BS"D
VAIKRA וַיִּקְרָא
Vaikra-Levítico 1:1 - 5:26 Haftara: Isaias 43:21 - 44:23
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ESTUDIO PARASHÁ: Vaikrá
EL IBN EZRA SOBRE LA RAZÓN DE LOS SACRIFICIOS
El rabino Avraham Ibn Ezra incluye palabras fundamentales sobre la razón de ser detrás de los sacrificios. En este breve texto, abreviado del hebreo original, que apareció en el número Vaikra 5784 de Nifla'ot, el Rav Ginsburgh revela la dimensión interior del comentario a veces difícil de seguir de Ibn Ezra.
Más de una fundamentación para cada mandamiento
Rabi Avraham Ibn Ezra comienza su comentario sobre el Libro de Levítico con la revelación de que una mitzvá puede tener más de una razón detrás. Veamos sus tres tipos de justificación para los sacrificios y comprendámoslos desde la perspectiva de la dimensión interior de la Torá:
[Así como] encontramos dos razones para el pacto hecho con un individuo, también es posible que un mandamiento tenga muchas razones. Los mandamientos relativos a la ofrenda quemada y el sacrificio son ejemplos de esto último, porque cuando el oficiante ofrece cada parte en su momento adecuado, entonces la parte que tiene su lugar en el mundo venidero queda salvada. Por lo tanto, el significado de lejaper (expiar) es pagar un rescate.
Ibn Ezra afirma que, así como un pacto tiene dos razones, física y espiritual, un solo mandamiento puede tener múltiples razones. Un ejemplo del primero es el mandamiento de la circuncisión, que es un pacto con una persona, que tiene tanto una razón física como una espiritual. De manera similar, la ofrenda quemada en particular, y los sacrificios en general, tienen muchas razones tanto físicas como espirituales.
El rescate como expiación
La primera y principal razón es: "cuando el oficiante ofrece cada parte en su momento adecuado, entonces la parte que tiene una porción en el Mundo Venidero se salva." En otras palabras, cuando la persona que trae la ofrenda presenta cada parte del sacrificio en su momento adecuado (en el momento adecuado y conforme a la ley), correspondiente a la parte equivalente del cuerpo humano, entonces la persona es liberada del decreto sobre ella y merece una porción en el Mundo Venidero. Este es el significado de expiación en cuanto se aplica a los sacrificios. El sacrificio sirve como rescate, un sustituto, en lugar del castigo debido a la persona (y todo esto solo puede ocurrir después de que la persona ya se haya arrepentido ante Di-s).
La expiación, como rescate efectuado por el sacrificio se basa en la correspondencia entre el cuerpo del animal sacrificado y el cuerpo de la persona. Las porciones del sacrificio que consumían los sacerdotes (como la carne de la ofrenda por el pecado) sirven "para sostener a los maestros de la Torá."[1] Najmánides lo explica de la siguiente[2] manera:
Como las acciones humanas se concretan a través del pensamiento, la palabra y la acción, Di-s ordenó que cuando una persona peca, debe traer un sacrificio, él impone sus manos sobre él, correspondiente a la acción; confiesa verbalmente, correspondiente al habla; y quema las entrañas y riñones, que son instrumentos del pensamiento y el deseo, junto con las piernas, correspondiente a las manos y pies de la persona que realiza todo su trabajo; y la sangre se derrama sobre el altar correspondiente a su propia sangre y vida. De modo que la persona, al realizar todos estos actos, contemplara que pecó contra su Di-s en cuerpo y alma, y que sería apropiado que se derramara su sangre y quemara su cuerpo, de no ser por la bondad del Creador,
Quien le tomó un sustituto y una expiación - esta ofrenda - para que su sangre estuviera en lugar de su sangre, una vida en lugar de una vida, los miembros principales de la ofrenda en lugar de sus propios miembros principales, y las porciones entregadas a los sacerdotes para sostener a los maestros de la Torá, para que pudieran rezar por él. Y la ofrenda quemada diaria (el tamid) se ofrece porque no se puede impedir que la multitud peque continuamente. Son ideas conmovedoras y sentidas, tan apropiadas como las palabras de una homilía.
Najmánides complementa el Ibn Ezra enfatizando que la intención interna de quien trae el sacrificio debería ser que habría sido apropiado derramar su propia sangre, de no ser por la bondad de Di-s al aceptar el sacrificio como rescate en su lugar. Añade además que las porciones entregadas a los sacerdotes son "para que puedan rezar en su nombre." Y a un nivel más profundo: la razón por la que el animal sirve como rescate para la persona no es solo por semejanza externa, sino porque el pecado y la imperfección están ligados a la dimensión animal dentro de la propia persona - refiriéndose al alma animal - y el sacrificio representa la elevación del alma animal.
Profecía y los secretos de la creación
Ibn Ezra continúa con dos razones más para los sacrificios. La segunda razón que señala es que "hay misterios en las ofrendas quemadas relativas a cosas futuras." Al llevar una ofrenda quemada, se obtiene profecía y conocimiento de los acontecimientos futuros.[3] La tercera razón es que "se puede contemplar desde cada sacrificio el secreto de la Creación." A través de una atención cuidadosa a los detalles del sacrificio, se pueden penetrar los secretos de la Creación: desde la sabiduría anatómica de los animales, se llega a la sabiduría del cuerpo humano, y de ahí a la sabiduría del acto de la Creación en general (porque el hombre es un mundo en pequeño, un olam katan).
Las tres razones corresponden al modelo perenne de sumisión, separación y endulzamiento del Ba'al Shem Tov, o jash-mal-mal, de la siguiente manera: la expiación, como si la persona se hubiera ofrecido a sí misma, corresponde a la sumisión, alcanzada al reconocer que merece la muerte ante Di-s. Entender los secretos de la Creación corresponde a la separación, ya que el lugar único del hombre dentro de la Creación y la perfección de su cuerpo a través del pacto de la circuncisión, lo convierten en un "pequeño mundo". La Profecía corresponde a la dulcificación, ya que el equivalente hebreo mal también significa hablar o contar, mi milel (מִי מִלֵּל).[4] Profetizar el futuro implica revelar la dimensión oculta, la Divinidad que conforma continuamente toda la existencia a través de los Diez Dichos de la Creación.
Sacrificios antes de otros mandamientos
El Ibn Ezra continúa:
La razón para mencionar los sacrificios antes de los mandamientos es que la Presencia Divina volverá a su lugar [Arriba] si no se observa la ley del holocausto; y así fue.
Este es un punto importante y fundamental. Tras el Éxodo de Egipto, la entrega de la Torá y la construcción del Tabernáculo en el Libro del Éxodo, el libro de Levítico llega con dos divisiones principales: primero los asuntos de los sacrificios y, después, los asuntos de otros mandamientos. Los sacrificios preceden a los mandamientos porque son la base para la morada de la Presencia Divina entre Israel - "Ellos me harán un santuario y habitaré entre ellos"[5] - y si los sacrificios no se mantienen, la Presencia Divina se retirará y volverá a su lugar, como ocurrió en la destrucción del Templo.
Desde una perspectiva jasídica, la precedencia del misterio del sacrificio sobre todos los mandamientos corresponde a la manera en que el auto-sacrificio (mesirat nefesh) debe preceder a la realización de todos los mandamientos, y la santificación del Nombre de Di-s[6] debe preceder a la realización de una mitzvá.
El orden completo es así: Torá, sacrificio, mandamiento. Primero, la entrega de la Torá, luego la construcción del Tabernáculo y las leyes de los sacrificios, a través de las cuales la Presencia Divina y la profecía llegan a Israel, y finalmente, todos los 613 mandamientos (principalmente desde la porción de Kedoshim en adelante). Cabe añadir que este será el orden también en la era mesiánica: tras la construcción del Templo y la morada de la Presencia Divina, la profecía se difundirá[7] y llegaremos a la perfección del cumplimiento de todos los mandamientos.[8]
El significado interior de este orden - Torá, sacrificios, mandamientos - representa la revelación de la Divinidad de arriba hacia abajo. La Torá es la revelación de la voluntad de Di-s (la voluntad se refiere a Keter, el secreto de las 620 (כֶּתֶר) letras de los Diez Mandamientos). Los sacrificios tienen que ver con el intelecto, jabad. Los mandamientos se refieren a las facultades emocionales del corazón. Es decir, que los sacrificios son para todos los demás mandamientos como el intelecto es para las emociones.
Los sacrificios otorgan un lugar especial al pensamiento y la intención, como se puede observar en la multitud de leyes que rigen la intención deseada que debe tener quien aporta la ofrenda: desde la intención de que el sacrificio desprende un aroma agradable, y así sucesivamente, hasta los pensamientos que pueden invalidar el sacrificio. Pero, en todos los mandamientos prácticos, la acción es lo principal (aunque debe realizarse por amor y veneración, que sirven como alas a la acción, y por tanto todo se relaciona con las emociones).
[1] Ibn Ezra loc. cit.
[2] Najmánides sobre Levítico 1:9.
[3] Así como la profecía de Moisés proviene del interior del Tabernáculo (como escribe Ibn Ezra: "Llamó a Moisés...: porque la Gloria le llamó desde la Tienda de Encuentro para que fuera allí, y allí Él hablaría con él, la Gloria se encuentra tras el velo, y fue allí donde Moisés entraría."
[4] Génesis 21:7.
[5] Éxodo 25:8.
[6] El mandamiento de santificar a Di-s está escrito en forma pasiva, וְנִקְדַּשְׁתִּי, venikdashti, indicando que sucede, por así decirlo, por sí mismo. Por eso es el mandamiento el que perdurará en el futuro, cuando otros mandamientos sean anulados.
[7] Hasta que "vuestros hijos y vuestras hijas profeticen" (Ioel 3:1).
[8] Hiljot Melajim 11:1.
ESTUDIO DE LA PARASHÁ: Vaikra 5786
Kedushat Levi:
SOBRE LA ALEGRÍA DE LOS SACRIFICIOS
Esta semana comenzamos el Libro de Levítico con una descripción detallada de los distintos tipos de sacrificios que se presentaban en el altar del Tabernáculo. Los sacrificios animales se complementan con libaciones vegetales en forma de vino y ofrendas de harina. Las categorías de ofrendas animales y vegetales son comparadas y contrastadas por el Rebe Levi Itzjak de Berditchev en el Kedushat Levi.
Rav Ginsburgh amplía el análisis del Berditchever y, con su estilo y método característicos, lo amplía para incluir dos categorías más de ofrendas llevadas al altar, creando un modelo de cuatro partes que se corresponde con las cuatro letras del Nombre esencial de Di-s, Havaia. El modelo terminado se contempla a continuación para obtener un entendimiento más profundo de la alegría inherente al servicio Divino.
Este artículo apareció por primera vez en el número Vaikra 5782 de Nifla'ot en hebreo.
Levítico está dedicado principalmente a los distintos aspectos del servicio en el Tabernáculo y por ello también se le conoce como Torat Cohanim, la Torá de los Sacerdotes. El Rebe Levi Itzjak de Berditchev, al comienzo de su comentario sobre Levítico, se esfuerza por explicar la diferencia entre los sacrificios animales, korvanot (קָרְבָּנוֹת) y las libaciones, nsajim (נְסָכִים), que se elaboran íntegramente con productos vegetales. Los animales representan la abundancia que viene de Arriba. Es, "la abundancia que Di-s concede con Su gran bondad, sin ninguna acto por parte de los que están por abajo al respecto." En consecuencia, una ofrenda animal, un korban, es una expresión abierta del principio "daLe de lo que es Suyo"[1], ten lo misheló (תֵּן לוֹ מִשֶּׁלּוֹ). Sin embargo, los productos vegetales representan la abundancia que se obtiene del trabajo humano (arado, siembra, etc.). Lo que produce el trabajo humano es más limitado, pero ahí reside la esencia de la experiencia de la alegría, nacida del sentimiento de colaborar junto a Di-s, por así decirlo; por ello, se dice en relación con las libaciones que "solo se recita el canto solo sobre vino",[2] lo que significa que una expresión plena de alegría solo es posible cuando se ofrece una libación en el altar.
En el desierto, el pueblo judío se sostenía únicamente por la bondad de Di-s, comiendo del maná y bebiendo del pozo de Miriam, y por tanto la ofrenda principal era el sacrificio animal, simbolizando una vez más el sustento desde Arriba. Pero en la Tierra de Israel, se requiere trabajo humano. Por eso se introducen las libaciones tras el Pecado de los Espías,[3] como parte del anuncio de la futura entrada en la Tierra de Israel a pesar del decreto de que los israelitas vagarían por el desierto durante 38 años más. Teniendo en cuenta el contexto en el que aparecen, las libaciones tienen por objeto reparar el Pecado de los Espías, al revelar las maravillas de la Tierra de Israel y la importancia del trabajo humano en ella.
Ahora ampliemos la reflexión del Kedushat Levi sobre la diferencia entre sacrificios animales y libaciones vegetales. Los animales y las plantas son dos de los elementos que componen el conocido modelo de la naturaleza, que se divide en los reinos inanimado, vegetal, animal y humano. Este modelo también es conocido por su acrónimo Datzjam, domé tzomeaj jai mudbar (דּוֹמֵם צוֹמֵחַ חַי מִדְבָּר). Sus cuatro partes se corresponden con las cuatro letras del Nombre esencial de Di-s, Havaia:
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|
letra de Havaia |
categoría de la creación |
Ofrenda |
|
"Las cosas ocultas (י־ה) son para Havaia nuestro Di-s" |
Iud |
hablante (humano) |
|
|
Hei |
Animal |
Sacrificio |
|
|
"y las cosas reveladas (וְהַנִּגְלֹת) nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos por siempre." |
Vav |
Vegetal |
Libación |
|
Hei |
inanimado |
|
Por tanto, los sacrificios animales pertenecen al ámbito de "las cosas ocultas son para Havaia, nuestro Di-s",[4] mientras que las libaciones vegetales pertenecen al reino de "las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos", la vav de Havaia, a la que se llega gracias a nuestro propio esfuerzo (que, aunque conlleva un sacrificio, es a través de ello se expresa la alegría del corazón).
Para ampliar el análisis del Kedushat Levi de modo que incluya tanto la parte hablante de la Creación, es decir, la persona que trae la ofrenda, como a lo inanimado, debemos proporcionar ejemplos de ambas. La ofrenda del nivel hablante/humano de la Creación al servicio de los sacrificios se menciona en el segundo versículo de Levítico: "Cuando un hombre de entre vosotros traiga una ofrenda a Havaia."[5] El Alter Rebe explica que la redacción del versículo sugiere que la ofrenda proviene de la persona que la trae, es decir, que la persona se ofrece a sí misma (junto con su alma animal). Cuando una persona trae un sacrificio, también debe traerse a sí misma, es decir, su alma animal y ofrecerla en el altar. Psicológicamente, como veremos, esto significa reconocer que todo lo que he logrado, todo mi éxito, realmente pertenece a Di-s. Juntos, la iud (el nivel humano) se une a la hei superior (el nivel animal) en lo que se conoce como "lo oculto".
La categoría inanimada también aporta ofrendas llevadas al altar, específicamente las libaciones de agua (ofrecidas en Sucot) y la sal que se trae con todos los sacrificios. Junto con las ofrendas vegetales, constituyen el nivel conocido como "lo revelado" y corresponden a las dos últimas letras de Havaia, vav y hei.
La alegría de servir a Di-s
Cuanto más baja es la categoría en nuestro modelo, mayor es la alegría, de ahí la afirmación de los sabios de que, "quien no vio la alegría de la Celebración de la Extracción de Agua [que termina con la libación de agua] nunca ha visto el regocijo en su vida."[6] Aunque la materia inanimada no implica un trabajo como el de sembrar, etc., a diferencia del pozo de Miriam en el desierto, que proporcionaba agua sin esfuerzo, el acto de extraer agua implica un gran esfuerzo, y de ello surge una gran alegría, como declara el profeta: "Sacareis agua con alegría de los manantiales de la salvación."[7] El esfuerzo requerido para trabajar el nivel inanimado de la Creación fomenta la humildad (shiflut), en forma de disposición a descender cada vez más abajo. A su vez, la humildad produce una gran alegría, similar a la humildad del rey David - "Seré aún más humilde a mis propios ojos"[8] - y alegría - "El rey David saltaba y bailaba ante Di-s"[9] - cuando llevó el Arca de Di-s a Jerusalén. Es precisamente de esta alegría de donde Maimónides[10] deriva el modelo para la alegría de la Celebración de la Extracción de Agua:
Es una gran mitzvá maximizar esta celebración. La gente común y cualquiera que lo deseara no participaban [en estas celebraciones]; solo los más grandes de los sabios de Israel: los jefes de academias, los miembros del gran tribunal, los piadosos, los ancianos y los hombres de renombre. Ellos eran quienes bailaban, aplaudían, cantaban y se alegraban en el Templo durante los días de la festividad de Sucot. Sin embargo, toda el pueblo - hombres y mujeres - acudían para ver y escuchar.
Hay otra característica preciosa revelada en este modelo. Aunque hemos asociado al rey David con la humildad del cuarto nivel, del inanimado Extracción de Aguas y libación de aguas, siguiendo el principio de que "el fin está incluido en el principio",[11] el rey David ocupa un lugar igual de prominente en el nivel más alto del ser humano. Es el rey David quien expresa la idea de que, "todas las cosas vienen de Ti, y de Tu propia mano Te hemos dado"[12], Ki mimeja hacol uMiiadeja natanu laj (כִּי מִמְּךָ הַכֹּל וּמִיָּדְךָ נָתַנּוּ לָךְ). Este es el equivalente bíblico de la mishná citada anteriormente respecto a los sacrificios animales, "da a Él de lo que es Suyo", y dado que el rey David se refiere a sí mismo (y al pueblo judío), es aún más aplicable al nivel más alto - el ser humano, el hablante – cuyo todo esfuerzo debería ser reconocido como posible únicamente gracias a la bondad de Di-s.
La experiencia detrás de la ofrenda
Aunque actualmente no podemos llevar sacrificios al Templo, sí podemos experimentar el estado de estar asociados con cada uno de estos cuatro niveles de ofrenda: desde ofrecernos a nosotros mismos y nuestro esfuerzo hasta la libación de agua. El principio que nos guía para entender el estado de ellos es que la experiencia de recibir de Arriba, de Di-s, que es lo que acompaña al acto de traernos a nosotros mismos - es decir, nuestro esfuerzo - como sacrificio, es una experiencia del ayin (la nada). La experiencia que acompaña las ofrendas de libaciones vegetales y los ingredientes inanimados llevados al altar (el tercer y cuarto nivel) es una de asociación con el Creador y es similar a una experiencia de iesh (ser). Cuanto más ascendemos en el modelo, más experimentamos una sensación de nada (nulidad) y una menor percepción de asociación; cuanto más descendemos.
Para comprender mejor esta estructura, añadimos que la sefirá de entendimiento (biná) se considera el principio del ser,[13] el comienzo del iesh así como la encarnación de la alegría. Cuanto más siente una persona que está contribuyendo, cuanto más participa en el resultado, mayor es la alegría que experimenta. A la luz de esto, los cuatro niveles de ofrendas pueden describirse en términos de su experiencia de la nada o del ser. El nivel más alto lo describiremos como la nada de la nada (ayin de ayin). Esto es lo que se experimenta cuando una persona se ofrece a si misma, es decir, cuando alcanza un estado de completa autoanulación de todo su ser ante Di-s. El segundo nivel, la hei, puede describirse como una experiencia de ser dentro de la nada (iesh de ayin). Esta es una experiencia de la gran bondad de Di-s al otorgarnos a todos Sus dones, por ejemplo, el maná y el pozo de Miriam en el desierto. El tercer nivel, correspondiente a las libaciones vegetales, proporciona una experiencia de participación activa creciente por parte del individuo (o, ayin dentro de iesh) lo que conduce a una experiencia de "Tú [Di-s] has puesto alegría en mi corazón."[14] Finalmente, el cuarto nivel es una experiencia de ser dentro del ser (iesh dentro de iesh), que corresponde a la humildad del rey David. Ser dentro del ser significa que el ser creado sirve como un recipiente a través del cual se revela el ser eterno del Infinito.
Ahora podemos añadir la descripción de estas experiencias a nuestro modelo anterior:
|
|
letra de Havaia |
categoría de la creación |
Ofrenda |
Experiencia |
|
"Las cosas ocultas (י־ה) son para Havaia nuestro Di-s" |
Iud |
hablante (humano) |
El mismo |
La nada de la nada |
|
Hei |
Animal |
Sacrificio |
Ser de la nada |
|
|
"y las cosas reveladas (וְהַנִּגְלֹת) nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos por siempre." |
Vav |
Vegetal |
Libación |
Nada del ser |
|
Hei |
inanimado |
Agua y sal |
Ser en el ser |
[1] Avot 3:7.
[2] Arajin 11a.
[3] Números 15:1-16.
[4] Deuteronomio 29:28. Específicamente, los sacrificios animales colocados en el altar corresponden a la Madre Suprema (Ima Ila'ah), que representa la afirmación del Zohar (Zohar 2:239a) de que "el misterio del sacrificio asciende al misterio del Infinito" (רָזָא דְּקוּרְבְּנָא עוֹלֶה עַד רָזָא דְּאֵין סוֹף). De la gran bondad inherente a la Madre suprema, que endulzan todos los juicios duros, fluyen entonces las abundantes bendiciones de Di-s.
[5] Levítico 1:2.
[6] Sucá 51a.
[7] Isaías 12:3.
[8] 2 Samuel 6:22.
[9] Ibid. v. 16.
[10] Hiljot Sucá Velulav 8:14.
[11] Sefer Ietzirá 1:7.
[12] 1 Crónicas 29:14.
[13] Biná se considera la raíz de los recipientes de la Creación, y los recipientes son los que permiten un sentido de ser o existencia.
[14] Salmos 4:8.
1 LECTURA DE LA TORÁ ROSH JODESH NISAN
5786
EL MES DE LA PRIMAVERA Y LA REDENCIÓN
RABINO JAIM FRIM
EL INICIO DE LOS MESES DE LA NUKVA – "ELLA ES LA FE"
Hoy es Rosh Jodesh Nisán, el "Mes de la Primavera" (Jodesh HeAviv - חֹדֶשׁ הָאָבִיב). Está escrito: "Guarda el mes de la primavera".
Debemos cuidar que este mes llegue en su tiempo, y por eso se intercalan meses
en el año (año bisiesto).
V. El Secreto de la Palabra AVIV: El Padre de los Doce
Entre las alusiones (Remazim) sobre la palabra Aviv (אָבִיב), la
más famosa es que se divide en Av-Iv (אב-יב):
• AV (אָב - Padre): Se refiere a los Patriarcas. La letra Álef (א)
alude a Abraham, y la Bet (ב) alude a Itzjak y Yaakov.
• IV (יב - Doce): Se refiere a las 12 Tribus de Israel (Yud-Bet
Shevatim).
Hoy, Rosh Jodesh Nisán, es el "Padre" (Av) de los doce meses del año
y de las doce tribus. A partir de hoy, comenzamos la lectura de los Nesiím (נְשִׂיאִים -
Príncipes/Presidentes de las tribus). Hoy leímos sobre el Príncipe de Judá,
Najshón ben Aminadav; mañana, 2 de Nisán (aniversario del Rebe Rashab),
leeremos sobre Netanel ben Tzuar, el príncipe de Isajar.
En la palabra Aviv se encuentra, por tanto, todo el fundamento y el edificio
del Pueblo de Israel: los Patriarcas que dan origen a las doce tribus.
Para la lectura de la Torá de Rosh Jodesh Nisán cuando cae en un día de semana
se sacan dos rollos de la Torá (Sifrei Torá).
Orden y los pasajes específicos:
1. El Primer Rollo (Rosh Jodesh)
En el primer rollo leen tres personas (Aliot). El texto corresponde a la
sección de los sacrificios adicionales (Musaf) de Rosh Jodesh en el libro de
Números (Bemidbar) 28:1-15:
Primera Aliyá (Cohen): Versículos 1 al 3.
Segunda Aliyá (Leví): Versículos 4 al 10.
Tercera Aliyá (Israel): Versículos 11 al 15.
2. El Segundo Rollo (Nisán / El Janucá de los Príncipes)
Existe una costumbre muy especial (mencionada en el Shulján Aruj) de leer cada
día de los primeros 12 días de Nisán la ofrenda que trajo cada príncipe (Nasí)
de las tribus durante la inauguración del Tabernáculo.
Como hoy es 1 de Nisán, la lectura en el segundo rollo es para la cuarta
persona (Cuarta Aliyá):
Texto: Números (Bemidbar) 7:1-17.
Contenido: Describe la inauguración del Altar y la ofrenda de Najshón ben
Aminadav, príncipe de la tribu de Judá.
Resumen del orden en la Sinagoga:
Lectura del 1er Rollo: 3 personas leen sobre el sacrificio de Rosh Jodesh.
Medio Kadish.
Lectura del 2do Rollo: La 4ta persona lee la sección del Nasí (Príncipe) del
día.
Hallel: Después de la Amidá de Shajarit, se recita el Hallel abreviado
(saltando los párrafos de Lo Lanu y Ahavti), ya que es Rosh Jodesh.
Musaf: Se recita la Amidá de Musaf especial para Rosh Jodesh.
Un detalle espiritual para hoy:
El 1 de Nisán es un día de "coronas" según el Talmud, pues fue el día
en que se erigió el Tabernáculo (Mishkán) en el desierto. Por eso, además de la
lectura de la Torá, muchos acostumbran a recitar el texto del Nasí (el mismo
que se leyó en la Torá) después de la oración, seguido de una plegaria especial
(Yehi Ratzón) por el refinamiento del alma.
2 SIRENAS Y RECUERDO DE ITZJAK
MEIR BEN MOSHE CALMEN MARIO
JODESH NISAN
HAY un famoso relato del santo Rebe de Ruzhin. Una vez, en lo profundo de un
bosque, se dispuso a rezar Minjá. Tras la Amidá, el Rebe cayó en Nefilat Apaim
(postración sobre el brazo). Un jasid le preguntó cómo era posible, ya que la
ley (Halajá) dice que solo se hace en presencia de un Sefer Torá (Rollo de la
Torá), y allí no había ninguno.
El Rebe respondió:
"Toda la Torá está incluida en el Nombre de Dios (Havayá); el Nombre está
incluido en la letra Yud (י); la Yud está incluida en el 'punto superior' (Kotzo shel Yud)
de la letra... y yo soy ese punto. Por eso puedo postrarme aquí".
La conexión con Aviv:
Del mismo modo que las tribus están incluidas en el "Padre" (Av),
todo comienza en la Álef (א) de Abraham. ¿Cuál es su rasgo principal? La Emuná (Fe). Como
dice el verso: "Y creyó (VeHeemín) en Dios, y le fue contado como
justicia".
VII. Los Dos Mundos y la Valentía de Itzjak
Aunque todos los Patriarcas son creyentes, Abraham es el "Cabeza de todos
los creyentes" (Rosh kol haMaaminim). Él creyó que, a pesar de la
oscuridad y la falta de hijos, Dios cumpliría Su promesa de una descendencia
sagrada.
Sobre el verso "En Itzjak (BeItzjak) se llamará tu descendencia", el
Midrash enseña un secreto sobre la letra Bet (ב) de BeItzjak:
• La descendencia de Itzjak es aquella que cree en Dos Mundos (este mundo
físico y el mundo espiritual).
• La historia del Rebe Anterior (Raiatz): Cuando fue amenazado con un revólver,
dijo que ese "juguete" solo intimida a quien tiene muchos dioses y un
solo mundo. Pero quien tiene Un solo Dios y dos mundos, no tiene miedo.
• Quien es descendencia de Itzjak, "se ríe" (Itzjak significa
"él reirá") de las amenazas físicas, porque su fe está anclada en la
realidad eterna.
Conclusión: Todo está incluido en la Álef de este mes (Nisán), el mes que es
"Cabeza de los meses" y que nos conecta con Abraham, quien nos heredó
la capacidad de ver más allá de lo natural.
3 ROSH JODESH NISAN
ALARMAS EN ISRAEL
Y EL SIGNIFICADO DE NISAN
RABINO JAIM FRIM
La palabra Nisán (נִיסָן) tiene varios niveles de significado dentro de la tradición judía:
🌙 1. NOMBRE DE UN MES
ver calendario hebreo: https://galeinai.org/calendario-hebreo/
Nisán es el primer mes del calendario hebreo (según la Torá): Es el mes de la redención, en él ocurrió la salida de Egipto (Pesaj). Marca el comienzo espiritual del año. 👉 Está asociado con renovación, libertad y comienzos
🌱 2. ORIGEN DEL NOMBRE
El nombre “Nisán” proviene del acadio “Nisanu”, que significa: brote, floración, inicio de la primavera. Esto refleja la idea de renovación natural y espiritual
✡️ 3. SIGNIFICADO ESPIRITUAL (JASIDUT Y TRADICIÓN)
En la enseñanza jasídica: el mes de Nisán ניסן es tiempo de milagros (ניסים – nisim) La raíz de la palabra se asocia con “nes” (נס) = milagro.
Guematria: Nisan, ניסן, nun 50 iud 10 samej 60 nun 50 = 170 = 10 veces tov, bueno.
Las dos nun representan los 50 ojales de cada uno de los dos paños del techo del mishkán, el tabernáculo del desierto, el origen de la palabra Cabalá, קבלה, en la Torá: makbilot halulaot, los ojales paralelos, enfrentados uno a uno para unirse por intermedio de un gancho de plata (la nun tiene forma de gancho o anzuelo). En el interior del Templo se produce la unión del alma del hombre (la iud) con la luz infinita del Creador (samej). Iud más samej = 70 = sod, secreto.
👉 Nisán = “mes de los milagros”
🔑 4. Idea central
Nisán representa: Renacimiento, Liberación, Intervención divina (milagros) Nuevo comienzo espiritual. Mes (hebreo) Origen babilónico: ניסן (Nisán), Nisānu: Brote, inicio Redención, milagros.
Mes (hebreo) Origen babilónico Significado aproximado Idea espiritual
אייר (Iyar) Ayyāru Luz, resplandor Sanación (אני ה' רופאך)
סיון (Siván) Simānu Tiempo señalado Entrega de la Torá
תמוז (Tamuz) Duʾūzu Nombre de deidad Ruptura, inicio de caída
אב (Av) Abu Padre Destrucción / consuelo
אלול (Elul) Ulūlu Cosecha Teshuvá, cercanía
תשרי (Tishrei) Tašrītu Comienzo Juicio, creación
חשוון (Jeshván Araḥsamna Octavo mes Silencio, interioridad
כסלו (Kislev) Kislimu Confianza Luz en la oscuridad
טבת (Tevet) Ṭebētu Hundimiento / invierno Rigor, contracción
שבט (Shevat) Šabātu Golpe de lluvia Renovación interna
אדר (Adar) Addaru Fuerza / oscuridad Alegría, transformación
🏛️ Contexto histórico: Como mencionamos, estos nombres fueron adoptados tras el exilio babilónico, cuando el pueblo judío vivió en Babilonia (parte de Mesopotamia). Antes de eso, la Torá se refería a los meses solo por número: primer mes, séptimo mes, etc.
🔎 Observación importante (más profunda): Aunque los nombres son de origen extranjero, en la tradición judía: 👉 Fueron “elevados” y reinterpretados espiritualmente. 👉 Cada mes adquirió un significado interno dentro de la Torá, el Jasidut y la Cabalá. Es decir: El origen es histórico-lingüístico, el contenido es espiritual judío. Como continuación de nuestro patriarca Abraham, que salió de Ur Kasdim para cruzar el río, llevó consigo las chispas de Divinidad de la civilización donde nació. Los sabios continuaron con su tarea de acuerdo con la Torá, para elevar la realidad y el mundo material y hacer una morada para Hashem en este mundo.
4 BENDICIÓN SACERDOTAL Y HALEL
ROSH JODESH NISAN 5786
RABINO JAIM FRIM
VER TAMBIÉN
1 LECTURA DE LA TORÁ ROSH JODESH NISAN 5786
EL MES DE LA PRIMAVERA Y LA REDENCIÓN
EL INICIO DE LOS MESES DE LA NUKVA – "ELLA ES LA FE"
1. Birkat Cohanim (La Bendición Sacerdotal)
Es el momento en que los descendientes de Aarón transmiten la bendición de Dios
al pueblo. En Rosh Jodesh, al ser un día de festividad, esta bendición cobra
una energía de renovación.
El Origen: Proviene de la Torá (Números 6:24-26). Dios ordena a los Cohanim
bendecir al pueblo con tres versículos específicos.
La Estructura (Las 3 Bendiciones):
Yevarejejá Adonái veishmeréja: "Que el Señor te bendiga y te proteja"
(Protección material).
Yaer Adonái panáv eléja vijunéka: "Que el Señor ilumine Su rostro hacia ti
y te agracie" (Sabiduría espiritual).
Isá Adonái panáv eléja veyasém lejá shalóm: "Que el Señor eleve Su rostro
hacia ti y te conceda la paz" (Armonía total).
La Actitud del Pueblo:
No se debe mirar a los Cohanim (por respeto a la presencia Divina que reposa en
sus manos).
Se debe escuchar con atención y responder "Amén" después de cada
frase.
Es un momento de recepción: abrimos nuestras vasijas espirituales para recibir
la abundancia del nuevo mes.
2. El Halel de Rosh Jodesh
El Halel (Alabanza) es un conjunto de Salmos (113 al 118) que se recitan para
agradecer a Dios por los milagros y la redención.
¿Por qué "Medio Halel"?: En Rosh Jodesh se recita el Halel abreviado.
Se saltan los primeros 11 versículos de los Salmos 115 y 116.
Razón: Rosh Jodesh no es una fiesta de prohibición de trabajo completa (como
Pésaj o Sucot), por lo que la alegría es "menor" en términos legales,
aunque muy alta en términos espirituales.
Rosh Jodesh representa la Luna, que se renueva después de desaparecer.
Al cantar el Halel, celebramos nuestra capacidad como pueblo de renovarnos y
brillar de nuevo incluso después de momentos de oscuridad.
Puntos Clave del Rezo:
Se recita de pie.
Se dice la bendición inicial (...vetzivánu likró et haHalel) y la final.
Se acostumbra cantar en comunidad, especialmente los versículos de Hodu
l'Adonái ki tov y Ana Adonái oshía na.
Un detalle para llevar contigo:
Los sabios dicen que la bendición de los Cohanim es como una "lluvia"
y nuestro rezo del Halel es como la "tierra" que se prepara para
recibirla. En Rosh Jodesh, estas dos fuerzas se unen para que todo nuestro mes
sea fructífero.
1. Lectura del Nasí (Números 7:12-17)
"Y el que presentó su ofrenda el primer día fue Najshón, hijo de Aminadav,
de la tribu de Judá.
Su ofrenda fue: un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro
de plata de setenta siclos, según el siclo del santuario, ambos llenos de flor
de harina amasada con aceite para ofrenda de cereal; una cuchara de diez siclos
de oro, llena de incienso; un novillo, un carnero, un cordero de un año para
holocausto; un macho cabrío para expiación; y para sacrificio de paz: dos
bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta
fue la ofrenda de Najshón, hijo de Aminadav."
2. La Plegaria Especial (Yehi Ratzón)
Después de la lectura, se acostumbra a recitar esta plegaria que conecta el
sacrificio físico con el refinamiento de nuestra alma:
"Sea Tu voluntad, Señor mi Dios y Dios de mis padres, que si yo, Tu siervo,
soy de la tribu de Judá, cuya sección del Nasí he leído hoy en Tu Torá, que
brille sobre mí toda la iluminación de las chispas santas y las luces sagradas
que están incluidas en la santidad de esta tribu, para entender e iluminar en
Tu Torá y en el temor a Ti, para hacer Tu voluntad todos los días de mi
vida."
3. ¿Por qué es importante Najshón ben Aminadav?
Najshón no es un príncipe cualquiera. Él es el símbolo de la fe absoluta:
Cuando el pueblo de Israel estaba frente al Mar Rojo y los egipcios venían
detrás, Najshón fue el primero en saltar al agua antes de que el mar se
abriera.
Solo cuando el agua le llegó a la nariz, el mar se dividió.
Por eso su tribu, Judá, fue la primera en presentar la ofrenda: porque él
demostró que la redención requiere un paso de fe por nuestra parte.
¿Cómo seguir este estudio?
Cada día un Nasí: Mañana (2 de Nisán) corresponde a la tribu de Isajar.
Tzedaká: Se acostumbra dar unas monedas de caridad después de esta lectura.
Alegría: Durante estos 12 días (y todo el mes de Nisán) no se recita Tajanún
(súplicas de arrepentimiento), ya que son días de celebración.
El Nombre Oculto (HaShem HaNe’elam)
DE LA CLASE DE JUDAÍSMO:
AQUÍ EL MATERIAL DE ESTUDIO
https://galeinai.org/2026/03/15/estudio-parasha-vaikra-jodesh-nisan/
Aprendemos que la angustia hace que las fuerzas ocultas del alma del pueblo se revelen desde su ocultamiento. La salvación no es algo externo; desde el comienzo mismo de la dificultad ya está presente, esperando ser revelada y que aceptemos su luz.
En la jasidut encontramos tres parábolas que explican tres niveles de ocultamiento.
1. El ocultamiento como la llama en la brasa
Existe un tipo de ocultamiento
comparable a una llama unida a la brasa.
La llama está dentro de la brasa, pero aún no arde visiblemente.
Este ocultamiento se llama “ocultamiento que está en la realidad” (he’elem sheyeshno b’metziut), porque lo oculto se encuentra ya en el umbral de la revelación y puede percibirse desde afuera.
Para revelar la llama basta soplar sobre la brasa, y enseguida la llama se enciende abiertamente.
2. El ocultamiento como el fuego en el pedernal
Un ocultamiento más profundo es como el fuego escondido en la piedra de pedernal.
El fuego no está realmente dentro de la piedra, sino potencialmente.
Este estado se llama “ocultamiento
que no está en la realidad” (he’elem she’eino b’metziut).
Para revelar el fuego se requiere un esfuerzo mayor, golpear la piedra
con fuerza.
3. El ocultamiento del nombre dentro de la esencia
El ocultamiento más profundo es el del nombre dentro de la esencia misma.
Está escrito:
“Y todo lo que el hombre llamó a cada ser viviente, ese es su nombre.”[56]
Cada persona tiene un nombre
propio, que surge directamente de su esencia.
Solo a ese nombre responde, porque ese nombre está tallado en la raíz de su
destino superior.[57]
Se cuenta que cuando el Rebe Tzemaj Tzedek era un niño de unos tres años, estaba sentado en las rodillas de su abuelo, el Alter Rebe, jugando con él.
El abuelo le
preguntó:
—¿Dónde está el abuelo?
El niño tocó
las manos del abuelo y dijo:
—¡Aquí está el abuelo!
El Alter Rebe
respondió:
—No, esas son las manos del abuelo.
El niño tocó
su rostro y dijo:
—¡Aquí está el abuelo!
El Alter Rebe
respondió:
—No, ese es el rostro del abuelo.
Entonces el Alter Rebe lo bajó de sus rodillas y se dirigió a salir de la habitación.
De pronto el
niño lo llamó:
—¡Abuelo!
El Alter Rebe
se volvió y dijo:
—¿Qué?
El niño dijo:
—¡Ah, ese es el abuelo!
De esta historia aprendemos que llamar por el nombre revela la esencia misma.
No es como la llama tenue dentro de
la brasa ni como el fuego extraído del pedernal.
Esas revelaciones no son idénticas en esencia al lugar donde estaban ocultas;
cuando aparecen ya no se percibe claramente su vínculo con el origen.
El nombre, en cambio, no es otra cosa que la expresión de la esencia misma.
De aquí entendemos un principio
importante:
la nueva revelación que esperaba Rabí Itzjak (R’ Aizik) de Homil no es
algo nuevo, sino una continuación directa de la esencia del Baal Shem Tov.
Como la revelación del Baal Shem Tov fue semejante a llamar por el nombre, y el nombre revela la esencia misma, se comprende que nuestra expectativa de una revelación de la esencia no es esperar algo distinto, sino liberar la revelación que ya brilló sobre nosotros, quitándole sus límites y restricciones.
La dificultad de revelar el nombre
Sin embargo, revelar el nombre desde el ocultamiento de la esencia es extremadamente difícil.
Está aún más oculto que el fuego en el pedernal.
Por eso los justos dijeron que a los padres se les concede una chispa de inspiración divina (ruaj hakodesh) cuando nombran a su hijo; de otro modo no podrían acertar con su nombre verdadero.
Cuando la angustia es profunda
Cuanto más profunda es la angustia, cuanto más penetra en el alma, más necesario es atraer una nueva luz que reviva a la persona desde su raíz más profunda.
Si una dificultad leve se resuelve con un pequeño sacudón que despierta al hombre, en una dificultad grave —cuando la persona se desmaya y está cerca de exhalar su alma— no hay otra solución que llamarlo por su nombre.
Hay que dirigirse a lo más profundo de su raíz vital, pues solo desde allí puede tomarse el rocío de vida que lo revive.
En tiempos de los profetas
En los días de los profetas, antes de la destrucción del Templo, el pueblo estaba en un estado de somnolencia despierta.
Entonces los profetas intentaron soplar sobre la brasa, despertando el alma con sus reproches y sus palabras de consuelo.
En tiempos de Mordejai y Ester
Durante el exilio prolongado, en los días de Mordejai y Ester, caímos en un sueño profundo.
“Hay un pueblo…” — la palabra también alude a sueño.[58]
Solo el fuerte estremecimiento del decreto de Hamán, que buscaba destruir, matar y aniquilar, despertó nuevamente nuestra alma.
El Baal Shem Tov al final del exilio
Al final del exilio, cuando la oscuridad aumenta antes del amanecer, nuestras fuerzas nos abandonaron y quedamos como desmayados en la tierra.
Entonces fue enviado a nosotros el Baal Shem Tov, alma de Israel y aliento de nuestra vida.
Cuando su nombre fue llamado en los oídos del alma del pueblo, el alma volvió a sí misma y revivió como si hubiera nacido de nuevo.
El sentido profundo de llamar por el nombre
Este es el significado de llamar por el nombre:
frente a la angustia, el alma se reúne en el punto de su nacimiento, en el ain, el “no-ser” previo a su existencia.
Desde allí vuelve a brotar nuevamente.
Ahora surge más fresca, más valiente y preparada para las nuevas circunstancias que la rodean.[59]
CINCO DINÁMICAS DEL LIDERAZGO: UN IMPULSO HACIA LA PLENITUD – Parte 3
Continuamos nuestra exploración del libro de HaRav Ginsburgh, Despertando la chispa interior: Cinco dinámicas de liderazgo que pueden cambiar el mundo. Habiendo tratado la visión más amplia del liderazgo y la primera de las cinco dinámicas, el arte del compromiso, ahora pasamos a la segunda de las cinco dinámicas: el afán por la plenitud - una cualidad visionaria que imbuye al líder la capacidad de inspirar a otros a vivir una vida de sentido y propósito
Haga clic aquí para ver capítulos adicionales de esta serie.
01 https://galeinai.org/2026/03/09/cinco-dinamicas-de-liderazgo-parte-1/
02 https://galeinai.org/2026/03/12/cinco-dinamicas-del-liderazgo-parte-2/
En nuestro artículo anterior, exploramos la primera dinámica del liderazgo - el arte del compromiso - y su papel esencial en fomentar la paz entre individuos y dentro de la sociedad. De esta base fluye de forma natural la segunda dinámica, una que profundiza la primera: un impulso hacia la plenitud.
La conexión intrínseca entre estas dos dinámicas ya está arraigada en la propia lengua hebrea. La palabra shalom - paz - también significa plenitud, completitud, y perfección. La paz no es simplemente la ausencia de conflicto; es la manifestación de la plenitud. Así, el verdadero liderazgo no termina en compromiso, sino que avanza hacia una visión de completitud interior y exterior.
Esta segunda dinámica se activa cuando un líder ve más allá del estado actual de las cosas y se conecta con el potencial más profundo oculto en la realidad: un futuro de armonía, rectificación y redención. Es la capacidad de imaginar un futuro utópico y mesiánico y de atraer ese futuro hacia el momento presente. Aunque el mundo, tal y como está, está lejos de estar perfeccionado, el liderazgo exige el valor de invertir las energías mentales, emocionales y espirituales en revelar ese futuro aquí y ahora. La gente anhela no solo un mañana mejor, sino un presente impregnado de significado y esperanza. Un verdadero líder no solo habla o teoriza sobre un mundo redimido, sino que empieza a hacerlo tangible para quienes caminan a su lado.
Liderar de esta manera requiere ir más allá de los límites que uno percibe. Exige la disposición a ir más allá de la comodidad y el hábito para acceder al verdadero potencial de uno mismo. Esta cualidad se conoce como mesirut nefesh - la autotrascendencia, la disposición a entregarse plenamente a una tarea o causa, incluso hasta el punto de sacrificio propio para santificación de Di-s y la Torá.
Este tipo de actitud fue articulada con fuerza por Rabi Shmuel de Lubavitch, el cuarto Rebe de Lubavitch, quien enseñó que, al enfrentarse con obstáculos, no se debe primero buscar una forma de rodearlos o pasar por debajo de ellos, sino más bien lejatjila ariber - saltar por encima de ellos desde el principio. Esta enseñanza refleja una profunda confianza espiritual. Al alinearse con un propósito superior, los obstáculos pierden su poder antes de materializarse completamente. Además, cuanto mayor es el desafío, mayor es la oportunidad de crecimiento. Cada salto sobre la limitación se convierte en una expansión permanente del yo. En ciertos casos, incluso puede parecer que el líder inspirado vive, según el pensamiento jasídico, "a un palmo sobre el suelo", donde los milagros empiezan a parecer normales.
Los Profetas y los Milagros
Este impulso hacia la plenitud se encuentra a lo largo de todo el Tanaj, especialmente en los libros de los Profetas. Estos visionarios percibieron la redención definitiva de la humanidad con tal claridad que sus palabras continúan inspirando hasta hoy en día. Debido a que expandieron su conciencia más allá de los límites convencionales, muchos se convirtieron en recipientes para milagros Divinos. Su liderazgo no surgía de la búsqueda de autoridad, sino de la alineación con una realidad superior.
Aunque la tradición cuenta cuarenta y ocho profetas varones y siete profetisas, el Talmud enseña que en Israel hubo en realidad cientos de miles de profetas y profetisas.[1] Durante la era del Primer Templo, las personas realizaban prácticas meditativas y espirituales diseñadas para elevar la conciencia y convertirlas en recipientes adecuados para la experiencia profética. El objetivo no era la profecía por sí misma, sino la cercanía a Di-s y el cumplimiento del potencial espiritual propio más profundo. Buscar la experiencia espiritual por el "subidón" o la emoción siempre ha sido mal visto en la tradición judía.
Este ideal queda plasmado en un episodio protagonizado por Moisés, el más grande de todos los profetas. Cuando Iehoshua objetó que dos hombres profetizaran dentro del campamento, Moisés respondió: "¡Ojalá todo el pueblo de Di-s fuera profeta!"[2] El liderazgo en su forma más auténtica no es excluyente. El deseo por la plenitud y, de hecho, todas las dinámicas del liderazgo son accesibles para cada alma.
Integridad esencial
El Ba'al Shem Tov articuló un principio profundo sobre la integridad: cuando se capta una parte de una esencia (etzem), se capta la esencia en su totalidad (etzem).[3] Según la Cabalá y el Jasidut, hay tres entidades cuya propia naturaleza se define por su integridad: la Torá, el pueblo judío y la Tierra de Israel.
Un rollo de la Torá al que falte incluso una sola letra o incluso parte de una letra es inválido para lectura pública hasta que se corrija, porque la Torá, por definición, debe ser completa. La Torá es mencionada en los Salmos como "La Torá de Di-s es perfecta."[4] De manera similar, el pueblo judío es una sola entidad orgánica. Si, aunque sea un judío sufre o se distancia de la tradición judía, la integridad de todo el pueblo se ve afectada. Esta idea se expresa en la enseñanza de que "Todo Israel es responsable unos por los otros."[5] El mismo principio se aplica a la Tierra de Israel, que también es inherentemente plena. Cualquier división o incompletitud dentro de la tierra refleja un estado incompleto que espera ser corregido. Por esta razón, la profecía mesiánica se centra consistentemente en el regreso de todo el pueblo judío a la totalidad de la Tierra de Israel, culminando en su pleno asentamiento y redención. Solo entonces se realizará la plena redención del mundo, liderada por el líder supremo, el Mashíaj.
Junto a estas enseñanzas se sostiene una afirmación paradójica: "No hay nada tan completo como un corazón roto."[6] A primera vista, esto parece contradictorio. Sin embargo, un corazón roto despierta el anhelo de sanación, de santidad y, en última instancia, de un mundo restaurado a su plenitud. El peligro de sentir tal rotura causada por un mundo donde tantos sufren por guerras, odio, enfermedad y desilusión es que uno pueda quedar angustiado, deprimido o sentirse sin esperanza para rectificar la situación. Sin embargo, lo que quiere decir esta declaración es que, precisamente al sentir un corazón roto tan profundamente, esto no conduce a la desesperación, sino que uno se fortalece para aportar su granito de arena a la hora de crear paz y plenitud en la manera que sea posible.
En este sentido, los sabios enseñan que "los secretos de la Torá solo se confían a quien siente inquietud en su corazón."[7] Esta inquietud no se refiere a la ansiedad personal ni a la carencia material, sino a una conciencia existencial de las imperfecciones del mundo: el sufrimiento, la injusticia y el ocultamiento espiritual que aún prevalecen. Aunque la fe enseña que todo lo que hace Di-s es, en última instancia, para bien[8] y que todo es, en cierto sentido, como debe ser, está igualmente claro que el mundo sigue sin rectificar. Sus imperfecciones no reflejan una deficiencia en la perfección Divina, sino las distorsiones acumuladas de la elección humana.
El impulso por la integridad surge entonces de esta tensión sagrada, reconociendo el mundo tal y como es, mientras se niega a renunciar a la visión de lo que puede y debe ser. El liderazgo animado por esta dinámica no espera la redención, comienza a vivirla ahora, arrastrando el futuro hacia el presente hasta que la plenitud se convierte en realidad.
Unidad de Cuerpo y Alma, Física y Espiritual
A nivel práctico, el impulso por la plenitud significa unificar cuerpo y alma, lo físico y lo espiritual. Nuestra tarea no es huir del mundo físico ni denigrar el cuerpo en busca de una espiritualidad abstracta, sino elevar lo físico e infundirlo de santidad. Esta unidad está en el corazón de la creación misma y explica el propósito de la Torá y sus mandamientos. Después de que Adán y Eva comieran del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, la maldición de Adán, o, mejor dicho, la consecuencia de sus acciones, fue la lucha por mantenerse a través del trabajo físico.[9] Sin embargo, dentro de esta dificultad está incrustada la posibilidad de la rectificación - la oportunidad de santificar lo físico mediante el esfuerzo, la intención y el propósito.
Una de las mayores bendiciones en la vida es amar el propio trabajo, experimentar la profesión como una misión personal. Cuando el trabajo de una persona se convierte en una expresión de su llamado interior, cuerpo y alma se unen, y la vida misma refleja la plenitud.
Una visión que sostiene
El pueblo judío ha sobrevivido a siglos de exilio sostenido por esta visión de unidad y redención. Incluso el acto de imaginar un futuro redimido lo acerca más al presente. En sus últimos años, el Rebe, Menajem Mendel Schneerson, instó a sus seguidores a estudiar sobre el Mashíaj y a dedicar sus vidas a hacer de la redención una realidad vivida. En nuestro tiempo, a medida que el pueblo judío regresa a su tierra, se establece y redime la tierra, y mientras un número creciente de judíos se reconecta con la Torá y la tradición judía, comenzamos a experimentar en el presente la realidad del futuro mesiánico.
Así como estamos llamados a elevar lo físico y santificarlo, también se nos llama a traer el cielo a la tierra - a infundir cada acción con un significado Divino. Que cada uno de nosotros se inspire para buscar y materializar la plenitud en sus vidas e irradiar esa energía a los demás. Cuando suficientes individuos lo hagan, se revelará una masa crítica de energía redentora, que atraerá al líder definitivo, el Mashíaj, a la realidad.
[1] Meguilá 14a.
[2] Números 11:29.
[3] Keter Shem Tov (ed. Kehot) apéndice 116.
[4] Salmos 19:8.
[5] Shevuot 39a.
[6] Deguel Majané Efraim, Va'etjanan.
[7] Jaguigá 13a.
[8] Berajot 60b.
[9] Génesis 3:19.
HISTORIAS JASIDICAS
El Torat Jesed de Lublin:
UN VÍNCULO IRROMPIBLE
Rabi Shneur Zalman Fradkin de Lublin nació en el mes de Adar del año 5590 (1830) en la ciudad de Liadi, siendo su padre, Rabi Shlomo, que era un matadero ritual en Binskovitz, y su madre, Eidel. Desde joven, fue un distinguido alumno del Tzemaj Tzedek. Tras su compromiso, fue a estudiar con Rabi Eliahu Iosef de Drivin, donde se convirtió en erudito de la Torá. Tras casarse, decidió no ganarse la vida con el rabinato, pero tras perder su fortuna, el Tzemaj Tzedek le ordenó convertirse en rabino de Polotsk. De hecho, en 5615 (1855), fue designado para el rabinato allí. Tras trece años, dejó Polotsk y se dirigió al rabinato de Lublin, donde se formó un vínculo especial con Rabi Tzadok HaCohen de Lublin. Pasaban horas juntos, estudiando enseñanzas jasídicas. Rabi Shneur Zalman sirvió como rabino de Lublin durante veinte años, e incluso el Rogatchover Gaon, Rabi Iosef Rosen, viajó para estudiar con él en Lublin. Los grandes eruditos de su generación testificaron que estudió en aras de la Torá.
En 5652 (1892), expresó por primera vez su deseo de hacer aliá a Jerusalén. Su comunidad intentó impedirlo, por lo que fue a reponerse a unas aguas termales y, desde allí "huyó" a Jerusalén. Solo al llegar a Jerusalén envió su dimisión a Lublin. En Jerusalén, Rabi Shneur Zalman estableció un tribunal jasídico ley judía y un matadero al estilo Lubavitch, administró el Kolel Jabad y dirigió la sinagoga Tzemaj Tzedek. Se dice que cada víspera de Iom Kipur, su distinguido maestro, el Tzemaj Tzedek, se le aparecía mientras estaba despierto y estudiaban Torá juntos. El Tzemaj Tzedek incluso enseñó a Rabi Shneur Zalman el secreto de recibir kvitlaj (notas de oración), una práctica que normalmente se reserva solo para los Rebes. En Jerusalén, su primera esposa falleció, y luego se casó con su segunda esposa, Iojeved. Todos los grandes eruditos de Jerusalén, como Rabi Shmuel Salant y Rabi Iehoshua Leib Diskin, participaron en la boda.
Aunque en sus últimos años estuvo enfermo, aproximadamente un mes antes de su fallecimiento, en Adar de 5662 (1902) sorprendió incluso a su familia y dijo: "¡Ya no puedo soportar este mundo de falsedad!" Y el 5 de Nisán de 5662, Rabi Shneur Zalman devolvió su alma a Su Creador, y en ese momento, estalló una tormenta de relámpagos y truenos en las calles de Jerusalén. Fue enterrado en la zona de Jabad en el Monte de los Olivos.
El rabino Shneur Zalman, autor del responsa Torat Jesed, fue uno de los estudiosos de la Torá más destacados de su generación. Se dice que su nacimiento se enraíza en la bendición del Alter Rebe a su abuelo, Rabi Dov Ber, tras el fallecimiento de su hijo: "Te consolaré en que tu hija dé a luz a un hijo que iluminará los ojos de Israel." En otra ocasión, cuando todos los miembros de la familia pasaron ante el Alter Rebe excepto la hija Sará, el Rebe preguntó: "¿Dónde está ella? Una gran luz emanará de ella."
Su nacimiento también está asociado a una bendición que su padre recibió tras un incidente: Rabi Shlomo Fradkin era constructor y en una ocasión construyó una casa para el Tzemaj Tzedek. Durante la construcción, el Tzemaj Tzedek salió de repente de su habitación, y Rabi Shlomo se echó hacia atrás, alarmado. Cuando el Tzemaj Tzedek lo notó, preguntó: "¿Soy un oso?" y procedió a bendecirle para merecer "hijos que fueran rabinos."
La esperanza era grande, pero Rabi Shneur Zalman nació mudo, sin el poder del habla. Su padre y su madre buscaron médicos, pero no encontraron cura para su condición. De repente, a los tres años, empezaron a salir palabras de Torá y quedó claro que durante esos tres años había estado escuchando Torá, pero no podía hablar. Además, sus primeras palabras fueron una interpretación de la traducción de Onkelos del versículo "Y el hombre se hizo un alma viviente", que Onkelos tradujo como, "y se hizo en el hombre un espíritu hablante." Gente de todos los rincones de la región vino para presenciar esta extraordinaria maravilla: un niño de tres años que ya dominaba el jumash con Rashi y Onkelos.
A los cinco años, ya conocía a fondo los tratados completos del Talmud. Cuando el Tzemaj Tzedek visitó Liadi, evaluó al niño durante dos horas consecutivas y después le dio un cuarto de rublo. El niño tomó el dinero y dijo: "En el Libro de Samuel, Saúl dio al hombre de Di-s - Samuel - un cuarto de plata, y aquí el hombre de Di-s me da un cuarto." El Tzemaj Tzedek se alegró y le bendijo para que llegara a ser en un gran erudito en la Torá. De hecho, el niño progresó tanto que, a los once años, el Tzemaj Tzedek le planteó preguntas sobre agunot para que le diera su opinión halájica.
Rabi Shneur Zalman estuvo vinculado en su vida a muchos tzadikim: al Tzemaj Tzedek como jasid devoto y alumno, y al Rebe Moharash - a quien Rabi Shneur Zalman apoyó en su nombramiento como Rebe y a quien se subordinó. También podemos mencionar a su maestro, el jasid Rabi Eliahu Iosef Rivlin, siguiendo sus pasos hizo aliá a la Tierra de Israel, y a su amigo el Rebe Tzadok de Lublin. Pero entre ellos, destaca especialmente el vínculo con el Alter Rebe, de quien recibió su nombre y por cuya bendición vino al mundo.
Si observamos su nombre compartido, descubrimos que el segundo nombre, Zalman, no es un nombre hebreo común; es una traducción común del nombre Shlomo, similar a Salomón. El nombre traducido se une aquí al hecho de que las primeras palabras del niño prodigio procedían de la traducción de la Torá hecha por Onkelos. El valor numérico de "Zalman" (זַלְמָן) es 127, que es el punto medio de 253, el valor de "Onkelos" (אוּנְקְלוֹס).
Estas anécdotas apuntan a una estrecha conexión entre Rabi Shneur Zalman y la explicación interior del versículo, "La Torá de bondad está en su lengua" (Proverbios 31:26), el versículo que él eligió para nombrar su gran libro. La Torá de jesed (bondad) es la Torá aprendida con la intención de enseñar a otros a transmitir la bondad de la Torá a quienes no pueden alcanzarla por sí mismos. Este es el propósito de la traducción en general, y en particular de la traducción de Onkelos. Onkelos era un converso justo, la encarnación de quien estaba distante y se acercaba, y por tanto entendía la necesidad de ayudar a otros a aprender la Torá en lengua vernácula.
Sin embargo, no solo quienes están distantes necesitan una Torá que les acoja y les acerque. Para acercarse aún más y mantener esa cercanía, incluso quienes ya son eruditos deben aumentar continuamente en su aprendizaje. Tal era la práctica del propio Rabi Shneur Zalman, que dedicaba tres horas diarias al estudio de la Torá del Tzemaj Tzedek. Solía decir que uno no puede aferrarse ni conectar con un rebe sin estudiar sus enseñanzas de Torá. De hecho, la conexión que había merecido era tan intensa que su Rebe, el Tzemaj Tzedek, venía desde los mundos espirituales y estudiaba con él mientras estaba despierto.
Rabi Israel Itzjak Reisman z"l relató lo que escuchó personalmente de la Rebetzin del Torat Jesed:
Una vez, la esposa del Torat Jesed escuchó una conversación entre dos personas en la habitación de su marido, y sabía con certeza que solo su marido estaba dentro. Se acercó a la puerta, pero el Torat Jesed ya estaba de pie frente ella con ambas manos a cada lado, diciéndole: "¡Der Rebe der Tzemaj Tzedek iz do, nisht dertzeiln!" (El Rebe, el Tzemaj Tzedek, está aquí, ¡no lo digas!).
Toda su vida guardó silencio, y solo después de su muerte compartió esta historia.
Rabi Azriel Lieberman, de bendita memoria, relató que, de joven, mereció servir al Torat Jesed. En la víspera de Iom Kipur en Jebrón, Rabi Azriel le trajo una jarra de agua para lavarse las manos. Al entrar en la habitación del Torat Jesed, vio una forma de fuego y cayó al suelo, desmayándose (por lo que se deducía de sus palabras se trataba del Rebe, el Tzemaj Tzedek). Los miembros de la familia le despertaron de su desmayo y preguntaron a Rabi Shneur Zalman si debían darle algo de comer o beber (aunque era Iom Kipur). El Rabi respondió que debían tumbarle en la cama un rato, tras lo cual se levantó y se siguió su camino con buena salud.
Preguntas y respuestas con HaRav Ginsburgh
Estas dos responsas aparecieron originalmente en hebreo en la edición de Beshalach 5786 de Nifla'ot.
CÓMO CELEBRAR UN CUMPLEAÑOS;
Pregunta:
Se acerca mi cumpleaños. Un cumpleaños siempre es un día difícil para mí: un día de introspección (jeshbon nefesh) que me obliga a mirar atrás y contemplar con tristeza el año que pasó y todas las esperanzas que no se cumplieron. Además, en mi cumpleaños de este año - cinco años antes de la edad a la que uno de mis padres falleció - me viene a la mente la frase de los sabios: "Cuando una persona alcanza la edad de vida de [cualquiera de] sus padres, debe empezar a preocuparse cinco años antes de llegar a esa edad." ¿Cómo debería interpretar esto?
Además, agradecería la bendición de Rav para todos los miembros de la familia, algunos de los cuales están pasando por dificultades actualmente.
Respuesta:
Hay que vivir en el presente. El presente se llama tiempo Beinoni, zman beinoní (זְמַן בֵּינוֹנִי) y el Beinoni es el "individuo intermedio", el hombre común en el Tania que debe servir a Di-s con esta mentalidad. Por tanto, no deberías pensar en el pasado (excepto para evocar buenos recuerdos - puntos de luz que despiertan y estimulan) y mucho menos en el futuro, porque "el pasado se ha ido, el futuro aún no ha llegado y el presente es como un parpadeo."[1] Los sabios nos dicen que, "quien viene a purificarse es asistido"[2] y, por el contrario, para "quien quiere corromperse, se le abre la puerta" una afirmación de los sabios que genera inquietud y ansiedad, como la que mencionaste sobre preocuparse con cinco años de antelación, etc.
Nuestra misión y tarea continua en la vida es: "Hoy, cumplidlas." Rezar a Di-s para que yo merezca hacerlo, es decir, rectificar este día, realizar alguna buena acción hoy, y no se puede esperar nada más. El principio más grande de la Torá es: "Sé sincero con Havaia, tu Di-s", no indagues ni te preocupes por el futuro, no te inquietes - porque todos, todos los miembros de la familia, están en las buenas y fieles manos del Todopoderoso.[3]
Tu papel como marido y padre es solo animar a todos con una amplia sonrisa en los labios, siempre.
Bendiciones para el próximo cumpleaños y para toda la familia.
EL OCULTAMIENTO DEL ROSTRO DE DI-S (Hester Panim)
Pregunta:
Uno de nuestros familiares muy cercanos ha caído gravemente enfermo. La difícil noticia nos llegó rápidamente. Una y otra vez, a medida que nos íbamos fortaleciendo con esperanza, recibimos una actualización que la rompió. Además, últimamente hay una sensación general de que Di-s oculta Su rostro de nosotros en varios eventos familiares. ¿Cómo deberíamos relacionarnos con esto? ¿Qué quiere Di-s de nosotros?
Respuesta:
Ninguno de nosotros conoce el plan Divino ni cuánto tiempo podría tardar en cumplirse. En tales situaciones, no tenemos comprensión de los caminos de la Providencia de Di-s; solo nos queda guardar silencio y anularnos ante el Infinito, "que ningún pensamiento puede alcanzar en absoluto." Como dice en los Salmos: «Guardad silencio ante Di-s y esperadLe con anhelo». Sin duda, esta es una prueba muy difícil, tanto para el enfermo como para ti y todos los familiares y parientes.
La prueba no es perder, Di-s no lo quiera, la fe en la bondad de Di-s (porque en el exilio, no siempre se ve lo bueno como "bien visible y revelado"). Nadie nos exige estar al nivel de Najum Ish Gam Zu, el maestro de Rabi Akiva, que podría señalar cualquier evento y afirmar con todo corazón que "esto también es para bien." Ni siquiera el propio Rabi Akiva estaba a su altura y solo decía "Todo lo que Di-s hace [es para bien], etc.", movido por la fe, mientras veía cosas malas ocurriendo ante sus ojos.
La esencia del servicio Divino (avodá) en un momento de angustia reside específicamente en el corazón (no en la boca): unir el corazón con fe al Único Di-s y cumplir con el versículo, "Espera en Di-s, se fuerte y que tu corazón se llene de valor, y esperanza en Di-s," fortalecer y alentar el corazón a esperar a Di-s en que todo estará bien, en un bien visible y revelado. Al mismo tiempo, aumenta tu caridad y tus buenas obras tanto como sea posible.
Siéntate junto al paciente y vuelve a contar historias de tzadikim - historias asombrosas y maravillosas sobre los acontecimientos y milagros realizados por los verdaderos tzadikim - empezando por el Ba'al Shem Tov, a través de quienes se reveló la esencia de la Divinidad en el mundo.
La oración dirigida a Di-s se llama Rajamei (misericordia). Suplicamos a Di-s: "Padre, ten piedad de nosotros", todo desde nuestro interior y con un corazón profundo, como se mencionó antes. Durante las Grandes Festividades, decimos:
"Busca misericordia como un mendigo en el umbral de la puerta”,
Bakesh rajamim keani bapetaj,
בַּקֵּשׁ רַחֲמִים כְּעָנִי בַּפֶּתַח
Las últimas letras de esta frase forman la palabra Mashíaj.
Aprendemos de Ezequías, el rey de Israel (que era digno de ser el Mashíaj), que "aunque una espada afilada descanse en el cuello de una persona, no debe renunciar a la misericordia." De hecho, se volvió hacia el muro, los muros de su corazón, para buscar misericordia, y Di-s añadió quince años más de vida.
Que sea la voluntad de nuestro Padre celestial, nuestro misericordioso Padre, que Él realice un milagro revelado (Di-s es TodoPoderoso) y que [el paciente] sea sanado con una recuperación completa del Cielo, ¡y que pronto puedas compartir buenas noticias!
P.D. Presumiblemente, has revisado tefilín y mezuzot. Es aconsejable que todo cumpla con los más altos estándares estético y se recomienda que sean en la escritura del Alter Rebe.
*SHAVÚA
TOV*
Con la ayuda de Di-s (B”H)
🔸Relato
jasídico para la salida de Shabat🔸
🍷🕯🌿Para compartir y reflexionar🌿🕯🍷
Existe una
hermosa costumbre de contar, cada sábado por la noche durante la comida de Melavé
Malka, un relato jasídico del Baal Shem Tov.
Esta práctica es una segulá para una buena provisión, para tener hijos y
satisfacción de ellos, para una vida larga y plena, y para salud.
“Este material existe gracias a
quienes sostienen este proyecto.”
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🌸 DE PURIM A PESAJ
Los sabios enseñan que debemos conectar
la alegría de Purim con la alegría de Pesaj.
La energía liberadora de Adar —la
alegría que trasciende la lógica— nos permite entrar en Nisán preparados para
experimentar los milagros de la redención.
Que con la fuerza de esa alegría
Israel sea victorioso sobre todos sus enemigos, y que tengamos el mérito de ver
la redención verdadera y completa en este Nisán.
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*LA HISTORIA DEL BAAL SHEM TOV*
Esta es una historia hermosa y
profunda de la tradición jasídica.
Dos jasidim que se dirigían a ver a
su maestro, el Rabí Baruj de Mezhibuzh (nieto del Baal Shem Tov), se
quedaron atónitos al descubrir en medio de un espeso bosque un espectáculo
inusual: una lápida solitaria con una vela encendida sobre ella.
Cuando se acercaron a leer la
inscripción, su asombro creció aún más:
"Aquí yace Moshé ben Amram,
quien dominó su inclinación al mal más que Iosef HaTzadik".
Tal comparación con Iosef el Justo
era inconcebible para ellos, por lo que se apresuraron a contarle lo sucedido
al Rabí Baruj.
"Debo ver esto con mis propios
ojos", sentenció el Tzadik. Al llegar al bosque, el Rabí Baruj comprendió
que allí se escondía un gran secreto. Comenzó a investigar en las aldeas
cercanas hasta que llegó a la casa de un anciano no judío, enfermo y débil, que
lo esperaba como si supiera que iba a venir.
"He llegado a esta edad tan
avanzada solo para transmitirte la historia de esa tumba", susurró el
anciano. El hombre contó la historia de Moshé, un humilde aprendiz de sastre
judío que solía trabajar en la hacienda de un hombre rico de la zona.
El rico y su esposa, impresionados
por la integridad y diligencia del joven, decidieron que sería el marido
perfecto para su única hija. Le ofrecieron una vida de riqueza, una herencia
magnífica y un estatus elevado, con la condición de que se convirtiera y se
casara con ella.
Moshé no dudó ni un segundo. "soy
judío y judío seguiré siendo", respondió. Incluso cuando el rico
transformó su oferta en amenazas, Moshé se mantuvo firme como una roca. Fue
encerrado en una habitación oscura y privado de comida, pero se negó a
renunciar a su fe.
La tragedia llegó a su punto máximo
cuando la hija del rico enfermó y murió de tristeza. El padre, enfurecido,
culpó a Moshé de su muerte y ordenó a sus sirvientes que golpearan al joven
hasta matarlo y lo enterraran con desprecio junto a ella.
"En aquel tiempo", le
contó el anciano al Rabí Baruj con respiración agitada, "yo era un pastor
y solía dormir en el campo abierto. Esa misma noche, se me apareció tu abuelo,
el santo Baal Shem Tov, y me despertó. Me pidió que lo ayudara a sacar
el cuerpo del santo de aquella tumba y trasladarlo a una sepultura digna en el
corazón del bosque".
"Después de colocar la lápida,
me prometió que viviría muchísimos años hasta que viera a su nieto —que se ve
exactamente como tú— y le entregara la verdad sobre el hombre que venció su
instinto y entregó su vida por su alma".
En cuanto el anciano terminó su
testimonio, cerró los ojos y falleció, dejando a Rabí Baruj y a sus jasidim
conmovidos ante la valentía de un judío sencillo que se negó a vender su alma
por toda la fortuna del mundo.
❣️ ¡Que tengan una semana buena y bendecida!
❣️
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*NO TE VAYAS*
Tengo algo más para vos
*RABÍ NAJMAN DE BRESLOV Y EL CUENTO
DEL PAVO*
Esta es una de las historias más
famosas y terapéuticas de Rabí Najman de Breslov, cargada de una
psicología espiritual revolucionaria.
*EL CUENTO DEL PAVO (JÍNDIK)*
Contó Rabí Najman: Una vez, el hijo
de un rey cayó en la locura de creer que era un pavo (llamado Híndik en
ídish). Sentía que debía estar desnudo debajo de la mesa y picotear trozos de
pan y huesos como un pavo. Todos los médicos se desesperaron y el rey estaba
sumido en una gran angustia.
Continua aquí
https://galeinai.org/2026/03/14/rabi-najman-de-breslov-y-el-cuento-del-pavo/
Y
El Nombre Oculto (HaShem HaNe’elam)
Aprendemos que la angustia hace
que las fuerzas ocultas del alma del pueblo se revelen desde su ocultamiento.
La salvación no es algo externo; desde el comienzo mismo de la dificultad ya
está presente, esperando ser revelada y que aceptemos su luz.
En la Jasidut encontramos tres
parábolas que explican tres niveles de ocultamiento.
CONTINUA AQUÍ:
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*ESTE DOMINGO ESTUDIO DE TORÁ*
*PARASHÁ VAIAKHEL PEKUDEI ROSH JODESH*
DOMINGO A LAS 21:00 EN VIVO DESDE ISRAEL
con el Rabino Jaim Frim
ÚNETE Y PARTICIPA:
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❣️*Shavúa Tov uMevoraj*❣️
✨*¿Te gustaron las historias?
¡Compártelas!❤️*
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*💎💎 PARA
CURACIÓN COMPLETA DE💎💎*
*ITZJAK
FEIVISH BEN BREINA MALKA*
*💎💎 Para la elevación del alma de 💎💎*
Iosef
Itzjak ben Avraham ve-Sterna Sara
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El Nombre Oculto (HaShem HaNe’elam)
Aprendemos que la angustia hace
que las fuerzas ocultas del alma del pueblo se revelen desde su ocultamiento.
La salvación no es algo externo; desde el comienzo mismo de la dificultad ya
está presente, esperando ser revelada y que aceptemos su luz.
En la jasidut encontramos tres
parábolas que explican tres niveles de ocultamiento.
1. El ocultamiento como la llama en
la brasa
Existe un tipo de ocultamiento
comparable a una llama unida a la brasa.
La llama está dentro de la brasa, pero aún no arde visiblemente.
Este ocultamiento se llama “ocultamiento
que está en la realidad” (he’elem sheyeshno b’metziut), porque lo
oculto se encuentra ya en el umbral de la revelación y puede percibirse
desde afuera.
Para revelar la llama basta soplar
sobre la brasa, y enseguida la llama se enciende abiertamente.
2. El ocultamiento como el fuego en
el pedernal
Un ocultamiento más profundo es como
el fuego escondido en la piedra de pedernal.
El fuego no está realmente dentro de
la piedra, sino potencialmente.
Este estado se llama “ocultamiento
que no está en la realidad” (he’elem she’eino b’metziut).
Para revelar el fuego se requiere un esfuerzo mayor, golpear la piedra
con fuerza.
3. El ocultamiento del nombre dentro
de la esencia
El ocultamiento más profundo es el
del nombre dentro de la esencia misma.
Está escrito:
“Y todo lo que el hombre llamó a
cada ser viviente, ese es su nombre.”[56]
Cada persona tiene un nombre
propio, que surge directamente de su esencia.
Solo a ese nombre responde, porque ese nombre está tallado en la raíz de su
destino superior.[57]
Se cuenta que cuando el Rebe
Tzemaj Tzedek era un niño de unos tres años, estaba sentado en las rodillas
de su abuelo, el Alter Rebe, jugando con él.
El abuelo le
preguntó:
—¿Dónde está el abuelo?
El niño tocó
las manos del abuelo y dijo:
—¡Aquí está el abuelo!
El Alter Rebe
respondió:
—No, esas son las manos del abuelo.
El niño tocó
su rostro y dijo:
—¡Aquí está el abuelo!
El Alter Rebe
respondió:
—No, ese es el rostro del abuelo.
Entonces el
Alter Rebe lo bajó de sus rodillas y se dirigió a salir de la habitación.
De pronto el
niño lo llamó:
—¡Abuelo!
El Alter Rebe
se volvió y dijo:
—¿Qué?
El niño dijo:
—¡Ah, ese es el abuelo!
De esta historia aprendemos que llamar
por el nombre revela la esencia misma.
No es como la llama tenue dentro de
la brasa ni como el fuego extraído del pedernal.
Esas revelaciones no son idénticas en esencia al lugar donde estaban ocultas;
cuando aparecen ya no se percibe claramente su vínculo con el origen.
El nombre, en cambio, no
es otra cosa que la expresión de la esencia misma.
De aquí entendemos un principio
importante:
la nueva revelación que esperaba Rabí Itzjak (R’ Aizik) de Homil no es
algo nuevo, sino una continuación directa de la esencia del Baal Shem Tov.
Como la revelación del Baal Shem Tov
fue semejante a llamar por el nombre, y el nombre revela la esencia
misma, se comprende que nuestra expectativa de una revelación de la esencia
no es esperar algo distinto, sino liberar la revelación que ya brilló sobre
nosotros, quitándole sus límites y restricciones.
La dificultad de revelar el nombre
Sin embargo, revelar el nombre
desde el ocultamiento de la esencia es extremadamente difícil.
Está aún más oculto que el fuego en
el pedernal.
Por eso los justos dijeron que a
los padres se les concede una chispa de inspiración divina (ruaj hakodesh)
cuando nombran a su hijo; de otro modo no podrían acertar con su nombre
verdadero.
Cuando la angustia es profunda
Cuanto más profunda es la angustia,
cuanto más penetra en el alma, más necesario es atraer una nueva luz que
reviva a la persona desde su raíz más profunda.
Si una dificultad leve se resuelve
con un pequeño sacudón que despierta al hombre, en una dificultad grave —cuando
la persona se desmaya y está cerca de exhalar su alma— no hay otra solución que
llamarlo por su nombre.
Hay que dirigirse a lo más
profundo de su raíz vital, pues solo desde allí puede tomarse el rocío
de vida que lo revive.
En tiempos de los profetas
En los días de los profetas, antes
de la destrucción del Templo, el pueblo estaba en un estado de somnolencia
despierta.
Entonces los profetas intentaron soplar
sobre la brasa, despertando el alma con sus reproches y sus palabras de
consuelo.
En tiempos de Mordejai y Ester
Durante el exilio prolongado, en los
días de Mordejai y Ester, caímos en un sueño profundo.
“Hay un pueblo…” — la palabra
también alude a sueño.[58]
Solo el fuerte estremecimiento del
decreto de Hamán, que buscaba destruir, matar y aniquilar, despertó
nuevamente nuestra alma.
El Baal Shem Tov al final del exilio
Al final del exilio, cuando la
oscuridad aumenta antes del amanecer, nuestras fuerzas nos abandonaron y
quedamos como desmayados en la tierra.
Entonces fue enviado a nosotros el
Baal Shem Tov, alma de Israel y aliento de nuestra vida.
Cuando su nombre fue llamado en
los oídos del alma del pueblo, el alma volvió a sí misma y revivió como si
hubiera nacido de nuevo.
El sentido profundo de llamar por el
nombre
Este es el significado de llamar
por el nombre:
frente a la angustia, el alma se
reúne en el punto de su nacimiento, en el ayin, el “no-ser”
previo a su existencia.
Desde allí vuelve a brotar
nuevamente.
Ahora surge más fresca, más
valiente y preparada para las nuevas circunstancias que la rodean.[59]
Historias de Tzadikim:
RABÍ NAJMAN DE BRESLOV Y EL CUENTO DEL
PAVO (HÍNDIK)
Esta es una de las historias más famosas y
terapéuticas de Rabí Najman de Breslov, cargada de una psicología
espiritual revolucionaria.
Rabí Najman de Breslov nació el 1 de Nisán de 5532 (1772). Nieto del Baal Shem Tov, trazó
su propio camino espiritual desde niño a través de una entrega total al estudio
y la oración. Tras un viaje lleno de vicisitudes a la Tierra de Israel, se
estableció en Breslov y finalmente en Umán. Al final de su vida, comenzó a
relatar "Cuentos de Sabiduría", afirmando que en ellos ocultaba
secretos que no podían expresarse de otra manera. Falleció el 18 de Tishrei de
5571 (1810) y fue enterrado en Umán.
EL CUENTO DEL PAVO (HÍNDIK)
Contó Rabí Najman: Una vez, el hijo de un
rey cayó en la locura de creer que era un pavo (llamado Híndik en
ídish). Sentía que debía estar desnudo debajo de la mesa y picotear trozos de
pan y huesos como un pavo. Todos los médicos se desesperaron y el rey estaba
sumido en una gran angustia.
Hasta que llegó un sabio y dijo: "Yo
me comprometo a curarlo". El sabio fue, se desnudó también y se sentó
debajo de la mesa junto al príncipe, picoteando migajas y huesos. El príncipe
le preguntó: "¿Quién eres tú? ¿Qué haces aquí?". El sabio le
respondió: "¿Y tú qué haces aquí?". El príncipe dijo: "¡Yo soy
un pavo!". El sabio le contestó: "¡Yo también soy un pavo!".
Se quedaron sentados juntos un tiempo,
hasta que se acostumbraron el uno al otro. Entonces, el sabio hizo una señal a
los de la casa para que les arrojaran camisas. El sabio "pavo" le
dijo al príncipe: "¿Tú crees que un pavo no puede usar camisa? Se puede
estar vestido y seguir siendo un pavo". Y ambos se pusieron la camisa.
Pasado un tiempo, pidió que les tiraran
pantalones y le dijo lo mismo: "¿Crees que con pantalones no se puede ser
pavo?". Así continuó con el resto de la ropa. Luego, pidió que les
sirvieran comida humana de la mesa y le dijo: "¿Crees que si uno come
comida buena deja de ser pavo? ¡Se puede comer bien y seguir siendo un
pavo!". Y comieron.
Finalmente le dijo: "¿Crees que un
pavo debe estar obligatoriamente debajo de la mesa? ¡Se puede ser pavo y estar
sentado a la mesa!". Y así se condujo con él hasta que lo curó por
completo.
¿CUÁL ES EL SIGNIFICADO PROFUNDO?
Según una de las interpretaciones, el
cuento busca alentar a quien se siente sumido en sus deseos materiales (taavot).
Esta persona sabe que hay valor en una vida de santidad, pero no cree que sea
capaz; siente que las exigencias espirituales son para "otro tipo de
gente".
Desde una perspectiva externa es solo un
cuento, pero si profundizamos, Rabí Najman escribió: "El Instinto del
Mal quiere volver al hombre loco de remate... como dijeron nuestros sabios:
nadie comete un pecado a menos que entre en él un espíritu de locura".
El Sabio del cuento es el propio Rabí Najman: el médico de las almas que ofrece
una vía de curación.
Terapia en la Locura
El método de Rabí Najman se asemeja a una "homeopatía
espiritual": curar la enfermedad mediante el mismo agente que la
causa. El sabio cura usando su propia "locura".
¿Realmente se curó el príncipe? El sabio se
hace la pregunta inversa: ¿Realmente se volvió loco? Nadie es un pavo,
pero todos tenemos un lado animal, lo que el libro del Tania llama el "Alma
Animal". Cuando el sabio se identifica con el príncipe diciendo
"yo también soy un pavo", gana su confianza y le enseña el
"juego del Intermedio" (Beinoní): la capacidad de ser
consciente del lado animal sin caer totalmente en él.
Muchos se desesperan al sentir sus
instintos básicos. Esa es la "locura" del cuento: pensar que si tengo
un pavo dentro, no tengo posibilidad de actuar de otra manera. Pero Rabí Najman
enseña que esta sensación puede ser liberadora: no tengo que sentirme como
el santo de la generación para cumplir con mi deber hacia Dios. Nadie me
exige que la brecha entre el "pavo" y el ser humano desaparezca
pronto; es parte del plan de la Creación.
Al final, la curación total es el paso al
servicio de los Tzadikim (justos), donde el cuerpo y el alma animal se
convierten en socios del servicio divino.
Una alusión final: Dos veces la palabra Híndik (el príncipe y el sabio) suman
el valor numérico de Mashíaj. Así se descubre la chispa del Mesías en
cada uno: reconociéndose a uno mismo como "medio Mesías" (como el
precepto del medio siclo) para revelar al Mashíaj que nos redimirá pronto en
nuestros días.
❣️ ¡Shavua
Tov y con bendición! ❣️