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sábado, 28 de marzo de 2026

5786. PARASHAT SHEMINI PESAJ

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 PESAJ    פֶּסַח

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Un hombre rico se acercó con frustración al Rabí Leví Itzjak de Berdichev: "Deseo ver a Eliahu HaNaví (el profeta Elías) en la noche del Séder. Cada año hago todos los preparativos y mi mesa es magnífica, pero sigo sin verlo".

El Tzadik (el justo) lo envió a una aldea lejana, a la casa de un judío muy sencillo, asegurándole que allí tendría el mérito de presenciar la revelación de Eliahu. Al llegar, el rico encontró a una familia sumida en una pobreza extrema, sin comida alguna para la festividad. Decidió donarles una suma generosa, permitiéndoles limpiar la casa, comprar ropa nueva y preparar una mesa de Séder espléndida.

El rico celebró con ellos, esperando con ansias el momento en que apareciera el profeta, pero Eliahu no llegó. Desilusionado, el hombre regresó ante el Tzadik. El Rabino lo puso frente a un espejo y le preguntó qué veía. Cuando el judío respondió que se veía a sí mismo, el Tzadik le explicó: "En la noche del Séder, para esa familia, tú mismo fuiste Eliahu HaNaví".

Esta noche, en la mesa del Séder, es nuestro turno. ¡Todos somos hijos de reyes, todos podemos ser Eliahu HaNaví! Cada uno de nosotros puede y debe sentir la experiencia especial de salir hacia la libertad.

Mientras estemos sentados a la mesa, pensemos en que la Torá nos promete que, al final del exilio, el pueblo de Israel despertará en un movimiento de teshuvá (retorno). Este retorno no es un proceso lineal, sino un salto cuántico —un dilug— que nos conduce de inmediato a la Gueulá (Redención).

En Pésaj, recibimos la fuerza para realizar este salto por encima de las limitaciones (meitzarim) del exilio, conectándonos directamente con nuestro estado rectificado. A nivel nacional, esto significa que tenemos el poder de saltar por encima de las complejidades actuales para aterrizar directamente en la Sociedad Rectificada que la Torá prescribe.

Como enseña el Rambam (Maimónides): "Israel solo será redimido a través de la teshuvá". Este mes de Nisán nos invita a una teshuvá milagrosa, que trasciende la lógica natural. Cuando nosotros saltamos con determinación hacia Dios, Él, en Su infinita misericordia, "salta" hacia nosotros. Este encuentro de voluntades trae la redención de manera instantánea.

Con bendiciones y plegarias por buenas noticias y el triunfo de todos los que se han unido para combatir el mal en nuestro mundo.

¡Les deseamos un Pésaj alegre, kásher y lleno de saltos espirituales!

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¡AM ISRAEL JAI!

¡LA VICTORIA ES NUESTRA!

*Rabino Jaim Frim y el equipo de Gal Einai en Español*

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CALENDARIO HEBREO: El Mes de Nisán (Pesaj)

LA CUARTA REVOLUCIÓN

¿DEBERÍAMOS INVITAR A ISHMAEL Y ESAV AL SEDER?

Transcripción de una clase impartida el 8 de Nisán de 5781 por

Rabi Itzjak Ginsburgh

Transcrito, editado y anotado en su versión en inglés por el rabino Moshe Genuth.

 

Buenas noches a todos. Estamos en el mes de Nisan, de la redención de todas las penurias y limitaciones de Egipto, que simbolizan todas las penurias y limitaciones que cada persona afronta en su vida personal. Esto también se aplica a la vida espiritual de todo el pueblo judío. Para ser redimidos, necesitamos creer firmemente y prepararnos espiritual y físicamente para la redención venidera. Este día también es especial para mí, ya que conmemora mi propia redención, que tuvo lugar hace 25 años.

Hoy todos están ocupados preparándose para Pesaj, limpiando la casa, purificando su corazón del jametz (alimentos fermentados), del ego, del orgullo y de la vanidad. Estar preparados para comer la matzá de Pesaj en una actitud de autoanulación ante Di-s y recibiendo el yugo del cielo con la gran alegría y el placer de ser un judío liberado al que se le han dado las mitzvot, entre ellas esta mitzvá tan especial de comer matzá durante siete días.

Vamos a relacionar la enseñanza básica de Pesaj y la noche del Seder con una visión general del orden completo del hishtalshelut (orden de la evolución). Seder significa literalmente "orden", y en la Cabalá y el Jasidut, el orden representa el orden de la creación, de principio a fin. En la Hagadá de Pesaj, hay 15 pasos, que proporcionan un esquema ordenado que no se encuentra de manera tan marcada en otras mitzvot. Los 15 pasos no incluyen las 4 copas de vino. Si las incluimos, hay 19. Se explica que todos estos pasos corresponden a las 22 letras del alfabeto hebreo; por lo tanto, en realidad hay tres "pasos" más que corresponden a las 3 matzot que situamos debajo del plato del Seder. En la Hagadá de Gal Einai que se publicó en hebreo hace unos años, hay un cuadro que traza la correspondencia entre las 22 etapas del Seder y las 22 letras, que una vez más se corresponde con todo el orden de la creación (Seder Hishtalshelut) del mundo.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que, en la noche del Seder, el universo entero se re-crea. Al igual que en el mes de Nisán, el mes de la primavera, cuando la naturaleza se renueva y se recrea. Del mismo modo, cuando recorremos las etapas del Seder, todos los mundos se crean de nuevo, uno tras otro, en su orden correcto. Esta es una introducción a lo que haremos esta noche.

Una nueva mirada a los cuatro hijos

Desde el principio, la Hagadá recoge la enseñanza de los sabios de que la Torá habla de cuatro diferentes hijos, cuatro judíos arquetípicos de la siguiente generación, que cuestionarán el significado de Pesaj. Cada hijo tiene una manera distinta de plantear sus preguntas. La persona que dirige el Seder es el "padre" que tiene la obligación de responder a cada hijo personalmente, teniendo en cuenta su nivel de entendimiento, su alma y su estado espiritual. El orden de los cuatro hijos en la Hagadá es el siguiente: primero, el hijo sabio, que también es un hijo justo. El segundo es todo lo contrario, y se le llama el hijo malvado. El tercero es el hijo simple o sincero. El cuarto es aquel que no tiene la capacidad ni la iniciativa para hacer preguntas por sí mismo.

Por supuesto, preguntar significa hacer una pregunta intelectual; como cuando le pido a mi padre o a mi maestro que me expliquen algo. Pero, en las enseñanzas jasídicas[1] se menciona que “preguntar” también significa pedir algo, como pedir un regalo. Un niño pequeño siempre les pide cosas a sus padres. Porque siente una necesidad. Pero hay alguien tan insensible que no sabe cómo pedir nada. No puede hacer preguntas intelectuales, pero tampoco sabe cómo expresar sus necesidades emocionales. Entonces, si hay un hijo así, “debes abrirle el corazón”, at petaj lo (אַתְּ פְּתַח לוֹ),[2] lo que significa que tienes que ayudarlo a abrir su corazón, para que sepa cómo pedir aquellas cosas que conciernen particularmente a su alma.

Los cuatro mundos

El Arizal explica[3] que estos cuatro hijos corresponden a los cuatro mundos, pero el orden en que se enumeran en la Hagadá no refleja su correspondencia con los cuatro mundos. Esta es nuestra primera pista para entender la cuestión más general del orden de la creación que se encuentra en la Hagadá, de la cual hablamos en la introducción. Porque los cuatro mundos de los que habla la Cabalá son solo una parte del orden más general de la creación, la gama completa de las 22 etapas del Seder haHishtalshelut.[4]

El mundo más elevado es el mundo de la conciencia Divina exclusivamente: el mundo de la Emanación que es uno con Di-s. Este suele describirse como un estado de «nada», un estado en el que no existe nada más que Di-s. Los siguientes tres mundos poseen autoconciencia, lo que significa que existe algo más aparte de Di-s, alguna creación, es decir, un «yo». Este es el ego, el jametz que debemos consumir y quemar antes de entrar en nuestra festividad de liberación, Pesaj.

El más elevado de estos tres mundos es el mundo de la Creación. En él, aquello que es creado, el "yo", siente que acaba de ser creado, ex nihilo, algo de la nada. El ser, el "yo" recién creado, es como una materia informe (hile, llamada hiuli por los sabios) que necesita recibir una forma.

El siguiente mundo es la Formación, donde ya existe materia con forma, pero las formas que hay en este mundo son formas generales; no dan cabida a seres particulares e individuales.

Finalmente, el mundo más bajo es la Acción, lo que implica que existen individuos que poseen un sentido de autoconciencia sumamente particular, hasta el punto de que el «yo» se siente separado de su origen. En el mundo de Formación, las formas aún sienten su origen en la Divinidad. Pero, en el mundo de la Acción, todos se sienten separados de la fuente Divina y se requiere un esfuerzo espiritual tremendo para reconectarse con ella.

En resumen:

 

Emanación

nada (אָיִן) ain

Creación

ser (יֵשׁ) iesh

Formación

general (כְּלָל) clal

Acción

particular (פְּרָט) prat

 

Los hijos y los cuatro mundos

Cada uno de los Cuatro Hijos en la Hagadá representa uno de estos cuatro mundos. Claramente, el mundo más elevado, el mundo que aún se encuentra en estado de Divinidad y no posee autoconciencia manifiesta, corresponde al hijo sabio, el primero y el más elevado. Curiosamente, el versículo asociado con el hijo sabio y justo es "¿Cuáles son los decretos, leyes y preceptos que Havaia, nuestro Di-s, te ha ordenado?"[5]  Aunque el hijo sabio se incluye con el resto del pueblo judío cuando describe a Di-s como "nuestro Di-s", resulta un tanto amargo oírle decir que las leyes de Pesaj “os fueron impuestas", aislándose así aparentemente, como si no tuviera nada que ver con dichas leyes. Pero, cuando recordamos que él representa el mundo de la Emanación, donde no hay autoconciencia ni un sentido de identidad propia, podemos reinterpretar estas palabras en el sentido de que, si bien frente a la Divinidad se siente parte del pueblo, cuando se trata de que se le ordene actuar y cumplir las mitzvot en los tres mundos inferiores, siente que son distantes y ajenos a él.

En el orden establecido por la Hagadá, el hijo malvado, que ocupa el segundo lugar, es el siguiente y representa claramente el mundo más bajo, el mundo de la acción, donde el «yo» se separó de la fuente Divina. Su versículo es: «¿Qué es este servicio para ti?»[6]  Al decir «tú», se ha separado del pueblo de Israel y se siente completamente ajeno. Esto representa la desconexión entre el mundo de la Acción y los tres mundos superiores.

¿Por qué se menciona al hijo malvado en segundo lugar? La explicación que se ofrece en el Jasidut es que se le coloca junto al hijo sabio al organizar la mesa del Seder con la esperanza de que, influenciado por este, hada teshuvá. Aunque su verdadero lugar se encuentre en el plano más bajo de la acción.

El hijo simple, o sincero, representa el mundo de la Creación, materia simple e informe antes de que tome forma. Esta es, en cierto sentido, la definición misma de ser sincero y honesto. De hecho, la pregunta que hace es "¿Qué es esto?"[7], ma zot (מַה זֹּאת), cuyo valor numérico es exactamente "un hijo sincero", ejad tam (אֶחָד תָּם).

El hijo que no sabe preguntar, ya sea emocional o intelectualmente, como dijimos, es el mundo de Formación. Este es la orden y explicación del Arizal.

Siempre llamados hijos

Lo primero que observamos es que a todos se les llama “hijos”. Todos son hijos de nuestro Padre Celestial y el Padre del Seder, la persona que ahora está a cargo del Seder. Además de los cuatro hijos, hay una figura paterna aquí y, como dijimos hace un momento, él sienta a cada uno de los hijos en su lugar correspondiente.

Existe una famosa controversia en el Talmud sobre si las almas judías siempre son llamadas «hijos» de Di-s, o si esto depende de que cumplan la voluntad Divina. Rabi Meir afirma que, sin importar su condición, son llamados «hijos», independientemente de si son buenos o malos, justos o malvados. Así es como dictaminamos - en todos los casos. Una de las alusiones más bellas a esta norma se encuentra en la Hagadá, donde al hijo malvado se le llama hijo y se le cuenta entre los cuatro hijos a los que se refiere la Torá.

Para profundizar un poco más en este punto. La forma en que la Hagadá presenta a los cuatro hijos es con la frase:

“Uno es un hijo sabio, otro es malvado, otro es serio (simple) y el otro no sabe pedir”

ejad jajam ejad rashá ejad tam veejad sheino iodea lishol

אֶחָד חָכָם אֶחָד רָשָׁע אֶחָד תָּם וְאֶחָד שֶׁאֵינוֹ יוֹדֵעַ לִשְׁאֹל

Cada uno de los hijos es descrito como "uno", en alusión a su conexión duradera con el verdadero "Uno", es decir, con Di-s, incluso si no es consciente de ello. De hecho, 4 veces “uno”, ejad (אֶחָד), o 13, es igual a “hijo”, ben (בֵּן), o 52. Los cuatro hijos juntos forman el único hijo de Israel, de lo que en Cabalá se llama la figura de “el abuelo Israel”, Israel saba (יִשְׂרָאֵל סַבָּא).

El Hombre Primordial como padre de los cuatro mundos

Si estos cuatro hijos corresponden a los cuatro mundos de la creación, ¿quién es el padre? Si nos referimos a Di-s en el Cielo, entonces Él es el propio Padre. Pero, en el Seder, parte de la mitzvá, el mandamiento es contar la historia del Éxodo de Egipto. El Alter Rebe, en su Código de Leyes, enumera 8 preceptos, 5 de los cuales son prohibitivos y 3 prescriptivos, y son: 1) quemar el jametz antes de Pesaj, 2) comer matzá en la primera noche, y 3) contarle a tu hijo la historia del Éxodo de Egipto (usando la Hagadá). Esta es la mitzvá que todo padre está obligado a realizar en la noche del Seder. ¿Quién es entonces el padre en este contexto del orden de la creación, Seder haHishtalshelut?

En la Cabalá se nos enseña que, por encima de los cuatro mundos, hay otro estado de realidad creada. Realidad creada significa que está después de la contracción inicial de la luz infinita de Di-s (o revelación). No se encuentra en un estado de infinito puro, y se le denomina Hombre Primordial, Adam kadmon (אָדָם קַדְמוֹן). Del Hombre Primordial, emana el mundo de la Emanación. Dado que "emanado" significa que fue emanado de algo, podría haber pensado que el mundo de la Emanación emana directamente de la luz infinita de Di-s. Pero al emanador, se le llama en la terminología cabalística, Hombre Primordial. El Hombre Primordial es como la imagen y semejanza suprema en la que Di-s creó al hombre; está por encima de los cuatro mundos y es su fuente. Pero no solo está por encima. El Arizal describe que está investido dentro de los cuatro mundos, lo que significa que el Hombre Primordial se extiende hasta el final del mundo de la Acción (que dijimos que corresponde al hijo malvado) - por lo tanto, el Hombre Primordial está por encima y dentro de todos sus cuatro hijos.

Así pues, ahora tenemos cinco niveles distintos: el padre del Seder, el Hombre Primordial, el hijo sabio (Emanación), el hijo sencillo (Creación), el hijo que aún no sabe preguntar (Formación) y el hijo malvado que se siente separado (Acción), tal y como se dice en la Hagadá, se excluye a si mismo de pertenecer al pueblo de Israel en su conjunto. Todos los hijos están conectados para formar un solo hijo, y todos están conectados al padre, al Hombre Primordial, a quien se le ordena aprender con cada uno de ellos. El Hombre Primordial, por supuesto, es anterior a la creación de Adán, el primer hombre. Adán fue creado a imagen de este Hombre Primordial.

Abraham como padre de los cuatro hijos

Ahora pasaremos a una hermosa explicación que aparece en Likutei Moharan.[8] El padre aquí es Abraham, el primer padre del pueblo judío, quien en realidad es el padre de toda la humanidad. Inicialmente, el nombre de Abraham era Avram y luego fue padre solo de la nación de Aram. Pero, después de que Di-s agregó la letra hei (ה) a su nombre, se convirtió en “el padre de innumerables naciones”[9], av hamón goim (אָב הֲמוֹן גּוֹיִם).

Antes de que la descendencia de Abraham se convirtiera en un pueblo en la tercera generación - el nieto de Abraham fue Iaacov, quien tuvo 12 tribus y 70 descendientes, lo que supuso el comienzo formal de la nación de Israel que se trasladó a Egipto - Abraham tuvo cuatro hijos varones, es decir, cuatro hijos. Tuvo a Itzjak con Sará, a Ismael con Agar, y luego Itzjak tuvo gemelos, Iaacov y Esav, quienes también son considerados hijos de Abraham siguiendo la declaración de los sabios de que los nietos son como hijos.[10] Todos ellos son hijos de Abraham. Estos cuatro hijos corresponden muy claramente a los cuatro hijos de la Hagadá. Además, podemos encontrar otra conexión entre Abraham y los Cuatro Hijos de la Hagadá. El “hotel” que Abraham construyó en Beerseba se describe como un árbol llamado Eshel (אֵשֶׁל) en la Torá.[11] Las letras del nombre de este árbol permutan para formar la palabra “preguntar”, sheal (שְׁאַל), lo que llevó a los sabios a decir que Abraham animaría a sus visitantes a pedir lo que quisieran.[12] Las cuatro aberturas de la tienda de Abraham, abiertas en cada una de las cuatro direcciones, también se relacionan con “abrir” la mente y el corazón del hijo que no sabe cómo pedir.

La correspondencia entre los cuatro hijos varones de Abraham y los Cuatro Hijos de la Hagadá es sencilla, como explica el Rebe Najman. Acerca de Iaacov, se dice que es un hombre sencillo, ish tam (אִישׁ תָּם), lo que significa sincero, o diligente. No busca cosas que estén por encima de sus capacidades. Camina con Di-s y le sirve con sinceridad. Habita en las tiendas, lo que significa que se dedica constantemente al estudio de la Torá. Por lo tanto, claramente corresponde al hijo sencillo.

Esav es el hijo malvado. A Esav se le describe a menudo como un malvado. De hecho, el nombre Esav proviene de la palabra que significa acción, otra alusión al mundo de la Acción, donde encontramos al hijo malvado según el Arizal. Estas dos interpretaciones son muy claras.

El hijo sabio es Itzjak. Sobre él, el versículo dice: «Un hijo sabio alegra a su padre»[13] - es fuente de alegría para su padre por su sabiduría. Itzjak significa literalmente «reirá». Dado que el hijo sabio corresponde al mundo de la Emanación, Itzjak también vive toda su vida en el nivel de Emanación, sin autoconciencia. Por esta razón, se le considera el único de los patriarcas a quien Di-s vincula Su Nombre, incluso durante su vida.[14]

El cuarto hijo, el que no sabe pedir, es Ishmael. Esta es una hermosa conexión. ¿Qué es lo que Ishmael no sabe pedir? No sabe pedir perdón. Desea que su padre (Abraham) lo ame, pero, en el fondo, conscientemente, no tiene idea de qué es lo que hizo mal. Cabe mencionar que esta noción de un individuo que desea el perdón, pero no sabe qué hizo mal, es crucial para entender la situación de aquellas almas que regresan a Di-s y se convierten en ba'alei teshuvá - los que retoman la observancia -. Desean acercarse a Di-s, pero no saben qué pedir, porque no saben qué hicieron mal. En tal caso, hay que mostrarles cómo acercarse a Di-s. Primero, enseñarles qué hicieron mal y en qué sentido su forma de pensar era incorrecta; necesitan cambiar no solo sus acciones, sino también su perspectiva.

La cuarta revolución: Rectificar el cristianismo y el islam.

Lo más sorprendente de la correspondencia del Rebe Najman es que la idea de que «sin importar nada, son llamados hijos» ahora se refiere a Ishmael y Esav. Esta es una enseñanza mesiánica en toda regla. Está relacionada con lo que llamamos la cuarta revolución - la enseñanza de la Torá a todas las naciones del mundo. En la Cabalá y en obras jasídicas se menciona que hay 70 naciones en el mundo, 35 de ellas bajo el dominio de Ishmael y 35 bajo el de Esav, quienes representan a las 70 naciones.[15] Maimónides escribe algo que resulta bastante claro: que Ishmael representa el Islam y Esav el Cristianismo.[16]

¿Cuáles son las diferencias espirituales entre el estado espiritual actual del islam y el cristianismo? Según Maimónides, el islam no es un verdadero monoteísmo. No se encuentra en un estado en el que haya depurado su fe hasta llegar a Havaia, el Di-s de Israel; sin embargo, tampoco es idolatría, la cual está prohibida incluso para los no judíos. En cambio, según Maimónides, el cristianismo se asemeja a la idolatría.

Esta diferencia fue, según algunas opiniones, la razón por la que Maimónides vivió en Egipto a pesar de que en su Código de Leyes prohibía absolutamente a los judíos residir allí. Inicialmente, Maimónides se estableció en la tierra de Israel. Sin embargo, en aquel entonces, Israel estaba bajo el dominio de los cruzados. Prefirió vivir en Egipto, bajo el dominio del Islam, y no en Israel, debido a la influencia cristiana en el territorio. Hubo un período en que vivir bajo el dominio musulmán resultó más ventajoso para los judíos, incluso materialmente. Pero aquí la cuestión era espiritual: ¿cuál de los dos sistemas de creencias, el Islam o el cristianismo, era menos erróneo, menos idolátrico? Nuestro análisis sobre las disposiciones y las acciones de Maimónides sirve de ejemplo para la identificación que hace el Rebe Najman de Breslov de Ishmael y el Islam con el hijo que no sabe pedir y el mundo de Formación, situándolos en un mundo superior al del cristianismo, al que identifica con el mundo de la Acción.

La palabra hebrea para Formación, Ietzirá (יְצִירָה) alude a la batalla entre las dos inclinaciones, ietzarim (יְצָרִים). Así que hay un sentido de bondad y de lo correcto que se debe hacer en este nivel. Sin embargo, en el mundo de la Acción, que se encuentra en peor situación en este sentido, existe una desconexión total del Creador, y se tiene la sensación de que hay una multiplicidad de fuerzas que gobiernan la realidad. Acerca del mundo de la Acción dice: “incluso yo lo he hecho”,[17] donde la palabra hebrea para “incluso”, af (אַף) también significa “ira”, aludiendo a la ira de Di-s por la idolatría que es común en este nivel de conciencia. En el mundo de Formación hay un estado en el que la mente alberga la idea de que solo dos poderes controlan y ejercen su providencia sobre la realidad. Para un judío esto está prohibido[18] (y se conoce como “compartir”, o shituf שִׁתּוּף), pero, según algunas opiniones, para un no judío es permisible. Por lo tanto, aunque el islam no sea ideal, es relativamente mejor que el cristianismo.[19]

Esta es una enseñanza verdaderamente increíble a través de la cual el Rebe Najman busca dirigirse e incluir al mundo entero en la noche del Seder. Podemos decir que el Rebe Najman aquí se está haciendo eco de la profecía de Isaías sobre los Días del Mesías cuando,

En aquel día, habrá una calzada desde Egipto hasta Asiria. Los asirios se unirán a los egipcios, y los egipcios a los asirios, y entonces los egipcios junto con los asirios servirán a Di-s. En aquel día, Israel será un tercer aliado de Egipto y Asiria, como una bendición para la tierra; porque el Di-s de los Ejércitos los bendecirá, diciendo: «Bendito sea Mi pueblo Egipto, Mi obra Asiria, y Mi propio Israel».[20]

Las siete almas arquetípicas con Ismael y Esav

Hay siete almas que abarcan todo Israel. Estos son los siete invitados que recibimos en Sucot: Abraham, Itzjak, Iaacov, Moisés y Aarón (quienes nos sacaron de Egipto), Iosef el Justo y el rey David. También se les conoce como los Siete Pastores de Israel. ¿Qué sucede cuando sumamos las dos almas inclusivas y que representan a las 70 naciones del mundo? Abraham, como ya mencionamos, es el padre de todos.

El valor de “Abraham, Itzjak, Iaacov, Moisés, Aarón, Iosef, David” (אַבְרָהָם יִצְחָק יַעֲקֹב מֹשֶׁה אַהֲרֹן יוֹסֵף דָּוִד) con “Ishmael, Esav” (יִשְׁמָעֵאל עָשׂוּ) es 2236, que es el doble de 1118, el valor del Shemá, “Escucha, Israel, Havaia es nuestro Di-s, Havaia es uno” (שְׁמַע יִשְׂרָאֵל י-הוה אֱ-לֹהֵינוּ י-הוה אֶחָד). 2236 es también el producto exacto de Havaia (י-הוה), 26- el Nombre de Di-s de cuatro letras que es especial para el pueblo judío - y el Nombre Elokim (אֱ-לֹהִים), 86, que es como Di-s se revela a toda la realidad. Esta es una hermosa alusión a la visión mesiánica según la cual todas las personas llegarán a entender que Di-s es uno. De hecho, así es exactamente como Rashi explica el versículo que es el Shemá: Di-s que es uno para nosotros, el pueblo de Israel, ahora, será uno para todos los pueblos en el futuro- “Su Nombre será uno y Él será uno”.[21]

Abraham como hombre Primordial

Como mencionamos anteriormente, dado que los Cuatro Hijos corresponden a los Cuatro mundos, Abraham, su padre, corresponde al hombre primordial. Por lo tanto, Abraham, es el padre del Seder. De hecho, su nombre, Abraham (אַבְרָהָם), significa literalmente «padre de [innumerables naciones]». De los tres patriarcas, Abraham es el único que tiene la palabra «padre» o «patriarca» en su nombre - las dos primeras letras. Itzjak y Iaacov no la tienen.

¿Qué hay de las últimas tres letras (רהם)? ¿Se relacionan con nuestra meditación sobre el padre y los cuatro hijos? El valor de las dos últimas letras, hei y mem (הם), equivale numéricamente a Adán, o “hombre”, adam (אָדָם). La letra del medio, reish (ר), equivale exactamente a “primordial”, kadmón (קַדְמוֹן). Así, las últimas tres letras del nombre de Abraham equivalen numéricamente a “Hombre Primordial”, Adam kadmón (אָדָם קַדְמוֹן). Como Hombre Primordial, Abraham es el padre que tiende la mano al mundo entero. Tiende la mano a Ishmael, un individuo que no siente ni sabe que haya hecho nada malo, ni se siente obligado a pedir perdón.

Esav es un alma malvada que se siente separada, pero al final, él mismo también regresará, porque desde el vientre estuvo con Iaacov y, por lo tanto, al final regresará. Cuando nacieron, Iaacov lo sujetó del talón[22] para “traerlo de vuelta”. Esa es la obra del Mashíaj.[23]

 

 

 

 

 



[1] Be'erat miriam (Riminov) 1-2. Ma'amar iejezkel (Kuzhmir) sobre Pesaj. She'erit Israel (Wilodnik) likutim lepesaj.

[2] La frase «Debes abrirle» se construye con un pronombre y un verbo de género mixto. El pronombre «tú» está en su forma hebrea femenina, at (אַתְּ) y el verbo «abrir» ptaj (פְּתַח) en masculino. Esto sugiere que, para escuchar una pregunta no formulada, silenciosa, es necesario adoptar una postura femenina o maternal (la figura materna que se incluye dentro de la figura paterna, a quien se le ordena contarle al hijo sobre el Éxodo de Egipto). Pero, una vez logrado esto, es necesario adoptar la postura masculina, influyente y paternal para formular la pregunta y responderla.

[3] Pri etz jaim Sha'ar jag hamatzot, c. 7.

[4] El orden completo de las 22 etapas de la creación se analiza de manera más explícita y amplia en Sha'ar haijud de Rabi Dov Ber, el Mitler Rebe, y en los escritos del Rebe Hilel de Paritch, su discípulo, en su artículo Hirkavta enosh lerosheinu, basado en la sección del Zohar (3:152b) que analiza las mitzvot de Pesaj.

[5] Deuteronomio 6:20.

[6] Éxodo 12:26.

[7] Éxodo 13:14.

[8]  Likutei Moharán 1:30 c. 6

[9] Génesis 17:5.

[10] Ievamot 62b.

[11] Génesis 21:33.

[12] Bereshit Rabá 54:6.

[13] Proverbios 10:1 y 15:20.

[14] Véase Rashi a Génesis 28:13.

[15] Sefer Hapli'ah sv Ure'eh vehaven sh'esav ne'ejaz y mencionado en muchos otros libros.

[16] Shut harambam 448.

[17] Isaías 43:7.

[18]  Véase Jaguigá 15a, que describe cómo Elisha ben Avuia (también conocido como Ajer) se equivocó al ver al ángel Metat(ron) y concluyó que había dos fuentes de providencia. El ángel Metat se encuentra en el mundo de Formación.

[19] Sin embargo, el propio Maimónides dictaminó (Teshuvot haRambam 149) que es permisible enseñar la Torá a los cristianos porque creen que la Torá proviene del Cielo, es decir, de Di-s. Si se les enseñara la manera correcta de interpretar y entender la Torá, volverían al camino de la rectitud. Por otro lado, dictaminó que está prohibido enseñar la Torá a un musulmán que no cree que la Torá provenga del Cielo. Según la identificación que hace el Rebe Najman del hijo malvado con Esav y el cristianismo, Esav tiene preguntas sobre el Tanaj y se puede entablar una conversación sobre estas preguntas. Sin embargo, Ishmael y el Islam, identificados como el hijo que no sabe cómo preguntar, simplemente ignorarían el Tanaj y no sería posible sacarlos de su indiferencia sin un acercamiento o compromiso preliminar por parte del padre.

[20] Isaías 19:23-25.

[21] Zacarías 14:9.

[22] Génesis 25:26.

[23] Véase nuestro volumen hebreo, Jasdei david hane'emanim parte 2, donde se explica que Mashíaj es también el secreto del Hombre Primordial.



CALENDARIO HEBREO: Pesaj

UNIVERSIDAD DE LA TORÁ: Psicología

 

SUMISIÓN, SEPARACIÓN Y ENDULZAMIENTO EN PESAJ

Una de las enseñanzas más importantes del Baal Shem Tov es que todo proceso, ya sea material o espiritual, progresa a través de tres etapas: sumisión (hajna'á), separación (havdalá) y dulcificación (hamtaká).[1] 

Comenzaremos describiendo brevemente este proceso arquetípico y luego lo aplicaremos a numerosos aspectos de Pesaj y la Hagadá para apreciar mejor la dinámica oculta presente en la festividad y el texto.[2]

La primera etapahajna'á, “sumisión”, implica disminuir el ego para obtener una visión más equilibrada de la realidad y comprometerse con un objetivo determinado. En esta etapa inicial, debemos dedicar nuestra voluntad, energía, recursos y tiempo a alcanzar un propósito específico. Solo dedicando plenamente nuestras energías a la tarea en cuestión se logrará un progreso real. A veces nos sentimos motivados para comprometernos inicialmente con un resultado deseado, pero a menudo carecemos de la capacidad de someternos a un plan de acción detallado para lograrlo, sobre todo cuando el objetivo exige una dedicación o un tiempo considerables.

La segunda etapala havdalá, «separación», implica distinguir lo esencial de lo superfluo y la verdad de la falsedad, al tiempo que trazamos un camino bien definido hacia la consecución de nuestro objetivo. En esta etapa, se toman innumerables decisiones cotidianas basadas en el discernimiento. Debemos «separar» o diferenciar entre aquellas actividades, situaciones, personas y actitudes que nos acercarán a nuestra meta y aquellas que nos distraerán de alcanzarla. Esta segunda etapa de separación conlleva una clarificación constante y la firme determinación de no permitir que nada nos separe de nuestro objetivo.

La última etapa del proceso de tres etapas del Baal Shem Tov es la hamtaká, que significa "endulzamiento". Es la etapa de la satisfacción personal y los logros. En esta etapa, alcanzamos nuestra meta y, al mismo tiempo, comprendemos que el tiempo y el esfuerzo invertidos valieron la pena. Con frecuencia, nos dedicamos a alcanzar una meta que resulta no ser exactamente lo que esperábamos y anhelábamos. La etapa del endulzamiento nos ofrece la dulce recompensa por un trabajo bien hecho y nos inspira a expresar nuestra gratitud al darnos cuenta de que nuestra nueva realidad se ha logrado no solo gracias a nuestro arduo trabajo, sino, sobre todo, gracias a la constante ayuda y guía de Di-s.

Tres etapas de preparación para Pesaj

Estas tres etapas de sumisión, separación y endulzamiento, forman un marco contextual a través del cual progresamos en los días previos a Pesaj y durante el Seder mismo. La primera etapa de sumisión se experimenta mientras nos preparamos diligentemente para Pesaj, eliminando todo el jametz (pan leudado) de nuestras casas, como instruye la Torá.[3] Como todos sabemos, se requiere mucho tiempo, esfuerzo y persistencia para revisar cada habitación de nuestras casas y asegurarnos de que no haya jametz ni siquiera en las grietas más pequeñas. Este nivel de esfuerzo solo puede darse si uno se somete completamente al yugo de las mitzvot de la Torá, que nos instruye a estar libres de jametz durante Pesaj.

Según el pensamiento jasídico, librar nuestros hogares del jametz implica también una limpieza profunda del alma, ya que el pan fermentado simboliza un ego inflado.[4] La primera etapa de sumisión implica una búsqueda interior minuciosa y honesta de aquellas partes de nuestra visión egocéntrica del mundo que nos impiden tener una actitud más humilde y reflexiva hacia los demás y hacia Di-s, y el compromiso de cambiar y mejorar.

La siguiente etapa de separación nos acompaña durante todo el proceso de limpieza, distinguiendo entre las partes de la casa que ya están libres de jametz y aquellas que aún necesitan limpieza y preparación para Pesaj. Esta etapa culmina cuando quemamos el jametz y rompemos definitivamente con su posesión la mañana antes de que comience Pesaj. Ahora podemos sentir de forma tangible que hemos entrado en un nuevo ámbito, separados de nuestra rutina y hábitos alimenticios habituales del resto del año.

La etapa final de esta celebración es el Seder y los días posteriores de Pesaj. Tras semanas de arduo trabajo y preparación, finalmente llegamos a la experiencia que todos anhelábamos y por la que tanto nos esforzamos. Vivir todo el proceso del Seder junto a familiares y amigos, y conectar profundamente con la historia judía y con Hashem, es una experiencia sumamente inspiradora y entrañable que merece todo el esfuerzo invertido.

Tres etapas en la historia

Este mismo proceso de tres etapas se refleja también en la experiencia histórica de Israel, tal como se narra en la Hagadá. La esclavitud en Egipto se equipará, sin duda, al estado supremo de sumisión forzada. Un esclavo tiene poco o ningún control sobre su tiempo y debe someterse continuamente a la voluntad de otros. Abandonar Egipto y todo lo que ello implicaba, tanto física como espiritualmente, se refleja en la etapa intermedia de separación. Esta etapa culminó cuando Israel cruzó el Mar Rojo y presenció cómo los ejércitos egipcios que los perseguían se ahogaban en el mar; un momento dramático de separación existencial entre la esclavitud y la libertad. Este momento de separación fue tan arquetípico que el Canto del Mar, que Israel entonó tras la redención milagrosa, se incluye en nuestras oraciones matutinas diarias.[5]

La etapa final de “endulzamiento” viene representada por la recepción de la Torá en el Monte Sinaí, en una revelación colectiva de Di-s única en la historia. Otra experiencia singular de «endulzamiento» en el Sinaí se refleja en un comentario de Rashi sobre el versículo: «Salieron de Refidim y llegaron al desierto del Sinaí, y acamparon en el desierto, e Israel acampó frente a la montaña [el Monte Sinaí]».[6] Rashi señala que la palabra hebrea para «acamparon» está escrita en singular, cuando, presumiblemente, como verbo que expresa la acción de una multitud, debería haber estado escrita en plural. Rashi nos indica que la utilización del singular enfatiza que los hijos de Israel llegaron al Sinaí «como un solo hombre con un solo corazón», una situación que no se repetirá con tanta intensidad. Fue este nivel de conciencia colectiva elevada lo que creó la receptividad adecuada para la entrega de la Torá. La unidad del pueblo expresa una realidad embellecida y elevó su conexión espiritual y física hasta el punto de que fueron dignos receptáculos de la impresionante experiencia del Sinaí.

Tres etapas en el Seder

Estas tres etapas fundamentales del proceso, tal como las enseñó el Baal Shem Tov, se desarrollan también dentro de los quince pasos del Seder. El comienzo del Seder, a través de Maguid, el quinto paso de la Hagadá, donde se describe la historia completa del pueblo judío, desde Abraham hasta el exilio y la esclavitud en Egipto, expresa la primera etapa de sumisión, especialmente al enfatizar la esclavitud y la opresión en Egipto. Hacia el final de Maguid, comenzamos a celebrar nuestra redención de Egipto y, por lo tanto, nos separamos de la conciencia de la esclavitud, la opresión y la pobreza, al tiempo que avanzamos hacia la experiencia de la libertad y el renacimiento, detallada en los siguientes cinco pasos del Seder: desde Rajtzah hasta Korej. La última etapa de endulzamiento se experimenta en los últimos cinco pasos del Seder, incluyendo la comida festiva y la alegre recitación del Halel que le sigue. El Halel que se canta en la noche del Seder se llama el Gran Halel, ya que es un Halel extendido que se canta una vez al año e incluye, según Jasidut, alusiones y referencias a la era mesiánica, el día que es todo Shabat, la resurrección de los muertos y, en última instancia, el Mundo Venidero.[7] Así, el Seder termina con el dulce sabor de la redención en nuestras bocas y almas.

 

 



[1]  Keter Shem Tov (edición Kehot) 28.

[2] Para otros ejemplos de cómo se aplica el proceso de tres etapas del Ba'al Shem Tov, véase Wonders Número 182.

[3]  Éxodo 12: 15.

[4]  Sodot Min HaSeder, p.17.

[5]  Éxodo 15:1-19.

[6]  Éxodo 19:2.

[7] Sodot Min HaSeder, págs.233-36.




 

Rabi David Leikes:

CONFIANZA Y ALEGRÍA

 

Rabi David Leikes nació alrededor del año 5460 (1700), hijo de Rabi Israel, descendiente del Maharal de Praga. Fue uno de los discípulos más distinguidos del Baal Shem Tov, quien lo llevaba consigo en sus numerosos viajes y lo designaba responsable de las melodías y danzas durante las celebraciones. Sirvió como daian (juez rabínico) en la ciudad de Bar, en el tribunal de Rabi Shimshon de Shpitovka, y tras el fallecimiento de este, asumió la dirección del tribunal rabínico. Incluso en su avanzada edad, participaba con meticulosidad en cada caso que se presentaba ante el tribunal, citando las palabras de los sabios: «Cualquier juez que emita un veredicto verdaderamente justo, aunque sea por una sola hora, la Torá lo considera como si se hubiera convertido en socio del Santo, Bendito Sea, en el acto de la Creación». En el momento de su muerte, declaró: «Ahora viajo de un tribunal a otro». Falleció el 21 de Nisán de 5560 (1800), a la edad de cien años - y algunos dicen que ciento trece.

 

El simple creyente

Durante el tiempo en que el santo rabino de Shpitovka presidía el Tribunal Rabínico de Bar, corrió el rumor de que un regimiento de soldados entraría en la ciudad en Shabat. Dado que estas tropas eran conocidas por su crueldad - saqueando y causando destrozos por dondequiera que pasaban-, Rabi Iaacov Shimshon reunió a su gente y pasó todo el Shabat escondido en un sótano. Nuestro maestro, Rabi David Leikes, permaneció en su casa y no se escondió.

Al caer la tarde, Rabi Iaacov Shimshon le pidió a uno de sus seguidores que mirara por las grietas del sótano para comprobar si la calma había regresado a la ciudad. Así lo hizo, y comprendieron que el peligro había pasado. Rabi Iaacov Shimshon envió entonces un mensajero especial a la ciudad para confirmar la situación. Mientras tanto, se apresuraron a rezar las oraciones vespertinas y a recitar la Havdalá. Cuando el mensajero regresó, trajo la noticia: el ejército había rodeado la ciudad por completo y no había entrado en ella.

Rabi Iaacov Shimshon y sus seguidores salieron y se dirigieron a la casa de nuestro maestro, y lo encontraron todavía sentado con sus jasidim en la tercera comida del Shabat.

Rabi David Leikes se volvió hacia ellos y dijo:

«¡Rav de Shpitovka! Sois hombres sabios, que andáis por los caminos de la sabiduría y la investigación - y por eso os escondisteis en el sótano todo el Shabat. ¿Y qué ganasteis con ello? No solo os perdisteis la lectura de la Torá, sino también parte de las comidas del Shabat, y mucho más… Pero yo… yo soy un simple necio, ¡y creo!»

*

El santo maestro jasídico Rabí David Leikes era el suegro del santo Rabí Mordejai de Chernóbil, pues la segunda esposa del Rabí Mordejai era hija del Rabí David Leikes. En una ocasión, el Rabí David Leikes visitó Chernóbil, tras anunciar con antelación, mediante un mensajero, el día exacto de su llegada. Antes de la hora señalada, el propio Rabí Mordejai salió en carruaje a su encuentro para rendirle homenaje, como correspondía a su posición. Antes de su partida, los jasidim fueron a pie a saludar al visitante, tanto en su honor como en honor a su propio Rebe.

Salieron una o dos horas antes para estar listos cuando llegara el momento del saludo. Tras caminar aproximadamente un kilómetro y medio, vieron acercarse el carruaje del rabino, y se detuvieron. Cuando el santo rabino David Leikes los vio, les preguntó: "¿Quiénes son y de dónde vienen?".

Respondieron: "¡Somos los jasidim del santo Rabi Mordejai de Chernóbil!"

Les dijo: "¿Tenéis fe en vuestro Rebe?"

Guardaron silencio. Porque ¿quién puede decir con certeza que tiene fe?

Él dijo: "Déjame explicarte qué es la fe".

Éramos discípulos del Baal Shem Tov. Una vez, en un Shabat sagrado, estábamos con él en la tercera comida del Shabat, y la comida se prolongó durante varias horas hasta la noche. Después, recitamos la Bendición después de las comidas, nos pusimos de pie en nuestros lugares y rezamos las oraciones vespertinas, hicimos la Havdalá e inmediatamente nos sentamos a disfrutar de la comida del Melave Malka. En aquel entonces, éramos pobres y vivíamos en la indigencia; no teníamos ni una sola moneda ni siquiera entre semana, y mucho menos en Shabat. Y, sin embargo, después del Melave Malka, el santo Baal Shem Tov - que su mérito nos proteja - me dijo: «¡Dovid! ¡Da para hidromiel!». Y aunque sabía perfectamente que no tenía nada, porque mi Rebe me había dicho que diera - no tuve la menor duda. Metí la mano en el bolsillo, saqué una moneda de oro y la di a cambio del hidromiel.

"Esto es fe. La fe es traer a la luz."

 

Rabi David Leikes era conocido por su profunda fe y su alegría contagiosa, razón por la cual fue designado "el responsable de los bailes y cantos" en la corte del Baal Shem Tov. Incluso tras el fallecimiento de su hija, no permitió que quienes acudían a consolarlo se hundieran en la tristeza, y exclamó: "¡Esto no es lo que recibí del Baal Shem Tov!".

Rabi David también diría que no basta con decir "Kol man de'avid Rajmana l'tav avid" - “Todo lo que hace el Misericordioso, lo hace para bien" - porque el significado de esta expresión es que habrá buenos resultados para algo que no es inherentemente positivo en sí mismo; ni siquiera basta con decir "Gam zu l'tova" - “Esto también es para bien" - porque esto contiene la sensación de estar impresionado por el hecho de que "incluso esto" es bueno y no malo. La expresión que se debe adoptar es simplemente: "¡Zu l'tova!" -  "¡Esto es bueno!" -  sin rastro de ningún otro pensamiento, ni reflexión alguna sobre la manera en que la bondad de Di-s se revela en el mundo.

Las dos formulaciones que Rabi David Leikes «descalifica» aquí no son expresiones triviales. Se trata de niveles elevados que caracterizaron a Rabi Akiva y a su maestro Najhum Ish Gamzu. Por lo tanto, es apropiado incorporar las tres expresiones de confianza en una única estructura jasídico-cabalística y considerarlas como un proceso completo de hajna'a-havdala-hamtaka - sumisión, separación y endulzamiento - a partir de las enseñanzas fundamentales del Baal Shem Tov.

«Kol man de'avid Rajmana l'tav avid» - «Todo lo que hace el Misericordioso, lo hace para el bien» - es una expresión de sumisión. Desde esta perspectiva, el bien mismo es sumiso y permanece oculto bajo el velo del mundo, y la persona por su parte, reconoce humildemente las limitaciones de su propio entendimiento. «Gam zu l'tova» - «Esto también es para bien» - es una expresión de separación, en la que la persona se separa de la realidad externa y logra percibir el bien oculto en ella. «Zu l'tova» - «Esto es bueno» - es una expresión de dulzura completa, en la que el bien se revela y es simple.

La absoluta confianza de Rabi David en la bondad de Di-s, que da lugar a una gran alegría en el alma, es también la raíz de la cualidad jasídica de un hit'pa'alut - la inmutabilidad ante los acontecimientos externos. Un ejemplo similar apareció en Purim 5680 (1920) - el último Purim en la vida del Rebe Rashab: bajo el régimen bolchevique, tuvo lugar un farbrengen largo e ilegal, que duró doce horas consecutivas. En medio de la reunión, entraron policías secretos con las armas desenfundadas, pero el Rebe Rashab permaneció impasible. «Hablaremos Jasidut y serán anulados», dijo, y abrió el discurso Reishit Goim Amalek.

De hecho, esta cualidad se discute ampliamente en el Jasidut Jabad como un tema en sí mismo. Pero, según las historias de Rabi David Leikes, parece que el ejemplo principal y original se encuentra aquí: en las tranquilas comidas de Shabat de Rabi David Leikes a pesar de la amenaza de violentos saqueadores.

 

 

 



Una bellísima meditación que resume la psicología espiritual del judaísmo aplicada a la familia.

*EL REGALO MÁS PROFUNDO DE LA NOCHE DEL SÉDER*

En la noche del Séder nos sentamos a la mesa y les contamos a los niños sobre la salida de Egipto. Pero la verdad es que les estamos dando algo mucho más profundo...

En la noche del Séder, los padres les entregan a sus hijos: a sí mismos.

La mayoría de nosotros no recordamos exactamente qué se dijo en los sedarim de nuestra infancia. No recordamos los vortlach (breves reflexiones) ni los comentarios técnicos de la Hagadá. Pero sí recordamos algo más:

  • La emoción.
  • La solemnidad.
  • Y la sensación de que algo grande estaba ocurriendo alrededor de esa mesa.

Lo que queda grabado en nosotros no son solo las palabras dichas, sino la experiencia interna que se transmite de generación en generación. Por eso, el precepto de "Y contarás a tu hijo" no es solo relatar un evento histórico; el Séder es un momento de educación profunda (Jinuj).

"La Torá habló acerca de cuatro hijos"

La Hagadá nos enseña un principio fundamental: cada hijo es diferente a su hermano. Cada uno tiene una forma distinta de entender, preguntar y sentir. Por eso, una parte central de la educación es despertar en el niño el deseo de preguntar. Incluso para el hijo que "no sabe preguntar", el padre debe abrirle el camino: "Tú inicia por él".

Cuando el niño pregunta, podemos entender quién es él realmente y qué necesita recibir de nosotros.

El hijo como una joya

A veces los hijos desafían a los padres. Un rasgo específico se repite una y otra vez y los padres sienten que la situación los supera. Aquí es donde la Hagadá nos propone otra mirada:

Cada hijo es un mundo entero, con un carácter único y un regalo propio. En hebreo, la palabra "otorgar" (Lehaanik) comparte raíz con Anak (collar/joya). Cuando los padres aprenden a ver en cada hijo una joya —algo precioso y único que ilumina a la familia— se abre en ellos una fuerza nueva para otorgarle realmente lo que necesita.

Las 4 Expresiones del Alma (Mente, Ojos, Corazón y Boca)

En el Jasidismo se explica que un padre otorga a sus hijos cuatro regalos principales que son, en esencia, entregarse a sí mismo:

  1. La Mente (Móaj): Pensar en los hijos, darles sabiduría y guía.
  2. Los Ojos: Mirarlos con amor, identificando el bien que hay en ellos.
  3. El Corazón: Amarlos de verdad y sentir lo que les sucede.
  4. La Boca: Hablar con ellos y ayudarlos a expresarse.

Estos cuatro regalos se vinculan con los cuatro hijos de la Hagadá:

  • El Sabio necesita especialmente el regalo de la Mente.
  • El Malvado necesita el regalo de los Ojos Buenos que vean la verdad oculta en él.
  • El Simple necesita el regalo del Corazón.
  • El que No Sabe Preguntar necesita la Boca del padre que lo abra y lo ayude a hablar.

Un paso hacia la cuenta del Omer

Antes de empezar a contar el Omer... hay algo que no te han dicho. La Cuenta del Omer no es solo contar días; es un código. Según las enseñanzas del Baal Shem Tov, estos 49 días son un proceso preciso de transformación interna.

No se trata de acumular más información, sino de un trabajo diario que genera un movimiento real desde adentro. Cada día abre un portal diferente en el alma.

Si ya vas a contar, hagámoslo con profundidad y dirección. Te invitamos a unirte a nuestro viaje de 49 días para movernos de esos lugares a los que ya nos hemos acostumbrado.

¡Que tengamos un Pésaj Kasher y Saméaj, lleno de luz, conexión y alegría para toda la familia!

El equipo de Torat HaNéfesh

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La intención de los príncipes — 13 de Nisán

La inauguración del altar y la hechura de la Menorá
Por Itiel Glaidi

Categoría: Pésaj, Nisán

“Esta fue la dedicación del altar el día en que fue ungido, por parte de los príncipes de Israel: doce bandejas de plata, doce tazones de plata, doce cucharas de oro.
Ciento treinta siclos de plata cada bandeja, y setenta cada tazón; toda la plata de los utensilios sumó dos mil cuatrocientos siclos según el siclo sagrado.
Doce cucharas de oro llenas de incienso, de diez siclos cada una según el siclo sagrado; todo el oro de las cucharas sumó ciento veinte siclos.
Todos los animales para el holocausto: doce novillos, doce carneros, doce corderos de un año con sus ofrendas, y doce machos cabríos como ofrenda por el pecado.
Y todos los animales para el sacrificio de paz: veinticuatro novillos, sesenta carneros, sesenta machos cabríos, sesenta corderos de un año.
Esta fue la dedicación del altar después de haber sido ungido.

Y cuando Moshé entraba en la Tienda de Reunión para hablar con Él, oía la voz que le hablaba desde sobre el propiciatorio que estaba sobre el Arca del Testimonio, de entre los dos querubines; y Él le hablaba.”

“Y habló Hashem a Moshé diciendo:
Habla a Aarón y dile: cuando enciendas las lámparas, hacia el frente de la Menorá alumbrarán las siete lámparas.
Y así lo hizo Aarón: hacia el frente de la Menorá encendió sus lámparas, como Hashem había ordenado a Moshé.
Y esta es la hechura de la Menorá: de oro macizo, desde su base hasta su flor, era toda de una sola pieza; conforme a la visión que Hashem mostró a Moshé, así hizo la Menorá.”

Comentario jasídico

Inmediatamente después de concluir la parashá Naso, que finaliza con el tema de “esta es la dedicación del altar” (זֹאת חֲנֻכַּת הַמִּזְבֵּחַ), comenzamos y recitamos el inicio de la parashá Beha'alotjá, que trata sobre la Menorá:
y esta es la hechura de la Menorá” (
וְזֶה מַעֲשֵׂה הַמְּנֹרָה).

Se produce así una transición de זֹאת” (zot) —forma femenina— a זֶה” (ze) —forma masculina.

Hay aquí una alusión profunda:
La expresión completa “
זאת חנכת המזבח… וזה מעשה המנרה” tiene el valor numérico de 1681, que corresponde a 41 al cuadrado, un signo de plenitud y perfección en todos los contextos.[1]

Este número también alude al Nombre Divino de 22 letras, que se deriva de la Birkat Kohanim,[2] y que se medita en la plegaria antes del toque del shofar.[3]

Asimismo, este secreto está insinuado en la expresión “el canto de la tierra” (זמרת הארץ):
tsorí, devash, nejaot, lot, botnim, shakedim (bálsamo, miel, especias, láudano, pistachos, almendras).[4]

Notas

[1] El salto de letras en ambas expresiones suma 1225 = 35² = 49 triangular, etc.

[2] Véase Menahem Recanati sobre la parashá Naso; también Kohelet Yaakov, entrada “22”, y en otros lugares.

[3] Es: Anaktam, Pastam, Paspasim, Dionasim (véase su explicación en Kohelet Yaakov mencionado).

[4] Génesis 43:11 (explicado extensamente en el discurso de Tu Bishvat 5781).

OFRENDAS DE LOS PRÍNCIPES
https://galeinai.org/2026/03/30/intenciones-de-los-principes/

 



INTENCIONES DE LOS PRÍNCIPES


La esencia interior del sacrificio es el acercamiento a Hashem. Por lo tanto, cuando hablamos de conexión con Dios, cada judío tiene su propio camino de acercamiento —a través de los mismos recipientes comunes a todo Israel: la exterioridad es igual, pero la interioridad varía de una persona a otra.

Meditación interior para la lectura de las ofrendas de los Príncipes

Escrito por: Itiel Giladi Categoría: Pésaj, Nisán (Días: 1 al 12 de Nisán)

OFRENDAS IGUALES, INTENCIONES DISTINTAS

 Es una costumbre de Israel, considerada como Torá, leer durante los doce primeros días del mes de Nisán los sacrificios de los príncipes[1], que fueron ofrecidos en esos días (y el día 13 de Nisán se lee el resumen: “Esta fue la dedicación del altar”[2]).

A simple vista, parece que los sacrificios se repiten, hasta el punto de resultar sorprendente por qué la Torá repite doce veces los mismos versículos, describiendo una y otra vez lo que ofreció cada príncipe (y los comentaristas ya han tratado ampliamente esta cuestión).

Sin embargo, al profundizar en el Midrash sobre estos sacrificios, vemos que, aunque los sacrificios eran idénticos, las intenciones de los príncipes eran completamente diferentes:

¿Qué vieron los príncipes para ofrecer sacrificios de esta manera?
Los sabios dijeron: aunque ofrecieron sacrificios iguales, todos los ofrecieron por grandes conceptos, y cada uno ofreció según su propia comprensión.

Esta es la razón interna por la cual la Torá repite una y otra vez los sacrificios: viene a enseñarnos que, aunque en el plano de la acción concreta todo Israel es igual, desde el más pequeño hasta el más grande, y cada príncipe ofreció los mismos sacrificios, en cuanto a las intenciones, cada uno dirigía intenciones distintas y únicas, correspondientes a la raíz de su alma (y “así como sus rostros no son iguales, tampoco lo son sus pensamientos”[3]).

La repetición de los mismos versículos enseña que cada vez debemos examinarlos con precisión y encontrar en ellos nuevos sentidos e intenciones que no podían ser percibidos la vez anterior en que fueron escritos estos versículos[4].

Estas intenciones son tan elevadas que el Midrash explica que solo después de que Dios vio las intenciones únicas de cada príncipe comenzó a elogiar su sacrificio, diciendo: “Este es el sacrificio de [tal príncipe]”, imprimiendo así su sello personal en sacrificios que, en apariencia, eran idénticos.

Intención y acción

Este es un ejemplo maravilloso de la explicación de nuestro maestro el Baal Shem Tov[5] sobre el versículo “El sabio de corazón toma las mitzvot”[6]: en cada mitzvá, el sabio de corazón toma dos mitzvot — la mitzvá en la acción y la mitzvá de la intención.

Por eso bendecimos sobre cada mitzvá: “que nos santificó con Sus mitzvot” (en plural), ya que “el mínimo del plural es dos”[7].

“La acción es lo principal”[8] en toda mitzvá, pero sería impensable cumplirla de forma mecánica, sin vida interior. La intención es la vida de la mitzvá, es lo que le otorga la “alegría de la mitzvá”[9] (la alegría —interioridad de la biná, la meditación [10]— corresponde al nivel del alma, como es sabido).

El Midrash ilustra muy bien la sabiduría del corazón de los príncipes: cada uno ofrecía lo mismo, pero en su interior tomaba otra mitzvá mediante su intención —una mitzvá única para él y para su tribu.

En efecto, se explica en la introducción del libro del Tania que las diferencias entre los judíos en el servicio interior del alma —en temor y amor (d’jilu u’rajimu)— son mucho mayores y más detalladas que las diferencias de opinión respecto al cumplimiento práctico de las mitzvot.

Aquí se revela que incluso cuando no hay ninguna diferencia en la acción externa, en el trabajo interior del alma existen variaciones extremas.

Las dos dimensiones de cada mitzvá son la luz y el recipiente: la intención de la mitzvá y la acción de la mitzvá[11].

El recipiente pertenece a lo general —todo Israel cumple la misma mitzvá.
La luz, en cambio, es particular —la intención es única para cada tribu y para cada judío individual (y así se revela que precisamente lo individual es la interioridad de lo colectivo).

La construcción del reinado de santidad (maljut de kedushá) se completa precisamente mediante la unión de la acción con la intención[12].

El Midrash antecede explicando que los príncipes se adelantaron a ofrecer sacrificios para el Mishkán y su servicio, porque se habían retrasado en su contribución al acto mismo de la construcción del Mishkán, hasta el punto de que al final solo les quedó traer las piedras de ónice y las piedras de relleno para el efod y el pectoral.

La entrega de las distintas piedras expresa la diferencia entre las tribus, y las piedras —las más valiosas— representan las facultades internas diversas con las que cada tribu fue dotada[13] (por eso cada piedra lleva grabado el nombre de su tribu).

Este retraso implicaba un cierto desprecio por la acción común a todo Israel, que quedó en manos del “pueblo sencillo”. Sin embargo, entonces se reveló que cuando no hay un recipiente amplio y adecuado para la luz particular, cada luz aparece solo como un punto aislado.

En cambio, cuando los príncipes corrigieron su actitud y se esforzaron en participar también en la construcción del recipiente general y común —a través de sus sacrificios—, el Midrash revela cómo la luz única de cada tribu se manifiesta de forma diversa en los detalles de las intenciones de los sacrificios (expandiéndose de un punto a un campo amplio).

Más aún, la revelación de que en cada mitzvá hay dos niveles —recipiente y luz— “abre” la conciencia a múltiples dimensiones, y entonces se descubre que incluso la propia intención se multiplica una y otra vez (como intentaremos mostrar más adelante, al menos en dos niveles, en las intenciones de los príncipes descritas en el Midrash)[14].

El desarrollo independiente de la intención interior junto con el cumplimiento de la acción de forma igual y “conservadora” es una cualidad especial de los príncipes, que tienen la capacidad de sostener estos dos opuestos, estos dos impulsos del alma, simultáneamente.

Cuando los príncipes antepusieron el “haremos” general al “escucharemos” particular, merecieron que también el “escucharemos” se elevara y se volviera más claro.

“Cuando un hombre de vosotros ofrezca un sacrificio”

Las dos dimensiones de la mitzvá en el servicio de los sacrificios están insinuadas al comienzo del libro de los sacrificios, el libro de Vayikrá:

“Cuando un hombre de vosotros ofrezca un sacrificio a Hashem, de animales, del ganado vacuno o del rebaño ofreceréis vuestro sacrificio”[15].

Del lenguaje de la Torá —“un hombre cuando ofrezca de vosotros” y no “un hombre de vosotros cuando ofrezca”— aprendemos que, junto con el animal ofrecido sobre el altar, debe ofrecerse —acercarse a Hashem— el propio ser humano[16]. Esto se expresa principalmente en las intenciones del oferente, tanto del dueño como del sacerdote.

En relación con todas las mitzvot, la acción externa de la mitzvá es considerada como “animal”, mientras que la intención interna se llama “hombre”[17].

En lenguaje cabalístico:
“hombre” corresponde al Nombre Ma (
מה), y “animal” al Nombre Ben (בן), cuya unión constituye la totalidad del mundo de la rectificación (tikún).

Sobre estas dos dimensiones se dice:

“¿Quién sabe si el espíritu del hombre asciende hacia lo alto y el espíritu del animal desciende hacia abajo, hacia la tierra?”[18]

El espíritu del hombre —la intención— asciende para rectificar los mundos superiores, mientras que el espíritu del animal —la acción de la mitzvá— desciende para rectificar este mundo físico, el ámbito de la kelipat noga.

La esencia interior del sacrificio es el acercamiento a Hashem. Por lo tanto, cuando hablamos de conexión con Dios, cada judío tiene su propio camino de acercamiento —a través de los mismos recipientes comunes a todo Israel: la exterioridad es igual, pero la interioridad varía de una persona a otra.

Más allá de la intención interna, cuyo contenido varía, existe una intención básica y simple en la mitzvá: cumplir con la obligación (sobre lo cual se debate si “las mitzvot requieren intención” o “no requieren intención”[19]).

La intención práctica de la mitzvá corresponde al nivel de “Ma de Ben” (el “hombre dentro del animal”), mientras que la intención interna-espiritual corresponde al nivel de “Ma de Ma”.

Dicho de forma más expresiva:
la intención simple es “salir de la obligación”, mientras que la intención interna es “entrar al interior del interior” —como en el versículo:

“Con esto entrará Aarón al santuario”[20]

es decir, la intención que entra junto con el sacrificio.

La intención de “salir” proviene de una conciencia de rigor y temor (guevurá), mientras que la intención de “entrar” proviene de una conciencia de amor y bondad (jesed)[21] —la cualidad de Aarón el sacerdote.

Integración de las intenciones

Los sacrificios de cada príncipe ascienden al cielo, pero cada uno asciende por una puerta distinta —según su intención particular.

Sin embargo, la costumbre es que todo Israel recite cada año todos los sacrificios de los príncipes, y luego diga:

“Sea Tu voluntad… que si yo, Tu siervo, pertenezco a tal tribu, y he leído en Tu Torá la porción del príncipe de este día, que iluminen sobre mí todas las chispas sagradas y todas las luces santas incluidas en la santidad de esta tribu…”

Se explica[22] que incluso quien conoce su tribu (por ejemplo, un kohen) dice cada día los sacrificios y esta plegaria, porque puede ser que, desde la raíz de su alma, pertenezca a otra tribu (o que haya en él una chispa de otra alma).

Pero más aún: no se trata solo de una duda sobre la raíz del alma —debido a la interinclusión de las almas de Israel, ciertamente cada persona contiene una chispa de todas las tribus. Por eso es apropiado pedir todas las luces incluidas en la santidad de cada tribu.

La manera de generar conscientemente esta integración es dirigir cada día las intenciones particulares del príncipe de la tribu correspondiente a ese día, e identificarse con quien vive principalmente según esas intenciones. Así se merece recibir de forma consciente la luz de esa tribu.

En este trabajo reflexionaremos brevemente sobre la intención particular de cada príncipe, tal como surge de las palabras del Midrash.

Aquí tienes la traducción fiel de las notas al pie, manteniendo el contenido técnico y el lenguaje jasídico lo más preciso posible:

Notas

[1] Números 7:10–83.
[2] Ibíd., versículo 84.

[3] Véase Berajot 58a.
Es sabido que las doce tribus corresponden a las doce diagonales espaciales (las líneas de intersección entre las superficies de los seis extremos, es decir, las seis sefirot emocionales: jesed–sur, guevurá–norte, tiferet–este, netzaj–arriba, hod–abajo, yesod–oeste).
Se puede decir que los príncipes de las tribus son la raíz de estos doce límites en el nivel del daat (que es la “llave que incluye las seis”).

[4] Véase también Eruvin 54b:

Rabí Shmuel bar Najmani dijo: ¿Qué significa el versículo “cierva amada y gacela encantadora…”?
¿Por qué las palabras de la Torá fueron comparadas con una cierva? Para enseñarte que así como la matriz de la cierva es estrecha y ella es querida por su compañero en cada momento como en el primero, así también las palabras de la Torá son queridas por quienes las estudian en cada momento como si fuera la primera vez.

“Gacela encantadora” — que otorga gracia a quienes la estudian.
“Sus pechos te saciarán en todo momento” — ¿por qué se comparan las palabras de la Torá con el pecho? Así como el niño encuentra leche cada vez que lo toca, así quien estudia Torá encuentra en ella siempre un nuevo sabor.
“En su amor te extraviarás siempre” — como Rabí Elazar ben Pedat, de quien se cuenta que estudiaba Torá en el mercado inferior de Tzipori mientras su manto quedaba en el mercado superior.

Se puede decir que la expresión principal de “en su amor te extraviarás siempre” es la búsqueda de nuevos sentidos en versículos idénticos — y este tipo de estudio enfatiza más que nada que la Torá es “cierva amada y gacela encantadora” (Proverbios 5:19).
Estas expresiones de amor son especialmente adecuadas para el mes de Nisán, el mes de los amores (en el que se lee Shir HaShirim), tiempo de los sacrificios de los príncipes.

[5] Keter Shem Tov (ed. Kehot), inciso 19.
[6] Proverbios 10:8.

“Sabio de corazón toma mitzvot” = חן (gracia) por uno (חן en valor reducido), secreto de la palabra חן en Likutei Moharán I.
“Sabio de corazón” =
יופי (belleza), en el secreto de gracia, verdad y belleza — en contraposición a “falsa es la gracia y vana la belleza”.

[7] Talmud de Jerusalén, Yoma 2:4.
[8] Basado en Pirkei Avot 1:17.

[9] Berajot 31a; Shabat 30b; Pesajim 117a.

La “alegría de la mitzvá” es tan importante que a veces se explica que es el núcleo del servicio del hombre, incluso más que el cumplimiento mismo de la mitzvá, que le es otorgado como mérito desde el cielo.

Más aún, el cumplimiento mismo de la mitzvá es posible gracias a la alegría: por la alegría en las mitzvot merecemos habitar en la Tierra de Israel (pues la causa del exilio es “por no haber servido a Hashem tu Dios con alegría”).

Solo en la Tierra de Israel se cumple la mitzvá plenamente, mientras que fuera de ella es solo un “recuerdo” (Jeremías 31:20), como explica el Rambán.

Aunque aparentemente la intención y la alegría pertenecen a lo oculto de la mitzvá (las letras יה en “mitzvá”), mientras que la acción pertenece a lo revelado (וה), sin embargo:

“Has puesto alegría en mi corazón” (Salmos 4:8)

La alegría completa el Nombre de Hashem, trayendo la luz divina del intelecto (יה) al corazón (וה).

Fuera de Israel brilla el “Partzuf Leá” — la luz intelectual, donde el Nombre no está completo (“כי יד על כס יה”).
En Israel brilla el “Partzuf Rajel” — la luz que toca el corazón, donde la mitzvá se revela plenamente como “mitzvot de Hashem”.

Entre los jasidim existe un dicho: Hashem nos dio 613 mitzvot para tener 613 oportunidades de alegría.

[10] Kehilat Yaakov, entrada “Simjá”, letra ב.
(Véase también Sod Hashem Liyreav, etc.).

[11] La intención de la mitzvá + la acción de la mitzvá = 1183 = 7 × 13².
La unión de 7 y 13 representa masculino y femenino — luz y recipiente.

Ambas deben surgir del “temor a Hashem” (637 = 13 × 7²).
El temor une Torá y el Nombre de Hashem — intención (
יה) con acción (וה).

Todo suma 1820 — número de apariciones del Nombre de Hashem en la Torá, el secreto de “Sod Hashem Liyreav”.

Además, el fundamento de todo es la aceptación del yugo del Reino Celestial.
Al sumar esto se obtiene 2701 — el valor del primer versículo de la Torá:

“Bereshit creó Dios…”

  • “los cielos” → intención
  • “la tierra” → acción

La raíz del yugo está en keter, la intención en daat, y la acción en maljut.
Sumando keter–daat–maljut se obtiene 4291 = 7 × 613 → perfección de las mitzvot.

[12] Similar a la unión “¿Quién es esta que asciende del desierto?” (Cantar de los Cantares).

“Acción–intención” = “Abraham Abraham” y también corresponde a “Jesed El”.

[13] “Joshen” (pectoral) = acrónimo de “sentido–gracia” — las cualidades internas únicas de cada tribu.

[14] En profundidad: la multiplicidad de niveles en la intención surge del recipiente.
“Las raíces de los recipientes son más altas que las de las luces”.

Esto provoca un ascenso constante de la luz — revelando niveles cada vez más profundos de intención.

De aquí:

  • Intención → infinita (sin límite)
  • Acción → limitada (pero arraigada en la esencia)

Este es el secreto de:

“Confiad en Hashem para siempre…”

La perfección de mitzvá + intención = la venida del Mashíaj.

[15] Levítico 1:2.
[16] Sforno, Kli Yakar, etc.
[17]
אדם = 9 triangular; כוונה = 9².
[18] Eclesiastés 3:21.
[19] Pesajim 114b.
[20] Levítico 16:3.

[21] “Intención de salir” + “intención de entrar” = משיח משיח.

El rol del rey es “salir y entrar” ante el pueblo (Números 27:16–17).
Esto corresponde al Nombre “Tzevaot” y al concepto de “cierva amada”.

[22] Calendario “Hayom Yom”, Rosh Jodesh Nisán.



Intención de los Príncipes: 11 de Nisán - Tribu de Asher

Escrito por: Itiel Giladi

Categoría: Pésaj, Nisán

El Texto Bíblico (Números 7:72-77)

"El undécimo día, el príncipe de los hijos de Asher, Paguiel hijo de Ocrán. Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un tazón de plata de setenta siclos, según el siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda de cereal; cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso; un novillo, un carnero, un cordero de un año para holocausto; un macho cabrío para expiación; y para sacrificio de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Paguiel hijo de Ocrán."

Plegaria de Intención (Yehi Ratzón)

"Sea Tu voluntad, Oh Señor mi Dios y Dios de mis padres, que hoy brilles con Tu gran bondad sobre las almas sagradas que se renuevan como aves, que gorjean, alaban y rezan por el pueblo santo de Israel. Soberano del Universo, introduce y haz entrar a estas aves sagradas al lugar santo del cual se ha dicho: 'Ojo no ha visto, Oh Dios, fuera de Ti'.

Sea Tu voluntad, Oh Señor mi Dios y Dios de mis padres, que si yo soy Tu siervo de la tribu de Asher, habiendo leído hoy en Tu Torá la sección del Príncipe, entonces brillen sobre mí todas las chispas santas y todas las luces sagradas incluidas en la santidad de esta tribu, para entender y comprender Tu Torá y Tu temor, y para hacer Tu voluntad todos los días de mi vida; yo, mi descendencia y la descendencia de mi descendencia, desde ahora y para siempre. Amén."

Análisis: La Dicha de ser Elegidos

En relación con la tribu de Asher, el Midrash enfatiza que su nombre fue dado "en honor a la redención de Israel... y en honor a su alabanza". La alabanza de Israel consiste en que ellos eligieron a Dios como su Dios, y Él los eligió a ellos como Su pueblo.

Así, todas las intenciones del príncipe de Asher se centran en "la elección que el Santo, bendito sea, hizo de Israel entre todas las naciones". Expresan la alegría y la excelencia de las frases: "Que nos santificó con sus mandamientos" y "Que nos eligió entre todos los pueblos y nos dio Su Torá". Esta felicidad profunda por la elección está sugerida en el versículo: "Dichoso (Ashrei) el que Tú eliges y acercas para que habite en Tus atrios".

Conexión Espiritual

Esta es una intención sumamente interna en todos los preceptos. Es sabido que el Rebe de Lubavitch (cuyo cumpleaños es precisamente el 11 de Nisán) se identificaba profundamente con esta idea. El cumplimiento de cada mitzvá con "aceptación del yugo divino" debe ir acompañado de una dicha interior (Osher) por el hecho de que Dios nos santificó y nos eligió.

Esta felicidad no nace de una superioridad que busca desplazar al otro, sino que se expresa en la intención de que cada precepto revele la elección divina sobre Israel, lo cual se manifiesta en felicidad (Osher con Álef - א) y riqueza (Osher con Ain - ע) para cada judío en todos los ámbitos de su vida.

Notas del autor:

  • La falta de bendición: Los sabios enseñan que la destrucción del Templo ocurrió porque "no bendijeron la Torá primero". El jasidismo explica que esto significa que estudiaban, pero olvidaban al "Dador de la Torá". Olvidar al Dador es perder la sensación de ser elegidos, perdiendo el valor de la conexión especial entre nosotros y Dios.
  • Felicidad y Riqueza: En hebreo, las palabras para felicidad (אושר) y riqueza (עושר) suenan igual. La enseñanza mística es que la letra Álef (la felicidad interna) es la interioridad de la letra Ain (la riqueza material que "viste" a esa felicidad).

 

 

 



Historias de Tzadikim

10 de Nisán, 5786

La Venganza del Campesino | Un relato para Pésaj

El siguiente relato solía contarlo el Rabí Menajem Mendel de Rimanov durante la noche del Séder:

Un campesino fue al mercado un día para vender un ternero. Se le acercó un noble (Pritz) y comenzó a hostigarlo con palabras. El noble le preguntó: "¿Cuánto pides por ese perrito?".

El campesino respondió: "Pero si es un ternero, no un perro".

El noble insistió en que era un perro, pero el campesino no cedió. Finalmente, el noble agarró al campesino y lo golpeó con fuerza diciendo: "¡Ahora recuerda! Si el noble dice que es un perro, entonces es un perro y no un ternero". El campesino calló y no respondió, pero en su corazón pensaba cómo vengarse del malvado noble.

No pasó mucho tiempo y el palacio del noble se incendió. La mano del campesino estuvo tras el fuego, pero su venganza no estaba completa. El campesino sabía que el noble buscaba a un maestro constructor para reconstruir su palacio, e inmediatamente se presentó ante él disfrazado de experto arquitecto.

El campesino disfrazado comenzó a calcular los materiales necesarios y finalmente le propuso al noble ir juntos al bosque para medir los árboles destinados a la tala. Llegaron ante un árbol inmenso. El árbol era muy ancho y el campesino le pidió al noble que lo ayudara a medir su grosor. Se pararon a ambos lados del árbol y extendieron sus brazos para rodear el tronco. En el momento en que el noble estiró sus manos, el campesino las atrapó y las ató con una soga alrededor del tronco. El campesino golpeó al noble atado mientras le decía al oído: "¡Si el campesino dice que es un ternero, es un ternero! Acabas de recibir tu primera lección, y aún te quedan dos". Así quedó el noble, golpeado y furioso, atado al tronco del árbol.

Finalmente, un transeúnte liberó al noble y lo llevó a su casa, enfermo y dolorido. Inmediatamente llamaron a médicos para curar al importante señor, y he aquí que llegó a la casa un médico desconocido. Era el campesino, que venía disfrazado de médico distinguido. El falso doctor pidió a los miembros de la casa que esperaran fuera de la habitación y que no entraran aunque escucharan que el paciente gritaba mucho, pues el tratamiento implicaba gran dolor. Cuando quedaron solos, el campesino le dio al noble la segunda lección, lo golpeó y le recordó: "Si el campesino dice que es un ternero, es un ternero. Esta es la segunda lección y una más te enseñaré".

Pasaron los días y el noble sanó de su enfermedad. Tras recuperar sus fuerzas, buscó al campesino pero no lo encontró. Un día de mercado, el noble acechó al campesino en el lugar donde se conocieron por primera vez, sentado en su carruaje lujoso. El campesino reconoció de inmediato al noble, pero este no reconoció el rostro del campesino. El campesino se dirigió a un amigo que montaba un caballo veloz: "Toma esta moneda de veinte, ahora haz lo que te pido. Acércate al hombre sentado en ese carruaje y dile que si el campesino dice que es un ternero, es un ternero, e inmediatamente huye galopando con todas tus fuerzas". Cuando el hombre dijo las palabras al noble, este pensó que se trataba del campesino e inmediatamente ordenó a su sirviente que desatara el caballo y persiguiera al insolente. Cuando el sirviente inició la persecución, el señor quedó solo en el carruaje.

Ese fue el momento perfecto para la tercera lección. El campesino golpeó al noble con golpes certeros y dijo: "Ahora recuerda que dije la verdad", y añadió: "Era un ternero, y un ternero no es un perro en absoluto".

Cuando Rabí Menajem Mendel terminaba su historia, solía decir: "Y el ternero... siguió siendo un ternero".

Análisis Espiritual: El Significado Detrás del Relato

Rabí Menajem Mendel contaba esta historia en el Séder de Pésaj como su propia versión del Éxodo de Egipto. De hecho, todo el proceso de la salida de Egipto fue diseñado como un relato, y específicamente como un cuento para niños: "Para que cuentes a oídos de tu hijo y del hijo de tu hijo cómo me burlé de los egipcios". ¿Por qué se les cuenta a los niños, y con tanto esmero, la historia de la caída de los malvados?

Observemos ahora una costumbre especial del Séder: derramar el vino de la copa durante la Hagadá.

  1. El Futuro: La primera vez ocurre al leer el versículo del profeta Joel: "Y daré prodigios en el cielo y en la tierra: sangre, fuego y columnas de humo". Curiosamente, este verso no se refiere a las plagas de Egipto, sino a las tres plagas que Dios dará en el futuro.
  2. El Pasado: En los siguientes derramamientos (trece en total), volvemos al pasado: se cuentan las Diez Plagas y se derrama vino por cada una, y luego tres veces más por las siglas Detzaj Adash Beajav.
  3. El Presente: Encontramos el presente en un momento especial: al abrir la puerta para el profeta Elías y decir: "Derrama Tu ira sobre las naciones... derrama sobre ellos Tu furor". Al derramamiento de vino se une aquí el derramamiento de la ira a través de la palabra, frente al amargo presente del exilio.

A diferencia del recuerdo que se hace al derramar vino por el futuro y el pasado, el "movimiento de los labios" frente al presente es una "acción real", especialmente cuando se dice con toda la fuerza e intención.

Futuro - Pasado - Presente

¿Qué nos dice este orden? Según el Séfer Yetzirá (Libro de la Formación):

  • El Pasado es la "Profundidad del Inicio" (Sefirá de Jojmá - Sabiduría).
  • El Futuro es la "Profundidad del Final" (Sefirá de Biná - Entendimiento).
  • El Presente es el punto central (Sefirá de Da'at - Conocimiento), que permite la acción inmediata.

Hay quienes relegan la venganza contra los malvados al pasado lejano, diciendo: "Hoy somos avanzados e ilustrados, y la venganza es primitiva". Pero el judaísmo nos guía a contar sobre la venganza a las futuras generaciones, abriendo la Hagadá precisamente con la venganza futura que vendrá. Solo después volvemos a la raíz, al pasado en Egipto. Recibir fuerza del futuro y del pasado nos permite actuar en el presente con la acción necesaria.

Integridad y Venganza

En la Cábala, la combinación de Futuro-Pasado-Presente (Biná-Jojmá-Da'at) despierta la cualidad de Hod (Esplendor/Reconocimiento), cuya esencia interna es la Temimut (Integridad/Inocencia).

La Temimut no es ingenuidad infantil; significa plenitud y seriedad. Una venganza que viene tras recibir la fuerza del futuro y el pasado es una venganza final y absoluta. "Perseguiré a mis enemigos y los alcanzaré, y no volveré hasta acabarlos". Esta es la justicia necesaria contra los enemigos de Israel.

Una pista numérica (Guematria)

  • Perro (Kélev - כלב) suma 52.
  • Ternero (Égel - עגל) suma 103.

El 52 es exactamente el punto medio de 103. ¿Qué significa esto?

El noble que golpea es el "perro" impuro, mientras que el campesino es el "ternero" puro. Como refleja la historia, dentro del campesino hay un punto oculto de la esencia del noble (su capacidad de golpear), y se revela como "más noble que el noble" cuando lo castiga.

Sin embargo, cuando se trata de un campesino judío, incluso en su venganza no es un "perro" (52), sino un Hijo (Ben - בן = 52) del Creador. El pueblo de Israel, hijos de Dios, cumplen Su misión y devuelven la justicia a sus adversarios para purificar la tierra de la sangre derramada.



¡Hola, niños!

Razi nos alegra con el Cumpleaños del Rebe

El domingo, 11 de Nisán, conmemoraremos el cumpleaños y el descenso del alma al mundo del Rebe de Lubavitch. El Rebe es el primer Tzadik (justo) que convirtió el cumpleaños en algo real y significativo, y nos instruyó a cada uno de nosotros a celebrarlo públicamente y aprovecharlo para tomar buenas decisiones. ¿Qué nos dice realmente un día como este?

"El día que nació..."

¡Uf, un cumpleaños! No conozco a ningún niño que no espere este día... A mí, ya un mes antes de la fecha, me empiezo a emocionar y a contar los días. Crezco un año más y doy un paso más hacia los adultos. Y que no se nos olvide: ese día recibo regalos, se organiza un evento con los amigos de la clase y también en casa, con la familia. En resumen, recibo muchísima atención y mi fuerte sensación es que... ¡este es mi día!

Pero un momento, ¿acaso en la Torá el cumpleaños se menciona como un evento que se acostumbra celebrar?

La verdad es que, a primera vista, parece incluso lo contrario. Seguro recuerdan a quién le celebraron un cumpleaños en la Torá: a Faraón... Él celebró su día colgando al jefe de panaderos y restituyendo al jefe de coperos. Así es como probablemente celebra quien se considera a sí mismo un dios. El "día de su fiesta" de los no judíos es el día en que marcan el nacimiento de "aquel hombre" (Jesús), a quien convirtieron en un ídolo, y para nosotros ese día fue señalado como un tiempo de desgracias.

¿Qué es lo que sí conocemos nosotros? Al mirar nuestro calendario, veremos el 11 de Jeshván, el día de nuestra matriarca Rajel, y Lag BaOmer, el día de Rabí Shimón bar Iojai; pero ambos marcan precisamente el día de su fallecimiento (Istalkut) de este mundo, no el nacimiento. Con el paso de los años, se añadieron más y más fechas de fallecimiento que llenan casi cada día del ciclo anual. La excepción es Moshé Rabenu, cuyo nacimiento se marca el 7 de Adar, pero no olvidemos que ese día es también el día de su fallecimiento.

En general, sabemos que las almas, antes de descender a este mundo bajo, gozan de la protección de la presencia divina (Shejiná) y de una gran cercanía a Dios. El descenso del alma al cuerpo y el nacimiento aquí en nuestro mundo no son una experiencia "buena" para el alma. Para ella, el mundo es un lugar extraño y ajeno, alejado de Dios, así que no está tan claro el motivo de tanta celebración... Por cierto, ¿saben qué es lo primero que hace un bebé al segundo de nacer? Correcto, empieza a llorar, y parece que no es por nada...

Entonces, ¿quizás las celebraciones de cumpleaños son innecesarias? ¿Tal vez solo sirven para alegrar a los niños pequeños?

EL INICIO DEL VIAJE

¿Saben cuál es el problema? Realmente no me porté bien con ustedes, porque empecé la historia por la mitad. Me refiero a la historia del alma, de su descenso al mundo. Entonces, ¿cuál es la historia completa? Comienza mucho, mucho antes de que el mundo fuera creado. Los invito a viajar conmigo hacia atrás en el túnel del tiempo. Para ser más exactos, es un viaje fuera de los límites del tiempo, porque antes de que el mundo fuera creado, ¡ni siquiera existía el tiempo!

Aún no había mundo pero, aunque nos sorprenda, las almas del pueblo de Israel ya existían. ¿Cómo puede ser? Simple: porque son parte integrante de Dios. Son "una parte de Dios de lo alto, literalmente", y por lo tanto, aunque no se hubiera creado el mundo, nosotros ya estábamos allí. Y entonces surgió en la voluntad de Dios la idea audaz: crear el mundo. Dios tiene un deseo inmenso de morar en este lugar bajo, en un mundo físico. ¡Dios quiere un hogar en los mundos inferiores!

UNA CONSULTA FATÍDICA

¿Qué se hace? No lo van a creer, pero Dios realizó una "consulta" al respecto. Un momento, ¿con quién tiene Dios que consultar? ¿Quién puede aconsejarlo? Respuesta: ¡Nosotros, las almas de Israel, cada uno de nosotros!

Entiendan: una consulta de Dios es algo serio, "de verdad", no es una actuación. Esto me dice que Su consulta con nosotros incluye revelar todos los planes, todo lo que está destinado a suceder en el mundo, desde el día de su creación hasta el día de hoy y en adelante. Todo el pasado, el presente y el futuro: todo está sobre la mesa. Para Dios es importante escuchar nuestra opinión. Por supuesto, al final Él es quien decide, pero nuestra opinión le importa.

Bueno, ¿y qué creen que fue nuestra opinión? Simplemente nos "contagiamos" del entusiasmo de Dios por el plan e inmediatamente levantamos los dedos en señal de acuerdo. Nosotros también tenemos el deseo de que Dios more en el mundo. Pero la historia no termina aquí. Eso fue solo la etapa A. La siguiente etapa es pasar de la planificación a la ejecución. ¿Y quién se ofrece de voluntario para bajar? Nuevamente, las almas levantan la mano en señal de acuerdo. ¡Nosotros bajamos! ¡Esa es nuestra misión! Cada uno de nosotros decidió aceptar la misión que le es única en el mundo. Firmó por ella. ¿Y qué pasa con todas las dificultades y desafíos? ¡Aun así!

SU "MAZAL" SE FORTALECE

En el momento en que las almas se unen a la decisión de Dios, bajan al mundo y "aterrizan" en su suelo. Sí, ese es el momento en que el alma entra en el cuerpo. Es el día del nacimiento, y entonces... quién recuerda ya lo que pasó... Incluso la Torá que el bebé estudia en el vientre materno se olvida en el momento de salir al aire del mundo. Aquí en el mundo, cuando es difícil, es difícil...

¿Cómo recordamos aquella decisión fatídica? ¿Cómo refrescará nuestra alma el deseo de cumplir su misión en el mundo? En cada generación, Dios envía Tzadikim (justos) con una memoria especialmente fuerte, de esos que no olvidaron realmente aquella decisión. Esos Tzadikim no se confunden. Están compenetrados con el objetivo y se encargan de recordárnoslo constantemente.

¿Y qué ocurre en el cumpleaños? En el Talmud de Jerusalén se menciona que en este día el "Mazal" (la fortuna/fuente espiritual) de la persona se fortalece. Mazal viene de la raíz "gotear" o "fluir". Ese recuerdo que casi se borró por completo de nosotros, y que solo nos gotea de vez en cuando, recibe en este día un refuerzo serio. Como una explosión en una tubería de agua, el flujo del Mazal aumenta en el cumpleaños y el alma recibe fuerzas especiales, un deseo renovado para cumplir su misión.

Así que es verdad, en el día de mi cumpleaños recibo mucha atención de todos, pero recordemos lo principal: recibimos fuerzas en este día, y por lo tanto yo también puedo dar mucha atención. Por ejemplo, bendecir a otros. El Rebe de Lubavitch instruyó a cada niño (y adulto) a aprovechar este fortalecimiento del Mazal y realizar en este día una reunión jasídica (Hitvaadut) que incluya decir palabras de Torá y tomar buenas decisiones.

¿Y en el cumpleaños de un Tzadik? El Mazal se fortalece siete veces más. Esta es la razón por la que, desde la aparición del movimiento del Jasidismo —que comenzó a iluminar el mundo con la luz de la dimensión interior de la Torá—, el cumpleaños empezó a recibir un nuevo significado. De repente, empezamos a celebrar cumpleaños. El 18 de Elul (cumpleaños del Baal Shem Tov y del Alter Rebe) se convierte en el día central del mes de Elul, y el cumpleaños del Rebe de Lubavitch el 11 de Nisán se convierte en el "Día Radiante". Su Mazal se fortalece, y con él, el Mazal de todos nosotros.

¡Que merezcamos un Mazal fuerte y radiante! ¡Shabat HaGadol Shalom uMevoraj!

Razi


*SHAVÚA TOV* 

Con la ayuda de Di-s (B”H)

🔸Relato jasídico para la salida de Shabat🔸
🍷🕯🌿Para compartir y reflexionar🌿🕯🍷

 

Existe una hermosa costumbre de contar, cada sábado por la noche durante la comida de Melavé Malka, un relato jasídico del Baal Shem Tov.
Esta práctica es una segulá para una buena provisión, para tener hijos y satisfacción de ellos, para una vida larga y plena, y para salud.

 

*RAZI Y EL CUMPLEAÑOS DEL REBE*

*Razi nos alegra con el Cumpleaños del Rebe*

El domingo, 11 de Nisán, conmemoraremos el cumpleaños y el descenso del alma al mundo del Rebe de Lubavitch. El Rebe es el primer Tzadik (justo) que convirtió el cumpleaños en algo real y significativo, y nos instruyó a cada uno de nosotros a celebrarlo públicamente y aprovecharlo para tomar buenas decisiones. ¿Qué nos dice realmente un día como este?

Veamos: https://galeinai.org/2026/03/28/razi-y-el-cumpleanos-del-rebe/

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*🍷🕯️HISTORIA JASÍDICA: EL PODER DE LA INOCENCIA 🌿✨*

Los preparativos para la festividad de Pésaj en la casa del Rabí Israel Baal Shem Tov se realizaban siempre con una alegría inmensa. Sus grandes alumnos se reunían para celebrar el Seder con él. El Seder era un momento de elevación espiritual suprema; el Baal Shem Tov presidía la mesa y de su boca brotaban profundas enseñanzas sobre la Hagadá.

Sin embargo, en el año 5516 (o 5517), su comportamiento fue distinto y misterioso. Apenas ayer, mientras extraían el "Agua Nuestra" (Maim Shelanu) para preparar las matzot, rebosaba alegría, pero al llegar la tarde, durante la búsqueda del Jametz, su rostro se tornó sombrío. Los alumnos comprendieron que algo oculto empañaba la alegría del Jag, y esto les causó una gran ansiedad.

Esa noche, tras la búsqueda del Jametz, el Baal Shem Tov llamó a diez de sus alumnos y les pidió realizar el Tikún Jatzot (plegaria de medianoche) con mucha intención. Ya no había duda: el maestro intentaba anular un decreto severo que solo sus ojos puros veían.

Al amanecer, los alumnos esperaban un cambio de ánimo, pero el rostro del Baal Shem Tov seguía pálido y solemne. Incluso les pidió que, durante la oración, meditaran en las intenciones (kavanot) especiales de Rosh Hashaná (el Día del Juicio).

Después del rezo, el maestro enseñó sobre la cualidad del Bitajón (confianza en Dios):

"El verdadero Bitajón es que, incluso cuando el hombre no ve ninguna salida ni entrada para la salvación, confía en Hashem y cree en Su redención cercana. Y la expresión más alta de esa confianza es la alegría".

Tras decir esto, se vio una pizca de alegría en su rostro, pero mezclada con angustia. Durante el horneado de las Matzot Mitzvá, estuvo alegre, pero antes de Minjá volvió a pedir las intenciones de Rosh Hashaná. El miedo se apoderó de todos.

Llegó la noche del Seder. Los santos alumnos rodeaban al maestro, esperando sus maravillosas explicaciones. Pero ese año, el Baal Shem Tov no levantó la vista de la Hagadá en todo el Seder. Leía el texto con una melodía desbordante, sin detenerse ni un segundo. El silencio en la habitación era sepulcral.

De repente, se escuchó una carcajada del Baal Shem Tov. Los alumnos lo miraron: tenía los ojos cerrados, su rostro ardía como una llama sagrada y reía con un gozo interno profundo.

Poco después, abrió los ojos y exclamó: "¡Mazal Tov! Bendito sea Él y Bendito Su gran Nombre, que elige la Torá, a Moisés Su siervo y a Israel Su pueblo... ¡pues Su pueblo actúa incluso más que 'Israelik' el Baal Shem Tov!"

Ante la curiosidad de los alumnos, el maestro relató lo sucedido: "Este año se había decretado un juicio severo contra una de las aldeas judías cercanas. Los gentiles del lugar, que odiaban profundamente a los judíos, habían decidido atacar a la comunidad precisamente en la noche de Pésaj para descargar su furia.

Al ver esto, intenté despertar la misericordia celestial. Pedí vuestra ayuda con rezos e intenciones, pero nada servía. Entonces, me aferré al Bitajón y puse mi carga en nuestro Padre Celestial. No veía salida humana, pero sabía que debía creer.

Esta noche, mientras hacíamos el Seder, mi alma no hallaba descanso. Pero de pronto, todo cambió. En aquella aldea, un matrimonio que no podía tener hijos estaba sentado a la mesa. El hombre, uno de nuestros jasidim, sencillo en conocimientos pero íntegro y de buenas acciones, le contaba a su esposa las penurias de Egipto.

Cuando llegó a la parte del decreto de 'todo hijo varón será arrojado al río', la mujer rompió en un llanto amargo: — Si Dios me hubiera concedido un hijo —dijo ella—, yo lo habría cuidado distinto. No dejaría que nadie lo dañara. Yo no me comportaría con él como Dios se comporta con nosotros.

El esposo intentaba justificar el juicio divino, diciendo que Dios es justo en todos sus caminos, pero ella insistía: — ¿Dónde está la misericordia? ¿Cómo puede Dios tratar así a Su hijo único? ¡Incluso si pecamos, seguimos siendo Sus hijos!

Tuvieron una discusión profunda. El esposo defendía a Dios y la mujer reclamaba que Él debía tener más piedad por Israel. Tras la cuarta copa, el esposo se quedó sin argumentos y dijo: — Tienes razón. Dios debería tener más misericordia de Su pueblo.

Como la discusión terminó y estaban bajo el efecto del vino, ambos se levantaron y se pusieron a bailar con alegría".

El Baal Shem Tov concluyó: "En ese preciso momento, en el Cielo aceptaron los argumentos de defensa de esa mujer sencilla. Cuando los dos empezaron a bailar, hubo una alegría inmensa en todos los mundos superiores. Yo también me alegré, pues en ese instante, el decreto quedó anulado".

🙏¡Que así perezcan todos Tus enemigos, oh Hashem!🙏

🍷¡Pésaj Casher VeSaméaj!🍷

❣️¡Shavua Tov y bendecido!❣️

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“Este material llega a ti gracias a quienes sostienen este proyecto.”


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LA VENGANZA DEL CAMPESINO

UN RELATO PARA PÉSAJ

Justicia, mística y la "venganza" necesaria: la lección oculta detrás del Séder. En la noche de Pésaj, la Hagadá no solo recuerda la salida de Egipto, sino que invoca la fuerza para transformar la realidad. Este relato jasídico utiliza la figura del campesino y el noble para explicar por qué derramamos gotas de vino al mencionar las plagas y cómo la integridad (temimut) es la herramienta definitiva para derrotar la opresión.

Aquí toda la historia:

https://galeinai.org/2026/03/28/melave-malka-shemini-pesaj/

*ESTE DOMINGO ESTUDIO DE TORÁ*

*PARASHÁ SHMINI PESAJ*

 

DOMINGO A LAS 21:00 EN VIVO DESDE ISRAEL

con el Rabino Jaim Frim

ÚNETE Y PARTICIPA:

*ZOOM:*  https://us06web.zoom.us/j/5839538733

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❣️*Shavúa Tov uMevoraj*❣️

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*💎💎 PARA CURACIÓN COMPLETA DE💎💎*

*ITZJAK FEIVISH BEN BREINA MALKA*

*💎💎 Para la elevación del alma de 💎💎*

Iosef Itzjak ben Avraham ve-Sterna Sara


 

 

HISTORIAS JASÍDICAS

El Tzemaj Tzedek:

 VER PARA CREER

El Rebe Menajem Mendel Schneersohn, el tercer Rebe de Lubavitch, nació - siendo su padre, Rabia Shalom Shachna, y su madre, la Rebetzin Devora Leá - el 29 de Elul, 5549 (1789). En 5553, cuando tenía solo tres años, su madre falleció. Por deseo expreso de ella, fue adoptado por su abuelo, el Alter Rebe, quien lo apreciaba profundamente. El 5 de Kislev de 5564 (1803), se casó con su prima, la Rebetzin Jaia Mushka, hija del Mitler Rebe.Tras el fallecimiento de su suegro el 9 de Kislev de 5588 (1827), los jasidim decidieron aceptar su liderazgo - pero él se negó en numerosas ocasiones, y finalmente, accedió solo con la condición de que no se le molestara con asuntos materiales. Se ganó la reputación de ser uno de los más grandes decisores halájicos y, de hecho, recibió su nombre de su   monumental colección de responsas - el Tzemaj Tzedek [cuyo valor numérico es igual a Menajem Mendel]. Pronunció y redactó discursos jasídicos en gran abundancia y era conocido por su incansable defensa de la comunidad judía rusa - por lo que incluso fue encarcelado en varias ocasiones. Durante su liderazgo publicó las obras de su abuelo Torá Or y Likutei Torá, estableció asentamientos agrícolas para agricultores judíos y los apoyó generosamente, e incluso fundó la ciudad de Shchedrin. Falleció el 13 de Nisan de 5626 (1866) y fue enterrado en Lubavitch.

La mano oculta

El jasíd Rabi Avraham Ber, hijo de Irmia de Homel, era por naturaleza un buscador e investigador. A los diez años ya estaba versado en las obras filosóficas de investigación. Su padre, el jasid Rabi Irmia, temía que el carácter indagador y analítico de su hijo pudiera llevarle, Di-s no lo quiera, a dudas en cuestiones de fe. Así que llevó al niño ante el santo Tzemaj Tzedek para recibir su bendición para todo lo bueno - y para que sus investigaciones no lo desviaran, Di-s no lo quiera.

El Tzemaj Tzedek tomó su pañuelo y lo enrolló alrededor de su santa mano, capa por capa, hasta que la mano quedó completamente oculta a la vista. Luego agitó el pañuelo de un lado a otro.

- "¿Qué ves?" preguntó el Tzemaj Tzedek al niño.

- "El pañuelo se mueve de un lado a otro", respondió el chico.

- "¿Y qué es lo que mueve el pañuelo?" preguntó el Rebe.

- "La mano del Rebe", respondió el niño.

El Tzemaj Tzedek insistió: "¡Pero no puedes ver la mano!" y continuó inmediatamente: "Sin embargo, es perfectamente simple y claro para ti que incluso lo que no puede verse con ojos de carne es, sin embargo, verdadero y real."

El joven interiorizó el mensaje y, a partir de ese momento, sus dudas se desvanecieron. Aprendió y progresó en Torá, en Jasidut, y en temor del Cielo, hasta convertirse en uno de los grandes jasidim.

La mano derecha de la fe

El Tzemaj Tzedek poseía la rara capacidad de hacer tangible aquello que está fuera del alcance del intelecto humano, de hacer la fe palpable, visible, casi tangible. Esta es la característica de un verdadero rebe: un tzadik que revela la piedad a todos los que están conectados con él. El Tzemaj Tzedek logra esto de la manera claramente Jabad, a través de lo que podríamos llamar "filosofía rectificada". Por un lado, hay una inferencia lógica rigurosa. Por otro, su propio propósito es iluminar un principio de fe que trasciende por completo la razón y el conocimiento. El intelecto no reemplaza la fe aquí-sirve como su recipiente, su vestimenta.

Dos Menajem Mendel

El Tzemaj Tzedek llevaba el nombre de otra figura luminosa: el Rebe Menajem Mendel de Vitebsk, conocido epónimamente como Pri HaAretz. El Vitebsker también estaba dotado de una sensibilidad extraordinaria para hacer palpable y presente la Divinidad. Sin embargo, su forma de hacerlo era más abarcadora, más trascendente, menos condicionada por los caminos estructurados del intelecto. El Tzemaj Tzedek siempre se preocupó por vestir la divinidad con intelecto. Lo hace en esta historia y también a través de las enseñanzas de su ilustre abuelo, el Alter Rebe.

El hecho de que el Tzemaj Tzedek eligiera su mano derecha, la mano que representa la sefirá de bondad y la experiencia del amor, no es incidental. Revela la fuerza motivadora oculta que subyace a todo este gesto, detrás de todo el proyecto Jabad de revestir la fe de intelecto. No se trata de frío ejercicio filosófico. Es un acto de profundo amor por cada judío, y la voluntad de llevar la fe a cada persona, aunque esa fe esté actualmente oculta a los ojos de su intelecto.

 

 

 

 

Preparación para Pesaj:

LAS CUATRO PREGUNTAS EXISTENCIALES EN EL CORAZÓN JUDÍO

 

En preparación para Pesaj la próxima semana, presentamos la primera parte de un farbrengen celebrado por el Rav Ginsburgh hace unos años. Este fue uno de los ejemplos más contundentes del método del Rav para establecer correspondencias entre conjuntos de elementos aparentemente inconexos que los sabios habían agrupado. En este farbrengen se centró en conjuntos de 4 elementos, incluyendo los 4 Hijos en la Hagadá y las 4 Copas de Vino. Muchas de las revelaciones de este fundamental farbrengen se incluyeron en la Hagadá en hebreo del Rav, “Sodot Min haSeder”.

El Rav Ginsburgh comenzó definiendo la esencia del Éxodo como la liberación de nuestra aspiración por saber y a continuación, repasó las Cuatro Preguntas Existenciales que habitan en lo más profundo del corazón de cada judío. La segunda mitad de este farbrengen se publicará próximamente.

 

Libertad para aspirar

La respiración es uno de los hábitos para la salud más importantes que poseemos. En todo el mundo, muchas diversas culturas se han centrado en las propiedades curativas de la respiración. Cuando piensas en el Éxodo de Egipto, cuando piensas en Pesaj, respirar puede que no sea lo primero que te venga a la mente. Pero si nos preguntamos cuál es el mensaje central de Pesaj, podríamos responder que el Éxodo de Egipto nos permitió volver a aspirar, tener aspiraciones de nuevo como pueblo. Romper las cadenas de la esclavitud y el exilio nos permitió convertirnos en la nación que estábamos destinados a ser. El acto de respirar también se denomina respiración. Cada vez que respiramos, en cierto sentido estamos re-aspirando. De hecho, la palabra hebrea para "inhalar", sheifá (שְׁאִיפָה) significa literalmente ¡"aspirar"! Aspirar es la esencia del Éxodo de Egipto; es la aspiración, el anhelo. Dado que el Éxodo de Egipto es el basamento de nuestro pueblo, no sería descabellado afirmar que lo que define a los judíos es su capacidad de aspirar a algo. El alma judía aspira.

Hay muchas cosas a las que aspirar en la vida. Algunos anhelan cosas materiales, una aspiración que nunca podrá satisfacerse, como dijo en su famosa frase el rey Salomón: "Quien ama el dinero nunca se sacia con dinero."[1] Cuando se trata de riqueza física, la regla a seguir es: "¿Quién es rico? Aquél que esté satisfecho con su parte."[2] Pero cuando se trata del ámbito espiritual, estar satisfecho se considera una carencia. Por eso, el alma judía, aunque nunca está satisfecha con su estado espiritual actual, siempre anhela más. Este es el poder de lo infinito que reside en el pueblo judío. Es la manifestación de la bendición de "ser fecundos y multiplicaros".[3] Y esta bendición se manifiesta con mayor fuerza en Pesaj, tal y como se insinúa en el valor compartido de "sed fecundos y multiplicaos", pru urbú (פְּרוּ וּרְבוּ) y "el sacrificio de Pesaj", korbán Pesaj (קָרְבַּן פֶּסַח).

Una obligación de cuestionar

La aspiración comienza con saber. Un judío aspira a saber, por eso los judíos tienen preguntas. En ningún otro lugar se hace esto más patente que en el Seder. Simplemente comenzamos la Hagadá y nos encontramos con la directiva: "Y aquí el hijo pregunta: ¿Qué..." Es bien sabido que, aunque no haya niños que expresen estas preguntas, cualquier adulto en la mesa lo hará igual de bien. Aunque uno celebre el Seder solo, está obligado a hacer las preguntas.

 

Esta simple directiva, "Y aquí el hijo pregunta: ¿Qué...", veCan haBen shoel: má… (וְכָאן הַבֵּן שׁוֹאֵל: מָה...), oculta un profundo concepto cabalístico. Las palabras para "hijo", ben (בֶּן) y "qué", (מָה) son los nombres de dos rellenos del nombre esencial de Di-s, Havaia.[4] El "hijo" (מָה) representa la parte trasera, desde allí, donde aún no ha llegado la luz, de donde se hacen las preguntas. Es desde lo trasero donde uno busca y aspira a encontrar respuestas. El hecho de que comience sus preguntas con "qué", (מָה) alude a cómo la parte trasera busca constantemente la parte delantera, anhelando sin cesar la luz y la revelación de la esencia Divina que traerá claridad y resolución. Por ello, en la Cabalá, el relleno que equivale a "hijo" (בֶּן) busca constantemente unirse al relleno que equivale a "qué" (מָה)-las preguntas exigen respuestas y las sombras deben iluminarse.

La combinación de "hijo" y "qué" es igual a "tiempo", zman (זְמַן). Cada momento de tiempo se describe como un producto de la dinámica Divina conocida como "tocar y no tocar". Cada momento de tiempo es producto de nuestra aspiración de descubrir más y tocar incluso aquello que no puede ser tocado.

Conjuntos de cuatro

La Hagadá presenta cuatro preguntas. Son el primer grupo de cuatro que encontramos en la noche del Seder. Luego están los Cuatro Hijos. También hay Cuatro Copas de vino. Las fuentes rabínicas contienen referencias a otros grupos de cuatro, siendo uno de los más conocidos los cuatro sabios que entraron en el Pardés (es decir, en el Paraíso). Intentaremos mostrar cómo se conectan todos.

Una conexión sencilla es que las cuatro copas de vino están pensadas para permitirnos adentrarnos en lo más profundo de nosotros mismos y hacernos nuestras preguntas más existenciales. Los sabios dicen que "El vino entra, sale el secreto."[5] El vino tiene la capacidad de revelar secretos. Nuestros secretos más profundos son esas preguntas existenciales que llevamos en el corazón, que nunca nos hemos atrevido a hacer. Cuando bebo cuatro copas de vino durante el Seder, de repente siento que tengo cuatro preguntas. Siento la libertad de preguntar. Pesaj es el "tiempo de nuestra libertad", zman jerutenu (זְמַן חֵרוּתֵנוּ). Libertad en hebreo, jerut (חֵרוּת) es un acrónimo de los cuatro hijos en la Hagadá: "el Sabio, el Malvado, el Sincero y el que no sabe preguntar", jajam, rashá, tam, veSheeinu iodea (חָכָם רָשָׁע תָּם וְשֶׁאֵינוֹ יוֹדֵעַ לִשְׁאֹל). La esencia de la libertad es la libertad de expresión y la esencia de la libertad de expresión es la libertad de preguntar; preguntar a nuestro Padre en el Cielo: "Tati, quiero hacerTe cuatro preguntas." La psicología moderna es muy consciente de la represión y de que, a veces, lo que se reprime necesita ser liberado. En la noche del Seder, todas mis preguntas existenciales reprimidas deben salir a la luz. Esta es la aspiración que tenemos al salir de Egipto. Saber.

Preguntas reprimidas y el mal interior

El Rebe Rashab enseñó que durante todo el año debemos estar en un estado de conocimiento: "Hoy sabréis... que Havaia es tu Di-s." Quien esté obligado a saber, debe plantear preguntas. Es precisamente en su capacidad para cuestionar donde el Talmud babilónico es superior al Talmud de Jerusalén. El Talmud de Jerusalén tiene menos preguntas y, en consecuencia, hace menos para rectificar el mal interior, porque las preguntas se originan desde el lado de la negatividad. Debido a que el Talmud babilónico se describe en el versículo "Havaia me ha hecho habitar en las tinieblas", plantea más preguntas, puede rectificar más del mal oculto. Cuando las preguntas se plantean ante Di-s, "Tati, quiero hacerTe preguntas", tienen el poder de aclarar y rectificar el mal más profundo. Ese también es el propósito del Éxodo de Egipto.

Las cuatro preguntas existenciales

Comenzamos identificando las cuatro preguntas existenciales de la vida. A primera vista, no están relacionadas con las cuatro preguntas planteadas en la Hagadá, pero más adelante veremos la profunda conexión entre ambos conjuntos de preguntas.

La primera pregunta existencial es: ¿Por qué fui creado? Esta es una versión personal de la pregunta general: ¿Por qué Di-s creó el mundo?

Uno podría preguntarse, ¿es siquiera algo bueno ser creado? A nivel personal, los sabios dictaminan que, "es mejor que una persona no haya sido creada que haya sido creada."[6] Dado que esto se aplica a cada judío individual, más aún se aplica a todo el mundo. Por tanto, aquí surge una enorme pregunta.

 

Generalmente, son los niños pequeños quienes hacen las preguntas más profundas. Por eso el Éxodo de Egipto es descrito por el profeta con las palabras: "Recuerdo tu gracia, la devoción de tu juventud, tu amor como novia, cómo Me seguiste en el desierto, en una tierra sin sembrar"[7] así como, "Me enamoré de Israel cuando aún era joven, y le he llamado Mi hijo, desde Egipto."[8]

Este es el aspecto de juventud, o de pequeñez mental, mojin deKadnut (מוֹחִין דְּקַטְנוּת) que es la característica distintiva de Pesaj, tal como se enseña en los escritos jasídicos. La Matzá también es un ejemplo de pequeñez mental. El Creador ama a los niños pequeños porque claramente son capaces de plantear preguntas profundas, penetrantes y existencialmente desafiantes. Preguntas como: ¿Por qué Di-s creó el mundo? ¿Por qué Di-s me creó? O en otra versión: ¿Por qué estoy aquí, para empezar? ¿Cuál es el propósito de la vida? Nada despierta más el amor esencial de Di-s que la actitud sincera de los jóvenes o de quienes conservan un espíritu joven, que se vuelven hacia Di-s en momentos de pequeñez mental.

 

La segunda pregunta existencial es: ¿Por qué Di-s eligió al pueblo judío por encima de todas las naciones?

Ahora que Di-s me ha creado, la segunda pregunta se centra y revela una dimensión completamente diferente. Si Di-s ya está creando, si es que va a haber Creación, el ideal sería la igualdad completa. Al fin y al cabo, todos descendemos de Adán, y como Adán pecó, todos necesitamos rectificar eso. Entonces, ¿por qué se consideraría a un pueblo superior a otro?

Ahora, las enseñanzas jasídicas explican que solo un judío haría esta pregunta. Hay quienes dicen que esta es la pregunta del hijo sabio. La sabiduría en esta pregunta es que, sin importar qué rasgo especial de carácter se adujera para justificar la elección de Israel, dicho rasgo siempre es producto de un despertar Divino, de un don Divino que le ha otorgado a Israel este rasgo especial. Si sostienes que un judío es un ser bueno, que un judío tiene un alma divina, al fin y al cabo, ¿de dónde viene eso? Proviene del Santo Bendito sea. El alma Divina no es el "yo". Decimos cada mañana: "el alma que Tú me diste es pura." No es mía, no soy yo. Tú, Di-s, dame mi alma; Tú la diste, y la das cada día. Me das mi alma y me haces judío. Por eso todo judío debe recitar la bendición: "Bendito eres Tú Havaia... ¿Que no me ha hecho un no-judío?», porque podría haber sido, Di-s no lo quiera, lo contrario.

Podemos profundizar en nuestro entendimiento del origen de nuestro estatus especial contemplando la naturaleza de la humildad. En el versículo "los humildes aumentarán su alegría en Havaia",[9] la tradición en Jabad, desde el Alter Rebe en adelante, es que la verdadera humildad de un judío debe extenderse incluso a un no-judío. El fundamento de la humildad en el pensamiento jasídico es que, si Di-s hubiera dado a otra persona las buenas cualidades que me dio a mí, presumiblemente esa otra persona habría sido incluso mejor que yo. Esto incluye explícitamente a todos los no-judíos también. Todo lo que identificamos como signos distintivos de ser judío, cosas que no son conscientes en absoluto, que no dependen del libre albedrío - compasión, modestia y bondad[10] - son dones de Di-s, pues son los rasgos del alma que es un regalo Suyo. Pero, si todo es por decreto Divino, entonces no hay una explicación a priori de por qué Di-s nos eligió a mí y a nosotros, señalándonos como mejores que los demás. Este pensamiento crea una contradicción dentro del propio judío. Nuestra sensibilidad interior exige y proclama igualdad. Así, esta es la segunda cuestión existencial: ¿Cómo es que Di-s favorece a unos sobre otros?

La tercera y cuarta pregunta existencial, van de la mano. La tercera es, ¿por qué hay sufrimiento en el mundo? ¿Por qué hace Di-s esas cosas? ¿Por qué hay maldad en el mundo? Nuestro mundo está lleno de maldad e injusticia. Y esto no es simplemente malvado en apariencia. Y no es porque quienes lo sufren tengan siempre la culpa, de alguna manera.[11] Esta es la bien conocida cuestión del tzadik vera lo, "una persona justa que sufre." No hay una cuestión existencial más profunda que esta. El propio Moisés hizo esta pregunta sobre Rabi Akiva, y Di-s le respondió: "¡Silencio! Esto es lo que ha surgido en Mi pensamiento,"[12] no tengo nada que decirte.

De hecho, debemos mencionar que, por ahora, ninguna de estas cuestiones existenciales tiene una respuesta completa. Representan el anhelo en el alma judía.

La cuarta pregunta, que está relacionada con la tercera, es: ¿por qué Mashíaj aún no ha venido? Esta es la pregunta que el Rebe de Lubavitch se hizo públicamente muchas veces. Todos los tiempos designados para la llegada de Mashíaj han pasado,[13] todo se ha cumplido, se ha hecho toda la teshuvá necesaria, y aun así, Mashíaj no está aquí. "¿Hasta cuándo?", Ad matai (עַד מָתַי). Esta pregunta está vinculada a la tercera, que se remonta a Moisés. La cuestión del mal y el sufrimiento se atribuye a Moisés y también está vinculado al Mashíaj, ya que sobre Moisés se dice: "él es el primer redentor, y es el último redentor",[14] lo que significa que Moisés es (el alma de) el Mashíaj. También están conectados porque, cuando el Mashíaj llega, una de las cosas que veremos será el fin del problema de un tzadik que sufre. El mal será rectificado cuando llegue el Mashíaj.

 

Una enseñanza jasídica hermosa y original es que hay 3 principios fundamentales que debemos integrar para rectificar nuestra mentalidad. Los llamamos el alef, beit y guimel del Jasidut. El alef es la expresión, "No hay nada más que Él", ein od milvadó (אֵין עוֹד מִלְּבַדּוֹ), que comienza con la letra alef. El beit del Jasidut es, "Para mí fue creado el mundo", bishvili nivrá haOlam (בִּשְׁבִילִי נִבְרָא הָעוֹלָם), cuya letra inicial es la beit. Finalmente, el guimel del Jasidut es: "Esto también es el bien", gam zó leTová (גַּם זוֹ לְטוֹבָה), que comienza con la letra guimel.

Estas tres expresiones fundamentales corresponden a sabiduría, entendimiento y conocimiento. Percibir la única realidad verdadera, que "no hay nada más que Di-s", no es fácil y depende específicamente de la sefirá de sabiduría, del sentido de desinterés propio.[15] Integrar esta conciencia me permite percibir el verdadero ser dentro de mí, mi alma Divina, para cuyo servicio y dedicación a Di-s, "el mundo fue creado." Esto corresponde a la sefirá de entendimiento, el comienzo del "ser". Así, la relación entre los dos primeros principios es la de la nada y el ser.

Finalmente, el tercer principio se basa en nuestra sefirá de conocimiento (da'at), la capacidad de romper la realidad y revelar su verdadero propósito interior, que es ayudarme en mi servicio al Todopoderoso. El conocimiento es donde los ejes derecho e izquierdo deben unirse o incluirse uno en el otro. La cima de esta inclusión es ver tangiblemente, en la experiencia real, que incluso "esto" es para bien.

 

A pesar de lo importantes y esenciales que son estas cuatro preguntas, es importante darse cuenta de que, incluso después de hacerlas, no se ofrece una respuesta directa durante el Seder. No obstante, el momento para hacer estas preguntas es Pesaj. Hay algo en Pesaj que supera incluso la Entrega de la Torá. La Entrega de la Torá también consiste, por ahora, sobre dar respuestas. Sin embargo, hay algo en Pesaj que da pie a preguntas que ni siquiera la Entrega de la Torá puede responder todavía, hasta que "una nueva Torá saldrá de Mí."[16] Estas son las cuatro preguntas cuyo origen está en los niños pequeños que acaban de empezar a estudiar Torá.

Estas preguntas existenciales que se plantean los niños pequeños nos recuerdan uno de los principios que aparece en las Responsa del Rashba: al orar, imaginamos ante nosotros al mismo Di-s que el niño tendría en mente. El niño no es lo suficientemente sofisticado como para rezar a ninguna manifestación de Di-s, a ninguna de las sefirot, ni a ninguna otra cualidad de Di-s. Él o ella reza a la esencia misma de Di-s, a Su ser. Así como el niño reconoce la esencia misma de Di-s de la manera más pura y menos pretenciosa, también es capaz de plantear cualquier pregunta sin imponerse ninguna limitación.  Y así, a quienquiera que el niño rece, yo también debo orar.

Además, las cuatro preguntas existenciales sobre la vida corresponden a las tres primeras sefirot: sabiduría (jojmá), entendimiento (biná) y la sefirá de "conocimiento" (da'at), que se divide en dos partes laterales conocidas como "la profundidad del bien" y "la profundidad del mal". También son los cinco aspectos de bondad en el lado derecho de conocimiento (jasidim) y los cinco aspectos de rigor (guevurot) que constituyen el lado izquierdo de conocimiento. Estas tres sefirot, divididas en cuatro, también corresponden a los cuatro compartimentos de los tefilín de la cabeza.

La primera pregunta - ¿Por qué fue creado el mundo? - corresponde a sabiduría, siguiendo el versículo: «Los hiciste a todos [es decir, todos los componentes de la Creación] con sabiduría».[17]

La segunda pregunta - ¿Por qué el pueblo judío? - es la cuestión de entendimiento, siguiendo el principio de que, "Israel precedió a todo en el pensamiento [es decir, dentro de la facultad intelectual de entendimiento]."[18]

La tercera pregunta - ¿Por qué hay el mal en el mundo? - corresponde al lado izquierdo del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal." Esta es la pregunta que guarda paralelo con los aspectos de rigor o severidad en la sefirá de conocimiento.

Finalmente, la cuarta pregunta - ¿Por qué no ha venido Mashíaj? -también corresponde al Árbol del Conocimiento del Bien, pero esta vez a su derecha, los cinco aspectos de bondad dentro de la sefirá de conocimiento.

De entre estas cuatro preguntas, ¿cuál es la principal? Dijimos que la pregunta más importante y, por tanto, la principal del Rebe de Lubavitch es la cuarta: ¿Por qué no ha venido Mashíaj? No lo entiende, y protesta y llora por ello cada día. De hecho, aunque hemos visto la conexión entre Moisés y la tercera cuestión, el problema del sufrimiento en el mundo, Moisés también está explícitamente relacionado con la cuestión sobre Mashíaj. ¿Cómo es eso?

Cuando Di-s intentó convencer a Moisés de aceptar la misión de salvar al pueblo de Egipto y sacarlos para recibir la Torá y heredar la Tierra de Israel, Moisés se negó. Su argumento era que si Di-s no puede convertirlo en Mashíaj, si Di-s no puede prometer que no habrá más exilio tras el Éxodo de Egipto, entonces él, Moisés, no está interesado en cumplir esta misión. Como todos los grandes líderes de cada generación, el Rebe de Lubavitch es la encarnación de "la extensión de Moisés a cada generación", y, por tanto, para él también, la cuestión de por qué el Mashíaj aún no ha venido sería tremendamente importante. Como dijo Moisés: "Por favor, envía [la redención] por medio de quienquiera Tú envíes."[19] No quiero redimir a esta nación como el primer redentor, ¡si no puedo ser el último redentor aquí y ahora!

Moisés también quiere que venga el Mashíaj. Esto corresponde a los cinco aspectos de bondad en conocimiento. También incluye los cinco aspectos de rigor, ya que Moisés vincula la venida de Mashíaj con el problema del sufrimiento: "¿Por qué has causado sufrimiento a esta nación? ¿Por qué Tú me has enviado?"

Encapsulando las dos preguntas de conocimiento, Moisés pidió conocer el rostro de Di-s[20] - porque no hay nadie como Moisés que anhele saber. Dijimos que el comienzo de la aspiración es la aspiración por saber, como en, "Conoce al Di-s de tu padre y sírveLo."[21] Todo nuestro servicio es de acuerdo a la sefirá de conocimiento. Cada día buscamos un nuevo conocimiento de Di-s. Esta aspiración por saber más sirve como principio fundamental para gran parte del sendero jasídico revelado por el Ba'al Shem Tov. ¿Cómo es eso?

Los sabios revelan que, "el Mashíaj viene para traer a los justos a hacer teshuvá."[22] Existe una parábola bien conocida atribuida a Rabeinu Saadia Gaon. El Ba'al Shem Tov se identificó tanto con él que dijo que era su reencarnación. La parábola pretende ilustrar lo que significa que uno debe arrepentirse cada día, incluso si no ha pecado. El arrepentimiento diario puede ser resultado de conocer más a Di-s día a día. Cuando reconozco, cuando conozco a Di-s mejor hoy que ayer, siento que, relativamente hablando, todo mi servicio de ayer fue como "nada" y que hoy debo empezar a servirLe de nuevo, arrepintiéndome por mi falta de conocimiento de ayer. En cierto sentido entonces, la venida de Mashíaj es la capacidad de aspirar continuamente a alcanzar un mayor conocimiento de Di-s.

Cuando Moisés le pidió al Todopoderoso: «Por favor, muéstrame Tu gloria»,[23] Di-s le respondió: «Verás Mi espalda», porque ahora solo verás la espalda.

Según la dimensión interior de la Torá, es la esencia de Iosef la que tiene el poder de transformar la parte trasera en la parte frontal. Por eso Moisés cumplió la petición de Iosef: "Sacarás mis huesos de aquí."[24] Iosef exhorta a todo Israel. Se entiende que los huesos de Iosef representan el poder de abandonar Egipto. Moisés toma los huesos de Iosef para transformarlos de nuevo en la parte frontal. Al final, cuando Moisés pide ver el rostro de Di-s, como si fuera, Di-s responde: "Veréis mi espalda, y no se verá Mi rostro."[25] Por ahora.

¿Cuándo verá Moisés el "frente" de Di-s, por así decirlo? Solo al final de su vida, cuando llega a la quincuagésima puerta. Es entonces cuando merece morir por un beso divino (מיתת נשיקה) y a través de ese beso, merece, por así decirlo, ver el rostro de Di-s.

Cerca de Pesaj, leemos la parashá Ajarei (Levítico 16), que relata la muerte de Nadab y Avihu, dos de los hijos de Aharón, el Cohen Gadol, cuando buscaban servir a Di-s de una manera no ordenada. Al morir, Moisés le dijo a Aarón, Nadab y Abihu eran más grandes que nosotros dos. ¿Cómo es eso?, preguntó Aaron. La respuesta que dijo Moisés es que esperamos pacientemente a que el beso llegue a nosotros (así se sintieron Moisés y Aarón). Pero Nadab y Abihu, no podían esperar. Anhelaban y deseaban con una aspiración y voluntad más genuinas que las nuestras, hasta el punto de que ellos mismos se acercaron al beso.

Los cuatro que entraron en los Pardés

Ahora llegamos a otro conjunto famoso y conocido de 4 mencionado por los sabios rabínicos. Nos cuentan una experiencia mística que incluyó a cuatro de los más grandes líderes rabínicos de su época: Rabi Akiva, Ben Azai, Ben Zoma y Rabi Elisha ben Avuiá (más tarde conocido como Ajer, es decir, "el otro"). Entraron en el reino místico del Pardés - un huerto figurado de conocimiento esotérico - cada uno planteando una pregunta diferente. El Arizal explica que el propósito de estos sabios al entrar en el Pardés era rectificar el pecado de Adán; los cuatro querían acelerar la llegada de Mashíaj rectificando el pecado de Adán. Pero cada uno tomó una dirección diferente, investigó un tema distinto, y planteó una pregunta diferente.

Ben Azai planteó la cuestión de la sabiduría, y luego "miró y murió."[26] Ben Zoma hizo la pregunta que corresponde a entendimiento, y luego "miró y fue afligido." Elisha ben Avuiá hizo la pregunta correspondiente a los cinco rigores de la sefirá de conocimiento y terminó "talando las plantaciones." Solo Rabi Akiva - que "entró en paz y partió en paz"- hizo la pregunta correcta, la más cercana a recibir una respuesta, aunque no mereciera recibirla. Esta era la cuestión de por qué Mashíaj aún no ha venido, la pregunta que corresponde a los cinco aspectos de bondad de los jasadim de da'at.

Lo sabemos porque fue Rabi Akiva quien, entre todos los sabios, realmente buscaba la venida de Mashíaj, en el sentido más literal y práctico, para traer al Mashíaj de inmediato. El Arizal dice que Rabi Akiva fue el único que entró en paz y partió en paz, porque partió del punto de partida correcto: los cinco aspectos de bondad de conocimiento - no desde   sabiduría, ni desde entendimiento, ni desde los rigores de conocimiento. Aun así, a pesar de plantear la pregunta correcta, Rabi Akiva no obtuvo respuesta, pero merecía entrar en paz y partir en paz.

¿Por qué fracasó Rabi Akiva? El Arizal explica que esto se debe a que el Mashíaj debe saber dónde entrar y debe atreverse a incluir todas las preguntas juntas. Eso no lo hizo. Sabía cuál era el lugar adecuado al que acercarse, por donde empezar, como abrir la brecha - cómo reunir todas las pregunta, todas nuestras libertades juntas en una sola pregunta, eso no lo sabe. Cuando una persona realmente pregunta, va hasta al final. Una persona que pregunta algo sinceramente no se conforma con limitarse a plantear una pregunta. La esencia de una verdadera pregunta es indagar en ella, resolverla. Así como un científico se plantea una pregunta - ¿basta con tener una pregunta marcada como "requiere más investigación", tzarij iun (צָרִיךְ עִיּוּן)? Eso no es ciencia. Un científico con una pegatina de 'requiere más investigación' en su investigación no está satisfecho, no sonríe porque tenga un 'requiere más investigación'. Dedica toda su vida a resolverlo. Así también tomamos este modelo en nuestro servicio a Di-s: está la cuestión de por qué Mashíaj no ha venido. Si esta es realmente una pregunta que te angustia, que te pesa, debes resolver el problema.

(continuará...)

 

 

 

 

 



[1] Eclesiastés 5:9.

[2] Avot 4:1.

[3] Génesis 1:28

[4] "Hijo", ben (בן) es numéricamente igual a 52, el valor de, יוד הה וו הה y "qué", (מה) es numéricamente igual a 45, el valor de יוד הא ואו הא.

[5] Eruvin 65a.

[6] Eruvin 13b.

[7] Jeremías 2:2

[8] Oseas 11:1.

[9] Isaías 29:19.

[10] Ievamot 79a.

[11] [nota del editor: Un ejemplo claro es Job, cuyos compañeros intentan convencerle de su culpabilidad, pero a quienes Di-s acaba rechazando.]

[12] Menajot 29b.

[13] Sanhedrin 97b.

[14] Shemot Rabá 2:4.

[15] Véase Tania, cap. 33.

[16] Isaías 51:4.

[17] Salmos 104:24.

[18] Bereshit Rabá 1:4.

[19] Éxodo 4:13.

[20] Éxodo 33:20.

[21] 1 Crónicas 28:9.

[22] Sanhedrin 99b.

[23] Éxodo 33:18.

[24] Génesis 50:25.

[25] Éxodo 33:23.

[26] Jaguigá 14b.