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sábado, 25 de mayo de 2024

5784 Bejukotai

 

BS"D



BEJUKOTAI   בְּחֻקֹּתַי

 Levítico 26:3 - 27:34     Haftara: Jeremias 16:19 - 17:14





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LECTURA TORÁ BEJUKOTAI y LAG BAOMER 5784

 

EN MIS DECRETOS RECORDARÉ MI PACTO CON ISRAEL

LA FUENTE DE REDENCIÓN Y MASHÍAJ

 

 


https://youtu.be/WWE2_IV2eg8

 

 

Rabino Jaim Frim

 

Estatutos: Afán por la Torá

 

El primer versículo de nuestra porción de la Torá dice: “si caminarán en los senderos (de acuerdo con) Mis estatutos”, (im bejukotai teleju). El famoso comentador bíblico Rashi, explica que caminar en los senderos de los estatutos de Dios significa esforzarse en el estudio de la Torá. Este afán lleva a cumplir los preceptos y realizar buenas acciones que reflejan la luz de la Torá a nuestro alrededor.


LAG BAOMER CON EL RAV GUINSBURGH

 

 


https://www.youtube.com/shorts/r2hEKpafXuU?feature=share

 

 

 


https://www.youtube.com/shorts/6eXkdeObhn4?feature=share

 

 


https://www.youtube.com/shorts/7wCQTPNSLGg?feature=share

 














































domingo, 19 de mayo de 2024

5784 Behar

 BS"D


BEHAR   בְּהַר

 Levítico 25:1 - 26:2   Haftara: Jeremias 32:6-22



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JASIDUT

 

¿ES LA CABALÁ MISTICISMO, CIENCIA, AMBAS O NINGUNA?

 

 

¿La Cabalá se asemeja más al misticismo o más bien a la ciencia? Algunos afirman enseñar Cabalá mientras afirman con confianza que es un sistema científico totalmente racional, desprovisto de elementos místicos. Al mismo tiempo, otros lo comercializan como fuente de Nombres sagrados y amuletos místicos con propiedades sobrenaturales. En realidad, sin embargo, comparar la Cabalá con la ciencia o el misticismo no acierta a captar una verdad mucho más compleja.

Estamos ante las embravecidas aguas de un tema muy profundo, que emerge como un remolino desde el corazón del judaísmo. Pero si nos mantenemos dentro del debate tal como se lleva a cabo actualmente, nos encontraremos sólo rozando la superficie. Para ahondar en la profundidad del tema, debemos dejar de lado las definiciones populares de “ciencia” y “misticismo” y buscar los términos hebreos precisos que describan mejor los dos mundos detrás de ellos. Por cierto, esto en sí mismo es una importante lección de sabiduría cabalística: dado que el mundo fue creado a través del habla, para comprender la esencia de algo, primero debemos nombrarlo con la mayor precisión posible.

La palabra “ciencia” es antigua, pero en su uso contemporáneo es muy joven, tan joven como la propia ciencia moderna. Un término más antiguo y profundo que refleja el poder subyacente a la ciencia es “sabiduría” (חָכְמָה) o jojmá, en hebreo. La sabiduría es la capacidad de captar una idea con el poder del intelecto, desentrañarla y expresarla. Se podría decir que la ciencia moderna es una forma de sabiduría, actualmente su encarnación más exitosa en términos de explicación de los fenómenos naturales. De hecho, el término utilizado por los sabios para describir la filosofía griega, a partir de la cual se desarrolló posteriormente la ciencia, fue “sabiduría de Grecia”, jojmat Iaván (חָכְמַת יָוָן). En la misma línea, los propios sabios, fuente del pensamiento judío, son llamados en hebreo “nuestros sabios, de bendita memoria”, jajameinu zijronam librajá (חֲכָמֵינוּ זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה). En la base de todo sistema de pensamiento se encuentra una forma de sabiduría.

El término “misticismo” es igualmente problemático para entender la Cabalá. En la mente del público, misticismo es un término general para cualquier cosa que sea sobrenatural o de otro mundo, desde la lectura de mentes hasta la astrología y la adivinación. Sin embargo, si deseamos buscar su raíz usando la terminología de la Torá, la encontraremos en la palabra “profecía” (נְבוּאָה), o nevu'á. Profecía significa la revelación suprarracional de la Verdad Divina, a veces a través del habla y otras veces en forma de visiones, revestidas de símbolos y metáforas. Por lo tanto, los aspectos de la verdad en las diversas tradiciones místicas son en realidad ramas de la profecía. Incluso el falso misticismo se describe en la Cabalá como la cáscara externa de la profecía, es decir, una versión degradada de la misma.

De la profecía a la sabiduría

En lugar de ciencia y misticismo, deberíamos hablar de sabiduría y profecía.

En la historia del judaísmo hubo un período de transición de una era de profecía a una era de sabiduría. Esta transición ocurrió durante el exilio babilónico, hace unos 2.500 años. Hasta ese momento, la relación entre el pueblo de Israel y Di-s se basaba enteramente en la profecía: Di-s se reveló a los patriarcas, habló a todo el pueblo en el momento de la Entrega de la Torá, conversó con Moisés en la Tienda del Encuentro, y finalmente infundió Su espíritu a los muchos profetas que sirvieron al pueblo después. Fue una era de revelación tangible y vivencial de la Divinidad.

Durante el exilio babilónico, se produjo una transición gradual hacia una nueva realidad: los profetas disminuyeron y, en cambio, comenzó a surgir un nuevo método de interpretación de la palabra de Di-s, encarnado por la Gran Asamblea (Kneset HaGuedola) - la primera generación de intérpretes de la Torá escrita y desarrolladores de la Torá Oral, quienes más tarde serían conocidos como los sabios. En el período de transición, el último de los profetas (Jagai, Zejaria y Malaji) se sentó junto al primero de los sabios (Ezra y Nejemia), pero posteriormente, la profecía cesó por completo, y el testigo pasó por completo a los sabios. El cese de la profecía fue profetizado en el Libro de Deuteronomio: “Ciertamente esconderé Mi rostro en aquel día.”[1]

En adelante, la profecía fue delegada sólo a los locos y a los niños.[2] Lo que quedó fue una débil impresión de ello en la forma del misterioso bat kol, un eco femenino que ocasionalmente atravesaba el espacio de la sala de estudio y brindaba asistencia Divina al debate halájico. Pero el ocaso de la profecía señaló la salida de otra luminaria que, una vez que los ojos se acostumbraron a ella, reveló nuevos matices en la Torá: la sabiduría. Con sabiduría, el estudio erudito del Tanaj (la Biblia hebrea) consistió en diseccionar los versos en sus componentes, volver a replegarlos en diferentes formas, compararlos y contrastarlos; estos métodos revelaron una gran cantidad de facetas y capas que no se habían visto antes conscientemente.

Aunque el sabio trabaja en los escritos originalmente dados mediante profecía, descubre secretos que los propios profetas desconocían, al menos no conscientemente. El mejor ejemplo de esto es un conocido midrash que aparece en el Talmud. El Midrash dice que cuando Moisés ascendió al cielo para recibir la Torá, encontró al Santo Bendito Es, dibujando coronas en la parte superior de las letras de la Torá. Moisés preguntó a Di-s por qué ocuparse con estas coronas, a lo que Di-s respondió: “Un hombre está destinado a nacer después de varias generaciones, y Akiva ben Iosef es su nombre; él está destinado a extraer de todas y cada una de las marcas y títulos de estos montones de coronas y montones de leyes”.[3] Moisés pidió ver a esta persona y Di-s consintió, transportándolo mil años adelante a una clase de Torá impartida por Rabí Akiva. Sin embargo, para gran sorpresa de Moisés, no pudo entender el tema de estudio. De hecho, fue enviado a la última fila, el lugar reservado para los estudiantes más principiantes. Sólo cuando los estudiantes le preguntaron a Rabí Akiva sobre algo y él respondió: “Es una ley dada a Moisés en el Sinaí”, la mente de Moisés por fin se tranquilizó.

Lo que Moisés comprendió fue que, aunque las enseñanzas de los futuros sabios no aparecen explícitamente en la Torá, que fue entregada a través de la profecía, siguen estando envueltas en ella y siempre estuvieron destinadas a desarrollarse y revelarse muchas generaciones más tarde a través de su estudio en profundidad. Este principio se refleja en la afirmación talmúdica de que todas las aparentes innovaciones de los sabios - la Mishná, el Talmud e incluso todo “lo que un estudiante veterano[4] expondrá delante de su maestro - le fueron dichas a Moisés en el Sinaí”.[5]

Curiosamente, al mismo tiempo que se produjo la transición de la profecía a la sabiduría en el mundo judío, parecen haber tenido lugar convulsiones culturales similares en todo el mundo. En Oriente, fue la época del auge del budismo, una tradición meditativa y filosófica que trascendió el hinduismo más centrado en los ídolos, y en Occidente, la era de los primeros filósofos y la transición de la era de los mitos a la era de la lógica lógica (o en sus nombres griegos: de mythos a logos). Lo que todos estos acontecimientos tienen en común es el cambio de enfoque del pensamiento en imágenes figurativas al pensamiento en conceptos abstractos.

Sin embargo, hay una diferencia crucial entre la transición de la profecía a la sabiduría y las otras dos transiciones: mientras que en el resto del mundo la nueva percepción se rebeló contra la antigua y la rechazó (el budismo buscó reemplazar al hinduismo, la filosofía vino a reemplazar a la mitología), en el judaísmo, la nueva percepción fue una continuación y cumplimiento de la anterior (la sabiduría buscaba continuar la profecía).

Las dos caras de la Cabalá

Pero ¿qué pasa con nuestra pregunta sobre la naturaleza de la Cabalá? ¿Deberíamos verlo como una extensión de la erudición de los sabios, adoptando una forma diferente, pero permaneciendo dentro del ámbito de la sabiduría lógica? ¿O es un nuevo tipo de revelación mística, un adelanto de los mundos celestiales ocultos, como lo fue alguna vez la profecía?

Un estudio de los escritos cabalísticos revela que no puede limitarse a ninguna de estas dos categorías. Si decidimos que la Cabalá es sabiduría, por ejemplo, nos costará lidiar con el hecho de que es de naturaleza extremadamente enigmática y mística, llena de referencias a entidades extrañas y místicas, que desafían el pensamiento racional. Se ocupa de luces, emanaciones y mundos superiores. Habla de reencarnación, ángeles y demonios, y está lleno de imágenes maravillosas como rocío de cristal, vela de oscuridad, cáscara luminosa o reyes del caos. Es más, uno de los más grandes cabalistas, el santo Arizal (Rabi Itzjak Luria), dijo que sus revelaciones venían directamente del cielo y no a través del análisis de versos. En otras palabras, la Cabalá es demasiado similar a la profecía para ser llamada sabiduría.

¿Deberíamos entonces definir la Cabalá como profecía? Desgraciadamente, este intento tampoco sale bien librado. La Cabalá es demasiado abstracta, intelectual y estructurada para eso. Un estudiante de Cabalá no trasciende su cuerpo y se funde con la visión profética. Por el contrario, centra su mente en estructuras ordenadas y sistemáticas, integra fuentes en un todo coherente, establece tablas de términos correspondientes y extrae conclusiones de ellas. Los grandes maestros jasídicos enfatizaron que estudiar un tema en la dimensión interior de la Torá requiere concentrarse con cautela y paciencia, al igual que cuando se estudia un tema talmúdico. En resumen, la Cabalá es demasiado similar a la sabiduría para llamarla profecía.

Nos vemos obligados a reconocer que la mejor manera de definir la Cabalá es como una fusión de las tradiciones de profecía y sabiduría. Por un lado, al igual que la profecía, se basa en conceptos a los que el intelecto humano no puede llegar de forma autónoma. Éstos, al igual que el sistema sefirótico, fueron concedidos a los cabalistas en una forma cercana a la de la revelación profética. Por otro lado, la forma en que los cabalistas se prepararon para estas revelaciones y la forma en que extrapolaron más conocimiento de ellas pertenecen definitivamente al reino de la sabiduría. Mientras el profeta se siente abrumado por sus visiones proféticas, el cabalista procesa lo que se le revela y trata de comprenderlo a nivel cognitivo, no sólo recibirlo y transmitirlo.

La noción de que la Cabalá es la fusión de profecía y sabiduría queda bellamente demostrada por el hecho de que el valor numérico de “Cábala” (קַבָּלָה), 137 ¡es la suma de los valores de “profecía” (נְבוּאָה), 64 y “sabiduría” (חָכְמָה), 73!

La renovación de la profecía

En nuestros tiempos se habla cada vez más de la posible renovación de la profecía. De hecho, toda la gran oleada de misticismo de la Nueva Era y el renovado interés por la espiritualidad pueden verse como tanteos hacia este objetivo.

La idea de que la Cabalá es la unión de profecía y sabiduría nos proporciona una lección importante sobre este asunto. Nos enseña que, si queremos revivir algo parecido a la profecía, si queremos volver a merecer tener revelaciones de tipo profético, no debemos intentar recrearlo como era antes de la era de la sabiduría intelectual. No espere un profeta desaliñado, y con los ojos muy abiertos, proclamando enigmáticos versículos bíblicos en medio de Times Square. Sea aún más escéptico ante la fantasía de restaurar algún antiguo ritual chamánico en nuestros días. La renovación de la profecía debe realizarse de manera que no borre los tesoros de sabiduría acumulados en los milenios posteriores al final de la profecía. Más bien, debería incorporar toda esta sabiduría en su interior, elevarla e insuflarle nueva vida. Además, la nueva profecía debe incorporar herramientas intelectuales y ser aceptada dentro del marco intelectual.

Será una versión nueva y mejorada de la profecía, una Profecía 2.0 - una revelación de la omnipresencia de Di-s de una manera que puede ser manejada por nuestro intelecto y nuestros pensamientos. Esta profecía hará realidad, por fin y plenamente, la antigua esperanza profética de que todos puedan alcanzar la profecía, facilitando así un verdadero encuentro cara a cara con Dios, en el que todos Le conoceremos con todo nuestro corazón, nuestra alma y nuestra mente.

Imagen del Zohar por Simon Burchell – Trabajo Propio

 

 


[1] Deuteronomio 31:18

[2] Bava Batra 12b

[3] Menajot 29b

[4] En Cabalá se explica que Moisés recibió mil luces en el Monte Sinaí. Hermosamente, el valor numérico del término hebreo “un estudiante veterano”, talmid vatik (תַּלְמִיד וָתִיק) es 1000, lo que sugiere que esas luces ya estaban contenidas en el propio Moisés. 1000 es también la guematría de “Israel Ba’al Shem Tov” (יִשְׂרָאֵל בַּעַל שֵׁם טוֹב), lo que implica que el santo Ba’al Shem Tov es de hecho el estudiante veterano que revela de nuevo las mil luces dadas a Moisés en el Sinaí.

[5] Talmud de Jerusalén Pe'a 2:4; Jaguigá 1:8; Meguilá 4:1. Véase también Vaikrá Rabá 22:1

 

 







Parashá Behar

 

PARASHAT BEHAR:  ALIÁ POR ALIÁ

 

 

 

 

 

PRIMERA LECTURA: UNIFICAR LA MENTE DIVINA CON EL INTELECTO HUMANO

 

כִּ֤י תָבֹ֙אוּ֙ אֶל־הָאָ֔רֶץ אֲשֶׁ֥ר אֲנִ֖י נֹתֵ֣ן לָכֶ֑ם וְשָׁבְתָ֣ה הָאָ֔רֶץ שַׁבָּ֖ת לַי־הוֽה

 (בהר כה, ב)

“…Cuando entréis a la tierra que Yo os doy, la tierra observará un Shabat para Havaiá”

(Behar 25:2)

Rebe Levi Itzjak de Berditchev proporciona una explicación del Arizal con respecto al Shabat:

“Y la tierra descansará - un Shabat para Di-s”. Porque está escrito en los escritos del Arizal con respecto al versículo: “Y hablarás a los hijos de Israel, diciendo: 'Mis Shabatot salvaguardaréis'”.[1] El Tur afirma que, durante el tiempo de esclavitud en Egipto, Moisés pidió al Faraón que permitiera a los judíos descansar un día a la semana de su trabajo, y eligió el día de Shabat. Cuando se nos ordenó acerca del Shabat, Moisés se alegró en su designación porque previamente lo había concebido como un día de descanso. Este es el significado de las palabras con las que Di-s comienza el mandamiento de guardar el Shabat: “Y hablarás”, porque fuiste tú quien anteriormente deseaba prescribir el descanso en el Shabat. Este es el significado de “Mis Shabatot guardarás”, para enfatizar que Israel debe descansar en Shabat no por descansar de su trabajo, sino porque Di-s ha ordenado que descansen en Shabat.

De manera similar, Rebe Levi Itzjak de Berditchev también explica la noción de que el año sabático será “un Shabat para Di-s”:

 

Este es el significado de “Y la tierra descansará un Shabat para Di-s”. Porque es una práctica común en todo el mundo arar un campo durante un año y dejarlo en barbecho al siguiente para mejorar su potencial. Pero esta es la razón por la que la Torá escribe: “Y la tierra descansará un Shabat para Di-s”, indicando que el año sabático, cuando la tierra descansa, no se debe a los beneficios otorgados a la tierra, sino que es un Shabat para Di-s – en acatamiento de Su mandamiento.

De las enseñanzas de Rebe Levi Itzjak, podemos concluir que Moisés actúa como intermediario, conectando el intelecto humano y el intelecto Divino. El intelecto humano nos instruye a buscar lo que es preferible y beneficioso según nuestra mente racional y de acuerdo con la Naturaleza. El intelecto divino representa la Voluntad Absoluta de Di-s; razona de una manera que nuestra mente racional no puede entender y prescribe lo que es absolutamente beneficioso, incluso si contradice la Naturaleza.

Lo que significa que Moisés tiene un sentido intuitivo dentro de su intelecto humano que lo alinea con la Voluntad de Di-s. De hecho, se afirma que “Moisés realizó tres actos [de liderazgo] que fueron por su propia voluntad [e independientemente de la voluntad de Di-s], y el Santo Bendito Es estuvo de acuerdo con él”.[2] Incluso encontramos que Moisés dice “Así dice Havaiá, el Di-s de Israel”[3] respecto a sus propias innovaciones.

Por lo tanto, aprendemos que el objetivo final de toda la Torá, “la Torá de Moisés”,[4] es elevarnos para unirnos con la Voluntad de Di-s específicamente a través del alma de Moisés nuestro Maestro, un punto revelado en el versículo, “y ellos creyeron en Di-s [por medio de] y en Moisés Su siervo”.[5] Este es el secreto de lo que decimos cada Shabat por la mañana: “Moisés se regocijará en el regalo de su porción, porque Tú le has nombrado siervo fiel… y entre ellos [el intuyó] la observancia del Shabat”.

Los sabios describen este poder especial que tiene Moisés con la frase “Moisés alcanzó entendimiento (biná)”,[6] refiriéndose a la facultad intermediaria de nuestro intelecto (correspondiente a la primera hei en el Nombre esencial de Di-s, Havaiá) que media entre la sabiduría y voluntad (correspondientes a la iud y la punta de la iud en Havaiá) y el intelecto humano, que considera los atributos emocionales (correspondientes a vav y hei en Havaiá) y se esfuerza por alcanzar lo que nuestra mente mundana considera humanamente beneficioso. Por lo tanto, cuando Di-s aprueba el entendimiento de Moisés y ordena explícitamente lo que Moisés ha sugerido por su propia voluntad, se dice de él: “Moisés se regocijará en el regalo de su porción” - y la alegría es la dimensión interior de la sefirá de entendimiento.

Las letras de “se alegrará”, ismaj (יִשְׂמַח) permutan para formar la palabra “Mashíaj”, (מָשִׁיחַ), en este caso refiriéndose a Mashíaj hijo de Iosef, cuyo origen está en el intelecto de la Madre Suprema, es decir, la sefirá de entendimiento, una conexión aludida en el versículo: “Moisés tomó consigo los huesos de Iosef”.[7]

En particular, Moisés tiene una conexión esencial con el número 7 y con el Shabat, el séptimo día (y Rebe Levi Itzjak de Berditchev, como vimos, amplía esta enseñanza al año sabático, el séptimo año) porque a él mismo se le hace referencia como “el séptimo” - la séptima generación desde Abraham - y “cualquiera que sea el séptimo será querido”.[8] Iosef corresponde y simboliza el sexto día de la semana, cuando una doble porción de maná cayó del cielo[9] posibilitando el Shabat como “un día de descanso”. Iosef, el sexto, prepara así a Moisés, que representa el séptimo.[10]

Numéricamente, “un día de descanso”, iom menujá (יוֹם מְנוּחָה) tiene el mismo valor que una de las manifestaciones más importantes de Moisés, que revela su cualidad esencial de autoanulación: “Y nosotros somos nada”, nenajnu má (וְנַחְנוּ מָה). Sumando el valor de “Moisés”, Moshé (מֹשֶׁה) a “Y nosotros somos nada”[11], venajnu má (וְנַחְנוּ מָה) obtenemos el producto de “eso”, ki (כי) y “bueno”, tov (טוב), en alusión a la forma en que su madre le describió cuando nació, “[Ella vio] que él era bueno”[12] , ki tov (כִּי טוֹב).

El Shabat es “Bueno” cuando se salvaguarda por el mandamiento de Di-s de hacerlo y no por los beneficios naturales que se obtienen de él y de guardar el año sabático. De hecho, el bien del Shabat se insinúa en la tradicional bendición en idish "Buen Shabes". El promedio de las palabras “Shabat” (שַׁבָּת) y “un día de descanso”, iom menujá (יוֹם מְנוּחָה) es 17 al cuadrado, donde 17 es el valor de “bueno” (טוֹב).

Cuando salvaguardamos el Shabat y el año sabático por mandato de Di-s y no para beneficiarnos de él de forma natural, rectificamos el pecado de la Tierra que ocurrió durante la Creación. Di-s había ordenado a la Tierra que produjera un árbol frutal, en el cual “el sabor del árbol será idéntico al sabor del fruto”.[13] La unión del árbol y el fruto a través de su sabor común representa la unificación del medio [el árbol] y el fin [el fruto]. Cuando se aplica al Shabat y al año sabático, representa la cosecha de los beneficios naturales inherentes a ambos (descanso y rejuvenecimiento de la tierra), al tiempo que se salvaguarda únicamente gracias al mandato de Di-s.

 (extraído de Maaian Ganim, Vaikra, Emor)

 

 

SEGUNDA LECTURA:  AUTOINTEGRIDAD

 

וְלֹ֤א תוֹנוּ֙ אִ֣ישׁ אֶת־עֲמִית֔וֹ וְיָרֵ֖אתָ מֵֽאֱ־לֹהֶ֑יךָ

(בהר כה, יז)

“No os engañéis unos a otros, sino temed a vuestro Di-s”

(Behar 25:17)

 

En el versículo: “No os engañaréis unos a otros, sino temeréis a vuestro Di-s; porque yo soy Havaiá tu Di-s”, comentó Rebe Bunim de Peshisja:

La intención es que una persona no se engañe a sí misma con su propia verdad, ya que la letra ayin (ע) en la palabra “otro”, amitó (עֲמִיתוֹ), puede intercambiarse con la letra alef (א), transformándola en la palabra “su” verdad”, amitó (אֲמִיתוֹ).

Añadió además que la Torá prohíbe engañar a los demás, pero una persona piadosa y temerosa de Di-s va más allá de la letra de la ley, esforzándose por no engañarse a sí misma tampoco, y no alberga pensamientos que le lleven a imaginar que es de una estatura superior a la que realmente es.

La fuente de esta innovadora enseñanza de Rebe Bunim parece provenir de la siguiente historia:

Una vez, Rebe Bunim de Peshisja llegó a la sala de estudio y encontró a los jasidim sentados y discutiendo sobre Jasidut. Él les preguntó: "Díganme, ¿qué es un jasid?" Uno de los jasidim respondió: “Se llama jasid a alguien que va más allá de la letra de la ley”.

Rebe Bunim respondió positivamente y dijo: “Eso es exactamente lo que quise decir. Está escrito en la Torá: "No os engañaréis los unos a los otros": este es la disposición mesurada de la ley. Ir más allá de la letra de la ley requiere que uno tampoco se engañe a sí mismo”.

No seas un tramposo

El intercambio de las letras alef (א) y ayin (ע) se analiza en el Talmud.[14] Según la dimensión interior de la Torá, la letra alef es la dimensión interior de la letra ayin, como en la frase “vestimentas de piel”, cutanot or (כֻּתֳּנוֹת עוֹר), que Rabi Meir traduciría como “vestimentas de luz”, cutanot or (כֻּתֳּנוֹת אוֹר).[15] De aquí se deriva la interpretación del verso ofrecido por Rebe Bunim de que no engañéis o embauquéis a vosotros mismos.

Esta aguda manifestación encapsula la práctica típica del Jasidut que se encuentra en la sala de estudio de Peshisja, donde Rebe Bunim enseñó a sus jasidim a esforzarse por la verdad auténtica sin rastro de autoengaño, junto con una autocrítica penetrante, una práctica que alcanzó su influencia más poderosa con su discípulo, Rebe Menajem Mendel de Kotzk. Como dijo Rebe Bunim: ¡Esta es precisamente la definición de jasid!

Este principio también es fundamental para el Tania, ya que es bien sabido que la totalidad del Tania se puede resumir en la máxima: "¡No seas mentiroso!" El principio central es uno y el mismo, pero en el enfoque de Jabad, el énfasis principal está en la rectificación del intelecto y la propia conciencia - el intelecto en y de sí mismo - que influye de forma natural y sin esfuerzo en las emociones. Por el contrario, el enfoque de Peshisja se centra directamente en la rectificación de las facultades emotivas del corazón. Esto se conoce como hacer descender energía intelectual a las emociones para rectificarlas mediante una exigencia penetrante de autoexamen y esclarecimiento de la verdad.

La letra de la ley y el atributo del Jasidut

En respuesta a la pregunta "¿Quién es un jasid?", el estudiante afirmó correctamente: un jasid tiene cuidado de que sus acciones no sólo sigan la ley, sino que vayan más allá de la letra de la ley. Ésta es la definición simple de jasid en las enseñanzas de los sabios. De manera similar, los sabios definen a un jasid como alguien para quien el bienestar de otra persona tiene prioridad sobre el suyo propio. Sin embargo, Rebe Bunim conectó brillantemente esta definición con el principio crucial de no engañarse a uno mismo: no engañar al amigo es la ley, el significado claro del versículo: “No os engañaréis los unos a los otros”. Ir más allá de la letra de la ley extiende la prohibición de engañar a otros, a la prohibición de engañarnos a nosotros mismos. No debemos engañarnos a nosotros mismos y privarnos de nuestra verdad. Por tanto, un jasid es alguien que no se engaña a sí mismo.

La prohibición de explotar o engañar a otros (ona'a, en hebreo) se menciona dos veces en la parashat Behar. La primera vez es con respecto a la explotación financiera:

“No engañéis, el hombre a su hermano”[16]

Al tonu ish et ajiv

(אַל תּוֹנוּ אִישׁ אֶת אָחִיו)

La segunda vez es con respecto al engaño o abuso verbal:

“No os engañaréis unos a otros”

Velo tonu ish et amitó

(וְלֹא תוֹנוּ אִישׁ אֶת עֲמִיתוֹ)

 Como explica Rashi con respecto a esto último, “Aquí la Torá nos advierte contra el abuso verbal: una persona no debe provocar a su amigo ni darle consejos que no sean adecuados para él y que le causarán daño o pérdida mientras benefician al asesor”. En el caso de explotación financiera, la Torá utiliza el término “su hermano”, ajiv (אָחִיו), y en el caso de abuso verbal, el término “su prójimo”, amitó (עֲמִיתוֹ). La suma de las dos palabras, “hermano”, aj (אָח) y “prójimo”, amit (עָמִית) es 529, el valor de “placer”, taanug (תַּעֲנוּג), o 23 al cuadrado, lo que sugiere que tratar a todos los judíos como hermanos y prójimos es una fuente de Placer divino.

Servicio sin segundas intenciones

La exigencia de no engañarse a sí mismo también abarca la necesidad de pureza de intención. Lo que esto significa es que debemos eliminar cualquier motivo ulterior en nuestro servicio a Di-s, y que el resultado de servir a Di-s no debe ser el engrandecimiento personal ni el orgullo. Esto lo describe uno de los discípulos de Rebe Bunim, Rabi Iaacov Aharon de Zalshin-Alexander en su libro Beit Iaacov:

Cuando una persona vende algo a otra, se le advierte contra el fraude, y si se encuentra un defecto en la cosa, la transacción es nula. De manera similar, en el servicio de Di-s, cuando una persona se vende a Di-s [es decir, se consagra a Di-s], debe asegurarse de estar libre de cualquier defecto o imperfección. Este mandamiento conlleva una lección moral en el servicio a Di-s: que uno debe ser de corazón puro, sin únicamente otro motivo que el de Di-s. Ya sea en la oración o en el estudio constante de la Torá, uno debe tener mucho cuidado de no caer en la arrogancia o el autoengrandecimiento, Di-s no lo quiera. De lo contrario, Di-s no lo quiera, se considera similar a la explotación (ona’a, como se dijo anteriormente) y la transacción es nula y sin valor.

Lo que aprendemos de esto es que venderse, por así decirlo, a Di-s, es decir, dedicarse al servicio a Di-s, es como una transacción que se rige por la prohibición de la explotación. En el otro lado de la transacción, Di-s proporciona al individuo que Le sirve sentimientos de amor y temor hacia Di-s, hasta e incluyendo el amor constante que será revelado en el futuro Mundo Venidero, conocido como “gran amor placentero”, ahavá rabá bataanuguim (אַהֲבָה רַבָּה בַּתַּעֲנוּגִים). Pero como esto es similar a una transacción, uno debe protegerse contra el engaño o el fraude que pondría en duda la legitimidad de la transacción. Es crucial garantizar que no haya ninguna mancha de motivos ocultos u orgullo, ya sea que el servicio particular a Di-s sea el estudio de la Torá, la oración o el cumplimiento de los preceptos.

Pero, así como debemos tener cuidado de no servir por motivos ocultos, ¡también debemos tener cuidado de no sondear o indagar demasiado nuestras motivaciones! Porque siempre cabe la posibilidad de que una buena acción esté motivada por algún interés propio o una pizca de orgullo. Esta posibilidad es ineludible, como se refleja en las palabras del rey Salomón: “No hay hombre justo en la tierra que haga el bien y no peque [en el proceso mismo de hacer el bien]”.[17] En consecuencia, si llevamos las enseñanzas de Rebe Bunim al límite, ¡podríamos abstenernos de hacer el bien!

Por ejemplo, si alguien viene a enseñar Torá, pero teme que al hacerlo pueda sentirse orgulloso, ya que quiere ver el cumplimiento de la oración: “Que mis amigos se regocijen conmigo”, ¿¡debe su conclusión ser no enseñar Torá!? ¡Ciertamente no!

Se cuenta[18] de un jasid que siguió la petición del Mitler Rebe de que sus jasidim relataran lo que habían aprendido en Lubavitch en su camino de regreso a casa. Este jasid en particular tenía un don para enseñar y se quejó con el Mitler Rebe de que cada vez que cumplía la petición del Rebe, se llenaba de un sentimiento de orgullo. El Rebe Mitler le dijo: “Incluso si te conviertes en una cebolla, debes continuar difundiendo Jasidut”.[19] De hecho, cuando el jasid actúa como un emisario en nombre del Rebe, el remitente, sabe que el Rebe asume el asunto.

(de una clase impartida el 23 de Adar 5767)

 

 

TERCERA LECTURA:  ¿CUÁNDO ES LA DESESPERANZA ALGO POSITIVO?

 

וְהָאָ֗רֶץ לֹ֤א תִמָּכֵר֙ לִצְמִתֻ֔ת כִּי־לִ֖י הָאָ֑רֶץ כִּֽי־גֵרִ֧ים וְתוֹשָׁבִ֛ים אַתֶּ֖ם עִמָּדִֽי

 (בהר כה, כג)

" Pero la tierra no debe venderse sin posibilidad de recuperación, porque la tierra es Mía; vosotros no sois más que extranjeros y residentes en lo que a Mí respecta"

(Behar 25:23)

 

Orden de las Aliot

Como hemos analizado varias veces en el pasado, las siete Aliot, o lecturas, en las que se divide cada parashá de la Torá corresponden a las siete facultades emotivas, desde bondad (jesed) hasta reinado (maljut). Así, la tercera lectura corresponde a la sefirá de belleza (tiferet), que también puede entenderse como “enaltecimiento”, hitpaarut (הִתְפָּאֲרוּת), que en hebreo es una forma flexionada de belleza, tiferet (תִּפְאֶרֶת).

Se nos ordena dividir la Tierra de Israel entre todos los judíos, y cada cabeza de familia recibirá una parcela de tierra que será transmitida y dividida entre los miembros de la familia y su descendencia a perpetuidad. Aunque esta parcela de tierra puede ser vendida por sus herederos, en realidad se alquila durante varios años hasta el próximo año del Jubileo, cuando la parcela de tierra regresa a sus herederos-propietarios, como dice la Torá, “la tierra no debe ser vendida a perpetuidad.”[20]

En la tercera lectura, la Torá analiza la devolución de la tierra a sus herederos-propietarios originales en el Año del Jubileo. Cabalísticamente, el año del Jubileo está fuertemente vinculado con la sefirá de entendimiento (biná), ya que ambos están relacionados con el número 50.

La conciencia de que “la tierra es Mía”, es decir, pertenece a Di-s, nos sitúa en un nivel diferente de conciencia, tanto personalmente como en nuestras relaciones con los demás. Como dice Rashi: "No lo envidiarás, porque no es tuyo". En cambio, uno debe vivir constantemente con el sentimiento de que es un transeúnte y un residente en este mundo. Vivir con esta conciencia es el remedio necesario para combatir la necesidad de sentir que hemos consolidado nuestro lugar en este mundo.

Ésta es la forma positiva de desesperanza que se requiere para rectificar el sentido negativo de engrandecimiento personal que acompaña a nuestro éxito o a nuestra búsqueda de éxito.[21] Cuando uno minimiza su propio honor y autoestima y maximiza el honor de Di-s, ha rectificado la sefirá de belleza y ha utilizado el enaltecimiento de la manera apropiada.

Volviendo nuevamente a la Cabalá, podemos decir que devolver la tierra a su heredero-propietario en el Año del Jubileo conecta la sefirá de entendimiento (biná), el Principio Madre, con la sefirá de belleza (tiferet), o Ze'er Anpin. Esto se conoce en el Zohar como “el fundamento de la Madre se extiende y termina en Ze’er Anpin”, iesod ima mistaiem betiferet zeer anpin (יְסוֹד אִמָּא מִסְתַּיֵּם בְּתִפְאֶרֶת זְעֵיר אַנְפִּין).

 



[1] Éxodo 31:13

[2] Shabat 87a

[3] Éxodo 32:27

[4] Malaji 3:22

[5] Tana DeBei Eliahu, cap. 4

[6] Véase Rosh Hashaná 21b. Zohar 2:115a (y Nitzutzei Zohar allí).

[7] Éxodo 13:19

[8] Vaikrá Rabá 29:11.

[9] Éxodo 16:5 y 16:22. Véase también Bereshit Rabá 11:2.

[10] También se encuentran juntos en el Éxodo y los cuarenta años en el desierto, cuando “Moshé llevó consigo los huesos de Iosef” (Ibíd. 16:5).

[11] Ibíd. versículos 7 y 8

[12] Éxodo 2:2

[13] Veáse Rashi en Génesis 1:11

[14] Berajot 32b: No lea "a [אַל, con una alef] Di-s", sino "hacia [עַל, con un ayin] Di-s", como [los sabios de] la escuela de Rabí Eliezer ben Iaacov [indistintamente] leían alef como ayin y ayin como alef.

[15] Véase también Wonders número 83, p. 9

[16] Levítico 25:14

[17] Eclesiastés 7:20

[18] Torat Menajem vol.22, p. 162

[19] ¿Por qué el Mitler Rebe comparó a una persona orgullosa con una cebolla? Una posibilidad es que un bulbo de cebolla sea todo piel o cáscara, o en hebreo kelipot, una imagen utilizada para describir la impureza. Otros señalan que, si continúas pelando el bulbo, al final te quedarás sin nada. La persona orgullosa le pasa lo mismo - quítale el orgullo y no quedará nada por debajo.

[20] Levítico 25:23

[21] Este es el tema del aforismo, a veces difícil de entender, que aparece en Mivjar HaPeninim (cap. 15). “Dijo el sabio: La desesperación por lo que se posee es el [verdadero] envanecimiento del hombre. Porque la avaricia es pobreza, la renuncia es libertad, y la ilusión es esclavitud”.





LECTURA DE LA TORÁ BEHAR Y UNA MEDITACIÓN 5784

 

El descanso del Shabat del hombre, el espacio y el tiempo

Rabino Jaim Frim

 


https://youtu.be/ymyshlE-FBQ

 

 

En la Parashat “En el Monte Sinaí” está escrito el precepto de Shmitá [año sabático] y el precepto de Iovel [año de jubileo]. Cada séptimo año es una año de descanso de la tierra y luego de 7 años llega el año de Iovel [Vaikrá 25:8-10]

 


CAPTACIÓN PROFÉTICA O POR SABIDURÍA Y COMPRENSIÓN

Estudio de Jasidut:

Epístola Sagrada – Igueret haKodesh

Carta 19 clase 2

 

 


https://youtu.be/-nk5arR3v1I

 

Pero es simple y claro a todos que hay una enorme diferencia entre la captación de los Cabalistas, tales como Rabí Shimón bar Iojái y el AríZal, una captación a través de la sabiduría y la comprensión, y la captación profética de Moshé Rabeinu y los demás Profetas, que las Escrituras denominan "visión real".

 

 

 

 

LA MARAVILLA DE TU ALMA

con el Rabino EITAN NEIMAN

 

CLASE 7 De dónde sacaré la fuerza para levantarme y seguir adelante. Final capítulo 4

 

 

https://youtu.be/ppLagRAdHXw

 

 

"¿De dónde? ¿De dónde sacaré la fuerza para levantarme y seguir adelante?

¡Mira dónde estoy metido!".

Esta frase resuena muchas veces en los encuentros con nuestros consejeros ó terapeutas...

Pero, sobre todo, resuena muchas veces en nuestra cabeza.

El sentimiento de desesperación, de fracaso, de 'no hay posibilidad', 'no lo merezco', entre otros.

Muy a menudo, los consejeros y terapeutas resuelven el problema mediante el empoderamiento y en el fortalecimiento de la autoimagen y el sentimiento de éxito.

Pero la psicología jasídica nos enseña que si buscas un tratamiento de raíz, no debemos tapar nuestras partes negativas.

Entonces, en lugar de lidiar con la desesperación y el "cuánto me merezco", intentemos sentir la presencia de Hashem y su compasión, y que nos ama en cada situación por muy difícil que sea.

 

 








HOY ES PESAJ SHEINI

SIEMPRE HAY UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD

 

RECUERDA COMER UN TROZO DE MATZÁ Y DAR TZEDAKÁ

____________

"Mientras el corazón arda, se puede corregir. // Mensaje para Pesaj Sheni 🫓

 

No importa en qué situación nos encontremos, a qué profundidades hayamos descendido, cuánto nos hayamos alejado de lo bueno en nuestras vidas y de nuestra esencia, siempre hay una oportunidad para corregir nuestra situación.

En el mes de Iyar solo hay una ocasión: el Pesaj Sheni. 👉🏻

A pesar de que la Torá nos ordena ofrecer el sacrificio de Pesaj un mes antes, en Nisán, hay otra oportunidad para aquellos que no cumplieron con el mandamiento de ofrecer su ofrenda de Pesaj en un momento posterior.

Esto puede verse como un recordatorio de Hashem: "Ningún ser humano está perdido", nunca es demasiado tarde❗️

Se puede sentir un alivio en el cuerpo al leer estas palabras, un alivio derivado del pensamiento de que siempre tenemos otra oportunidad, que Dios nunca nos abandona.

Este pensamiento es tan reconfortante, porque muchas veces nos rendimos. 😟

Basta con que fracasemos en el trabajo o que un amigo nos haga una crítica severa... Este día, "Pesaj Sheni", nos recuerda que no es así en absoluto, que siempre somos merecedores de otra oportunidad, que incluso si renunciamos, hay alguien que no lo hace y no se desespera de nosotros: Dios. Y este día es para recordarlo y llevarlo a nuestras vidas, para que nosotros tampoco renunciemos ni nos desesperemos.💪🏻

Pronto llega Shavuot, un tiempo de revelación espiritual para todos nosotros, y un momento para reconectarnos con el corazón y con el Todopoderoso, y para que cada uno de nosotros también sea digno de recibir la Torá personalmente.

Están invitados a unirse a nosotros en la misión de llevar la Torá de la Cabalá y el Jasidut a todas las naciones. Y al dar de corazón Hashem nos sigue dando otra oportunidad.



134

COMENZAR DE NUEVO

 


https://youtube.com/shorts/QhcaRl5c3qw

 

Todo lo que respecta a DAVID EL REY MASHÍAJ, está relacionado con “SIEMPRE ES POSIBLE ARREGLAR”. Si ocurre una falla o algo no deseado es posible levantarse inmediatamente, “SIETE VECES CAERÁ EL JUSTO Y SE LEVANTA”, cada vez levantarse y comenzar de nuevo, esta es la esencia del ser del REINADO DE DAVID, el REINADO ETERNO DEL PUEBLO DE ISRAEL.

 

 

 

135

SEGUNDO PESAJ PARA EL REINADO

 


https://youtube.com/shorts/ZKordWHFxBs

 

Hay tres celebraciones, “regalim”, ordenadas por la Torá: Pesaj, Shavuot y Sucot. ¿A qué sefirot corresponden estas tres festividades?

Una de las interpretaciones en Cabalá es que Jag HaPesaj es la festividad del Reinado.

¿Por qué justamente en Pesaj está esta oportunidad, para quien no pudo cumplirla en la primera fecha, de tener otra chance, otra oportunidad, Pesaj Sheiní, el Segundo Pesaj? Aparenta ser algo esencial de la sefirá de Reinado. No existe esto en Tiferet, Shavuot, ni en Sucot, Keter, sólo en Maljut está el primer Pesaj y el segundo Pesaj.

Porque justamente en Maljut hay una regla general de la Torá, que en la primera aparición de determinado fenómeno hay como un quiebre, como un Tohu, Caos, “Y la tierra estaba caótica…” y específicamente sobre el Reinado está escrito: “Al principio la oscuridad y luego la luz”.

 

136

HOY CAE EL MAN



https://www.youtube.com/shorts/9LOwf8zd6nA

 

El SEGUNDO PESAJ nos enseña que “NINGÚN CASO ESTÁ PERDIDO”, “SIEMPRE SE PUEDE REPARAR”. Es el día LAMED, 30 de la cuenta del Omer, hoy (PESAJ SHEINI) ahora es el día de la caída del MAN, maná el alimento del cielo para el pueblo de Israel. Y está escrito que no se entregó la Torá sino a los que comen el man. El man curó a todos y para recibir la Torá todos tienen que estar sanos, fuertes y completos. No había ciegos ni sordos ni mudos, ni cojos ni rengos, todos estaban sanos y completos.

Recibir la Torá con alegría y por dentro es por la fuerza del MAN que cayó ahora, hoy. Entonces con solo entrar, nos mentalizamos en que ningún caso está perdido, porque siempre se puede reparar, y por este poder inmediatamente cae el MAN.

 

 


MUNDOS PARALELOS

 

UNA SOLUCIÓN PSICOLÓGICA DE LA TORÁ A UNA TEORÍA CIENTÍFICA ILUSORIA

 

Cruzar capas en el alma como proceso físico

La mecánica cuántica expuso a la humanidad y al mundo científico a fenómenos milagrosos e ilógicos. Una de las cuestiones centrales es la cuestión de la realidad: ¿existe la realidad antes de ser medida o es sólo después de la medición que se "crea" y establece la realidad? Antes del descubrimiento de la mecánica cuántica, no había lugar para esta pregunta en el mundo científico y en la cultura en general, pero la realidad supera toda imaginación y toda lógica y presenta a la humanidad interrogantes que nunca pensó que enfrentaría.

Los científicos que lidiaron con la cuestión de la realidad ofrecieron bastantes respuestas: se pueden contar 8 o 9 respuestas diferentes entre los científicos. Una de las respuestas extrañas y sorprendentes -pero que encaja bien con las matemáticas y los fenómenos observados- es la llamada "mundos paralelos" de Richard Feynman, un físico judío-estadounidense que ganó el Premio Nobel.

Según este método, existen millones o miles de millones de mundos paralelos y realidades diferentes al mismo tiempo que la realidad conocida y conocida. Hasta el momento de la medición todas las posibilidades existen por igual y sólo en el momento de la medición se "elige" y aparece una realidad entre todas las posibilidades y se convierte en la realidad que conocemos. [Este método está muy cerca de otra respuesta, "múltiples historias", según la cual antes de la medición hay muchas posibilidades y en el momento de la medición todas las demás posibilidades 'colapsan' y se cancelan y solo queda una posibilidad que se convierte en nuestra realidad].

La idea de 'mundos paralelos' suena delirante y alejada del sentido común: ¿cuál es la lógica de 'inventar' un número infinito de otros mundos? ¿Y qué significa que existen "al mismo tiempo"? ¿Qué clase de existencia es ésta? ¿Tienen comunicación entre sí los mundos paralelos? Y surgen más perplejidades y preguntas.

¿Qué tienen que decir la Cabalá y el Jasidut al respecto?

Mundos infinitos en la voluntad inconsciente.

El primer paso en la unificación de la Torá y la ciencia es la búsqueda de fuentes de la Torá que mencionen y 'evoquen' de los fenómenos e ideas científicos. En nuestro caso, hay una fuente cabalística clara que trata de esto: el Zohar enseña que

"בגלגתא יתבין תליסר אלפי רבוא עלמין"

"en Gulgalta (el cráneo) “habitan” trece mil diez miles de mundos"

En Gulgalta (un nivel espiritual del mundo de Atzilut) 13x1000x10,000, es decir, 130 millones de mundos. ¿Cómo se puede explicar esto desde la Cabalá, a la manera del jasidismo para explicar los conceptos cabalísticos en la parábola del alma?

En el cráneo que rodea el cerebro 'permea' y 'habita' el deseo subconsciente del alma, las aspiraciones profundas e ilimitadas que en cierta medida son infinitas. Este deseo no es consciente porque el nivel consciente del alma es limitado y no podría contener una gran cantidad de deseos y aspiraciones de expansión, que muchas veces se contradicen entre sí, pero en lo profundo y oculto esta capa existe e influye. Cuando se trata de la voluntad Divina, junto a la voluntad centrada en nuestro mundo y bajo su gobierno, hay un número infinito de otros deseos paralelos que no pueden ser revelados ni materializados en nuestro mundo.

Según esto, el momento de la medición es el momento de la salida de lo que se encuentra en el inconsciente hacia consciente, tomar conciencia de lo que tenemos existe en el inconciente conciencia: la medición revela lo que hasta ahora estaba oculto. En el momento de la medida, el potencial infinito que existe en el estrato de la voluntad, Ratzón, ésta se 'colapsa' y desaparece, y de ella aparece una posibilidad limitada y definitiva. El consciente sólo puede contener una posibilidad, por lo tanto, en relación con él las otras posibilidades se cancelan (según el método de las "historias múltiples") o se reprimen y se vuelven irrelevantes, aquellas que existen sólo en mundos paralelos, es decir, en el inconsciente.

Así pues, antes de la medición -consciente- existen millones de mundos paralelos y el momento de la medición es la exposición y la conciencia que suprime o "anula" todas las posibilidades excepto una, aquella que la conciencia puede contener.

 

Según la lección del rabino Ginsburg en el seminario “Cabalá y Ciencia” en Elul 5753-1993.

 




LOS CABELLOS DEL BAAL SHEM TOV

 

Uno de los nietos del Baal Shem Tov una vez le llevó como regalo al tzadik David Moshe de Tchortkov de bendita memoria, el libro Ialkut Shimoní en el que estudió el Baal Shem Tov.

Cuando le entregó el libro al tzadik y lo abrió, en su interior se encontraron cabellos de la barba sagrada del Baal Shem Tov. El tzadik ordenó contar el número de cabellos que había en el libro y se encontraron 6, tres blancos y tres negros.

El tzadik tomó los cabellos, se los llevó a la boca y los besó diciendo: Estos cabellos son tan sagrados como un rollo de la Torá.

(Historias jasídicas)

 








HISTORIAS JASÍDICAS

 

El Deguel Majané Efraim

¿EN HONOR A QUIÉN?

 

Rabi Moshe Jaim Efraim de Sudilkov nació en Mezhibuzh (Medzhybizh, Ucrania) en 5502 (o 5508) (1742 o 1748) hijo de Rabi Iejiel-Mijel Ashkenazi y Adel, la hija del Ba'al Shem Tov. En una carta a su cuñado, Rabi Gershon de Kitov, alrededor del año 1753, su abuelo, el Ba'al Shem Tov, le describió como "un gran genio en el sentido más estricto". Después del fallecimiento de su abuelo, Rabí Moshe Jaim Efraim estudió con los estudiantes del Ba'al Shem Tov: el Maguid de Mezritch, Rabi Zev Wolf Kitzes, y principalmente con el autor de Toldot Iaacov Iosef. Sin embargo, él mismo también recibió directamente de las enseñanzas de su abuelo e incluyó las enseñanzas que escuchó de él en su libro Deguel Majané Efraim. Sirvió como rabino y predicador en Sudilkov, liderando una comunidad relativamente pequeña. Al igual que su maestro, el autor del Toldot, su destreza se centró principalmente en la escritura y la predicación. Alrededor del año 1788, Rabí Moshe Jaim Efraim regresó a su lugar de nacimiento, Mezhibuzh, y dado que su hermano Rabí Baruj sirvió allí como Rebe, oró en la sinagoga de su abuelo, el Baal Shem Tov, y también brindó consejos a sus propios seguidores allí. El vínculo de amistad entre los hermanos era muy estrecho, a pesar de que ambos sirvieron como rabinos en la misma ciudad. El 17 de Iyar, víspera de Lag BaOmer del año 1800, Rabí Efraín falleció y fue enterrado en Mezhibuzh, al lado de su abuelo, el santo Baal Shem Tov.

 

Cuando el santo Rabi Moshe Jaim Efraim era un honrado predicador en el pueblo de Sudilkov, tuvo un enemigo que angustió y amargó mucho su vida, hasta que cayó enfermo. Su hermano, Rabi Baruj de Mezhibuzh, vino a visitarlo y el tzadik le abrió su corazón a su hermano.

Rabi Baruj, que por naturaleza era muy crítico, le aconsejó a su hermano que “¡rezara para que sea castigado desde el cielo!”. Rabí Moshe Jaim Efraim respondió: “¿Cómo se te ocurre buscar venganza contra un judío y guardarle rencor? ¿No dice la Torá: ‘No te vengarás ni guardarás rencor?’” Rabi Baruj respondió: “¿No eres tú un erudito de la Torá? Los sabios dicen que 'un erudito de la Torá que no se venga y guarda rencor como una serpiente no es un erudito de la Torá'.[1] Incluso si renuncias a tu propio honor y lo perdonas, ¿cómo puedes renunciar al honor de la Torá?” Pero Rabí Moshe Jaim Efraim dijo inocentemente: “De hecho, yo también lo pensé. Pero cada vez que decidí pedir su castigo al cielo, sentí que no lo hacía por el honor de la Torá sino para proteger mi propio honor, e inmediatamente dejé de orar por esto”.

 

El encuentro entre los santos hermanos, Rabí Moshe Jaim y Rabí Baruj, enfatiza bien la diferencia entre ellos:

El autor del Deguel, Rebe Moshe Jaim, estaba asociado con el lado derecho de su abuelo, el Baal Shem Tov, el lado de la bondad, mientras que su hermano, Rebe Baruj, estaba asociado con el lado izquierdo del Baal Shem Tov, el atributo de poder o rigor. Incluso la guematría de sus nombres insinúa esto: Moshe Jaim Efraim (מֹשֶׁה חַיִּים אֶפְרַיִם) es igual a 3 veces el valor de “Abraham” (אַבְרָהָם), lo que significa que Abraham, el hombre de bondad, es el promedio de sus tres nombres. Por otro lado, “Baruj” (בָּרוּךְ) es igual a “como Itzjak” (כְּיִצְחָק), el hijo de Abraham que es la figura arquetípica de poder en la Torá.

En consecuencia, Rabí Moshe Jaim Efraim se destacó por su humildad y modestia (rasgos que también pertenecen a Abraham, quien dijo “Yo no soy más que polvo y ceniza”[2]) y Rabí Baruj fue conocido por su severidad y sus encarnizadas luchas contra todo lo que se le opusiera a la santidad y el Jasidut. En consonancia, los dos hermanos también se comportaron en condiciones económicas completamente diferentes: Rabi Baruj tenía la mentalidad de que “aquel que desee enriquecerse debe inclinarse hacia el norte” y su hermano, Rabi Moshe Jaim Efraim tenía la mentalidad de que “El que quiera volverse sabio debe inclinarse hacia el sur”. El norte está asociado con la izquierda y la sefirá de poder, mientras que el sur está asociado con el eje derecho de las sefirot, incluyendo la sefirá de bondad.

 

Se cuenta que una vez, Rabi Baruj visitó a su hermano, el autor del Deguel, en un sagrado Shabat, y se sorprendió al ver el alcance de su pobreza: el mantel extendido sobre la mesa era como un saco y los candelabros estaban hechos de arcilla. Le preguntó: “¡¿Hasta tal punto?! ¡¿Ni siquiera tienes candelabros de plata?!” Su hermano respondió: “¡¿Y tú tienes candelabros de plata?!” Rabi Baruj dijo: "Sí". Rabí Moshe Jaim Efraim le preguntó a su hermano: “¿Y cómo tuviste dinero para comprar candelabros tan caros?” Rabi Baruj dijo: “Viajo entre aldeas y ciudades para librar al pueblo judío de calamidades y enfermedades, y ellos me benefician con su dinero”. Rebe Moshe Jaim Efraim le dijo: “Tú viajas por las ciudades y tus candelabros están en casa, y yo prefiero quedarme en casa y dejar que mis candelabros estén en las ciudades”.

 

Concluyamos con otra alusión numérica, que revela la estatura del tzadik. La guematría de “Moshe Jaim Efraim” (מֹשֶׁה חַיִּים אֶפְרַיִם) es también la misma que la frase “a nuestra imagen y semejanza”[3],betzalmenu kidmutenu (בְּצַלְמֵנוּ כִּדְמוּתֵנוּ). De esto podemos aprender que el humilde tzadik es la encarnación de la voluntad suprema que informa la creación del primer hombre. Esta conexión nos recuerda una afirmación similar hecha con respecto a Rabí Shimon bar Iojai, cuyo día de fallecimiento es el día siguiente al de Rebe Moshe Jaim Efraim: “'Hagamos al hombre'[4], fue dicho en tu nombre”.[5]]

 



[1] Iomá 23a

[2] Génesis 18:27

[3] Ibid.1:26

[4] Ibid.

[5] Del poema Bar Iojai.