BS"D
VAETJANÁN וָאֶתְחַנַּן
Deuteronomio 3:23-7:11 Haftará: Isaias 40:1-26
MATERIAL DE ESTUDIO
DE GAL EINAI
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🕯️MENSAJE PARA SHABAT VAETJANAN - NAJAMU🕯️
Queridos amigos:
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Después de Tishá BeAv llega Shabat Najamú, el Shabat del
consuelo. No es simplemente que dejamos atrás la tristeza: comienza un
movimiento nuevo. Desde el lugar más bajo puede revelarse una luz que antes no
podíamos ver.
En Parashat Vaetjanán, Moshé suplica entrar en la Tierra de
Israel. Aunque su pedido no se cumple como él esperaba, su plegaria no se
pierde. En Jasidut aprendemos que ninguna tefilá verdadera desaparece;
puede no responderse de la manera que imaginamos, pero siempre abre caminos y
produce una transformación.
Y entonces llega la voz del profeta:
“Najamú, najamú amí” — “Consuelen, consuelen a Mi pueblo”.
El verdadero consuelo no consiste en olvidar la destrucción, sino en
descubrir que incluso dentro de ella estaba escondida la preparación para algo
más elevado. El Beit HaMikdash que esperamos no será solamente la
reconstrucción de lo perdido, sino la revelación de una realidad nueva, más
profunda y definitiva.
Vaetjanán también contiene el Shemá Israel: “Hashem Elokeinu,
Hashem Ejad.”
Precisamente después de atravesar momentos de ocultamiento debemos
recordar que todo proviene de una única Fuente. Lo que comprendemos y lo que
todavía no comprendemos, la cercanía y la distancia, la alegría y el dolor,
todo forma parte de un proceso que conduce hacia la Gueulá.
Shabat Najamú nos enseña a transformar la nostalgia en esperanza, la
plegaria en fuerza y la destrucción en construcción.
Que este Shabat podamos escuchar dentro del alma la voz de Hashem que
nos dice: “Najamú, najamú amí”, y que muy pronto veamos el consuelo
completo con la construcción del Tercer Beit HaMikdash y la Gueulá shelemá.
Shabat Shalom y Shabat Najamú lleno de consuelo, esperanza y alegría.
__________
*¡Shabat Shalom UMevoraj!*🌿
Con afecto y gratitud,
Rabino Jaim Frim
Instituto Gal Einai en Español
La dimensión Interior de la Torá
*Del Rabino Itzjak Ginsburgh*
______
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TORÁ Y CIENCIA: BASES E IDEAS GENERALES – EL REY SALOMÓN
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*📌RECORDATORIO: ENCUENTRO DE ESTE DOMINGO*
Para continuar refinando nuestra alma a través del tiempo, los invitamos
a nuestro próximo encuentro del ciclo de Astrología Judía por ZOOM y YOUTUBE:
*TEMA: MAZAL ARIE (LEO)*
Fecha: Este Domingo – 21:00 Horas en vivo
desde Israel.
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*La inclinación al mal es la llave para tu cercanía con Hashem; no te
asustes de ella*
El mal y el bien son como la parábola y el significado interior:
los deseos están cerca de nosotros, y precisamente a través de la atracción que
sentimos hacia ellos podemos llegar al amor a Hashem. Cuando descubrimos
el punto de vitalidad Divina que existe dentro del mal, este deja de ser algo
repulsivo y comienza a transformarse en una oportunidad.
También el Beit HaMikdash fue destruido cuando dejó de ser una
parábola que enseña sobre su significado interior, cuando la belleza, el
esplendor y el servicio se convirtieron en un fin en sí mismos. Cuando logremos
volver a conectar todo con Hashem, de ese modo estaremos reconstruyendo el Beit
HaMikdash.
Hay un tiempo fijado, y sobre él no tenemos ninguna influencia. Esto se
entiende a través del mundo de Ietzirá —el nivel del rémez, la alusión—,
donde “beitá” (“a su debido tiempo”) y “ajishena” (“la
apresuraré”) aparecen como dos polos opuestos. Continúa luego en el mundo de
Beriá —el nivel de drash—, donde la espera de “beitá” prepara los
recipientes y hace posible la manifestación poderosa de “ajishena” al
final del proceso. Y culmina en el mundo de Atzilut —el nivel de sod, el
secreto—, donde la gueulá ya está aquí, y a nosotros solo nos queda “abrir
los ojos”.

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CUÁN
BUENO ES ESTO
PARASHÁ
VAETJANAN
¿Cuál es la diferencia entre los
Diez Mandamientos de Vaetjanán y los de Itró? ¿Por qué cambia la promesa de
recompensa por la mitzvá de honrar a los padres? ¿Quién está en el centro:
Hashem o el ser humano? ¿Y qué es lo verdaderamente correcto? Entre las
primeras Tablas y las segundas
Por Yosi Plai
¿Acaso la Torá nos reparte premios y
recompensas, como diciendo: “Haz esto y recibirás aquello”? En general, no. Es
verdad que existe recompensa por cumplir las mitzvot, como está escrito en
nuestra parashá: “Y hace bondad por millares a quienes Me aman y guardan Mis
mandamientos”. Pero no conocemos cuál es la recompensa específica de cada
mitzvá, como enseñan nuestros Sabios: “No conoces la recompensa de las
mitzvot”. Jazal también enfatizan que la recompensa principal no se recibe
en este mundo, como aprendemos del versículo que cierra la parashá: “Hoy,
para cumplirlas; y mañana, en el Mundo Venidero, para recibir su recompensa”.
Cuando queremos alentar a los niños
para que se comporten bien y cumplan con sus tareas, les prometemos premios
atractivos. Pero una persona madura debe hacer lo que corresponde sin
intención de recibir recompensa. Después de todo, así leemos en nuestra
parashá —y repetimos dos veces cada día—: “Y amarás a Hashem tu Dios con
todo tu corazón, con toda tu alma y con todos tus recursos”. Nuestros
Sabios explican: “Incluso si Él toma tu alma”. Quien sirve a Hashem por
amor no necesita incentivos ni regalos.
Una mitzvá cuya recompensa está
escrita junto a ella
Sin embargo, hay una excepción, y
aparece precisamente en nuestra parashá, en el centro de los Diez Mandamientos:
“Honra a tu padre y a tu madre… para que se prolonguen tus días y para que
te vaya bien sobre la tierra…”. Aquí encontramos una mitzvá cuya recompensa
está escrita explícitamente junto a ella: una hermosa promesa que parece
referirse incluso a este mundo. Como enseñan nuestros Sabios: “Estas son las
cosas cuyos frutos la persona disfruta en este mundo… y entre ellas, honrar al
padre y a la madre”.
Veamos ahora con más atención dónde
aparece esta promesa. En nuestra parashá, efectivamente, se promete algo bueno
a quien honra a sus padres. Pero en el versículo paralelo de Parashat Itró,
en la descripción original de la revelación en el monte Sinaí, está escrito: “Honra
a tu padre y a tu madre para que se prolonguen tus días sobre la tierra”.
¿Notaron la diferencia? Las palabras “para que te vaya bien” —למען ייטב לך— no aparecen allí.
Como sabemos, esta no es la única
diferencia entre los Diez Mandamientos de Parashat Itró y los de nuestra
parashá. La explicación habitual es que la versión de Itró corresponde a lo que
estaba escrito en las primeras Tablas, que fueron quebradas, mientras
que la versión de nuestra parashá corresponde a las segundas Tablas.
Nuestros Sabios incluso señalan que la palabra “tov” —bueno— no aparece
en absoluto en las primeras Tablas, para que “lo bueno” no fuera quebrado junto
con ellas. ¿Qué significa todo esto?
Del Árbol de la Vida al Árbol del
Conocimiento
Las primeras Tablas, que fueron
quebradas, recuerdan al Gan Eden original: eran “obra de Dios”, pero
fueron quebradas antes de llegar verdaderamente a nosotros, del mismo modo que
el jardín fue plantado por Hashem y finalmente el ser humano fue expulsado de
él.
El árbol privilegiado del Gan Eden
era el Árbol de la Vida, mientras que estaba prohibido comer del Árbol
del Conocimiento del Bien y del Mal. Es decir, al comienzo la vida era
simple, natural e inocente, por encima de los conceptos de bien y mal. Solo
después de comer del Árbol del Conocimiento comenzamos a ser profundamente
conscientes de nosotros mismos y a vivir en un mundo de intereses, conveniencias
y cálculos personales: “esto me hace bien” o “esto me hace mal”.
Por eso, en las primeras Tablas se
habla de longevidad, pero no de “bien”, como el Árbol de la Vida que
está por encima del Árbol del Conocimiento. Si honras a tus padres, simplemente
te integras correctamente en el orden de la vida, te conectas con el Árbol de
la Vida, con esa cadena de continuidad que va de padres a hijos. No hace falta
decirte que “te irá bien”. Honra a tu padre y a tu madre con naturalidad,
porque así es la vida.
Más exactamente, todo lo que Hashem
creó es bueno, pero se trata de un “bien esencial”, un bien tan natural
y absoluto que ni siquiera es necesario mencionarlo. No se percibe como algo
opuesto al mal, porque todavía no existe esa dualidad.
Pero las primeras Tablas fueron
quebradas. Ahora tenemos unas segundas Tablas, hechas por manos humanas,
adaptadas al mundo humano, un mundo en el que el hombre se siente en el centro.
En este mundo, donde el bien y el mal luchan constantemente, no podemos ignorar
que buscamos aquello que nos resulta bueno. Por eso la Torá dice ahora: “Para
que te vaya bien”.
Tal vez honrar a los padres ya no
surja de manera completamente natural, pero podemos comprender que es
conveniente hacerlo. La conducta correcta también es
buena para nosotros.
El bien verdadero
Hasta aquí podría parecer que esta
promesa de bienestar es algo secundario, una concesión semejante al premio
prometido a un niño pequeño. Entonces podríamos pensar que, cuando maduremos
espiritualmente, ya no será necesario hablarnos de beneficios y placeres.
Volveremos a ser inocentes y simples, como en el Gan Eden.
Pero no es así. Con todo el respeto
que merecen las primeras Tablas —y ciertamente lo merecen, hasta el punto de
que sus fragmentos fueron guardados dentro del Arón—, hay algo en las segundas
Tablas que es todavía más verdadero.
El ser humano ya comió del Árbol del
Conocimiento y fue expulsado del Gan Eden. Las primeras Tablas ya fueron
quebradas. Ahora el desafío no consiste en fingir que seguimos viviendo en
aquella inocencia original, sino en aprender a hablarle al ser humano tal
como es. Debemos tender un puente entre el hombre y el Creador y llegar
hasta esa alma turbulenta en la que se mezclan bien y mal, y en cuyo centro
existe un fuerte núcleo de ego.
Por eso la Torá dice: “Para que
te vaya bien”. La Torá, por así decirlo, se esfuerza por hablarnos en
nuestro propio idioma. No nos exige desaparecer ni anular por completo nuestra
existencia personal, sino que desciende hasta nuestra realidad humana y nos
promete sencillamente: será bueno. De este modo, conecta el “bien”
del Árbol del Conocimiento con el Árbol de la Vida.
Es verdad que nuestro trabajo
consiste en refinar y purificar ese deseo de bien. No debemos servir a Hashem
buscando placeres burdos o intereses egoístas. Como enseñan nuestros Sabios: “De
servir no por el motivo correcto, se llega finalmente a servir por el motivo
correcto”. Pero eso no significa que el bien desaparezca. Al contrario: nos
irá bien, sentiremos que es bueno, y será el bien más verdadero posible.
¿Por qué precisamente en la mitzvá
de honrar a los padres?
¿Por qué toda esta enseñanza aparece
específicamente en relación con la mitzvá de kibud av vaem, honrar al
padre y a la madre? Porque esta mitzvá ocupa precisamente un lugar intermedio
entre el ser humano y Hashem.
¿Es una mitzvá entre el hombre y
Dios, porque debemos honrar a nuestros padres como representantes del Creador,
socios de Hashem en nuestra creación? ¿O es una mitzvá entre una persona y
otra, basada sencillamente en la gratitud que debemos a quienes nos dieron la
vida y nos criaron?
La respuesta es: ambas cosas.
Está exactamente en el medio. Por eso, esta mitzvá nos enseña algo acerca de todas
las mitzvot: el verdadero vínculo con Hashem no exige borrar al ser humano,
sino conectar su propia existencia, sus sentimientos y su deseo de bien con el
bien Divino. Y precisamente así se crea una relación verdadera entre el hombre
y Hashem.
Basado en el libro Mitzvat Kibud
Horim – El Precepto de Honrar a los Padres.

Rabí Hilel de Paritch: EL MÁS GRANDE DE LOS “OVDIM”
Razi nos
contará acerca de la figura del famoso jasid, Rabí Hilel de Paritch
Shiló
Ofan
¡Shalom,
niños!
Este
Shabat, 11 de Menajem Av, es el día de la hilulá del gran jasid Rabí
Hilel de Paritch. ¿Por qué decimos “el gran jasid”? Porque cuando queremos
describir la figura de un verdadero jasid, un auténtico servidor de Hashem,
inmediatamente pensamos en él.
El Rebe Tzemaj
Tzedek dijo acerca de Rabí Hilel que era un “tzadik en sus actos”, y
que no había habido alguien como él en el mundo durante trescientos años.
Rabí Hilel
fue un gran genio en el estudio de la Torá y un pensador extraordinariamente
profundo en el estudio de la Jasidut. Al igual que los Rebeim, pronunciaba
discursos jasídicos ante sus discípulos, y estos fueron recopilados en la serie
de libros Pelaj HaRimón.
Pero lo que
más destacaba en él era su extraordinario servicio a Hashem. En el
lenguaje de la Jasidut, Rabí Hilel era un verdadero oved, alguien que
trabajaba intensa y constantemente sobre sí mismo en su avodá espiritual.
En su
honor, contaremos algunas historias que nos permitirán conocer un poco mejor su
maravillosa personalidad.
Aprende a valorarte a ti
mismo
Rabí Hilel
creció en un hogar jasídico. Su padre estaba ligado a Rabí Mordejai de
Chernóbil, y desde muy joven Rabí Hilel fue reconocido como un prodigio
excepcional.
En cierto
momento llegaron a sus oídos noticias acerca de Jasidut Jabad, de su
camino y de la figura del Admur HaZakén. Decidió investigar el asunto
personalmente, pero antes preparó una serie de difíciles preguntas de Guemará
con las que pensaba “examinar” la grandeza del Rebe.
La Guemará
de la que eligió sus preguntas fue el tratado Arajín, que trata, entre
otros temas, de los valores monetarios establecidos por la Torá para quien se
compromete a donar su “valor” al Beit HaMikdash. En pocas palabras: ¿cuánto
vale una persona?
El tratado
Arajín se encuentra hacia el final del Shas y no todos los estudiosos lo
conocen en profundidad. Por eso Rabí Hilel lo eligió precisamente para poner a
prueba al Rebe.
En aquella
época, el Admur HaZakén se encontraba viajando de un lugar a otro. Eran los
días de la guerra entre Napoleón y el zar de Rusia. El Admur HaZakén se
oponía a Napoleón, que avanzaba conquistando territorios cada vez más profundos
dentro de Rusia.
“El zar
oprime a los judíos materialmente —explicaba el Admur HaZakén—, pero las
mejoras que trae Napoleón son todavía más peligrosas, porque pueden destruir su
espiritualidad.”
Por esa
razón, el Admur HaZakén tuvo que huir constantemente del ejército francés.
Rabí Hilel
deseaba ardientemente encontrarse con él, pero una y otra vez llegaba al lugar
justo después de que el Rebe ya se hubiera marchado.
Hasta que
cierta vez logró adelantarse.
Averiguó a
qué lugar debía llegar el Rebe y llegó allí antes que él. Se instaló en la
habitación que estaba preparada para recibirlo, se escondió debajo de la cama y
esperó.
De repente,
se abrió la puerta. El Admur HaZakén entró en la habitación y, como
acostumbraba, comenzó a hablar consigo mismo con una melodía:
“¡Joven,
joven! Antes de preparar una pregunta sobre Arajín… ¿sabes hacer una verdadera
evaluación de ti mismo?”
Rabí Hilel,
que ni siquiera logró ver el rostro del Rebe y solo alcanzó a distinguir sus
pies, escuchó estas palabras y se desmayó.
Cuando
recuperó el conocimiento, el Rebe ya no estaba allí.
El Admur
HaZakén continuó su viaje y poco tiempo después falleció.
Mesirut
néfesh por la Jasidut
Las
palabras del Rebe habían penetrado profundamente en el corazón de Rabí Hilel.
Regresó a su casa y al entorno jasídico en el que se había criado, pero su alma
ya estaba en otro lugar.
Anhelaba
escuchar Jasidut, palabras de Elokut viviente, los llamados Divrei
Elokim Jaim.
Rabí
Mordejai quería que aquel joven tan talentoso permaneciera con él e intentó por
todos los medios evitar que viajara a Lubavitch.
Llamó a
Rabí Hilel y le advirtió:
“Debes
saber que tu padre estaba ligado a mi padre, Rabí Menajem Najum, autor del Meor
Einaim, y tú estás ligado a mí desde la raíz de tu alma. Si viajas allí, te
estarás separando de tu raíz. Terminarás con el ombligo hacia arriba.”
La última
frase sonaba ya casi como una amenaza, pues una persona fallecida yace con el
rostro hacia arriba.
Pero el
intenso deseo de Rabí Hilel fue más fuerte incluso que aquella advertencia.
Para él, la
Jasidut estaba por encima de todo.
Rabí
Mordejai llegó incluso a colocar guardias para asegurarse de que Rabí Hilel no
abandonara el lugar. Sin embargo, Rabí Hilel logró escapar muy temprano por la
mañana y subir a una carreta rumbo a Lubavitch, para encontrarse con el Admur
HaEmtzaí, hijo y sucesor del Admur HaZakén.
—¡Ve
rápido! —ordenó al carretero—. ¡Que no nos alcancen!
El
carretero azuzó los caballos y comenzaron a galopar.
Por la
velocidad, la carreta volcó en una curva y cayó al costado del camino. El
carretero y Rabí Hilel terminaron tendidos en el suelo, pero, gracias a Hashem,
sin heridas graves.
Cuando
finalmente Rabí Hilel llegó ante el Admur HaEmtzaí, le expresó su preocupación.
La severidad o el enojo de un tzadik no es algo menor. Quizás había cometido un
error al huir hacia Lubavitch.
El Admur
HaEmtzaí lo tranquilizó:
“Ya
cumpliste con la advertencia de Rabí Mordejai. En el accidente del camino ya
estuviste acostado con el ombligo hacia arriba…”
¡Esto sí
era mesirut néfesh por la Jasidut!
El alma
entiende
Pasaron los
años. Rabí Hilel se convirtió en un jasid profundamente ligado al Admur
HaEmtzaí y, después, al Tzemaj Tzedek. Llegó a ser uno de los grandes mashpiím
de Jabad.
Sus
plegarias duraban muchas horas y surgían de lo más profundo de su corazón.
Rabí Hilel
decía:
“La Jasidut
está íntimamente ligada al sentido de la música.”
Él mismo
compuso diez melodías jasídicas especiales y profundas.
El Admur
HaEmtzaí lo enviaba a ciudades lejanas con una misión particular:
“Siembra
espiritualidad y cosecha materialidad.”
Es decir:
ve a recolectar tzedaká para los pobres de Eretz Israel y, durante el camino,
enseña Jasidut.
Rabí Hilel
recorría las aldeas y ciudades de Rusia y llegaba incluso a lugares donde
vivían judíos muy sencillos, personas para quienes las profundas enseñanzas de
Jasidut estaban aparentemente muy por encima de su nivel de comprensión.
Pero para
Rabí Hilel eso no era un impedimento.
Cuando
alguien le preguntaba qué sentido tenía enseñar ideas tan profundas a personas
que aparentemente no podían comprenderlas, respondía:
“El alma
entiende.”
Rezar antes de la plegaria
Sobre su
inmenso amor por las enseñanzas de la Jasidut se cuenta la siguiente historia.
En una
ocasión llegó ante Rabí Hilel uno de sus discípulos y le planteó una pregunta:
—Como
preparación para la plegaria estudio mucha Jasidut, intentando comprenderla
profundamente, y eso me da mucha vitalidad. Pero después de toda esa
preparación, cuando finalmente me dispongo a rezar, todo desaparece. No siento
nada. Mi corazón permanece cerrado y duro como una piedra.
Rabí Hilel
no respondió inmediatamente.
—Esa es una
pregunta que deberías hacerle al Rebe, no a mí —dijo.
El
discípulo insistió:
—Pero el
Rebe no está aquí. ¿A quién puedo preguntarle?
Rabí Hilel
respondió con otra pregunta:
—¿Y si en
Sucot no tienes un lulav, acaso tomas una escoba en su lugar?
El
discípulo no se rindió.
—Pero de
todos modos, ¿qué debo hacer?
Finalmente
Rabí Hilel accedió a responderle, nuevamente con una pregunta:
“¿Y qué
te importa si estás rezando antes de la plegaria?”
Es decir,
si el estudio profundo de Jasidut previo al rezo ya despierta tu alma, te
conecta con Hashem y genera en ti una verdadera avodá interior, entonces quizás
esa preparación misma ya forma parte esencial de tu plegaria.
Esta fue
apenas una pequeña muestra de la figura de uno de los más grandes ovdim
de la Jasidut Jabad.
Que
tengamos el mérito de caminar por sus caminos.
¡Shabat
Shalom Umevoraj!
Razi

JASIDUT
ESTUDIO
SEMANAL: Parashat Devarim
El Me'or Einaim:
REVELAR LA DIMENSIÓN INTERIOR DE
LA TORÁ
Estudiar Torá no es solo entender, es una transformación interior.
Cuando nos quedamos en un entendimiento superficial de lo que hemos aprendido,
esto suele dar lugar a ideas erróneas que nos dificultan reconocer la validez del
entendimiento que tienen otras personas sobre el mismo tema o asunto. ¿Qué se
puede hacer al respecto?
El Me'or Einaim se centra en por qué Moisés comenzó a explicar la Torá
solo cuando los israelitas llegaron a la frontera de la Tierra de Israel, tras
completar 42 viajes en el desierto. Explica que estos viajes fueron necesarios
para erradicar las cáscaras que ocultan las facetas internas de la Torá. Su
enseñanza muestra un camino a seguir para las generaciones posteriores: hay que
meditar sobre la Torá hasta erradicar todos los juicios – kelipot - que ocultan
la verdad. Cuando se descubre el significado más profundo de la Torá, esto
conduce a una conexión más sólida y a una responsabilidad mutua entre los
judíos, a pesar de las aparentes diferencias de opinión.
Esta es una versión simplificada de la enseñanza del Rav Ginsburgh
sobre el Me'or Einaim, Rebe Menajem Najum de Chernóbil, sobre la parashat
Devarim. Se publicó por primera vez en hebreo en el número Devarim 5786 de
Nifla'ot. Se puede acceder a una traducción directa al inglés del artículo
original en hebreo en nuestra página web: www.patreon.com/galeinai.
El Libro del Deuteronomio comienza con un detalle discreto,
pero peculiar. Antes de que Moisés pronuncie una sola palabra de su discurso de
despedida, el texto se detiene para indicarnos exactamente dónde está: "Al
otro lado del Jordán, en la tierra de Moab, Moisés se encargó de explicar esta
Torá, diciendo." ¿Por qué importa tanto dónde estaba Moisés cuando
empezó a explicar la Torá? ¿Y por qué esperó hasta esta última parada, en el
extremo alejado del desierto, justo en la frontera con la Tierra de Israel?
El Me'or Einaim - escrito por el Rebe Menajem
Najum de Chernóbil, discípulo del Ba'al Shem Tov y del Maguid de Mezritch - lee
este versículo no como un fragmento geográfico, sino como un mapa de la vida
espiritual. Su respuesta convierte un momento histórico puntual en un principio
que se aplica a toda persona, en cada generación, cada vez que se sienta a estudiar.
Este artículo explica su enseñanza en términos sencillos.
Dos Torás en una
Para entender la enseñanza, primero necesitamos
saber que la tradición judía habla de dos Torás, dos formas en que la
revelación de Di-s llega a nuestras vidas. Está la Torá Escrita - el
texto de los Cinco Libros de Moisés, las palabras entregadas directamente por Di-s
y escritas en pergamino. Y está la Torá Oral - la explicación, el
razonamiento, el intercambio que desglosa lo que realmente significan esas
palabras escritas. Las palabras escritas de la Torá son como una puerta
cerrada; la Torá Oral es la clave para entrar en su significado y traducirlos
en nuestras vidas.
El Me'or Einaim señala que el Libro del
Deuteronomio es especial: es el lugar donde la Torá Oral emerge por primera vez
para revelar un camino que va más allá, que conduce fuera de la Torá escrita.
Moisés ya no solo se limita a transmitir las palabras de Di-s; Él las está
explicando. Y esa explicación, dice la enseñanza, solo podía comenzar en
este punto exacto - después de que todo el viaje por el desierto hubiera
terminado y el pueblo estuviera en el umbral de la Tierra.
Las cáscaras que ocultan la verdad
La imagen central de esta enseñanza es la kelipá (plural
kelipot), una palabra hebrea que literalmente significa
"cáscara" o "corteza” - la piel que se desecha para llegar al
fruto. En el pensamiento jasídico, los kelipot son los velos
espirituales que ocultan lo sagrado y auténtico. Son el ruido estático en la transmisión,
la niebla que empaña la visibilidad. A diferencia de un fruto (aquí es donde la
analogía se descompone), la cáscara no forma parte de la Torá; no se origina en
la Torá. La cáscara o envoltura que rodea la Torá está arraigada en la
autoconciencia de quienes se relacionan con ella.
El Me'or Einaim describe estas cáscaras como
una especie de pantalla extendida sobre la Torá, que separa al estudioso del
verdadero "rostro" de la Torá, de su mensaje interior. Incluso cuando
las palabras están justo delante de ti, las cáscaras te impiden ver lo que
realmente significan. Así pues, todo el proceso de recibir la Torá en cada
generación se basa en una especie de eliminación o remoción: antes de
que la luz pueda resplandecer, la cáscara debe retirarse. Cada generación debe retirar
la cáscara para descubrir el mensaje interior de la Torá.
Esto fue cierto para la primera generación de
israelitas que salió de Egipto y recibió la Torá en el monte Sinaí. Ellos
también tuvieron que retirar su cáscara autogenerada antes de que pudiera ser
entregada la Torá. Por eso, dice el Me'or Einaim, la Torá no se entregó
en el Monte Sinaí en el instante en que el pueblo abandonó Egipto. Primero hubo
siete semanas - cuarenta y nueve días - y una serie de viajes por el desierto,
incluyendo el milagro de la División del Mar Rojo. El pueblo había pasado
generaciones "sumergido en impurezas", empapado de la atmósfera
espiritual de Egipto. El propio desierto se entendía como un lugar desolado, el
hogar natural de las cáscaras. Al recorrerlo y ser testigos de milagros manifiestos,
el pueblo tuvo fe en la Providencia de Di-s firmemente arraigada en sus
corazones, y esa fe les dio la fuerza para romper las cáscaras - para despejar el
velo que se interponía entre ellos y la Torá escrita.
¿Por qué el número cuarenta y nueve?
En este caso, la enseñanza se basa en un hermoso
juego numérico. Una tradición del Midrash afirma que la Torá puede
interpretarse a través de "cuarenta y nueve aspectos o rostros de pureza y
cuarenta y nueve aspectos de impureza” - lo que significa que tiene una gran
profundidad interpretativa en ambas direcciones. El Me'or Einaim relaciona
esto con la propia palabra Moab, cuyo valor según la guematria es
exactamente cuarenta y nueve.
Guematria no se sostiene por sí sola. El
hecho de que dos palabras, frases o conceptos tengan el mismo valor numérico no
es por sí solo suficiente para conectarlos. Una coincidencia numérica nunca es
toda la historia. Es una invitación a buscar la conexión interna entre ellos,
no una prueba por sí sola. El número es una puerta, no la habitación.
¿Cuál es entonces el vínculo interno entre
"Moab" y estos cuarenta y nueve aspectos? La enseñanza vincula el
número a los cuarenta y nueve días - el número de días desde el Éxodo hasta la
entrega de la Torá en el Sinaí. Fueron días preciosos de preparación. Estos
cuarenta y nueve días de preparación se convirtieron en los Cuarenta y Nueve
Días de la Cuenta el Omer cada año, entre el segundo día de Pesaj y Shavu'ot,
la festividad que conmemora la Entrega de la Torá. El vínculo entre estos días
y la necesaria introspección necesaria para penetrar en el rostro interior de
la Torá se alude en un versículo de Proverbios: "Si la buscas como a la plata,
y la persigues como a los tesoros ocultos." El versículo habla de la
búsqueda para entender la Torá e insinúa el número 49, ya que la expresión en
hebreo para "tesoros ocultos" puede leerse como "y como cuarenta
y nueve se cuentan". El mensaje: el tesoro de la Torá solo se alcanza
mediante un largo y metódico proceso de preparación, día a día, paso a paso.
Entregado a Moisés, aún no a todos
Ahora llega el eje central de toda la enseñanza. La
tradición sostiene que toda la Torá – tanto las escrita como la oral, hasta el
último detalle que un futuro estudiante pudiera llegar a descubrir - fue
entregada a Moisés en el Sinaí. Pero hay una diferencia entre que algo se le
entregue a Moisés y que algo esté disponible para todos.
La Torá Escrita podía entregarse a toda la nación
tras esos primeros cuarenta y nueve días. Pero la Torá Oral - los secretos, las
explicaciones, el significado vivo - permaneció cubierta por cáscaras para
todos excepto para el propio Moisés. Solo se le había revelado a él, "por
la grandeza de su nivel", pero el resto del pueblo simplemente no podía
alcanzarlo todavía. Para esto sirvieron los cuarenta años adicionales de
deambular. Cada parada, cada campamento, era otro cáscara que se retiraba,
hasta que finalmente el pueblo llegó a las llanuras de Moab.
Y al pasar por Moab, también limpiaron la
cáscara de Moab - la barrera final. Solo entonces, despojado de todo el velo,
Moisés pudo dirigirse a todo el pueblo, y finalmente, "explicar esta
Torá". Lo que antes le pertenecía solo a él, ahora era de todos ellos. La
revelación se completó no porque Moisés hubiera aprendido algo nuevo, sino
porque la audiencia finalmente fueron capaces de recibirla.
La misma batalla, en tu propio escritorio
La razón por la que esto importa - y la razón por la
que el Me'or Einaim insiste en que no es solo historia antigua - es que
el mismo proceso se repite cada vez que cualquiera de nosotros estudia. Aquí es
donde la enseñanza se vuelve profundamente práctica.
Cuando te pones a leer un texto y topas con una
dificultad, una duda que no consigues resolver, esa dificultad no es aleatoria.
Hay una kelipá cubriendo ese lugar; la niebla se ha extendido y bloquea
el entendimiento. Y aquí viene la llamativa afirmación: que la niebla está por tus
propios juicios. En el lenguaje jasídico, el obstáculo es el din - esa
parte dura y estricta nuestra, egocéntrica y movida
por el ego. Lo que oculta la verdad es, en el fondo, nuestro propio sentido del
yo, que se interpone el camino.
El camino a seguir es biná - la facultad de entender
con paciencia y profundidad. Cuando te niegas a rendirte ante la pregunta,
cuando te empeñas y realmente tratas de entender la verdad, no solo estás
resolviendo un puzzle; estás disolviendo la cáscara. La verdad estuvo ahí todo
el tiempo, esperando detrás de una pantalla que tú mismo pusiste. El verdadero
esfuerzo en el aprendizaje es un trabajo espiritual de demolición.
Dos formas de discrepar
La enseñanza trae entonces un principio más amplio
sobre el corazón humano, que contrasta dos fuerzas: la bondad (jesed,
la energía cálida, interior, "del lado derecho") y el juicio (din,
la energía fría, opositora, "el lado izquierdo").
La idea clave es cómo cada uno maneja el desacuerdo.
Una persona que se guía por el jesed puede discrepar con otro enfoque, sin
dejar de reconocer la verdad dentro de él y respetando el lugar que le
corresponde. Una persona que se guía por el din no solo discrepa, sino
que se opone, con vehemencia, a menudo sin tener en cuenta si la otra
parte tiene razón. Uno dice: "Yo lo veo de otra manera, y en esto es donde
también tienes razón." El otro dice: "simplemente estás equivocado, y
no voy a escucharte."
Podemos ofrecer una ilustración directa desde el
propio estudio de la Torá: quienes se dedican a la dimensión interior de la
Torá generalmente valoran el estudio legal "revelado" y entienden por
qué es importante - pero quienes se centran únicamente en ese aspecto legal manifiesto
suelen mostrarse reacios ante la enseñanza interna, de modo que una sola reflexión
jasídica puede desencadenar una fuerte resistencia. Este mismo contraste se observa
en gran medida en nuestra escena política: la "derecha" tiende a
discrepar sobre el fondo de las cuestiones, mientras que la
"izquierda" se opone sin tener en cuenta los hechos. El punto
espiritual subyacente se sostiene por sí solo: la oposición cerrada es un
síntoma de din; la apertura capaz de aceptar el desacuerdo sin
hostilidad es un signo de jesed.
Endulzando en la raíz
Si el juicio es el problema, ¿cómo lo solucionas? El
Me'or Einaim da una respuesta precisa: "Los juicios solo pueden
endulzarse en su raíz." No se reprime una reacción dura por la fuerza; lo
rastreas hasta su origen y lo transformas allí.
En la práctica, esa fuente es la dimensión externa del
propio entendimiento. El entendimiento externo es un entendimiento superficial,
del tipo de entendimiento que inexorablemente conduce a la oposición frente a
otros puntos de vista e impide reconocer qué validez pueden tener. El verdadero
esfuerzo – explica esta enseñanza – consiste en un esfuerzo sostenido y
constante de estudio y reflexión interior sobre el propio punto de vista hasta
alcanzar un entendimiento genuino e íntimo de la verdad, y no solo intelectual.
Este proceso de desvelar la dimensión interior del entendimiento constituye el
núcleo del enfoque jasídico Jabad y se conoce como derher, o escucha
interior, que, cuando se experimenta adecuadamente, va acompañado de un placer supremo
profundamente conmovedor.
Cuando eso ocurre, la oposición superficial persiste
y, por lo general, uno siente que su opinión queda validada simplemente por la
idea errónea de que los demás están equivocados. Se podría decir que la
dimensión externa del entendimiento conduce a la sensación de que "tengo
razón simplemente porque tú estás equivocado." Pero cuando los juicios que
surgen de un entendimiento superficial se suavizan, incluso la parte crítica y
opositora de una persona puede ver honestamente la validez de la otra parte y
dejar de luchar contra ella. Cuando eso ocurre, las enseñanzas jasídicas
revelan que la dureza se convierte en un placer supremo, y una persona puede
abrazar incluso a alguien a quien ha tratado como oponente.
El quincuagésimo portal y la dulzura de Moab
Hay calidez oculta en el mismo nombre del último
campamento en el desierto, justo antes de entrar en la Tierra de Canaán - "las
llanuras de Moab". Este fue el lugar donde Moisés comenzó a revelar la
Torá Oral. Las "llanuras de Moab" en hebreo son arvot Moav, y aravot
se hace eco de la palabra arevut, que significa tanto dulzura
como responsabilidad mutua. La dulzura es la dureza que se convierte en
placer, como se ha comentado.
Pero la responsabilidad mutua es otra cosa
completamente distinta. Si están en la frontera de la Tierra, el pueblo se
prepara para un nuevo tipo de unión, de responsabilidad mutua. La Torá se
describe tradicionalmente como conteniendo seiscientas mil letras, que se
corresponden con las raíces del alma de Israel, de modo que cada alma se corresponde
con una letra de la Torá. Y así como un rollo de la Torá queda inválido si
falta siquiera una letra, así cada alma necesita a todas las demás. Este es el
significado más profundo de la famosa frase, "todo Israel es responsable
unos de otros." Una vez que las cáscaras desaparecen y el pueblo por fin
puede conectarse a la Torá sin velo, sin pantalla, descubren que también están
conectados entre sí.
El gran peligro: engañarse a uno mismo
El Me'or Einaim termina su enseñanza con una
advertencia. La misma palabra hebrea que significa "contar" también
es cognada con la palabra que significa "engañar". Ese juego de
palabras transmite un serio mensaje: es aterradoramente fácil, en el estudio, engañarse
a uno mismo - imaginar que lo ha entendido completamente, cuando en
realidad ni siquiera ha empezado a ver el verdadero rostro de la Torá. ¿Y qué
causa la ilusión? El mismo culpable de antes: tus propios juicios y ego,
convenciéndote en silencio de que ya has llegado, de que ya has desentrañado el
verdadero significado de la Torá, de que has tenido el privilegio de entender
la mente Divina...
Este peligro, señala la enseñanza, es especialmente
agudo entre los estudiosos destacados que se tienen en gran estima. Es posible
construir un argumento deslumbrante e intrincado - ingenioso, impresionante, de
apariencia irrefutable - sin que haya detrás ningún entendimiento interno real.
Los grandes sabios criticaron este tipo de ingenio vacío, no porque el análisis
riguroso sea malo, sino porque la brillantez puede convertirse en una actuación
que oculta la ausencia de una verdadera comprensión. De hecho, en nuestros
tiempos, un ejemplo perfecto de ingenio puramente externo es la inteligencia
artificial, que puede producir resultados pulidos que, al fin y al cabo, son
externos y artificiales.
El antídoto jasídico se resume en una frase que se
dice es la esencia de toda la Tania: "No te engañes." No te
engañes a ti mismo pensando que ya eres un santo. Sé honesto contigo mismo sobre
dónde te encuentras realmente.
El trabajo real
"Búscalo como tesoros ocultos", dice el
Libro de Proverbios - y la verdadera búsqueda, explica el Me'or Einaim,
no es solo buscar en el texto. Es buscarte a ti mismo: examinar tu
propia conducta, refinar tu carácter y traer ese yo refinado de vuelta a tu
estudio. Solo suavizando los juicios y despejando el ego que nubla la página
una persona podrá finalmente ver el verdadero rostro de la Torá - y, como
promete el versículo, "entonces entenderás el temor a Di-s."
Moisés solo pudo enseñar en las llanuras de Moab
porque por fin se había terminado el largo trabajo de remoción. El mensaje
silencioso de esta enseñanza es que las llanuras de Moab no son solo un lugar
en el mapa. Son un lugar al que cada uno de nosotros debe llegar - el punto en
el que la última cáscara se desvanece, y la verdad que buscábamos resulta
habernos estado esperando todo este tiempo-

ESTUDIO SEMANAL: Parashat Vaetjanan
TEFILÁ
(plegaria)
REFLEXIONES SOBRE EL SHEMÁ:
LA DECLARACIÓN FUNDAMENTAL DE LA FE JUDÍA
Escucha, Israel, Havaia es nuestro Di-s,
Havaia es Uno
שְׁמָע יִשְׂרָאֵל
י-הוה אֶ-לֹהֵינוּ י-הוה אֶחָד
Shemá Israel, Havaia Elokeinu, Havaia
ejad
La única vez
que el Shemá, la declaración cardinal de fe en el judaísmo, está escrito
en la Torá es en la parashat Va'etjanan.[1]
Moisés se lo anuncia a los israelitas al final de su viaje de cuarenta años por
el desierto. También en esta parashá, Moisés repasa la entrega de la
Torá y los Diez Mandamientos.[2] De
hecho, la Mishná Brurá cita al Talmud de Jerusalén[3]
que afirma que alusiones a todos los Diez Mandamientos se pueden encontrar en
los versos del texto completo del Shemá.[4]
De esto aprendemos que el Shemá y los Diez Mandamientos están
intrínsecamente ligados en importancia como enseñanzas fundamentales sobre las
que se apoyan toda la Torá y la vida judía.
Maimónides,
en su Sefer Hamitzvot - una enumeración y breve descripción de los 613
mandamientos que se encuentran en la Torá - enumera los tres primeros
mandamientos como: 1) "Yo soy Havaia, vuestro Di-s, que os ha saqué
de la Tierra de Egipto",[5] el
primero de los Diez Mandamientos que afirma nuestra creencia en Di-s; 2) el
mandamiento de recitar el Shemá
dos veces al día y así afirmar nuestra creencia en la unidad de Di-s[6]; 3) amar
a Di-s "con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza",[7] una
parte intrínseca de la recitación diaria del Shemá. Esto confirma aún
más la conexión esencial entre el Shemá y los Diez Mandamientos.
El Shemá
implica que la creencia en la unidad de Di-s se extiende a toda la realidad. A
partir de la unidad última de Di-s, llegamos a darnos cuenta de que todo lo que
Él ha creado es en esencia uno y está conectado. Todo es unificado y parte de
la unidad esencial de Di-s. Los seres humanos alcanzan su estado más alto de
conciencia cuando se dan cuenta de que la aparente pluralidad en el mundo es en
realidad una manifestación de la Unidad de Di-s.[8]
Desde la época de Abraham hasta hoy, la enseñanza de un solo Di-s ha estado en
el centro de la misión del judaísmo en el mundo. Así, el Shemá se
mantiene como un recordatorio constante de la misión única del pueblo judío de
ayudar a manifestar la Unidad de Di-s en el mundo.
Di-s ahora y en el futuro
El
comentario de Rashi sobre el Shemá es simple pero poderoso:
"Havaia, que es nuestro Di-s actualmente, pero no es el Di-s de las naciones, está destinada a ser el único Di-s de todo el mundo." Como está dicho en
Sofonias: "Porque entonces haré que los pueblos [hablen] un idioma puro
para que todos puedan invocar el nombre de Havaia."[9] Además,
también está escrito en Zacarías: "En ese día Havaia será uno y Su
nombre uno."[10]
Junto con
que el Shema es una declaración de fe, puede brotar del alma como una
súplica sincera: ¡Hashem! Por favor, revela tu Unidad en el mundo y
reúne a todo el mundo en paz y armonía para ser uno solo.[11]
Aún más, puede interpretarse como un llamado a la acción, un compromiso para
ayudar a Di-s a transformar el mundo para que la unidad pueda manifestarse en
el aquí y ahora.
Shemá: Oír, Ver y Alegría
El sentido
de oír en la Cabalá siempre está asociado con la sefirá de biná, entendimiento.[12] Así, la
palabra shemá, que literalmente significa "Escuchar", implica
no solo oído físico sino un profundo sentido de entendimiento. Biná es
referida como el principio madre en la Cabalá, representando la energía
femenina arquetípica y receptiva.[13] Aunque
la oración y la disciplina diaria de recitar el Shemá requieren gran
iniciativa, a un nivel más profundo, es un ejercicio de receptividad. El
entendimiento que intentamos alcanzar a través del Shemá es, por tanto,
una unión entre un enfoque intelectual activo y una auto-anulación y apertura
más pasivas que permite que la revelación Divina llene todo nuestro ser.
Las tres
letras de la palabra Shemá (שְׁמַע)
son, en orden, las iniciales de la frase de Isaías, "eleven sus ojos hacia
arriba"[14], Seú marom einejem (שְׂאוּ מָרוֹם עֵינֵיכֶם). Aquí vemos la unión entre la sefirá de biná,
asociada con el oído (Escucha O' Israel), y la sefirá de jojmá,
que está asociada con la vista. De hecho, el Zohar afirma que las dos sefirot
de jojmá y biná son "como dos compañeras queridas que nunca
se separan."[15] Al
cerrar los ojos al recitar el Shemá, practicamos ver con el ojo interior
del alma aquello que nuestra conciencia escucha al decir el Shemá.
La
experiencia interior de biná es la alegría, tal como se enseña en la Cabalá
y Jasidut.[16] Esta
conexión entre biná - el principio materno - y la alegría se encuentra
en el versículo: «la madre de los hijos está alegre».[17]
Los hijos de biná, según la Cabalá, son las siete facultades emotivas o sefirot
del corazón.
El primer versículo del Shemá es:
"Escucha, Israel, Havaia es nuestro Di-s, Havaia es
Uno" (שְׁמָע
יִשְׂרָאֵל י-הוה אֶ-לֹהֵינוּ י-הוה אֶחָד). Consta de seis palabras y su valor numérico es 1118. Este es
también el valor de la frase:
"Me alegra mucho dar testimonio de la
unidad de Di-s"
Ani sameaj meod lehaid al ajdut Havaia
אֲנִי שָׂמֵחַ
מְאֹד לְהָעִיד עַל אַחְדוּת י-הוה
Debemos
estar llenos de alegría porque no solo somos conscientes del Di-s Único y de la
unidad de todas las cosas, sino que también puedo proclamar y dar testimonio de
esta realidad.[18]
Además, 1118
es el número más pequeño que es múltiplo tanto de 26 como de 86, donde 26 es el
valor del Nombre esencial de cuatro letras de Di-s, Havaia, y 86 es el
valor de Su Nombre, Elokim. Esto es, sin duda, el verdadero
significado del Shemá, que ¡Havaia y Elokim son uno![19]
La misión de Israel
El Shema no
solo es la declaración cardinal de fe del pueblo judío, sino que, como se
mencionó antes, encapsula la misión misma del pueblo judío. Israel no solo
declara que Di-s es Uno, sino que nosotros, el pueblo de Israel, "una
nación en la tierra",[20] somos
sus leales representantes.
Así, Israel
en el Shemá no solo está siendo llamado a escuchar/entender la unidad de
Di-s, sino más bien a integrar en los rincones más profundos del alma que
Israel contiene "una parte real de Di-s en lo Alto".[21] Al
hacerlo, unimos nuestra chispa más interior de Divinidad con su fuente última
en un solo Di-s.
Permutar las
letras de Israel (יִשְׂרָאֵל)
revela las palabras: "Tengo una cabeza", li rosh (לִי רֹאשׁ). Esto alude al énfasis principal en el
judaísmo en usar el intelecto, la cabeza, para guiar el camino. El Alter
Rebe enseñó en el Tania que la mente debe gobernar sobre el corazón,
el intelecto debe ordenar y dar sentido a las emociones.[22]
Sin embargo, luego revela que, a pesar de esta regla tan importante, hay un
punto interior del corazón que finalmente se eleva por encima del intelecto y
que, en ciertas decisiones cruciales, debe ser tenido en cuenta.
El Shema,
que declara la unidad de Di-s, debe basarse en el propio sentido de unidad
interior de mente y corazón, intelecto y emoción.
Havaia es nuestro Di-s
El Nombre de
cuatro letras de Di-s, Havaia, caracteriza en general la postura más
trascendente de Di-s frente al mundo, mientras que el nombre Elokim - que
numéricamente equivale a la palabra que abarca todo lo relacionado con la
naturaleza, pronunciada haTeva (הַטֶּבַע) - simboliza la Presencia inmanente de Di-s en el mundo. En la Cabalá,
el ser trascendente de Di-s se denomina "Aquel que rodea todos los
mundos"; la inmanencia de Di-s se llama memale kol almin, que
significa, "Él llena todos los mundos." Sin embargo, estas dos
manifestaciones de Di-s son, en última instancia, una sola.[23]
El Nombre de
Di-s de cuatro letras no se pronuncia tal como está escrito, sino que se
pronuncia usando el Nombre de Di-s, Adni.[24]
Al permutar las letras de Adni (אֲ-דֹנָי) encontramos la palabra din (דִּין), juicio. Sin embargo, el Nombre de cuatro
letras tal como está escrito siempre está asociado con la misericordia, el amor
y la compasión. La unidad de estos dos atributos aparentemente opuestos también
está en el corazón de la unidad proclamada en el Shemá.
La palabra
"nuestro Di-s", Elokeinu (אֱלֹהֵינוּ)
equivale numéricamente a 102, lo mismo que "fe", emuná (אֱמוּנָה). La fe de que Havaia es
"nuestro Di-s" ahora, pero en el futuro la conciencia del Di-s Único
será universalmente aceptada, es, en el corazón de Shemá, la declaración
cardinal de fe en el judaísmo. La letra del medio del Shemá - la
decimotercera de sus 25 letras - es la alef de la palabra Elokenu (אֱלֹהֵינוּ). Alef es la primera letra de la
palabra para fe, y por tanto el punto central y fundamental del Shemá.[25]
Esta fe debe
entenderse intelectualmente, sentirse emocionalmente y ponerse en práctica en
nuestras interacciones con el mundo.
Di-s es Uno
El Zohar
afirma que Di-s es, "Uno, pero no en número."[26]
La intención del Zohar es afirmar que Di-s no es uno en oposición a dos.
En cambio, la palabra "uno" en el Shemá debe entenderse como
la unidad de Di-s que es única y trasciende cualquier concepto humano de unicidad
y unidad. Por lo tanto, no deberíamos pensar en términos del número uno, sino
en un estado de unidad que incluye y abarca toda la realidad, pero trasciende
cualquier intento de definir esa unidad.
La Unicidad
de Di-s solo se revela verdaderamente en un ámbito de unidad manifiesta. Por lo
tanto, la grandiosa revelación de Di-s en el Monte Sinaí solo pudo producirse
porque el pueblo llegó al Monte Sinaí "como un solo hombre con un solo
corazón."[27] Como se
ha indicado anteriormente, "uno", ejad (אֶחָד) equivale numéricamente a 13, al igual que
la palabra "amor", ahavá (אַהֲבָה).
Juntos suman 26, lo mismo que el Nombre de Di-s de cuatro letras.[28] Tanto
por la mañana como por la tarde, la lectura del Shemá va precedida de
una bendición. Por la mañana es: "Bendito eres Tú, Havaia, que
eliges a su pueblo Israel con amor", mientras que por la tarde es:
"Bendito eres tú, Havaia, Quien ama a Su nación Israel." En
ambos casos, la bendición expresa el gran amor que Di-s tiene por Israel.
Inmediatamente
después de la recitación del Shemá, comenzamos el primero de tres
pasajes que los sabios instituyeron para ser pronunciados con el Shemá
por la mañana y la tarde con las palabras: "y amaréis a Havaia,
vuestro Di-s, con todo vuestro corazón, con todo vuestro alma y con todas
vuestras fuerzas."[29] Esta afirmación
expresa el gran amor de Di-s por el que el pueblo judío debe esforzarse.
Así, vemos
que el Kriat Shema está rodeado de amor: el amor de Di-s por Israel y el
amor de Israel por Di-s. "Havaia es uno", la unidad de Di-s,
está destinada a ser experimentada como amor puro.
Los
equivalentes numéricos de las tres letras que forman la palabra "uno"
(א ח ד) son 1, 8 y 4, respectivamente.
Proporcionan el trasfondo para una intención básica que uno debe tener al
recitar el Shemá: Di-s que es Uno (alef), desciende a través de
los siete cielos y la tierra, (jet) donde su Unicidad se extenderá y
manifestará en las cuatro direcciones (dalet).[30]
De hecho,
decir el Shemá no solo logra hacer descender la Unicidad de Di-s a este
mundo material, sino que también es un poderoso paradigma para traer la raíz
del alma hacia la conciencia activa.
El Shemá
está escrito en la parashat Vaetjanan inmediatamente después de la
descripción de la Tierra de Israel, "una tierra que mana leche y
miel."[31] Las
tres letras de la palabra ejad (אֶחָד) son las mismas tres letras que comienzan
con las tres palabras "una tierra que mana leche y miel", eretz jalav dvash (אֶרֶץ חָלָב דְּבַשׁ).[32] De esto
vemos que la revelación de la unidad de Di-s se realiza con mayor facilidad en
Tierra Santa, fluyendo como leche y miel.
Deuteronomio 6:4.

HISTORIAS JASIDICAS Y
MAESTROS ESPIRITUALES
El Joize de Lublin: SERÁS SANTO
Rabi Iaacov Itzjak HaLevi Horowitz también fue conocido como
"el Joize (el Vidente) de Lublin" gracias a su maravillosa
capacidad para percibir más allá de grandes distancias en el tiempo y espacio.
Nació en el año 5505 (1745) en Polonia. Estudió bajo la tutela del Rebe Shmelke
de Nikolsburg y del Maguid de Mezritch, y tras su fallecimiento se convirtió en
el principal discípulo del Rebe Elimelej de Lizhensk. Se estableció en la gran
ciudad de Lublin y estableció allí su sede, a la que acudían multitudes.
El Joize envió a sus discípulos más distinguidos a
difundir las enseñanzas y el modo de vida del Jasidut por toda Polonia y
Galicia. Entre ellos estaban el "Judío Sagrado-el Sagrado Yid"
de Pshisja, el Rebe Uri "el Serafín" de Strelisk, el Rebe Naftali de
Ropshitz, y muchos otros. El Joize se dedicó a acelerar la Redención y
la llegada de Mashíaj, y en la víspera de Simjat Torá 5575 (1814) cayó
por la ventana de su hogar en circunstancias extrañas y misteriosas, en medio
de sus esfuerzos espirituales por acelerar la Redención. Como consecuencia de
la grave caída, permaneció postrado en cama durante casi un año, hasta que
partió de este mundo en Tisha B'Av 5575 (1815). Fue enterrado en Lublin.
En cierta ocasión, el Joize
viajó para visitar a su maestro, el Rebe Shmelke de Nikolsburg, hermano del
Rebe Pinjas, autor del Hafla'ah y uno de los grandes tzadikim entre los
discípulos del Maguid. El Maguid había enviado a los dos hermanos a Alemania, donde
la observancia religiosa era comparativamente menor que en Polonia, y nadie más
que ellos habían logrado encender allí la luz del Jasidut allí. Sin embargo, a
pesar de todo lo bueno que habían logrado, Nikolsburg seguía siendo una ciudad
alemana moderna con un estilo que el Joize simplemente no podía tolerar. Así
que cuando llegó a Nikolsburg, se ató un pañuelo sobre los ojos y dejó que uno
de los jasidim lo guiara.
Una mujer que vio a alguien
siendo guiado con un trapo sobre los ojos estalló en carcajadas al ver esa
extraña escena. No paraba de reir hasta que, debido al malestar del tzadik, ya
fuera de forma consciente o no, algo muy lamentable le ocurrió.
Cuando el Rebe Shmelke de
Nikolsburg supo del hecho, le dijo a su alumno el Joize: "Por favor,
vuelve a casa y no vengas aquí de visita. No tienes nada que hacer en un lugar
como Nikolsburg."
El atributo de guevurá -o severidad Divina- del Joize,
encontró su expresión más característica en su celo por proteger los ojos,
asegurándose de que no viera lo que no debía ver. Se cuenta que cuando su
maestro, el Rebe Elimelej de Lizhensk, partió de este mundo, transmitió sus
poderes espirituales a cuatro de sus discípulos: al Joize entregó el
poder de sus ojos, al Maguid de Kozhnitz el poder de su corazón, y al Rebe Menajem
Mendel de Rimanov el poder de su mente, y al Ohev Israel de Apt el poder de sus
palabras.
De la historia vemos que incluso antes de llegar al Rebe
Elimelej, el Joize fue extremadamente vigilante en todos los asuntos
relacionados con sus ojos y su santidad, y fue precisamente por esta razón que
mereció este regalo del Rebe Elimelej, en consonancia con el principio de
"Otorga sabiduría al sabio" (Daniel 2:21). Así fue con los demás discípulos que
merecían sus respectivos dones del Rebe Elimelej.
Cuando un tzadik teme por la santidad de su vocación
particular, trae hacia su entorno un atributo de juicio Divino. Percibe con
aguda claridad la importancia de su servicio único, y quien sea insensible a
esto puede sufrir algún daño. A través de este poder, el Joize podía, golpear
espiritualmente a quienes menospreciaban su dignidad, incluso cuando no
albergaba tal intención en su corazón.
Sin embargo, muchos tzadikim se comportaban de manera
diferente. Se cuenta que el Rebe Baruj de Mezhibuzh (nieto de Ba'al Shem Tov)
que, cuando el Joize vino a visitarlo, las mujeres de la casa entraron
en la habitación donde se reunían el tzadik y los jasidim para
escuchar las palabras de Torá en la tercera comida de Shabat. El Joize
se volvió hacia el Rebe Baruj con gran asombro: "¿No está escrito: 'Aparta
mis ojos de ver lo indecoroso?'" El Rebe Baruj respondió: "No está
escrito 'aparta lo indecoroso de mis ojos'. Más bien, afirma lo contrario: si
hay algo indecoroso presente, simplemente no lo veo."
De manera similar, cuando el Rebe Shmelke de Nikolsburg se
enteró de lo ocurrido, envió al Joize a casa. La labor de Rabi Shmelke
fue acercar a la gente de su ciudad a Di-s. Para adentrarse en el mundo de los
judíos, para quienes la vida aún está alejada de la santidad revelada, hay que
ser sensible a su santidad latente. Aunque esto requiera dejar de lado el
servicio personal a Di-s, uno debe estar dispuesto a descender a lugares de
menor reputación para sacar a relucir los diamantes ocultos en su interior.
En contraste con las dificultades que surgen de tal desajuste,
cuando el Joize se encontraba con judíos que eran recipientes aptos para
recibir, su extraordinaria santidad actuaba en ellos de formas profundamente
bendecidas:
Uno de los tzadikim que fue
discípulo del Joize fue el Rebe Shalom de Kaminke. De joven estudiante, ya se
le consideraba como un genio prodigioso, pero no era un jasid. Como solía pasar
en aquellos tiempos, un hombre adinerado lo tomó como yerno con la promesa de
mantener a la familia durante muchos años y de proporcionar una dote generosa.
Sin embargo, el futuro suegro condicionó el acuerdo a que viajaran juntos al Joize
de Lublin, quien bendeciría al joven y pondría a prueba su conocimiento de la
Torá. El futuro novio y su padre aceptaron, y ambos partieron hacia el Joize.
Cuando llegaron, el Joize
llamó a su asistente para que trajera el Libro de Levítico y leyera de él.
Cuando el Rebe Shalom relató esto a su amigo, el Imrei Noam, dijo:
"Créeme, cuando les pidió que trajeran el Libro de Levítico, casi me echo a
reír. ¿Así es como me ponen a prueba? ¡Necesito que me examinen sobre
complejidades talmúdicas, no sobre el Levítico!" El Rebe abrió el libro al
principio de la porción de la Torá de Kedoshim y preguntó: "¿Sabes qué
escribe Rashi sobre esto?" De nuevo, el Rebe Shalom reprimió su risa ante
tal pregunta y dijo: "Sepárate de la inmoralidad sexual y de la
transgresión." El Rebe dijo: "Recitemos este Rashi juntos", y
comenzaron a decirlo juntos. En ese mismo instante - relató el tzadik - un
temblor y un escalofrío se apoderaron de todo mi cuerpo. Temblé tan
violentamente que tuve que tumbarme. Durante muchas horas no paré de temblar y
estuve realmente muy grave. Incluso hoy, cuando cuento esta historia, empiezo a
temblar por todo mi cuerpo.
Otro gran tzadik de Polonia,
autor del Tiferet Shlomo, relató que su padre lo había llevado al Joize cuando
era niño. El Rebe lo apartó y le dijo exactamente lo mismo: "¿Recuerdas lo
que Rashi escribe en 'Kedoshim tihiu' (Seréis santos)? Digamos juntos:
'Sepárate de la inmoralidad sexual y de la transgresión.'" El autor del
Tiferet Shlomo testificó más tarde que, gracias a Di-s, nunca en su vida había
tropezado con la transgresión del pacto, gracias a esas palabras que había
escuchado de niño.
En dos historias que en realidad son una sola, se revela el poder
del Joize: el poder de tomar una simple frase de la Torá y, a través de
ella, transformar toda la vida de dos personas. El niño pequeño se convirtió en
guardián del pacto de la manera más natural, mientras que el brillante opositor
al Jasidut, que presumiblemente había entendido mucho más que el niño lo que
implicaba la "inmoralidad y la transgresión", temblaba por todo su
cuerpo. Finalmente, ambos se convirtieron en grandes tzadikim que
guiaron a multitudes en el camino de Di-s.
Como corresponde a una historia que trata sobre la santidad
de la procreación, lo que aquí se revela no es solo la moderación y el temor al
pecado. Más bien, en estas historias, el tzadik hace fructíferos a sus jasidim
y desencadena una transformación profunda en ellos, una que da fruto durante
vidas enteras y generaciones tras generaciones, al igual que un acto de
procreación.
El aniversario del fallecimiento del Joize cae el 9
de Av, el día en que nace Mashíaj. El Mashíaj encarna la perfección de la
rectificación del pacto y el cumplimiento del mandamiento: "Sed fecundos,
multiplicaos y llenad la tierra" (con santidad y pureza). Este es el
primer mandamiento de la Torá. Tener descendencia se denomina "el gran
mandamiento" (donde "gran" invoca y sugiere aumento), el
mandamiento que interincluye toda la Torá. Revelar esta conexión esencial entre
el Joize y su día de partida se revela en la igualdad entre el valor
numérico de Tisha B'Av (תִּשְׁעָה בְּאָב)
y "Iosef", el alma arquetípica del poder de la procreación y "el
guardián del pacto", cuando Iosef se escribe de una forma especial
(conocida como panim ve'ajor) por el Arizal, tal y como se indica a
continuación: Tisha B'av tiene un valor numérico de 780 y "Iosef"
frente y espalda (י יו יוס יוסף יוסף וסף סף ף).
Además, el valor de "Mashíaj nace en Tishá B'av" (בְּתִשְׁעָה בְּאָב נוֹלַד הַמָּשִׁיחַ) es igual a la
exclamación de Ezequiel que describe la santidad de Di-s, "Santo, santo,
santo [es Havaia, Di-s de los Ejércitos]" (קָדוֹשׁ קָדוֹשׁ קָדוֹשׁ), donde, una vez más, la santidad es un
signo inherente de quienes protegen y salvaguardan el pacto.
*SHAVÚA TOV*
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HISTORIA DEL BAAL SHEM TOV🔸
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Es costumbre relatar cada sábado por la noche,
durante la comida de Melavé Malká, una historia jasídica sobre el Baal
Shem Tov. Se considera un canal de bendición (segulá) para el buen
sustento, para tener hijos y satisfacción de ellos, para una vida buena y
larga, y para la salud.
¡Que las historias de
nuestros justos nos acompañen y abran las puertas de la bendición en esta nueva
semana!
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LA HISTORIA DEL BAAL SHEM
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SANTO ARIZAL, te propongo:
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Rabino Israel
Avergel – Hameir Laaretz
La historia de Amón y Moav
esconde un profundo secreto sobre el camino de la Redención. Desde las hijas de
Lot hasta Rut, David HaMélej y la dinastía mesiánica, descubrimos cómo
almas elevadas pueden descender a los lugares más oscuros para rescatar las
chispas de santidad allí ocultas. Un recorrido que culmina en una enseñanza
práctica sorprendente: incluso la manera en que comemos puede transformarse
en un acto de santidad y acercar la Gueulá.
Resumen
El artículo revela el
hilo espiritual que une a Amón y Moav con el nacimiento de la Casa de David.
Explica cómo, a raíz del pecado de Adam, grandes almas quedaron atrapadas entre
las kelipot y cómo la Providencia Divina conduce procesos aparentemente
contradictorios para liberarlas. Así, el alma de David HaMélej emerge a
través de Moav, especialmente por medio de Rut, mientras que la
rectificación de Amón se incorpora posteriormente a la dinastía de David a
través de Naamá la amonita y Rejavam.
David debió rectificar
las raíces espirituales negativas vinculadas con Moav: la vergüenza originada
en la historia de las hijas de Lot, la negativa de Moav a recibir a Israel con pan
y agua, y la contratación de Bilam para maldecir al pueblo judío.
Las humillaciones que David sufrió, sus alabanzas constantes a Hashem, las
privaciones que atravesó y su extraordinaria aceptación de la Providencia
Divina formaron parte de esta profunda rectificación.
El artículo muestra así
un principio fundamental: Hashem puede hacer surgir la luz más elevada
precisamente desde lugares que parecen espiritualmente muy alejados. De
Moav surgió Rut; de Rut, David; y de la Casa de David surgirá finalmente Mashíaj.
La enseñanza culmina
con el concepto cabalístico de avodat habirurim, la tarea de elevar las
chispas Divinas dispersas en la realidad material. Incluso algo tan cotidiano
como comer y beber participa de esta misión. Cuando una persona come
alimentos kasher, pronuncia las berajot con kavaná, come
con moderación y dirige la energía recibida hacia el servicio de Hashem,
transforma el acto físico de alimentarse en un acto espiritual.
Así, el mensaje central
atraviesa todo el artículo: la Redención se construye elevando lo que está
abajo. Un alma atrapada puede convertirse en el alma de un rey; un linaje
aparentemente distante puede dar origen a Mashíaj; y una simple comida,
realizada con santidad, puede convertirse en parte del proceso que conduce al
mundo hacia la Gueulá completa. ... ///...
______________
*UN MENSAJE PARA LOS
NIÑOS*
Razi nos enseñará
por qué debemos estar con gran alegría durante el mes de Av
¡Shalom, niños!
«Desde que comienza
Av, disminuimos la alegría» (Mishenijnás Av memaatín besimjá). Así nos enseñan
nuestros Sabios y, efectivamente, durante los primeros nueve días del mes de Av
reducimos las celebraciones y manifestaciones de alegría, nos abstenemos de
comer carne y beber vino, y evitamos bañarnos por placer.
Entonces, ¿significa
esto que debemos estar tristes? ¡Jas veshalom! Entre los jasidim es tradicional
leer esta enseñanza de nuestros Sabios de una manera un poco diferente. Un
pequeño cambio en la forma de puntuar la frase nos ayuda a comprender una
dimensión más profunda de su significado: «Disminuimos — ¡con alegría!»
¿Qué debemos disminuir?
Veamos: https://galeinai.org/2026/07/15/razi-disminuir-con-alegria/
________
Que tengan una
excelente y bendecida semana! (Shavúa Tov uMevoraj).
Rabino Jaim Frim
___________
*📌RECORDATORIO: ENCUENTRO DE ESTE DOMINGO*
Para continuar
refinando nuestra alma a través del tiempo, los invitamos a nuestro próximo
encuentro del ciclo de Astrología Judía por ZOOM y YOUTUBE:
*TEMA:
MAZAL SARTÁN (CÁNCER)*
Fecha: Este Domingo – 21:00 Horas en vivo
desde Israel.
MATERIAL DE ESTUDIO
https://galeinai.org/2026/07/17/06-mazal-sartan-cancer-astrologia-judia/
*UNETE A LA COMUNIDAD GAL
EINAI TIKUN HANEFESH✨*
👇 https://chat.whatsapp.com/Gck1LFjyJyFDAXlEAR1VLy
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“Este material llega
a tu corazón gracias a la generosidad de quienes, con su noble sostén, hacen
posible este proyecto de luz”.
*Dedicado
especialmente para la pronta y completa curación (Refuá Shelemá) de: ITZJAK FEIVISH BEN BREINA MALKA*
*Para la eterna
elevación del alma (Leilui Nishmat) de: IOSEF ITZJAK BEN AVRAHAM Y STERNA SARA*
___________
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INSPIRACIÓN DIARIA? Únete
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