Es costumbre relatar cada sábado por la noche,
durante la comida de Melavé Malká, una historia jasídica sobre el Baal
Shem Tov. Se considera un canal de bendición (segulá) para el buen
sustento, para tener hijos y satisfacción de ellos, para una vida buena y
larga, y para la salud.
¡Que las historias de
nuestros justos nos acompañen y abran las puertas de la bendición en esta nueva
semana!
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encontrarás más lectura inspiradora para el alma:*✨
Cierta vez, Rabí Shlomo
de Karlin estaba sentado con sus jasidim en el Bet Midrash (casa de estudio),
cuando de repente todos vieron a un hombre corriendo velozmente por fuera del
lugar, como si hubiera perdido la razón. De inmediato, Rabí Shlomo ordenó atraparlo
y traerlo al Bet Midrash en contra de su voluntad. El hombre rabiaba y se
resistía con todas sus fuerzas, pero los jasidim lo sujetaron firmemente y lo
metieron al interior.
Al entrar, Rabí Shlomo
ordenó cortar inmediatamente sus largas cabelleras. Así lo hicieron, y en
cuanto terminó el corte de cabello, la cordura del hombre regresó de golpe.
Rompió a llorar y gritó: “¡Ay de mí, qué estaba a punto de hacer!”
Entonces se reveló que
iba de camino al sacerdote local para asimilarse y cambiar su religión
(apostatarse), ¡Dios nos libre! Un espíritu de insensatez (ruaj shtut)
se había apoderado de él y corría hacia la destrucción espiritual. Rabí Shlomo
lo percibió de inmediato, ordenó detenerlo y quitarle el cabello; después de
eso, el hombre volvió en sí y comprendió cuán lejos se había apartado de su
mente y de su verdadera identidad.
Análisis Espiritual:
La Sefirá de Hod
Esta historia, en todos
sus detalles, pertenece a la Sefirá de Hod (Esplendor/Reconocimiento).
En el Séfer Yetzirá
(El Libro de la Formación) se explica que el sentido que pertenece a la Sefirá
de Hod es el sentido del andar (el movimiento). No es casualidad que la
historia comience con una carrera. Todo lo relacionado con el caminar y el
movimiento pertenece a la cualidad de Hod, y aquí se trataba de correr hacia el
lugar equivocado: una huida de la propia identidad judía.
Nuestros Sabios (Jazal)
dicen que “un hombre no comete un pecado a menos que un espíritu de
insensatez (ruaj shtut) entre en él”, y no hay expresión más severa de ese
espíritu que un judío corriendo hacia un sacerdote para asimilarse. Un judío es
llamado Yehudí debido a que agradece y reconoce (modé) a Dios, y
la Sefirá de Hod es precisamente la fuerza del reconocimiento (Hodaá) y
de la fe simple. Cuando esta fuerza se distorsiona, se cumple el versículo: “Mi
esplendor (hodí) se transformó en mí en destrucción”. La persona deja de
identificar al enemigo como enemigo y al amigo como amigo, invirtiendo todo el
orden de su vida.
En las enseñanzas de la
Cabalá se explica que la Sefirá de Hod también está relacionada con el sistema
inmunológico del cuerpo. Cuando el sistema inmunológico funciona
correctamente, sabe identificar lo extraño como enemigo y al cuerpo mismo como
amigo. Pero cuando se altera, comienza a atacarse a sí mismo y a proteger
aquello que lo daña. Lo mismo ocurrió aquí: el hombre corría hacia quien
buscaba desarraigar su alma, tratándolo como si fuera su benefactor.
ENTRA AL ENLACE PARA
OTRA HISTORIA DEL REBE DE KARLIN
Razi nos contará por
qué el Rabino salió en medio de la clase y cómo se relaciona esto con los días
de Bein HaMetzarim (Las Tres Semanas de duelo).
Escrito por: Shilah Ofan
Categoría: Yo y los niños
¡Hola, niños!
Esta semana entramos en
el período de 'Bein HaMetzarim' (Las Tres Semanas), nuestros días de
duelo por la destrucción del Templo (Beit HaMikdash). ¡En estos días
aumentamos nuestra esperanza y expectativa por la Redención verdadera y
completa!
Por eso, quería
compartir con ustedes una parábola muy especial que nos llenará de una luz de
esperanza para estos días.
¡Ups, lo olvidé...!
—"Niños, ¿quién
sabe decirme cómo es que...?"— pregunta el maestro a los alumnos en el
aula.
—"¡Ah,
claro!"— salta Naftalí de inmediato, haciendo sonidos extraños que
demuestran su gran impaciencia.
—"Sí,
adelante"— le hace una señal el maestro para que responda.
—"Ejem... me
olvidé..."— responde Naftalí avergonzado.
¿Conocen esta escena?
Imagino que sí. ¿Acaso Naftalí realmente sabía la respuesta? Si era así, ¿cómo
es posible que en un solo segundo se le esfumara de la mente?
La respuesta es: sí
y no. Naftalí sabía la respuesta, pero solo de manera general. Todavía no
había tenido tiempo de pensar en ella con calma; los detalles aún no estaban
ordenados en su cabeza y por eso "se le escapó".
En el lenguaje del
jasidismo, a este estado se le llama un destello de Jojmá
(sabiduría), pero sin Biná (comprensión/desarrollo). ¿Alguno de
ustedes ha logrado alguna vez atrapar un relámpago con las manos? Incluso si el
relámpago no tuviera una peligrosa carga eléctrica, sería imposible. La
velocidad de la luz es inmensa y no nos permite atrapar el destello que ilumina
el cielo. Cuando el maestro hizo la pregunta, la idea de la respuesta brilló
como un relámpago en la mente de Naftalí; lo más seguro es que si hubiera
esperado unos segundos para procesarla, la explicación habría fluido de su boca
con facilidad.
El Rabino y el
alumno
¿Por qué les cuento
esto sobre una idea que se escapa de la mente? Porque esto no solo le pasa a un
alumno, sino también a un Rabino, a un gran sabio de la Torá. Y aquí pasamos a
una parábola única en su tipo que enseñaba Rabí Hilel de Paritch (uno de
los más grandes jasidim de Jabad de todas las generaciones y discípulo directo
del Admur HaEmtzaí y del Tzemaj Tzedek). Esta parábola nos
explica cómo una gran decepción y angustia pueden revelarse más adelante como
la cúspide del éxito. Escuchen con atención:
Imaginen una clase
dictada por un Rabino muy importante, ante un público de alumnos muy diverso:
Algunos
vienen para escuchar palabras de moral y fortalecer su espíritu.
Otros
están interesados principalmente en recibir una guía práctica sobre cómo
deben comportarse.
Y
están aquellos que vienen sobre todo por el ambiente, para inspirarse por
el simple hecho de participar en una clase de Torá, aunque no entiendan
todo lo que se dice.
Pero hay alumnos de
otra clase. A veces se trata de un solo alumno para quien la clase es algo
completamente diferente. Para él, la clase lo es T-O-D-O. Las palabras
de Torá que escucha de su Rabino no son un postre o un extra, sino el aire
mismo que respira y que lo mantiene con vida. A un alumno así se le llama un discípulo
predilecto (Talmid Muvhak).
¿Cómo se puede notar?
Se nota en sus ojos. Durante la clase, está completamente concentrado en las
palabras y absorbe con avidez cada frase que sale de la boca de su maestro.
Incluso si el lugar está lleno y apretado, no le importa. Inmediatamente después
de la clase, se sentará a solas o con un amigo e intentará reconstruir cada
detalle que se dijo.
Algo se confunde
aquí
Un día, ocurrió un
hecho fuera de lo común. Después de media hora de clase, en la que el Rabino
exponía sus enseñanzas con la claridad y profundidad que lo caracterizaban,
algo empezó a fallar.
Al principio, nuestro
amigo, el discípulo predilecto, notó que el Rabino estaba un poco menos
concentrado en sus palabras. Seguía explicando la idea con la que había
empezado, pero ya no tenía el entusiasmo de siempre. Parecía que sus
pensamientos viajaban hacia otros lugares. El alumno, que ya de por sí en una
clase normal debía esforzarse mucho para absorber y comprender el contenido,
ahora encontraba la tarea mucho más difícil. Sí, tal vez suene extraño, pero la
luz del rostro del Rabino al hablar influye mucho en la comprensión del alumno,
y ahora el desafío era mayor.
En la siguiente etapa,
el alumno notó algo más: en medio de las explicaciones de su maestro, de
repente se le escapó una palabra que no tenía absolutamente nada que ver con el
tema. Si antes había dudas, ahora estaba claro: el Rabino simplemente no estaba
allí. Estaba transmitiendo en otra frecuencia. Algo completamente distinto
perturbaba los pensamientos del Rabino.
Y entonces llegó el
golpe definitivo para el alumno: el Rabino simplemente se quedó en silencio.
En el salón se apoderó
un silencio incómodo. El Rabino cerró los ojos y se sumergió en sus
pensamientos durante largos minutos. De repente, se levantó de su silla, tomó
sus libros y salió del salón. El alumno se levantó asustado de su asiento y
llegó a ver cómo su maestro entraba en su habitación privada y se encerraba en
ella.
Detrás de escena
¿Qué creen que le pasó
al Rabino en esos minutos? ¿Por qué se interrumpió la clase? No, no fue porque
hubiera encontrado un error. Al Rabino le pasó exactamente lo mismo que a
nuestro Naftalí. ¿Recuerdan? Jojmá sin Biná.
A pesar de que el
Rabino había preparado muy bien la clase en su casa, una idea nueva y
brillante apareció en su mente. Esta nueva idea explicaba todo el tema de
una forma mucho más novedosa y clara. Pero, ¿recuerdan qué le pasa a un
destello de sabiduría (Jojmá) si uno no se detiene a procesarlo? Pues
claro, se escapa y desaparece. Eso significaba que si el Rabino continuaba con
la explicación anterior, no tendría tiempo de atrapar la nueva idea, y no
estaba dispuesto a perderla. Esa fue la razón por la que, en medio de la
explicación a sus alumnos, guardó silencio y detuvo la clase.
Presten atención: en la
mente del Rabino ya se estaba construyendo y dando forma a la nueva idea de
manera maravillosa. Pero, ¿cómo se sentía el alumno en esos momentos? Para él,
estaba ocurriendo una sola cosa: ¡la destrucción del Templo (del hogar)!
Todo lo que había logrado entender hasta ese momento se derrumbaba. Asombro,
pánico, ansiedad, desesperación... estas son solo algunas de las palabras que
describen lo que pasaba en su interior. En esa etapa se quedó con las manos
vacías: el contenido de la clase aún no lo había entendido, y la nueva
explicación que su maestro estaba concibiendo todavía no existía.
¡Algo nuevo
comienza!
Nuestro discípulo
predilecto regresó al salón de clases con el rostro desanimado, se sentó en su
silla y esperó. De repente, la puerta se abrió y entró su maestro, pero esta
vez su aspecto era completamente diferente: su rostro estaba alegre y radiante
de luz.
¿Anduviste preocupado
por nuestro alumno? Tienes razón, todavía no había escuchado ni una sola
palabra, pero una gran piedra se le quitó del corazón. La iluminación en el
rostro del Rabino lo anunciaba todo: la clase continuaba. ¿Continuaba? No
exactamente. ¡Ahora estaban a punto de escuchar una idea completamente nueva!
La moraleja
¿Y cuál creen que es la
moraleja de todo esto?
Efectivamente, el
Templo fue destruido, y nosotros, durante estas tres semanas, vemos con
tristeza cómo nuestro querido Rabino —Dios, bendito sea— parece alejarse de
nosotros. La cúspide de ese dolor es cuando el Rabino se queda en completo
silencio; es decir, cuando el Templo se consume en llamas.
Pero, ¿qué está pasando
realmente detrás de escena? ¿Qué nueva idea está surgiendo en el pensamiento de
Dios? Así es: ¡la Redención verdadera y completa! El Templo destruido
deja su lugar para dar paso a la idea renovada y superadora: ¡el Tercer
Templo, que será eterno!
¡Que el Templo sea
reconstruido prontamente en nuestros días!
¡Shabat Shalom uMevoraj!
— Razi
UN CORTE DE CABELLO
PARA DEVOLVER LA CORDURA
Rabí Shlomo de Karlin
Rabí Shlomo HaLeví
Seg”al nació en el año 5498 (1738), hijo de Rabí Meir. Fue un discípulo
destacado del Maguid de Mezeritch y de Rabí Aarón de Karlin, y uno de los
principales líderes del jasidismo en Lituania. Fue conocido como un hacedor de
milagros prodigioso, pero solía decir: “El milagro más grande es introducir en
el corazón de un judío una abundancia de santidad, de modo que tenga la
capacidad de rezar a Dios, bendito sea”. Rabí Shlomo exigía con fervor el amor
y el temor a Dios durante el estudio de la Torá, y su amigo, el Alter Rebe (el
fundador de Jabad), decía de él que “vivía un palmo por encima del suelo”.
Tras el
fallecimiento de Rabí Aarón de Karlin en el año 5532 (1772), ocupó su lugar en
Karlin. El 17 de Tamuz de 5552 (1792), a la edad de 52 años, un cosaco le
disparó en la pierna durante el servicio de Kabalat Shabat (recepción del
Shabat). Tras ser herido, relató que se había decretado un duro decreto
celestial sobre la mitad del pueblo de Israel, pero él había aceptado ser el
rescate por sus almas. El Tzadik entregó su vida y falleció santificando el
Nombre de Dios (Kídush Hashem) cinco días después, el 22 de Tamuz.
Cierta vez, Rabí Shlomo
de Karlin estaba sentado con sus jasidim en el Bet Midrash (casa de estudio),
cuando de repente todos vieron a un hombre corriendo velozmente por fuera del
lugar, como si hubiera perdido la razón. De inmediato, Rabí Shlomo ordenó atraparlo
y traerlo al Bet Midrash en contra de su voluntad. El hombre rabiaba y se
resistía con todas sus fuerzas, pero los jasidim lo sujetaron firmemente y lo
metieron al interior.
Al entrar, Rabí Shlomo
ordenó cortar inmediatamente sus largas cabelleras. Así lo hicieron, y en
cuanto terminó el corte de cabello, la cordura del hombre regresó de golpe.
Rompió a llorar y gritó: “¡Ay de mí, qué estaba a punto de hacer!”
Entonces se reveló que
iba de camino al sacerdote local para asimilarse y cambiar su religión
(apostatarse), ¡Dios nos libre! Un espíritu de insensatez (ruaj shtut)
se había apoderado de él y corría hacia la destrucción espiritual. Rabí Shlomo
lo percibió de inmediato, ordenó detenerlo y quitarle el cabello; después de
eso, el hombre volvió en sí y comprendió cuán lejos se había apartado de su
mente y de su verdadera identidad.
Análisis Espiritual:
La Sefirá de Hod
Esta historia, en todos
sus detalles, pertenece a la Sefirá de Hod (Esplendor/Reconocimiento).
En el Séfer
Yetzirá (El Libro de la Formación) se explica que el sentido que
pertenece a la Sefirá de Hod es el sentido del andar (el
movimiento). No es casualidad que la historia comience con una carrera. Todo lo
relacionado con el caminar y el movimiento pertenece a la cualidad de Hod, y
aquí se trataba de correr hacia el lugar equivocado: una huida de la propia
identidad judía.
Nuestros Sabios (Jazal)
dicen que “un hombre no comete un pecado a menos que un espíritu de
insensatez (ruaj shtut) entre en él”, y no hay expresión más severa de ese
espíritu que un judío corriendo hacia un sacerdote para asimilarse. Un judío es
llamado Yehudí debido a que agradece y reconoce (modé)
a Dios, y la Sefirá de Hod es precisamente la fuerza del reconocimiento (Hodaá)
y de la fe simple. Cuando esta fuerza se distorsiona, se cumple el
versículo: “Mi esplendor (hodí) se transformó en mí en destrucción”.
La persona deja de identificar al enemigo como enemigo y al amigo como amigo,
invirtiendo todo el orden de su vida.
En las enseñanzas de la
Cabalá se explica que la Sefirá de Hod también está relacionada con el sistema
inmunológico del cuerpo. Cuando el sistema inmunológico funciona
correctamente, sabe identificar lo extraño como enemigo y al cuerpo mismo como
amigo. Pero cuando se altera, comienza a atacarse a sí mismo y a proteger
aquello que lo daña. Lo mismo ocurrió aquí: el hombre corría hacia quien
buscaba desarraigar su alma, tratándolo como si fuera su benefactor.
También la forma de la
salvación pertenece enteramente a Hod. Rabí Shlomo no se conforma con palabras,
sino que utiliza el poder de la Sefirá de Gevurá (el rigor/la
fuerza) —de la cual Hod es una rama— y sujeta al hombre por la fuerza para
salvarlo de sí mismo.
Incluso el corte de
cabello no es un detalle secundario. En el caso de los levitas (cuya cualidad
espiritual es Gevurá), el afeitado del cabello se realizaba el día en que
ingresaban al servicio del Tabernáculo (Mishkán). Como se refleja en la
historia, el cabello es denominado en la Cabalá “motré mojín” (los
excedentes del intelecto) y alude a los malos pensamientos y dudas (hirhurim,
que místicamente se conecta con la palabra inglesa hair, como es
sabido). Cuando Rabí Shlomo cortó el cabello del hombre, eliminó de él esos
pensamientos extraños que lo tenían atrapado, e inmediatamente después recuperó
la cordura y volvió a ser quien realmente era.
Una “vacuna de fe”
en el camino
Contaremos otra
historia de una “inyección de vacuna” de fe, en la cual también se expresa de
manera especial el sentido del andar de Rabí Shlomo de Karlin.
Cuando el Alter Rebe
comenzó a difundir las enseñanzas del jasidismo Jabad, atrajo a personas de
diversos tipos. Había quienes venían con un deseo genuino de cambiar y servir a
Dios, y otros que venían simplemente porque disfrutaban de la profundidad intelectual
de la filosofía jasídica, pero no buscaban cambiar sus vidas en la práctica.
Un hombre de negocios
llamado Shlomo Feigin pertenecía al segundo grupo. Tenía un gran talento y una
mente muy aguda; disfrutaba del desafío intelectual de las enseñanzas del Alter
Rebe, pero no estaba dispuesto a vivir verdaderamente la exigente vida jasídica.
Cierta vez, tuvo que
viajar a Leipzig por motivos de negocios. Antes de su viaje, el Alter Rebe lo
llamó y le pidió un favor: que al pasar por el pueblo de Karlin, fuera a ver a
Rabí Shlomo para transmitirle sus saludos. Shlomo Feigin aceptó.
Al llegar a Karlin,
entró en la sala de espera contigua a la habitación de Rabí Shlomo. Mientras
esperaba, escuchó al Tzadik caminando de un lado a otro en su habitación. De
repente la puerta se abrió, Rabí Shlomo salió a la sala de espera, comenzó a
pasearse por ella y exclamó en voz alta:
“¡Joven, joven! ¿Y qué
dirás si resulta que verdaderamente hay un Dios en el mundo?”
Luego de decir esto,
regresó a su habitación.
Pasaron unos minutos, y
la puerta se abrió de nuevo. Rabí Shlomo salió, caminó por la habitación y
repitió exactamente las mismas palabras: “¡Joven, joven! ¿Y qué dirás
si resulta que verdaderamente hay un Dios en el mundo?”. Cuando esto se
repitió por tercera vez, Shlomo Feigin comprendió que para escuchar eso lo
había enviado el Alter Rebe a Karlin, y continuó su viaje.
Con los años, Shlomo
efectivamente se alejó de la Torá y de la fe. Sus grandes talentos
intelectuales lo llevaron a una alta posición dentro del gobierno del Zar de
Rusia, y se convirtió en uno de los ingenieros responsables de la planificación
de las carreteras estatales.
Tiempo después, cuando
el gobierno zarista planeó construir una carretera que pasaría exactamente por
encima del lugar de la tumba del Alter Rebe en la ciudad de Hadiach, los
jasidim descubrieron con asombro que el funcionario a cargo del trazado de la ruta
era el mismísimo Shlomo Feigin. Desesperados, se dirigieron a él pidiéndole que
cambiara los planos para no profanar el lugar santo.
Shlomo aceptó cambiar
el diseño de la carretera de inmediato, pero puso una condición: pidió sentarse
a solas un rato con Rabí Moshe Vilenker, su viejo amigo de los días de juventud
en el movimiento jasídico, para compartir un Farbrenguen (reunión
jasídica espiritual) como en el pasado.
Durante la
conversación, Shlomo Feigin le abrió su corazón y confesó:
“Soy un hombre
inmensamente rico y exitoso, pero no logro disfrutar de nada de lo que tengo.
Una sola frase me ha acompañado toda mi vida y no me deja en paz ni un segundo:
‘¡Joven, joven! ¿Y qué dirás si resulta que verdaderamente hay un Dios en el
mundo?’”.
(Fuentes:
Farbrenguen del 24 de Tamuz de 5767 / Segunda historia extraída de Sijat
HaShavua)
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Instituto Gal Einai – Tikún Hanéfesh
"Llevando la luz de la Torá a todas las naciones."
*🕯️MENSAJE PARA SHABAT PINJAS 3 SEMANAS 5786🕯️*
*🌟Del
Descenso al Ascenso Absoluto*
*Querida comunidad
de Gal Einai,*
Nos encontramos a las
puertas de *Shabat Parashat Pinjás,* un momento que nos introduce en el mes de
Tamuz y el inicio del período de introspección de las *Tres Semanas (Bein
HaMetzarim)*. Frente al ruido externo sobre el debate de "alistarse o
estudiar Torá", las publicaciones de esta semana en el Instituto nos
invitan a ver el diseño completo de la Providencia Divina a través de estos
ejes esenciales:
*El Verdadero Líder y
la Entrega:* Al igual que Pinjás, el verdadero liderazgo nace del desinterés y
la rectificación. Frente a las pruebas actuales, "elegir la vida"
exige una entrega total (Bejol Meodeja), donde la fuerza espiritual de
la Torá y la acción se unifican para defender al pueblo.
*Todo Descenso es en
aras de un Ascenso:* Con la cercanía del ayuno del 17 de Tamuz, recordamos un
secreto jasídico fundamental: ninguna caída es definitiva. Incluso los
descensos más profundos, las crisis o los errores, son permitidos por Dios con
el único propósito de tomar impulso y alcanzar un ascenso espiritual mucho
mayor.
*Lecciones desde la
Prisión:* El confinamiento o las limitaciones (físicas o mentales) son un
crisol para el alma. La dimensión interna de la prisión nos enseña a romper
barreras y a descubrir que es precisamente en la oscuridad donde se ocultan las
chispas de luz más elevadas.
*La Inspiración del Or
HaJaim:* Nos acompaña también la luminosa memoria del Santo Or HaJaim,
cuya Torá mística actúa como un faro en el exilio, enseñándonos a transformar
la realidad material en un recipiente para la redención.
*WHATSAPP:* Mi
número de whatsapp de tantos años quedó blockeado y no parece que lo pueda
recuperar por ahora. Para comunicarte conmigo personalmente escribe a mi otro
número: +972 5495370788
*📌RECORDATORIO: ENCUENTRO DE ESTE DOMINGO*
Para
continuar refinando nuestra alma a través del tiempo, los invitamos a nuestro
próximo encuentro del ciclo de Astrología Judía por ZOOM y YOUTUBE:
*Tema: Mazal Shor
(Tauro) 🐂 – El Secreto de Tauro y las Puertas del
Carácter.*
Fecha: Este Domingo –
21:00 Horas en vivo desde Israel.
En diversas obras de la dimensión interior
de la Torá, encontramos cuatro razones por las que surgió en la voluntad ante Di-s
crear la realidad,[1]desde los mundos espirituales superiores hasta, en particular, el mundo
físico inferior que habitamos y que es el más bajo de todos los mundos
posibles. De las cuatro, la razón más profunda - la única que toca la esencia
misma de Di-s - es una cuyo origen se encuentra en el Midrash: «El Santo
Bendito Sea deseaba tener una morada entre los seres inferiores».[2]
“Como la dicha del hombre reside en morar en una casa”
La creencia de que Di-s desea crear el mundo
corresponde a la sefirá de belleza (tiferet), como se
explicará más adelante. La dimensión interior de belleza es el atributo de
misericordia o compasión. El Nombre esencial de Di-s, Havaia, es
conocido como el «Nombre de la Compasión», y, por lo tanto, entre los Nombres
sagrados (es decir, que no pueden borrarse), es el que corresponde a la sefirá de
belleza. En efecto, es natural que el nombre más esencial refleje el principio
de la fe en la razón más esencial de la creación del mundo. La conexión entre
belleza (tiferet) y la Creación se alude además en el versículo: «Como
la belleza del hombre es morar en una casa»[3],
keTiferet Adam lashevet beit (כְּתִפְאֶרֶת אָדָם
לָשֶׁבֶת בָּיִת).
El centro del centro
La sefirá de belleza se sitúa en el
punto central del eje central de las sefirot, por lo que es el
centro dentro del centro.[4]
Su experiencia interior es de compasión, y actúa como nexo entre la bondad y el
rigor. Como vimos en una entrega anterior de esta serie, la bondad es el origen
de la renovación continua de la Creación. Del rigor se origina el orden de
descenso de los Mundos, conocido como Seder Hishtalshelut, que se
refiere a los sucesivos niveles de ocultamiento de la Divinidad (la palabra
«mundo» en hebreo proviene de ocultamiento) hasta llegar al mundo físico y
material, el más bajo y oscuro con respecto a la Divinidad.
Cada etapa de este descenso sirve para ocultar aún
más la conexión entre el Creador y Su deseo de crear el mundo, y el surgimiento
del mundo al final del proceso. Con respecto al atributo de misericordia o
compasión, que se encuentra en el eje central de las sefirot (y
el punto central dentro de él, como se mencionó anteriormente), está dicho:
«Entonces tu luz irrumpirá como el alba».[5] En
otras palabras, la luz de Di-s, o revelación, rompe la oscuridad de la realidad
inferior y revela a todos los ojos Su voluntad de que Su Presencia more en las
obras de los seres inferiores
.
“Y hazMe un santuario”
Una de las imágenes más conocidas asociadas con
la sefirá de belleza es la del travesaño central que sostenía
las paredes del Tabernáculo. El travesaño central, y por extensión la sefirá de
belleza, se describe en la Torá con las palabras: «La viga transversal discurre
entre las tablas, pasando de un extremo a otro».[6] La
idea de que la belleza se extiende de un extremo a otro subraya que no existe
fricción ni desviación asociada con esta sefirá y su aspecto
interno de compasión. En la práctica, esto significa que la belleza no se
inclina hacia ningún lado, ni a la derecha ni a la izquierda, ni hacia el amor
ni hacia el temor.
A diferencia de las dos sefirot de
bondad y poder, que se ubican a su derecha e izquierda, la belleza y la
compasión no se intensifican como lo hace el amor - el aspecto interno de la
bondad -, ni se retrae como el temor - el aspecto interno del rigor -. Permite un
flujo sin obstáculos, por así decirlo, entre el despertar de la misericordia en
quien ejerce la compasión y la materialización de la compasión en el acto de
bondad hacia otro.
Así como la belleza funciona en la interacción entre
almas, así asciende a la corona celestial para extraer de allí la voluntad y el
placer divinos que revelará en la morada de la santidad en la tierra,
específicamente en la sefirá de reinado, que se manifiesta a
través de la Tierra de Israel, la ciudad santa de Jerusalén, el Monte del
Templo, el Templo Sagrado y el Lugar Santísimo. Aunque no se puede pretender
«contener» a Di-s de ninguna manera, pues como afirmó el rey Salomón en la
inauguración del Primer Templo: «Ni los cielos ni el cielo de los cielos pueden
contenerte, mucho menos esta casa»,[7] sin
embargo, Di-s mismo eligió morar en la tierra, para revelar Su esencia y ser
«en una densa niebla»,[8]
en la casa que Sus hijos construyeron para Él en este mundo terrenal. Di-s
ordenó la construcción del Tabernáculo y posteriormente del Templo cuando dijo:
«Me harán un santuario, y Yo habitaré entre ellos».[9] En
definitiva, el principio de fe según el cual el anhelo interno y esencial del
Santo Bendito sea atribuye, como si fuera, un anhelo (ta'ava, en hebreo)
a Di-s; y cuando se trata de un anhelo, no puede haber contraargumentos, o “no
se puede discutir con un anhelo”.[10]
Este principio de fe de la dimensión interior de la
Torá introduce una nueva perspectiva sobre el principio de recompensa y castigo
de Maimónides. Según Maimónides,[11]
la recompensa final por el servicio propio en la vida se dará en el Mundo
Venidero, que a diferencia de nuestro mundo - llamado Este Mundo - no es una
realidad física, porque la recompensa última es eterna y la existencia física
no puede ser eterna. Sin embargo, según la Cábala, siguiendo específicamente la
visión de Najmánides,[12]
el Mundo Venidero, después de la resurrección de los muertos, está en este
mismo mundo físico.[13]
Dichoso aquel que en su vida en este mundo físico inferior ha preparado el
terreno y dispuesto los recipientes para la morada de la esencia misma de Di-s
en este lugar, entre los seres inferiores.
Una casa de Zevul
Los Sabios hablan de siete firmamentos,[14]
que corresponden a las sefirot emotivas o emocionales. El
firmamento correspondiente a la sefirá de belleza se conoce
como Zevul , que significa “morada”, y en él se encuentra la
Jerusalén celestial y el Templo celestial. La fuente de esta identificación
está en el versículo: “Ciertamente te he edificado una casa de Zevul, un lugar
para que Tú mores para siempre”.[15]
El rey Salomón construyó el Santo Templo en Jerusalén como una versión física
de la morada celestial de Di-s.
Aparentemente, esto indicaría que Di-s no necesita
una morada en la tierra, porque ya tiene una en el cielo. Sin embargo,
innumerables fuentes indican que el Todopoderoso ha jurado no entrar en el
Templo de arriba - Su morada celestial, por así decirlo - hasta que entre en el
Templo de abajo. Estas fuentes se remontan a las palabras de Oseas: «Porque yo
soy Di-s, no hombre; soy santo en medio de vosotros, y no entraré en la
ciudad».[16] Estas
palabras se ofrecen como parte de las palabras de conciliación que el profeta
dirige al pueblo judío. Con esto en mente, los rabinos explican:
Rav Najman le
preguntó a Rabí Itzjak: ¿Qué significan las palabras: «¿Soy sagrado entre
vosotros, y no entraré en la ciudad»? ¿Acaso el hecho de que el Santo esté
entre vosotros es motivo para que no entré en la ciudad? Él respondió: «Rabí Iojanan
dijo lo siguiente: el Santo Bendito sea dijo: “No entraré en la Jerusalén
celestial hasta que entre en la ciudad terrenal de Jerusalén”».[17]
Una versión ampliada de esta explicación que incluye
más contexto dice:
Porque desde el día
en que el Templo fue destruido abajo, el Santo Bendito sea dice que no entrará
en la Jerusalén celestial hasta que el pueblo judío entre en la Jerusalén
terrenal, como está dicho: «Soy santo en medio de vosotros, y no entraré en la
ciudad».[18]
Aunque Di-s, aparentemente, podría conformarse con
su morada celestial, ajena a lo terrenal, en las alturas, anhela habitar en la
Casa de Zebul, el Templo construido por Su pueblo aquí abajo, e incluso ignora
la posibilidad de morar en lo celestial mientras no disponga de una morada aquí abajo.
[4]
De hecho, una de las explicaciones de la afirmación del Arizal de que la
contracción de la revelación infinita de Di-s (o luz) ocurrió en su punto
central, es que esta afirmación se refiere a la sefirá de belleza (tiferet).
[5]
Isaías 58:8. El término hebreo para “irrumpirá”, ibaká (יִבָּקַע) es
una permutación de las letras de “Iaacov” (יַעֲקֹב). Iaacov es el patriarca considerado el
alma arquetípica y la carroza de la sefirá de belleza (tiferet)
y su experiencia interior, la misericordia.
[6]
Éxodo 26:28; véase Zohar 1:224a y otros lugares.
[10]
Un estudiante preguntó al Alter Rebe de Jabad acerca del motivo de la Creación
y las dificultades que esta plantea, pues cualquier razón o explicación de por
qué Di-s creó la realidad implica que Di-s tenía algún tipo de carencia antes
de la Creación, ya que el motivo de la creación sería la satisfacción de esa
carencia. El Alter Rebe finalmente le reveló la razón esencial: «El Santo
Bendito sea anhelaba un lugar donde morar entre los seres inferiores». El
estudiante aún preguntó: «Si es así, antes de que se creará el mundo, ¡su
anhelo no se había satisfecho!». El Alter Rebe respondió: «No se puede
argumentar lógicamente con un anhelo».
El ruido mediático,
político y público —cargado hasta el cansancio de agendas e intereses
particulares— a menudo nos distrae de una mirada toránica interna, ponderada
y equilibrada.
Incluso sin desplegar
todo el amplio abanico de consideraciones ni dictaminar según el criterio de la
Torá (Daat Torá) —el cual debe atender tanto al escenario ideal (Lejatjila)
como a la realidad fáctica (Bedieved)—, debemos inclinar el oído a la voz
interior: a lo que Dios nos quiere decir a través de los acontecimientos de
la realidad.
1. "Elegirás la
Vida" es un Compromiso Total
En primer lugar,
debemos recordar que "moriremos si no nos alistamos". El
precepto bíblico de "Y elegirás la vida" significa un
alistamiento y compromiso total en la batalla de la vida y el bien contra la
muerte y el mal.
Quien
no se alista en esta guerra, ni siquiera comienza a vivir.
Quien
se compromete y se alista, vence (y se hace acreedor de la vida eterna).
Este
compromiso interno es el fundamento de todo, y debe manifestarse con la
misma fuerza tanto en la casa de estudio (Beit HaMidrash)
como en el campo de batalla.
2. La Mano Divina
Detrás de los Obstáculos
Por otra parte, incluso
ante los aspectos negativos de una ley de reclutamiento contraria al criterio
de la Torá —que incluye los intentos de los jueces de la Corte Suprema (Bagatz)
y de los asesores legales por debilitar e interrumpir el estudio de la Torá—,
debemos identificar la mano conductora de Dios. Al fin y al cabo, todos
esos jueces y asesores no son más que "marionetas" en Sus manos.
A través de esta
situación, el Creador nos llama a que nuestro estudio de la Torá sea "con
todas tus fuerzas" (Bejol Meodeja), asumiendo el desafío con
toda la firmeza, la entrega y la devoción que exige superar una prueba
espiritual.
CALENDARIO
HEBREO: El mes de Tamuz y Av ( Las 3 semanas)
UNA MIRADA INTERIOR A LAS TRES SEMANAS
Recientemente conmemoramos el día de ayuno del 17 de Tamuz, Iud Zain BeTamuz, y dentro de tres
semanas conmemoraremos otro día de ayuno, el 9 de Av, o Tishá BeAv. Estos dos días de ayuno
fueron instituidos por los profetas y los Sabios para conmemorar no solo la
destrucción de los dos Templos de Jerusalén, sino también muchos otros
acontecimientos negativos de la historia judía. Según la Mishná, cinco
calamidades ocurrieron el 17 de Tamuz y
otras cinco en Tishá BeAv.[1]
VER TAMBIÉN EL
MATERIAL DE ESTUDIO SOBRE ESTE TEMA
El primero de los eventos calamitosos que ocurrieron
el 17 de Tamuz fue la ruptura de las primeras Tablas de la
Alianza por parte de Moisés al descender del Monte Sinaí. El pueblo había
calculado mal cuándo debía descender Moisés de la montaña cuarenta días después
de recibir la Torá, y en su desesperación, hicieron un becerro de oro para, por
así decirlo, reemplazar a Moisés, pues sentían un vacío de liderazgo. Cuando
Moisés descendió con las tablas de la ley, las rompió al ver cómo bailaban y
celebraban alrededor del becerro de oro.[2]
Este evento refleja el evento más arquetípico llamado la Rotura de los
Recipientes, cuando los recipientes iniciales de la creación no pudieron
contener la luz increíblemente poderosa y se hicieron pedazos. Según el Arizal,
este mundo, que se conoce como el Mundo de la Rectificación, está compuesto por
los recipientes rotos del mundo anterior.
Tisha B'Av y el reporte de los espías
El primero de los acontecimientos que tuvieron lugar
el 9 de Av fue cuando los doce espías enviados por Moisés para explorar la
Tierra de Israel regresaron después de cuarenta días con su informe. Diez de
ellos desanimaron al pueblo con un informe nefasto, diciendo que los habitantes
de allí eran demasiado fuertes para que los israelitas pudieran vencerlos. El
pueblo respondió quedándose en pie junto a sus tiendas, llorando, y deseando
regresar a Egipto.[3] El
Talmud relata que Di-s, quien continuamente había prometido a los israelitas
llevarlos a la tierra que había prometido a Abraham, Itzjak y Iaacov, declaró:
«Esta noche lloráis en vano. En el futuro, tendréis motivos para llorar en esta
noche».[4] Esa
noche fue Tishá BeAv, y como predijo el Midrash, a lo
largo de los siglos, no solo ocurrieron cinco calamidades en esta fecha, como
registra la Mishná, sino también muchos otros acontecimientos terribles.
Los 22 días y las letras hebreas
Si observamos con atención, vemos que Tishá
BeAv es el día 22 después del día de ayuno del 17 de Tamuz.
Dado que hay 22 letras hebreas, existe una correspondencia directa entre las
letras y este lapso de 22 días. Esta es la razón por la que Jeremías, quien
compuso el Libro de las Lamentaciones, Eijá, que se lee
públicamente en Tishá BeAv, escribió la mayoría de sus capítulos
siguiendo un acróstico que utiliza las 22 letras del alfabeto hebreo. El
acróstico tenía como propósito recordar al lector que el pueblo judío se había
apartado de la Torá escrita en 22 letras y, por ello, había provocado su propia
destrucción.[5] Jeremías
es también la fuente del nombre utilizado para designar estos 22 días en el
calendario hebreo, “Días entre estrecheces [aflicciones]”[6],
Iemei bein haMetzarim (יְמֵי בֵּין הַמְּצָרִים).
Atributos de compasión
Si observamos con más detenimiento, vemos que estos
22 días se dividen en dos grupos: uno de 13 días y otro de 9. Los primeros 13
días corresponden al mes de Tamuz, desde el 17 hasta el final
del mes. El segundo grupo de 9 días corresponde al mes de Av, desde Rosh
Jodesh Av hasta Tishá BeAv, desde el primer día hasta
el noveno. Este segundo grupo de 9 días se conoce en la Halajá como
«los Nueve Días».
Los 13 días de Tamuz corresponden a
los 13 Atributos de Misericordia Divina ( Shelosh Esrei Midot HaRajamim )
revelados a Moisés después de la ruptura de las Tablas como camino al perdón.[7] Los 9 días de Av corresponden
a los 9 Atributos de Misericordia Divina que Moisés expresó para interceder por
el pueblo después del Pecado de los Espías.[8]
Así, tenemos los dos incidentes que nos trajeron estos dos días de ayuno: el
17 de TamuzyTisháBeAv ;
pero también tenemos el antídoto en forma de dos conjuntos de Atributos de
Compasión que muestran el camino para hacer teshuvá y
rectificar estos eventos negativos.[9]
En el Zohar se afirma que, por el
mérito del estudio de las dimensiones interiores de la Torá reveladas en sus
enseñanzas, la redención llegará al pueblo judío con misericordia.[10] Aquí vemos nuevamente la idea de la
misericordia como la fuerza subyacente que conduce a la teshuvá, la
rectificación y la redención. Esta idea, de que estudiar las dimensiones internas
de la Torá está directamente conectado con la redención y la era mesiánica, se
ha convertido en una creencia fundamental en la Cabalá y el Jasidut, como
veremos a continuación.
Los pilares de Tzfat: El Ramac y el Arizal
En el siglo 16 EC, se produjo un auge de las
enseñanzas cabalísticas en la ciudad de Tzfat, en la Tierra de Israel. Las dos
figuras más importantes en este auge fueron el Ramac, Rabi Moisés
Cordovero (1522-1570), y el Arizal, Rabi Itzjak Luria (1534-1572). Ambos
revolucionaron el estudio de la Cabalá, las dimensiones internas de la Torá, y
sentaron las bases para su estudio hasta el día de hoy.
El Ramac y el Arizal fallecieron en un
lapso de tan solo dos años. Es interesante señalar que Rabi Moisés Cordovero
falleció el 23 de Tamuz, el séptimo día y, día a la mitad,
del grupo de trece días que van desde el ayuno del 17 de Tamuzhasta el
último día de Tamuz. El Arizal, pocos años después, falleció el 5
de Av, el quinto día, y día del medio entre los nueve días que van
desde Rosh Jodesh Av hasta Tishá BeAv.
TAMUZ
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
AV
1
2
3
4
5
6
7
8
9
En el Templo de Jerusalén, dos columnas, conocidas
como Boaz y Iajin, se erigieron frente a la
entrada del Santuario.[11]
De manera simbólica, al igual que estos dos pilares eran hitos del Templo,
el Ramac y el Arizal eran pilares de la tradición cabalística.
También es interesante destacar que están enterrados uno junto al otro en el
antiguo cementerio de Tzfat, una sepultura encima (más alta la del Arizal) de la otra. Estos dos
“pilares de la Cabalá” representan simbólicamente las dos sefirot de
victoria (netzaj) y reconocimiento (hod), que corresponden a las
piernas, los “pilares” del cuerpo.
Según el Zohar, estas dos sefirot son
también fuente de profecía, razón por la cual los profetas solían colocar la
cabeza entre las rodillas cuando recibían una profecía. Así, Rabi Moisés
Cordovero y Rabi Itzjak Luria, al enseñar y difundir la sabiduría cabalística
en la ciudad de Tzfat, fueron pilares que sustentaron el retorno del pueblo
judío a la Tierra de Israel, un proceso impulsado por las revelaciones de la
dimensión interior de la Torá.
Los manantiales del Baal Shem Tov
Unos 150 años después del fallecimiento de estos dos
pilares, las enseñanzas escatológicas de la Cabalá llegaron incluso a judíos
sencillos gracias a las enseñanzas del Baal Shem Tov, fundador del movimiento
jasídico. Tras vivir como un hombre piadoso oculto (un tzadik)
durante los primeros 36 años de su vida, el Baal Shem Tov reveló sus enseñanzas
y su singular personalidad bajo la guía de su mentor celestial, Ajiá
HaShiloni. Logró transformar las enseñanzas del Zohar, que servían
de base para la Cabalá esotérica y difícil de comprender del Ramac y el Arizal,
en un nuevo sistema y lenguaje que rápidamente caló hondo en la vida de las
masas judías y despertó en ellas la chispa del Mesías y el anhelo por la
Redención.
En Rosh Hashaná de 1746 (5507), el Baal Shem
Tov tuvo una elevación espiritual durante la cual entró en la cámara del Mesías
en el cielo. Estando en presencia del alma del Mesías, le preguntó:
"¿Cuándo vendrá Maestro?". El alma del Mesías respondió
citando el versículo: "Cuando las fuentes de tus enseñanzas alcancen los
límites más lejanos".[12] Así,
al Baal Shem Tov y a todos sus seguidores posteriores se les confió la misión
de difundir las dimensiones interiores de la Torá, con la convicción de que son
un instrumento clave para traer la redención final al pueblo judío y al mundo
entero, a través de la compasión.
Todos deberíamos esforzarnos por desempeñar nuestro
papel tanto en el aprendizaje como en la difusión de las dimensiones internas
de la Torá para facilitar la propagación de la energía espiritual y ayudarla a
alcanzar una masa crítica que traiga consigo la tan esperada Redención y nos
conduzca a la era mesiánica.
[8]
Números 14:18. Los 13 Atributos y los 9 Atributos son la base de nuestra serie
de artículos sobre los Nueve Principios de la Fe de la dimensión interior de la
Torá, que aparecen simultáneamente en la publicación Dimensiones y dimensiones.org. Esta semana, nos
centramos en el quinto y sexto principio.
[12]
De una carta que el Ba'al Shem Tov envió a su cuñado, Rabi Gershon de Kitov.
HISTORIAS DE
TZADIKIM
Rabi Moshe Cordovero (el Ramac):
NO DUDEN DEL SANTO ARI
Rabi Moisés
Cordovero nació en el año 5282 (1522), siendo hijo de Rabi Iaacov. Se desconoce
su lugar de nacimiento, aunque su apellido indica que su linaje se remonta a la
ciudad de Córdoba, en España. Creció y vivió en Tzfat, donde estudió Guemará y
derecho judío con Rabi Iosef Karo. Según una tradición, recibió la ordenación
rabínica de Rabi Iaacov Berav, quien renovó la institución de la semijá.
Se casó con la hermana de Rabi Shlomo Alkabetz y, a los veinte años, comenzó a
estudiar Cabalá bajo la tutela de su cuñado. Tras unos años, comenzó a dirigir
una ieshivá en Tzfat. Entre sus alumnos se encontraban Rabi Jaim Vital y
Rabi Eliahu de Vidas, autor del Reishit Jojmá.
La obra del Ramac,
el Pardes Rimonim, se imprimió en vida del autor y se convirtió en un
texto fundamental para el estudio de la Cabalá, mientras que sus otras obras - Eilimah
y Shi'ur Komah, que exponen su sistema cabalístico - se imprimieron
mucho más tarde. En sus escritos, el Ramac sintetiza los enfoques
cabalísticos de los Rishonim, dialogando y dirimiendo entre ellos.
Asimismo, compuso un comentario sobre el Zohar y el Tikunei Zohar
titulado Or Iakar, así como una obra de musar llamada Tomer
Devora, fundamentada en los trece atributos de misericordia Divina y el
imperativo de «y andaréis en Sus caminos». En el año 5322 (1562), a la edad de
cuarenta años, nació su hijo, Rabi Guedaliah. Rabi Moshe Cordovero falleció el
23 de Tamuz de 5330 (1570), a la edad de 48 años, y fue sepultado en el
cementerio de Tzfat.
El día en que el Ramac, de bendita memoria,
partió de este mundo, sus discípulos y los demás sabios de la generación fueron
a visitarlo. Él les dijo: «Sabed, maestros míos, que un hombre surgirá después
de mí e iluminará vuestros ojos con la sabiduría de la Cabalá. Y aunque podáis
percibir que contradice mis palabras, no es así, pues todo es uno. En mis días,
los canales de la santidad aún estaban sellados, y escribí mis enseñanzas con
gran secretismo, en términos de sefirot.
Pero después de mi partida, esos canales se
revelarán más plenamente, y ese hombre expondrá sus enseñanzas en términos
de partzufim (personalidades) y demás. Es por esta
razón que os pueda parecer que se aparta de mis palabras. Por lo tanto, os
advierto: no le contradigáis, pues tal fue la Torá que su alma recibió del
Sinaí - y con mayor razón aún, puesto que la chispa de su alma proviene de Rabi
Shimon bar Iojai, de bendita memoria».
Cuando sus alumnos oyeron estas palabras, le
insistieron en que revelara la identidad del hombre, pero él se negó, diciendo:
«Como él mismo no desea ser revelado, tampoco yo deseo revelarlo. Sin embargo,
les daré una señal: quien merezca contemplar la columna de nube que camina
delante de mí féretro, ese es el hombre del que Di-s ha hablado, para que sea
príncipe y guía de Su pueblo, Israel».
Cuando los portadores del lecho en el que
yacía el cuerpo del Ramac llegaron al cementerio, intentaron preparar su tumba
cerca de la de los grandes sabios de la época. Pero Rabi Itzjak Luria, el Ari,
les dijo: «Este no es su lugar, pues la columna de nube que precede al ataúd ha
seguido su camino y se ha posado en otro sitio». Al instante comprendieron que
se trataba del hombre del que había hablado el Ramac, de bendita memoria.
*
Una noche, el santo Ari estaba enseñando Torá
ante la congregación, y entre los presentes se encontraba un estudiante de Rabi
Moses Cordovero. Este estudiante intervino respecto a la enseñanza que el Ari
estaba exponiendo, y dijo que el Ramac tenía una opinión diferente. El santo
Ari se apartó y guardó silencio. El estudiante preguntó: "¿Por qué el
maestro permanece en silencio?". Él respondió: "Sabed que el alma del
Ramac está sentada en un trono en este mismo lugar, escuchando vuestras
palabras y os ha dicho que estáis mintiendo". El estudiante dijo:
"¿Quién puede dar fe de esto?". El maestro dijo: "Esperad".
El santo Ari volvió a dirigirse hacia allí y
habló con el alma del Ramac; luego, se volvió hacia el estudiante y le dijo:
«Esto es lo que me dijo el Ramac: ve a ver a su esposa y pídele que te dé un
libro en particular, ábrelo en una página y columna específicas, y allí
encontrarás su razonamiento en total concordancia con mis palabras». El
estudiante así lo hizo, y encontró el texto escrito exactamente como el santo
Ari lo había dicho.
(Toldot HaAri)
En esta
maravillosa historia se pueden apreciar muchas cosas: la humildad del Ramac,
el Ru'aj HaKodesh del Ari y la enorme distancia que separa,
por un lado, las disputas imaginarias y, por otro, la auténtica consideración
mutua y la complementariedad. Resulta también sorprendente que, si bien el Ramac
había escrito sobre partzufim - uno de los sellos distintivos
de la Cabalá del Ari -, no publicara estas obras hasta que el Ari llegó y
reveló sus propias enseñanzas, tal como se refleja en la historia, donde el
manuscrito en posesión de la viuda del Ramac confirmaba las palabras del
Ari. ¿Por qué la guía Divina dispuso las cosas de tal manera que solo el Ari
revelara toda la profundidad de la intención del Ramac?
Solo puede
ser que, dentro de la Cabalá del Ramac, tal como se presenta, se oculte
un secreto, uno que permanece profundo y relevante incluso después de las
enseñanzas del Ari. Para entender de qué se trata, comencemos con una historia
jasídica:
En ocasiones, cuando el Baal Shem Tov
enseñaba Torá, el Toldot - Rabí Iaacov Iosef de Polonne - exclamaba
repentinamente: “¡El Ari escribe otra cosa!”. Una vez, en una noche de Shabat,
el Baal Shem Tov estaba estudiando un discurso junto con el Ari, y despertó al
Rebe Ze'ev Kitzes, que dormía cerca, para que pudiera verlo y servir de testigo
de que el santo Ari efectivamente lo había estudiado con él, en caso de que
el Toldot afirmara más tarde que no estaba escrito así en el Ari.
Y así fue: al día siguiente, cuando el Baal
Shem Tov repitió el discurso, el Toldot exclamó: “¡Esto no es lo que
está escrito en el Ari!”. Ante esto, el Baal Shem Tov llamó al Rebe Zev Kitzes
para que testificara que esto era precisamente lo que le había oído aprender
junto con el santo Ari.
La historia
se repite. La misma acusación que los estudiantes del Ramac lanzaron
contra el Ari ahora la lanzan los estudiantes de la Torá del Ari contra
el Ba'al Shem Tov, y exactamente de la misma manera que respondió el Ari, así
responde también el Ba'al Shem Tov.
Lo que hace
esto aún más asombroso es que el Baal Shem Tov se presentó como el sucesor
directo del Ramac en particular. En sus propias palabras: «La enseñanza de que
el bendito Ein Sof llena todos los mundos, los rodea y está
dentro de ellos, y que no hay lugar vacío de Él, ni siquiera en las cosas más
humildes, este es el enfoque cabalístico del Ramac, de bendita memoria, y sobre
él he construido y establecido también nuestro propio camino verdadero».
Quién,
entonces, es más preciso: ¿el Ari, con quien el Ramac coincidió, o el Ramac,
sobre cuyos cimientos se construyó la Torá del Baal Shem Tov?, y ¿quién en la
historia recibió la propia confirmación del Ari?
La verdad,
tal como la enseñó el Rebe Isaac de Homel, es que el Ramac, el Ari y el
Ba'al Shem Tov representan tres etapas en la evolución de la Cabalá.
La primera
etapa se conoce como Hishtalshelut (posiblemente
traducible como “evolución”). La Cabalá del Ramac describe las etapas de
la Creación y el desarrollo de la multiplicidad desde la unidad. La cosmovisión
que presenta se asemeja a una cadena de anillos entrelazados, que se extiende
desde el Creador hacia abajo a través de los mundos inferiores.
La segunda
etapa se conoce como Hitlabshut (“investidura-investimento”).
La Cabalá del Ari describe la Creación como un sistema de partzufim (personalidades-perfiles),
diversas expresiones de la “personalidad Divina” entrelazadas como un alma
dentro de un cuerpo.
La tercera y
última etapa es Hashra'ah («inspiración» o
«inmersión»). La Cabalá del Baal Shem Tov nos muestra cómo las criaturas
finitas pueden sentirse inmersas o inspiradas por lo Infinito, que habita a su
alrededor y fluye a través de ellas. La Cabalá del Ari se fundamenta en la
tradición cabalística anterior, interpretándola y ampliándola; y la Cabalá del
Baal Shem Tov refina y profundiza lo que le precedió.
La aparente
diferencia entre el Baal Shem Tov y el Ari se expresa con mayor claridad en el
misterio del tzimtzum (contracción). Quien estudie los
escritos del Ari podría concluir que la contracción debe entenderse
literalmente: que la revelación (o luz) infinita de Di-s se retiró de la
Creación y ya no está presente en ella. Pero según el Baal Shem Tov, toda la
descripción de la contracción es una parábola, narrada desde nuestra
perspectiva limitada; y la Presencia de Di-s y Su luz pueden percibirse incluso
en el vacío de la contracción en el que vivimos. Significativamente, es
precisamente en el sistema del Ramac donde el concepto de contracción no
aparece en absoluto; en su lugar, solo hay una evolución continua (Hishtalshelut),
un flujo ininterrumpido desde Di-s mismo hasta los confines más remotos de los
mundos creados. Es de esto de donde el Baal Shem Tov extrae su inspiración,
entendiendo que todas las innovaciones del Ari no deben tomarse en sentido
literal.
La Cabalá
del Ramac es más sencilla y fundamental, y aborda con menos profundidad
matices y capas. Sin embargo, es precisamente gracias a esta sencillez que el
Baal Shem Tov pudo despojar a las palabras del Ari de toda connotación material
y culminar el proceso iniciado por el Ramac y continuado por el Ari. El
Ari reveló la profundidad de la intención del Ramac y la riqueza latente
en la Cabalá más sobria que había expuesto; y a través de la visión del Ramac
- que presenta el mundo y la Divinidad como un único, continuo e ininterrumpido
-, el Baal Shem Tov reveló a su vez la profundidad de la propia intención del
Ari.
Historias de
tzadikim
El Maguid de Trisk:
LO QUE PODEMOS APRENDER DE LA PRISIÓN
Rabi Avraham Twerski de Trisk, autor del “Maguen
Avraham”, nació en 5566 (1806) siendo hijo de Rabi Mordejai de Chernóbil.
Su padre lo amaba profundamente y solía llevarlo consigo en sus viajes. Por
ello, desde temprana edad, presenció las rectificaciones (tikunim) que
su padre prescribía (y a veces realizaba) para los judíos que buscaban su
consejo. Tras casarse con Rikel, hija de Rabi Iaacov Arié Leib Shapira de Kovla
(Kovel, Ucrania), se estableció en Trisk (Turiisk, Ucrania) y ejerció como maguid
allí.
Tras el fallecimiento de su padre el 20 de Iyar de
5597 (1837), lo sucedió como Rebe jasídico de Trisk. Decenas de miles de jasidim
acudieron a su corte, entre ellos algunos de los grandes Rebes jasídicos de
Polonia, que viajaban junto a sus jasidim para reunirse con él. En 5647
(1887), dos años antes de su muerte, Rabi Abraham accedió a imprimir su libro,
«Maguen Avraham», que incluye sus discursos sobre Torá, escritos por sus
jasidim. El libro se imprimió por primera vez en Lublin y pronto fue
considerado una obra fundamental del pensamiento jasídico en la dinastía Trisk-Chernobil
y en todo el mundo jasídico.
Rabi Avraham falleció el 2 de Tamuz de 5649 (1889) y
fue sepultado en Trisk. Su hijo, Rabi Mordejai, enseñó que el 2 de Tamuz es un
día propicio para la oración. La alusión numérica traída en este contexto es
que 2 veces el valor de “Tamuz” (תַּמּוּז)
es 906 el valor de (una de las partes del Nombre de 42 letras) שקוצית,
un acrónimo de:
“Acepta
nuestras súplicas y escucha nuestros clamores, Él que conoce los misterios”
Uno de los jasidim
del Maguid de Trisk visitó Sadigora y entabló un acalorado debate con uno de
los jasidim del santo Rebe de Ruzhin. Como suele ocurrir entre jasidim,
discutieron sobre qué Rebe era superior, y el debate se tornó muy intenso.
El jasid de Ruzhin
rechazaba por completo al Rebe de Trisk. El Rebe Israel de Ruzhin era
reconocido en su generación como el Rebe de todos los Rebes. Se le consideraba
el Rebe más grande de todas las dinastías jasídicas de Polonia, e incluso en
Jabad lo llamaban el heiliger Ruzhiner (el santo Ruzhiner). El
Rebe de Ruzhin tenía una estrecha relación con el Tzemaj Tzedek, el tercer Rebe
de Lubavitch. Su vínculo era tan fuerte que el gran jasid de Jabad, Rabino
Isaac de Homil, de mente brillante y gran equilibrio, estuvo a punto de
convertirse en uno de sus seguidores cuando el Tzemaj Tzedek lo envió a
reunirse con el Rebe de Ruzhin por un asunto de interés público. Ante la
negativa del jasid del Rebe de Ruzhin hacia el Rebe de Trisk, el invitado de
Trisk se sintió sumamente molesto.
El debate tuvo lugar
en la sala de estudio (el Beit Midrash) después de las oraciones matutinas,
mientras ambos aún llevaban sus mantos de oración y tefilín. Enfurecido, el
jasid de Trisk se llevó la mano a la frente (tefilín) y juró: «Mi Rebe es tan
grande como el tuyo, ni más ni menos». Acto seguido, el jasid se dispuso a
regresar a casa.
Sin embargo, su
conciencia comenzó a atormentarlo: "¿Cómo pude haber hecho un voto con el
Nombre del Cielo y mis tefilín? ¿Acaso sé quién es superior? ¿Estoy tan seguro
de mí mismo que hice un voto sobre mis tefilín? ¿Quizás pequé?". Este
jasid era verdaderamente una persona temerosa de Di-s. No cabe duda de que era
un buen jasid, y también temeroso de Di-s. El Rebe de Lubavitch bendecía a las
personas para que primero fueran un jasid, luego temerosas de Di-s y finalmente
diligentes estudiosos de la Torá.
¿Qué hace un jasid
cuando no está seguro de haber actuado correctamente? Acude a su Rebe y le
cuenta toda la historia. Y eso fue lo que hizo nuestro jasid. Viajó hasta el Maguid
de Trisk y le contó toda la historia. «Al final, juré sobre mis tefilín que
usted es tan grande como el Rebe de Ruzhin» (también conocido como el Rebe de
Sadigora).
El Rebe de Trisk lo
tranquilizó un poco: «Debes saber», le dijo a su jasid, «que, en lo que
respecta al atributo del amor, al servir a Di-s con amor, soy tan grande como
él. Pero en cuanto al atributo de temor, él es más grande que yo. ¿Por qué?
Porque fue condenado a prisión. [El Ruzhiner estuvo encarcelado durante aproximadamente dos
años. Se vio obligado a huir de Rusia y finalmente llegó a Sadigora, en
Austria, donde permaneció.] Como estuvo encarcelado, adquirió el
atributo de temor, y yo no lo merecí».
Poco después, el Maguid
de Trisk también fue encarcelado por un breve período. Las autoridades no
quisieron revelar en qué prisión se encontraba para que sus jasidim, algunos de
los cuales tenían contactos influyentes en el gobierno, no pudieran conseguir
su liberación. Finalmente, los jasidim descubrieron que estaba encarcelado en
Slavita y lograron obtener su excarcelación. El Maguid de Trisk relató entonces
que Di-s, con su Providencia Divina, había dispuesto su encarcelamiento para
que el voto de su jasid no fuera en vano.
El Maguid de Trisk nos enseña dos lecciones
fundamentales en esta historia: la profundidad del compromiso y el amor entre
un Rebe y su jasid, y que el encarcelamiento puede conducir a un elevado
grado de servicio a Di-s por temor y respeto reverencial. Ciertamente, ningún tzadik
carece del simple temor al Cielo: la sensación de la presencia de Di-s y la
obediencia a Él. El temor especial en nuestra historia es sin duda lo que se
conoce como temor reverencial superior, que es similar a la anulación del ser.
El pensamiento jasídico compara el temor superior con el que experimenta una
persona cuando está presente un gran tzadik o sabio; cualquier otro
sentimiento se borra al entender la gran separación entre uno mismo y el tzadik o
sabio. Este tipo de temor reverencial, de respeto, se considera incluso más
elevado que el amor a Di-s (siguiendo el orden de temor y amor, amor y temor,
donde el segundo conjunto de amor y temor se refiere al amor y temor más
elevado). Al experimentar este temor superior, el individuo pierde por completo
la noción de sí mismo y se siente totalmente subordinado al objeto de su temor.
Sin embargo, cuando se trata del amor a Di-s, aún persiste un sentimiento de
identidad, la sensación de ser «yo quien ama a Di-s».
Podríamos preguntarnos por qué se experimenta este
tipo de temor cuando uno está encarcelado. Quizás porque se le niega el libre
albedrío y su libertad para actuar voluntariamente se ve prácticamente anulada.
Al prisionero le queda la experiencia del vacío y la insignificancia. Cuando un
tzadik está encarcelado, sabe cómo elevar estos sentimientos hasta su
origen, interpretando su insignificancia como su verdadero estado en
comparación con la infinitud del Creador.
En nuestra generación, hay judíos encarcelados o
sometidos a restricciones por sus acciones en defensa del pueblo judío y la
Tierra de Israel. ¿Cómo podemos animarlos? Al parecer, ya han demostrado su
amor por Di-s y Su pueblo, y ahora en el Cielo se ha decretado que deben
perfeccionar su atributo de temor.
Curiosamente, el iahrzeit (aniversario del
fallecimiento) del tzadik de Trisk, quien asciende a mayores alturas a
través de la prisión, es un día antes del tercer día de Tamuz, día en que el
Rebe Raiatz fue liberado de la prisión soviética. Tras su liberación, el Raiatz
fue sometido a una especie de arresto domiciliario al estilo ruso, que en
realidad era una sentencia de exilio en la ciudad de Kostroma. El yerno del
Rebe Raiatz, el Rebe de Lubavitch, dijo que el tercer día de Tamuz es "el
comienzo de la redención" (atjalta degue'ula) que precede a la
liberación definitiva del Rebe Raiatz el 12 y 13 de Tamuz.
El paralelismo entre la prisión como forma de exilio
y la liberación de la prisión como forma de redención también se cumple de otra
manera: el exilio es una prisión y la redención es la liberación de ella. Al
Rebe no le gustaba la expresión «el inicio de la redención» (atjalta degue'ulah)
que se usaba para describir la situación en la que nos hemos encontrado como
pueblo durante las últimas décadas. Consideraba que utilizarlo equivalía a ignorar
la realidad de la situación, que desde el punto de vista espiritual, es una de
las situaciones más difíciles por las que ha pasado el pueblo judío, en la que
un enorme porcentaje de judíos no se identifica con el yiddishkeit (identidad
judía) y no observa las mitzvot.
Sin embargo, podemos comparar nuestra situación
actual con un prolongado arresto domiciliario en nuestra propia tierra, en la
Tierra de Israel, donde estamos bajo constante vigilancia. Las naciones del
mundo, desde fuera, junto con nuestros hermanos descarriados desde dentro, nos
gobiernan mediante un régimen de corrección política. Nuestra capacidad para
expresarnos (ya sea con palabras o con acciones) es muy limitada. De la
comparación con el 3 de Tamuz podemos aprender que esta también es una etapa en
nuestro camino hacia la verdadera y completa redención. Hasta entonces,
aprenderemos del Maguid de Trisk como sacar el máximo provecho de nuestra
situación actual.
Esta partitura, titulada "Shirat
HaNeshamá" (שירת
הנשמה — El Canto del Alma), es la viva expresión de lo que el Jasidut enseña sobre la música:
que el nigún (la melodía sagrada) es el "bolígrafo del alma",
capaz de llegar a lugares del corazón donde las palabras simplemente se quedan
mudas.
Al observar la estructura musical que
compuso el Rabino Ginsburgh, la melodía evoca una profunda travesía espiritual:
🌌 1. La Tonalidad en Mi Menor (Em): Un Anhelo Dulce y Amargo
La melodía está escrita principalmente en Mi
menor. En el Jasidut, los tonos menores no representan tristeza o depresión
(atzvut), sino anhelo del alma (kishufín) y una sana
introspección (merorut). Es el alma sintiéndose lejos de su Fuente
Divina, pero balanceándose suavemente con el deseo de retornar. La transición
momentánea hacia acordes mayores como Sol Mayor (G) se siente
como un destello de luz, una revelación de alegría que consuela al alma antes
de volver a su centro.
💓 2. El Compás de 3/4: El Ritmo del Ratzó VaShóv
El compás de tres tiempos (tipo vals lento)
es el ritmo natural del corazón y de la respiración. En la Cabalá, el número 3
representa el equilibrio entre las líneas derecha, izquierda y central (Jesed,
Guevurá y Tiferet).
Este vaivén constante en 3/4 evoca el
movimiento cósmico del Ratzó VaShóv (correr y retornar): el alma que se
eleva con pasión hacia lo Divino en el primer y segundo tiempo, y vuelve a
descender con madurez a la realidad en el tercer tiempo para hacer de este
mundo físico un hogar para Dios.
🕊️ 3. Los Tresillos y las Ligaduras: El Fluido de la Conciencia
Visualmente, la partitura está llena de tresillos
(esos pequeños grupos de tres notas marcados con un "3") y grandes
ligaduras de expresión que abarcan compases enteros.
Las ligaduras inspiran continuidad; muestran que el servicio a
Hashem no debe ser fragmentado o tosco, sino un fluir constante y
armónico.
Los tresillos representan pequeños "saltos" o
destellos de inspiración (Jojmá) que rompen la monotonía y elevan
la melodía justo cuando parece estabilizarse.
🏛️ El Sello del Rabino Ginsburgh
Fiel al estilo de Gal Einai, donde la Torá,
la matemática divina y el arte se fusionan, esta melodía refleja una precisión
matemática que se convierte en emoción pura. No es una música para el
entretenimiento del cuerpo; es una meditación estructurada. Comienza con una
humilde plegaria en los primeros sistemas, gana fuerza y madurez en los
compases intermedios (con esos cambios a F# y Bm), y termina con
una sección repetitiva (el sistema final) que invita a internalizar el canto de
forma cíclica.
Es, en definitiva, una melodía que inspira
a elevar el "sorteo" de nuestra vida diaria, transformando cada nota
de nuestra rutina en un canto dedicado a la Esencia Divina. ¡Una pieza hermosa
para musicalizar el estudio del Jasidut!
📜 EL 17 DE TAMUZ: UN DÍA DE CALAMIDADES
HISTÓRICAS
El 17 de Tamuz (שבעה עשר בתמוז, Shivá
Asar BeTamuz) es un día de ayuno público en el judaísmo. Este día es de
suma importancia porque marca el inicio del período de duelo de las Tres
Semanas (Bein HaMetzarim), que culmina tres semanas después con el
ayuno de Tisha B'Av (el 9 de Av).
Según la ley oral registrada en la Mishná
(Tratado de Taanit 4:6), este día se decretó como ayuno porque en él ocurrieron
cinco grandes tragedias históricas para el pueblo de Israel:
⚡ LAS 5
CALAMIDADES DEL 17 DE TAMUZ
Moshé rompió las Tablas de la Ley:
Al descender del Monte Sinaí con las primeras Tablas del Pacto (Lujot
HaBrit) y ver al pueblo de Israel adorando al Becerro de Oro,
Moshé las arrojó y las rompió al pie del monte.
Cesó el Sacrificio Diario (Korban Tamid): Durante el asedio de Nabucodonosor al Primer Templo, las
fuerzas de defensa y los sacerdotes se quedaron sin corderos dentro de la
ciudad amurallada. Por primera vez, se vieron obligados a interrumpir el
sacrificio comunitario continuo que se ofrecía de forma ininterrumpida
cada mañana y cada tarde.
Las murallas de Jerusalén fueron brechadas: Durante la época del Segundo Templo, el ejército romano al
mando de Tito logró romper las murallas defensivas de Jerusalén
tras un largo y cruel asedio. Esto les permitió ingresar a la ciudad, lo
que desató una guerra urbana que terminó con la destrucción del Templo
tres semanas más tarde.
Apostomus quemó un rollo de la Torá: Un oficial militar romano de alto rango (o general) llamado
Apostomus quemó públicamente un rollo sagrado de la Torá. Este acto
significó un ataque directo a la identidad espiritual del pueblo y sentó
un trágico precedente de persecución.
Se colocó un ídolo en el Templo: Se
erigió una estatua o ídolo pagano dentro del propio Santuario (Heijal),
profanando el lugar más sagrado de la Tierra. (Los sabios debaten si este
evento ocurrió en la época del Primer Templo bajo el reinado de Menashé, o
si fue realizado también por Apostomus durante la ocupación romana).
⏳ ¿CÓMO SE CONMEMORA HOY EN DÍA?
Al ser considerado un "ayuno
menor", las restricciones se aplican desde el amanecer (Alot
HaShajar) hasta el anochecer (Tzet HaKojavim) del mismo día:
Abstinencia: Está estrictamente
prohibido comer y beber.
Rezos Especiales: Se añaden
lecturas específicas de la Torá (la sección de Vaijal en Éxodo) y
rezos de arrepentimiento (Selijot) en las plegarias de la mañana y
de la tarde.
Objetivo Espiritual: El Jasidut
enseña que el propósito del ayuno no es simplemente entristecerse por
eventos del pasado, sino utilizar el día para la introspección (Teshuvá).
Al disminuir los deseos del cuerpo, el alma tiene la oportunidad de
rectificar las causas espirituales (como el odio gratuito o la
desconexión) que provocaron aquellas destrucciones históricas.
El período de las Tres Semanas
(conocido en hebreo como Bein HaMetzarim — "Entre las
Angustias") es un tiempo de duelo nacional en el judaísmo que conmemora la
destrucción del Primer y Segundo Templo de Jerusalén. Comienza con el ayuno del
17 de Tamuz y culmina el 9 de Av (Tisha B'Av).
Las leyes de este período van aumentando en
severidad a medida que se acerca el 9 de Av. A continuación, tienes el desglose
organizado y claro de las leyes y costumbres (Minhaguim), ideal para tus
apuntes de estudio.
📊 NIVELES DE DUELO: DE MENOR A MAYOR INTENSIDAD
Período
Duración
Nivel
de Restricción
Las
Tres Semanas
Desde el 17 de Tamuz hasta el 29 de Tamuz
Moderado:
Leyes generales de duelo.
Los
Nueve Días
Desde el 1 de Av hasta el 8 de Av
Severo: Se
añaden restricciones de comida, lavado y placer.
Semana
de Tisha B'Av
La semana en la que cae el 9 de Av
Muy Severo: Máxima restricción en costumbres.
Tisha
B'Av (9 de Av)
El día
del ayuno
Absoluto:
Duelo total (similar a Yom Kippur).
🧭 LEYES GENERALES (DURANTE LAS TRES SEMANAS COMPLETAS)
Desde el 17 de Tamuz hasta el 9 de Av
🎵 Música y Celebraciones
No se permiten bodas con fiestas o
banquetes. (Sí se permiten compromisos sin música ni baile).
No se escucha música ni se baila.
No se asiste a conciertos o eventos de entretenimiento. (La música
instrumental para trabajar o estudiar suele estar permitida si no es para
bailar o festejar).
✂️ Cuidado
Personal (Corte de cabello y barba)
Costumbre Ashkenazí: No se cortan
el cabello ni se afeitan durante las tres semanas completas.
Costumbre Sefardí: Los cortes de
cabello y afeitado están permitidos hasta la semana en la que cae Tisha
B'Av (Shavúa Shejal Bo), o en su defecto, a partir de Rosh Jodesh
Av, dependiendo de la comunidad.
🍎 La Bendición Shejejiánu
No se recita la bendición Shejejiánu por estrenar ropa nueva o comer una fruta nueva de la
estación, ya que esta bendición agradece a Dios por "habernos hecho
llegar a este momento", y este es un tiempo de dolor.
Excepción: En Shabat sí se permite
recitarla si se presenta la oportunidad de comer una fruta nueva.
🛡️ Precaución y Seguridad
Es un tiempo espiritualmente propenso al rigor (Din).
Los sabios recomiendan evitar situaciones de riesgo innecesario,
viajes peligrosos, cirugías que puedan posponerse o disputas legales.
🍇 Incremento del Duelo: Los Nueve Días
Desde Rosh Jodesh Av (1 de Av) hasta
Tisha B'Av
Al entrar el mes de Av, la alegría
disminuye drásticamente y se suman las siguientes prohibiciones (excepto en
Shabat):
Carne y Vino: No se come carne (ni
pollo) ni se bebe vino, ya que estos alegran el corazón y recuerdan los
sacrificios del Templo.
Lavado de Ropa: No se lava ropa ni
se viste ropa recién lavada. Se acostumbra "usar" la ropa unos
minutos antes de que empiecen los 9 días para que no esté completamente
fresca.
Construcción y Remodelación: Se
suspenden las obras de construcción, pintura o decoración del hogar que
sean por puro placer o estética.
Baño por Placer: No se nada en
piscinas o playas, ni se toman baños prolongados con agua caliente por
placer (sí se permite una ducha rápida con agua tibia/fría por higiene).
🌌 LA VISIÓN JASÍDICA DE LAS TRES SEMANAS
El Baal Shem Tov enseñaba que el
nombre del período, Bein HaMetzarim ("Entre las Angustias"),
esconde un secreto. La palabra Metzarim (angustias) comparte raíz con Metzar
(límite o frontera).
En el Jasidut, este no es solo un tiempo
para llorar por las piedras caídas del pasado, sino una oportunidad única para
romper los límites y fronteras del propio ego. Al disminuir los placeres del
cuerpo, el alma brilla con más fuerza. El Rebe de Lubavitch instaba fuertemente
a que durante estas tres semanas se aumente el estudio de las leyes del
Templo (en los libros de Ezequiel y el Mishné Torá de Maimónides), ya que
Hashem le dijo al profeta: "Si se ocupan de estudiar la estructura del
Templo, considero como si lo estuvieran construyendo hoy".
_____________
Estudiar el Beit HaMikdash (el Gran
Templo de Jerusalén) durante las Tres Semanas es, según nuestros sabios, la
manera espiritual de "reconstruirlo" con nuestra mente. El Midrash
relata que cuando Hashem le ordenó al profeta Ezequiel enseñarle al pueblo los
planos del Templo, Ezequiel preguntó: "¿De qué sirve si están en el
exilio?", y Dios le respondió: "El estudio de su estructura en
la Torá es considerado ante Mí como si lo estuvieran edificando hoy".
Aquí tienes una guía de estudio clara,
estructurada y profunda sobre la arquitectura y el significado espiritual del
Segundo Templo (basado principalmente en el tratado de la Mishná Middot
y las leyes de Maimónides), lista para tus cuadernos.
🗺️ La
Estructura General: De lo Externo a lo Más Sagrado
El Templo estaba construido con un concepto
de grados crecientes de santidad. A medida que uno avanzaba hacia el
oeste, el acceso se restringía y la espiritualidad se intensificaba.
1. El Monte del Templo (Har HaBait)
Era un gran cuadrado exterior de 500 por
500 codos (aprox. 250 x 250 metros). Cualquier judío purificado podía ingresar
aquí. Dentro de esta área había una valla baja de piedra llamada Soreg,
que marcaba el límite hasta donde podían llegar los no judíos.
2. El Atrio de las Mujeres (Ezrat
Nashim)
Pasando el Soreg y subiendo los primeros
escalones, se ingresaba a este gran patio abierto.
Función: Era el lugar principal de
reunión para todo el pueblo durante las festividades (como el festejo de Simjat
Beit HaShoevá en Sukkot).
Nombres: Se llamaba así porque las
mujeres de Israel tenían permitido el acceso regular hasta este punto,
aunque los hombres también transitaban por allí.
3. El Atrio de los Sacerdotes (Ezrat
Kohanim)
Subiendo 15 escalones semicirculares
y cruzando la imponente Puerta de Nicanor, se ingresaba al patio
interior. Este espacio estaba dividido en el atrio para los israelitas (hombres
que traían sus sacrificios) y el atrio de los Kohanim (sacerdotes).
El Mizbéaj (Altar Exterior): Una
enorme estructura de piedra donde se ofrecían los sacrificios diarios (Korban
Tamid) y las ofrendas del pueblo.
El Kior (La Fuente): Una vasija de
cobre donde los sacerdotes se lavaban las manos y los pies antes de
comenzar su servicio sagrado.
🏛️ El
Edificio Principal: El Heijal (El Santuario)
En el centro del patio interior se erigía
el edificio del Templo propiamente dicho, una estructura majestuosa cubierta de
oro y mármol blanco. Se dividía en tres secciones principales:
Sección
Descripción
Contenido / Vasijas
Ulam(Vestíbulo)
La antesala o fachada del edificio. Era
extremadamente ancha y alta, decorada con cadenas de oro de las que colgaban
coronas.
Ninguna vasija litúrgica. Servía como
transición.
Kodesh(El
Santo)
La sala principal del Santuario. Solo los
Kohanim (sacerdotes) purificados podían entrar aquí para realizar el servicio
diario.
La Menorá
(Candelabro de oro), el Shulján (Mesa de los Panes) y el Altar de
Oro (para el incienso).
Kodesh HaKodashim(Lugar Santísimo)
El espacio más sagrado del universo.
Separado del Kodesh por una doble cortina (Parojet). Solo
entraba el Cohen Gadol (Sumo Sacerdote) una vez al año en Yom Kippur.
En el 1er Templo: El Arón HaKodesh
(Arca de la Alianza). En el 2do Templo: Estaba vacío, solo se exponía la Even
Shetiá (la Piedra Fundacional del mundo).
🌌 La
Dimensión Jasídica: El Templo eres Tú
El objetivo final del Templo físico es
recordarnos que el verdadero objetivo de Dios es residir dentro del ser humano,
como dice el versículo: "Me harán un Santuario y habitaré en ellos"
(Éxodo 25:8). No dice "en él" (en el edificio), sino "en
ellos" (dentro de cada judío).
El Jasidut explica que las tres vasijas
principales dentro del Kodesh (El Santo) representan las tres áreas
que debemos activar en nuestra alma:
💡 La Menorá (Al Sur): Representa el intelecto y la sabiduría (Jojmá). Sus
siete brazos debían encenderse con aceite puro de oliva, lo que nos enseña
que debemos refinar nuestra mente y usar nuestra inteligencia para
iluminar el mundo, compartiendo la luz de la Torá con los demás.
🍞 El Shulján / La Mesa
(Al Norte): Representa el sustento material,
la riqueza y el mundo de la acción. Sobre ella se colocaban los 12 panes
de la proposición. Nos enseña que nuestras posesiones materiales y nuestro
trabajo diario deben estar "dentro del Santuario", consagrados
para alimentar la espiritualidad y hacer caridad (Tzedaká).
💨 El Altar de Oro /
Incienso (En el Centro): El incienso (Ktoret)
proviene de una raíz que significa "conectar". Representa el
nivel más profundo del corazón, la emoción pura y la oración. El incienso
no se veía, pero su aroma llenaba todo el lugar. Representa nuestro
servicio interior invisible para el ojo ajeno: la devoción íntima del alma
unida a su Creador.
📜 PARASHÁ PINJÁS
(Números / Bamidbar 25:10 al 30:1)
La Parashá Pinjás es una de las
porciones más ricas en leyes, transiciones de liderazgo y preparativos finales
antes de que el pueblo de Israel cruce el río Jordán para ingresar a la Tierra
Prometida.
🕊️ 1. El pacto de paz con Pinjás
La parashá comienza inmediatamente
después del acto de celo divino de Pinjás (nieto de Aarón), quien detuvo la
terrible plaga que azotaba al pueblo debido a la idolatría y la inmoralidad con
las hijas de Moab.
Hashem recompensa a Pinjás otorgándole un "Pacto de
Paz" (Brit Shalom) y el sacerdocio eterno para él y sus
descendientes.
__________
El NOMBRE HAVAIA
Las cuatro letras del Nombre de Havaiá
El Nombre de Havaiá (י־ה־ו־ה) es
el Nombre principal con el que Di-s aparece en el Tanaj.
Es el más sagrado de todos los Nombres
Divinos y pertenece al grupo de los Nombres que no pueden pronunciarse
innecesariamente ni borrarse una vez escritos.
Por esta razón, al escribirlo suele
reemplazarse por abreviaturas como:
ה'
ד'
יי
הוי'
En cuanto a su pronunciación, ocurre algo
único.
Mientras otros Nombres Divinos pueden
pronunciarse en ciertos contextos —por ejemplo al leer versículos o
bendiciones—, el Nombre de Havaiá jamás se pronuncia tal como está escrito.
Cuando aparece en un versículo se reemplaza
por Adonai.
Cuando simplemente se hace referencia a él,
se dice HaShem ("El Nombre").
En la época del Beit HaMikdash existía una
única excepción:
El Kohen Gadol pronunciaba el Nombre
explícitamente durante el servicio de Iom Kipur.
Sólo el hombre más santo, en el lugar más
santo, podía pronunciar el Nombre más santo.
Incluso al enseñar las cuatro letras se
acostumbra decir:
Yud – Kei – Vav – Kei, evitando pronunciar el Nombre mismo.
El Tetragrama
Uno de los nombres más conocidos del Nombre
de Havaiá es:
"El Nombre de Cuatro Letras".
En el mundo académico suele llamarse Tetragrámaton,
palabra griega que significa precisamente "cuatro letras".
Según la Cabalá, cada una de estas cuatro
letras representa un universo entero de conceptos, imágenes y cualidades
espirituales.
Juntas forman el patrón fundamental de toda
la existencia.
Las cuatro letras reflejan los cuatro
planos esenciales de la realidad.
La relación entre ellas vuelve a repetirse
una y otra vez en todos los niveles de la creación, como si fuera un fractal
espiritual.
Por ello, enseña la Cabalá, prácticamente
cualquier sistema complejo puede comprenderse mediante el modelo del Nombre de
Havaiá, utilizando sus cuatro letras, sus expansiones o distintas combinaciones
entre ellas.
Muchas expresiones bíblicas, como:
"Pongo al Eterno delante de mí
continuamente"
o
"El secreto del Eterno es para quienes
Le temen"
son interpretadas por la Cabalá no sólo
como referencias a Dios mismo, sino también a Su Nombre.
El judío procura tener siempre presente las
cuatro letras del Nombre Divino, deseando comprender los secretos espirituales
que encierran.
Tres letras fundamentales
Aunque el Nombre tiene cuatro letras, en
realidad contiene solamente tres letras diferentes:
י — ה —
ו
La letra הaparece dos veces.
Estas tres letras pertenecen al grupo
conocido como אהו"י, las llamadas "madres de lectura", que además de
funcionar como consonantes también sirven para indicar vocales.
En cierto sentido representan las letras
más "espirituales" del alfabeto hebreo, porque conectan el sonido con
la respiración y la voz.
Existe además otra característica
extraordinaria.
Si observamos sus formas geométricas
encontramos que representan las figuras más básicas de toda la geometría:
Yud (י): un punto.
Vav (ו): una línea.
Hei (ה): un plano.
En el lenguaje cabalístico:
Punto.
Línea.
Superficie.
___________
📊 2. EL NUEVO CENSO DEL PUEBLO 26:1
Tras la mortandad de la plaga, y dado
que toda la generación que salió de Egipto ya había fallecido en el desierto,
Dios ordena a Moshé y al cohén Eleazar realizar un nuevo censo militar.
Se cuentan los varones mayores de 20 años aptos para la
guerra.
El total asciende a 601,730 hombres, una cifra muy
similar a la de 40 años atrás, demostrando la milagrosa preservación del
pueblo.
Se detalla que la Tierra de Israel se dividirá
proporcionalmente según el tamaño de cada tribu, pero las parcelas
específicas se asignarán mediante un sorteo divino (goral).
_______________
🎲EL SORTEO (GORAL): TU PORCIÓN
ESENCIAL EN LA TORÁ
Como vimos en las enseñanzas del Alter
Rebe y el Rebe de Lubavitch, la división de la Tierra de Israel mediante un
sorteo es el corazón místico de la parashá.
Más allá del intelecto (Taam va-Daat): Si la Tierra se hubiera dividido solo por lógica o
mérito, la conexión de cada judío con su porción sería limitada. El sorteo
representa una elección divina que proviene de la Majshavá Elioná
(el Pensamiento Primordial de Dios).
Tu Mitzvá "imán":
Cada alma baja al mundo con una misión específica y una mitzvá que
es su "porción" asignada en la Tierra espiritual. Esa mitzvá que
te atrae de manera especial, en la que eres más meticuloso, es tu goral,
tu herencia cósmica e intransferible.
🐑 LA PARÁBOLA DEL PASTOR QUE CUENTA LAS OVEJAS DE SU REBAÑO
(Basado en Números 26:1-2 y el
comentario de Rashi)
La parábola:
Es como un pastor al que le entraron lobos en su rebaño y mataron a sus ovejas;
entonces, él cuenta las que quedaron para saber cuántas sobrevivieron...
Al final de la Parashá Balak, está escrito:
"Y dijo Moshé a los jueces de Israel: Matad cada uno a sus hombres [los
que se desviaron con Baal Peor]...". Rashi comenta allí: "Cada
uno de los jueces de Israel ejecutaba a dos personas; y los jueces de Israel
eran ochenta y ocho mil (88.000)".
❓ Una pregunta
que requiere aclaración
El significado del versículo en nuestra
Parashá (según se entiende de la parábola de Rashi) es que el censo se realizó
para conocer el número de supervivientes a raíz de la plaga, en la cual
cayeron 24.000 personas de Israel.
Sin embargo, si hacemos el cálculo de los
ejecutados por los jueces de Israel, resulta que se dio muerte a más de 17 Ribó
(más de 170.000 personas, como menciona el Rambán). Esto representa una
cantidad inmensamente mayor en comparación con las bajas de la plaga. Siendo
así, ¿por qué tras las ejecuciones de los jueces no encontramos que se
realizara un censo para contar a los sobrevivientes?
💡 La explicación
La función de un pastor es proteger a su
rebaño. Cuando los lobos atacan y matan a las ovejas, él cuenta a las que
quedan para asegurarse de que, a partir de ese momento, pondrá un cuidado
mucho mayor en su protección. No obstante, esto solo aplica cuando el daño
está relacionado con una falta de atención o responsabilidad del guardián; si
el daño ocurre por una causa totalmente ajena a su culpa, un exceso de
precaución no serviría de nada.
Aplicado
a nuestro caso:
Las ejecuciones de los jueces: La
muerte de los pecadores se realizó estrictamente por ley y decreto
judicial. Moshé no tuvo ninguna responsabilidad ni culpa en esas muertes,
por lo que no tenía sentido contar a los sobrevivientes para
"incrementar el cuidado", ya que no fue un fallo en su custodia.
La plaga: Por el contrario, la
plaga se desató y cobró vidas debido a que a Moshé se le pasó por alto (se
le ocultó temporalmente) la ley que dicta: "A quien cohabita con
una aramea (idólatra), los celosos de la ley lo ajustician". La
plaga solo se detuvo después de que Pinjás actuó y ejecutó a Zimrí.
Dado que la gravedad de la plaga estuvo
ligada a ese momento en que la Halajá le fue velada al líder, fue necesario
realizar el censo. Se debió contar a los sobrevivientes tras la plaga
tal como el pastor que vuelve a contar sus ovejas tras el ataque de los lobos,
asumiendo la responsabilidad de redoblar su atención y cuidado de ahí en
adelante.
(Basado en Likutei Sijot, Vol. 18, pág.
326 en adelante — Extraído de 'Likrat Shabat')
_____________
PARASHÁ PINJÁS (LOS HIJOS DE CORAJ) 26:9
(Basado en Números 26:11: "Y los
hijos de Coraj no murieron")
❓ La pregunta: Cabe preguntar: la historia de la salvación de los hijos de Coraj
pertenece, aparentemente, a la Parashá Coraj (donde se describe toda la
rebelión y el castigo). ¿Cuál es el sentido y por qué la Torá elige conectarla
recién aquí, en la Parashá Pinjás?
💡 La explicación: La explicación es la
siguiente: con respecto a Coraj y su séquito, la Torá afirma en el momento de
la destrucción: "Y perecieron de en medio de la congregación"
(Coraj 16:33). Los hijos de Coraj formaron parte de la disputa en un inicio, y esa
congregación específica los vio participar activamente en el pecado.
A pesar de que más tarde tuvieron
pensamientos de arrepentimiento en sus corazones (hirhurei teshuvá, como
explica Rashi), el público que los rodeaba no tenía forma de saberlo. Por lo
tanto, existía una necesidad tanto visual como espiritual de que ellos
"perecieran" y desaparecieran ante los ojos de ese público en
particular, que solo fue testigo de su caída pero no de su rectificación
interna.
Por el contrario, ante una congregación
diferente que nunca fue testigo de su falta, no había ninguna razón para que
los hijos de Coraj tuvieran que ocultarse o ser considerados perdidos.
Por eso, la Torá decide revelar el destino
de los hijos de Coraj recién en nuestra Parashá (Pinjás). Como explica Rashi en
la Parashá Jukat (20:22), en esta etapa del viaje por el desierto ya había
terminado de fallecer toda la generación del desierto (metei midbar); es
decir, el viejo público que presenció la rebelión ya no existía, y ahora había
una generación completamente nueva.
Solo después de que la congregación se
renovó por completo, los hijos de Coraj pudieron salir del lugar protegido y
elevado que se había formado para ellos en el abismo (como menciona Rashi, se
les construyó una plataforma alta dentro de la tierra donde permanecieron a
salvo). Fue en ese momento cuando el nuevo pueblo de Israel pudo comprobar que
seguían vivos y que jamás habían muerto.
(Fuente: Likutei Sijot, Vol. 33, pág.
173)
_________
⚖️ 3. LAS HIJAS DE
TZELOFJAD Y LAS LEYES DE HERENCIA
Las cinco hijas de Tzelofjad (Májla,
Noá, Joglá, Milcá y Tircá) se presentan ante Moshé. Su padre había muerto en el
desierto sin dejar hijos varones, por lo que su nombre y su porción de tierra
corrían el riesgo de perderse.
Ellas reclaman con valentía el derecho a heredar la
porción de su padre.
Moshé consulta a Hashem, Quien le da la razón a las
mujeres, estableciendo desde ese momento las leyes de sucesión y herencia
en la Torá.
⚖️ 3. Las hijas de Tzelofjad: El
despertar desde abajo
El reclamo de las cinco hijas de
Tzelofjad para heredar la tierra de su padre introduce un concepto crucial en
el Jasidut: Itaruta deLethata (El despertar desde abajo).
Provocar el cambio Divino:
Ellas no esperaron pasivamente a que la ley cayera del cielo; su profundo
deseo por tener una porción en la Tierra Prometida movilizó a Moshé y
provocó que Hashem revelara una nueva sección de la Torá.
La fuerza del deseo del alma: Esto enseña que el llanto, el ruego y el deseo genuino
de un ser humano aquí abajo tienen el poder de "cambiar" o
expandir la manifestación de la voluntad Divina arriba, revelando luces
espirituales que antes estaban ocultas.
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👑 4. LA DESIGNACIÓN DE YEHOSHÚA (JOSUÉ)
Hashem le ordena a Moshé subir al Monte
Abarim para contemplar la Tierra Prometida, recordándole que no podrá entrar en
ella. Moshé, demostrando su amor desinteresado por el pueblo, no pide por sí
mismo, sino que ruega a Dios que designe un líder espiritual y militar para que
la congregación no quede "como ovejas sin pastor".
Dios elige a Yehoshúa bin Nun (Josué).
Moshé lo inviste públicamente con su autoridad delante
de todo el pueblo y del cohén Eleazar.
👑Moshé y Yehoshúa: El Pastor Fiel (Ro'eh
Ne'eman)
Cuando Hashem le anuncia a Moshé que su
tiempo en este mundo físico está terminando, la respuesta de Moshé es pedir un
líder para que el pueblo no quede "como ovejas sin pastor".
La esencia del Tzadik: El Jasidut destaca que Moshé, en su momento de máxima
vulnerabilidad personal, no pensó en sí mismo, sino únicamente en las
necesidades de su congregación. Esta es la definición misma del Tzadik
HaDor (el justo de la generación).
Continuidad de la Luz:
La transición de Moshé a Yehoshúa demuestra que la "esencia del
pastor" (la chispa de Moshé) nunca desaparece; se inviste en el
siguiente líder para seguir nutriendo la fe del pueblo en cada época.
🐑 5. EL CALENDARIO DE OFRENDAS Y FESTIVIDADES
La parashá concluye con una sección
sumamente detallada que sirve como guía litúrgica para el servicio en el
Tabernáculo (y posteriormente en el Templo), detallando los sacrificios
comunitarios (Korbanot):
El Korban Tamid: Las ofrendas diarias (un cordero por la
mañana y otro por la tarde).
Musaf (Ofrendas adicionales): Los sacrificios
específicos para el Shabat y el principio de mes (Rosh Jodesh).
Las Festividades del año: Se repasan los sacrificios
requeridos para cada una de las fiestas sagradas: Pésaj (Pascua), Shavuot
(Semanas), Rosh Hashaná (Año Nuevo), Yom Kippur (Día del Perdón) y Sukkot
(Tabernáculos).
🌌 Dimensión Interior: Jasidut de la Parashá Pinjás
En el pensamiento jasídico, los eventos
históricos de la Torá no son solo crónicas del pasado, sino mapas vivos de la
psicología espiritual del alma. La Parashá Pinjás contiene algunas de las
enseñanzas más profundas sobre el ego, la entrega y la conexión trans-racional
con lo Divino.
🕊️ 1. Pinjás: El celo sagrado y el Bitul (Autoanulación)
A primera vista, el acto de Pinjás
(matar a los transgresores) podría parecer un acto de violencia o fanatismo.
Sin embargo, el Jasidut explica que la Torá lo premia con el Pacto de Paz (Brit
Shalom) porque su motivación interna fue completamente pura.
El secreto del Mesirut Nefesh: Pinjás no actuó por rabia, ego o deseo de
reconocimiento. Al contrario, arriesgó su vida física y su reputación
espiritual por el honor de Hashem y para salvar al pueblo.
La paradoja de la paz:
Cuando un acto nace de la autoanulación absoluta (bitul), donde el
"yo" desaparece por completo, el resultado final no es la
destrucción, sino la paz duradera. El celo verdadero en el Jasidut no es
contra el prójimo, sino contra el propio egoísmo.
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📜 Puntos de las Pláticas Sagradas (Nekudot MiSijot Kodesh)
"No obstante, la tierra será
dividida por sorteo" > — Números 26:55
Cada judío posee una mitzvá
(precepto) en particular que le corresponde a él de manera especial, en la cual
es "más meticuloso" (zahir tfei, Talmud - Tratado de
Shabat 118b). Este es el significado interior de la "división de la Tierra
de Israel": a cada judío se le otorga su "porción" única y
designada en su servicio a su Creador.
Por esta razón, la Tierra se distribuyó
precisamente a través de un sorteo (goral), ya que el sorteo trasciende
la lógica y el entendimiento racional (taam va-daat), y esta
"división" espiritual también se sitúa por encima de toda razón y
comprensión intelectual.
Y en palabras del Alter Rebe en el Tania (Igueret
HaKodesh, final de la sección 7):
"La superioridad de esta luz
particular para las almas individuales no se rige por una lógica ni por un
entendimiento alcanzable, sino que está por encima del nivel del intelecto, ya
que así surgió en el Pensamiento [Divino]... y su equivalente físico aquí abajo
es precisamente el concepto del sorteo mismo".
(Likutei Sijot, Vol. 2, pág. 347)
____________
PREGUNTAS Y RESPUESTAS
¿QUÉ SIGNIFICA DE ACUERDO A LA VERDADERA
CABALÁ JUDÍA CUANDO SE ROMPE UN ESPEJO?
Desde la perspectiva de la auténtica
Cabalá judía (y en general dentro del judaísmo tradicional), hay una
aclaración muy importante que hacer con respecto a esto
En la Cabalá judía NO existe el concepto
de que romper un espejo traiga "siete años de mala suerte" ni que sea
un augurio de desgracia.
Esa idea es una superstición de origen
pagano (romano y griego) que no tiene ninguna raíz en la Torá ni en los
textos místicos como el Zohar o el Sefer Yetzirá. De hecho, la Cabalá lucha
activamente contra las supersticiones, ya que el judaísmo prohíbe el Jishush
(creer en agüeros o señales deterministas basados en objetos).
Sin embargo, si buscamos una interpretación
o una metáfora espiritual basada en los conceptos cabalísticos que tú y
el Instituto Gal Einai enseñan, podemos ver el hecho de romper un espejo desde
una perspectiva muy profunda de rectificación (Tikún):
1. El concepto de la "Ruptura"
(Shevirat HaKelim)
En la Cabalá, el concepto de romper algo
material nos conecta inmediatamente con la Ruptura de los Recipientes
(Shevirat HaKelim). Los recipientes espirituales se rompieron porque no
podían contener la intensa Luz Divina debido al egoísmo.
Cuando un objeto se rompe en nuestro mundo físico, la Cabalá
nos enseña que nuestro deber no es asustarnos, sino hacer un Tikún
(rectificación): recoger los pedazos con cuidado, limpiar el lugar y
entender que la materia es frágil, pero el alma humana es la que debe
elevar las chispas de luz a través de las acciones correctas.
2. El Espejo y la Sefirá de Maljut (La
Luna)
Como bien dijimos hace poco para la clase
de Iyar (Tauro), la Luna y la sefirá de Maljut (Realeza) no tienen luz
propia, sino que actúan como un espejo que refleja la luz que reciben de
las Sefirot superiores (el Sol).
Un espejo roto representa una distorsión en el reflejo de la
realidad. Espiritualmente, nos recuerda que cuando nos miramos a
nosotros mismos con soberbia, ego o fragmentación, nuestra visión del
mundo se rompe. El espejo roto es una invitación a reconstruir nuestra
identidad de manera íntegra, unificando nuestros pensamientos, palabras y
acciones (como la estructura de la letra Hei o la alineación de la Vav).
3. La mirada del Jasidut: Todo es
Providencia Divina (Hashgajá Pratit)
El Baal Shem Tov enseñaba que todo lo que
ocurre en el universo físico es por Providencia Divina y viene a enseñarnos
algo para el servicio a Dios.
Si un espejo se rompe por accidente, un jasid diría: "Se
rompió el objeto físico, que sirva como una expiación material (Kaparó) en
lugar de que ocurra algo malo a una persona". En lugar de ver mala
suerte, se agradece que solo haya sido una pérdida material.
En el marco de las clases de Astrología y Cabalá, la respuesta
correcta es: No hay mala suerte. Romper un espejo es solo un hecho
físico. En la Cabalá, la única fuerza que determina el destino del hombre es su
conexión con el Creador, su libre albedrío y sus buenas acciones. Las vasijas
materiales se rompen, pero el alma siempre tiene el poder de unificar y
reconstruir.
HISTORIAS DE
TZADIKIM
El Santo Or HaJaim:
LAS LETRAS DE LOS TEFILÍN
Rabi Jaim
ben Atar, conocido por su comentario de la Torá como el santo 'Or HaJaim',
nació en 5456 (1696) en Salé, Marruecos, hijo de Rabi Moshe, y aprendió la Torá
de su abuelo, Rabi Jaim ben Atar, 'el Viejo'. Se casó con su pariente Petzunyah
y dirigió la ieshivá de Salé. Allí se hizo conocido como un hombre santo de Di-s,
enseñaba regularmente la Torá ante la comunidad y servía como recaudador de
caridad. Como su esposa no le dio hijos, se casó con una segunda esposa, Ester,
y ambas esposas vivieron con él hasta el final de sus días en Jerusalén.
Tras una
serie de disputas y persecuciones contra él, subió (aliá) a la Tierra de
Israel, pasando por Livorno, Italia, donde imprimió su famoso comentario sobre
la Torá - sobre el que existe la tradición de que fue escrito especialmente
para sus hijas - y recaudó apoyo financiero para su ascenso a la Tierra de
Israel y para mantener la ieshivá que planeaba fundar. A finales de 5741
(1741), llegó con sus alumnos a Acco, donde se estableció por primera vez la ieshivá.
La
invitación de los judíos de Tiberíades para establecer su sede en su ciudad no
tuvo éxito, y tras un breve periodo de asentamiento en Peki'in, subieron a
Jerusalén a finales de 5742 (1742), donde se estableció su ieshivá 'Midrash
Knesset Israel'. Menos de un año después, partió a su descanso eterno el 15 de
Tamuz de 5743 (1743) y fue enterrado en el Monte de los Olivos.
El santo Rebe
Avraham Shalom Halberstam, jefe de la dinastía Stropkov y autor de 'DivreiShalom', de bendita memoria, relató en una Melave Malka en
Cracovia en nombre de su padre, el santo Rebe Iejezkel Shraga Halberstam, autor
de 'Divrei Iejezkel' de Shinava, de bendita memoria, quien dijo a su
regreso de la Tierra de Israel:
[Se sabe que en 5629 (1869) visitó
la Tierra de Israel y se alojó en Tzfat y Jerusalén, y en 5631 (1871) regresó a
Galicia]:
El santo y puro Rabi, asombroso y sublime, Rabi
Jaim ben Atar, de bendita memoria, autor del libro sagrado 'Or HaJaim', tuvo
dos esposas. Antes de su partida, las mujeres lloraban ante él, pidiéndole que
les aconsejara cómo ganarse la vida tras su muerte. Les dijo: «He aquí, os doy
mis tefilin (filacterias), y tras mi muerte, publicad en todos los lugares que
quien quiera rezar con mis tefilín pueda venir a rezar, y por ello, cada
persona que ore con ellos pagará una cierta suma, y de esto ganaréis vuestro
sustento. Pero una advertencia extremadamente importante: debéis tener mucho
cuidado de que quien se ponga los tefilín en la cabeza no deba, Di-s no lo
quiera, decir palabras mundanas mientras los tefilín estén en su cabeza. Los
tefilín son sagrados, y con un lenguaje mundano, Di-s no lo quiera, profanarán
su santidad y las letras en los pasajes volarán por el aire y los tefilín se
volverán inmediatamente inválidos."
Tras el fallecimiento del Or Hajaim, las
viudas anunciaron la oportunidad de rezar con sus tefilín. Los judíos venían
con gran anhelo para rezar con los sagrados tefilín, y de ello sus viudas obtenían
sustento.
Una vez, un gran comerciante vino y rezó con
los tefilín, y de repente un caballero distinguido llegó y dijo que tenía que
hablar urgentemente con el comerciante y que no podía esperar hasta después de
la oración porque se apresuraba en su camino. Las viudas siempre custodiaban la
entrada al salón de estudio cuando alguien se ponía los tefilín, requiriendo
que rezara en reclusión para que no pudiera pronunciar palabras mundanas
mientras llevaba los sagrados tefilín.
Ese caballero había venido con gran prisa y
entrado sin permiso, y las mujeres no se dieron cuenta. Habló unas palabras con
el comerciante. Cuando las viudas vieron que había entrado, prorrumpieron en un
gran grito: "¿Cómo habéis hecho cometido esta maldad, hablando de asuntos
mundanos mientras portabais estos santos tefilín?" Revisaron los tefilín y
vieron que no tenían letras, pues todas habían ascendido a los cielos.
El autor
sagrado del Or HaJaim fue una figura mesiánica. En Jasidut, se han
transmitido muchas historias y dichos sobre esto, y destacamos especialmente la
siguiente:
Una vez, un impresor llamado Asher llevó los jumashim
(los cinco libros de la Torá) que había impreso con el comentario "Or HaJaim"
al santo Rabi Pinjas de Koretz. Cuando el tzadik abrió el jumash, se topó con
la porción de la Torá de Re'e en el versículo "Si entre vosotros hay algún
hermano que se encuentre en situación de necesidad" (Deuteronomio15:7). El Rebe Pinjas sabía que el Or HaJaim había
explicado que este versículo alude a «uno» entre vuestros hermanos, es decir,
el Mesías, y escribió en su comentario: «el Mesías - su nombre es Jaim».
Pero en esta impresión, el Rebe Pinjas vio
que se habían omitido las palabras: «Su nombre es Jaim». Inmediatamente se
dirigió al impresor y le preguntó: «¿Por qué omitiste estas palabras?». El
impresor respondió: «¡Porque se refería a sí mismo!».
Inmediatamente, Rebe Pinjas abrió el Libro de
Números en la porción de la Torá de Nasó, en el versículo: «Y la mujer dirá:
“Amén, Amén”» (Números 5:22) y consultó el comentario de Rashi. Rashi explica por qué la mujer dice
«Amén» dos veces: «Amén si [ha tenido intimidad] con este hombre, Amén si con
otro hombre». La palabra para «otro» es ajer (אַחֵר), pero el Rebe Pinjas le mostró al
impresor que en su impresión se había copiado erróneamente y se leía, «Asher» (אָשֵׁר), el nombre del impresor. Rebe Pinjas le
dijo: «Aquí es donde has firmado con tu nombre», y el rostro del hombre
palideció.
Como
correspondía a un tzadik como el Mesías de su generación, las
esposas del santo Rabi Jaim ben Attar también fueron mujeres excepcionales. A
pesar de estar casadas con el mismo hombre, vivieron en paz y con una amistad
extraordinaria. Además, encarnan en muchos sentidos la llamada elevación de
reinado - la idea cabalística de que, a medida que se acerca la era mesiánica,
el estatus de lo femenino se eleva hasta que lo masculino y lo femenino
alcanzan la misma estatura.
La primera
esposa del Or HaJaim, Patzonia, se distinguió especialmente en este
sentido. Era conocida por su profunda sabiduría e incluso usaba tefilín,
una práctica que, según los Sabios, también mantenía Mijal, la hija del rey
Saúl. En nuestra historia, destaca la conexión entre ambas mujeres y el uso
de tefilín por parte de sus maridos.
En la
Cábala, se dice que cuando un esposo se pone los tefilín, la tefilá (singular
de tefilín) de la mano se considera y actúa como si fuera la tefilá de
la cabeza para su esposa. En una dimensión interior, el esposo cumple así la
“obligación” de su esposa, por así decirlo, con respecto a la mitzvá de los
tefilín. Por eso también se pone primero la tefilá de la
mano y solo después la de la cabeza, que le pertenece solo a él.
Pero la esposa del Or HaJaim no se conformó con esto y se puso
los tefilín ella misma. Más tarde, ambos tefilín de
su esposo - cabeza y mano - pasaron a su posesión y a la de su compañera
Ester. Parecería que la tefilá de la cabeza pertenecía
especialmente a la erudita Petzunya, mientras que la tefilá de
la mano pertenecía a Ester, con quien el santo Or HaJaim tuvo
hijos, cumpliendo así el mandamiento de “ser fecundos y multiplicarse”.
¿Qué pueden
aprender las mujeres de nuestra época de esto? En Jasidut es conocido que tefilín
significa “traer la conciencia Divina”, mojin (מוֹחִין). ¿Qué significa esto? En la historia, la
atracción de la conciencia Divina se expresó al llevar los tefilín del
Or HaJaim a los fieles y en la atenta atención de sus esposas a las palabras de
quienes se los ponían. Como directriz para las mujeres de nuestra generación,
atraer la conciencia divina significa difundir la Torá y enseñarla a otros,
como está escrito en el midrash[1]que
cumplir el precepto de tefilín es comparable a estudiar la Torá día y
noche. Una mujer que se dedica a esto, dentro de la familia e incluso más fuera
de ella (organizando clases de Torá y grupos de mujeres), merece así el uso
espiritual de los tefilín: atraer la conciencia Divina - la luz de
la Torá - a todos los que escuchan.
[1]Midrash Tehilim sobre Salmos 1:2. Véase en detalle en el
ensayo Itta BeMidrash Tilim 5653, el ensayo recitado
tradicionalmente en Jabad por un muchacho Bar Mitzvá.
Razi nos enseñará
sobre la diferencia entre un Rav (rabino) y un Rebe, y cómo identificar al
líder de la generación.
Escrito por: Shilo Ofan
Categoría: Yo y los niños
¡Hola, niños!
En honor al día 3 de
Tamuz (Guímel Tamuz) como un día de conexión (hitkashrut) con
el Rebe de Lubavitch—, quería que dedicáramos unas palabras al Rebe. Uno de los
fundamentos que se renovaron desde la aparición del santo Baal Shem Tov
es la conexión con el Tzadik (el justo). Por supuesto, siempre ha habido
rabinos y tzadikim en el pueblo de Israel, incluso antes de la revelación del
movimiento jasídico, pero el Baal Shem Tov profundizó de manera especial en la
conexión con el "Tzadik Iesod Olam" (el Justo fundamento del
mundo) de cada generación.
¿Quién es un Rebe?
¿Cuál es la diferencia entre él y cualquier otro Rabino? ¿Cómo podemos
identificar quién es un Rebe, el líder de la generación?
📜 1. DAAT TORÁ (CONCIENCIA DE TORÁ)
En el Jasidut se
presentan cuatro cualidades centrales que caracterizan a un Rebe. A la primera
cualidad la llamaremos 'Daat Torá'. No se refiere simplemente a alguien
que sabe todo lo que está escrito en la Torá, ya que esa es una cualidad que
poseen muchas personas que han estudiado muchísimo. Para sintonizar
verdaderamente con el Daat Torá, se requiere una ayuda especial del
Cielo: asistencia divina (Siatá DiShmaiá).
La diferencia en hebreo
entre la palabra 'Rebe' (רבית, Rabi) y la palabra 'Rav' (רב, rabino) es la letra Iud (י), que en su forma escrita se parece a una gota
de agua. El agua que gotea me recuerda a un manantial que brota y fluye sin
cesar desde lo más profundo de la tierra. A diferencia de una fuente
artificial, donde la misma agua circula en un circuito cerrado y se expulsa una
y otra vez, en un manantial natural se siente una renovación constante.
¡En cada momento sale agua nueva que nunca antes se había visto!
Así es la cualidad de
un Rebe. El Daat Torá que se escucha de su boca se conecta con
situaciones que no siempre están escritas explícitamente en la Torá, o que
pueden entenderse de diferentes maneras. El Daat Torá está oculto, y el
Tzadik, a través de su inspiración divina (Rúaj HaKódesh), descifra lo
que está escondido en ella y lo dictamina de forma práctica para nuestros días.
Él toma la Torá que recibimos en el Monte Sinaí y revela cómo esa misma Torá
¡es una Torá completamente nueva! A esta adición de la letra Iud y a la
capacidad de renovación, el Baal Shem Tov la llama "la renovación de la
mente" (Hitjadshut HaMojin).
🙏 2. DESPERTAR GRAN MISERICORDIA
¿Qué hace un judío en
momentos de angustia? Por supuesto, rezar a Hashem. El mundo tiene un Dueño y a
Él debemos acudir cuando algo no marcha bien. En tiempos de dificultad, esto es
incluso un precepto explícito en la Torá. Pero precisamente en esos momentos,
la persona siente que necesita la ayuda del Tzadik, sabiendo que su conexión
directa con el Creador se potencia a través de él; por eso acude a él para
recibir su bendición.
La segunda cualidad que
caracteriza a un Rebe está relacionada con aquel a quien recurro para despertar
misericordia Divina sobre mi alma. Los jasidim acostumbran a entregar al
Rebe un Pidión Néfesh (un pedido de rescate para el alma), cuyo texto
tradicional dice:
"Por favor,
despierte gran misericordia sobre el Nefesh, Ruaj y Neshamá (los niveles del
alma) de Reubén, hijo de Lea".
📖 UNA HISTORIA AL RESPECTO:
Un judío entró a ver al
Rebe con un rostro que reflejaba una profunda preocupación. Habían pasado
muchos años hasta que él y su esposa lograron (tras recibir una bendición del
Rebe) ser bendecidos con una hija. Ahora, esa niña había enfermado de gravedad;
según los médicos sus días estaban contados y no se ponían de acuerdo sobre si
valía la pena arriesgarse a operarle la cabeza o si el daño potencial sería
mayor que el beneficio.
Tenía que tomar una
decisión muy difícil y, en su desesperación, recurrió al Rebe. — ¡Rebe, mi
hija está en una situación extremadamente crítica! —exclamó.
El Rebe lo escuchó, lo
miró fijamente y le preguntó: — ¿Cómo quieres ayudar a tu hija a sanar si
continúas estando triste?
El hombre quedó tan
impactado por la pregunta que solo cuando salió de la habitación se dio cuenta
de que se había olvidado por completo de plantear el dilema médico. Como ya no
podía volver a entrar, envió su pregunta en una nota escrita. Al poco tiempo le
llegó la respuesta del Rebe: — "Respondí a tu pregunta durante la
audiencia privada (Iejidut)".
El sorprendido hombre
intentó hacer memoria... ¡pero si él ni siquiera había llegado a preguntar!
Volvió a enviar la pregunta por escrito y esta vez la respuesta fue clara: — "Si
quieren, la puede operar".
El hombre entendió la
respuesta como una aprobación y procedió con la cirugía. Sin embargo, a los
pocos minutos de comenzar, el cirujano salió muy alterado de la sala y le dijo:
— Señor, está ocurriendo algo muy extraño aquí, un verdadero milagro. No hay
necesidad de operar a la niña, ¡la enfermedad ha desaparecido por completo!
Unas semanas más tarde
llegó la festividad de Pésaj y el mismo judío volvió a ver al Rebe, esta vez
para agradecerle. El Rebe le entregó dos trozos de matzá y le dijo: — "Uno
es para tu hija, el alimento de la curación (lejem refuá), para que tenga una
recuperación completa. El segundo es para ti, el alimento de la fe (lejem emuná),
para que tengas una fe completa...".
🧭 3. COMANDANTE SUPREMO (EL QUE ENVÍA)
A la tercera cualidad
de un Rebe la llamaremos 'El Emisor' (HaMeshaléaj). Cada judío
tiene un papel asignado en el mundo que debe cumplir; esa es su misión (shlijut).
Para ello, el Creador lo dotó con rasgos de carácter y talentos únicos. Esta
misión tiene muchas implicaciones prácticas: dónde vivirá, de qué se
sustentará, qué acciones debe realizar, entre otras cosas. Pero una persona no
siempre sabe por sí misma cuál es su verdadera misión. ¿Cómo descubrirlo? Para
ello debe consultar con alguien que tenga una visión más amplia. Un Rebe es
como alguien que se encuentra en lo alto de una torre y observa a la distancia;
por lo tanto, puedo confiar en que guiará mi camino y pondrá 'orden' en mi
vida.
📖 OTRA ENSEÑANZA:
Un judío erudito de la
Torá (Talmid Jajam) entró a una audiencia privada con el Rebe. Aunque el
hombre no formaba parte de la comunidad de los jasidim, sentía un gran aprecio
por él y quería recibir su bendición. El Rebe se interesó por su bienestar y
sus actividades: — He tenido el mérito de ser un joven estudiante (avrej) y
dedicarme con diligencia en el Kolel la mayor parte del día al estudio de la
Torá y al servicio divino —le contó el judío.
El Rebe continuó
indagando en los detalles: con quién estudiaba, qué tratado talmúdico y cuáles
eran sus planes futuros. Después de escuchar toda su rutina diaria, el Rebe de
repente le preguntó: — Entonces, ¿qué haces en la vida?
El hombre se
desconcertó. ¿A qué se refería? Si acababa de describirle detalladamente todo
lo que hacía. El Rebe leyó sus pensamientos y le explicó: — Me has dicho lo
que haces por ti mismo, para tu propio beneficio y éxito espiritual, pero a eso
todavía no se le llama 'hacer'. Me refiero al prójimo, a los judíos que están
más allá de tus propios cuatro codos: ¿qué estás haciendo por ellos?
👑 4. EL MASHÍAJ DE LA GENERACIÓN
A la cuarta y última
cualidad la llamaremos 'El candidato para asumir el rol de Mashíaj'.
Creemos con fe completa en la llegada del Mashíaj, "¡que venga cada
día!". El mundo ya está listo, Hashem ciertamente lo desea y nosotros hace
tiempo que lo necesitamos. ¿Por qué se retrasa todavía? Realmente no lo sé,
pero para mí, un Rebe es el Tzadik más idóneo para asumir el rol de redentor.
En la Guemará (el
Talmud) se menciona que los sabios solían señalar a su propio maestro como el
candidato más idóneo para este rol: "Dvei Ianai amri Yinón shemó"
(Los discípulos del Rabí Ianai sostenían que el nombre del Mashíaj es Yinón,
que era similar al nombre de su maestro). ¡Si Dios decidiera traer la redención
hoy, sin duda él sería el más indicado de todos para ser el redentor!
¡Que tengamos el
mérito de lograr una verdadera conexión!
¡Un Shabat Shalom y
bendecido!—
Razi
Los Nueve Principios de la Fe Parte 4:
TODO DESCENSO ES EN ARAS DE UN ASCENSO, INCLUSO DEL PECADO
Continuamos nuestra revisión de los 9 Principios de Fe de la dimensión
interior de la Torá con el cuarto principio: que todo descenso es en aras de un
ascenso posterior, es decir, que todos los obstáculos, o fracasos, están
destinados a conducir a un estado superior definitivo, incluso aquellos
fracasos que la Torá considera pecados.
El contenido de esta serie apareció por primera vez en hebreo, en el
libro de HaRav Ginsburgh, Emuna VeMuda'ut (Fe y Conciencia). Se está
traduciendo aquí por primera vez.
Ahora llegamos al cuarto principio de fe de la
dimensión interior de la Torá. Di-s creó nuestro mundo para presentar a
nuestras almas la oportunidad de ascender a un nivel superior, a un estado
elevado. Para acceder a esta oportunidad, nuestra alma debe estar dispuesta a
descender del cielo a nuestro cuerpo físico. Aunque inicialmente se trata de un
descenso desde el alto estado espiritual del alma, al atravesar las
dificultades inherentes a la vida, el alma merece ascender a un estado
superior. Esta es la raíz del principio de que todo descenso es en aras de un
ascenso.
Cada descenso desde una condición anterior más
elevada viene determinado por la sefirá de poder (guevurá),
también conocida como el atributo del juicio, midat haDin (מִדַּת הַדִּין) y de contracción (o, en algunas ocasiones,
de la concentración). Cada descenso tiene como objetivo un ascenso posterior a
un lugar incomparablemente más alto que el punto de partida inicial. Requiere de
una gran perspicacia, pero para quien es capaz de "ver",[1]el propósito – la cima
del ascenso – ya está presente en el propio descenso.[2]
Este principio se aplica no solo al descenso del
alma a nuestra realidad mundana, o a cualquier otro descenso que esté de
acuerdo con la voluntad de Di-s, sino incluso a un descenso causado por pecado
o transgresión cometida por una persona por su libre albedrío y contrario a la
voluntad de Di-s. Aunque el pecado va en contra de la suprema voluntad de Di-s,
oculto en el acto no deseado se esconde una intención oculta que se origina en
la esencia más elevada de Di-s, un ámbito que está por encima de la voluntad
revelada de Di-s, tal y como se explica en Jasidut respecto al versículo: «Di-s
es... admirado por sus actos hacia la humanidad"[3], leju ureu mifalot Elokim
norá alilá al benei Adam (לְכוּ וּרְאוּ מִפְעֲלוֹת
אֱ־לֹהִים נוֹרָא עֲלִילָה עַל בְּנֵי אָדָם), que se explica en
el midrash de la siguiente [4]manera:
Rabi Iehoshua ben Korjah
dijo: Incluso las cosas terribles que nos traes, las haces llegar mediante una trama
(עֲלִילָה, alilá).
Ven y verás: cuando
el Santo Bendito sea creó el mundo, desde el primer día creó al Ángel de la
Muerte.... Adam fue creado el sexto día. Sin embargo, el plan fue imputado a él
y se le culpó de haber traído la muerte al mundo, como está dicho: "porque
el día que la comas [el fruto del Árbol del Conocimiento] seguro morirás."[5]
¿Con qué se puede
comparar esto? A un hombre que desea divorciarse de su esposa. Antes de irse a
casa, redactó el acta de divorcio y luego entró en su casa con el dinero ya en
mano, buscando un pretexto para dárselo. Le dijo: "Sírveme una copa para beber."
Se lo servía. En cuanto le quitó la copa de la mano, dijo: "Aquí tienes tu
acta de divorcio." Ella le dijo: "¿Cuál es mi ofensa?" Él
respondió: "Fuera de mi casa, porque me has servido una copa tibia."
Ella le dijo: "¡Ya sabías que te iba a servir una copa tibia, porque
escribiste el 'guet [Acta de divorcio] y la trajiste en la mano!'
Así también, Adam dijo ante el Santo Bendito sea:
"Señor del Universo, no creaste tu mundo hasta que pasaron dos mil años,
durante los cuales la Torá estuvo contigo.... Y en la Torá ya estaba escrito:
'Esta es la Torá: cuando muere un hombre en una tienda.'[6] Si no hubieras ordenado ya la
muerte para tus criaturas, ¿habrías escrito algo así en ella? Más bien, has
venido a culparme de la trama."[7]
Analicemos esto por un momento desde la perspectiva
de Di-s. Di-s conoce de antemano todas las acciones humanas, incluidas aquellas
definidas por la Torá como pecado. No obstante, Él sostiene y hace posibles
incluso estas acciones, a pesar de que sean contrarias a Su voluntad revelada
tal y como se establece en la Torá. El pecador podría argumentar que, por esto,
no es culpable del pecado, porque si Di-s hubiera querido lo contrario, podría
haber evitado que el pecado ocurriera. Sin embargo, Di-s eligió que el libre
albedrío sería un elemento fundamental de la existencia humana y, basándose en
la libertad de voluntad del hombre, Di-s juzgaría al hombre y sus acciones.
Dado todo lo anterior, cada individuo es responsable
de sus actos y debe responder por ellos. Sin embargo, cuando un pecador regresa
a Di-s en completa teshuvá y se adhiere a la voluntad y deseo
primordiales de Di-s para la Creación - que trascienden la Creación y los
caminos del mundo creado -, revela cómo el pecado es, en realidad, una conexión
con Di-s mismo - con el Ser esencial y trascendente de Di-s, que está más allá del
entendimiento y la definición.
El mal como un trono para el bien
Por tanto, el propósito último de todo mal en el
mundo es servir como medio para el refinamiento y la redención. El mal está
destinado a convertirse en "una base para el bien", como expresa la
famosa enseñanza de nuestro maestro Baal Shem Tov: "el mal es como un
trono sobre el que se sienta el bien."[8] En otras palabras, una vez que
el mal cumple su verdadero propósito, será fundamental para elevar el bien en
nuestro mundo a un nivel incomparablemente superior al que estaba cuando se
opuso directamente al mal. Una vez refinado el mal, el bien no tiene por qué
limitarse a definiciones que demuestren que no es malo, y puede elevarse por
encima de todas las definiciones para volverse infinito y cada vez más parecido
a su origen – Di-s - que es infinito.
De manera similar, el Maguid de Mezritch explicó que
el origen lingüístico de la palabra hebrea para mal, rá (רַע) está relacionado con el significado de la palabra
"inferior", milerrá (מִלְּרַע).
Así, el mal entró en nuestro mundo con lo que cayó, se rompió y murió con la
Ruptura de los Recipientes del Mundo del Caos, la idea cabalística que establece
un paralelismo (e incluye) con el pecado de Adam y Javá al comer del Árbol del
Conocimiento. El mal está destinado a actuar como andamiaje para el bien. Lo
sostiene desde abajo.
El mal tiene dos dimensiones. Está la parte
"real" del mal. Esta parte incluye la chispa Divina que está atrapada
en ella y sostiene su existencia junto con el fragmento de los recipientes
rotos; constituyen su propia existencia.[9] Esta parte está destinada a ser
refinada y redimida, y cumplirá el propósito del mal como trono para el bien.
Pero también hay una parte imaginaria del mal, sobre la cual el profeta dice:
«Eliminaré el espíritu de la impureza de la Tierra». Esto ocurrirá una vez que
se perfeccione la parte real del mal.
"Nadie se perderá"
El ascenso que sigue al descenso es un acto de teshuvá:
un regreso a Di-s. La Teshuvá rige tanto el ascenso del individuo como el
de la comunidad. Maimónides escribe que, respecto al pueblo judío: "Israel
finalmente volverá a Di-s al final de su exilio, y serán redimidos de
inmediato."[10]
Quien ha regresado a Di-s al ascender tras su caída
alcanza un nivel superior de cercanía a Di-s incluso al de los justos que nunca
han pecado. El Talmud nos dice que, "donde están los grandes de la
teshuvá [del retorno a Di-s], los completamente justos no pueden permanecer."[11] Por
ello, una de las tareas más importantes del Mashíaj es "llevar a
los justos a hacer la teshuvá",[12] para que incluso los justos
merezcan estar al nivel que los penitentes - los grandes de la teshuvá -
pueden estar. La distancia que se abre entre ellos y Di-s, entre su ser y todo
lo que es divino y bueno, genera un anhelo sin igual por ascender, y esa
energía los catapulta por encima del estado en el que se encontraban antes de
pecar. La cuestión es que quienes han hecho la teshuvá por sus pecados,
por haberse enfrentado al mal, alcanzan su mayor proximidad a la Divinidad
porque han completado el ciclo completo de "descenso en aras del ascenso,
incluso con el pecado", y lo han hecho por amor a Di-s, amor a lo que es el
bien.
La Teshuvá que nace del amor a Di-s - y
dentro de cada judío hay un amor oculto destinado a ser revelado como teshuvá
por amor - tiene el poder "de transformar incluso los pecados
intencionados en méritos."[13] El
pecado y la distancia de Di-s se convierten, retroactivamente, en propulsores
hacia una cercanía mayor y más poderosa. Este es el significado profundo del
versículo dicho sobre cada alma individual de Israel: "nadie se
perderá."[14]
Recompensa y castigo
Este cuarto principio de fe de la dimensión interior
de la Torá - «Todo descenso es en aras de un ascenso», incluso en lo que
respecta al pecado - corresponde al undécimo principio de fe de Maimónides
respecto a la recompensa que corresponde a quienes observan los mandamientos de
Di-s y al castigo que se administra a quienes transgreden Su voluntad. La
dimensión interior de la Torá añade que el castigo no es más que un acto oculto
de bondad. Su función es refinar el propio mal para que pueda convertirse en un
trono para el bien.
Según Maimónides, "el mal no desciende de
Arriba", lo que significa que no se origina en Di-s.[15] El mal es completamente creado
por el hombre. Pero según la sabiduría de la tradición interior de la Torá,
nada en el mundo es realmente creado por los propios seres inferiores: todo es
creado desde Arriba. El significado de la frase "el mal no desciende de
arriba" es que, dado que todo en el mundo, incluido todo el mal que hay en
él, viene de Arriba - no es un mal verdadero[16] cuyo propósito es castigar y
causar sufrimiento, sino que trata de ascender en sí mismo y de elevar el bien
para que sea abarcado por lo infinito.
La Cámara del Mérito
Ya hemos explicado la conexión entre el descenso y
el eje izquierdo de las sefirot y, en particular, la sefirá de rigor-poder
(guevurá), a la que hacemos corresponder con este cuarto principio de fe
de la dimensión interior de la Torá. Añadimos otro punto al respecto.
El Zohar y los escritos de los Arizal hablan de otra
nomenclatura paralela para las siete sefirot emotivas - una nomenclatura
que está arraigada en el idioma de las cámaras celestiales. Entre ellas, la
"Cámara del Mérito", Heijal HaZjut (הֵיכַל
הַזְּכוּת), donde la Corte Celestial se reúne para juzgar y decidir sobre
recompensas y castigos, se encuentra la cámara asociada con el poder, el
atributo del juicio. Es revelador que no se denomine la <<Cámara de
Justicia>>, sino Cámara del Mérito. De esto aprendemos que el verdadero
propósito de la recompensa y el castigo es redimir a la persona, purificar
incluso el mal que hay en su interior para que pueda convertirse en un trono
para el bien, y transformar cada descenso en un impulso para ascender.
Este principio de fe está asociado también con el
eje izquierdo de la sefirot porque es sensible a los límites inherentes
- los límites están relacionados con la contracción - de los seres creados, así
como es el poder de contracción el que limita la revelación Divina para que
pueda ser entendida por las criaturas inferiores, y por otro lado genera el
atributo de juicio que evalúa cada acto de las criaturas. Porque corresponde
con la sefirá de poder, este principio situado justo debajo del
principio de fe en "Nuestro servicio Divino es una necesidad del
Altísimo", que corresponde con la sefirá de entendimiento.
La relación entre entendimiento y poder se refleja
en el versículo: "Yo soy el que entiende, para mí el poder."[17]
Aplicado a estos dos principios de fe de la tradición oculta de la Torá, este
versículo significa que cuando una persona, al servir a su Creador y hacer el
bien abajo, en el reino mundano, Arriba también está haciendo el bien, por así
decirlo, para Di-s. Esto se rige por el principio de que, "un despertar
abajo genera un despertar Arriba. Pero incluso cuando una persona peca abajo,
la intención suprema (oculta en la esencia más elevada de Di-s, allá arriba)
desciende para transformar el descenso provocado por el pecado en un ascenso
que proporcionará a Di-s placer y satisfacción infinitos (especialmente con el
arrepentimiento definitivo de todo el pueblo judío, como se ha mencionado
antes). Así, "soy el que entiende" se refiere al bien que necesita el
Altísimo y "el poder es mío" se refiere al poder necesario para
transformar un descenso en un ascenso, poder que posee Di-s Arriba.
[1]
En el Zohar (véase también Tania cap. 37), quien puede ver se
describe como el sabio que tiene "ojos en su cabeza" que se refiere
específicamente a la sabiduría supraterrenal, los ojos celestiales de la
corona, la superconciencia, conocida como "la sabiduría oculta", una
manifestación del poder (guevurá) de Atik Iomin, la parte
superior de la corona.
[7]
Véase también Torat Jaim del Mitler Rebe, Toldot, s.v. VeYiten
Leja, cap. 10 en adelante; Sefer HaMamarim del Rebe Raiatz, Kuntresim
vol. 1, 191b y siguientes; Sefer HaMamarim Melukat, Kuntres Iud
Shevat 5751, que el pretexto se aplica incluso al pecado en sí.
[8]
Las palabras precisas del Ba'al Shem Tov son en hebreo y dicen: "El mal es
un trono para el bien", haRá Kisé leTov (הָרַע כִּסֵּא לְטוֹב).
Las iniciales de esta frase forman la palabra "todo", hacol
(הַכֹּל),
aludiendo al misterioso significado de la conclusión (y el origen) de
Eclesiastés. El libro comienza con el versículo: "Vanidad de vanidades,
dice Eclesiastés, vanidad de vanidades, todo es vanidad", hacol
Hevel (הַכֹּל
הָבֶל). La conclusión dice:
"En definitiva, habiendo sido escuchado todo, es: temed a Di-s y observad Sus
mandamientos, porque esto es todo lo que es el hombre", hacol
nishmá (הַכֹּל
נִשְׁמָע). Véase Sod Hashem
Lierei'av, HaRa Kise LaTov (Sha'ar 21).
[9]
Como se sabe por los escritos del Arizal sobre luces, chispas y recipientes.
[16]
Aquello que es verdaderamente malvado - no una chispa de Divinidad ni un
fragmento de un recipiente sagrado, sino la dimensión del mal descrita anteriormente
como "imaginaria" - es ilusorio y desaparecerá por completo en el
momento de la Redención.
[17]
Proverbios 8:14. Ani Biná li Guevurá. אֲנִי בִינָה לִ֣י
גְבוּרָה
MELAVE MALKA BILAM 5786
*SHAVÚA TOV*
🔸CUENTO
JASÍDICO PARA EL TÉRMINO DEL SHABAT🔸
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Es una alegría inmensa darles la bienvenida a un
nuevo encuentro de inspiración. Desde el Instituto Gal Einai, abrimos este
espacio para alimentar el alma y prepararnos para recibir los días que vienen
con la mayor energía, luz y dulzura espiritual.
Es costumbre relatar cada sábado por la noche,
durante la comida de Melavé Malká, una historia jasídica sobre el
Baal Shem Tov. Se considera un canal de bendición (segulá) para el buen
sustento, para tener hijos y satisfacción de ellos, para una vida buena y
larga, y para la salud.
¡Que las historias de nuestros justos nos
acompañen y abran las puertas de la bendición en esta nueva semana!
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mucho más para descubrir! En este enlace encontrarás más lectura inspiradora
para el alma:*✨
Hoy y mañana, 12 y 13 de
Tamuz, se celebra la Fiesta de la Liberación (Jag HaGueulá), que
conmemora la liberación de su arresto en la Rusia soviética de Rabí iosef
Itzjak Schneersohn (el Rebe Raiatz), el sexto Rebe de Jabad.
El suceso ocurrió en el año
5687 (1927), cuando Rabí iosef Itzjak fue detenido por las autoridades
soviéticas debido a sus actividades para difundir el judaísmo y la Torá en
Rusia.
Su liberación de la prisión
se considera un acontecimiento fundamental en la historia de Jabad y simboliza
la victoria del espíritu judío sobre las dificultades y las persecuciones.
Con motivo de este día,
contaremos cómo llegó el sidur (libro de oraciones) del Baal
Shem Tov a manos de Rabí Yosef Itzjak y, posteriormente, a la biblioteca del
jasidismo de Jabad.
Tras el fallecimiento del
santo Baal Shem Tov, su hijo, Rabí Tzví, heredó su sidur. Él
transfirió el libro a la custodia de su propio hijo, Rabí Israel, quien tenía
la misma edad y era un amigo muy cercano de Rabí Mordejai de Chernobil.
En uno de los viajes del
nieto, Rabí Israel, este se detuvo a descansar en el pueblo de Iarvitch, donde
se sintió mal y comprendió que sus horas estaban contadas.
Llamó a los líderes de la
comunidad, les dijo que tenía en su poder el libro de oraciones de su abuelo,
el Baal Shem Tov, y les pidió que, tras su partida física, le entregaran el sidur a
Rabí Mordejai de Chernobil. Y así se hizo.
Tiempo después, el sidur llegó
a manos de Rabí Itzjak Lipson, quien era un hombre muy rico. Con el paso de los
años, Rabí Itzjak perdió sus bienes, y sus herederos le vendieron el libro al
Rebe Rayatz —Rabí Yosef Itzjak (el sexto Rebe de la dinastía jasídica de
Jabad)— por una suma cercana a los mil dólares.
Rabí Yosef Itzjak permitía a
las personas ver el sidur únicamente después de que se
hubieran sumergido en la mikve (baño ritual de purificación).
El Rayatz trajo consigo el sidur a
Nueva York junto con su famosa biblioteca, y desde entonces el libro del Baal
Shem Tov se encuentra bajo el resguardo del jasidismo de Jabad.
El Rebe de Lubavitch —Rabí
Menajem Mendel Schneersohn (el séptimo Rebe de la dinastía de Jabad)— relató en
el año 5745 (1985) que siempre sintió una reverencia y un temor tan grandes por
este sagrado sidur que le asustaba acercarse y tocarlo.
Solo en una oportunidad,
cuando su suegro (Rabí Yosef Itzjak) le ordenó sacarlo para mostrárselo a un
investigador en particular, tocó el libro; fue entonces cuando vio en el sidur las
marcas de las lágrimas y las gotas de sangre que brotaron como resultado del
inmenso esfuerzo espiritual en el puro servicio divino del Baal Shem Tov
durante los días de Rosh Hashaná (Año Nuevo judío).
______________
*PARA MEDITAR Y LLEVAR A LA
ACCIÓN!*
Tamuz de 5687 (1927), una
sala de interrogatorios en Rostov. El Rebe Rayatz (el Rebe anterior de
Lubavitch) se encuentra frente a quince interrogadores soviéticos que intentan
interrogarlo sobre cuestiones de Cabalá y Jasidut, con el deseo de erradicar el
judaísmo.
Las preguntas se formulan en
ruso, pero el Rebe insiste en responder única y exclusivamente en idish, la
lengua de los judíos ahkenazim. Les declara firmemente: “Aún no ha nacido ni
nacerá el hombre que me mueva de mis principios, ni un solo ápice”. En respuesta,
uno de los interrogadores apunta con una pistola al Rebe y lo amenaza: “Este
juguete elimina principios; ante su temor, incluso el mudo se vuelve hablador”.
Con una templanza ejemplar, el Rebe respondió: “Este juguete intimida a quien
tiene un solo mundo y muchos dioses. A mí, que tengo un solo Dios y dos mundos,
este juguete no me causa ninguna impresión”.
Al salir de la prisión, el
Rebe pronunció una frase que quedó grabada para siempre en la conciencia judía:
“No solo a mí me redimió el Santo, Bendito Sea, el 12 de Tamuz, sino también a
todos los que aman nuestra santa Torá, a los observantes de los preceptos, e
incluso a todo aquel que lleva el nombre de Israel”. Con esto, el Rebe enfatizó
que su firme postura en la difusión del judaísmo no era un asunto privado, sino
una victoria de todo el pueblo de Israel.
Esta firmeza en los
principios, incluso frente a las fuerzas del mal, se expresa en la bendición de
Bilam al pueblo de Israel: “Se encorvó, se echó como león y como leona;
¿quién lo despertará?” (Números 24:9).
El significado de estas
palabras es que incluso cuando el pueblo de Israel se encuentra en un estado de
‘exilio’ o descenso espiritual —un estado de encorvamiento y postración—, sigue
siendo en esencia un león y una leona. No se trata de una caída de desamparo,
sino del encorvamiento poderoso de un león que conserva su fuerza incluso
cuando está pegado al suelo.
También en nuestros días,
cuando a veces parece que la situación no es buena, recemos al Santo, Bendito
Sea, para que veamos con nuestros propios ojos la victoria sobre nuestros
enemigos y la redención verdadera y completa muy pronto.
Que tengan una excelente y
bendecida semana! (Shavúa Tov uMevoraj).
“Este material llega a tu
corazón gracias a la generosidad de quienes, con su noble sostén, hacen posible
este proyecto de luz”.
*Dedicado especialmente para
la pronta y completa curación (Refuá Shelemá) de:ITZJAK FEIVISH BEN
BREINA MALKA*
*Para la eterna elevación
del alma (Leilui Nishmat) de:IOSEF ITZJAK BEN AVRAHAM Y STERNA SARA*
¿Te inspiraron estas
historias? ¡Conviértete en un canal de bendición y compártelas con tus seres
queridos!
Sé socio en esta gran tarea
de llevar la Torá a todas las naciones
HISTORIAS DE
TZADIKIM
El Santo Or HaJaim:
LAS LETRAS DE LOS TEFILÍN
Rabi Jaim
ben Atar, conocido por su comentario de la Torá como el santo 'Or HaJaim',
nació en 5456 (1696) en Salé, Marruecos, hijo de Rabi Moshe, y aprendió la Torá
de su abuelo, Rabi Jaim ben Atar, 'el Viejo'. Se casó con su pariente Petzunyah
y dirigió la ieshivá de Salé. Allí se hizo conocido como un hombre santo de Di-s,
enseñaba regularmente la Torá ante la comunidad y servía como recaudador de
caridad. Como su esposa no le dio hijos, se casó con una segunda esposa, Ester,
y ambas esposas vivieron con él hasta el final de sus días en Jerusalén.
Tras una
serie de disputas y persecuciones contra él, subió (aliá) a la Tierra de
Israel, pasando por Livorno, Italia, donde imprimió su famoso comentario sobre
la Torá - sobre el que existe la tradición de que fue escrito especialmente
para sus hijas - y recaudó apoyo financiero para su ascenso a la Tierra de
Israel y para mantener la ieshivá que planeaba fundar. A finales de 5741
(1741), llegó con sus alumnos a Acco, donde se estableció por primera vez la ieshivá.
La
invitación de los judíos de Tiberíades para establecer su sede en su ciudad no
tuvo éxito, y tras un breve periodo de asentamiento en Peki'in, subieron a
Jerusalén a finales de 5742 (1742), donde se estableció su ieshivá 'Midrash
Knesset Israel'. Menos de un año después, partió a su descanso eterno el 15 de
Tamuz de 5743 (1743) y fue enterrado en el Monte de los Olivos.
El santo Rebe
Avraham Shalom Halberstam, jefe de la dinastía Stropkov y autor de 'DivreiShalom', de bendita memoria, relató en una Melave Malka en
Cracovia en nombre de su padre, el santo Rebe Iejezkel Shraga Halberstam, autor
de 'Divrei Iejezkel' de Shinava, de bendita memoria, quien dijo a su
regreso de la Tierra de Israel:
[Se sabe que en 5629 (1869) visitó
la Tierra de Israel y se alojó en Tzfat y Jerusalén, y en 5631 (1871) regresó a
Galicia]:
El santo y puro Rabi, asombroso y sublime, Rabi
Jaim ben Atar, de bendita memoria, autor del libro sagrado 'Or HaJaim', tuvo
dos esposas. Antes de su partida, las mujeres lloraban ante él, pidiéndole que
les aconsejara cómo ganarse la vida tras su muerte. Les dijo: «He aquí, os doy
mis tefilin (filacterias), y tras mi muerte, publicad en todos los lugares que
quien quiera rezar con mis tefilín pueda venir a rezar, y por ello, cada
persona que ore con ellos pagará una cierta suma, y de esto ganaréis vuestro
sustento. Pero una advertencia extremadamente importante: debéis tener mucho
cuidado de que quien se ponga los tefilín en la cabeza no deba, Di-s no lo
quiera, decir palabras mundanas mientras los tefilín estén en su cabeza. Los
tefilín son sagrados, y con un lenguaje mundano, Di-s no lo quiera, profanarán
su santidad y las letras en los pasajes volarán por el aire y los tefilín se
volverán inmediatamente inválidos."
Tras el fallecimiento del Or Hajaim, las
viudas anunciaron la oportunidad de rezar con sus tefilín. Los judíos venían
con gran anhelo para rezar con los sagrados tefilín, y de ello sus viudas obtenían
sustento.
Una vez, un gran comerciante vino y rezó con
los tefilín, y de repente un caballero distinguido llegó y dijo que tenía que
hablar urgentemente con el comerciante y que no podía esperar hasta después de
la oración porque se apresuraba en su camino. Las viudas siempre custodiaban la
entrada al salón de estudio cuando alguien se ponía los tefilín, requiriendo
que rezara en reclusión para que no pudiera pronunciar palabras mundanas
mientras llevaba los sagrados tefilín.
Ese caballero había venido con gran prisa y
entrado sin permiso, y las mujeres no se dieron cuenta. Habló unas palabras con
el comerciante. Cuando las viudas vieron que había entrado, prorrumpieron en un
gran grito: "¿Cómo habéis hecho cometido esta maldad, hablando de asuntos
mundanos mientras portabais estos santos tefilín?" Revisaron los tefilín y
vieron que no tenían letras, pues todas habían ascendido a los cielos.
El autor
sagrado del Or HaJaim fue una figura mesiánica. En Jasidut, se han
transmitido muchas historias y dichos sobre esto, y destacamos especialmente la
siguiente:
Una vez, un impresor llamado Asher llevó los jumashim
(los cinco libros de la Torá) que había impreso con el comentario "Or HaJaim"
al santo Rabi Pinjas de Koretz. Cuando el tzadik abrió el jumash, se topó con
la porción de la Torá de Re'e en el versículo "Si entre vosotros hay algún
hermano que se encuentre en situación de necesidad" (Deuteronomio15:7). El Rebe Pinjas sabía que el Or HaJaim había
explicado que este versículo alude a «uno» entre vuestros hermanos, es decir,
el Mesías, y escribió en su comentario: «el Mesías - su nombre es Jaim».
Pero en esta impresión, el Rebe Pinjas vio
que se habían omitido las palabras: «Su nombre es Jaim». Inmediatamente se
dirigió al impresor y le preguntó: «¿Por qué omitiste estas palabras?». El
impresor respondió: «¡Porque se refería a sí mismo!».
Inmediatamente, Rebe Pinjas abrió el Libro de
Números en la porción de la Torá de Nasó, en el versículo: «Y la mujer dirá:
“Amén, Amén”» (Números 5:22) y consultó el comentario de Rashi. Rashi explica por qué la mujer dice
«Amén» dos veces: «Amén si [ha tenido intimidad] con este hombre, Amén si con
otro hombre». La palabra para «otro» es ajer (אַחֵר), pero el Rebe Pinjas le mostró al
impresor que en su impresión se había copiado erróneamente y se leía, «Asher» (אָשֵׁר), el nombre del impresor. Rebe Pinjas le
dijo: «Aquí es donde has firmado con tu nombre», y el rostro del hombre
palideció.
Como
correspondía a un tzadik como el Mesías de su generación, las
esposas del santo Rabi Jaim ben Attar también fueron mujeres excepcionales. A
pesar de estar casadas con el mismo hombre, vivieron en paz y con una amistad
extraordinaria. Además, encarnan en muchos sentidos la llamada elevación de
reinado - la idea cabalística de que, a medida que se acerca la era mesiánica,
el estatus de lo femenino se eleva hasta que lo masculino y lo femenino
alcanzan la misma estatura.
La primera
esposa del Or HaJaim, Patzonia, se distinguió especialmente en este
sentido. Era conocida por su profunda sabiduría e incluso usaba tefilín,
una práctica que, según los Sabios, también mantenía Mijal, la hija del rey
Saúl. En nuestra historia, destaca la conexión entre ambas mujeres y el uso
de tefilín por parte de sus maridos.
En la
Cábala, se dice que cuando un esposo se pone los tefilín, la tefilá (singular
de tefilín) de la mano se considera y actúa como si fuera la tefilá de
la cabeza para su esposa. En una dimensión interior, el esposo cumple así la
“obligación” de su esposa, por así decirlo, con respecto a la mitzvá de los
tefilín. Por eso también se pone primero la tefilá de la
mano y solo después la de la cabeza, que le pertenece solo a él.
Pero la esposa del Or HaJaim no se conformó con esto y se puso
los tefilín ella misma. Más tarde, ambos tefilín de
su esposo - cabeza y mano - pasaron a su posesión y a la de su compañera
Ester. Parecería que la tefilá de la cabeza pertenecía
especialmente a la erudita Petzunya, mientras que la tefilá de
la mano pertenecía a Ester, con quien el santo Or HaJaim tuvo
hijos, cumpliendo así el mandamiento de “ser fecundos y multiplicarse”.
¿Qué pueden
aprender las mujeres de nuestra época de esto? En Jasidut es conocido que tefilín
significa “traer la conciencia Divina”, mojin (מוֹחִין). ¿Qué significa esto? En la historia, la
atracción de la conciencia Divina se expresó al llevar los tefilín del
Or HaJaim a los fieles y en la atenta atención de sus esposas a las palabras de
quienes se los ponían. Como directriz para las mujeres de nuestra generación,
atraer la conciencia divina significa difundir la Torá y enseñarla a otros,
como está escrito en el midrash[1]que
cumplir el precepto de tefilín es comparable a estudiar la Torá día y
noche. Una mujer que se dedica a esto, dentro de la familia e incluso más fuera
de ella (organizando clases de Torá y grupos de mujeres), merece así el uso
espiritual de los tefilín: atraer la conciencia Divina - la luz de
la Torá - a todos los que escuchan.
[1]Midrash Tehilim sobre Salmos 1:2. Véase en detalle en el
ensayo Itta BeMidrash Tilim 5653, el ensayo recitado
tradicionalmente en Jabad por un muchacho Bar Mitzvá.