte es llamado en las fuentes "un prosélito que se convirtió" (y no "un no-judío que se convirtió"), pues el proceso de conversión simplemente reveló la chispa de alma que ya habitaba en su interior desde antes.

 

Para ser más precisos: una chispa divina reside en cada ser humano e incluso en cada creación. Hay personas en quienes la chispa está oculta, pero su presencia latente se percibe: es un potencial que se encuentra en el umbral de la consciencia, una fuerza que pugna por manifestarse y concretarse. En cambio, en otros la chispa se encuentra enteramente oculta, sin ninguna presencia activa o perceptible, siendo más exacto definirla como una «capacidad latente» que, por vía natural, jamás llegaría a revelarse.

Rabí Yehudá sostiene que la Torá se escribió sobre las piedras del altar y de inmediato se cubrió con una capa de cal que ocultó la escritura. Una escritura oculta de este tipo —que existe en la realidad pero permanece velada a la vista— tiene la virtud particular de atraer hacia sí a aquellas almas cuya chispa divina está próxima a la consciencia, latiendo bajo la superficie en busca de expresión. Su punto oculto «intuye» lo que se esconde bajo la cal y despierta para unirse al pueblo de Israel, aun sin un llamado explícito a acercarse y retornar al bien. Así funcionó la conversión a lo largo de todas las generaciones del exilio: no se realizaba ningún esfuerzo proactivo por aproximar a las naciones, y solo quien acudía por propia iniciativa —sin amedrentarse ante las advertencias y los distanciamientos iniciales— merecía ingresar al pueblo de Dios.

Rabí Shimón, por el contrario, afirma que la Torá se escribió directamente sobre la cal, visible a los ojos de todos, concluyendo con una frase que invitaba abiertamente a las naciones a aprender. Siendo el maestro de la dimensión oculta (Nistar), Rabí Shimón es sensible incluso a una chispa tan velada que carece de manifestación palpable; confía en que la exposición a la luz de la Torá —manifiesta e invitante— puede despertar incluso esa capacidad latente más profunda, revelando la chispa y acercándola. A este sendero de conversión debemos acceder en la antesala de los días del Mashíaj, cuya llegada depende del retorno de todas las chispas dispersas hacia el pueblo de Israel.

La raíz de ambos caminos se halla en el primer judío, nuestro patriarca Abraham. Mientras aún era "Avram el hebreo" (Avram HaIvrí), situado del otro lado frente a la humanidad, atraía almas hacia la fe en Dios, uniendo a todo aquel en quien reconocía una chispa en búsqueda del Creador. Sin embargo, tras el pacto de la circuncisión (Brit Milá) y el cambio de nombre a Avraham ("padre de una multitud de naciones"), recibió la fuerza de invocar el Nombre de "Havayá, Dios del mundo" (El Olám): difundir a toda la humanidad la unidad de Dios con el mundo y despertar incluso a las chispas más lejanas, hasta la consumación del destino profético: "Pues entonces transformaré el lenguaje de los pueblos en un idioma claro, para que todos invoquen el Nombre de Havayá y le sirvan hombro a hombro".

 

  

 

 

09-01 MAZAL MOZNAIM

 *LOS SECRETOS DE LA ASTROLOGÍA JUDÍA*

*LAS 12 PUERTAS DEL CARÁCTER*

*“Mirar el alma y no el cuerpo”*

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 *Domingo 3 ELUL 5786 – 16-AGOSTO*

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🌍 En vivo desde Israel

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El mes de Tishrei, al igual que todos los demás meses no es en sí mismo un mes «bueno» o «malo». No existe un signo inherentemente favorable o desfavorable; todos los signos poseen cualidades positivas y aspectos susceptibles de no serlo. La cuestión fundamental radica en si sabemos aprovecharlos, aprender de ellos y canalizarlos adecuadamente.

no todos los presentes ni quienes escuchan o ven esta clase pertenecen al signo de Tishrei (Libra). No obstante, ello carece de relevancia, dado que existen puntos esenciales vinculados a este signo que pueden despertar e inspirar a cualquier persona —hombre o mujer—, siempre que aprendamos a sintonizarnos con ellos para elevarnos y aprender del mes.

Nuestros Sabios, de bendita memoria, enseñan: «¿Quién es sabio? Aquel que aprende de cada persona». Del mismo modo, podemos nutrirnos de cada signo y de cada virtud. Hoy abordaremos varios aspectos de manera concisa y directa, confiando en su capacidad de comprensión e inteligencia para profundizar e integrar estas ideas en su vida.

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09-2 MAZAL MOZNAIM-LIBRA

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El Rey David dice en Salmos: «En la balanza han de subir...». La verdadera elevación humana ocurre cuando la persona se evalúa con una conciencia de sí mismo precisa, fijando un objetivo claro hacia el cual avanzar con constancia, en lugar de dispersarse en múltiples frentes.

La introspección es virtuosa mientras sirva para construir y rectificar —como enseñaba el Rebe en el Haiom Iom: «Ama la crítica, pues ella te colocará en tu verdadero lugar»—, pero no debe cruzar el límite hacia la culpa estéril o la parálisis.

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*MÚSICA DE LA CLASE 2*

Nigún 68

NIGÚN RIKUD – CANTO BAILABLE

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 LOS SECRETOS DE LA ASTROLOGÍA JUDÍA

Las 12 Puertas del Carácter

09 MOZNAIM – LIBRA

Introducción: El potencial de cada mes y cada signo

El mes de Tishrei, al igual que todos los demás meses —como ya he mencionado en reiteradas ocasiones—, no es en sí mismo un mes «bueno» o «malo». No existe un signo inherentemente favorable o desfavorable; todos los signos poseen cualidades positivas y aspectos susceptibles de no serlo. La cuestión fundamental radica en si sabemos aprovecharlos, aprender de ellos y canalizarlos adecuadamente.

Asimismo, soy consciente de que no todos los presentes ni quienes escuchan o ven esta clase pertenecen al signo de Tishrei (Libra). No obstante, ello carece de relevancia, dado que existen puntos esenciales vinculados a este signo que pueden despertar e inspirar a cualquier persona —hombre o mujer—, siempre que aprendamos a sintonizarnos con ellos para elevarnos y aprender del mes.

Nuestros Sabios, de bendita memoria, enseñan: «¿Quién es sabio? Aquel que aprende de cada persona». Del mismo modo, podemos nutrirnos de cada signo y de cada virtud. Hoy abordaremos varios aspectos de manera concisa y directa, confiando en su capacidad de comprensión e inteligencia para profundizar e integrar estas ideas en su vida.

PUNTO 1: LA LETRA LÁMED Y LA ESTRUCTURA ARMÓNICA DE LIBRA

El primer punto vinculado al mes de Tishrei y al Mazal Moznaim, signo de Libra proviene del Séfer Yetzirá (Libro de la Formación), atribuido al patriarca Abraham. Allí se nos enseña que este mes fue creado a través de la letra hebrea Lámed (ל).

El rabino Abraham ibn Ezra, en su obra Séfer Hatzajut —dedicada al análisis de la lengua hebrea y al significado de sus letras—, destaca una particularidad única: la letra Lámed es la única de todo el alfabeto hebreo cuyo trazo asciende y sobrepasa la línea superior de la escritura. Si bien existen letras que descienden por debajo del renglón, la única que sobresale hacia arriba es la Lámed. En un rollo de la Torá, si la cabeza de la Lámed no sobresale hacia arriba, la letra no es válida. En la escritura ashurit.

El sagrado Zóhar describe a la letra Lámed como una «torre que vuela en el aire». Más allá de que Libra pertenece al elemento Aire, la tradición enseña que la Lámed está formada gráficamente por dos partes: una letra Kaf (כ) en su base y una letra Vav (ו) en su parte superior.

El valor numérico de la unión de Kaf (20) y Vav (6) es 26, el cual coincide exactamente con la guematría del Nombre Inefable de Dios (Tetragrámaton / Havayá). Según el Zóhar, todo lo que existe en la Creación —lo inanimado, lo vegetal, lo animal y lo humano— se sustenta en su esencia interna gracias a este Nombre Divino. Aunque los elementos difieren externamente en su forma, comparten un punto armónico interior que los unifica, etzem haluz.


LA CONEXIÓN CON EL PRÓJIMO: MIRAR EL ALMA Y NO EL CUERPO

Lo distintivo del mes de Tishrei y del signo de Libra es la capacidad de percibir la armonía, la unidad y el vínculo intrínseco detrás de realidades que en su exterior lucen dispares. En el plano astrológico, Libra se caracteriza por una fuerte disposición hacia la armonía, la sociabilidad y la empatía.

Sabemos que los seres humanos son diversos: sus rostros y opiniones no son idénticos. La única forma de conectarse verdaderamente con los demás consiste en mirar a un nivel más profundo del alma, en el «ADN espiritual» del Nombre de Dios que habita en el interior de cada ser, reconociendo la unidad oculta tras la aparente división externa.

Este es también el principio central del capítulo 32 del Tania (que comienza con las letras que forman la palabra Lev / corazón, conteniendo la letra Lámed): todo depende de la perspectiva. Si una persona se enfoca en el cuerpo material, los seres humanos se perciben como seres distantes y divididos; pero si se conecta con el plano del alma, todos los seres provienen de una misma raíz espiritual («todo Israel es responsable el uno por el otro»), todos estamos conectados.

Cuando logramos empatizar y conectar con alguien, es porque sintonizamos con su dimensión del alma; cuando sentimos rechazo o antipatía, suele ser porque nos hemos enfocado en su exterioridad o en sus vestiduras superficiales. Tishrei nos enseña que para construir armonía en el hogar, la familia, la comunidad y el entorno social, es indispensable observar la esencia interior de las personas más allá de los defectos visibles. La armonía surge cuando se puede conectar con la esencia, el etzem haluz, del alma. Un mes de compañerismo, de interés por el otro y ayudarlo.

PUNTO 2: LEJATJILA ARIBER – LA PERSPECTIVA ELEVADA

El segundo punto se fundamenta en una enseñanza (Sijá) transmitida por el Rebe de Lubavitch durante la festividad de Sucot en el año 5740 (1979), en honor al Rebe Maharash. En dicha ocasión, el Rebe explicó que la letra Lámed (la cual da origen al signo de Libra) representa el acrónimo del célebre principio jasídico en idish: Lejatjila Ariber («De antemano por arriba»).

Esto se vincula directamente con la noción del Zóhar sobre la letra que «se eleva y vuela en el aire». El significado profundo de este enfoque radica en la manera en que el ser humano procesa e interactúa con la realidad:

  • Existe la opción de observar, analizar y enfrentar las situaciones cotidianas desde abajo, atrapado en las limitaciones del terreno.
  • O bien, adoptar una perspectiva elevada (a vista de pájaro), observando la realidad desde una posición superior y trascendente.

La perspectiva elevada: La parábola de la hormiga

La expresión que utilizaba el Rebe Maharash, «Lejatjila Ariber» («de antemano por arriba»), nos enseña que observar las cosas paso a paso exclusivamente desde abajo puede resultar engañoso cuando se intenta comprender el panorama completo. Acumular detalle tras detalle sin una perspectiva integral distorsiona la realidad.

Esto me recuerda siempre la parábola de aquella hormiga que caminó sobre el cuerpo de un elefante y luego redactó un informe detallado de lo que vio: describió colinas, montañas y valles a lo largo de extensas páginas, pero jamás escribió la palabra «elefante», pues carecía de la perspectiva necesaria para captar la totalidad. Cuando una persona observa a vista de pájaro, desde arriba y a la distancia, percibe el conjunto integralmente. Captar la visión global e integradora es el rasgo distintivo de la letra Lámed (ל).

La belleza de la totalidad y la sensibilidad de Libra (Tishrei)

La apreciación de lo bello surge al contemplar el conjunto. Cuando alguien se detiene en la cima de una montaña o un risco y contempla todo el valle de Izreel a sus pies, exclama que el paisaje es hermoso e impresionante. La belleza se percibe en la totalidad; en cambio, cuando la persona se sumerge de lleno en los pormenores y detalles técnicos, suele sentirse agobiada y contraída. (A diferencia del mes de Elul, caracterizado por el examen minucioso, el detalle y la seriedad estricta, Tishrei representa la amplitud del panorama).

 

Tishrei encarna la belleza del conjunto. La manifestación anímica de este concepto es que a los nacidos bajo este signo les cuesta tolerar la fealdad o la discordia. La violencia, el derramamiento de sangre, los golpes, el odio y las peleas dañan y marchitan profundamente su sensibilidad interior; no es su elemento.

La persona de Libra busca armonía, unidad y estética; está configurada para apreciar lo bello. Quien busca deprimir a un nativo de este signo solo necesita mostrarle el lado oscuro y cínico de la vida. Conocer esta naturaleza le permite proteger su encanto y su alegría interior del desgaste que provocan los entornos hostiles.

3) OPTIMISMO Y VISIÓN DE LARGO PLAZO

La postura de Lejatjila Ariber permite sostener un enfoque optimista: ver desde el inicio que todo marchará bien. En la cotidianidad existen días favorables y días difíciles («un día de miel y otro de cebolla»), pero quien posee esta mirada no vive atado al estado de ánimo del momento, sino enfocado en la gran proyección del futuro. No bajarlo al mundo real, los detalles a veces no son tan bellos y es bueno evitárselos.

En términos espirituales, esta actitud implica afirmar: «Soy judío, soy un hijo del Rey y todo saldrá bien», elevando la mente por encima de las limitaciones materiales inmediatas. Si el hijo del rey llega a una choza humilde, necesita desviar la mirada de la carencia inmediata para sostener el estado elevado que le permite construir su vida.

LA TRAMPA DE LA SUPERFICIALIDAD: LAS PRIMERAS TABLAS DE LA LEY

Toda cualidad tiene su reverso. El Zóhar relata que varias letras pidieron ser el instrumento con el cual Dios creara el mundo. La bet, bereshit lo logró. Pero la letra Lámed solicitó ser elegida argumentando que con ella comienzan las Tablas de la Ley (Lujot HaBerit), pero Dios no accedió.

Los comentaristas explican que las primeras Tablas se rompieron porque fueron entregadas con gran estruendo, dice el midrash, publicidad y ruido exterior. Aquello que se realiza de manera grandilocuente, con afán de exhibición («to show»), ostentación o soberbia, carece de la discreción necesaria para perdurar, motivo por el cual Hashem entregó las segundas Tablas en silencio y recogimiento para que perduren.

En la psicología de Libra, esto puede derivar en una fijación excesiva por la estética exterior en detrimento de la solidez interna. Por ejemplo, preferir un automóvil únicamente por su apariencia atractiva, descuidando el estado y la potencia del motor. La belleza superficial se desgasta rápidamente si no cuenta con una estructura firme por dentro.

La enseñanza fundamental para este signo —y para todo ser humano— reside en la máxima de Pirké Avot: «No mires el recipiente, sino lo que hay en su interior», aprendiendo a buscar la dimensión interna y sustancial por encima del impacto visual.

LA CAUTELA ANTE LA FASCINACIÓN ESTÉTICA

Esa misma búsqueda de armonía que permite conectar con el interior de los demás puede volverse un arma de doble filo. Existe el riesgo de quedar encandilado, perder el sentido crítico o cegarse ante una apariencia que deslumbra externamente pero carece de un valor interno genuino. Ser conscientes de esta debilidad permite prevenirla y no juzgar únicamente por el impacto visual.



PUNTO 4: LA TRIBU DE EFRAÍM Y LA TRANSFORMACIÓN DEL RIGOR EN BONDAD

Cada uno de los doce meses del año se corresponde con una de las tribus de Israel. El mes de Tishrei está asociado a la tribu de Efraím, hijo de Iosef.

En el plano cabalístico de las Sefirot, Tishrei pertenece a la esfera de Guevurá (juicio, rigor y restricción), manifestada en solemnidades como Rosh Hashaná (Día del Juicio) y Iom Kipur (Día del Perdón y ayuno).

Sin embargo, cuando el patriarca Iaacov bendijo a los hijos de Iosef, cruzó deliberadamente sus manos: colocó su mano derecha sobre la cabeza de Efraín (el menor) y la izquierda sobre Menashé (el primogénito). Los maestros de la Cábala enseñan que esto representa la capacidad espiritual de invertir la izquierda en derecha: transformar el rigor (Guevurá) en benevolencia (Jésed), y el juicio estricto en misericordia (Rajamim). Este mismo principio se refleja en las 30 voces del Shofar en Rosh Hashaná (asociados a la letra Lámed, cuyo valor numérico es 30), que trasladan a Dios del «trono del juicio» al «trono de la misericordia».
Qué aprendemos de esto sobre las características de los de este mazal.

EL PACIFICADOR: VIRTUDES Y TENSIONES DEL MEDIADOR

En la psicología de Libra, este principio se traduce en un mandato interior constante: la necesidad vital de conciliar, pacificar y unir. El conflicto o la discordia generan en ellos un malestar insoportable. Para lograr este equilibrio e inclinar la balanza hacia la armonía, desarrollan rasgos característicos:

  • Amabilidad y simpatía natural.
  • Capacidad de ceder.
  • Buscar acuerdos de compromiso.
  • Empatía y consideración hacia el otro.
  • Disposición para la cooperación y el trabajo compartido.
  • Trato cordial.
  • Delicadeza.

No obstante, esta búsqueda de paz a menudo nace de una inquietud interna, similar a la del hijo que no tolera las discusiones entre sus padres e interviene desesperadamente para reconciliarlos. El rol del mediador o consejero matrimonial exige valentía (Guevurá para entrar en terrenos conflictivos) pero también acarrea un desgaste, pues absorbe las tensiones de ambas partes. A veces recibe golpes por esta tarea, pero trata de hacer paz.

Por esta razón le produce tensión, y es bueno conectarse con Talé, Libra con quien suele encontrar equilibrio y alivio cuando se vincula con personalidades más espontáneas y ligeras —como el signo opuesto en la rueda zodiacal, Aries (el mes de Nisán, caracterizado por el Jésed puro)—, cuya capacidad de reírse de las situaciones y de sí mismos disipa la sobrecarga del pacificador.

 

¡El comienzo de la aceptación del Yugo del Reino de los Cielos!

Los caminos del jasidut para los días del mes de Elul, de las enseñanzas del Rebe Rayatz de Lubavitch:

…En el mes de Elul, que es el mes de la misericordia y un Et Ratzón —un tiempo de favor en lo Alto—, resplandecen los Trece Atributos Superiores de Misericordia, cuya finalidad es acercar incluso a quienes se encuentran más alejados.

Esta es la diferencia entre los Trece Atributos de Misericordia que se revelan durante el mes de Elul y los Trece Atributos de Misericordia que se revelan en Iom Kipur:

Los Trece Atributos de Misericordia de Iom Kipur llegan y se revelan después de la preparación y el servicio espiritual de Elul, Rosh Hashaná y los Diez Días de Teshuvá.

Como está escrito: «Su izquierda está debajo de mi cabeza» (Smoló tájat leroshí). Desde Rosh Hashaná hasta Iom Kipur predomina el aspecto de «Su izquierda», que representa la irá —reverencia y temor ante Dios—, pues entonces es el tiempo de la revelación de Su Reinado, bendito sea.

Por eso durante esos días llamamos a Dios «HaMélej» —el Rey—, «HaMélej HaKadosh» —el Rey Santo— y «HaMélej HaMishpat» —el Rey del Juicio—. Como está escrito: «Tu reinado es un reinado sobre todos los mundos». Incluso sobre los mundos más ocultos, debido a su extrema sutileza espiritual, cae la reverencia y el temor ante el Rey.

Y de allí esta revelación se extiende hacia abajo, hacia la totalidad de las almas de Israel, despertándolas para aceptar sobre sí el Yugo del Reino de los Cielos —Kabalat Ol Maljut Shamaim—.

Y el comienzo de todo ello son los Trece Atributos de Misericordia de Elul, cuya revelación está abierta y accesible para todos.

Fuente: Sefer HaMaamarim 5710, pág. 285, basado en Likutei Torá, maamar «Aní Ledodí» (el primero).
Presentado por el Instituto Or HaJasidut.

B. Parábola de los animales que se rebelaron contra su rey y enviaron al zorro delante de ellos

Se cuenta en nombre del Baal Shem Tov, cuya alma está en los tesoros celestiales, que dijo a quienes tocaban el shofar y a quienes dirigían las plegarias:

Una vez ocurrió que los animales se rebelaron contra el león, su rey. El rey se enfureció mucho y su ira ardió contra ellos. Los animales comenzaron a buscar consejos y estrategias para apaciguarlo.

Entonces se levantó el zorro, el más astuto de los animales, y les dijo:

—Vengan conmigo ante el rey. Yo conozco trescientas parábolas capaces de conmover el corazón; tal vez por medio de ellas consiga apaciguarlo.

Todos fueron con él.

Mientras caminaban y todavía estaban lejos del palacio del rey, el zorro les dijo:

—Hermanos míos, no se entristezcan. Mi plan era reconciliar al rey con nosotros mediante mis hermosas parábolas, pero ahora he olvidado algunas.

Ellos respondieron:

—Quizás el rey se conforme con las parábolas que todavía recuerdas.

Cuando llegaron prácticamente hasta el patio del rey, el zorro volvió a decirles:

—No se enojen conmigo: he olvidado todas las parábolas. Pero vengan de todos modos. Quizás Hashem tenga misericordia de nosotros y el rey acepte escuchar nuestro clamor, porque ¿qué otro mérito nos queda sino clamar ante el Rey?

Al escuchar esto, los animales siguieron al zorro. Entraron ante el rey y cayeron rostro en tierra.

El zorro dijo:

—¡Señor nuestro, el Rey! Que nuestras palabras encuentren favor delante de Ti. Al principio estábamos avergonzados y humillados y no nos atrevíamos a levantar el rostro ante Ti. Pero como yo conocía palabras, parábolas y expresiones capaces de tocar el corazón, los animé y ellos dijeron: “Corramos detrás de ti; tal vez consigas reconciliarnos con el rey mediante tus hermosas palabras y parábolas”.

—Pero ahora, ¿qué puedo hacer si las he olvidado? Somos como arcilla en manos del Alfarero. Está en Tu poder dar muerte y dar vida. Suplicamos ante Ti llorando y clamando: que se despierte Tu misericordia sobre nosotros, no nos destruyas y haz con nosotros jésed jinam, bondad gratuita, pues así son Tus caminos.

Cuando el rey oyó su clamor y percibió el quebranto de sus corazones, se reconcilió con ellos y los perdonó.

El significado de la parábola es evidente: en Rosh Hashaná, más allá de nuestras palabras, argumentos y méritos, la esencia es presentarnos ante Hashem con corazón quebrantado y un clamor sincero.

C. Parábola de los hijos que olvidaron la lengua de su padre — enseñanza para quien toca el shofar

Una maravillosa parábola para antes de los toques del shofar:

Un gran y glorioso rey envió a sus hijos a cazar. Los hijos se extraviaron del camino y comenzaron a gritar con la esperanza de que su padre los escuchara, pero no obtuvieron respuesta.

Pensaron:

“Quizás hemos olvidado la lengua de nuestro padre y por eso no oye nuestro clamor. Entonces gritemos con una voz sin palabras”.

Decidieron enviar a uno de ellos para que gritara por todos, y le advirtieron:

“Comprende bien que todos dependemos de ti”.

El significado es el siguiente:

El Santo, bendito sea, nos envió a este mundo para elevar las chispas de santidad, pero nos alejamos de nuestro Padre. Tal vez hemos olvidado el lenguaje de nuestro Padre y ya no sabemos rezar correctamente con palabras.

Por eso decimos al baal tokea, quien toca el shofar:

“Te enviamos a ti para que despiertes misericordia sobre nosotros mediante una voz sin palabras. Ten cuidado, porque todos dependemos de ti: hombres y mujeres dependen de ti”.

Sin embargo, quien toca el shofar debe considerarse a sí mismo como nada —ain—.

Es como un instrumento perforado a través del cual sale una melodía. ¿Acaso el instrumento puede enorgullecerse porque de él sale un hermoso sonido?

Así ocurre con el hombre: pensamiento, palabra y cualidades moran dentro de él como dentro de un recipiente. ¿De qué puede enorgullecerse? Debe elevarlo todo hacia el Santo, bendito sea, y no pensar que es él, por su propia fuerza, quien sirve a Hashem.

 

PARTE 2 DE MOZNAIM:

Moznaim–Libra: puntos principales de la primera parte

  • Cada mazal es un potencial: no existen signos buenos o malos; todo depende de cómo se utilicen y canalicen sus cualidades.
  • La letra Lámed (ל): es la única letra que se eleva por encima del renglón. Representa la capacidad de mirar la realidad desde una perspectiva elevada e integral. Su estructura —Kaf y Vav— suma 26, guematria del Nombre de Havaiá.
  • Mirar el alma y no el cuerpo: Libra descubre la unidad interior detrás de las diferencias externas. La verdadera armonía surge cuando observamos la esencia espiritual de cada persona, como enseña el capítulo 32 del Tania.
  • Lejatjila Ariber: significa afrontar la realidad «de antemano por arriba», con visión global, optimismo y confianza, sin quedar atrapados en las dificultades del momento.
  • Belleza interior: Libra posee sensibilidad por la belleza, la paz y la armonía. Su peligro es dejarse deslumbrar por las apariencias. Por eso debe recordar: «No mires el recipiente, sino lo que hay en su interior».
  • Efraím y la transformación: Tishrei corresponde a Efraím y a Guevurá. Su misión es transformar el rigor en misericordia y el juicio en bondad, como el shofar que convierte el Trono del Juicio en Trono de Misericordia.
  • El pacificador: Libra tiene vocación comunitaria y social. Busca conciliar, ayudar, cooperar y construir puentes de paz, aunque debe cuidarse de no absorber excesivamente los conflictos ajenos.

 

A. El nombre Tishrei

El nombre Tishrei (תשרי) proviene de la expresión “reshit” (ראשית), “principio” —las letras de Bereshit pueden aludir a א׳–תשר״י—, y también de Tishrei, entendido como un mes de canto (shirá) ante Hashem.

Asimismo, está relacionado con el concepto de liberación y perdón, como dice el Midrash Yalkut Shimoni: “Tishrei vetishbok kol jovenu”, “Tishrei, y perdona todas nuestras deudas”. También se relaciona con hashra'at haShejiná, el reposo o la presencia de la Shejiná.

Es llamado también “Iareaj HaEitanim” —el mes de los poderosos—, en referencia a nuestros santos patriarcas, denominados Eitanei Olam, “los pilares/poderosos del mundo”, que nacieron en este mes. También porque en él se encuentran las grandes festividades: Rosh Hashaná, Iom Kipur, Sucot, Hoshana Rabá y Simjat Torá.

Es un mes que contiene en potencia todo el futuro del año, como dice Tehilim 81:4-5:

“Tocad el shofar en el mes, en el día oculto de nuestra festividad; porque es estatuto para Israel, juicio para el Dios de Iaakov”.

Nuestro maestro, el santo Baal Shem Tov, nos enseña que el mes de Tishrei no es anunciado aquí abajo durante el Shabat Mevarjim anterior a Rosh Hashaná, porque Hashem mismo bendice arriba al séptimo mes, que es como el Shabat de todos los meses. La bendición que Hashem concede al séptimo mes la extendemos luego hacia todos los demás meses por medio de las festividades.

Por eso también es denominado en la Torá “el séptimo mes” (Zohar, III, 231b): es el Shabat de los meses y la fuente de bendición para todos los meses del año.

Es el mes de la Creación y de las festividades, pero también el mes del Din y del Mishpat —juicio—, relacionado con el acto del Árbol del Conocimiento. Es el mes en el que renovamos la realeza del Creador y coronamos a Hashem sobre toda Su Creación.

 

PUNTO 5: LA COMBINACIÓN DEL NOMBRE DIVINO (TZERUF HAVAIÁ)

En cada mes del año, las cuatro letras del Nombre Divino (Iud Kei Vav Kei) se manifiestan en una permutación específica. En Tishrei, la combinación comienza de manera invertida: Vav - Hei - Iud - Hei (ו-ה-י-ה).

 

Esta secuencia refleja la dinámica del propio mes:

  • Primera mitad (Vav - Hei): Marcada por la seriedad, la introspección y el rigor de Rosh Hashaná y Yom Kipur.
  • Segunda mitad (Yud - Hei): La resolución luminosa y festiva de Sucot y Simjat Torá, donde el juicio se ordena y se transforma plenamente en júbilo y misericordia.

En las fuentes tradicionales, este orden de letras (vav hei iud hei) se encuentra insinuado en el versículo del Génesis:

Combinación del nombre de Hashem del mes

Vav - Hei - Iud - Hei (ו-ה-י-ה)

Bereshit (Génesis) 12:15:

וַיִּרְאוּ אֹתָהּ שָׂרֵי פַרְעֹה וַיְהַלְלוּ אֹתָהּ אֶל־פַּרְעֹה וַתֻּקַּח הָאִשָּׁה בֵּית פַּרְעֹה׃

 Vairú otá sarei Faró, vaihalelú otá el Faró, vatukáj haishá beit Faró.

 “Y la vieron los príncipes del Faraón, y la elogiaron ante el Faraón; y la mujer fue llevada a la casa del Faraón.”

Este pasaje alude al momento en que Abraham descendió a Egipto y protegió a Sara en un cofre para resguardar su belleza, pero al ser descubierta, su hermosura deslumbró de inmediato a la corte.

La cautela ante la fascinación estética

La búsqueda de armonía que permite conectar con el interior de las personas también tiene un reverso: ese nivel profundo al que se accede no siempre es el más hondo. Existe el riesgo de dejarse encandilar, perder el juicio crítico o cegarse al perseguir algo que aparenta ser sumamente hermoso por fuera, pero que carece de belleza interna. Conocer esta inclinación es el primer paso para ser precavidos y no evaluar las cosas únicamente por su apariencia exterior.

¿Qué relación guarda esto con la esencia del mes? Como se explicó, la letra Lámed tiende hacia la ostentación y la proyección hacia afuera (jitzoniut). Cuando los ministros egipcios observaron a Sara —una de las mujeres más santas y elevadas— y juzgaron que «era idónea para casarse con el Faraón», incurrieron en una superficialidad extrema: evaluaron únicamente el aspecto visual exterior.

Esto se asemeja al relato talmúdico de aquella matrona que intentó emparejar a sus siervos y siervas fijándose solo en datos externos (como la altura o la edad), y a la mañana siguiente todos terminaron enfrentados y heridos. Evaluar las relaciones o las decisiones humanas desde lo puramente superficial conduce al fracaso.

El principio místico detrás de esto es el siguiente: en el momento en que una persona se apega exclusivamente al plano externo, ahí es donde se aferran las fuerzas del mal y la negatividad (Klipot / Sitra Ajrá). El instinto negativo carece de poder sobre la dimensión interna y profunda del alma. Aquello que realizamos con recato (tzniut), introspección y autenticidad permanece invisible e inaccesible para él. Pero cuando caemos en la ostentación y el afán de llamar la atención, estamos «entrando en su terreno y hablando su mismo idioma», abriendo la puerta a tropiezos y desequilibrios.


Tres advertencias prácticas para Libra (Tishrei)

Para protegerse de estas caídas provocadas por la tendencia exteriorizante, se aconseja prestar atención a tres aspectos esenciales:

  1. Evitar la complacencia excesiva (Najmadut Iéter): Ser amable es una virtud, pero esforzarse desesperadamente por agradar a todos y mostrarse siempre disponible («soy todo para ustedes») expone a la persona al desgaste y a la manipulación. Conviene mantener la cortesía sin caer en la exageración.
  2. No ser fácilmente influenciable: Quien no tiene bases sólidas ni límites claros sobre lo que es adecuado para sí mismo resulta presa fácil del engaño. Mantener convicciones firmes y criterio propio evita ser arrastrado por otros.
  3. Superar la indecisión y la dependencia: La vacilación característica de este signo puede llevar a depender del juicio ajeno para tomar decisiones. Esa dependencia coloca a la persona a merced de voluntades externas.

 

Punto 6: La visión del profeta Ezequiel y la tribu de Efraín

En el libro del profeta Ezequiel (Iejezkel), se relata la célebre profecía de la resurrección de los huesos secos en el valle.

Está en Iejezkel (Ezequiel), capítulo 37, especialmente versículos 1–14.

Es la visión de “los huesos secos” — עֲצָמוֹת יְבֵשׁוֹת, atzamot ieveshot. Iejezkel es llevado por la Mano de Hashem (espíritu de profecía) a un valle lleno de huesos completamente secos. Hashem le pregunta:

“Ben Adam (hombre), ¿vivirán estos huesos?”

Luego le ordena profetizar sobre ellos. Los huesos comienzan a acercarse unos a otros, aparecen tendones, carne y piel, pero todavía no tienen vida. Después Iejezkel profetiza al rúaj, el espíritu de cada uno de estos muertos, y éste entra en ellos:

“Y entró en ellos el espíritu, vivieron y se pusieron de pie: un ejército inmensamente grande.”

Hashem explica el significado de la visión:

“Estos huesos son toda la Casa de Israel. Ellos dicen: ‘Nuestros huesos se han secado, nuestra esperanza se ha perdido, estamos acabados’.”

Y entonces viene la promesa:

“He aquí que Yo abriré vuestros sepulcros… y os traeré a la tierra de Israel… Pondré Mi espíritu en vosotros y viviréis.”

Inmediatamente después, en Iejezkel 37:15–28, aparece la profecía de los dos palos, Iehudá y Efraim, que vimos en el texto anterior: Hashem los une en un solo pueblo, con David como rey, y promete poner Su Mikdash en medio de ellos para siempre.

Por eso todo el capítulo 37 tiene una secuencia muy poderosa: primero resurrección y renacimiento de Israel; después reunificación de Iehudá y Efraim; finalmente reinado de David y el Santuario eterno.

Según la tradición de nuestros Sabios, aquellos hombres que revivieron milagrosamente pertenecían a la tribu de Efraím, que estuvieron con nuestros patriarcas en Egipto y sufrieron la esclavitud y decidieron escapar.

La persona en cierto momento se quiebra por la esclavitud, y escapa, esto caracteriza a las personas del mazal moznaim. Por qué escapan, es la forma de solucionar el problema, ir a otro lugar mejor. Algunos se enfrenta, otros lo analizan y solucionan de a poco, ellos huyen. Esto hay que tener cuidado, evitarlo y pensar cómo enfrentar esto. Desde chicos necesitan ser educados de cómo enfrentar situaciones que no son tan agradables, interpretarlas y solucionarlas para que su vida sea más fácil.

 

RESUMEN SOBRE LA TRIBU DE EFRAÍN: FECUNDIDAD, ENFOQUE POSITIVO Y FE

En resumen sobre los aspectos vinculados a la tribu de Efraín:

1 Efraim esclavitud.

2 Ki ifrani veeretz oní, Iosef lo nombró así porque Hashem me hizo fructificar en la tierra de mi sufrimiento, pobreza.

Fecundidad y enfoque en el bien (Ki Hifrani): Trabajar sobre las virtudes y lo positivo, avanzando hacia adelante («haz el bien») en lugar de estancarse en el análisis obsesivo de los errores pasados. Deja de lado lo que pasó, vayamos para adelante, optimismo.

3 Superar el miedo y la ansiedad: El error de Ierobam ben Nevat, rey no positivo, pecó he hizo pecar, cerró la entrada a Ierushalaim, provino del pánico y la preocupación excesiva, nacidos de una indecisión desmedida. Estaba dividido el reino en dos: Iehudá, donde estaba Rejavam ben Shlomó, en la zona del Beit hamikdash, todo el honor iba para él. Ierobam tuvo miedo que el honor se lo den a Rejavam y por eso cerró el camino. El miedo lo saca de quicio, muchas dudas, y si hay demasiado miedo que no puede soportar hace cosas que no son buenas. El remedio supremo frente a esto es fortalecer la certeza en la Providencia Divina particular (Hashgajá Pratit), lo que permite actuar con seguridad y confianza interior. Hashem crea todo a cada momento y maneja todo, y entonces le da tranquilidad.

 

Punto 7: La tribu del Corazón y el liderazgo (Mashíaj ben Iosef)

El célebre pensador judío el Maharal de Praga, en su obra Nétzaj Israel (capítulo 37), explica que la tribu de Efraím es digna de la realeza porque es análoga al corazón. Por esta razón, el redentor que precederá a la llegada del Mesías descendiente de David será precisamente Mashíaj ben Yosef (el Mesías hijo de José), perteneciente a la tribu de Efraím.

Esto nos revela dos dimensiones fundamentales del signo:

  • Capacidad de liderazgo: Facilidad y aptitud natural para conducir y guiar a una comunidad, a un grupo o a la familia.
  • El líder como el corazón del pueblo: Un verdadero líder no conecta a la multitud únicamente a través de conceptos puramente intelectuales; la movilización y la inspiración se logran a través de la atmósfera, la sintonía emocional y el corazón. El rey es llamado el corazón del pueblo, y tiene que saber cómo conectarse a través de su corazón para que lo sigan.

LA NECESIDAD DE INTERACCIÓN Y CONEXIÓN EMOCIONAL EN MOZNAIM

En la psicología cotidiana de Moznaim, esta dimensión del «corazón» se traduce en una necesidad imperiosa de participación afectiva:

  • No toleran recibir órdenes secas sin explicaciones ni espacio para el diálogo. Necesitan comprender el trasfondo y sentirse identificados emocionalmente con lo que hacen.
  • Necesitan intervenir, opinar y ser parte activa de las conversaciones. Si se les impone silencio o no se les permite expresarse, sienten que se les anula y pierden el interés por completo.

Cómo canalizar la indecisión y el entorno propicio

La indecisión de Libra no es superficial: es el resultado de un análisis minucioso en el que sopesan exhaustivamente pros y contras. Por ello, cuando finalmente toman una determinación tras madurar la idea, su conclusión suele ser muy sólida, justa y precisa.

Para que una persona (o un niño) de este signo supere la parálisis de la duda, vacilación, indecisión y florezca:

  • Requiere un entorno afectivo, contenedor y estimulante: Necesita sentirse querida y respaldada.
  • Si se encuentra en un ambiente frío o restrictivo, se repliega sobre sí misma como una flor cerrada y no logra exteriorizar su talento ni sus capacidades intelectuales.

EL APRENDIZAJE A TRAVÉS DEL ENTUSIASMO Y LA CURIOSIDAD

El Jasidut utiliza la parábola del rey al que nada común sorprende, salvo ver a un «pájaro que habla» (algo extraordinario que despierta su asombro). Del mismo modo, el motor de aprendizaje y desarrollo de Moznaim funciona a través de estímulos continuos, desafíos intelectuales y curiosidad viva:

  • Avanzan con entusiasmo cuando encuentran aspectos fascinantes que renuevan su motivación (como ir «de cereza en cereza»).
  • Necesitan un aprendizaje cálido y apasionado, similar a la figura de Efraím aprendiendo la Torá con su abuelo Iaacov: con cariño, cercanía y alegría.

Punto 8: El sentido de Tishrei – La sensibilidad y la percepción (Jush HaMishush)

En la tradición mística del Séfer Ietzirá, a cada mes del año le corresponde uno de los doce sentidos del alma. El sentido asignado a Tishrei (Libra) es el tacto / la sensibilidad (Jush HaMishush).

En el plano psicológico, esto se manifiesta como una alta receptividad sensorial y empática:

  • Perciben con extraordinaria intensidad el ambiente, las emociones no dichas y el estado de ánimo de quienes los rodean.
  • Tienen un talento natural para la diplomacia y la política, ya que intuyen con precisión qué necesita escuchar el público, los medios o su entorno.
  • El desafío: Si absorben demasiado las expectativas o juicios externos, esa misma hiperconectividad con el afuera puede retroalimentar la indecisión y la falta de determinación propia.

La trampa de querer complacer a todos y la solución a la duda

El exceso de sensibilidad lleva muchas veces al nativo de Libra a un dilema paralizante: todos le parecen valiosos, queridos y respetables, y no sabe a quién priorizar. Al intentar contentar a todo el mundo sin fijar una postura clara, queda atrapado en una burbuja de dudas e indecisión.

Para liberarse de esta vacilación constante, se recomiendan dos herramientas prácticas:

  1. Enfocarse en el presente: Concentrarse en el «hoy», sin dejarse abrumar por el ayer o por el «qué dirán mañana». Preguntarse con sobriedad: ¿Qué debo y puedo hacer aquí y ahora?
  2. Mantenerse ocupado en la acción: Una actividad constructiva y productiva no deja espacio mental para la rumiación obsesiva ni para la ansiedad anticipatoria.

 

Rectificación de la fecundidad

Como dice Bereshit 41:52: “Y al segundo lo llamó Efraim, porque Dios me hizo fructificar (hifrani) en la tierra de mi aflicción”.

También está expresado en Bereshit 48:1-5. Cuando Iaakov se encuentra enfermo, Iosef lleva ante él a sus dos hijos, Menashé y Efraim. Iaakov recuerda entonces la bendición que recibió de Dios en Luz: “He aquí que Yo te haré fructificar y te multiplicaré, y haré de ti una congregación de pueblos; y daré esta tierra a tu descendencia después de ti como posesión eterna”.

Iaakov declara entonces: “Ahora, tus dos hijos que te nacieron en la tierra de Egipto antes de mi llegada a Egipto son míos: Efraim y Menashé serán para mí como Reuvén y Shimón”.

La rectificación de los celos

Bereshit 48:8-20 relata la extraordinaria bendición de Iaakov a Efraim y Menashé. Iaakov ve a los hijos de Iosef y pregunta quiénes son. Iosef responde: “Son mis hijos, que Dios me ha dado aquí”. Iaakov pide que se acerquen para bendecirlos. Iosef coloca a Efraim a su derecha, frente a la izquierda de Iaakov, y a Menashé a su izquierda, frente a la derecha de Iaakov, pues Menashé era el primogénito.

Sin embargo: “Israel extendió su mano derecha y la colocó sobre la cabeza de Efraim, aunque era el menor; y su mano izquierda sobre la cabeza de Menashé”.

Iaakov los bendice: “El Dios ante Quien caminaron mis padres, Abraham e Itzjak; el Dios que me pastorea desde que existo hasta este día; el ángel que me redime de todo mal, bendiga a los jóvenes. Que mi nombre y el nombre de mis padres Abraham e Itzjak sea llamado sobre ellos, y que se multipliquen abundantemente en medio de la tierra”.

Iosef intenta corregir las manos de su padre porque Menashé es el primogénito, pero Iaakov se niega: “Lo sé, hijo mío, lo sé. Él también será un pueblo y también será grande; sin embargo, su hermano menor será más grande que él, y su descendencia llenará las naciones”.

Y los bendice diciendo: “Por ti bendecirá Israel diciendo: ‘Que Dios te haga como Efraim y como Menashé’”. Y concluye el versículo: “Y puso a Efraim delante de Menashé”.

De aquí surge la idea de Tikun HaKiná —la rectificación de los celos—: la grandeza concedida a uno no tiene por qué provocar rivalidad destructiva en el otro. Efraim y Menashé se convierten precisamente en el modelo con el cual el pueblo judío bendice a sus hijos.

LA BALANZA DE LA JUSTICIA Y LA IMPARCIALIDAD (DIN)

Tishrei es el mes del juicio (Din). En los nativos de Libra, esto se manifiesta como un sentido supremo de la justicia y la equidad:

 

  • Tienen la capacidad insólita de evaluar con objetividad absoluta e incluso de reconocer la razón de un adversario o enemigo si los hechos demuestran que está en lo cierto.
  • Son proclives al derecho, la abogacía y la judicatura, pues ponderan cada caso sopesando todas las aristas sin sesgo personal.
  • El costo del juicio: El proceso de sopesar les toma mucho tiempo. Presionarlos o exigirles decisiones apresuradas genera un bloqueo mental grave. Es fundamental brindarles tiempo y herramientas para reflexionar sin sofocarlos con urgencias.
  • Una vez que alcanzan una determinación tras ese exhaustivo balance, su conclusión es firme, meditada y raramente errónea.

 

ORGANO DEL CUERPO

Órgano de la cabeza: el cráneo

El órgano correspondiente de la cabeza es la gulgólet —el cráneo—, para señalar el comienzo del pensamiento de todo el año.

Órgano del cuerpo: el hígado

El órgano corporal es el kaved —hígado—, relacionado con la rectificación de la ira.

Nuestros Sabios dicen:

“Los Sabios enseñaron: el corazón comprende, los riñones aconsejan... el hígado se enoja, la vesícula biliar arroja en él una gota y lo calma; el bazo ríe...”
(Berajot 61a; Shabat 33b).

De la mano

La parte correspondiente es el dedo medio de la mano derecha, en su sección intermedia.

La facultad a rectificar: la audición

La facultad del mes es shemia —escuchar—, junto con la hitbonenut, contemplación profunda: “Shemá Israel” — “Escucha, Israel”.

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LA INFLUENCIA DE VENUS (NOGA): AFECTO, PAREJA Y GENEROSIDAD

El astro rector de este periodo según el Talmud (Tratado de Shabat 156a) es Noga (Venus), vinculado a las pulsiones del afecto, la belleza y la atracción:

  • Vida en pareja: Buscan la compañía conyugal desde temprana edad. La armonía familiar es una prioridad tan alta que son capaces de ceder y sacrificarse enormemente para preservar la paz del hogar, lo que hace que los índices de ruptura sean bajos.
  • Relación con el dinero: El dinero no es un fin ni un ídolo de acumulación, sino un medio para vivir con desahogo, bienestar y confort. Tienen una inclinación natural a la generosidad y a la filantropía, dando a manos llenas.
  • Educación en la sobriedad: Dado que tienden por naturaleza al confort y al disfrute, es formativo educarlos desde pequeños en la mesura y la autodisciplina.

La elevación por la autoconciencia (Tehilim 62)

El Rey David dice en Salmos: «En la balanza han de subir...». La verdadera elevación humana ocurre cuando la persona se evalúa con una conciencia de sí mismo precisa, fijando un objetivo claro hacia el cual avanzar con constancia, en lugar de dispersarse en múltiples frentes.

La introspección es virtuosa mientras sirva para construir y rectificar —como enseñaba el Rebe en el Haiom Iom: «Ama la crítica, pues ella te colocará en tu verdadero lugar»—, pero no debe cruzar el límite hacia la culpa estéril o la parálisis.

Síntesis de rasgos esenciales de Libra (Tishrei)

  • Sensibilidad musical y artística: Gran oído y talento melódico (compositores, arreglistas y cantantes destacados Mordejai Ben David).
  • Diplomacia emocional: Don natural para suavizar posturas rígidas y apaciguar corazones endurecidos.
  • Rechazo a la arbitrariedad: No aceptan órdenes dogmáticas sin justificación. Para convencerlos, es indispensable presentarles honestamente ambos lados de la moneda antes de proponer una conclusión fundamentada.
  • Optimismo innato: La exposición prolongada a la negatividad, la violencia o el cinismo los desgasta profundamente.
  • Perseverancia académica a largo plazo: Tienen paciencia para completar carreras extensas siempre que entiendan con claridad la utilidad y el propósito final.
  • Perdón y reinicio: Olvidan los agravios con facilidad y están siempre dispuestos a abrir una página nueva tras una discusión.
  • Lealtad y discreción: No son chismosos ni entrometidos, y son excelentes guardianes de secretos.
  • Idealismo e ingenuidad social: Su apego a los hechos explícitos puede hacer que no sospechen de segundas intenciones, volviéndolos crédulos o vulnerables frente a personas deshonestas.
  • Vocación comunitaria y social: Se desempeñan con brillo en la docencia, el trabajo social, el asesoramiento matrimonial y la política, impulsados por un propósito central: ayudar a los demás y construir puentes de paz.
 

ELUL ESCUCHAR EL AMOR
EL SHOFAR DE ELUL DESPIERTA EL AMOR DORMIDO 

10 de ELUL 5786 24 8 2026

 

 



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  MENDI PONE TEFILIN POR PRIMERA VEZ
Y JUNTOS ESCUCHAMOS EL SONIDO DEL SHOFAR EN EL BEIT SEFER

 


 


https://youtu.be/sf9QgMGcniQ


Rabino Jaim Frim


 

Historias de Tzadikim y Maestros espirituales

Rebe Simjá Bunim de Peshija:

¿VES LO QUE YO VEO?

Rabi Simja Bunim Bonhardt de Pshisja fue un discípulo del Iehudí Hakadosh y ambos fueron discípulos del Vidente de Lublin. El rebe Bunim era conocido por su gran sabiduría, y su primer rebe, el vidente de Lublin, dijo de él en idish: "Er is meiner jojom", "Él es mi hombre sabio". El Vidente de Lublin tenía 120 estudiantes muy buenos. Cada uno de ellos era tzadik y todos ellos se convirtieron en Rebes por derecho propio. Sin embargo, de entre todos estos tzadikim, el Vidente de Lublin llamó solo al Rebe Simja Bunim "mi sabio". Era muy sabio pero también muy feliz, como lo indica su nombre, 'Simja'. Falleció el 12 Elul, 5587 (1827).

Cada tzadik tiene su propia manera de hacer las cosas. Para la noche del Seder de Pesaj, había tzadikim que invitaban a muchos invitados y a otros que invitaban a menos. Rebe Bunim invitaría solo a algunos de sus estudiantes más especiales para su Seder. Miles de jasidim vendrían a Pshisja para Pesaj, pero estaba prohibido que vinieran al Seder del Rebe Bunim. El propio Rebe se encargaba de buscar alojamiento para todos sus jasidim, de modo que tuvieran un lugar donde alojarse y comer con una familia del pueblo. Todos los jasidim rezarían juntos y escucharían las palabras de Torá del Rebe Bunim. Pero la regla era que, si no te invitaban al Seder de Rebe, no vienes.

Uno de los jasidim habituales, que no había sido invitado al Seder del Rebe, acudió a la casa de la familia que el Rebe había designado para acogerlo. Se percató de que se encontraban en una situación muy delicada. Le dijeron que tenían muchas ganas de acogerlo, pero que, literalmente, no tenían comida para ofrecerle. Incluso para ellos mismos, apenas tenían más que la cantidad mínima necesaria de matzá, y si lo incluían, no habría suficiente para que todos tuvieran su parte.

Pronto sería el anochecer, y el jasid no tenía a dónde ir. Sin opciones, fue a uno de los más grandes discípulos de Rebe Bunim: el rebe Itzjak de Vorki (el fundador de las dinastías Vorki y Amshinov), lamentándose ante él de que no tenía a dónde ir para celebrar el Seder. "Te haré un gran favor", le dijo Rebe Itzjak. "Aunque parezca que va en contra de la voluntad del Rebe, te llevaré conmigo. Te llevaré a la mesa de Rebe y te sentarás conmigo. Pero hay una condición. No puedes decir ni una palabra. Debes sentarte en silencio desde el principio del Seder hasta el final. No hagas ninguna pregunta. Si aceptas esta condición, te llevaré conmigo".

El jasid no tenía otra opción, y además, era una oportunidad de oro, por Providencia Divina, para asistir al Seder del Rebe, algo que solo unos pocos privilegiados merecían. "Sí, por supuesto, acepto tu condición", respondió Rebe Itzjak.

Nuestro jasid entró en la casa de Rebe Bunim y se sentó en silencio detrás de Rebe Itzjak de Vorki, como si no estuviera allí en absoluto. El Seder se fue sin incidentes, hasta que llegaron a la sección, cerca del final, donde Eliahu el Profeta está invitado a entrar. Cuando le abrieron la puerta a Eliahu, alguien entró. Parecía un granjero muy sencillo. El granjero se acercó al Rebe y comenzó a hablar con él sobre todo tipo de asuntos cotidianos: las cosechas, el trigo en los campos y otras cosas más. Esto se alargó durante un largo tiempo. Una conversación absolutamente mundana. Por mucho que intentó permanecer en silencio, nuestro jasid no pudo contenerse y se volvió hacia Rebe Itzjak preguntándole. "¿Quién es este hombre, con quien el Rebe está llevando a cabo una conversación tan larga y mundanal?"

"¡Shhhh!" Rebe Itzjak respondió. "Estás aquí con la condición de que no hables y no hagas ninguna pregunta sobre lo que ves. Pero ya que me has preguntado, te diré una cosa: tú ves a una persona, yo veo a otra y el Rebe ve a otra completamente diferente".

¿Qué aprendemos de esta historia? Los no iniciados ven al granjero como un hombre sencillo, sin nada especial en él. Pero el gran discípulo, el rebe Itzjak de Vorki, dice que ve a alguien más y que cuando el Rebe lo mira, ve a alguien completamente diferente.

Algunas personas juzgan a los demás según su externalidad. Creen que lo que ven a simple vista es todo lo que hay en esta persona. En realidad, los están juzgando por su aspecto físico o vestimenta. Otras personas profundizan y van más allá. Pueden ver el alma y cuando hablan con alguien, no miran su cuerpo, sino su alma. Luego hay un tercer tipo de persona, un verdadero Rebe, que ve no solo el alma, sino también la raíz del alma. Cada persona tiene una raíz del alma, "Una parte real de Di-s Arriba", en palabras del Tania. Pueden ver cómo esta persona está conectada en su raíz hasta la Esencia Absoluta de Di-s. Este es el aspecto de "el alma de las almas" visto por el Rebe.

Nuestra historia no nos dice quién era el granjero. Pero si juzgamos por su tiempo, bien podría haber sido Eliahu el Profeta. Lo que podemos aprender de esto es que cuando miramos a alguien, no debemos detenernos en nuestra primera impresión, que es muy superficial y no dice nada sobre la persona. Si somos dignos de estudiar y aprender mucha, Torá, podremos ver el alma de la persona. Quienquiera que sea un Rebe - y el Rebe de Lubavitch dijo que en nuestra generación todos pueden ser un Rebe - puede ver algo completamente diferente. Puede ver la raíz del alma de la otra persona.

Esta es una hermosa historia sobre el rebe Bunim de Pshisja, que ejemplifica su sabiduría. Fue el más sabio de todos los tzadikim de su tiempo. Una persona sabia que se encuentra entre las cáscaras de impureza solo puede ver lo superficial, pero la mirada penetrante de una persona verdaderamente sabia, versada en la Torá, ve el alma. Y el Rebe incluso puede ver la raíz del alma de una persona, la esencia misma del alma.

 

 

 


MAZAL MOZNAIM (LIBRA) PARTE 2 

 


 

https://youtu.be/rdugH-cR4Mg

 

 El Rey David dice en Salmos: «En la balanza han de subir...». La verdadera elevación humana ocurre cuando la persona se evalúa con una conciencia de sí mismo precisa, fijando un objetivo claro hacia el cual avanzar con constancia, en lugar de dispersarse en múltiples frentes.
La introspección es virtuosa mientras sirva para construir y rectificar —como enseñaba el Rebe en el Haiom Iom: «Ama la crítica, pues ella te colocará en tu verdadero lugar»—, pero no debe cruzar el límite hacia la culpa estéril o la parálisis.


 

 

EL CALENDARIO HEBREO: El Mes de Elul

TEFILÁ

JASIDUT

Parte 1: LOS TRECE ATRIBUTOS DE MISERICORDIA DIVINA EL LIBRO DE ÉXODO

Actualmente nos encontramos en la segunda semana del mes de Elul, el último mes del año, que sirve como preparación para el próximo año (que sea un año bueno y dulce para todos nosotros) y especialmente para los Diez Días de Teshuvá que comienzan con Rosh Hashaná y terminan con Iom Kipur. Elul es conocido como el mes de la compasión y el perdón. Esto se debe a que Moisés pasó su tercer conjunto de cuarenta días en el monte Sinaí durante el mes de Elul y los primeros diez días de Tishrei - los Diez Días del Arrepentimiento.[1]

La primera vez que Moisés ascendió la montaña durante cuarenta días, recibió las Tablas del Pacto inscritas con el Decálogo, pero las rompió al enterarse de que el pueblo había pecado al construir el Becerro de Oro. Luego ascendió por segunda vez durante cuarenta días para suplicar a Di-s que no destruyera al pueblo. Durante su tercer ascenso durante cuarenta días, Di-s le dijo que había perdonado al pueblo y luego reveló sus Trece Atributos de Compasión, instruyendo a Moisés a invocar estos atributos siempre que pareciera haber un decreto o un juicio severo contra el pueblo judío.

La costumbre sefardí es recitar los Trece Atributos de Misericordia de Di-s todos los días durante este periodo (excepto en Shabat) durante las Selijot. Los asquenazíes se unen a ellos en la última semana antes de Rosh Hashaná. Pero incluso cuando estos Trece Atributos no se recitan en voz alta, flotan en el ambiente de Elul y de los Diez Días de Teshuvá, motivándonos a profundizar en ellos.[2]

Uno de los aspectos de los Trece Atributos que no se entiende bien es que la Cabalá reconoce que aparecen tanto en el Pentateuco como en los Profetas. En el Pentateuco se enumeran en su lugar en el Éxodo. En los Profetas, la Cabalá identifica los Trece Atributos en un pasaje del Libro de Miqueas. Recitamos este pasaje el primer (o segundo) día de Rosh Hashaná durante Tashlij. Llegaremos a eso, pero empecemos con los Trece Atributos tal y como aparecen en el Libro de Éxodo.

Para obtener un mayor entendimiento de estos, explicaremos la correspondencia entre los Trece Atributos y los Trece aspectos del alma. En cuanto a la Creación, normalmente identificamos a 10 sefirot desde corona hasta reinado. Especialmente cuando hablamos de cómo las sefirot se manifiestan a través del alma, hablamos de 11 sefirot, incluyendo la sefirá de conocimiento (o da'at). Sin embargo, corona en sí se divide en el Zohar en tres "cabezas" separadas, que en Jasidut se identifican con las facultades de fe, placer y voluntad. Por tanto, tenemos un total de 13 facultades.

Existen diferentes métodos para enumerar los Trece Atributos de Compasión del versículo del Éxodo. Aquí seguiremos el método empleado por el Zohar y el Arizal:

Havaia pasó delante de él [Moisés] y proclamó: "Havaia, Havaia [1] [es un Di-s benevolente]; [2] compasivo y [3] clemente; [4-5] lento para [mostrar Su] ira; [6] abundante en bondad; [7] y verdad [recompensando fielmente a quienes Le obedecen]. [8] Preserva [el mérito de los actos de] bondad [9] durante miles [de generaciones]; [10] Perdona los pecados premeditados, [11] así como los pecados rebeldes y [12] los pecados no intencionados; [13] Y absuelve [a quienes se arrepienten]...[3]

Di-s y fe

El Nombre de Di-s Kel (אֵ-ל), que es el primer atributo, alude al versículo que conecta este Nombre con la facultad de la fe: "Un Di-s fiel, sin iniquidad, justo y recto es Él."[4] Kel es el Nombre sagrado revelado por Abraham, el alma arquetípica de bondad y amor, una conexión que aparece en muchos versículos, entre ellos "Bondad a Abraham" y "Abraham que Me ama". De hecho, el nombre Kel también se asocia con la bondad en el versículo, "La bondad de Di-s es todo el día."[5] Abraham reveló este nombre tras su guerra contra los Cuatro Reyes, tal como está escrito: "Y llamó allí al Nombre de Havaia, Kel - Mundo."

La yuxtaposición de Kel y el mundo niega la noción de que Di-s está separado del mundo. Pretende hacer pública la fe abrahámica de que no hay nada fuera de Di-s. Al proclamar a Di-s como "Kel-mundo", Abraham hizo pública su fe pura en la unidad absoluta de Di-s. Por ello, Abraham es descrito como la cabeza de todos los creyentes, lo que significa que también inspira fe en los demás. La fe en sí es la cabeza más elevada de las tres cabezas de la sefirot de corona.

Compasivo y compasión

No es de extrañar que el segundo atributo, "compasivo", corresponda a la compasión, rajamim (רַחֲמִים), la experiencia interior de la sefirá de belleza (tiferet); no hace falta explicar mucho aquí. Sin embargo, dado que el atributo "compasivo", gramaticalmente, forma parte de la primera construcción genitiva encontrada en los Trece Atributos, "Di-s compasivo" - una construcción de Kel y Compasivo - nos lleva a considerar la suma de "fe", emuná (אֱמוּנָה) y "compasión", rajamim (רַחֲמִים), que es 400, es decir, 20 al cuadrado. 

Cuando la suma de dos palabras es un número cuadrado, esto indica una conexión inherente entre ellas. En este caso, se explica en Jasidut que la ousia inherente de Di-s (el término griego antiguo para una esencia esencial, la esencia misma, עֶצֶם etzem, en hebreo) es la fe y el comienzo de Su revelación de sí mismo es a través de la compasión.

Gracia y humildad

El tercer atributo de compasión está relacionado con la gracia. Sobre la gracia encontramos dos versículos complementarios: "Una mujer de gracia alcanza honor"[6] y "Un espíritu humilde alcanzará honor."[7] Al considerar que tanto una mujer como el honor son expresiones de la sefirá de reinado (maljut), el segundo verso conecta reinado con la humildad. Esta es una de las principales razones para identificar la experiencia interior de reinado con la humildad. La humildad también era el rasgo esencial del carácter del rey David, el alma arquetípica de reinado, ilustrada en sus palabras: "Seré humilde ante mis propios ojos."[8]

Encuentra gracia en los ojos de quienes nos ven y depende de ser de espíritu humilde. La humildad no significa depresión ni auto menosprecio. Más bien, significa que uno es plenamente consciente de sus carencias y, por tanto, no trata con condescendencia a los demás. El atributo de gracia de Di-s se otorga así a quienes tienen un espíritu humilde. La gracia es uno de los 8 sinónimos de belleza en hebreo. Estos 8 sinónimos corresponden a las sefirot y gracia en particular corresponde a reinado.

El Sefer Ietzirá enumera siete transformaciones u opuestos, que corresponden a las siete sefirot inferiores, desde bondad hasta reinado. La séptima, correspondiente a reinado, es "La contraparte de la gracia es la fealdad."

El tercer atributo, clemente, lleva antepuesta una "y" conjuntiva que lo conecta con los dos anteriores. De hecho, es la fe - a través de su capacidad para sostener opuestos - la que forja la unión espiritual cabalística primaria entre la sefirá de belleza (aquí "compasiva") y reinado (aquí "clemente"). Este es el secreto de la oración, cuya raíz se encuentra en la fe simple, y cuyo fruto es la unificación de belleza y reinado, o de la compasión y la humildad. Dicho de otro modo, cuando la persona que reza es consciente de su bajeza - sus defectos y transgresiones - despierta la compasión de Di-s sobre ella. Por eso, de las diez expresiones de oración, la súplica (tajanunim) se considera la más grande, ya que "súplica" (תַּחֲנוּנִים) en hebreo proviene de la misma raíz que gracia.

Lento [para la ira] y Voluntad

La palabra hebrea para lento, erej (אֶרֶךְ) es afín con la primera palabra en el nombre cabalístico de la tercera y más baja cabeza de la corona, Arij Anpin (אֲרִיךְ אַנְפִּין), que en Jasidut se identifica con la facultad de voluntad. Arij Anpin significa literalmente "el rostro alargado" e idiomáticamente significa paciencia, que también es el significado del constructo formado por el cuarto y quinto atributos de misericordia juntos, erej apaim (אֶרֶךְ אַפַּיִם).

En arameo, una de las palabras para rey, rej (רֵךְ) es afín con la versión hebrea de este atributo de compasión.[9] Además, usando el alfabeto de sustitución conocido como Atbash, la palabra para "largo", erej (אֶרֶךְ) permuta para formar "corona", keter (כֶּתֶר). Cuando no hay referencia a qué parte de la corona se refiere, la referencia no específica se entiende como la corona de Arij Anpin, por tanto, a la facultad de voluntad.

Ira (o fosas nasales o semblante) y Temor

El siguiente atributo de compasión es la segunda parte de la expresión constructa, "lento para la ira". El significado literal de esta palabra, apaim (אַפַּיִם) también puede ser "fosas nasales" o "rostro" (semblante). En cualquier caso, corresponde claramente al atributo de juicio (din), o temor, que es la experiencia psicológica interior de la sefirá de rigor (guevurá). ¿Por qué es esto un atributo de compasión? Porque la forma constructa de "lento para la ira", por supuesto significa que el juicio, el temor, la ira, se endulzan en su raíz suprema. Este es el misterio detrás del versículo: "Te daré gracias, Havaia, porque te enfadaste conmigo, tu ira se apartará, y me consolarás"[10], odjá Havaia ki anafta Bi iasov apeja utenajameni (אוֹדְךָ הוי' כִּי אָנַפְתָּ בִּי יָשֹׁב אַפְּךָ וּתְנַחֲמֵנִי).

La razón por la que este endulzamiento de la ira de Di-s (o cualquier otra fuente de ira) está asociado al rostro o semblante es porque el rostro contiene 370 luces o revelaciones de Divinidad. Estas 370 luces son necesarias para primero suavizar el juicio y propiciar la salvación, solo entonces puede aparecer el éxito, tal y como se dice en los versículos que recitamos durante el Halel: "Por favor, Havaia, sálvanos, por favor. Por favor, Havaia, danos éxito por favor."[11]

Abundante en bondad y amor

Tras el endulzamiento del juicio duro y la ira en su raíz, se revela la abundancia del amor de Di-s hacia nosotros. Hay dos posibilidades para conectar nuestra chispa Divina con su fuente en Di-s: o bien la chispa se acerca a su fuente, o la fuente se acerca a la chispa. Mientras que "lento para la ira" representa la primera posibilidad, "abundante en bondad" representa la segunda. Acercarse a Di-s se logra mediante un despertar desde abajo, por ejemplo, ofreciendo un sacrificio, korván (קָרְבָּן), cuya forma hebrea proviene del verbo que significa "acercarse". Di-s que se acerca a nuestra chispa Divina representa la inmensa y abrumadora luz de amor y bondad que surge después de que el juicio se endulce en su raíz.

Verdad y realización

El atributo anterior de compasión transmitía un amor abundante, que en la Cabalá se conoce como los "cinco aspectos de bondad ", hei jasadim (ה חֲסָדִים). Estos cinco aspectos de bondad se extienden a través de las sefirot emotivas y finalmente se integran en la sefirá de fundamento, cuya experiencia interior es la verdad, en el sentido de plenitud, que luego se canaliza a reinado, el secreto de la gracia, como se mencionó anteriormente. De hecho, cuando la bondad se canaliza desde fundamento hasta reinado se conoce como "verdadera gracia", jen emet (חֵן אֱמֶת), que se refiere a la belleza (gracia) que es el resultado de la santificación de uno mismo.

Aquí termina el primer verso de los dos versículos que enumeran los trece atributos de misericordia, ya que esto es, en cierto sentido, el final de este movimiento particular de compasión, comenzando con la fe - la cabeza suprema de la corona - y descendiendo hasta fundamento y más allá, hasta reinado. En total, el primer versículo contiene 7 de los 13 atributos de compasión que corresponden al principio de que "todos los séptimos son amados."

Ser auténtico, ser verdad, es cumplir las propias promesas o votos. Así, la verdad es como cumplir la palabra, ser digno de confianza. Cuando la compasión alcanza su destino final, es completa, shalem (שָׁלֵם), cuyo valor es 370, aludiendo una vez más a las 370 luces del rostro. Estas luces están asociadas con las "dos manzanas sagradas"[12], tarin tapujin dinheirin tadirá (תָּרִין תַּפּוּחִין דִּנְהִירִין תַּדִירָא), las dos mejillas que carecen del vello de la barba. El cabello en general denota un estado de contracción de la luz, pero las 370 luces que aparecen allí no sufren la contracción y por tanto revelan la ousia divina, como se mencionó antes. Estos son, como se ha señalado antes, el secreto del rostro alargado, el rostro de la paciencia que tiene el poder de endulzar toda ira y juicio.

La conexión entre las luces del rostro reveladas por el largo rostro de Di-s y el atributo de verdad o cumplimiento se encuentra en una disputa entre los Sabios sobre los Trece Atributos de Compasión. Después de que Di-s reveló estos atributos a Moisés, dice: "y Moisés se apresuró, inclinó la cabeza hacia la tierra y se postró",[13] el Talmud pregunta,[14] ¿cuáles de estos atributos vio Moisés?, es decir, ¿cuáles de ellos le hicieron postrarse? Rabi Janina ben Gamla dice que vio el atributo de "lento para la ira" y los demás sabios dicen que él vio el atributo de verdad.

La razón por la que ambos están tan cerca como para que pueda haber una disputa es porque, como se ha dicho, la séptima, la "verdad", abarca todos los primeros siete atributos desde Kel en adelante. Como consecuencia de la naturaleza abarcadora del séptimo atributo de "verdad", la luz que se transmite se intensifica lo suficiente como para sacar a la luz el primero y el último de los siguientes seis atributos, a través de los cuales solo la luz infinita (o revelación) de la Divinidad es atraída hacia el aspecto interior de las diez sefirot tal como se revelan en la psique humana.

Preserva la [bondad] y la confianza

La confianza es lo que preserva (notzer) la bondad de un amante fiel y, en este caso, la bondad de Di-s. Al preservar la bondad de Di-s, la confianza se fortalece continuamente y uno confía cada vez más en Di-s. Según las enseñanzas del Arizal, todos los atributos de compasión Divina están asociados con las llamadas "rectificaciones de la barba" y forman parte de la corona superconsciente. Este atributo - "Él Preserva" es la fuente de la primera sefirá consciente: sabiduría. Este vínculo se refiere a la afirmación del Zohar, "Aba se nutre del octavo mazal", es decir, del octavo atributo de compasión.

Del mismo modo, la confianza, bitajón (בִּטָּחוֹן) es la dimensión interior y la experiencia de la sefirá de victoria o eternidad (netzaj), que corresponde a la pierna derecha que desciende y se extiende desde un partzuf superior para vestir y vitalizar la sabiduría del partzuf que está debajo de ella, como se explica en los escritos del Arizal. La confianza (בִּטָּחוֹן) es una permutación de la frase "buena gracia", jen tov (חֵן טוֹב), que es el secreto de la sabiduría oculta extraída del buen aceite que "desciende sobre la barba"[15] (el supremo Mazal) y revela los secretos de los secretos de la Torá. Otra conexión entre sabiduría y confianza se encuentra en el versículo "Para todo el que está vivo hay confianza", que[16] significa que todo el que es consciente de haber recibido vida [de Di-s arriba] confía en esa vida y en el sostenimiento de su vida por parte de Di-s.

Por miles y placer

La rectificación de "por miles", lealafim (לַאֲלָפִים) es el secreto de "Te enseñaré (a'alefja) sabiduría" (y "Te enseñaré a entender"), tal como se explica en las enseñanzas jasídicas. La forma de sabiduría a la que se refiere aquí se relaciona con la frase de que "la sabiduría surge de la nada (ayin)", aludiendo a la segunda cabeza de la corona conocida como la cabeza de la nada o del no ser (Reisha d'Ayin). En la nomenclatura de Jasidut, esta cabeza de la corona se identifica con el placer. La palabra para "mil", alef (אָלֶף) permuta para formar "maravilla", pele (פֶּלֶא). Este atributo de compasión está especialmente relacionado con la rectificación del pacto, como se explica en los escritos del Arizal, que es la rectificación de la conexión del alma con su fuente de placer.

Perdona los pecados premeditados y la autoanulación

La iniquidad, avón (עָוֹן) tiene las mismas letras que "humilde", anav (עָנָו). Sobre Moisés, la Torá afirma que, "y el hombre Moisés fue muy humilde, más que cualquier persona sobre la faz de la tierra."[17] Esto es paralelo a la propia afirmación de Moisés de que "Y somos como nada", donde la palabra hebrea para "nada", mah (מָה) es la segunda sílaba de sabiduría, jojmá (חָכְמָה), también conocida como el "poder de la nada", coaj mah (כֹּחַ מָה), el poder de autoanularse.

Otra hermosa conexión entre los pecados premeditados y la autoanulación se encuentra en la interpretación del versículo de Ba'al Shem Tov: «Feliz es el hombre a quien Di-s no imputa un pecado premeditado». La redacción hebrea permite que Ba'al Shem Tov puntúe el versículo de tal forma que su significado pase a ser: "Feliz es aquel que, cuando no piensa en Di-s, lo considera un pecado premeditado." El pecado premeditado es, por tanto, lo opuesto a la auto-anulación continua, que permite estar constantemente consciente de Di-s.

De hecho, la palabra hebrea para "pensamiento", majshavá (מַחְשָׁבָה) es en sí misma una permutación de las dos palabras, "pensar en qué" o "pensar en la nada", jashav ma (חָשַׁב מָה), constantemente. Podemos interpretar el versículo parcial, "Havaia está con la sabiduría", que significa que Di-s se encuentra a través de la sabiduría, jojmá (חָכְמָה), es decir, a través del "poder de la nada" (כֹּחַ מָה).

Pecado rebelde y alegría

Un pecado o transgresión rebelde, peshá (פֶּשַׁע) permuta para formar "abundancia", shefa (שֶׁפַע). La efusividad es diferente de la luz (revelación). La abundancia está relacionada con el principio Madre, que a su vez es fuente de alegría en el alma, como en el versículo "la madre de los hijos está alegre" (la luz, o revelación, está relacionada con el principio Padre, la sefirá de sabiduría). En la Torá, la misma raíz que la del pecado rebelde denota un acto de malversación o negligencia respecto al fideicomiso, la confianza depositada en alguien para proteger o custodiar un objeto. Tal negligencia es producto de la pereza o la tristeza, la antítesis de la alegría - la raíz de la diligencia y la prontitud en la vida y, en particular, en el servicio a Di-s.

Pecado no intencionado y unificación o conexión

El atributo de compasión de Di-s como Aquel que absuelve el pecado no intencionado corresponde a la sefirá de conocimiento (da'at), particularmente como el conocimiento que reside en la llamada "boca de santidad" (puma kadisha) - el poder de la unificación o conexión encerrado en la boca. Un pecado involuntario es el resultado de la falta de vínculo continuo o conexión con la voluntad Divina, donde la conexión o unificación es la experiencia interior de la sefirá de conocimiento.

Hemos visto así que los tres atributos de compasión, "Perdona el pecado premeditado, el pecado rebelde y el pecado no intencionado", corresponden a las experiencias internas de las tres sefirot intelectuales: sabiduría, entendimiento y conocimiento, que son la auto-anulación, la alegría y la unificación. Las facultades del intelecto reciben instrucción de la segunda cabeza de la corona, el placer. Sin embargo, su verdadera raíz está en la fe, la primera y más elevada cabeza de la corona, que tiene el poder de sostener opuestos: en este caso, la agudeza de la sabiduría y la naturaleza expansiva del entendimiento.

Por tanto, en lo que a todos ellos se refiere, se aplica el verbo "perdonar", al igual que todo acto de "soportar", que implica soportar opuestos, o un estado paradójico, en la cabeza más alta de la fe. Según el significado literal, toda rectificación de los pecados se logra a través de las facultades del intelecto, pues "el hombre es alabado según su intelecto", incluso en lo que respecta a las emociones de su corazón y sus acciones prácticas. Por lo tanto, mientras el intelecto permanezca sin rectificar - es decir, que las experiencias internas de autoanulación, alegría y unificación no se hayan cultivado lo suficiente - el individuo sigue siendo un gólem, es decir, una masa no formada.

Él Absuelve e integridad

"Absuelve" también puede traducirse como "Él limpia". Un sacrificio limpio de toda mancha e impureza cumple la orden de que, "Solo aquel que esté intacto podrá ser aceptado de buen grado."[18] Del mismo modo, una persona debe "Ser inmaculada [es decir, íntegra] con Havaia tu Di-s." La integridad es la experiencia interior de la sefirá de reconocimiento o agradecimiento (hod). Reconocimiento y victoria se consideran dos mitades o caras de un mismo cuerpo, como dos caras de una moneda. Así como la dimensión interior de victoria - la confianza en el sentido de plenitud - es la fuente de la sabiduría y el principio Padre (que lo convierte en el secreto del mazal superior), también la dimensión interior de reconocimiento es la fuente para entendimiento, (convirtiéndola en el secreto del mazal inferior). El Zohar afirma que "Él está en la victoria y ella en el reconocimiento", que aquí representa la unión de los dos mazalot, la raíz de todas las uniones a lo largo de todos los partzufim del Mundo de la Emanación.



[1] Tur Oraj Jaim 581:1. Véase Pirkei DeRabi Eliezer, cap. 46. Para un relato detallado de las tres ascensiones al monte Sinaí, véase Rashi en Deuteronomio 9:18. 

[2] Véase también nuestra serie sobre los “Trece Atributos y los Nueve Atributos de la compasión de Di-s”, con directorio completo de la serie en la última publicación y en el link:  https://galeinai.org/2026/07/10/parte-8-santidad-de-la-tierra-de-israel-y-el-cuerpo-judio/

 

[3] Éxodo 34:6-7.

[4] Deuteronomio 32:4.

[5] Salmos 52:3

[6] Proverbios 11:16

[7] Proverbios 29:3

[8] II Samuel 6:22.

[9] Véase Rashi en Génesis 41:43.

[10] Isaías 12:1.

[11] Salmos 118:25.

[12] Sha'ar HaPesukim, Lej Leja, s.v. "Venajzor leva'er."

[13] Éxodo 34:8.

[14] Sanhedrín 111a.

[15] Salmos 133:2.

[16] Eclesiastés 9:4.

[17] Números 12:3.

[18] Levítico 22:21.


*SHAVÚA TOV* 

🔸ACOMPAÑAMOS A LA REINA DEL SHABAT CON UNA HISTORIA DEL BAAL SHEM TOV  Y MUCHO MÁS🔸

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🎻Es costumbre relatar cada sábado por la noche, durante la comida de Melavé Malká, una historia jasídica sobre el Baal Shem Tov. Se considera un canal de bendición (segulá) para el buen sustento, para tener hijos y satisfacción de ellos, para una vida buena y larga, y para la salud.

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Un gran tzadik dijo que, para sentir cómo se aprende Torá correctamente, hay que observar a una persona que regresa a su casa después de una jornada agotadora de trabajo. Se sienta cómodamente en un sillón y toma en su mano un periódico interesante y atrapante para relajarse y desconectarse. Esa persona elige leer un artículo de una revista que le resulta fascinante, y lo lee como quien lee algo que no es obligatorio.

Está escrito: “Oraita meJojmá nafkat” —“La Torá surge de la Jojmá (Sabiduría)”. Y la Jojmá es reiyá, visión. Por eso, todo el fundamento de la Torá consiste en las historias de nuestros Sabios que ilustran y hacen comprensible aquello que ella enseña.

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*LAS GUERRAS DE ELUL*

La avodá de “Aní Ledodí” —“Yo soy para mi Amado”— durante los días de Elul consiste en el despertar de nuestra voluntad, en nuestra libre elección que se eleva desde abajo hacia Arriba. A partir de la fe en que Hashem, en Su bondad, renueva constantemente cada día el mundo y al ser humano, podemos elegir nuevamente el servicio a Hashem y dedicarnos a él con vitalidad y frescura renovadas.

Sobre este despertar de nuestra voluntad —libremente elegido y lleno de vitalidad—, el Santo, bendito sea, coloca desde lo Alto Su “sello” mediante la revelación de “Vedodí li” —“y mi Amado es para mí”. Entonces Él revela que nuestra libre elección refleja Su carácter absoluto: dentro de “la libertad ha sido concedida” (הרשות נתונה) se revela que “todo está previsto” (הכל צפוי); y dentro del servicio del hombre se revela que todo es Hashem y Hashem es todo.

Una expresión especial de esta idea aparece en el ámbito de las guerras, un tema que pertenece particularmente al mes de Elul, la “teshuvá del año”, tal como vemos en las porciones de la Torá que se leen durante este período.

La Torá habla principalmente de las miljamot reshut, las guerras facultativas. Sin embargo, cuando salimos a la guerra desde nuestra propia libre elección, con un espíritu de voluntad y entrega voluntaria, se revela la fuerza, la necesidad y el carácter imperativo Divino que existe en esa guerra, en su resolución y en la victoria.

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Rabí Tzadok HaCohen de Lublin: LA MONEDA EN EL BARRO |

9 de Elul, Hilulá del Santo RABÍ TZADOK HACOHEN DE LUBLIN

 

El santo Rabí Tzadok HaCohen de Lublin relató algo que había visto con sus propios ojos durante su juventud. De aquel episodio extrajo una enseñanza y un principio fundamental que lo acompañaron durante toda su vida. Gracias a ello logró quebrar todas las duras barreras que el ietzer hará colocaba ante él en los distintos aspectos de su servicio a Hashem, hasta que tuvo el mérito de elevarse a niveles muy altos y sublimes. Así sucedió:

Una vez, cuando era joven y caminaba por la calle, vio a un padre y a su hijo. Eran extremadamente pobres, caminaban juntos y casi desfallecían de hambre. De pronto, el padre divisó una moneda brillante que estaba tirada en el suelo, hundida en el barro, y le dijo a su hijo que la recogiera. Pero el hijo estaba tan debilitado que, además, pensando que se trataba de una moneda pequeña y de escaso valor, actuó con pereza y no quiso levantarla. Entonces su padre se agachó, la recogió y, con gran esfuerzo, consiguió limpiarla. Al hacerlo descubrió que la moneda tenía suficiente valor como para comprar algún alimento con el cual mantenerse con vida. Fue inmediatamente y compró con ella trece frutas.

Al ver que su hijo estaba casi desfalleciendo de hambre, el padre le ordenó que comiera todas las frutas. Pero el hijo se negó y le dijo: “Tú recogiste la moneda, te esforzaste con las pocas fuerzas que te quedaban para limpiarla y luego fuiste a comprar las frutas. Por derecho te corresponde comerlas todas. Yo, en cambio, fui perezoso y no hice ningún esfuerzo. ¿Por qué habría de merecer comer de sus frutos y saciarme con su bondad? Lo justo es que solamente tú las comas”.

Pero como la misericordia de un padre no tiene límites, y especialmente porque su hijo se encontraba en una situación de mayor peligro que él, el padre ideó una manera de conseguir que su hijo comiera. Se dirigió a él y le dijo que ahora debía ir solo a cierto lugar, y que quería que su hijo lo siguiera desde lejos hasta encontrarse con él en un punto determinado. Así hicieron. El padre emprendió el camino y, mientras avanzaba, dejó caer una fruta al suelo; después otra, y luego otra más, hasta que las trece frutas quedaron dispersas a lo largo del camino, hundidas en el barro.

Cuando el hijo siguió los pasos de su padre, encontró una fruta tirada en el barro. Se alegró muchísimo por el hallazgo. Ni siquiera se le ocurrió pensar que provenía de su padre, sino que supuso que otra persona la había perdido. Con las pocas fuerzas que le quedaban, se inclinó para recogerla y, con enorme esfuerzo, consiguió limpiarla del barro en el que estaba hundida hasta dejarla apta para comer.

Mientras tanto divisó, a cierta distancia, otra fruta semejante tirada en el barro. También allí se esforzó para levantarla y limpiarla. Y así continuó, trabajando y esforzándose enormemente con cada una de las frutas, hasta que, después de trece grandes y difíciles esfuerzos, consiguió finalmente revivir su alma y recuperarse del hambre…

La enseñanza que se desprende de esta historia es evidente: un solo esfuerzo realizado al comienzo puede ahorrarnos muchos esfuerzos innecesarios a lo largo del camino. Si aquel hijo se hubiera esforzado la primera vez, cuando encontraron la moneda, se habría ahorrado todos los trabajos posteriores, pues habría tenido pleno derecho a comer de los frutos adquiridos con ella. Pero como al principio actuó con pereza, después necesitó realizar muchísimo trabajo y esfuerzo para completar aquello que había omitido por su falta de diligencia.

Lo mismo sucede en la avodat Hashem, el servicio a Dios. Si la persona se esfuerza al comenzar su avodá, al comenzar su seder y al comenzar su tefilá, con ello se ahorra muchas pruebas, dificultades y luchas contra el ietzer hará que, de otro modo, se despiertan posteriormente durante el transcurso de su servicio.

(Extraído de “Zijronam Livrajá”)

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Breve reseña de su vida

Rabí Tzadok HaCohen nació el 23 de Shevat de 5583 (1823). Su padre fue el gaón Rabí Iaakov, Av Beit Din de Kreisburg. Su padre falleció cuando él todavía era niño, y Rabí Tzadok creció en casa de su tío, autor del libro Kapot Zahav, en Krinik, cerca de Bialystok. Cuando llegó a su Bar Mitzvá pronunció, con extraordinaria agudeza y erudición, cuatro discursos que posteriormente fueron impresos en su libro Meshiv Tzedek.

Cuando visitó al santo Rabí Mordejai Iosef de Izbitza, autor del Mei HaShiloaj, su alma quedó profundamente ligada a él y lo aceptó como su Rebe. Con el tiempo se convirtió en uno de sus principales discípulos. Su compañero, Rabí Iehudá Leib Eiger, fue también uno de los grandes discípulos del Mei HaShiloaj, y después del fallecimiento de éste, la mayoría de los jasidim siguieron a Rabí Iehudá Leib.

Tras el fallecimiento de Rabí Iehudá Leib Eiger en el año 5648 (1888), miles de jasidim comenzaron a acudir a Rabí Tzadok. Sin embargo, Rabí Tzadok se negaba a asumir el liderazgo como Admur y apoyaba a Rabí Abraham Eiger, hijo de Rabí Iehudá Leib, para que dirigiera la comunidad. Pero muchos jasidim lo valoraban profundamente y no desistieron de seguirlo, hasta que, contra su propia voluntad, terminó convirtiéndose en Rebe.

El séptimo día de Pesaj del año 5660 (1900) enfermó repentinamente de gravedad, y el 9 de Elul de 5660 falleció. Su lugar de descanso se encuentra en Lublin.

La historia está dedicada a la elevación del alma del querido niño Tzur Levaví Simjí z”l. ❤️

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*LA HISTORIA DEL BAAL SHEM TOV*

“YO DUERMO, PERO MI CORAZÓN ESTÁ DESPIERTO”

Del libro del Rabino Ginsburgh OR ISRAEL, historias del Baal Shem Tov explicadas.

RELATÓ EL REBE RAYATZ (RABÍ IOSEF ITZJAK SCHNEERSON):

Antes de que el Baal Shem Tov fuera revelado públicamente, hubo decretos muy severos sobre el pueblo de Israel, semejantes a los decretos de los años 5408-5409 (1648-1649), las terribles matanzas de Jemelnitzki y sus seguidores. La situación de los hijos de Israel era muy mala, tanto espiritual como materialmente. Los pritzim —terratenientes y señores feudales— los oprimían y les imponían durísimos abusos. No pasaba un año sin que los judíos sufrieran atrocidades semejantes, tanto en su cuerpo como en su alma.

Había terratenientes que acostumbraban alquilar a judíos “kretshmes” [posadas o tabernas] a la vera de los caminos o de las ciudades. Si el judío no tenía dinero para pagar la deuda de la taberna a tiempo, el terrateniente lo arrojaba a una especie de prisión y le infligía diferentes tormentos.

Si era un año en el que no había redención alguna y no había con qué pagar al terrateniente la deuda de la taberna, entonces la vida del hombre y de su familia quedaba suspendida en el aire. Permanecían encerrados en una prisión bajo tierra hasta que se encontraban los medios para saldar las deudas.

La situación de los hijos de Israel era de verdadera opresión espiritual, y esta situación material influía también sobre su estado espiritual, hasta el punto de que estaban sumidos en un profundo letargo y desmayo.

Desde el Cielo vieron que era necesario hacer descender un alma elevada para despertar a los hijos de Israel, tanto espiritual como materialmente. Así como cuando una persona se desmaya, el remedio consiste en llamarla por su nombre, para que despierte, del mismo modo, para despertar a los hijos de Israel de su desmayo y letargo, hicieron descender a este mundo el alma de nuestro maestro, el Baal Shem Tov, llamado “Israel”, el nombre general de todo el pueblo de Israel, para despertarlo de su desmayo.

(Reshimot Devarim, vol. III, pág. 7)

 

LOS DOLORES DEL PARTO

En toda la parashá de las aflicciones y las amargas desgracias que atraviesa el pueblo de Israel a lo largo de todo el prolongado exilio, vemos una y otra vez que “un tiempo de angustia es para Iaakov, pero de ella será salvado” (Irmiahu/Jeremías 30:7).

Precisamente desde el interior de la angustia obtenemos las fuerzas más profundas y auténticas que poseemos, y de ella misma nace la salvación.

Así ocurre con el ser humano: el enfrentamiento renueva y fortalece la personalidad, y hace emerger fuerzas latentes.

La angustia no es un castigo, sino que se asemeja a las contracciones y los dolores del parto. Cuando el Santo, bendito sea, y la Congregación de Israel están alejados uno del otro desde hace mucho tiempo, se necesita una experiencia de sacudida y conmoción para generar un nuevo acercamiento.

La salvación más elevada que surge de la angustia consiste en atraer al mundo el alma de un tzadik supremo, cuyo poder es ser un verdadero líder y elevar al pueblo sobre sus propios pies. Este es el fruto de la renovada unión entre el Santo, bendito sea, y la Congregación de Israel, que nace después de un prolongado alejamiento.

Así sucedió con nosotros en el exilio de Egipto: después de todas las diásporas, fuimos merecedores del alma de Moshé Rabenu, desde el interior de la amarga y profunda esclavitud. Por eso, la angustia es semejante a los dolores de parto, y también a los “tzirim” —mensajeros— enviados entre Dios y nosotros para acercarnos y redimirnos por medio de la palabra de Dios.

Así como nos fue enviado Moshé Rabenu, por medio de quien fue entregada la Torá al pueblo de Israel y cuya luz ilumina a los siete pastores —las figuras fundamentales de liderazgo espiritual de cada generación—, del mismo modo nos fue enviado el Baal Shem Tov, junto con los demás “grandes luminarias”, que encendieron su luz con una gran iluminación.

EL NOMBRE OCULTO

Hemos aprendido que la angustia (tzará) hace que las fuerzas ocultas del alma se revelen.

La salvación no es algo externo que comienza cuando termina la angustia y la reemplaza. En el Jasidut se explica que de la propia angustia surgen tres elementos complementarios, que expresan tres cualidades del mundo.

El primer mundo es como una llama ligada a la brasa. La llama se encuentra dentro de la brasa, pero no arde realmente. Este “mundo” es llamado “el mundo que está en la realidad”, porque aquello que está oculto en él existe verdaderamente y sólo espera que se abra la válvula adecuada para poder manifestarse exteriormente. Para revelar la llama desde su estado oculto basta con soplar sobre ella, e inmediatamente arde con una llama visible.

Un mundo más profundo es como el fuego que se encuentra en el pedernal. No está contenido en la piedra de manera evidente, sino únicamente de un modo oculto, en potencia. Este estado es llamado “el mundo que no está en la realidad”. Para extraer el fuego de su ocultamiento se requiere un esfuerzo mayor: hay que golpear el pedernal con fuerza para que surja el fuego oculto.

El mundo más profundo de todos es el mundo del nombre que está dentro de la esencia. “Todo aquello que una persona sea llamada por su nombre...” El nombre de cada persona está asociado a la raíz de su alma, pero no posee existencia propia e independiente. Solamente por ello responde cuando se la llama, pues la raíz de ese nombre está grabada en los fundamentos de su mazal supremo.

Sin embargo, el nombre es más difícil de revelar desde el interior de la esencia. Allí se encuentra aún menos manifiesto...

Así como el fuego que se encuentra en el pedernal. Y, en efecto, dijeron los tzadikim que, para despertar el espíritu de una persona, el Rúaj HaKodesh, cuando vienen a llamarla por su nombre, de no ser por ello, no le vendría a la mente orientarse hacia su verdadero nombre.

Cuanto más profunda es la angustia, cuanto más profundamente llega el golpe hasta el interior del alma, se necesita hacer descender una luz nueva y revivir al hombre desde su raíz más profunda. Si la angustia es leve, basta con un tratamiento sencillo, y cuando la persona despierta y vuelve en sí, es como alguien que se desmaya y está cerca de que su alma se extinga: no existe otra solución que llamarlo por su nombre, es decir, dirigirse a las profundidades más hondas, a la raíz de su vida, porque solamente desde allí es posible tomar una gota de vitalidad y devolverle la vida.

En los días de los profetas, en vísperas de la destrucción del Templo, nos encontrábamos en un estado de sueño estival. Entonces los profetas intentaron soplar sobre nuestra brasa y encender nuestra alma mediante sus reproches y sus palabras de consuelo.

En medio del prolongado exilio, en los días de Mordejai y Ester, nos dormimos en un sueño profundo: “hay un pueblo que duerme”. Solamente mediante la anulación del decreto de Hamán, que buscaba destruir, matar y exterminar, nuestra alma despertó y volvió nuevamente a la vida.

Al final de los días del exilio, cuando la oscuridad se intensifica y se acerca el alba, nuestras fuerzas se debilitaron y fuimos arrojados desmayados sobre la tierra. Entonces nos fue enviado el Baal Shem Tov, el alma de Israel y su espíritu. Cuando se pronunció su nombre en los oídos de la nación, su alma retornó a ella y fue como si hubiera nacido de nuevo.

Este es el significado de llamar por el nombre: por eso la angustia es comparada con los dolores del parto, con el momento mismo del nacimiento, con la aparición de una nueva gota de vida; y desde allí el alma vuelve a florecer nuevamente. Ahora está más fresca, más valiente y más preparada para soportar las nuevas circunstancias que la rodean.

EL NOMBRE Y LA ESENCIA

Desde entonces, el Baal Shem Tov ha pasado por muchos mundos, y hasta el día de hoy seguimos extrayendo de nosotros mismos nuevas fuerzas. Sabemos en nuestra alma que las generaciones están llegando al final; nosotros somos como la luz que se alza en contraste con la oscuridad. Si aquellos fueron tiempos de desmayo, nosotros estamos en un estado de coma verdadero.

Si en aquellos días recibíamos una dosis de “estimulante” por medio de los ojos de los malvados, hoy nos aplicamos las angustias a nosotros mismos. Es como una enfermedad maligna que anida en el corazón de la nación, envía sus metástasis y vacía el cerebro y el corazón judío.

“Un sueño oculto”: Rabí Eizik de Homil dijo, cerca de su fallecimiento, que el mundo vuelve a caer en un nuevo estado de “sueño oculto”. Puesto que Rabí Eizik se refería al último orden de la enseñanza del Jasidut —la aparición del Baal Shem Tov, el Maguid y el Admor HaZakén—.

Rabí Eizik de Homil determinó que no alcanzaba con la luz que había iluminado hasta entonces. Debido a la oscuridad que nuevamente se había intensificado a nuestro alrededor, era necesario un estímulo aún más profundo: el nombre de la esencia que el Baal Shem Tov pronunció en nuestros oídos debía volver a ser pronunciado sobre nosotros por segunda vez, con voz fuerte y clara; no solamente como un susurro al oído de quien se desmaya, sino mediante los manantiales del Jasidut.

Es posible comprender que el Jasidut en general, y la Torá del Rebe de Lubavitch en particular, llegan hasta la esencia misma, incluso más allá del nombre, y que esto responde a las necesidades de nuestra generación, el tiempo de la Gueulá.

El Rebe nos enseña el camino para pertenecer a la Esencia, cómo continuar la revelación de Dios, bendito sea, en Su gloria y por Sí mismo, y no conformarnos con un nivel intermedio cualquiera.

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❣️ ¡Shavúa Tov Umevoraj! ❣️
🍯 ¡Shaná Tová Umetuká! 🍯

¡Que las historias de nuestros justos nos acompañen y abran las puertas de la bendición en esta nueva semana!

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